Resumen y comentario del libro: ¿Quién teme a la naturaleza humana? Raúl Rivas

Prec   Raúl Rivas Castizo                                   Metodología Ciencias Sociales Mayo 2012

 

Resumen y comentario del libro: ¿Quién teme a la naturaleza humana?

La dimensión natural del ser humano, su naturaleza biológica y su origen evolutivo, constituye una de esas incómodas evidencias que todo el mundo acepta pero que nadie sabe, realmente, cómo administrar.”[1]

Con esta sentencia, los hermanos Castro Nogueira, un biólogo, un filósofo y un antropólogo, nos preparan para reconceptualizar los programas de investigación de las ciencias sociales superando los tópicos reduccionistas.

Castro et alía, defienden desde un punto constructivista, la naturaleza humana a través de la cultura, con lo que denominan aprendizaje assessor; “Y a la necesidad que tenemos de lograr el reconocimiento de los otros nos impele a aceptar como bueno aquello que genera alabanzas y como malo lo que produce rechazo”[2].

Esta tesis no ha tomado en cuenta, que aunque también, constructo social, esa necesidad de seguridad, es en su génesis, es origen de los sentimientos dicotómicos innatos de autocompensación, con los que todos los humanos en diferentes gradientes nacemos, tal y como postula Antonio Damasio;[3]  y en este caso fruto del sentimiento de seguridad/inseguridad que nos obliga a cuestionar nuestros actos, los de los demás así como de cuanto nos rodea;  o bien la necesidad de lograr el reconocimiento, puede también estar asociada a nuestra forma de aprender, la repetición, assessor, defendida también por Michael Gazzaniga[4]

Y desde la posición naturalista ofreciendo así una vuelta hacia el paradigma gen-cultura, defienden  apoyados en los nuevos descubrimientos científicos y el avance de la investigación en biología evolucionista, neurociencias, inteligencia artificial y ciencias cognitivas, las líneas de convergencia capaces de situar la reflexión humanística y científica social, sobre una concepción de la naturaleza humana, como objeto de investigación empírica, no meramente especulativa.

La identificación de un nuevo y muy humano mecanismo psicobiológico, surgido durante el proceso filogenético de nuestra especie, que consiste en un segundo sistema de categorización valorativa, armado sobre la base neurológica primitiva que regula las sensaciones de placer displacer -esenciales para el aprendizaje individual.[5]

Al denominado “segundo sistema de categorización valorativa…” al hilo de las investigaciones de John Bargh[6], y más tarde de Dylan Haynes[7], que demostraron que el sistema de valores se gestiona en el inconsciente, se debería denominar “heurística del reconocimiento[8]”, pues nuestro inconsciente elige lo que conoce y desecha lo desconocido e inseguro, según los postulados de Haynes, reforzadas por los estudios de Daniel Kahneman[9] y la aversión a la perdida.

En el inconsciente se gestan los sentimientos dicotómicos innatos, de placer/displacer, alegría/tristeza, amor/odio, etcétera, que bien, o  iniciados por una necesidad, hambre, enfermedad, bienestar, etcétera; o por una situación que pone a prueba los sentidos, poniéndonos alerta y modificando la química de nuestro cerebro, como postula Antonio Damasio[10], “sin sentimientos no se puede tener conciencia”.

Estos sentimientos juegan el papel importante para la conservación de la especie, pues como postula Aldo Rustichini[11], la envidia o el arrepentimiento no son sentimientos irracionales, nos sirven para tomar mejores decisiones en el futuro y guardar la experiencia asociada a las sensaciones vividas y por tanto, también, obra del constructo social.

Es por tanto que podemos estar de acuerdo con los errores que ponen de evidencia Castro et alía, en el programa de investigación de Cosmides y Tooby conocido como Psicología evolucionista, bajo la etiqueta de Modelo Estándar de las ciencias sociales (ME)[12], que describe la arquitectura de nuestro cerebro como de propósito general, sin ligaduras de contenido y sin carga innata, con meros algoritmos formales.

También se puede refutar el ME con los estudios de Nancy Etcoff[13], que demuestran que a todos nos atrae un modelo de belleza, la simetría, pues inferimos salud a lo bellos, simétrico.

ME de las ciencias sociales según Cosmides y Tooby:

a)      El ME no niega la naturaleza animal del ser humano. Admite que la cultura y la vida social resultan de nuestra particular constitución biológica, pero tal constitución no determina ni la cultura ni la vida social.

b)       cultura de cada grupo es mantenida y transmitida en y por el grupo, de generación en generación y de forma continua, a través del aprendizaje y la enseñanza.

c)        Las diferencias entre grupos humanos no pueden ser explicadas por la genética, pues ésta es común a todos los miembros de la especie.

d)      Los adultos muestran profundas diferencias de comportamiento y organización mentale

e)      El nivel sociocultural es autónomo y auto causado. La causa de los hechos sociales ha de buscarse en otros hechos sociales, no en los individuos o en sus experiencias psicológicas.

f)       La psicología individual puede ser considerada como un sistema de engranajes que hacen posible el aprendizaje y permiten la acción de la cultura sobre la mente de cada individuo.

g)      La selección natural ha remplazado en nuestra especie los sistemas genéticos especializados de las demás especies. La cultura desmonta el componente biológico, la supera y se presenta como una segunda naturaleza.

 

Así como Castro et alía proponen el lenguaje, como capacidad innata a todos los humanos, para reforzar la existencia de una carga innata; el apartado c) “la genética”, si debe considerarse origen de la intensidad de nuestros sentimientos y por ende de nuestras acciones/decisiones, pues los estudios de Dean Hammer[14] sobre el  gen VMAT2 que demuestran, como en dependencia a este gen, que es el encargado de suministrar la dopamina y serotonina, hay personas más felices que otras y si tenemos en cuenta la diversidad  genética y por tanto, la diversidad morfológica humana, podemos afirmar que la genética influye en el estado psicológico del individuo forzando así  la varianza y transmitiendo parte de cultura debido a la plasticidad cerebral demostrada por Merzenich y Kaas[15], en sus experimentos con simios y el nervio mediano, que demostraron como el cerebro tiende a reconfigurarse y cambiar su morfología adaptándose a un trauma.

Tampoco podemos estar nada de acuerdo con el punto e),  f) y g); puesto que la genética condiciona nuestro estado mental de base y por tanto nuestras decisiones; si tenemos en cuenta los estudios sobre la población reclusa en Winsconsin realizada por  Joseph Newman[16] que demuestra la anormalidad específica del cerebro asociada con criminales con psicopatía, lo que demuestra la diversidad de morfología y química del cerebro, estamos hechos para ser diferentes, y tenemos en cuenta los diversos estudios que demuestran que los genes se heredan,[17] podemos afirmar que en parte estamos predestinados a ser como somos. Por tanto los hechos sociales son de origen biológico y están condicionados por otros hechos sociales, ya que si tenemos en cuenta la capacidad de enfermar/influenciar en la mente humana, “síndrome de Estocolmo”[18], es fácil advertir como el marco condiciona, de una forma duradera, al actor, pero no siempre y no en los mismos gradientes.

 

Modelo Causal Integrado (MCI) de Cosmides y Tooby:

a)      La mente humana se forma por un conjunto de mecanismos de gestión de la información contenidos en el sistema nervioso.

b)      La mayoría de estos mecanismos cumplen específicamente funciones adaptantes a los problemas ambientales (elección de pareja, aprendizaje del lenguaje, etc.)

c)       Estos mecanismos se presentan como sistemas modulares de contenido específico.

d)      Los mecanismos de contenido específico de tratamiento de la información  crean una parte del contenido particular de la cultura humana.

e)      Estos contenidos circulan de unas mentes a otras en forma de representaciones. Tal circulación es posible por la imitación, el aprendizaje, la enseñanza y gracias a nuestra compleja arquitectura mental (mecanismos cognitivo-representativos análogos).

f)       Este sistema de producción y circulación de representaciones da lugar a fenómenos epidemiológicos en los que las representaciones se mueven a partir de dos clases de factores: cognitivos (las características de nuestra estructura mental evolucionada) y locales (ecológicos, económicos, demográficos, técnicos).

 

Al igual que Cosmides y Tooby critican la lógica central del ME porque descansa sobre concepciones y nociones anticuadas,[19] lo mismo podemos afirmar sobre su concepción de MCI, a la luz de los nuevos descubrimientos sobre la arquitectura del cerebro humano.

En el siguiente capítulo Castro et alía nos sumergen en la filogénesis del ME de las ciencias sociales, y en lo poco que ha cambiado el paradigma del ME, de la mano de la teoría social y e fuerte construccionismo defendido por MEAD, Homans, Goffman, Hayek, Weber, Durkheim, Parsons, Marx, etcétera. Y de las razones para el distanciamiento de la biología y las ciencias sociales,[20] a través de Dobzhanskky por ejemplo.  También, nos acercan el paradigma de Pinker[21] y su tabla rasa, la denominada “culturaleza”, que ya ha sido refutada por las teorías, sobre genética, heurística del reconocimiento y morfología y química cerebral,  anteriormente expuestas en este resumen/crítica.

En los capítulos doce y trece, deconstruyen el ME  para un mejor razonamiento del Homo suadens y el bienestar en la cultura, y se analiza, el Espacio-Tiempo Social (ETS) y los procesos de subjetivación[22]. En los procesos de subjetivación configuradores de individuos o sujetos existen tres elementos de orden histórico-cultural según los autores: “Socius, Corpus y Animus”[23]; y dos elementos de orden psicobiológico: Habitus y Fluxus[24].

El Habitus (la dimensión psicobiológica) y fluxus (la dimensión bio-psico-social) constituyen los anclajes psicobiológicos responsables del mantenimiento de la realidad social: realidad formateada por las complejas tramas de racimos espacio-temporales (plektopoi) en los que habitamos verdaderamente los hombres. Habitus y fluxus despejan de una vez por todas las dimensiones espacio-temporal de la naturaleza humana que las ciencias sociales han de volver a repensar seriamente si no quieren seguirse viendo en lagunas tautológicas fundadoras.

Concluirán los autores que existen tres espacio-tiempos decisivos para el hombre y la naturaleza humana: a) plektopoi o pliegues del ETS, diferentes en cada época histórica de la cultura; b) burbujas impliegues y plikas(espacios-tiempos locales y pragmáticos de valores compartidos y de topología variable y a menudo efímera); c) los espacios mentales de cada sujeto en cuyo seno habita simulando y escaneando los dos espacios anteriores. Este último es anterior a los otros dos en la filogénesis humana y la auténtica condición de posibilidad.

En el último capítulo de la tercera parte del libro, se exponen, la crítica de los errores teóricos y conceptuales de El Suicidio de Durkheim y La distinción de Bourdieu. Los autores nos enseñan como Durkheim manipula categorialmente el concepto de imitación para dejar la estrategia psicologizante lejos del objeto de estudio que  pretendía para la Sociología. Los autores  llegarán a la conclusión de que el mayor error metodológico de Durkheim fue, por un lado, no haber definido las supuestas corrientes de suicidios que atraviesan la sociedad fruto de grandes transformaciones y crisis sociales anómicas y, por otro lado, no haber analizado sus efectos en los tejidos microsociales. En cuanto a La distinción, se concluye que Bourdieu no fue capaz de captar las dimensiones críticas a través de los verdaderos plektopoi de la experiencia.

 

Conclusiones personales

A mi parecer, siguiendo a Castro et alía, convengo en la tarea urgente para las ciencias sociales:

“dotarse una genuina fenomenología de las creencias puesto que las creencias son la forma primigenia de todo saber. Sólo así se entenderá la radical importancia del bienestar psicobiológico porque éste ha estado siempre en la filogénesis de nuestra especie y es el que promueve el aprendizaje social.  El bienestar debe ser incorporado al análisis como variable esencial para la explicación de los procesos sociales a través de los cuales atribuimos sentido a nuestra existencia.”[25]

Y por tanto la refundación del ME de las ciencias sociales, pues este no tiene en cuenta el carácter primario y heurístico alojado en nuestra conciencia de origen genético y modelado por la cultura. Estas variables subjetivas, no son insondables, los actuales ingenios del “homo gensocius” (escáneres, tomografías, etcétera.)  comienzan ha arrojar luz sobre el funcionamiento de los procesos cognitivos, y la química cerebral, que  unido a los avances en genética, posibilitaran que conozcamos la predisposición subjetiva a todo tipo de estímulos y por ende nos darán la parte de la ecuación que interviene en el proceso social y asistiremos a la  evolución del “homo suadens” a “homo gensocius”.


[1] ¿Quién teme a la naturaleza humana? Pág. 1

[2] Ibídem Pág. 26

[3] En busca de Spinoza: neurobiología de la emoción y los sentimientos. Editorial Crítica. 2005

[4] 2010 Gazzaniga, M.S. The cognitive neurosciences MIT Press, Cambridge, (4th Edition).

[5] ¿Quién teme a la naturaleza humana? Pág. 27

[6] Hassin, R., Uleman, J., & Bargh, J. (Eds.). (2005). The new unconscious. New York: Oxford University Press.

[8] Gigerenzer, G., & Brighton, H. (2009). Homo heuristicus: Why biased minds make better inferences. Topics in Cognitive Science, 1, 107–143.

[10] En busca de Spinoza: neurobiología de la emoción y los sentimientos. Editorial Crítica. 2005

[12] ¿Quién teme a la naturaleza humana? Pág. 236

[13] Survival of the prettiest. The Science of Beauty 1999

[14] The God Gen 2006

[15] Stryker, Michael P.; Jenkins, William M. and Michael M. Merzenich; Merzenich, MM (September 18, 1987). “Anesthetic State Does Not Affect the Map of the Hand Representation Within Area 3b Somatosensory Cortex in Owl Monkey”

[16] Koenigs M, Kruepke M, and Newman J.  2010.  Economic decision-making in psychopathy: A comparison with ventromedial prefrontal lesions. Neuropsychologia, 48: 2198-2204.

[17] Dean Hamer Hamer DH, Hu S, Magnuson VL, Hu N, Pattatucci AM (July 1993). “A linkage between DNA markers on the X chromosome and male sexual orientation”

[18] Nils Bejerot, en Stockholm New Scientist, volumen 61, número 886, pág. 486-487, 1974

[19] ¿Quién teme a la naturaleza humana? Pág. 242

[20] Ibídem Pág. 273

[21] Ibídem Pág. 248

[22] ¿Quién teme a la naturaleza humana? Pág. 296

[23] Ibídem Pág. 304

[24] Ibídem Pág. 304

[25] Ibídem Pág. 288

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Reconstrucción de un proyecto de investigación sociológica, Las estructuras sociales de la economía de Pierre Bourdieu

Prec. TIS II, Reconstrucción de un proyecto de investigación sociológica, Las estructuras sociales de la economía de Pierre Bourdieu, Edt. Anagrama.

 

 Raúl Rivas Castizo

 

1. La lectura del texto de referencia prestará especial atención a:

1.1- El objeto de la investigación, tal como es presentado por los autores.

El autor nos propone, que la economía no es una ciencia que se oponga a la sociología, sino que la primera es parte de la segunda pues es esta un constructo social y para demostrarlo utiliza el estudio de: “el mercado inmobiliario” que presentado como un “Hecho Social”, este está influido por las variables socioeconómicas de los sujetos, empresas, e instituciones intervinientes en los distintos niveles de “campo”[1]:

Las decisiones económicas en materia de vivienda -tales como comprar o alquilar, comprar una unidad usada o nueva y, en este caso, una casa tradicional o una casa industrial- dependen, por un lado, de las disposiciones económicas (socialmente constituidas) de los agentes, en particular de sus gustos, y de los medios económicos que pueden poner a su servicio; por el otro, del estado de la oferta de viviendas.[2]

1.2- Los objetivos específicos de la misma.

El objetivo que se propone el autor, es demostrar la existencia de diversas variables sociales intervinientes en la decisión de compra de una vivienda, y no tan sólo la oferta y la demanda o la racionalidad económica atribuida al ser humano desde la escuela clásica de Adam Smith, para así demostrar que la economía es una aspecto más de la sociedad y no una ciencia matemática pura, alejada de esta.

1.3- Las formas de aproximación empírica utilizadas

El autor, defensor del constructivismo estructuralista, aborda la metodología del mercado inmobiliario francés, articulando varias técnicas de investigación; en primer lugar desde la lógica, ofreciendo las reflexiones de las obras de otros reputados autores, acercándonos a la ontología de la economía, su estructura y dinámica, en los niveles macro y micro social.

En segundo lugar, utiliza los datos de fuentes secundarias, solicitados ad hoc, de las encuestas con cuestionario estandarizado y las estadísticas, del Instituto nacional de estadística y Estudios Económicos de Francia.[3]

En tercer lugar, realiza encuestas abiertas, en persona, a diferentes actores de los diferentes campos donde se desarrolla la acción social.

En cuarto lugar, hace mención a otras fuentes secundarias, de estudios abordados previamente por él mismo, como el efectuado a los Cabiles y su forma de relación económica de “ocupación social”.[4]

En quinto lugar, realiza un análisis sociológico de documentos, como la publicidad, de la cuál realiza un análisis de contenido, discurso y de la imagen.[5]

En sexto lugar, desde la observación participante, realiza registros de interacciones entre futuros compradores y vendedores.[6]

1.4- Las reflexiones metodológicas que hacen los autores.

Bourdieu reflexiona acerca de las prácticas teniendo en cuenta la que los actos económicos son hechos sociales, y como tales han de ser abordados en todas sus dimensiones, estática y dinámica:

“Contra la visión ahistórica de la ciencia económica, entonces, hay que reconstruir por un lado la génesis de las disposiciones económicas del agente económico, y muy en especial de sus gustos, sus necesidades, sus propensiones o sus aptitudes (para el cálculo, el ahorro o el trabajo mismo) y, por el otro, la génesis del propio campo económico; es decir, hacer la historia del proceso de diferenciación y autonomización que conduce a la constitución de ese juego específico: el campo económico como cosmos que obedece a sus propias leyes y otorga por ello una validez limitada a la autonomización radical que lleva a cabo la teoría pura al erigir la esfera económica en universo separado.”[7]

Mientras que por mi parte me inspiré, en realidad, en una convicción totalmente opuesta: puesto que el mundo social está presente en su totalidad en cada acción “económica”, es preciso dotarse de instrumentos de conocimiento que, lejos de poner entre paréntesis la multidimensionalidad y la multifuncionalidad de las prácticas, permitan construir modelos históricos capaces de dar razón con rigor y parsimonia de las acciones e instituciones económicas, tal como se presentan a la observación empírica.”[8]

“De tal modo, se advierte a las claras que la inmersión de la economía en lo social es tal que, por legítimas que sean las abstracciones operadas en función de las necesidades del análisis, hay que tener nítidamente presente que el verdadero objeto de una verdadera economía de las prácticas no es, en última instancia, otra cosa que la economía de las condiciones de producción y  reproducción de los agentes y las instituciones de producción y reproducción económica, cultural y social, es decir, el objeto mismo de la sociología en su definición más completa y general. La propia inmensidad de la tarea hace que debamos resignarnos a perder elegancia, parsimonia y rigor formal, es decir, a abdicar de la ambición de rivalizar con la economía más pura, sin renunciar pese a ello a proponer modelos, pero fundados en la descripción más que en la mera deducción, y capaces de ofrecer antídotos eficaces al morbus mathematicus, del que los pensadores de la escuela de Cambridge ya hablaban a propósito de la tentación cartesiana del pensamiento deductivo.”[9]

“…El análisis, en consecuencia, debe consagrarse a describir la estructura del campo de producción y los mecanismos que determinan su funcionamiento (en lugar de conformarse con el simple registro, que exige en sí mismo una explicación, de las covariaciones estadísticas entre variables y acontecimientos) y también la estructura de la distribución de las disposiciones económicas y, más especialmente, de los gustos en materia habitacional; sin olvidar establecer, mediante un análisis histórico, las condiciones sociales de la producción de ese campo particular y de las disposiciones que en él encuentran la posibilidad de realizarse más o menos completamente”[10].

 

1.5- La posibilidad de que, teniendo en cuenta los objetivos de la investigación, se pudiera haber utilizado otro tipo de técnicas de investigación social.

Teniendo en cuenta que el objeto de estudio es una ciencia social, para su observación científica, deberemos responder a la ontología, la epistemología, la metodología y la tecnología:

¿Qué es la economía?

Para acercarnos a la ontología de la economía, nos acercaremos a la génesis del término; a la historia de la economía como ciencia, a sus diferentes definiciones, desde sus diferentes paradigmas de la ciencia económica, desde el escolástico hasta el estructuralista, en el que se posiciona Bourdieu.

¿Qué podemos conocer de la economía?

Una vez posicionados en la hipótesis, que la economía es un aspecto más del hecho social y con el fin de demostrar la falsabilidad de la hipótesis, deberemos centrar el foco de investigación sobre uno de los procesos de la economía, pues abarcar todas los procesos económicos sería una tarea titánica; para ello si seguimos a Bourdieu y nos centramos en la adquisición de viviendas en un país de economía occidental; deberemos demostrar que existen variables asociadas a los agentes sociales y a sus estructuras intervinientes en los hechos económicos, que influyen en la estructura y dinámica de la compra de vivienda en la economía occidental.

¿Qué método o métodos  han de utilizarse para conocer lo que podemos conocer de la economía?

Si tenemos en cuenta que deberemos abordar la observación de diferentes actores, (Compradores, inmobiliarias, constructoras, instituciones reguladoras, Ayuntamientos, etcétera), y los campos de acción (mercado de la vivienda, mercado financiero de la vivienda, etcétera.), la articulación de diferentes técnicas de aproximación empírica, nos ofrecerá una ventaja cualitativa para la aproximación al estudio de la economía.

Utilizaremos las fuentes secundarias de las que tengamos disponibilidad y fiabilidad. Censos, catastros, reportings económicos y encuestas emitidas por instituciones públicas o privadas, que aporten valor al estudio bien como prueba empírica o bien como elemento de referencia. La observación participante, entrevistas abiertas e históricas, grupos de discusión, encuestas con cuestionario estandarizado, el análisis de documentos, contenido, discurso e imágenes, serán las técnicas que deberemos articular y que detallare en el apartado 4.3. de este estudio.

¿Cómo utilizaremos las técnicas de observación?

Esta pregunta la desarrollaremos en el apartado 4.3 de este estudio.

 

2. Redacción del proyecto de investigación, con sus diversas partes, en el que, sobre todo, se intentará:

2.1 Reconstruir de la forma más detallada posible las técnicas de investigación social utilizada, con mención de:

2.1.1- Objetivos específicos de cada una de ellas (en caso de la presencia de varias)

Las técnicas de investigación social utilizadas por el autor las hemos referido en el apartado 1.3. de este estudio. En este apartado haremos una recopilación de los instrumentos utilizados y de sus aparentes objetivos.

Bourdieu, nos ofrece varia tablas de datos, solicitadas ad hoc, a INSEE[11], extraídos de estudios de opinión y censos, esto nos da una lección de como se pueden utilizar las fuentes secundarias. El objetivo de Bourdieu, es demostrar que existen dos tipos de “capital” intervinientes es el hecho económico, el capital monetario y el capital cultural. Su objetivo también pasa por darnos a conocer lo que el llama “habitus”[12] en clara referencia a las estructuras sociales y a su influencia en la decisión de compra.

a)    El índice de propietarios y locatarios de una casa o departamento según la categoría socio profesional del jefe de familia en 1984.  Pág.43

b)    El modo de construcción de la casa. Nuevos propietarios. Pág.46

c)    Los “primeros propietarios” de casas de 1984. (Pág.51)

d)    El campo de constructores de casa individuales. (Pág.62)

e)    Propietarios y locatarios de casas y departamentos:

-Distribución por categoría socioprofesional. (Pág.101)

-Distribución  por titulo estudios. (Pág.103)

-Distribución por  ingresos. (Pág.104)

También utiliza las entrevistas históricas (pag.93), a familias, P,B y R, con el fin de arrojar luz sobre la decisión económica de compra de vivienda.

 

2.1.2. Los objetivos de la investigación.

Los objetivos de la investigación ya han sido tratados en el punto 1.5 de este estudio.

2.1.3- Universos y muestras específicas utilizadas (en caso de no mencionarse éstas últimas, señalar que muestras –en cantidad y características- hubieran sido pertinentes)

El autor hace referencia a la muestras utilizadas, de los estudios se extrajeron los datos aportados por en INSEE, una muestra de 29.232 hogares en 1984.[13] En mi opinión esta muestra está sobredimensionada y su fiabilidad es bastante alta, aunque no disponemos de información sobre el tipo de muestreo utilizado, ni sobre el universo de la muestra, ni tampoco el nivel de error, la varianza, ni el margen de error, nos es imposible juzgar la pertinencia, aunque si convenimos que la población francesa en 1984 era aproximadamente de 40 millones de habitantes, los dividimos entre dos, ya que no disponemos del dato de hogares y calculamos una varianza del 50%, un error de 5% y la fiabilidad del 99% obtendremos una muestra de 710 domicilios.

2.1.4 Formas de aproximación concreta utilizadas. Por ejemplo, si se trata de encuestas con cuestionario estandarizado, establecer si se aplicó (estudio)/ se va a aplicar (en el proyecto) cara a cara, telefónicamente, por correo, etc.; cuáles fueron/serán las principales variables abordadas, la duración media de la aplicación del cuestionario, etc.

No disponemos de datos acerca de las herramientas utilizadas, pero por las respuestas podemos advertir que realizó las entrevistas cara a cara.

3- Se valorará especialmente no sólo la reconstrucción/reproducción del proyecto supuestamente original de la investigación sino también la propuesta de formas alternativas de observación, aun cuando no fueran utilizadas en el estudio de referencia. En tal caso, se subrayará por el alumno:

El autor, organiza su investigación del siguiente modo:

El mercado de la casa. La disposición de los agentes y la estructura del campo de producción. El estado y la construcción del mercado. El campo de los poderes locales. La compra-venta de la vivienda.

 

3.1- La identificación de tal propuesta, señalando que no se trata de técnicas o formas de aproximación utilizadas por los autores del estudio, sino de propuestas que, a su parecer, hubieran sido al menos igualmente pertinentes para los objetivos del estudio.

A mi entender Bourdieu, realiza una integración de las técnicas envidiable. Sólo cabe destacar que quizás hubiese sido más beneficioso para la investigación, la utilización de los grupos de discusión, con el objetivo de confrontar las opiniones de los arquitectos, burócratas y constructores, en torno a la génesis del mercado y su estructura.

 

3.2- Detallada descripción de la misma: definición, población, muestra, forma de aplicación concreta, etc.

Esta pregunta la hemos desarrollado en el apartado 2.1.3 de este estudio.

3.3- Justificación de esta propuesta alternativa: ¿qué podría aportar esta otra nueva forma de observación?, ¿sería complementaria a las técnicas de investigación utilizadas o sustituiría a alguna de ellas? En este último caso ¿a cuál o cuáles?

Esta pregunta la hemos desarrollado en el apartado 3.1 de este estudio.

 


[1] Las estructuras sociales de la economía de Pierre Bourdieu, Edt. Anagrama.(Pág. 5)

[2] Ibídem.(Pág. 31)

[4] Ibídem.(Pág. 17)

[5] Ibídem.(Pág. 70)

[6] Ibídem (pág. 168)

[7] Ibídem (pág. 19)

[8] Ibídem (pág. 19)

[9] Ibídem (pág. 26)

[10] Ibídem (pág. 33)

[12] Ibídem (pág. 16)

[13] Ibídem (pág. 41)

LA DINÁMICA DE GÉNERO OCCIDENTAL Raúl Rivas Castizo

PREC   de Raúl Rivas Castizo                                                                                    ABRIL    2012

Ensayo sobre GÉNERO;

LA DINÁMICA DE GÉNERO OCCIDENTAL

Introducción

El Género, es un término multidimensional, que abarca el sexo biológico y psicológico en los ámbitos personales y sociales, es decir,  la identidad de género, el rol de género asumido, la orientación sexual, las relaciones sexuales, el erotismo y la reproducción.

El paradigma de “Género” occidental desde sus inicios, está en constante evolución, adaptándose a los usos y costumbres de la sociedad.

A medida que se han ido descubriendo las diversas formas, que toman los humanos, para diferenciarse o interaccionar sexualmente y han ido cambiando los paradigmas científicos, se ha ensanchado el margen de tolerancia social acerca de la diversidad de género y parece que la tendencia continuará al ritmo de evolución de los conocimientos científicos y de la tolerancia y el respeto social.

Podemos realizar tal afirmación que demostraremos haciendo un somero repaso del paradigma de sexualidad a través de la historia científica sobre sexualidad, del que derivara el paradigma actual de Género.

La evolución a través de la historia del paradigma sexualidad-Género.

Es preciso tener en cuenta el fondo social y filosófico en que se gestan las concepciones científicas de los autores que trataremos.  Aunque en la Grecia antigua, la mujer parece haber gozado de mayor importancia; la mujer ateniense de la época clásica es un ser inferior, sin derecho a la ciudadanía, relegada al gineceo como esposa y madre de futuros ciudadanos, o concubina del señor del oikos; amante culta de lujo en el caso de las hetairas, o simple esclava o prostituta. Los pensadores y literatos griegos la suponen débil, inclinada a la bebida y al desenfreno sexual. La diferenciación sexual queda explicada en el mito griego de la creación de la primera mujer, Pandora, recogido por Hesíodo, quien presenta a la humanidad como formada originariamente por un solo sexo, el masculino.

El paradigma de sexualidad se puede rastrear en los presocráticos de la antigua Grecia, desde la filosofía y la medicina. Los pitagóricos ligaban lo masculino con la derecha,  lo bueno, lo caliente, lo limitado, y la unidad, entre otras cosas; y lo femenino con lo izquierdo, lo malo, lo frío, lo ilimitado y la pluralidad.

Para los presocráticos, la mayor diferencia entre la naturaleza de los hombres y las mujeres era la diferencia de calor de sus cuerpos, y la principal evidencia empírica para probarlo era la sangre menstrual.

La diferencia de calor como causa de la diferencia sexual será fundamental en Aristóteles, dando por supuesta la mayor fragilidad y debilidad de la mujer. “¿Por qué los cuerpos femeninos están marcados por lo pequeño y lo endeble? Por una falta de calor vital que entraña una debilidad del metabolismo, de la cocción, como dice Aristóteles, lo que explica al mismo tiempo el flujo de las reglas.[i]

En su tratado sobre los animales Aristóteles se refiere ampliamente al cuerpo femenino. Este cuerpo, dotado de un cerebro más pequeño que el del hombre,

está inacabado como el de un niño y carece de semen como el de un hombre estéril. Enfermo por naturaleza, se constituye más lentamente en la matriz, a causa de su debilidad térmica, pero envejece más rápidamente porque “todo lo que es pequeño llega más rápido a su fin, tanto en las obras artificiales como en los organismos naturales”. Todo esto, “porque las hembras son por naturaleza más débiles y más frías, y hay que considerar su naturaleza como un defecto natural”[ii]

Este pensamiento androcentrista, fue compartido por Hipócrates  y más tarde por Galeni Galeno, que incorporaron y profundizaron en ideas y categorías desarrolladas por la filosofía presocrática que, a su vez, eran deudoras del pensamiento mitológico y de la situación social de las mujeres en Grecia.   Filosofía y ciencia son, pues, difícilmente inteligibles sin referencia a la concepción de lo femenino y lo masculino dominante en la sociedad y cultura griegas, que aunque las prácticas homosexuales eran socialmente permitidas como podemos encontrar en las obras de Heródoto, Historias, 1.135; o Platón, Fedro, 227a.

En la tradición judeocristiana y en los mitos de creación de otras muchas culturas, el hombre también aparece antes que la mujer, y ésta procede posteriormente del cuerpo masculino, lo que significa que comparte el origen con el hombre, pero está subordinada a él.

Jackob Bachofen en 1861 , basándose en la mitología y en el derecho clásicos, sostiene la existencia de un matriarcado o ginecocracia y lo sitúa en un estadio de evolución humana anterior al patriarcado. Según el estudioso suizo, este matriarcado primitivo “se marchitó con el victorioso desarrollo” del patriarcado (BACHOFEN, 1988:55)⁵;

Desde la filosofía marxista, Federico Engels reconoció la igualdad de sexos y creó las bases donde más tarde se asentó el feminismo: “El primer antagonismo de clases de la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre hombre y mujer unidos en matrimonio monógamo, y la primera opresión de una clase por otra, con la del sexo femenino por el masculino”.

Podemos rastrear los orígenes del paradigma de género, a partir de la obra de Otto Weininger⁴, Donde el autor expone bajo la dicotomía hombre-mujer dos espacios diferenciados, el sexo biológico y el rol social sexual o en palabras del autor: Carácter sexual masculino-femenino.

Aunque más tarde Sigmund Freud, determinista biológico debido a su formación medica, opinaría que el hecho de nacer con una anatomía de las dos posibles, determinará no sólo que se tengan experiencias diferentes, sino también, formas de pensar definidas en función del sexo biológico.  Freud y la envidia de pene y el complejo de edipo, relegaban a la mujer al igual que los griegos a un papel secundario, así como Freud llama “perversión” a la homosexualidad, en su obra Tres ensayos para una teoría sexual (de 1905). Para Freud la construcción de género  es un hecho psicológico y social y sólo admite dos opuestos, hombre y mujer.

Margaret Mead, en su obra, Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas (1935), pondrá el énfasis en la igualdad entre sexos, en un momento histórico complicado por las tensas relaciones internacionales debido al auge de Hitler.  “Los datos que hemos reunido nos indican que la mayoría de los rasgos de personalidad que en occidente consideramos masculinos o femeninos, están unidos al sexo biológico de modo tal laxo como lo pueden estar la vestimenta, los modales o el peinado asignado a cada sexo, según la sociedad y la época. No tiene  sentido acudir a otros factores (la dieta, la raza o la selección natural) para explicar estas diferencias, de modo que nos vemos obligados a concluir que la naturaleza humana es increíblemente moldeable y se conforma de modos muy diferentes dependiendo de las condiciones culturales vigentes” concluiría Margaret Mead.

Mas tarde, Simone de Beauvoir afirmara “no se nace mujer, se llega a serlo”⁵, donde crítica las teórias de Freud por incompletas y “falocentrismo” y por olvidar la parte social de la construcción de género.  La teoría principal que sostiene Beauvoir es que “la mujer”, o más exactamente lo que entendemos por mujer, es un producto cultural que se ha construido socialmente.

Seis años más tarde, John Money,  psicólogo y médico neozelandés especializado en sexología residente en Estados Unidos; acuñaría el término “rol de género” en un boletín del universitario Hopkins Hospital que publicaría en 1955; Money es el padre del concepto género, a él se deben las investigaciones sobre “identidad de género y rol de género”. En su libro “Gay, Straight and In-Between: The Sexology of Erotic Orientation;” Money establece una dicotomía entre naturaleza contra cultura, entre lo innato contra lo adquirido, entre lo biológico contra lo social y psicológico contra fisiológico. La teoría de Money, se puede definir como  constructivista social fuerte en contraposición del determinismo biológico.

A partir de su experiencia clínica con personas transexuales, Robert Stoller (1968) estableció en Sex and Gender la distinción entre sexo anatómico y fisiológico –ser varón o mujer- e identidad de género: la combinación de masculinidad y feminidad de un individuo derivada fundamentalmente de las actitudes maternales desarrolladas durante la infancia. El transexualismo representaba un conflicto entre la identidad de género y el sexo asignado, acompañado de un deseo irreversible por pertenecer al sexo opuesto. Cuando los avances en cirugía y endocrinología convirtieron el cambio de sexo anatómico en una posibilidad, Stoller creó un protocolo que establecía como paso obligado para la reasignación sexual el diagnóstico del “verdadero transexual”.

La influencia del protocolo de Stoller sigue vigente hoy en día. El tránsito sexual requiere que la persona trans demuestre a un experto su verdadero género pasando por una etiqueta de “desorden mental”. La identidad de género masculina o femenina se convierte así en una sustancia cuya naturaleza debe pasar por el peritaje de un “notario” en géneros –el psicólogo o el psiquiatra- que debe emitir un informe favorable. Lo paradójico del tema es que la persona trans para operarse de genitales –requisito imprescindible hoy día en el Estado Español para la reasignación sexual oficial-² tiene que pasar por un diagnóstico negativo de trastorno mental como condición necesaria para que se le diagnostique con otra etiqueta psicopatológica llamada “disforia de género”, o más recientemente “trastorno de la identidad sexual”

 

Bibliografía.

2. (“HEMAPRODITISM: Recomendations concerning assignement of sex, change sex, and psychologic management” Hopkins Hospital 97:284-300)


[i] Aristóteles; Metafísica.

[ii] Idem.

3 David Hernández de la Fuente (2011). Vidas de Pitágoras

4 (Sexo y Carácter 1903)

5 Simone de Beauvoir el segundo sexo(1949: 13)