Resúmen Metodología Ciencias Sociales Raúl Rivas

.PRIMERA APROXlMACIÓN AL PROBLEMA DE LA BASE EMPÍRICA EN LA INVESTIGACIÓN CIENTÍFICA

CONCEPCIÓN ESTRECHA DEL INDUCTIVISMO Científico (HEMPEL)

El texto citado por Hempel constituye una verdadera declaración de principios inductivistas, lo que afirma es que la actividad científica avanza por inducción desde el registro de los hechos por observación a la formulación de generalizaciones o hipótesis, de las que luego, por deducción, habrán de extraerse consecuencias deductivas que confirmarán o no la hipótesis formulada.

Sin embargo, la realidad de la práctica científica se desenvuelve lejos de esta descripción, no sólo por motivos históricos, psicológicos o coyunturales, que podrían aceptarse como desviaciones de un ideal metódico, sino por poderosos motivos estructurales, de naturaleza ontoepistemológica, que no podemos burlar por mucha sutileza que añadamos al modelo, los límites de esta concepción inductivista de la ciencia’.

1.2, LA PROPUESTA DE A. B. WOLFE, CUATRO PASOS

La propuesta de Wolfe Cuatro pasos: Observación y registro de todos los hechos; Análisis y clasificación de todos los hechos observados y registrados; Derivación inductiva de generalizaciones a partir de ellos, y Contrastación ulterior de las generalizaciones.

1.2.1. Observación y registro de todos los hechos

Se han de registrar aquellos hechos que sean relevantes, en relación con el problema que se estudia. La relevancia que adquiere un hecho de observación nace de una hipótesis científica. Hecho, tiende a utilizarse como expresión de una actividad objetiva que se impone en su presencia y en su modo de ser a la mirada de cualquier observador, y, sin embargo, estamos afirmando que los hechos son instituidos como tales y, en tanto que tales como datos de la investigación, por la propia actividad del observador que irrumpe en el campo de observación generando un orden e introduciendo criterios de significación y pertinencia. Resume Hempel diciendo: La máxima según la cual la obtención de datos debería realizarse sin la existencia de hipótesis antecedentes que sirvieran para orientarnos acerca de las conexiones entre lo hechos que se están estudiando es una máxima que se autorrefuta, y a la que la investigación científica no se atiene. Al contrario: las hipótesis, en cuanto intento de respuesta, son necesarias para servir de guía a la investigación científica. Esas hipótesis determinan, entre otras cosas, cuál es el tipo de datos que se ha de reunir en un momento dado de una investigación científica.

 

1.2.2. Análisis y clasificación de todos los hechos observados y registrados

Toda clasificación entraña un sistema categorial cuya génesis y pertinencia es de naturaleza teórica, no empírica. La organización de la experiencia es guiada siempre por intenciones teóricas e intereses prácticos. Al modo kantiano, los datos de la experiencia sin las categorías son ciegos, nada dicen porque, de hecho, podrían decirlo todo.

 

1.2.3, Derivación inductiva de generalizaciones a partir de los hechos

Las hipótesis son generalizaciones obtenidas a través de inferencias inductivas a partir de la base empírica. Las hipótesis no son el resultado de la inducción, sino la condición de posibilidad de la misma actividad investigadora, La mirada del científico viene constituida por la presencia de dichas hipótesis, a cuya existencia debe su capacidad discriminadora y sin cuya carga teórica seria imposible orientarse en el mudo espacio de la experiencia.

 

1.2.4 Contrastación ulterior de las generalizaciones

a) El análisis inductivo de los datos carece, de fórmulas algorítmicas que permitan la producción de generalizaciones empíricas, en palabras de Hempel: Las hipótesis y leudas científicas no se derivan de los hechos observados, sino que se inventan para dar cuenta de ellos. Son conjeturas relativas a las conexiones que se pueden establecer entre lo fenómenos que se están estudiando, a las uniformidades y regularidades que subyacen a éstos. Esta es la posición que subyace al denominado racionalismo crítico popperiano, para el que la inducción no es el quid de la construcción científica, pues no es posible la pura constatación de lo dado en la experiencia, siempre interpretada y, además, porque la ciencia no consiste en una pura formalización lógica de la base empírica, sino en el planteamiento de enunciados que proceden de la especulación y la creatividad científica y su contrastación deductiva, En expresión de Popper, la ciencia es un juego de conjeturas y refutaciones. b) El segundo asunto es el de la justificación lógica de la inducción;

1.3. EL ENCANTO DEL INDUCTIVISMO INGENUO (A. F. CHALMERS). EL PROBLEMA DE LA OB.IETIVIDAD

Alan F. Chalmers ha resumido el inductívismo ingenuo: Su atractivo parece residir en el hecho de que proporciona una explicación Normalizada de algunas impresiones populares sobre el carácter de la ciencia, su poder explicatorio y predictivo. Su objetividad y su superior fiabilidad en comparación con otras formas de conocimiento. El inductívismo ingenuo nos transmite una concepción del proceso de investigación científica basada en la objetividad que se manifiesta en el aprecio y respeto reverencial a la base empírica y al minucioso proceso de observación. La recolección de datos se emancipa de toda contaminación subjetiva, pues es la realidad misma la que nos habla a través de la constatación de lo dado de manera inmediata en la experiencia, sin interpretaciones ni filtros. Los datos observacionales son recogidos y puestos a disposición del aparato lógico, no menos objetivo con tanto que aparato formal, universal y apodíctico para que, por medio de procesos dc inferencia inductiva, surjan, con esa exasperante naturalidad y espontaneidad de la que hace gala el más craso empirismo, las proposiciones generales con pretensiones nomotéticas.

 

LA OBSERVACIÓN CIENTÍFICA, APROXIMACIÓN CRÍTICA

2,1, OBSERVACIÓN COTIDIANA Y Observación Científica: SU CARÁCTER PLANIFICADO, SISTEMÁTICO Y Crítico

Es tradicional comenzar, después de ciertos comentarios introductorios, por un capitulo dedicado a la observación científica y a la experimentación, se hace así porque es la operación de observar la que se presenta como antecedente temporal y epistemológico del resto de operaciones metodológicas y técnicas sobre las cuales habrá de construirse el conocimiento científico, La observación sería, al mismo tiempo, la fuente y el procedimiento de obtención de la base empírica, del apoyo material y sustantivo de la ciencia, la Real Academia Española dice que observar es examinar atentamente, La observación es una actividad cotidiana de todo sujeto humano, derivada, en primera instancia, de nuestra naturaleza biológica y nuestras características sensitivas. La observación científica es lo que hace el físico con su laboratorio, o el químico; o el médico cuando interroga y explora a su paciente. También el científico social realiza observación de múltiples modos: por ejemplo, la realizan los sociólogos y antropólogos que contemplan y registran la conducta de un grupo humano, bien sea en sus escenarios naturales, bien sea como resultado de ciertos estímulos preparados por el investigador para suscitar con condiciones experimentales alguna clase de respuesta en esos individuos. Si bien la observación no es condición suficiente de la ciencia, sí que es condición necesaria de ella. La diferencia más evidente entre la observación cotidiana o espontánea que realiza cualquier persona y la observación científica radica en el carácter planificado, sistemático y crítico de esta última. Diferencias que hay que tomar con cautela seria un error pensar que la observación ordinaria carece por completo de estas cualidades, como lo seria también pensar que toda observación científica las satisface plenamente.

 

2.2. EL PROBLEMA DE LA BASE EMPíRICA EN LA EPISTEMOLÓGiCA DE LA CONCEPCiÓN HEREDADA

La observación científica puede ser definida como el proceso a través del cual el investigador se apropia de los datos que habrá de incorporar a su tarea investigadora. Por una parte, por observación se entiende cualquier procedimiento a través del cual el investigador hace suya alguna clase de material empírico, bien haciendo uso de sus sentidos para captar un fenómeno cualquiera, bien a través del uso o aplicación de ciertas técnicas que permiten acceder a hechos diversos inaccesibles a la percepción directa.Dentro del discurso metodológico la observación hace referencia a cierto tipo de técnicas a través de las cuales un investigador puede obtener datos directos acerca de la conducta de un conjunto de sujetos haciendo uso de sus sentidos y su presencia directa en la escena. Desde Bacon a Carnap, pasando por Mili, han sido las corrientes empiristas, positivistas e inductivistas quienes han hecho de la observación la piedra angular de la investigación científica. En síntesis, estas doctrinas han defendido que la actividad científica requiere dos pilares fundamentales: en primer lugar, sólidos y objetivos procedimientos de observación que garanticen la formación de una nutrida y fiable base empírica que reúna los datos necesarios para lanzar el proceso de conocimiento; y, en segundo lugar, férreos y bien fundados procedimientos lógicos inductivo/ deductivos que formalicen la base empírica y permitan construir conocimiento nuevo a partir de los ladrillos que la observación proporciona.

 

2.3. LAS OOCTRINAS EPISTEMOLÓGICAS

2.3.1. EI Fenomenismo, característico del positivismo del XIX Y del empiriocri­ticismo, defendió que los hechos de observación no son otra cosa que fenómenos, en el sentido kantiano; es decir, son pura apariencia externa de la realidad que se presenta como tal en tanto que resultado de la actividad cognoscitiva del ser humano. La ciencia debe proponer, pues, relaciones entre los hechos que ofrezcan explicaciones suficientes de los mismos.

2.3.2. Neopositivismo lógico

El neopositivismo lógico de los sus doctrinas concebía la observación como una constatación de lo dado en la experiencia; así, los hechos de observación eran registrados haciendo uso de un lenguaje de observación, de modo que cada hecho concreto quedaba representado en un enunciado denominado protocolario, distinto de los enunciados científicos originados en la actividad lógica de la ciencia; estos enunciados protocolarios tenían, así, una dimensión originaria, primigenia e inmediata, frente a las construcciones científicas relacionales, cada vez más despegadas de la experiencia inmediata. Los hechos y, como reflejo lingüístico suyo, los enunciados protocolarios, constituían, para esta tradición, la más firme garantía de la ciencia. Por otra parte, el neopositivismo lógico defendió un programa de ciencia unificada que no aceptaba la tradicional distinción entre ciencias de la naturaleza y ciencias del espíritu, manteniendo la necesaria unidad metodológica de toda la actividad científica.

 

2.3.3. Fisicalismo

El fisicalismo resultó una radicalización de las posiciones fenomenistas y neopositivistas; Para el Fisicalismo, los hechos de observación, en tanto que fenómenos, no podían abandonar la dimensión subjetiva, por lo que había de ser abandonada toda pretensión metafísica, por débil que fuera, para reducir el hecho de observación a su expresión lingüística; sólo ésta podía aspirar a una cierta objetividad entendida como intersubjetividad derivada de un lenguaje común aceptado por la comunidad de investigadores; esta perspectiva conducía a posiciones operacionalitas, para las que el significado de los términos del lenguaje descriptivo, a su vez, debía ser precisamente definido en términos de operaciones reproducibles por observadores ajenos. En todo caso, con el campo de la epistemología de la ciencia, el Fisicalismo terminaba por situar definitivamente esta disciplina en el marco del giro lingüístico.

 

2.3.4. Racionalismo crítico

El racionalismo crítico de Popper se puso a la cabeza de la revisión crítica del neopositivismo lógico y del Fisicalismo. Para Popper, la base empírica de la ciencia no está constituida por el conjunto de enunciados que respaldan o confirman las teorías científicas, sino por el conjunto de enunciados básicos que se refieren a hechos cuya existencia es necesaria para que la teoría no se vea refutada. La base empírica de la ciencia deja de concebirse como un ingente cúmulo de datos de experiencia confirmatorios, para pasar a ser entendida como conjuntos de datos selectivamente buscados por los investigadores en la medida en que, en tanto que consecuencias exigibles a partir de los presupuestos teóricos, deben existir. Por otra parte, Popper modificó sustancialmente la concepción de los llamados enunciados protocolarios; éstos pasaron a ser denominados enunciados básicos, y a ser concebidos como interpretaciones dc la experiencia y no como una mera constatación de lo dado en ella. Hanson culminaría esta tarca de’ reinterpretación del hecho de observación como hecho construido y no como mera constatación.

 

2.4. PRIMER BALANCE

En primer lugar, las conclusiones de lo expuesto apuntan a la dependencia teórica de la observación. No existe, no es posible, una observación exenta de presupuestos teóricos. La fantasía de inmediatez en la observación que defendió el neopositivismo lógico del Wiener Kreis como constatación de lo dado en la experiencia, aun bajo la forma de un fenomenismo que renuncia a las plusvalías metafísicas del realismo, resulta inadmisible. La observación supone la acción organizadora del sujeto investigador que introduce orden y asimetría en el campo de observación, organizando lo real hasta hacerlo significativo. El objeto de investigación es, siempre, un objeto construido. La preocupación por los lenguajes simbólicos, sus estructuras lógicas y su dimensión semántica han ocupado, y siguen haciéndolo, buena parte de la discusión epistemológica contemporánea. En tercer lugar, el papel del observador y su incidencia en el objeto de observación se convierten en una cuestión central. La objetividad del conocimiento científico debe ser problematizada, no anulada, pero sí repensada. Al mismo tiempo, el sujeto investigador no podrá ser concebido como una instancia ajena al proceso de investigación. No sólo con la medida en que, como decimos, construye el objeto de conocimiento, sino también como instancia afectada y transformada en dicho proceso, es decir, como sujeto con proceso. Por último, de todo lo anterior se desprende que no puede haber estrategia metodológica ni instrumental técnico que no sea subsidiario de un conjunto de presupuestos teóricos. Pero ahora es el momento de hacer notar El aspecto esencial de él: los recursos técnicos nos ofrecen soluciones a problemas técnicos, pro no pueden sustituir la resolución de los interrogantes teóricos y ontoepistemológicos.

 

LA CONCEPTUALIZACIÓN DE LOS HECHOS DE OBSERVACIÓN EN LA EPISTEMOLOGÍA DE LAS CIENCIAS SOCIALES

3.1. DEL APRIORlSMO KANTIANO AL MARCO MULTlFACTORlAL.

La cuestión a debate era la de si la observación científica había de entenderse como un proceso de apropiación de los hechos como algo dado  inmediatamente a la experiencia o si, por el contrario, observar la realidad significaba, producir uno mismo lo observado. Esta segunda manera de entender el proceso de observación como producción o construcción contaba dentro de la tradición filosófica europea continental con el marco elaborado por Kant, para el que el conocimiento es siempre una construcción solidaria entre lo real para él desconocido en sí mismo, noumenal y el propio sujeto del conocimiento, dotado de ciertas estructuras cognoscitivas a priori que, a la vez que son condición de un conocimiento objetivo, aleja el conocimiento de la mera aprehensión inmediata de la experiencia. Este marco apriorístico del conocimiento, limitado en Kant “a las estructuras a priori que él encuentra en la sensibilidad, el entendimiento y la razón humanos”, habría de ampliarse por otras vías ya no trascendentales.

 

3.2. TRATAMIENTO DE LOS HECHOS SOCIALES COMO COSAS (E. DURKHEIM)

E. Durkheim, hizo profesión de fe positivista en su obra programática titulada Las reglas del método sociológico’. Fundar el conocimiento sociológico pasa por tratar a los hechos como cosas; de acuerdo con la cual lo social ha de construirse más allá de la experiencia espontánea del hombre común, como también de la particular forma que otras ciencias dan a sus objetos, particularmente la Psicología. Esta primera regla es, pues, un principio metodológico y no una declaración de filosofía social. En el prefacio a la segunda edición de su obra afirma: Tratar como cosas a los hechos de un cierto orden, no significa clasificarlos en cierta categoría de la realidad, sino enfrentarlos a cierta actitud mental.

3.3. CIENCIA SOCIAL Y SUBJETIVIDAD (M. WEBER)

También en M. Weber encontraremos formulada con total claridad la conciencia del hombre de ciencia ante la imposibilidad de un acceso inmediato a lo real. La influencia kantiana se hace sentir con fuerza en Weber, en este y en otros aspectos. Weber es plenamente consciente de que la ciencia social no puede hacerse cargo de la realidad si no es introduciendo en su ecuación la subjetividad individual; en primer lugar, porque comprender lo social requiere hacerse cargo de los criterios e intenciones de la acción individual, irreductible a factores estructurales externos al sujeto; en segundo lugar, porque el individuo que observa la realidad social es también parte de ella y, como tal, es sujeto de valores e intereses, de ideologías y categorías teóricas que informan su propia visión del mundo, La observación de la realidad social supone una ordenación de la experiencia sensible a partir de un complejo sistema de categorías, intereses y valores; es la pregunta del observador que mira la realidad interesadamente desde una determinada problemática la que nos enfrenta al sentido de las cosas humanas. Sin ese sentido, que debe ser interpretado, comprendido y explicado, no hay ciencia social. En su obra Sobre la teoría de las ciencias sociales encontrarnos algunas afirmaciones concluyentes en este sentido; Weber Insiste en que no se puede interrogar a la totalidad de lo real. Todo conocimiento arranca de la selección de una parcela de realidad contemplada desde una determinada problemática. No tendremos forma de distinguir en ella lo esencial de lo accidental si no es a la luz de nuestra propia perspectiva.

3.4. EL CAMINO DE LA CIENCIA: DE LA OBJETIVIDAD A LA CONSTRUCCIÓN SOCIAL (K. MARX)

En Marx encontramos, evidentemente desde otra perspectiva en muchos sentidos contrapuesta a las dos anteriores, la misma conciencia del esfuerzo epistemológico que exige la actividad científica. En Marx la separación entre la apariencia de las cosas y lo real está en la base del quehacer del observador”. El objeto científico exige una profunda transformación de la conciencia inmediata de la experiencia que desenmascare el verdadero ser, la verdadera naturaleza de lo social. La realidad social se nos presenta de modo engañoso y confuso porque así es su modo de presentarse. En el modo de producción capitalista, la alienación del hombre objetivado en el producto de su trabajo se ve ocultada por el fetichismo de la mercancía. La economía clásica presentaba el conjunto de las relaciones sociales afectas a la actividad económica como relaciones basadas en acuerdos entre individuos, pactos en los que los intereses individuales y las voluntades libres de cada actor social eran las variables en virtud de las cuales debían explicarse. Pero Marx nos invita a superar ese naturalismo ideológicamente cargado y representar las relaciones sociales como productos derivados del modo de producción, en el que las relaciones sociales deben contemplarse como  que verdaderamente son, es decir, relaciones materiales entre personas y relaciones sociales entre cosas. La ciencia social debe superar, pues, la inmediatez de las categorías de la ciencia social burguesa, mero reflejo de la exterioridad social, pues aunque no sean erróneas, en tanto que describen las relaciones sociales en su modo de presentarse a la conciencia, mantienen ocultos los procesos de construcción social, materiales e históricos, a través de los cuales han llegado a ser. El camino de la ciencia es, para Marx, el camino que va de la apariencia (del sentido común, de la ideología como su reproducción) a la esencia, es decir, el camino que va desde la objetividad ya dada a la construcción social de tal objetividad;

3.5. EL LENGUAJE COMO CENTRO DE LA REFLEXIÓN EPISTEMOLÓGICA

Afirmaba Saussure que el punto de vista crea el objeto. Se ha dicho, incluso, que el lenguaje determina la visión del mundo del hablante hipótesis Sapir Whorf, construyendo a través de sus conceptos y categorías, así como de su gramática, la verdadera ontología social. Esta toma de conciencia ha obligado a toda la investigación empírica a dedicar grandes esfuerzos por distanciarse de su propio lenguaje y someterlo a revisión. Las ciencias sociales han incorporado a sus modelos y teorías la vigilancia de la mediación lingüística, hasta el punto de constituir, para algunas tendencias, el núcleo de sus investigaciones. De una parte, el constructivismo nos sitúa ante el hecho de que la realidad social, las relaciones sociales y la misma acción individual remiten a un universo de sentido que es creación de los actores sociales; pero, por otra parte, el constructivismo sitúa al actor social inserto en un mundo social que le antecede y constituye, como subjetividad construida. El científico es, asimismo, un sujeto social inserto en este mismo círculo de producción y reproducción sociales, a su vez afectos a múltiples intereses.. El científico, el observador de la realidad social, ha de romper con las prenociones científicas de sentido común construyendo sus discursos contra la aparente transparencia de la vida social. Esa ruptura epistemológica es la condición de posibilidad del nacimiento de la interrogación científica, que debe superar el ámbito de lo dado en la experiencia en virtud de lo que Baehelard llamaba principio de la no conciencia, es decir, la búsqueda de las determinaciones de lo real más allá de las experiencias conscientes y del sentido que los actores viven y atribuyen a las cosas, La tarea del investigador supone, pues, la creación de un sistema categorial y explicativo que pueda dar cuenta del juego de ocultamiento y des ocultamiento de la realidadçç

 

LA DIALÉCTICA ENTRE APARIENCIA y REALIDAD. LAS DIFERENTES POSTURAS

La forma más antigua del debate en torno a la observación pueda articularse a partir de la reflexión filosófica sobre la apariencia y la realidad. Desde la filosofía griega, esta cuestión late en la reflexión ontológica y epistemológica occidental. El asunto en disputa no es otro que la posibilidad de que la realidad se manifieste de tal modo que su ser, su verdadero ser, no se muestre de modo directo al observador, Siguiendo a M. Beltrán” ¿qué objetos ha de tener en cuenta un conocimiento que quiera dar razón de la realidad social? La cuestión que intenta aclarar Beltrán es la de cómo una ciencia social debe afrontar la distinción entre realidad y apariencia de la realidad, y en orden a ella, definir sus objetos. A esta pregunta contesta el autor afirmando la existencia de tres posiciones:

a) Desde posiciones de una cierta ontofília, lo verdaderamente importante es la cosa en si, de modo que la apariencia debe ser superada para desenmascarar la auténtica realidad. b) Desde una perspectiva fenomenalísta, no hay más realidad que la que se nos da en la representación, por lo que, desde el punto de vista epistemológico, no tiene sentido distinguir entre realidad y apariencia; lo que existe es lo que parece existir, Lo real es, pues, inaccesible al conocimiento y a la observación, c) La tercera posición parte del hecho de que las cosas no siempre son lo que parecen ser; es decir, acepta el juego de ocultamiento y des ocultamiento de lo real por la apariencia, Pero tanto lo real como lo aparente son igualmente reales, cuando menos en sus efectos, Tanto lo que es como el modo en que lo real se presenta tienen estatuto de realidad y, por ello, la ciencia social debe interesarse por ambas. Estas tres posiciones pueden ayudarnos a situar las diferentes alternativas en tomo al problema de la observación. Así, por ejemplo, en el marxismo científico late la pretensión de superar la apariencia de la realidad para poder descubrir tras ella el verdadero ser de lo real; lo inmediato y aparente condiciona tanto la concepción del observador que éste tiende a naturalizar su percepción inmediata y a considerar que el orden social que contempla es no sólo lo que hay, sino lo que debe haber. En los discursos constructivistas, por otra parte, nos encontramos posicionados, ahora, en el ámbito del fenómeno. La realidad social es una realidad subjetivamente construida a través de las relaciones sociales exteriorizadas, que tienden a cosificarse a través del esfuerzo legitimador del conocimiento, el lenguaje y otras mediaciones simbólicas e imaginarias. Por otra parte, el individuo es también un producto social, en la medida en que es una subjetividad socialmente construida. En este contexto, la dialéctica ocultamiento/des ocultamiento que latía en el marxismo parece desaparecer para dar lugar a un proceso de análisis de los procesos de externalización, reificación e internalización que dan origen al particular sentido de realidad del constructivismo, Posturas como las de Bachelard, Bourdieu o la Teoría Crítica nos devuelven a las pretensiones realistas. La postura de M. Beltrán con relación a la dialéctica entre apariencia y realidad es la siguiente: Y bueno será recordar que la apariencia no es un hecho de conciencia, sino que forma parte de la realidad en el sentido de que es real en sus efectos: la apariencia, construida socialmente y aceptada por el sentido común como realidad, es tan cosa como la cosa misma encubierta por ella, pues ambas operan en la realidad social, entendida esta ahora como incluyendo realidades y apariencias, lo oculto y lo visible, lo mediato y lo inmediato. M. Beltrán es asimismo concluyente: Descubrir es, pues, construir conceptualmente la realidad, pero no de manera arbitraria y caprichosa, sino de manera racional y de acuerdo con la cultura del discurso critico, y construirla conforme con la propia realidad, explicando y destruyendo las apariencias engañosas. Construir conceptualmente la realidad es tanto como elaborar un mapa de la misma, mapa que no es la realidad ni su reflejo, pero que la representa, interpreta y hace inteligible. Y tal construcción existe siempre: o la hace la ciencia o la hace la ignorancia.

 

LA OBSERVACIÓN CIENTÍFICA: APROXIMACIÓN METODOLÓGICA

La observación es una operación de la mayor relevancia teóricopráctica en la ciencia. A través de la observación nuestras hipótesis y teorías cobran sustento, se enraízan en lo real, se fortalecen o se evaporan. Cualquier científico social debe ser capaz de elaborar programas de observación sistemática orientados a este propósito. Para ello, el científico debe estar en condiciones de diseñar las estrategias de observación más coherentes con sus objetivos cognoscitivos, así como seleccionar y aplicar las técnicas de observación más adecuadas a dichas estrategias. De ello dependerá, en buena medida, la solidez de su producción intelectual y su validez empírica.

 

5.1. LA OBSERVACIÓN CIENTÍFICA. CONCEPTO

Podemos definir la observación como el proceso a través del cual el investigador se apropia de los datos empíricos pertinentes para sus objetivos de investigación, haciendo uso de sus sentidos, habitualmente auxiliados por ciertos instrumentos, y de acuerdo con ciertos procedimientos metodológicos y técnicos que suponen tomas de posición teórica. Existen diversos criterios para definir y clasificar los distintos tipos de observación: A. Desde el punto de vista de su sistematicidad, por ejemplo, se ha distinguido entre observación no sistematizada (ocasional o no controlada) y observación sistematizada. B. Desde el punto de vista de la relación entre el observador y el sistema observado se ha distinguido entre observación participante y no participante.

 

5.2. TIPOS DE OBSERVACIÓN 5.2.1.

Observación no sistemática (OnS) La (OnS) puede entenderse al menos en dos sentidos. En primer lugar, como aquella en la que el observador accede al escenario de observación o se enfrenta al objeto sin una definida red conceptual o categorial elaborada expresamente para guiar dicho proceso de observación. Esto ocurre en la práctica; por ejemplo, cuando el proceso de observación se ha desencadenado de forma imprevista, bien porque el observador se enfrenta a un fenómeno suficientemente desconocido como para no poseer un sistema conceptual a priori adecuado para su observación sistemática o, por último, cuando el observador desea minimizar su actitud prejudicial o maximizar la espontaneidad y significación de sus categorías; No podemos olvidar que la observación depende de las hipótesis teóricas y de los marcos categoriales con los que trabaja, por lo que, si este marco se presenta de manera confusa, imprecisa, asistemática, etc., la validez de las observaciones se resentirá, así como su fiabilidad y precisión. a) se corre el peligro de adquirir la sensación de que sabemos más decir lo que hemos visto. b) la arbitrariedad de las observaciones puede hacer imposible cualquier estrategia de comparación de los resultados; y c) su a sistematicidad dificulta la reiteración con las observaciones y las estrategias de confirmación del material empírico.

 

5.2.2. Observación sistematizada (OS) Desde el punto de vista de la investigación científica, la observación sistematizada es la más frecuente y relevante. Su naturaleza sistemática viene dada por su integración en un programa de investigación completo y por su dependencia teórica explícita de un marco teórico bien definido, de unos objetivos cognoscitivos expresamente formulados y por la existencia de un conjunto de hipótesis, relativas al objeto de estudio, cuya pertinencia se desea probar. Así entendida, integrada en esa red de elementos que definen todo proyecto de investigación, la observación es el proceso por el cual el investigador recoge aquellos datos que son teóricamente relevantes para sus propósitos, de acuerdo con el marco categorial que sustenta la investigación.. El control riguroso del proceso de observación, tanto en lo relativo a lo observado como al observador., los sesgos, deficiente definición teórica u operativa de los conceptos, en las deficiencias en el diseño del instrumento y sus condiciones técnicas o en las condiciones subjetivas o estructurales afectas al observador. Por último, el diseño y selección de los instrumentos y de las categorías de observación debe haberse hecho de modo que los resultados ofrecidos puedan ser analizados de acuerdo con las técnicas adecuadas a los objetivos de la investigación.

 

5.2.3. En La observación participante (OP), el observador accede a los escenarios de observación de modo que su presencia en ellos tiende a integrarse en la vida y las actividades del colectivo humano observado; o en el entramado interaccional del marco social e institucional que es objeto de estudio, La integración del observador en la escena admite diversos grados, que van desde la pasividad, hasta la plena integración que exige, por parte del observador, la asunción de roles y competencias ajustados al marco interaccional en el que se mueve, actuando, de este modo, a la vez como actor social y como observador. La OP exige una actitud de apertura y flexibilidad metodológicas en virtud de la cual el observador es capaz de interrogar a la realidad y, al mismo tiempo, dejarse interpelar por ella, El observador, en estas condiciones, no suele hacer su trabajo de campo armado con instrumentos muy estructurados o con protocolos de observación cerrados, pues su objetivo, al menos parcialmente, consiste en hacer inteligibles los modos de estar y percibir, razonar y preterir, de actuar y sentir de los actores sociales nativos, de acuerdo con sus modos propios de percibir, categorizar y explicar su mundo; atendiendo a estas pretensiones cognoscitivas, el observador debe renunciar a imponer sus propias categorías de observación y descubrir el sistema categorial significativo desde la perspectiva del actor.

5.2.4. Observación no participante (OnP) Este tipo de observación comparte con el anterior modelo la interrogación directa a los actores sociales de los cuales se requiere la expresión de conductas u opiniones que habrán de ser registradas y analizadas. Se trabaja, pues, de manera directa con las fuentes de información primaria, que no son otra cosa que los actores sociales. Este tipo de observación, en consecuencia, permite un mayor grado de estructuración y sistematicidad en el diseño metodológico y en el tipo de instrumento de recogida de información o en la técnica empleada. La observación no participante intenta eliminar al sujeto dc la investigación del proceso investigador, concibiéndolo como instancia externa, pero no implicada, como sujeto trascendental; al mismo tiempo opera sobre la realidad cosificando los procesos sociales, los significados y los discursos para tratarlos como hechos, como cosas. Una forma típica y muy relevante de la investigación social que responde a este modelo es la encuesta. Entrevistas individuales en profundidad o grupos de discusión también son OnP.

 

 

5.3. PRlNCIPIOS A LOS QUE DEBE RESPONDER TODA OBSERVACIÓN CIENTÍFICA: VALIDEZ y FIABILIDAD

Con independencia del cuál sea el modo de observación que se disponga a utilizar, el investigador debe procurar dotar a su diseño de dos cualidades fundamentales, dos principios que debe satisfacer cualquier programa de observación. En primer lugar, toda observación debe garantizar que aquello que se observa y registra permite hacer inferencias válidas acerca de aquellos fenómenos a los que dichas observaciones se refieren. Esta condición, que se denomina validez de la observación, es crucial y atraviesa de lado a lado todo el proceso de diseño de la investigación, pues exige la completa coherencia entre el marco teórico y categorial de la investigación, las decisiones metodológicas y la instrumentación técnica.

El segundo principio fundamental al que debe atenerse toda observación es el que se conoce como principio de fiabilidad de la observación. Este principio nos exige que la observación repetida en diferentes ocasiones por el mismo observador, o simultáneamente implementada por varios observadores en paralelo, atendiendo siempre al mismo fenómeno, ofrezca los mismos resultados.

 

6. LOS CONCEPTOS CIENTÍFICOS

6.1. NOCIÓN DE CONCEPTO

El papel central que estamos atribuyendo a los conceptos en la actividad científica tiene su razón de ser en su capacidad representativa su dimensión ontoepistemológica y en su funcionalidad metodológica, es decir, su estatus como engranaje de una construcción modelo teórica operativa. Si evitamos posicionarnos ante el problema del conocimiento, realismo ingenuo vs. Constructivismo radical, entonces habremos de convenir en que el conocimiento del que es capaz nuestra especie es una suerte compleja de conjunción entre dos factores: las condiciones que la realidad impone al sujeto cognoscente y ciertas características de nuestro aparato cognitivo. El realismo ingenuo tiende a obviar el segundo factor, concibiendo el conocimiento como un registro especular de la realidad y la disparidad como un error causado por diferentes factores en último término detectables y corregibles. Así lo pensaba Platón, también pensaba algo parecido, aunque más matizado, su discípulo Aristóteles, para quien los conceptos eran ciertas formas universales en la mente del sujeto cognoscente, aunque dotados de un fundamento in re, esto es, con una sólida base en la naturaleza ontológica de la realidad. Por su parte, el constructivismo más radical suele hacer omisión voluntaria de la dimensión realista del conocimiento. El constructivismo más radical considera irrelevante la investigación acerca de la posible conexión ontológica entre conocimiento y realidad, orientando sus energías hacia el análisis de esas otras dimensiones que todo conocimiento encierra y que son las únicas asequibles al investigador. Los conceptos son los ladrillos de nuestro pensamiento y, a la vez, los instrumentos de nuestros juicios.

 

6.2. CONCEPTOS, TÉRMINOS Y REFERENTES

Los conceptos son entidades abstractas culturalmente disponibles para cualquier sujeto cognoscente, que no se deben confundir con los actos psíquicos de quienes las piensan, ni con los términos lingüísticos que las expresan, ni con los objetos que representan, Los conceptos se muestran, pues, como representaciones que debemos considerar al margen de su presencia psíquica en la mente de un sujeto y de su expresión lingüística en el seno de un enunciado, representaciones que actúan como categorías, moldes o etiquetas que, de acuerdo con ciertas convenciones, utilizamos en nuestros intercambios comunicativos para referir o denotar ciertas realidades que, si bien pueden tener un estatuto ontológico individual y concreto, se presentan subsumidas bajo la representación universal del concepto en virtud, precisamente, de la convención a la que hacíamos referencia.

6.3. Los CONCEPTOS CIENTÍFICOS

Los conceptos son representaciones parciales de la realidad, necesariamente cargados de intenciones teóricas que seleccionan algunos aspectos del objeto para disponer de nuevos moldes con los que operar y construir la base empírica del conocimiento. La ciencia ha asumido, la búsqueda de lenguajes y conceptos que pudieran servir mejor a los ideales de objetividad científica, premiando ciertas características fundamentales en una buena representación: de una parte, se ha buscado la formulación de conceptos más precisos, menos equívocos y ambiguos, es decir, conceptos que establezcan relaciones significativas convencionales explícitamente formuladas entre lo representado y su representación; por otra parte, los conceptos de la ciencia se han desarrollado para dotar a los lenguajes científicos de una mayor capacidad discriminadora que permita establecer muy finas distinciones, al tiempo que pongan a su disposición conceptos específicos para objetos que sólo se muestran diferentes en aspectos muy parciales; por último, la ciencia se ha orientado hacia la construcción de conceptos generales que permitan describir con precisión conjunto de objetos bajo la enunciación de alguna o algunas propiedades comunes bien definidas.

 

6.4. TIpos DE CONCEPTOS

Desde un punto de vista positivista, los conceptos científicos pueden distribuirse en dos grupos:

a) Los términos de existencia son aquellos conceptos científicos que pueden ser vinculados, directa o indirectamente, con un contenido empírico establecido.

b) Las idealizaciones son conceptos que no pueden ser vinculados con un contenido empírico concreto pues se refieren a situaciones o estados extremos de ciertas magnitudes o relaciones que no pueden darse empíricamente, pero que ponen de manifiesto casos límite que pueden resultar de gran valor heurístico para la teoría. Detrás de esta diversidad en la naturaleza de los conceptos científicos late el problema de las estrategias de construcción de los conceptos y de su dependencia teórica. Las distintas estrategias de construcción de conceptos pueden ir desde las generalizaciones empíricas descubiertas como resultados de estudios experimentales que ponen de manifiesto nuevos hechos necesitados de una expresión adecuada, a las estrategias analíticas que deducen conceptos a partir de modelos teóricos, pasando por las formulaciones más claramente especulativas que proponen nuevos conceptos para representar fenómenos complejos fuertemente vinculados a grandes teorías marcadamente abstractas.

 

6.5 CONCEPTOS CLASIFICATORIOS, COMPARATIVOS Y MÉTRICOS

Otra manera ya muy enraizada de caracterizar los conceptos científicos procede de los trabajo de Hempel, quien distingue tres tipos de conceptos en la ciencia: los conceptos clasificatorios, los conceptos comparativos y los conceptos métricos.

Los conceptos clasificatorios refieren un grupo determinado de objetos o fenómenos que tienen alguna característica o propiedad común. Los conceptos clasificatorios, pues, nos ofrecen complejas y muy precisas parrillas de conceptos en los que poder situar cada objeto de experiencia de acuerdo con rigurosos criterios de pertenencia y asignación.

Además de la relación de equivalencia que subyace a toda clasificación, los conceptos comparativos añaden una relación de orden en virtud de la cual se pueden comparar los distintos individuos de un mismo taxón. Por último, consideramos los denominados conceptos métricos. Estos conceptos son los más poderosos desde cl punto de vista lógico y no encuentran correlato en las lenguas naturales, por lo que son creación expresa de los lenguajes científicos. En todo concepto métrico contamos, de salida, con las potencialidades de los conceptos clasificatorios y comparativos, más un plus que define lo esencial de esta clase de conceptos. Los conceptos métricos permiten clasificar y comparar, pero nos ofrecen, además, la posibilidad de medir fenómenos. Los conceptos métricos, pues, asignan valores numéricos a ciertas propiedades o magnitudes de los objetos de un dominio empírico, y permiten operar matemáticamente con ellas de modo que los resultados obtenidos como consecuencia de esas operaciones tienen un significado empírico pleno y posibilitan establecer predicciones precisas sobre fenómenos reales. Un concepto métrico es un homomorfismo entre un sistema empírico y un sistema numérico” que debe satisfacer ciertos requisitos”: a) la definición de un sistema empírico, b) la ondulación de axiomas o hipótesis que expresan ciertas características cualitativas de ese sistema empírico, 3) la prueba de un teorema de representación que afirma la existencia de un homomorfismo dc cese sistema empírico en cierto sistema numérico, 4) la prueba de un teorema de unicidad que indica hasta qué punto el homomorfismo es univoco, es decir, cuáles son las transformaciones del homomorfismo dado, que también constituyen homomorfismos del mismo sistema empírico en el sistema numérico, Estas condiciones formales presentan un sería inconveniente para los procesos de medición en las ciencias sociales, pues la motorización de conceptos resulta muy compleja, especialmente en lo relativo a la exportación de un concepto métrico definido en un determinado contexto de investigación a otros.

 

7, LA MEDICIÓN EN LAS CIENCIAS SOCIALES

7,1. CONCEPTO DE MEDICIÓN

Medir algo, en su acepción metodológica más general, consiste en comparar una magnitud con otra de su misma especie que se toma como unidad, o con otra magnitud adecuada al caso para conocer su extensión o cantidad, Medir es, pues, comparar una cierta magnitud con otra homogénea.

En torno a la cuestión de la medida con ciencias sociales, se han mantenido posiciones muy diversas, desde la negación tajante, como la mantenida por Cicourel, a la profesión de fe positivista que pone en la medición el futuro de la investigación social. A nuestro juicio, sobre este asunto hay que tomar posturas muy matizadas que permitan establecer con criterios serios y bien fundados los límites sensatos de la medición, comprendiendo que, detrás de toda operación de medida, de la clase que sea, el investigador asume muy serios compromisos que no se pueden obviar.

 

7.2. TIPOS DE ESCALAS

Cuando medimos, tal como hemos afirmado, ponemos en relación ciertos objetos de un dominio empírico con un sistema de símbolos de naturaleza lógico-matemática para establecer entre ellos una relación proyectiva que permita trasladar de uno a otro ciertas propiedades. Cuando determinamos una magnitud o variable que va a ser medida, llamamos escala al conjunto de valores o categorías que dicha variable o magnitud puede tomar. Las escalas de medida pueden ser de tres tipos: escalas nominales básicamente clasificatorias, ordinales comparativas, de intervalo y de razón o proporción propiamente métricas. Las escalas nominales son instrumentos clasificatorios. Las escalas ordinales son aquellas en las que el sistema de categorías permite, además de las operaciones que caracterizan a las escalas nominales, establecer relaciones del tipo ser menor que o ser mayor que, ser más alto que o ser menos alto que … La escala ordinal no informa de los aspectos cuantitativos afectos a la propiedad relacionada ordinalmente.

Las escalas de intervalo son aquellas en que la relación clasificatoria y ordinal incorpora, además, la posibilidad de definir una unidad precisa que permite no sólo calcular las relaciones ordinales, sino también establecer la proporción en que éstas se presentan.

LA METÁFORA COMO ANALIZADOR SOCIAL

  1. INTRODUCCIÓN

Todo discurso está poblado de metáforas, aunque la mayoría de ellasy precisamente las más potentes pasen desapercibidas, las metáforas no sólo pueblan los discursos sino que los organizan, estructurando su lógica interna a la par que sus contenidos. Lo relevante para el científico social está en que, a través del análisis de las metáforas, puede perforar los estratos más superficiales del discurso para acceder a lo no dicho en el mismo: sus presupuestos culturales o ideológicos, sus estrategias persuasivas, sus contradicciones o incoherencias, los intereses en juego, las solidaridades y los conflictos latentes. Es decir, el estudio sistemático de las metáforas puede emplearse como un potente analizador social. El interés sociológico de un análisis social de las metáforas está en que todos estos movimientos de los conceptos científicos se irán revelando, en el propio proceso del análisis, como movimientos sociales, al tiempo que los propios conceptos científicos van apareciendo como entidades sociales, constitutivamente sociales. La génesis, formación y transformación de los conceptos científicos es descrita por la historia y prescrita por la filosofía (epistemología, metodología). Aquí trataremos de inscribirla.

  1. DOS HIPÓTESIS: EL CONCEPTO ES METÁFORA, LA METÁFORA ES SOCIAL

Todos y cada uno de los conceptos científicos y ésta es la primera hipótesis fuerte del método son conceptos metafóricos, en varios sentidos: nacieron como metáforas, como tales metáforas son rebatidos y defendidos, como metáforas se reelaboran y refinan para resultar coherentes con el resto de metáforas latentes bajo los restantes conceptos del corpus teórico al que aspiran a incorporarse, como metáforas circulan de unas disciplinas a otras y como tales regresan a ese semillero de metáforas que es el lenguaje común del que emergieron, y como metáforas, en fin, sufren esa muerte que es el olvido, el olvido de su origen metafórico cuando su uso reiterado nos ha habituado a no ver en ellos sino conceptos puros, es decir, depurados de su ganga metafórica y social.

La conjunción de ambas hipótesis da forma a la hipótesis central del análisis socio metafórico: todo concepto es concepto metafórico y, por tanto, concepto social. En consecuencia, el análisis sistemático de los conceptos en tanto que metáforas es una vía privilegiada de acceso al sustrato social que constituye todo discurso y, en particular, permite traslucir la articulación social que vertebra ese discurso opaco por excelencia, ese discurso que hace del concepto «claro y distinto» su seña de identidad: el discurso científico. Por otro lado, enraizar el análisis metafórico en el sustrato social, político y cultural del que las metáforas emergen y en el que logran imponerse o resultan descartadas.

3.LA TRADICIÓN HEREDADA: EL LENGUAJE NATURAL(IZADO)

La dificultad de un socíoanálisís metafórico de los conceptos científicos no reside tanto en su objeto como en el peso de la tradición dominante en Occidente sobre estos asuntos, una tradición que desde Aristóteles hasta la lingüística actual, pasando por toda la metafísica ha consolidado como naturales y evidentes dicotomías del tipo logos/mitos, concepto/metáfora, razón/imaginación, literal/figurado, verdadero/falso, realidad/ficción, etc. Según Aristóteles, la metáfora se forma como fusión de una analogía Así, para Aristóteles, la metáfora consiste con trasladar a una cosa un nombre que designa otra, en una traslación de género a especie, o de especie a género, o de especie a especie, o según una analogía. Este cosismo aristotélico, por emplear la expresión de Ortega, supone: a) un mundo constituido por cosas,; b) que cada cosa es lo que es (principio de identidad) y no es otra (principio de no contradicción). Sólo desde una concepción esencialista de la realidad y del lenguaje, como algo que está ahí fuera, como algo dado de una vez por todas al margen de las representaciones sociales y los cambios culturales, como algo constituido por hechos y no por haceres, por significados y no por actividades significantes … puede sostenerse la concepción heredada sobre la metáfora.

 

  1. EL TRABAJO DE LA METÁFORA

Según la lingüística cognitiva,  la metáfora no es un mero recurso expresivo, sino una forma de modelar la percepción y construir conocimiento. Destaquemos los siguientes puntos:

4.1. METÁFORA y COGNICIÓN

La semejanza y la analogía son operaciones simétricas; sin embargo, la operación metafórica es asimétrica, atribuye sentido, está orientada. Al polo de la analogía que se toma como punto de partida, y del que, por tanto, se extrae entonación, le llamaremos sujeto de la metáfora, siguiendo la terminología de Gracián, y a aquel otro polo sobre el que recae el desplazamiento metafórico le llamaremos término de la metáfora.

 

4.2. DE LA METÁFORA AL SÍMBOLO

La actividad metafórica y simbolizarte es, un mecanismo de resolución de problemas. En cuanto mecanismo es universal, y se activa por igual en el hombre de la calle ante el problema de conceptual izar un olor que en el físico teórico que se enfrenta a la «materia oscura». Pero la particular solución que cada individuo o grupo arbitre para el problema inicial resulta socialmente cargada con esa tupida red de adherencias evocativas y connotativas que se han condensado en el símbolo y que provienen tanto de la experiencia, creencia~ y expectativas personales del sujeto de la interrogación como de la experiencia, creencias y expectativas colectivas de la cultura o grupo a los que pertenece.

 

4.3. LA METÁFORA DE LA RESTA: ¿SUSTRAER U OPONER?

Para quienes hemos sido socializados en ciertas habilidades técnicas (gratuitas y obligatorias), «sustraer el número A del número B» es una expresión bien literal, Ulla expresión que incluso podría ponerse como ejemplo de lo que no es una expresión metafórica o poética. Sin embargo, tuvieron que existir ciertos antepasados nuestros para los que una expresión así aún no tenía sentido. Así, cuando Euclides habla de «sustraer un número de otro» es como si extrajera o arrancara de la sustancia en que consiste el primero esa parte que cuantifica el segundo, de manera que tras la operación de sustracción o extracción queda un resto o residuo. Aquí tenemos la operación metafórica fundamental que determinará todas las posibilidades pero también las imposibilidades que la operación de restar abre pero también cierra en la matemática griega clásica. Cuando el concepto aphairesis, que ha focalizado el problema aún sin nombre de restar números, actúe como sujeto de la metáfora «sustraer números» o «sustracción de números», proyectará sobre la solución del problema la «resta» todo ese aglomerado de evocaciones y connotaciones que se han condensado sobre el foco «extracción».

 

5. EL SABER COMO IGNORANCIA

El socioanálisis metafórico asiste entonces al momento en que los conceptos aún se están acuñando, Sin embargo, la mayoría de los conceptos científicos se nos presentan no en su hacerse sino como «hechos», como términos propios y no como términos de una metáfora original constitutiva, como lo que se han llamado «cajas negras» en cuyo contenido no puede estar indagando el investigador que los emplea sin verse permanentemente obstaculizado, cuando no paralizado. Por caso dice Nietzsche (1990, 25) que es «en virtud de esa inconsciencia, de olvido [como] se adquiere el sentimiento de verdad».

 

5.1. EL CONCEPTO COMO SÍNTOMA

Se trata ahora no sólo de olvidar los rasgos no pertinentes de la analogía latente, sino de olvidar también la existencia misma de tal analogía. Como quiera que era esa analogía la que daba sentido al dar orientación a la metáfora, ésta queda ahora literalmente sin sentido, reducida a un puro significado, un mero concepto opaco que no deja traslucir el desplazamiento metafórico que, sin embargo no le resta su vitalidad. Los conceptos son, así, metáforas que hemos olvidado que lo son.

 

5.2. METÁFORAS ZOMBIES

Cabe así hablar de metáforas vivas y metáforas muertas. Las primeras se caracterizan por mantener viva la ficción, la conciencia del «como si», al no ocultar la analogía que las hace posibles. Ante una metáfora viva el lector/oyente es consciente de que está, efectivamente, ante una metáfora. Metáforas muertas son, por el contrario, las que no se perciben ya como tales metáforas, sino como conceptos bien definidos, cuando no ocurre que pasan por ser la realidad, este olvido de la ficción original, lejos de desactivar la potencia metafórica, la refuerza, pues al mantenerla inconsciente impide la percepción de la tensión que bulle bajo la metáfora y, en consecuencia, hace imposible el control sobre la ficción que la instituye. Ciertamente, estas metáforas muertas o, al menos, muchas de ellas fueron en un momento metáforas vivas, siendo tanto sus autores como los oyentes conscientes de su carácter ficticio, pero el tiempo y el uso las fueron desgastando, pasando a formar parte del acervo léxico de la lengua común y de los conceptos y operaciones formales y habituales de las ciencias.

5.3. SOCIOANÁLISIS METAFÓRICO DEL LENGUAJE ORDINARIO

Aunque este tipo de análisis se muestra especialmente apropiado ante los conceptos técnicos y científicos, para los que el mecanismo de depuración y olvido es sistemático y corporativo, no deja de mostrar su virtualidad ante los términos y expresiones del lenguaje corriente y moliente, donde tal mecanismo actúa de modo espontáneo en el molerse y depurarse de las palabras al correr de boca en boca.

 

6.LA DOBLE INSTITUCIONALIZACIÓN DE LOS CONCEPTOS CIENTÍFICOS

A esta institucionalización de los términos y expresiones del lenguaje ordinario se añade en el caso de los conceptos científicos una segunda institucionalización, ésta ya consciente, sistemática y corporativa.

6.1. LA «Raíz»: UN CONCEPTO AGRÍCOLA

La «raíz cuadrada» es un concepto metafórico. la expresión «raíz cuadrada» es una abreviatura de la expresión original «raíz del cuadrado, Esa expresión empieza a percibirse como metafórica cuando, con el Barroco, el centro de gravedad de la vida social se desplace del campo a las ciudades.

6.2. EL CIERRE DEL Círculo METAFÓRICO: DE VUELTA AL LENGUAJE ORDINARIO

Sin embargo, cuando esta circulación se orienta hacia formas de discurso a las que se concede un «nivel de cientificidad» más bajo que el de las ciencias «duras» como es el caso de las ciencias sociales, la filosofía y lenguaje ordinario a la traslación de significados característica de toda actividad metafórica se añade la pretensión de importar el prestigio social de que gozan aquellas ciencias en las sociedades modernas.

La incorporación metafórica de conceptos científicos al lenguaje corriente a través de esa jerga común a políticos, periodistas, empresarios, sindicalistas, economistas, miembros de la administración y científicos sociales resulta especialmente preocupante por cuanto, lejos de aportar mayor rigor conceptual o expresivo, empobrece un lenguaje capaz de un conocimiento mucho más rico y matizado que el que se transporta Perksen, 1995.

 

6.3. LA REFLEXIVIDAD EN LA CONCEPTUALlZACIÓN SOCIOLÓGICA DE LOS Conflictos SOCIALES

La progresiva consciencia de que, en todo conflicto social, una de las batallas principales se dirime en torno a imponer al oponente el uso de las metáforas propias, y con ellas la propia visión del conflicto y de su solución, está llevando en los últimos años a ciertos movimientos sociales, cada vez más numerosos en el llamado Tercer Mundo, a abandonar el lenguaje del desarrollo y la modernización: «Lo que ahora debemos desafiar es la idea misma del desarrollo: la adopción de un emblema universal para la transformación social de muy diversos modos de vida, que expropia la dignidad de la gente, su confianza en si misma, sus sueños propios, y debilita sus capacidades y destrezas» (G. Esteva, 1995: 53). Allí donde las formas de producción y de vida (y de hablar) siguen siendo básicamente las tradicionales, las metáforas y, por tanto, los intereses y objetivos de las ciencias duras, las de las ciencias sociales y las de la tecno burocracia a menudo se perciben como metáforas solidarias entre si, cuya potencia instituyente se opone a las metáforas locales ya instituidas y transmitidas por la tradición a través de leyendas, fórmulas cristalizadas, refranes, recitaciones orales, etc. (1. D. van der Pliega, 1990). El antagonismo de las metáforas en juego se ve reforzado en aquellas ocasiones en las que los espacios físicos desde los que se construyen las respectivas metáforas son espacios enfrentados, como pueden serlo el mar y la tierra”.

Corolario 1: La ciencia, literatura acorazada El análisis socio metafórico parece llevarnos a concluir efectivamente que la principal si no la única diferencia entre ciencias físicas y sociales, y, más aún, entre el lenguaje de las ciencias en general y el lenguaje literario, o incluso el propio lenguaje corriente y moliente, está en el grado de acorazamiento frente al análisis que han ido adquiriendo sus metáforas, en la resistencia institucional que los conceptos científicos son capaces de oponer a su deconstrucción en tanto que conceptos metafóricos y sociales.

CAPÍTULO 4 APROXIMACIÓN HISTÓRICOCRÍTICA A LA NOCIÓN DE EXPLICACIÓN CIENTÍFICA

  1. INTRODUCCIÓN

El término «explicación» está lejos de ser un vocablo de sencilla definición. La principal dificultad del término se encuentra en su polisemia. Efectivamente, explicar, parafraseando al viejo Aristóteles, se dice de muchas maneras. En estas primeras secciones vamos a aproximamos al problema de la explicación científica desde dos perspectivas. En primer lugar, desde la perspectiva de los usos del término en la lengua española, intentaremos identificar cuál es el sentido al que se refiere la expresión explicación científica. A continuación, un excursus histórico nos permitirá reconocer, en la compleja semántica del término, la proyección de un pasado científico y filosófico que reaparece constantemente en el debate acerca de la explicación en las ciencias sociales.

2. EXPLICACIÓN: ASPECTOS SEMÁNTICOS

2.1. SU SENTIDO ETIMOLÓGICO (POLISEMIA ACUSADA) El verbo castellano explicar procede del término latino explicare y posee una etimología muy sugerente. Como nos recuerda Ferrater Mora en su extraordinario diccionario, el término explicación designa el proceso mediante el cual se desenvuelve lo que estaba envuelto, se hace presente lo que estaba latente. Así pues, el término explicación, bien sea desde la imagen castellana del desenvolvimiento, bien sea desde la alemana del esclarecimiento, nos remite al esfuerzo cognoscitivo por dar cuenta de aquello que, por sí mismo, no manifiesta de modo directo su naturaleza, su causa o su razón de ser. Éste es el caso, también, de la elucidación conceptual y terminológica tan frecuente en la reflexión científica y filosófica. Intentando simplificar algo esta polisemia, podemos afirmar que este término denota, al menos, tres sentidos diferentes.

2.2. TRES SENTIDOS DIFERENTES DEL TÉRMINO EXPLICACIÓN

2.2.1. Explicar cómo dar razones, haciendo inteligible lo que no lo es de forma directa. En primer lugar, también podríamos expresarlo diciendo que explicar es dar razones, en un sentido muy general, que den cuenta de algo que nuestro entendimiento no puede abordar prima facie.

2.2.2. Explicación como clarificación conceptual

En otro sentido, sutilmente diferente, la explicación se orienta a la clarificación conceptual. Los problemas relativos a la semántica y los fenómenos de denotación y connotación no son ajenos a la explicación, como tampoco lo son los cambiantes procesos semióticos y sus anclajes psicolingüísticos y sociales. La clarificación conceptual ha concentrado buena parte de los esfuerzos de las ciencias sociales y de las disciplinas humanísticas, refinando sus métodos de análisis y proponiendo sesudas teorías acerca del significado, del sentido y la referencia, así como de la formación y estructura de las lenguas y los sistemas conceptuales;.

2.2.3. Explicar desde la noción de causalidad Un tercer sentido del término explicar nos aproxima a la noción de causalidad. Ciertamente, desde los albores del pensamiento filosófico y científico, la explicación se ha presentado, también, como la búsqueda de las causas del ser. Como veremos en la siguiente sección, Aristóteles consagró esta idea: explicar un ente es determinar sus causas. Pero causalidad es también un término cultivado, pues puede ser entendido como la determinación del porqué de la cosa, pero también como su para qué, su cómo o su qué. La praxis de la investigación científica pone de manifiesto que las ciencias sociales han utilizado los distintos sentidos del término causalidad con profusión. La reflexión meta científica ha intentado reducir el campo de aplicación del término explicar a un único sentido. Ya desde la obra de j. S. Mill, pero con especial intensidad a partir de mediados del xx a raíz de los trabajos de C. G. Hempel, la explicación científica se ha identificado, esencialmente, con la tercera acepción: dar a conocer la causa o motivo de alguna cosa. Hempel, sin duda el nombre de referencia en este debate, ha intentado, no sin éxito, imponer tres ideas básicas: a) el objetivo central de toda ciencia, aunque no único, es explicar la realidad; b) explicar algo es responder al porqué de esa cosa mediante el establecimiento de una relación de causalidad entendida de un modo muy preciso, y e) la reflexión meta científica debe proveernos de una teoría acerca de la explicación que permita distinguir la buena y la mala praxis científicas.

3. LAS RAÍCES HISTÓRICAS DE LA COMPLEJA SEMNÁNTICA DE LA EXPLICACIÓN

3.1. EN LA ANTIGÜEDAD: EL COSMOS COMO UNIDAD ORDENADA, CUYA ESTRUCTURA RACIONAL PUEDE SER DESVELADA Sin duda, fueron los griegos quienes desde los mismos orígenes de la reflexión filosófica y científica concibieron el mundo como cosmos, es decir, como una unidad armoniosamente ordenada cuya estructura racional podía ser desvelada. De este modo, la actividad filosófica y científica se identificó desde un principio con cl esfuerzo dc hacer inteligible, más allá dc un mundo de apariencias, aquello que es permanente y verdaderamente cognoscible en tanto que universal y estable. En estos primeros pensadores encontramos ya varios modelos dc explicación, modelos que, no sin transformaciones, han llegado hasta nosotros y han modelado la teoría y la praxis de la investigación científica en las ciencias sociales.

3.1.1. El modelo biológicoorganicista Para el modelo biológicoorganicista, la naturaleza física y social puede ser pensada como un gran organismo, de suerte que cada ser particular, en tanto que órgano o parte de él, está llamado a cumplir una función necesaria para el sostenimiento de la totalidad.. Es vidente que este modelo ha llegado a nosotros de la mano de los teóricos del funcionalismo, pero entretejido también con una cierta perspectiva del sentido común que suele atribuir fines a las cosas, tanto como a las personas.

3.1.2. El modelo matemático formalista Para el modelo matemático formalista, la explicación de lo real debe buscarse en las relaciones formales internas a las cosas; el análisis de la realidad nos revela la existencia de proporciones, simetrías y estructuras formalizables, ocultas tras la apariencia dispersa y diversa de las cosas. Es fácil encontrar en este modelo las resonancias de los actuales enfoques estructuralistas y laicistas, no sólo en la teoría social sustantiva, sino también en la reflexión meta científica.

3.1.3. El modelo mecanicista Para el modelo mecanicista, para el que lo real no es más que un agregado de partículas en movimiento, toda diferencia cualitativa es reductible a aspectos cuantitativos.. Como vemos, desde sus orígenes, la actividad científica y filosófica se ha aproximado a la realidad con un mismo propósito, pero con diferentes estrategias explicativas, a la vez teórica y metodológicamente diferentes, cuando no contradictorias en algunos aspectos. Este hecho ha de ser subrayado para comprender cómo la actividad científica encierra, desde sus orígenes, una pluralidad de enfoques difícilmente reductibles a un único modelo explicativo. Sea como fuere, el desarrollo de la actividad científica, con todas sus modalidades, ha de concebirse, pues, como un complejo tejido de tradiciones y modelos explicativos en pugna por hacer inteligible lo real.

3.2. ARISTÓTELES y SU DOCTRINA DE LAS CAUSAS DEL SER Como vemos, la explicación de la physis, el objeto de estudio de los primeros pensadores griegos, costaba íntimamente ligada a una compleja concepción de la causalidad, que influía no sólo la causalidad eficiente, ligada a los procesos mecánicodeterministas, sino también otras formas dc causalidad como [a final o la formal. Fue Aristóteles quien sistematizó estos modelos explicativos en el seno de su teoría acerca de las causas del ser. Para Aristóteles, explicar algo exigía poder determinar hasta cuatro tipos de causas: la causa materialaquello de lo que está hecho el ser que debe ser explicado, es decir, su soporte material, la causa formal es decir, la esencia o naturaleza intima de ese ser, la causa eficiente aquello que es principio del cambio o transformación de ese ser y, por último, la causa finales decir, aquello hacia lo que tiende el ser en cuestión, su fin o telos. Si bien esta teoría es compleja y se encuentra profundamente asentada sobre las bases ontológicas y epistemológicas de su filosofía, se ha dicho que Aristóteles otorgó una especial relevancia a la causalidad final, especialmente perceptible en la lógica de los asuntos humanos, aunque no sólo en lo relativo a la acción individual, donde el teleologismo es más fácilmente admisible, por cuanto se interpreta como intencionalidad consciente, sino también en la explicación de las formas sociales, las estructuras políticas o las virtudes morales. La contribución de Aristóteles ha sido determinante con el desarrollo del pensamiento científico y filosófico no sólo por su sistematización de los procesos lógicos de inducción y deducción, sino también por su concepción de la causalidad y su defensa del teleologismo como forma primordial, aunque no única, de la explicación científica. Más allá de las peculiaridades de su filosofía, el pensamiento aristotélico acerca de la causalidad y la explicación científica aporta una profunda comprensión de la complejidad de este asunto en el sentido que nosotros queremos destacar, a saber, la imposibilidad de reducir estas nociones, causalidad y explicación, a un único sentido. En buena medida, como veremos, el debate en tomo a la explicación científica es una pugna entre los afanes productivistas y canonistas de unos, frente al permanente ensayo de formas alternativas de dar razón de lo real por parte de otros.

3.3. LA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA y EL NACIMIENTO DE LA NUEVA CIENCIA Los siglos XVI y XVII verán nacer una nueva ciencia y, con ella, el renacer de un modelo explicativo que, aunque presente en lo esencial en la antigüedad, adquiere entonces sus características modernas. La nueva concepción del mundo ya no es tanto metafísica y finalista, cuanto funcional y mecanicista. Este nuevo interés mecánicocausa lista, de fuerte orientación pragmática y vocación de dominio, emerge con fuerza en la centuria que se extiende de 1543, año de publicación del De revolutionibus de Copérnico, a 1638, con los Discurso de Galileo. En este tiempo, la nueva ciencia dará lugar a un nuevo paradigma de la explicación científica. Esta nuca concepción, corno ya hemos señalado anteriormente, supone la recuperación de la tradición pitagóricoplatónica. Según ella, el mundo, el libro de la naturaleza, está escrito en lenguaje matemático y, por ello, es el descubrimiento de las leyes matemáticas subyacentes lo que nos proporciona el verdadero conocimiento del mundo físico. Explicar, pues, es situar un evento o fenómeno bajo la ley, matemáticamente expresada, que puede dar razón de él, en tanto que hecho particular subsumido bajo su cobertura. Estas leyes, con principio, se presentarán como hipótesis causales cuya verdad ha de ser comprobada. Sin embargo, el término causalidad adquiere en esta tradición un significado esencialmente mecanicista y eficiente.

3.4. LA CIENCIA POSITIVA EN EL SIGLO XIX: POSITIVISMO y ORGANICISMO. LA REACCIÓN HISTORICISTA Y HERMENÉUTICA

3.4.1. El positivismo y la explicación causa lista El siglo XIX verá afianzarse definitivamente el modelo explicativo iniciado en el Renacimiento y el Barroco de la mano del positivismo. En términos generales, que habría que matizar en cada autor, el positivismo decimonónico tiene un denominador común que podernos resumir así:  Monismo metodológico: la diversidad fáctica de los objetos científicos es abordable a partir de un único método que debe ser la guía para todo trabajo de investigación científica.  Las ciencias naturales como canon o modelo: la unidad del método positivo adopta corno canon o modelo el método de las ciencias físicomatemáticas; cualquier otra disciplina deberá confrontarse con ellas para definir su método y su grado de desarrollo. .  La ciencia busca la explicación causal de la realidad: la ciencia trata de responder a la pregunta ¿por qué ha sucedido tal hecho?. Ahora bien, como puede verse en Comte y en J. S. Mill, esta explicación causal adoptará una forma muy precisa: un hecho se considerará explicado cuando pueda ser presentado corno una instanciación particular de Lila ley general. El positivismo científico pretenderá hacer ciencia social, histórica o económica siguiendo los pasos de la física matemática newtoniana, acentuando la relevancia de las leyes generales en la explicación científica e intentando subsumir bajo el mismo paraguas metodológico a toda disciplina con pretensiones científicas.

3.4.2. La reacción historicista y hermenéutica. Erkliíren verstehcn El positivismo conducirá, de la mano de una teoría meta científica de pretensiones absolutistas, al enfrentamiento o disputa del método entre aquellos que afirman la unidad metodológica de toda ciencia, sea cual sea su objeto, y aquellos que, ante el incipiente empuje de las ciencias sociales o ciencias del espíritu, como son llamadas por la tradición alemana historicista decimonónica, defenderán la singularidad metodológica de éstas y su irreductibilidad.. Frente a estas tesis, la tendencia anti positivista tenderá a afirmar que las obras humanas, su acción, su organización y su historia sólo pueden ser comprendidas a través de la incorporación del mundo interior del individuo, de sus creencias e intenciones, a la explicación del orden sociohistóricas; probablemente necesitados de una semántica propia, los hermeneutas e historicistas hablarán de comprensión como objetivo cognoscitivo alternativo al de la explicación positivista, reducida ya a la causalidad entendida como explicación por leyes. La obra de Weber, el sistematizador más importante de esta tradición de la comprensión, mostrará, sin embargo, la dificultad inherente a la delimitación conceptual entre explicación y comprensión, reclamando para las ciencias sociales una explicación comprensiva capaz de articular ambas operaciones.. Baste señalar ahora que la disputa del método que tiene lugar en el marco de la tradición alemana del siglo XIX es el resultado, entre otras razones, de la tensión entre formas distintas de concebir la tarea científica, eso sí, impregnadas de luchas de poder en relación al nuevo espacio discursivo y disciplinar que tiene lugar en ese tiempo. Sin éstas, no se podría entender el último tercio del ese siglo, pero sin el fondo sustantivo del problema tampoco: ¿puede reducirse la tarea explicativa de la ciencia a un único modelo causal?, ¿puede entenderse la causalidad en el único sentido en que Mill o Hempella plantean?

3.4.3. El modelo organicista Sin embargo, no puede concluirse esta esquemática revisión de los modelos de explicación científica en el siglo XIX sin hacer referencia a otra tradición de pensamiento científico y meta científico. Aunque éste se produjo en buena medida por la incorporación del método experimental a su investigación, del mismo modo en que este fenómeno se había producido siglos antes en las ciencias físicas, la biología y la medicina, encontraron nuevas metáforas o modelos en otras tradiciones de pensamiento. Y lo hizo tanto para el desarrollo de las ciencias de la naturaleza, especialmente en la biología y la medicina, como en las ciencias sociales. El término griego órganon, como nos recuerda Ferrater Mora en su diccionario, tenía el sentido esencial de instrumento, pero para referir, inmediatamente, la idea de que todo órgano o instrumento se compone de partes desiguales bien que combinadas, montadas o armadas de forma que pueda ejecutar la función o funciones para las cuales ha sido designado. Todos estos conceptos serán esenciales no sólo en el modo de pensar la realidad biológica, sino también en el modo de representar la realidad social, que encontrará en ellos un molde categorial que llegará a ser decisivo para las pretensiones científicas de las ciencias sociales durante la centuria comprendida entre mediados del siglo XIX y mediados del XX, periodo en el que los pensadores organicistas, funcionalistas y estructuralistas dominaron la escena intelectual en disciplinas tales como la antropología o la sociología. El pensamiento antropológico y sociológico de este tiempo se vio profundamente influido por la obra de dos grandes pensadores, en dos ámbitos de conocimiento diferentes: H. Spencer, en la naciente ciencia de la sociedad, y C. Darwin, en la biología. La obra de estos pensadores consagrará la idea de evolución como modelo de interpretación de lo real; La noción de evolución ha denotado básicamente dos significaciones: a) el desenvolvimiento de lo previamente plegado, es decir, el despliegue de alguna realidad preformada cuyo desarrollo está ontológicamente determinado por su naturaleza desde el origen, y b) el lento transformar de una realidad que, en virtud del paso del tiempo, las condiciones internas del propio ser y la interacción con el entorno es origen de novedades desconocidas y, en cierto modo, imprevisibles. El evolucionismo intentó explicar la diversidad cultural y social a partir de modelos de evolución universal capaces de reducir la más que evidente diversidad a procesos universales de desarrollo y progreso.

1. INTRODUCCIÓN En este capítulo avanzaremos en la descripción del modelo explicativo nomológicodeductivo. Dicho modelo, propuesto por Hempel y Oppenheim a mediados del pasado siglo, expone paradigmáticamente la concepción empíricopositiva de la noción de causalidad, en la tradición de Hume y J. S. Mill, y su vinculación con el concepto de explicación científica.

2. SENTIDO DE LAS NOCIONES DE EXPLICACIÓN Y CAUSA EN LA INTERPRETACIÓN POSITIVISTA DE D. HUME A .J. S. MILL Las ciencias sociales comenzaron su andadura en el XIX en medio de fuertes polémicas. Frente a la tradición alemana de la verstehen, a cuyas ideas nos referiremos en el tercer capitulo dedicado a la explicación científica, encontramos en ese momento dos formas de positivismo cuya influencia se hará sentir en la metodología de las ciencias sociales: a) el positivismo organicista, ligado a un enfoque de la causalidad teleológica y a una orientación explicativa funcional, y b) el programa empirista, que adopta una interpretación mecanicista y eficiente de la causalidad, cuyas raíces se hunden en las obras de G. de Oekham, F. Bacon y D. Hume, y, ya en el siglo XIX, en la obra de J. S. Mill. Nos acercaremos, en primer lugar, a la obra de Mill como antecedente inmediato del planteamiento contemporáneo de la explicación científica en la Concepción Heredada. Como veremos, Mill situó la discusión acerca de la explicación científica en su actual marco conceptual, aunque no llegó a formalizar su modelo. Esta aportación corresponderá a autores posteriores, de la primera mitad del xx (Popper, Hempel, Hanson).

2.1. CAUSALIDAD y EXPLICACIÓN EN J. S. MILL En su Sistema de la Lógica, Mill definió la explicación científica como la operación cognoscitiva que consiste en identificar un suceso natural particular como un caso de una regularidad nómica, es decir, de una ley de la naturaleza. Una ley o uniformidad de la naturaleza se dice que es explicada al indicar otra ley o leyes, de las que la misma ley no es más que un caso, y de las que puede ser deducida. Inspirado en el escepticismo humano, pero al mismo tiempo interesado en dotar a la ciencia de una metodología sustentada en rigurosos procesos lógicos, Mill reducirá la causalidad a la sucesión regular de acontecimientos. En Leibniz, la noción de causa adquiere la doble condición de principio lógico y ontológico bajo la forma del principio de razón suficiente. Por su parte, la posición empirista, que Hume representa en su versión más desgarrada y escéptica, reduce la causalidad a la mera sucesión regular de fenómenos, sin pretender establecer entre ellos ningún nexo necesario, y, menos aún, aventurar una conexión ontológica. Los empiristas afirmarán que A es causa de B cuando al suceso A le sigue regularmente el suceso B; la causalidad, así entendida, no es sino efecto de la costumbre y la creencia, pero en modo alguno fruto de una relación de necesidad lógica u ontológica. Esta concepción supone afirmar que la relación causal sea siempre de naturaleza contingente, y no necesaria, pues éstas, las relaciones necesarias, sólo se dan entre ideas. Todas estas operaciones son otras tantas especies de instintos naturales, que ningún razonamiento o procedimiento del pensamiento y del intelecto es capaz de producir o de vedar. Por su parte, la nueva ciencia realmente actuó prescindiendo de facto de la noción de causalidad, en el sentido filosófico que estamos discutiendo. Pero, en todo caso, la representación de la causalidad que la ciencia, sobre todo de las ciencias físicas, adoptó fue la de la causalidad eficiente, dentro de una concepción mecanicista del mundo. Sólo bajo ciertas formas y doctrinas organológicas, admitió la ciencia el uso de la causalidad final, cuya relevancia para las ciencias sociales ya hemos comentado, y que estudiaremos en profundidad más adelante. Así las cosas, Mill entendió que la ciencia tenía como misión el descubrimiento de las leyes de la naturaleza y, a través de ellas, las regularidades cuya intervención permite al hombre de ciencia explicar un acontecimiento. Ahora bien, de todas las leyes de la generales que pueden afirmarse, la más importante, pues sobre ella descansa la misma posibilidad de la ciencia, es la ley de la causalidad. Así, J. S. Mill, afirmará que: la verdad de que todo hecho que tiene un principio tiene una causa es coextensiva con la experiencia humana y por ello el principio de causalidad es el pilar principal de la ciencia inductiva4• Ahora bien, la causalidad en Mill se encuentra desprovista de resonancias ontológicas. Así, Mill definirá la causa de un fenómeno como el antecedente o la concurrencia de antecedentes de los que es invariable e incondicionalmente consecuencia. El empirismo de Mill acompaña su desontologización de un determinismo traído como consecuencia del postulado de la causalidad general. Por otra parte, a la ley de la causalidad no podemos aproximarnos sino por inducción, a partir de la experiencia de los sucesos causales particulares y del mismo postulado de la constancia de la naturaleza. Una vez puesta tal ley por este procedimiento, oficiará como premisa mayor de un silogismo deductivo en el que cada hecho particular quedará subsumido bajo el dominio de la ley general que le corresponda. La ley de la causalidad es, pues, a la vez, fruto de la experiencia pasada y condición de posibilidad del conocimiento de lo que habrá de ocurrir, es decir, del futuro acontecer de las cosas.

2.2. EL MÉTODO DE LAS CIENCIAS MORALES

En conexión con la tradición de la filosofía moral de la Escuela Escocesa, pero estimulado también por la filosofía positivista francesa, Mill dedicó parte de sus desvelos a investigar acerca de los métodos que debían guiar la investigación acerca de la naturaleza humana. En el libro sexto de su Sistema de la Lógica, titulado Sobre la lógica de las ciencias morales, Mill exploró este problema. Las así llamadas ciencias morales comprendían para Mill aquellas disciplinas que, investigando sobre la naturaleza humana, no seguían una orientación normativa como le ocurría a la reflexión propiamente moral o no podían ser reducidas a saberos derivados de las ciencias tísicas Es decir, las ciencias morales comprendían cierta parte de la psicología, la etología o ciencia de la formación del carácter, la sociología y la historia, siendo esta última, realmente, una parte de la sociología. Creía Mill que las ciencias morales debían huir del descriptivismo empirista para orientarse hacia la explicación causal.. La búsqueda de estas leyes resultaba del todo indispensable para superar la mera descripción de una regularidad conductual, ya que sólo la ley puede demostrar la existencia de alguna clase de conexión causal, y, por tanto, explicar verdaderamente el comportamiento humano. En contra de las tesis de J. Bentham, dispuesto a derivar todo comportamiento humano de un principio general y único, a saber, la naturaleza egoísta de la conducta humana orientada naturalmente a la búsqueda de su bienestar personal, Mill concibió la ciencia social como el estudio del comportamiento tendencial de los hombres considerados como masa, consciente de la imposibilidad de obviar la multicausalidad que impregna la acción. Además de esta estrategia, Mill defendió el método deductivo directo basado en la explicación del comportamiento humano como tendencia o probabilidad. Por otra parte, Mill sentó las bases del actual individualismo metodológico al considerar que toda explicación de la realidad social debe comenzar por el individuo y sus voliciones.. Consideró siempre, pues, esta disposición metodológica como un ideal y mantuvo siempre una lúcida sensatez con relación al alcance de la explicación en las ciencias sociales.

3. C.HEMPEL Y P. OPPENHEIM: LA CONSTRUCCION DEL ESPACIO EPISTEMOLÓGICO PARA EL DEBATE ACERCA DE LA EXPLICACIÓN CIENTIFÍCA

En 1948 Hempel y C. Oppenheim publicaron la revista philosophy of Science un articulo titulado studies in the logic of explanation. Esta no era su primera contribución al debate metacientífico, ni tampoco era ésta la Primera vez que el problema era objeto de debate; como acabamos de ver, ya en el siglo XIX, J. S. Mill había delimitado perfectamente la noción de explicación dentro de la tradición positivista, al tiempo que Popper, en su obra temprana, le había dedicado su atención. Sin embargo, este trabajo habría de servir como hito fundacional de un nuevo espacio de discusión epistemológica en torno al problema de la explicación científica.. El texto se convirtió muy pronto en una referencia central para el debate en torno a la explicación científica, referencia que aún hoy resulta indispensable, como lo atestigua la más elemental revisión bibliográfica.

3. 1. MARCO CONCEPTUAL DEL MODELO HEMPELTANO DE LA EXPLICACIÓN CIENTÍFICA

El modelo propuesto por Hempelnos referiremos de ahora en adelantó sólo a este autor, recogiendo, sin establecer distinciones, su contribución inicial con Oppenheim y las revisiones posteriores de su obra se conoce habitualmente como modelo de ley de cobertura o también como modelo nomológicodeductivo. Así:  Propusieron denominar explicandum (explanando, en plural) a aquello que es explicado, es decir, alguna clase de acontecimiento que requiere una explicación.  Denominaron explanan a aquello que nos ofrece una explicación del explicandum. Haciendo uso de esta terminología, puede afirmarse, pues, que toda explicación es alguna clase de argumentación que hace inteligible la presencia del explicandum a partir del explanan. Toda explicación trata de establecer un cierto tipo de relación entre el explicandum y el explanan. Esta relación es, según Hempel, una clase de inferencia, por lo que explicar es inferir el explicandum del explanan. Para que una inferencia sea considerada realmente explicativa debe incorporar necesariamente dos tipos de elementos: 1. Un conjunto de condiciones antecedentes. 2. Una helase especial de hechos: una regularidad nómica, es decir, una ley general, no una simple regularidad accidental. Por otra parte, para que la explicación lo sea en sentido estricto, la ley debe ser esencial y relevante para la explicación, evitando que la mera introducción de una ley al margen del asunto a explicar, sustantivamente desconectada de él, permita formular explicaciones que satisfagan las condiciones formales del modelo. Díez y Moulines resumen como sigue el núcleo del modelo de cobertura legal de Hempel (covering low model): 1. El explanan contiene esencialmente al menos una ley, y todos los hechos generales que contenga deben ser esencialmente leyes. 2. Si el explicandum es un hecho particular, el explanan contiene también esencialmente al menos un hecho particular. Los hechos particulares que contiene el explanan son las condiciones antecedentes. 3. La relación de explicación es una relación de inferencia lógica, el explicandum se infiere del explanan. La idea central del modelo empalian es relativamente sencilla: un evento particular puede ser explicado presentándolo como una instanciación particular de una ley general. El explicandum, en la versión estándar del modelo, que no única, se infiere por deducción del explanan. La ley general o leyes del explanan ofrecen la cobertura lógica necesaria para esa deducción, actuando como las premisas de un silogismo. Sin embargo, puede advertirse fácilmente, a partir de las tres condiciones antecedentes, que el modelo de Hempel penita abordar diferentes modelos explicativos. Así: a) Si el explicandum es particular y las leyes del explanan son generales y no estadístico probabilísticas, estamos ante el modelo propiamente nomológico deductivo particular. b) Si el explicandum, en lugar de ser un hecho particular es una ley general no estadísticoprobabilística y el explanan contiene también sólo leyes estrictamente generales, estamos ante el modelo nomológico deductivo particular. e) Si el explicandum es una ley estadística y el explanan contiene al menos una ley estadística esencial y distinta del explicandum aunque pueda contener otras generales, estamos ante el modelo de explicación deductivo estadístico. Por último, si el explicandum es un hecho particular y el explanan contiene esencialmente al menos una ley estadística aunque pueda contener otras leyes generales, entonces estamos ante el modelo de explicación inductivoestadística. Obsérvese que este cuarto tipo se distingue del primero en que, aun atendiendo a la explicación de un hecho particular, ahora la explicación se hace por medio de leyes estadísticas a través de una inferencia inductiva, no deductiva. Efectivamente, el modelo de explicación empalian encierra, realmente, cuatro modelos alternativos, aunque todos ellos responden a una misma lógica inferencial enteramente dependiente de la noción de ley científica.. No así la calificación de la explicación como nomológicodeductiva, pues, como se ha dicho, el cuarto modelo plantea un tipo de inferencia inductiva derivada de la naturaleza estadística de al menos una de las leyes esenciales para la explicación contenidas en el explanan. Por último, el modelo de Hempel exige dos condiciones más para que una explicación científica pueda ser considerada genuinamente científica y válida.

3.2. FORMALIZACIÓN DEL MODELO DE EXPLICACIÓN NOMOLÓGICODEDUCTIVA PARTICULAR

Trataremos ahora de presentar con mayor amplitud el esquema lógico que subyace al modelo de explicación presentado por Hempel. Realmente, presentaremos tan sólo el que se corresponde con el primero de los cuatro casos posibles, es decir, el de la estrategia explicativa nomológicodeductiva particular. Recordemos que consiste en la explicación de un hecho particular a través de una inferencia deductiva posibilitada por, al menos, una ley general esencial. Antes de entrar en un análisis critico del trabajo de Hempel, parece necesario decir algunas palabras del tipo de explicación inductivoprobabilística, pues es el que muestra una mayor singularidad dentro del modelo y, también, porque la explicación probabilística desempeña un importante papel dentro del enfoque positivista de las ciencias sociales. La explicación probabilística reduce la fortaleza predictiva del modelo nomológicodeductivo. La explicación inductivoestadística permite afirmar un suceso como altamente probable, pero no necesario.

3.3. PRIMERA APROXIMACIÓN CRÍTICA ASPECTOS LÓGICOSINTÁCTICOS

Realmente, el modelo de Hempel permitía subsumir bajo un mismo esquema cualquier tipo de explicación. Además de algunas alabanzas, el modelo de ley de cobertura cosechó muchas objeciones. Echevarría, citando a Wilson, condensa los ataques sufridos por la propuesta Hempeliana en cuatro frentes, que nosotros enunciamos y desarrollamos. En primer lugar, hemos de referirnos a las críticas relativas a la simetría entre explicación y predicción. Una de las consecuencias del modelo era considerar las explicaciones y las predicciones como dos caras de un mismo tipo de operación cognoscitiva. Efectivamente, predecir un acontecimiento futuro, mostrar que dicho acontecimiento es esperable en virtud de su dependencia de ciertas circunstancias y de una o varias regularidades nómicas, es, desde un punto de vista lógico, lo mismo que explicar retroactivamente un hecho pasado, es decir, formular una retro dicción. Es decir, explicación y predicción son fenómenos simétricos y refieren, realmente, un mismo tipo de operación cognoscitiva. Sin embargo, la simetría puede conducir a serios problemas, ya que se han argüido casos de explicaciones que no van acompañadas de predicciones y predicciones que no son, en absoluto, explicaciones, tal y como ocurre, por ejemplo, en la teoría de la evolución biológica, que nos provee de sólidas explicaciones sin ofrecer predicciones. La simetría implícita en el modelo es también responsable de otro tipo de situaciones paradójicas, corno las que se producen cuando explicamos un cierto fenómeno, por ejemplo el calor producido por el rozamiento en un movimiento de descenso por un plano inclinado en virtud de la masa del cuerpo, el ángulo de ataque y los coeficientes de rozamiento entre las sustancias, pero comprobamos que es perfectamente posible inferir también la masa del cuerpo a partir del calor desprendido y los otros datos, aunque nunca estaríamos dispuestos a admitir que esta segunda inferencia es una verdadera explicación, pues son la masa y el rozamiento quienes explican el calor y no al revés. Sin embargo, difícilmente podría argüirse la segunda estrategia corno explicación, ya que la noción de causalidad parece exigir la precedencia temporal de ésta con relación al efecto, y no al revés. Otro tipo de dificultades se refiere al hecho de que ciertas proposiciones o argumentaciones que satisfacen formalmente el modelo, sin embargo, no son auténticas explicaciones, o lo son de manera espuria, pues permitirían explicar ese u otro fenómeno alternativo. El modelo de Hempel permite, por ejemplo, que alguien construya una explicación de un fenómeno introduciendo una ley de cobertura inocencia para el fenómeno en cuestión, pero que satisfaría la condición formal; por otra parte, en ocasiones, pueden formularse explicaciones sostenidas sobre leyes generales irrelevantes para la explicación sustantiva del hecho en cuestión (como inferir que un eclipse se producirá en determinadas circunstancias astronómicas y como consecuencia de una ley que conecta los eclipses con el deseo de Dios de castigar a los hombres por su conducta). Este mismo fenómeno puede ocurrir en la explicación probabilística. En este caso, estamos ante un caso de auto explicación, pues el explicandum es explicado por un explanan que no es sino el mismo explicandum disfrazado. Un tercer grupo de críticas se enfrenta al modelo empalian desde presupuestos de análisis pragmatistas y no estrictamente lógicosintácticos; en este caso no se trata de objeciones lógicas al modelo, del tipo de las que hemos visto hasta ahora, sino de una critica más radical que viene a afirmar que explicar es una operación irreductible al esqueleto lógico de una argumentación; la explicación es, ante todo, un tipo de praxis científica fuertemente contextualizada. Hempel se deja llevar por un racionalismo que desvincula la explicación de su praxis, hasta hacer de ella un modelo abstracto que, para preservar su validez formal, se a1cja completamente del ejercicio real y empírico de la investigación científica. Como señala Echevarría 12 al tratar de las exigencias del modelo nomológica deductivo con relación a la concepción de las leyes científicas, la exigencia de veracidad aplicada al explanan genera la necesidad de traducir cada teoría científica a un lenguaje formal donde pueda formularse efectivamente la ley de acuerdo con las exigencias formales del modelo. Ésta que estamos comentando es la línea argumental de autores como Bromberger, Achinstein o Van Fraassen. ¿Qué significaría, pues, situar el análisis de la explicación en un marco pragmático?, ¿cómo hacer tomar tierra al modelo empalian? Toda actividad científica, la explicación también, está fuertemente enraizada en el marco cognoscitivo en que tiene lugar, en las circunstancias históricas en las que se presenta, en factores psicológicos, tales como los intereses y deseos de los actores científicos, o en factores sociales, tales como las expectativas que puede generar una pregunta, una investigación o un descubrimiento, o la percepción social diversa de lo que es realmente relevante en un momento dado para un grupo humano o una institución. Podría pensarse, sin embargo, que esta contextualización no afecta a la esencia misma de la explicación, sino que le sirve como adenda histórica y psicosocia1, aclarando circunstancias que, aunque relacionadas ocasionalmente con la praxis científica, no afectan al núcleo lógicosintáctico que contiene lo más propio y esencial de la argumentación explicativa. Pero quienes proponen la revisión del concepto de explicación desde una perspectiva pragmática y a la vez constructivista no pretenden adornar con erudición históricosocial o psicológica lo que los meta científicos como Hempel desarrollan desde una perspectiva formal. Aun manteniéndose fiel hasta cierto punto a la línea de análisis formal del modelo nomológico deductivo, este autor ha introducido precisiones fundamentales para comprender la praxis científica de la explicación. Esto significa que un mismo hecho, dependiendo del contexto de interpretación que tenga, podrá ser explicado de formas muy diferentes y, al mismo tiempo, plenamente válidas. El hecho a explicar es, aparentemente, el mismo en todos los casos, y, sin embargo, el sentido de la pregunta es diferente en cada uno de ellos, porque toda pregunta depende sustantivamente del contexto pragmático en que se expresa o, lo que es lo mismo, en toda pregunta existe implícita o explícitamente un sistema de expectativas de sentido que hacen que una respuesta, es decir una explicación, resulte pertinente o no, relevante o irrelevante. De este modo, resulta inconsecuente desarraigar el problema de la explicación del contexto de anunciación en que se produce. El propio Van Fraassen ha intentado matizar esta deriva relativista afirmando que, para citar que un hecho pueda ser explicado por cualquier proposición, debe exigírsele a los factores explicativos una cierta condición de cientificidad; es decir, una explicación scire válida si, cumpliendo las tres condiciones señaladas, además pusiese en juego factores, elementos y relaciones que puedan ser consideradas científicamente aceptables. Desde esta posición se afirma que es posible elaborar explicaciones causales que no recurran a ninguna Ica para ser formuladas, como se ha afirmado desde la metodología de la historia, por ejemplo, por W Dray, para quien la explicación histórica es, esencialmente, un intento de hacer inteligible un acontecimiento desde un punto de vista racional, ocurre con otras disciplinas como la sociología o la antropología en las que se ha practicado una suerte de explicación funcional y teleológica.

3.4. SEGUNDA APROXIMACION CRÍTICA: LA LIMITADA PENETRACIÓN REAL DEL MODELO DE COBERTURA LEGAL EN LAS CIENCIAS SOCIALES

En varios de sus textos, Hempel ha desarrollado sus idas acerca de la explicación científica en las ciencias sociales. Así, por ejemplo, en Te Función o General Los in Historia, de 1942, y algunos de sus escritos posteriores 17, Con estas contribuciones, Hempel abrió una de las polémicas más interesantes en torno al papel de la explicación y las leyes con la Historia y, por extensión, en las ciencias sociales. Como ya sabemos, el modelo defendido por Hempel se conoce como colerín la modelo, expresión propuesta por W. Dray en 1957 y aceptada por el mismo Hempel. La polémica abierta a propósito de la explicación científica en la historia le enfrentará con W. Dray, defensor de un tipo de explicación racional sin ley de cobertura muy próxima a las propuestas hermenéuticas de la tradición alemana de la verstehen, a pesar de que Dray, autor de formación y vocación analítica, omita completamente cualquier referencia a estas fuentes, especialmente a Weber. La propuesta empalian para la explicación en la Historia no se distingue en nada esencial de su propuesta para la explicación en las ciencias de la naturaleza. Se trata de explicar un hecho particular a partir de un conjunto de hechos antecedentes y alguna clase de hecho general, es decir, a partir de una ley. En primer lugar, los defensores del modelo empalian no se satisfacen mostrando los entresijos lógicos de una argumentación explicativa; desean establecer que no existe diferencia sustantiva ni metodológica entre ciencias de la naturaleza y ciencias sociales, descalificando, de camino, las pretensiones científicas de aquellas disciplinas díscolas con esta tesis. Más allá de estas consideraciones introductorias, pero muy esclarecedoras, podemos ahora afrontar la adecuación de la propuesta empalian a la explicación en la historia y, en general, en las ciencias sociales. Las razones son de peso: a) Las ciencias sociales no cuentan en su haber con leyes asimilables a las del modelo empalian, bien sea porque no se han descubierto todavía, bien sea porque tales leyes no existen; aserto compatible con la elaboración en algunas disciplinas, como la concomía o la socio logia, de modelos teóricos que, bajo fuertes restricciones lógicoontológicas y bajo cláusulas del tipo seteras caribús, proponen modelos explicativos causales bajo leyes que, si bien se aproximan al modelo formal empalian, lo hacen a costa de distanciarse de una calidad empírica difícilmente doblegable a las pretensiones del modelo nomológicodeductivo; no olvidemos que, si alguien se empeña en formular leyes a partir de regularidades empíricas, éstas terminarán por aparecer, pues este resultado es posible siempre que estemos dispuestos a establecer las restricciones necesarias para la producción de los datos empíricos. b) La imposibilidad del programa de reducción fiscalista implicado en el modelo Hempeliano. No obstante, atendiendo al espíritu de la ley más que a la letra, las ¿ciencias sociales han dado lugar a elaboraciones teóricas y metodológicas que han coqueteado, y en algún caso algo más que eso, con la idea de explicación predictiva y reproductiva. La explicación de un acontecimiento histórico requeriría, desde esta óptica, la formulación de alguna clase de enunciado liguliforme acerca del devenir histórico que pueda ponerse en relación con un hecho particular. Durante el siglo XIX, las doctrinas evolucionistas propusieron asertos de esta naturaleza, aunque, sin duda alguna, de una generalidad tan manifiesta que difícilmente podían explicar o predecir ningún acontecimiento particular. Autores tales como Spencer o Comte propusieron modelos de evolución general de la realidad, manifestando las tendencias subyacentes al progreso humano desde formas iniciales de indiferenciación hacia formas complejas y muy diferenciadas. . También las doctrinas materialistas han orientado su investigación teórica y empírica buscando dotar a la historia de un perfil científico compatible con la determinación de leyes causales de naturaleza evolutiva. El materialismo ha aportado en este sentido un paradigma de interpretación del cambio social e histórico en cl que la relación dialéctica entre fuerzas productivas y relaciones de producción se presenta como clave de bóveda de una explicación científica de la realidad. El énfasis en el estudio de las condiciones materiales de la vida como motor de la historia hizo concebir la posibilidad de elaborar una teoría sustantiva acerca del desarrollo histórico con potencia suficiente para formular retro dicciones y predecir, al menos hasta cierto punto, el horizonte histórico a medio y largo plazo. El marxismo ha influido notablemente en el desarrollo de una historiografía comprometida con la cientificidad de las disciplinas históricas. Sin embargo, el materialismo histórico y sus desarrollos y revisiones posteriores han utilizado una cierta noción de causalidad vecina de las posiciones deterministas y casualistas, cuando no identificable con ellas en algunos autores más marxistas que el propio Marx, que permiten descubrir en el devenir histórico leyes causales cuya intervención sería determinante en la explicación del cambio social y superestructural. En el campo de la Antropología también encontramos muy presente la estrategia materialista. Los trabajos de L. White o J. Stewart. Por su parte, J. Stewart sentó las bases de la ecología cultural. Desde la perspectiva de Stewart la fuente de la explicación de las semejanzas y diferencias socioculturales habría que buscarla con la interacción entre condiciones ambientales, infraestructura productiva y tecnológica y formas culturales. La combinación de estos factores, interactuando adaptativamente, sería el principio causal de la explicación científica. M. Harris ha defendido posiciones conocidas como materialismo cultural. Esta estrategia de investigación sostiene que la tarea central de la antropología es dar explicaciones causales a las diferencias y semejanzas que se encuentran entre los grupos humanos en el pensamiento y la conducta Para poder hacerlo deben estudiar las condiciones materiales de la vida, diferentes de las condiciones mentales o ideales, de modo que lo más probable es que sean las primeras las causas responsables de la variación de las segundas. También en la economía nos encontramos con modelos explicativos concebidos como modelos causales que implican la intervención de leyes. El admirable desarrollo que se ha alcanzado, por ejemplo, en la microeconomía que fue la primera especialidad económica en desarrollarse de este modo se ha conseguido a través de introducir en la teoría económica un conjunto de conceptos c1asíficatorios y métricos pensados para permitir su interpretación cuantitativa. La idea central que establece el límite más ostensible del trabajo econométrico puede expresarse del modo siguiente: los modelos matemáticos de la ciencia económica funcionan bajo dos condiciones imprescindibles: a) en primer lugar, la aceptación de la interpretación conceptual y matemática de ciertas nociones que, pretendidamente, describen la realidad de la vida económica de los individuos y los grupos sociales, y b) el uso sistemático de cláusulas seteras parahusó que limitan el alcance de los enunciados liguliformes que fundamentan las predicciones.. No se trata ahora de objeciones de naturaleza lógica, que ya han sido discutidas más atrás, sino de dificultades de diversa naturaleza: ontológica, epistemológica y pragmática. Este grupo de objeciones puede presentarse como sigue. La primera de las dificultades que afectan gravemente al modelo de Hempel ya ha sido expresada anteriormente. No existen en la vida social las leyes que el modelo nomológico deductivo necesita. En palabras de Arístegui, referidas a la investigación histórica: Este modelo, que Hempel llamó de explicación nomológica, propone una deducción a partir de leyes remírales. El problema central es el de la existencia de esas leyes aplicarles a la explicación de hechos históricos, o sea, de acontecimiento, o cambios que son de una extraordinaria heterogeneidad. Por una parte, la praxis de la investigación histórica está muy lejos del modelo explicativo de cobertura legal. Algunos analíticos han argüido contra esta afirmación que los historiadores hacen un uso velado de la explicación científica y de las relaciones causales “fuertes, ocultando su verdadera argumentación; Por otra parte, Aron reclama para la investigación histórica y social un objeto, la acción humana, radicalmente diferente del objeto propio de la ciencia natural; El modelo de Hempel requiere la subsunción de un evento o acto particular bajo el paraguas explicativo de una o varias leyes generales. Ahora bien, tanto la investigación histórica como social o económica han mostrado la imposibilidad objetiva de reducir la explicación a estrategias mono causales. Incluso los modelos dotados de una cierta complejidad causal manejable se construyen Poniendo muy fuertes restricciones a la realidad empírica. Si la causalidad se entiende como el conjunto de todas las condiciones antecedentes, entonces la noción de causa se disuelva y el esquema empalian se colapsa. Así, aun suponiendo que tales causas pudieran expresarse bajo la forma de enunciados liguliformes en el esquema empalian, el resultado obtenido no seria el esperado, ya que cl conjunto de causas relevantes, aunque fuesen pensadas como causas necesarias lo cual ya es mucho decir, en modo alguno podrían presentarse como un conjunto de causas suficientes, por 10 que el explicandum seguiría sin ser explicado. El modelo empalian sólo resulta defendible desde la asunción del hecho de que las causas de un fenómeno pueden ser determinadas como causas suficientes, es decir, como resultado de la existencia de leyes.. El recurso consistente en trasladar la explicación al terreno de la probabilidad podría ser compatible con la noción de multicausalidad que acabamos de presentar, al señalar un conjunto de antecedentes como causas probables de un suceso, que sería derivable a partir de ese marco causal probabilístico.; sin embargo, no puede acabar con la ida de contingencia radical que subyace a esa explicación. La explicación probabilista incrementa la inteligibilidad de lm suceso, pero no en el sentido que caracteriza a las pretensiones del modelo empalian, más ligadas a una expectativa de esperabilidad necesaria o cuasinecesaria. El residuo causal no determinado en esa explicación termina por volver la estrategia poco eficiente o, por lo menos, no más eficiente que la estrategia alternativa de reconstruir el suceso o la acción desde la perspectiva del sentido subjetivo del actor o de las condiciones del contexto. Una tercera objeción de naturaleza epistemológica puede sintetizarse de este modo: la propuesta empalian y, en general, la estrategia positivista adolece de un atomismo empirista insostenible. El modelo de Hempel exige una noción de hecho social o histórica poco o nada admisible para la epistemología contemporánea. Tan impensable es captar la totalidad social como el átomo social, por lo que la explicación científica se enfrenta a una indeterminación lógicoontológica contradictoria con las necesidades de determinación discreta de los hechos implícitas en el modelo nomológico deductivo. Un cuarto y último frente polémico pone en cuestión las expectativas de la explicación causalista hempeliana. Este modelo defiende una concepción de la explicación que entraña la noción de esperabilidad de un acontecimiento como componente esencial de la misma. Explicar algo que ha ocurrido significa ofrecer las razones por las cuales dicho acontecimiento debe ser admitido como el acontecimiento que cabía esperar, dadas ciertas condiciones y enunciados legaliformes. Sin embargo, no es necesario admitir esta tesis ni en el ámbito de la explicación histórica ni en el de la investigación social. Antes bien, lo que parece preocupar al científico social no es demostrar que tal conducta o evento se produjo de una determinada forma porque en tales condiciones no cabía otra posibilidad. En palabras de R. Aron: La revisión del modelo de explicación hempeliano ha resultado compleja. Quizá empezamos ya a vislumbrar la dificultad de resolver la polémica en torno a la explicación adscribiéndonos a un modelo exclusivo

4. UNA CONCEPCIÓN ALTERNATIVA DE LA CAUSALIDAD. LA EXPLICACIÓN A TRAVÉS DE MECANISMOS CAUSALES. EL CONCEPTO DE HISTORIA CAUSAL DE UN HECHO

En las secciones anteriores hemos completado con díctale un exhaustivo repaso de las limitaciones más relevantes que presenta el modelo de explicación nomológicodeductiva. Hemos mostrado que tales limitaciones y paradojas, en las que incurre el modelo, nacen de varios principios talcos como la simetría entre explicación y comprensión o las condiciones pragmáticas que acompañan a cualquier pregunta del tipo ¿por qué XI Hemos visto también que, en última instancia, tanto las limitaciones lógicas como las otras de carácter epistémico reposan sobre la debilidad del concepto de causa que se aplica en la propuesta de Hempel.. En él, la causalidad no indica otra cosa que una contrastada asociación experimental entre hechos que se suceden regularmente en el tiempo, sin ninguna referencia al nexo causal. Aunque esta recuperación de la noción de causa se ha planteado de diversos modos, todos ellos comparten algunos elementos comunes: a) En primer lugar, la explicación científica de un hecho debe desvincularse de la noción de esperabilidad. Como se recordará, Hempel ha interpretado la explicación como un dar razón de la ocurrencia de un hecho mostrándolo como suceso esperable dadas ciertas circunstancias y proposiciones generales de naturaleza nómica, es decir, como suceso cierto o probable dadas ciertas circunstancias. Sin embargo, para estos autores, la explicación de un hecho nada tiene que ver, stricto sensu, con la probabilidad o certeza de su aparición, es decir, con su necesidad, sino con la información causal que podamos proporcionar de él. b) Proporcionar información causal de un hecho H significa poder reconstruir la historia causal de ese hecho, es decir, proporcionar información acerca de otros hechos y circunstancias anteriores a H en virtud de las cuales H sea inteligible. c) La reconstrucción de la historia causal de un hecho, en todo caso, no exige la completa determinación de todas las causas antecedentes de ese hecho tarea imposible e inútil, sino tan sólo aquellas que son causalmente relevantes Dicho de otro modo, recuperar las nociones de causa y de historia causal, si bien puede resultar útil para superar algunos problemas, reintroduce en el debate otros nuevos, precisamente aquellos de los que Hume, Mill o Hempel huían. Específicamente, la principal dificultad se concreta en la operativa definición de causa que precisa este enfoque y que no resulta nada sencillo construir. En segundo lugar, como apuntan Diez y Moulines, la lógica de la explicación a través de la reconstrucción de la historia causal de un hecho no hace desaparecer realmente no al menos de forma radical el problema derivado de la necesidad de introducir proposiciones generales de naturaleza nómica, pues detrás de la formulación de la relación causal entre hechos singulares late la cuestión del vinculo causal, difícilmente definible en términos de afirmaciones singulares. Desde posiciones que se conocen como marxismo analítico, Elster ha defendido una concepción de la explicación científica emparentada con la interpretación que acabamos de presentar. En Tercas y tornillos, Elster afirma: Explicar un acontecimiento es dar un relato de por qué sucedió. Por lo general y siempre últimamente esto adopta la forma de citar un acontecimiento anterior como la causa del acontecimiento que se desea explicar, junto con algún relato del mecanismo causal que relaciona los dos acontecimientos 29. Tales mecanismos causales necesitan de la determinación de hechos causal mente vinculados y de la descripción del proceso a través del cual pueden vincularse. Lo cierto es que, a pesar del interés de costas nociones, la postura de Elster sigue encontrando algunas dificultades, especialmente en lo relativo a la determinación del vínculo causal entre dos hechos. Tiene razón Elster al proponer que la distancia entre causa y efecto debe ser reducida en lo posible, rellenando el espacio o el tiempo, si adoptamos la metáfora de la historia causal que los separa con un relato causal en el que se identifiquen los mecanismos implicados. La propuesta de Elster está llena de sensatez y es dit1eilmente discutible corno desiderátum, aunque insuficiente para quien exija la mayor determinación posible en la cuestión ontológica de la noción de causa.

LA EXPLICACIÓN FUNCIONAL : ASPECTOS SEMÁNTICOS Y FORMALES INTRODUCCIÓN

El positivismo ofreció dos modelos alternativos al menos, parcialmente alternativos al desarrollo de las ciencias sociales. Este capítulo se dedica a exponer las formas centrales de explicación funcional, también llamada, en ocasiones, explicación teleológica. La concepción finalista de la causalidad tiene una antigua historia, que arranca con el mismo pensamiento filosófico y científico. La encontramos en Aristóteles, primer sistematizador del problema de la causalidad (y del concepto de explicación científica). Aristóteles, además, atribuyó a la explicación por las causas finales una notable superioridad frente a las otras posibilidades explicativas.. A nuestro juicio, la presentación de los modos en que ha operado y aún se presenta la explicación funcional en las ciencias sociales exige tres momentos diferenciados. En primer lugar, una aproximación introductoria a la semántica funcionalista, a su forma argumentativa y a sus metáforas. En segundo lugar, una revisión crítica de talcos formas argumentativas, mostrando sus limitaciones formales y las condiciones en que tales procedimientos argumentativos podrían desarrollarse. Por último, un recorrido sumario por la teoría social sustantiva en la que la explicación funcional se encarna.

FUNCIONALIDAD Y TELEOLOGÍA. ACLARACIÓN TERMINOLÓGICA

En pocas palabras, una explicación funcional es aquella que, para dar cuenta de la existencia o características de algo un órgano corporal, un proceso químico, una institución, ciertos valores o creencias apela a la función que ese algo realiza en relación con un cierto conjunto del que, arma parte o al que sirve. Función y. Fin son nociones que se aproximan cuando ambas pueden ser abordadas desde la idea de proyecto. Si dada una realidad determinada, puede predicársele una función como propia y esa función puede ser explicada como el resultado de un diseño o proyecto, entonces, las nociones defunción y fin coinciden plenamente. Parece, no obstante, que en toda explicación funcional o teleológica se requieren al menos tres condiciones esenciales, Dado un cierto objeto o fenómeno X, una explicación funcional de X exige: a) establecer la función F, realizada por X, su fin o su contribución que ha de ser esencial para explicar X; b) determinar un conjunto, entidad, organismo o sistema S en cuyo seno X realice la función F, que ha de ser esencial o necesaria para S; c) fijar cierto principio o relación en virtud del cual podamos afirmar que X existe en virtud de su contribución o función en S. Es decir, un principio que permita establecer la relación causal entre la existencia del fenómeno X y su función F. El primer ámbito en el que una explicación finalista tiene perfecto sentido es en el de los entes artificiales, Si bien sería problemático afirmar que todo artefacto posee una finalidad explícita, al menos resulta plausible afirmar que en los productos humanos la finalidad suele ser un dato de especial relevancia a la hora de explicar o dar cuenta de la existencia, la morfología o el funcionamiento de una cosa.. Como seria del todo imposible ofrecer una explicación adecuada de un tenedor sin hacer referencia a su utilidad en la mesa, o de unas gafas y su funcionalidad para corregir una patología en nuestros ojos. En los términos expuestos más arriba acerca de las condiciones que debe satisfacer una explicación funcional, el ejemplo de la alarma satisface plenamente el modelo. Por último, podemos afirmar que la alarma existe y ha sido instalada por su contribución a la seguridad del hogar en la medida en que su presencia en él es fruto de una acción planificada. Obsérvese que es este proyecto o diseño el que nos permite. En última instancia. Ligar explicativamente objeto, función y sistema. La relación o vinculación causal entre la existencia de la alarma realizando su función y el producto denominado seguridad del hogar se establece en virtud de la hipótesis, nada aventurada, de que la alarma está ahí para eso. La singularidad de la explicación funcional parece residir, pues. en el hecho de que es el estado de cosas buscado, algo que habitualmente llamaríamos efecto un hogar seguro, el que da cuenta de un hecho causalmente anterior la instalación de la alarma. Esto no significa, en modo alguno, que baste declarar la finalidad de algo, de un producto humano, para considerarlo completamente explicado. Es más, podría decirse que la determinación de la función o finalidad del artefacto resulta ser una precisión esencial o, cuando menos indispensable si, preguntados por alguien que desconociera en absoluto el objeto en cuestión, deseáramos dar cuenta de él de una manera comprensible. Finalidad y diseño son esenciales cuando se pretende abordar una explicación funcional. Cuando un individuo realiza una acción podemos dar cuenta de ella intentando mostrar el fin que dicha acción persigue. No parece contradictorio, de este modo, admitir que, en lo relativo a la conducta humana, o al menos a una parte de ella, las cosas ocurren, dentro de un determinado tiempo, como resultado de la búsqueda de ciertos fines, actas o estados de cosas futuros cuya anticipación se presenta como causa. Los problemas comienzan, realmente, cuando mantenemos este razonamiento teleológico para explicar ciertos eventos o estados de cosas que no dependen de la acción consciente e intencional de un individuo o de una acción colectiva concertada, sino que afectan a hechos o estados de cosas que forman parte de realidades tales como un organismo vivo una planta, por ejemplo o de una institución social. En estos casos, la mayor dificultad se encuentra en la determinación del principio normativo que permita establecer la conexión causal entre el hecho o estado de cosas que se desea explicar y su función con el conjunto del que forma parte. Lo cierto es que, a pesar de ello, la explicación funcional ha conocido un fuerte desarrollo en el último tercio del siglo XIX y durante buena parte del siglo xx; y aún hoy mismo, sin duda, se encuentran lúcidos defensores de esta estrategia, como mostraremos enseguida. Quienes han recorrido este camino se han encontrado con varias dificultades, aunque no cabe duda de que la más importante es la que se refiere a la determinación del principio normativo capaz de justificar la relación causal entre el fenómeno objeto de explicación y su función. La explicación de la esclavitud podría enfocarse desde otra perspectiva desligada de los beneficios conscientes y planificados que proporcionó, y que todos los actores implicados comprendieron perfectamente. Más bien lo que se puede rescatar de lo que plantea toda explicación funcional es la posible existencia de una relación causal entre un hecho o fenómeno y algunas de sus consecuencias. Sin la determinación de estos mecanismos, en expresión de Elster, la explicación funcional, por lúcida que pudiera parecer, nunca dejará de levantar sospechas.

3. BALANCE CRÍTICO DE LA METODOLOGÍA FUNCIONALISTA

3.1. PRIMERA APROXIMACIÓN CRÍTICA DESDE EL PROBLEMA DE LA CONSISTENCIA LÓGICA DE LA EXPLlCACIÓN FUNCIONAL.

Como hemos podido mostrar a lo largo de estas páginas, la explicación funcional parece mostrar una estructura lógica irreconciliable con la más habitual concepción de la causalidad, y más particularmente con la lógica de la explicación tal y como se admite comúnmente por el modelo de cobertura legal. La objeción de naturaleza lógica que amenaza a esta estrategia explicativa se refiere a la anómala relación entre explanann y explanandum. Durkheim parecía explicar la existencia del delito y la respuesta penal considerados como instituciones sociales, no como actos individuales por su contribución al mantenimiento de la cohesión social, o Aberle y colaboradores explicaban la estratificación social como sistema institucionalizado de desigualdad social por su contribución al mantenimiento del sistema social. No cabe duda de que este tipo de argumentaciones parece plantear algunas dudas de tipo lógico, pues más bien parece que la inferencia debería circular en sentido contrario: es la cohesión social la explica la acción punitiva sobre el delito o la división social del trabajo, fuente de diversidad funcional, la que explica la estratificación. C. Hempel, a partir de su modelo de cobertura legal, intentó demostrar que las explicaciones funcionales son falsas explicaciones, pues no son inferencias válidas. Tomemos el ejemplo de la explicación del delito en la sociología de Durkheim, adaptándolo al análisis hempeliano; La explicación funcional del delito afirma que éste no puede entenderse si no mostramos cómo él mismo desempeña un papel central en el refuerzo y sostenimiento de la cohesión social, es decir, en la satisfacción del prerrequisito funcional del sistema. Es evidente que este esquema argumentativo resulta falaz, ya que presenta como necesaria la presencia el delito y su reprobación pública como instituciones sociales en el sistema, cuando no lo es, pues que contribuya a, tal y como se afirma en, no significa que su contribución sea necesaria; dicho de otro modo, la función que realiza podría ser desempeñada por otras instituciones o hechos sociales, a los que Hempel llamó equivalentes funcionales. Hempel concluyó de su análisis que las explicaciones funcionales no son tales, pues se apoyan en inferencias no válidas, requisito esencial para una explicación. Y que sólo pueden ser utilizadas como instrumentos heurísticos. Posteriormente, E. Nagel corrigió el análisis hempcliano señalando el exceso laicista del que adolece. En suma, lo que señala Nagel es que la mera posibilidad lógica de que existan equivalentes funcionales y que, por tanto, la institución que se pretende explicar pierda su carácter de condición suficiente pero no necesaria no se ajusta al sentido que la explicación funcional desempeña en la investigación empírica real, donde la mera posibilidad se resuelve en la presencia, real o no, de dichos equivalentes. Es decir, dadas ciertas circunstancias históricas y epistemológicas, una explicación funcional puede ser admitida como inferencia válida por motivos materiales y no formales. Sin embargo, tampoco el punto de vista de Nagel parece decisivo, pues resulta imposible determinar la imposibilidad objetiva de que, en unas condiciones históricas y sociales dadas, no pueda surgir una institución que pueda sustituir funcionalmente a otra, o que una institución existente absorba o herede la tarea funcional de otra. Así pues, la objeción lógica formulada por Hempel sigue en pie.

3.2. EL PROBLEMA DEL TELEOLOGISMO

Otra de las objeciones que más frecuentemente se formulan contra la explicación funcional se refiere al teleologismo que subrepticiamente parece deslizarse en este tipo de argumentación. Las explicaciones funcionales, juegan con la idea de finalidad. Así, las instituciones sociales, ciertas prácticas o determinados valores o creencias se presentan dotados de un fin que, en la explicación funcional, adquiere, al menos aparentemente, la categoría de causa. Podemos sistematizarlas ahora apuntando dos problemas implícitos en el uso del teleologismo: El primero es el que se deriva de asignar finalidades, objetivos o metas a instituciones o, más generalmente, a organismos sin capacidad intencional o, en otra modalidad, atribuir finalidades inconscientes distintas de las declaradas públicamente. J. Elster ha insistido en la tendencia del funcionalismo a pretender encontrar sentido en cualquier fenómeno social, atribuyéndole propósitos, finalidades o intenciones, las más de las veces completamente alejadas de las intenciones declaradas que explican, prima facie, esos fenómenos. En opinión de Elster, esta tendencia tiene sus raíces, por una parte, en la teodicea de Leibniz, permanentemente dispuesta a atribuir sentido a cualquier suceso, especialmente a los males morales o naturales, muy necesitados de él; por otra parte, esta búsqueda del sentido se anclaría en la biología moderna, particularmente en la teoría de la evolución de Darwin. Los trabajos de C. Bernard no sólo fecundaron la imaginación científica en lo relativo al método experimental, sino también en la idea de una visión fisiológica de las realidades orgásmicas. Una segunda cuestión implicada en el teleologismo implícito en la explicación funcional afecta al problema de la causalidad. El teleologismo funcionalista obliga, aparentemente, a aceptar que explicación y causalidad circulan en sentidos contrarios, ya que explicamos lo que pasa en virtud de lo que habrá de pasar (es decir, el antecedente por el consecuente), a la vez que afinamos que el antecedente es causa del consecuente. Las ciencias biológicas parecen ser el paradigma científico de la explicación funcional. En ellas, la explicación funcional desempeña un papel esencial en el seno de la explicación del proceso evolutivo. Sin embargo, la teoría de la evolución posee un principio normativo, de naturaleza legaliforme, que cumple esa tarea. Se trata del principio de selección natural, que actúa sobre organismos que, al tiempo que pueden variar por medio de las mutaciones genéticas, conservan en sus genes aquellas variaciones que han mejorado su eficacia biológica, que no es otra que su capacidad reproductiva diferencial. El principio de selección natural actúa, de cste modo, como ley de cobertura que ampara los razonamientos teleológicos en la biología evolucionista. Sin embargo, en las ciencias sociales no parece existir un principio general de estas características.

3.3. FUNCIONALISMO y CONSECUENCIAS NO INTENCIONALES DE LA ACCIÓN

Otro asunto crucial que afecta a la explicación funcional es el que se refiere al modo en que este tipo de estrategia explicativa maneja las consecuencias no intencionales de la acción. Merton reformuló el modelo funcionalista estructural en una suerte de aggiornamento responsable, en buena medida, de su pervivencia como sistema conceptual, más allá de las sólidas críticas que había recibido por aquel entonces. Merton criticó los llamados tres postulados del funcionalismo: a) la unidad funcional de toda sociedad, difícilmente defendible, pues la integración no alcanza las cotas que el modelo funcionalista exigía; b) el funcionalismo universal, por el que todas las formas y estructuras sociales y culturales estandarizadas cumplen funciones positivas, obviando toda evidencia a favor de la existencia de fenómenos disfuncionales o afuncionales; y c) el principio de la indispensabilidad, es decir, que todas las estructuras e instituciones no sólo son funcionalmente positivas, sino que también son, en cierto sentido, indispensables o necesarias para el funcionamiento del sistema. La revisión del funcionalismo obligó a Merton a introducir nuevas nociones, tales como disfunción o no función. Las primeras son consecuencias negativas para el sistema creadas por una institución, mientras que las segundas, las llamadas no funciones, se definen como consecuencias irrelevantes para el sistema social. La distinción más relevante para nuestros intereses, sin embargo, es la que se establece entre funciones latentes y funciones manifiestas. Estas últimas son funciones fruto de una intención premeditada, mientras que las latentes no lo son. Por otra parte, podemos ver que la esclavitud mostraba una evidente función manifiesta, la de elevar la productividad económica del sur, al tiempo que contribuyó a la formación de una infra clase que permitió que se elevara es estatus social de los sureños blancos, tanto ricos como pobres.. La crítica de Elster, bastante acertada, es que este tipo de explicación postula la existencia de un mecanismo de retroalimentación pero sin identificar el mecanismo objetivo a través del cual se produce, de suerte que, al actuar así, el funcionalismo presenta una sospechosa tendencia hacia la teleología objetiva de raíces idealistas. En su opinión, la explicación funcional debe exigir la identificación de los mecanismos responsables del feedback causal que ligan antecedente y consecuente. La teoría evolutiva, de la que ya hemos hablado, utiliza con carácter general el principio de selección natural con este fin. Cuando disponemos de un mecanismo causal de este tipo, universal, la explicación funcional descansa, al menos formalmente, sobre suelo firme, lo cual no es cierto del todo, pues algo se podría decir acerca de las sospechas de razonamiento tautológico que afectan al discurrir evolucionista. Sin embargo, en las ciencias sociales no existe un principio de estas características. En opinión de Elster, a la espera de que un tal principio pudiera formularse, la explicación funcional ha de representar un papel subsidiario frente a una explicación causal stricto sensu. En todo caso, cualquier explicación funcional debe investigar el mecanismo causal responsable de la retroalimentación o bucle funcional, so pena de construir argumentos falaces. En contra de esta opinión, Cohen y Stinchcombe han defendido la estrategia funcionalista. Cohen, que ha elaborado una interesante reinterpretación del marxismo en clave funcionalista, cree que el desconocimiento del mecanismo responsable de la conexión causal funcional no anula la validez de la argumentación, pues bastaría apoyar la argumentación en ciertos principios legaliformes, denominados leyes de consecuencia, para que sea admisible desde un punto de vista lógico. l.

FUNCIÓN Y SISTEMA: LAS TESIS ORGANICISTAS DE SPENCER

1.1. NOCIÓN DE FUNCIONALIDAD EN EL MODELO ORGANICISTA

Como ha señalado M. Beltrán con relación a las relaciones metodológicas y epistemológicas entre ciencias sociales y ciencias de la naturaleza, en las primeras encontramos dos formas de empirismo traídas desde las segundas. Una de naturaleza empirista, mecanicista y causalista, ligada a las ciencias físicoquímicas, y otra de naturaleza sistémica, organicista y estructuralista. Este segundo modelo habría encontrado su desarrollo en una teoría de los sistemas a partir de la noción de organismo como totalidad organizada, esto es, integrada por una serie de partes y procesos en mutua’ interacción’. Esta teoría general de los sistemas se aplicaría a las realidades socioculturales en la medida en que éstas manifestarían una relación isomórfica respecto de los sistemas vivos. Parten, pues, de la idea de que dichos sistemas en contraposición a los sistemas físicos se organizan en torno a la regla de la conservación del sistema inseparablemente unida a su transformación por aumento de la diferenciación y el orden. Ahora bien, en la medida en que estos sistemas sean concebidos al margen de toda cobertura vitalista, mística o religiosa, su comportamiento sólo podrá explicarse a partir de la existencia de leyes naturales necesarias que definan un marco explicativo determinista. En el seno de este modelo organicista, la noción de funcionalidad en el sistema cobra un protagonismo decisivo, predicada de cada una de las distintas partes y procesos de! mismo, dc modo que se presenta como funcional, y se define y explica como tal, todo lo que contribuye a la continuidad estructural de! sistema’. Esta concepción funcionalista, enmarcada en una teoría general de sistemas, llegó a ser dominante en una buena parte de la producción de las ciencias sociales, particularmente en el mundo anglosajón, y muy especialmente en ciertas disciplinas tales como la sociología, la antropología o la economía; así fue, al menos, durante algo más de cincuenta años, si contamos desde los trabajos de Malinowskí o Durkheim hasta la obra tardía de Parsons y del funcionalismo estructural. Su influencia llegó hasta el punto de llegar a afirmarse que toda ciencia social debía ser concebida como una ciencia de los sistemas sociales.

EL ORGANICISMO v LOS ANTECEDENTES DEL MODELO SISTÉMICO

El organicismo es el antecedente remoto de la actual noción de sistema social, al menos en el campo de la teoría sociológica, pues, como ya hemos afinando en otros epígrafes, la metáfora organicista funcionalista acompaña la reflexión filosófica desde muy antiguo. Dentro de esta tradición, Spencer es la referencia central, al menos en lo que a sus orígenes se refiere. Aunque también la filosofía positiva de Comte constituye un antecedente del pensamiento funcionalista, como lo reconoció el mismo Durkheim al afirmar que gracias a Comte la ciencia de lo social descubrió su objeto. Spencer concibió la sociedad como un organismo. Es más que probable que en este autor esta afirmación sea algo más que una metáfora o un modelo heurístico, pues sus palabras parecen afirmar su tesis de un modo muy realista. Efectivamente, el organicismo nos invita a concebir la sociedad como un organismo en evolución, en crecimiento y diferenciación progresiva. La sociedad, el organismo, se piensa entonces como un todo que no es reductible a la mera suma de sus partes. Tal reducción sólo es posible en las entidades de naturaleza mecánica, realidades sujetas a una causalidad eficiente. Por el contrario, el organismo como totalidad nos invita a pensar en cada una de sus partes como contribuyentes solidarios a la permanencia y desarrollo del todo. Para que este fin general del organismo, su permanencia y su evolución, se realicen plenamente, cada una de sus partes debe desempeñar una función, de modo que el conjunto de relaciones sistémicas entre partes y funciones constituye, finalmente, la razón de ser del organismo y su condición de posibilidad. La evolución, tal y como fue pensada por Spencer, consistía en una redistribución continuada de la materia y el movimiento. Pero esta evolución la concebía como un movimiento necesario hacia cl equilibrio, aun cuando en ocasiones éste se destruyera para dar lugar a una nueva fase de evolución. La ley de la evolución es la ley que expresa el devenir de este cambio constante y universal: no existe el reposo absoluto o la permanencia absoluta, y todos los objetos, así como el conjunto de todos los objetos, están sometidos en cada momento a alguna mutación de su estado.

EL CONCEPTO DE FUNCIÓN

Las tesis organicistas, a las que no podemos aproximamos sino elementalmente, están emparentadas muy directamente con la estrategia funcionalista. En último término, como resume acertadamente S. Giner’, lo que el organicismo afina no es sino la tesis de que la sociedad se encuentra constituida por la concurrencia de un conjunto de actividades mutuamente dependientes, desarrolladas por individuos y grupos, a las que podemos llamar funciones. El organicismo sostiene que entre las distintas partes del cuerpo social existe un dependencia circular, análoga a lo que ocurre en el cuerpo vivo, en el que cada órgano desempeña una función necesaria para la vida del organismo, al tiempo que éste no puede entenderse como la mera conjunción de dichos órganos, sino como un todo con identidad y vida propias. Desde estos presupuestos, parece claro que la ciencia social deba aproximarse a su objeto intentando desvelar, por una parte, en qué medida un determinado proceso de cambio contribuye a la evolución general de universo, postulada por Spencer, y, por otra, en el sentido de descubrir la contribución funcional que cada institución, práctica o grupo humano realiza para garantizar la estabilidad del conjunto. Si la evolución conduce la realidad hacia formas cada vez más definidas, diversas y especializadas, cada institución y cada práctica social se legitima, a la vez que se explican, como instancias necesarias del proceso evolutivo. Sólo restará determinar su participación funcional en el orden complejo del todo social. Estas tesis organicistas supusieron una torna de posición contraria a las tesis del individualismo utilitarista, a la vez que se enfrentaban a la perspectiva sociológica del conflicto característica del pensamiento marxista.. La idea de función social en Spencer, al igual que en Durkheim, se vinculó a las nociones de diferenciación social y evolución. Pensaba Spencer que las sociedades seguían un creciente proceso de diferenciación y complejización inserto en el vasto proceso evolutivo. Dicha diferenciación fraccionaba cada voz más el cuerpo social, especializando a individuos, grupos e instituciones en tareas cada vez más precisas. De este modo, cada actividad, encarnada en un individuo, grupo o institución, representaba una función necesaria aunque no suficiente para el funcionamiento del gran organismo social.

LA PUESTA DE LARGO DEL FUNCIONALISMO: E. DURKHElM y LA EXPLICACIÓN FUNCIONAL DE LOS HECHOS SOCIALES

La obra sociológica de Durkheim constituye uno de los pilares más sólidos sobre los que se asienta la teoría sociológica, así como la sociología en tanto que disciplina académica. Sus esfuerzos resultaron sobresalientes no sólo en la construcción del espacio teórico y en la definición de la singular mirada sociológica, sino también en el diseño de la estrategia explicativa de las ciencias sociales. No podemos presentar las tesis centrales de la teoría sociológica de Durkheim, ni siquiera muy elementalmente

2.1. EL REALISMO SOCIAL: LOS HECHOS SOCIALES COMO COSAS

En primer lugar, Durkheim intentó dotar a la ciencia social de un objeto propio. Su propuesta le valió la etiqueta de positivista. Pensaba nuestro autor que el objeto de la ciencia social han de ser los hechos sociales. Éstos deben ser tratados como cosas, es decir, como realidades externas al sujeto y dotadas de actividad y poder de coacción sobre el individuo. Frente a las estrategias psicologizantes e individualistas, Durkheim defenderá la explicación de lo social por lo social. El realismo social de Durkheim no sólo pretendía acreditar epistemológicamente la nueva ciencia de la sociedad, sino que intentó hacerse un lugar entre los discursos científicos de la época. Así, por una parte, Durkheim desestimó el programa de investigación iniciado por los economistas clásicos. Éstos habían acertado al afirmar la necesaria existencia de leyes sociales, sin las cuales la tarea científica jarcia de sentido; sin embargo, los economistas habían errado gravemente en su aproximación teórica. Al optar por un individualismo radical, se habían constreñido a un conjunto de modelos teóricos completamente desconectados de la realidad empírica. Las leyes sociales, pues, no podían provenir de una estrategia deductiva y apriorística derivada de los compromisos ontoepistemológicos del individualismo utilitarista y su concepción de la naturaleza humana, sino de una investigación empírica bien fundada en hechos.

LA SOCIEDAD COMO ORGANISMO

Comte, según el mismo Durkheim afirma, fue quien dio con la clave al señalar que el objeto de la ciencia social no puede ser otro que la sociedad concebida como un organismo. La propuesta comtiana dotaba a la sociología de un objeto, que, aunque indefinido, pues Comte nunca fue capaz de abandonar una imagen universalista e idealista de la sociedad, hacía posible la observación del científico social al unirse en un marco definido y con lazos perdurables, los hombres forman un nuevo ser que tienen su propia naturaleza y sus propias leyes. Es el ser social. Por otra parte, la principal contribución de Spencer al realismo social de Durkheim se encuentra en la aplicación de las analogías orgánicas. Ésta permitía una perspectiva heurística muy fructífera y hacía posible un análisis de lo social más específico, desmenuzando el gran organismo en partes con diferentes características y funciones.. La investigación sobre el suicidio, considerada como una de las obras metodológicas mejor construidas de la historia de la sociología, atestigua esta estrategia positivista, plenamente vigente aún en el pensamiento social contemporáneo. El suicidio es una ejemplar muestra de trabajo empírico y diseño metodológico en el que el objeto de estudio se construye desde la óptica sociológica como hecho social, para buscar inmediatamente, dentro del ámbito de lo social, su explicación. Sin embargo, la metodología del suicidio no puede calificarse de funcionalista. Más bien responde a un modelo explicativo de tipo causal y eficiente. Lo que pretende demostrar Durkheim es que ciertas condiciones sociales pueden condicionar muy poderosamente la conducta individual. El acto más personal que puede pensarse, el suicidio, se muestra, sin embargo, cuando es observado como un hecho social, dotado de una estructura y una estabilidad que sólo puede derivarse de su dependencia de factores sociales. En segundo lugar, hemos de hacer ver que, a pesar de su toma de posición positivista a favor de una sociología de los hechos sociales, Durkheim cultivó un pensamiento marcadamente idealista, algunas de sus ideas rozaban el pensamiento especulativo, propio de autores y filósofos que él mismo había evitado conscientemente, al menos en ese sentido.

LA NOCIÓN DE CONCIENCIA COLECTIVA

La noción de conciencia colectiva, hace referencia al sistema de representaciones que comparte una sociedad en virtud de las cuales se definen los sistemas de relaciones mutuas entre sus miembros. Este concepto había aparecido en la División social del trabajo para dar cuenta de cómo, bajo dos formas diferentes de organización estructural las sociedades tradicionales y las sociedades industriales, se habían formado dos modos alternativos de gestionar la cooperación y dar consistencia al mundo social, un mundo de relaciones sociales que exige un orden como condición de posibilidad y un sistema normativo como cemento social, las llamadas por él solidaridad mecánica y solidaridad orgánica.

EL ORDEN Y LA COHESIÓN SOCIAL

El tercer aspecto de su pensamiento que necesitamos destacar es el de su preocupación por el orden y la cohesión sociales. Durkheim mostró gran interés por estos dos aspectos de la vida normal de cualquier sociedad, tal y como, por otra parte, otros pensadores lo habían demostrado antes que él, en medio de un contexto social de creciente turbación ante las transformaciones derivadas de los procesos de industrialización que parecían amenazar el orden y el bienestar de las sociedades europeas. La cohesión social representa la condición esencial de la vida colectiva. La vida social requiere, tanto en sus formas más elementales como con sus instituciones más complejas, normas y patrones de conducta que permitan una interacción ordenada, así como una integración social sostenible. Pero estos patrones no surgen espontáneamente en cada interacción, sino que prexisten cristalizados en sistemas normativos que constituyen la conciencia colectiva de un pueblo. El marco cultural, normativo y simbólico, constituye un todo funcional con la vida material, instituyéndola y dándole sentido, al tiempo que también puede verse afectado por ella y renovado; Expresada de forma más precisa, la estrategia explicativa de Durkheim consistirá en buscar la explicación de un hecho social en su contribución funcional a la integración del sistema social, o con términos del propio Durkheim, de su contribución a la cohesión social: La causa determinante de un hecho social debe buscarse entre los hechos sociales anteceden/es y no entre estados de conciencia individual. La función de un hecho social ha de ser forzosamente social, es decir, consistir en la producción de efectos socialmente útiles. La función de un hecho social ha de buscarse siempre en la relación que sostiene con un fin social La cohesión social es un postulado necesario para comprender la existencia de sociedades organizadas conforme a patrones estables, es, en términos del propio Durkheim, el fin social por antonomasia. Sólo si esta cohesión existe podrá existir el todo social. Para dar cuenta de un hecho social será necesario encontrar las razones o causas de su aparición, los mecanismos históricos y estructurales que son responsables de su existencia. Ahora bien, esta búsqueda deberá acompañarse, para poder tener de ese hecho una perspectiva completa, de su contribución funcional al todo social. Sus críticos han hecho ver, sin embargo, cómo el acento metodológico de su obra deriva cada vez más hacia la estrategia funcionalista, que tanto influiría después en la obra de los antropólogos, en el estructuralismo o en los trabajos de los sociólogos del paradigma funcionalista estructural. Como ocurría en el caso de los estudios de Durkheim, si los objetos de estudio obligan a reconstruir marcos históricos tan amplios como los que se contienen en sus análisis de la división social del trabajo o en el estudio sobre las formas elementales de la vida religiosa. Esos objetivos conducían, inexorablemente, el análisis causal hacia la especulación. Frente a esa estrategia, la perspectiva funcional sincrónica ofrecía la posibilidad de cortar con el lastre de la historia y de los modelos evolucionistas para formular juicios de valor instrumental acerca de un hecho definido como hecho social. En La división social del trabajo, Durkheim prestó atención al fenómeno dcl castigo en la sociedad moderna. Su interés parece evidente, pues los mecanismos punitivos de una sociedad son la manifestación negativa y directa que no única del orden moral colectivo y compartido que sustenta la necesaria cohesión social. La perspectiva de Durkheim acerca del castigo, supera con mucho la interpretación más inmediata que cabe hacer de él, es decir, la interpretación del castigo como una defensa contra el crimen. Nuestro autor elaborará una teoría del castigo mucho más ambiciosa, en la que éste adquiere una dimensión moral y un valor funcional muy por encima del que cabe esperar. Es evidente que, para poder operar esta transformación, la mirada del sociólogo, su observación de la realidad, debe construir su objeto conforme a sus categorías teóricas. Los hallazgos de Durkheim no son el fruto de la espontaneidad social, sino el resultado de su mirada. La mirada de Durkheim proyecta sobre la realidad social un sistema de categorías que, en último término, es el responsable y la condición de posibilidad de los resultados de su investigación. Esta circularidad acompaña siempre al trabajo del observador. Durkheim presenta el castigo como una institución social que nos remita directamente al problema de la moralidad y la solidaridad sociales. Los análisis técnicos e instrumentales del castigo no revelan su verdadera naturaleza. El castigo no puede mantenerse en su solidez sino es a través de la publicidad y el ritualismo que le acompañan. El castigo y la sanción se nos presentan, por una parte, como la consecuencia de la desviación social; son la moneda con la que la sociedad paga la rotura del orden social, el desafío que los individuos plantean al orden moral y normativo. Sin embargo, y ésta es la vuelta de tuerca que nos ofrece Durkheim, lo que hace de la asociación delitocastigo una pieza esencial en la vida social es el bucle causal que existe entre ellos y la solidaridad social. El castigo, en su publicidad y su ritualismo, es consecuencia de la fractura del orden social, pero, al mismo tiempo, sirve como refuerzo de éste. El castigo tiene otra dimensión esencial por la cual adquiere la naturaleza de causa o refuerzo del mismo orden social que lo provoca. El crimen y la reacción punitiva pública y ritualizada aproxima las conciencias honradas y las concentra según podemos leer en la División social del trabajo, es decir, es una ocasión para la demostración y el refuerzo de la moralidad compartida. Es más, como señala Garlan, en el pensamiento de Durkheim puede afinarse que el orden social depende completamente de la sanción como convención social. Su verdadera función es mantener intacta la cohesión social, conservando en toda su vitalidad. La conciencia común. Si bien Durkheim fue plenamente consciente de la necesidad de armonizar las estrategias causalista eficientes con las estrategias funcionales, estas últimas fueron ocupando un papel central en su argumentación. La estrategia funcionalista, como hemos podido ver, consiste en el establecimiento de una relación causal circular, un bucle, que liga el hecho social que se desea explicar y su función social. No se afirma que, en un sentido genético, la función de una institución social sea su causa, pero si se afirma que su funcionalidad es la razón de su pervivencia y de su estabilidad estructural. No cabe duda de que este punto de vista, además de resultar tentadoramente conservador, pueda parecer tautológico. Si algo es funcional para el organismo social, ese algo se mantendrá socialmente activo y estable; si algo se presenta con la actividad y estabilidad que caracteriza al hecho social, entonces, en alguna medida, habrá de ser funcional. Esta circularidad tautológica, característica de toda estrategia funcionalista, intenta ampararse bajo la cobertura de un principio nominativo, trascendente al marco explicativo; un principio regulativo que fundamente la legitimidad de la conexión causal retroactiva funcional. En el caso de la sociología de Durkheim, ese principio se construye sobre los supuestos de la unidad orgánica de lo social, unidad autorreferente, pues sólo lo social puede explicar lo social, y de la condición de posibilidad de un todo orgánico como ése: la existencia de un cemento social, la solidaridad social, que pueda dar cuenta de la permanencia ordenada del todo. La explicación funcional recorrerá permanentemente este circuito de los hechos sociales a sus funciones y de éstas, de nuevo, a los hechos, bajo el paraguas de las necesidades normativas del organismo social.

LA INTERPRETACIÓN PSICOLOGISTA DEL FUNCIONALISMO. LA EXPLICACIÓN FUNCIONAL EN LA OBRA DE MALINOWSKI

3.1. LA MODERNA METODOLOGÍA ETNOGRÁFICA

La obra de Malinowski, pionero de los estudios antropológicos y auténtico inventor de la moderna metodología etnográfica, presenta evidentes rasgos funcionalistas que, sin embargo, no se ajustan al postulado pansociológico durkheimiano. Los funcionalistas británicos de uno u otro cuño pretendieron, simultáneamente, recuperar las pretensiones de cientificidad que tanto habían deseado los antropólogos del siglo XIX, al tiempo que intentaron desvincularse de los excesos especulativos del evolucionismo. Para ello, propusieron la idea, sencillamente expuesta, de que todo cuanto es posible y necesario conocer de un fenómeno es el conjunto de relaciones sincrónicas que mantiene con otros fenómenos esencialmente psicobiológicos, en el caso de Malinowski, sociales en el de RadcliffeBrown y, entre ellas, la función o funciones de las que dicho fenómeno es responsable dentro del sistema con que fenómeno y función tienen lugar. La búsqueda de los orígenes históricos de un hecho social o cultural estaba condenada a la mera especulación, por lo que todo lo que cabe decir acerca de su origen es contestar a la pregunta ¿qué función cumple este fenómeno. Por otra parte, al igual que hacia el particularismo histórico, los funcionalistas británicos desarrollaron una ingente tarea de acumulación de datos empíricos apoyados en la posición colonial británica y en el interés, no sólo académico, por conocer las culturas y la estructura social de los pueblos sometidos por el Imperio británico. Sin embargo, dentro de la antropología británica, el funcionalismo conoció dos desarrollos diferentes, incluso antagónicos, si atendemos a las opiniones del mismo RadcliffeBrown.

3.2. LAS CULTURAS COMO TODOS O UNIDADES EN FUNCIONAMIENTO

En la Antropología, la explicación funcionalista nace de la mano de Malinowski. En 1922 publicó Los argonautas del Pacífico occidental, la primera monografía antropológica que incorporaba los elementos básicos del moderno trabajo de campo etnográfico, iniciando, en cierto modo, la revolución funcionalista. La idea de que las culturas constituyen unidades integradas no era una novedad en sentido estricto, pues éste era un postulado básico de las visiones organicistas de la sociedad. Lo que Malinowski pretendía señalar es que las culturas constituyen todos porque son unidades en funcionamiento. Las costumbres de una sociedad se presentan, entonces, como los medios a través de los cuales los hombres satisfacen sus necesidades. Por otra parte, esta naturaleza holística de la cultura hace imposible, al menos no recomendable, un análisis atomista de los fenómenos culturales. Antes bien, sólo a través de su consideración conjunta, en tanto que participaciones del todo orgánico, cabe aproximarse a ellos. Como el mismo Malinowski afirmará en 1935,

3.3. EL CONCEPTO DE NECESIDAD

Malinowski expresó la prioridad del concepto de institución para el análisis antropológico. Las instituciones permiten organizar la totalidad de las estructuras, las conductas, los hábitos o los símbolos. Nada puede identificarse en una cultura que no pueda ser puesto en relación con una institución social. Así establecida esta centralidad de lo institucional, Malinowski afirmará que Toda institución tiene como finalidad o función satisfacer alguna de las necesidades humanas. Este concepto de necesidad pude ser entendido como denotando de un conjunto universal de condiciones de la vida psicobiológicos y social del ser humano. Efectivamente, Malinowski pensó que tales necesidades constituían un fondo invariable ligado a una estructura profunda o unidad última del género humano. Este fondo permitía constituir una ciencia antropológica como investigación acerca de las leyes que explican la interacción entre el hombre y su medio a través de la cultura y las instituciones sociales. Ahora bien, esta universalidad no presupone de ningún modo una uniformidad en las formas culturales. Éstas presentan una diversidad que sólo puede afrontarse desde la hipótesis explicativa que acabamos de afirmar: la unidad última de la naturaleza humana manifestada en las necesidades básicas y el principio explicativo/funcional que establece conexiones entre las instituciones y su función y dichas necesidades. La satisfacción de estas necesidades requiere no sólo la participación del propio individuo en algún grado, sino el concurso de complejos instrumentos colectivos, primarios y secundarios, directos e indirectos, bajo la forma de instituciones y proyecciones, representaciones y defensas simbólicas. Después de un largo periodo de reflexión teórica y metodológica, Malinowski resumió su punto de vista del siguiente modo: La cultura humana se base fundamentalmente en las necesidades biológicas del hombre. Siguiendo esta sugerencia, podemos añadir que al satisfacer las necesidades biológicas a través de los medios de la cultura, el hombre impone nuevos determinantes a su comportamiento, es decir desarrolla nuevas necesidades. Malinowski distinguió siete tipos dc necesidades, organizadas en dos clases: las necesidades básicas de naturaleza biológica y las necesidades derivadas. Como ocurrirá después con la teoría de Maslow, las necesidades derivadas exigen la previa satisfacción de las biológicas. Las siete necesidades son las siguientes: nutrición, reproducción, los cuidados o bienestar corporal, la seguridad, el movimiento, el crecimiento y la salud. Desde el punto de vista del desarrollo de las culturas, las necesidades derivadas han aparecido como consecuencia de la capacidad de satisfacer por medio de formas culturales elaboradas las necesidades básicas. Para completar la forma que adoptó el funcionalismo en Malinowski será bueno ilustrar estas reflexiones con algunos ejemplos. Malinowski, después de un largo, minucioso, lúcido y literario análisis lo expresa de esta forma: ¿Cuál es la función cultural de la magia?. La función de la magia consiste en ritual izar el optimismo del hombre. Otro de los temas que más trabajó Malinowski fue el de la familia. También ésta se presenta, con lo esencial, como un instrumento funcional subordinado a las necesidades del individuo. La virtualidad de la familia, su contribución funcional al sistema de necesidades humanas, consiste en su contribución a la gestión ordenada de la actividad sexual y a la crianza de lo hijos. Por otra parte, la familia ofrece al hombre el marco en el que habría de moldearse la personalidad del individuo y en el que habrían de cuajar los vínculos emociónales primarios y las formas emocionales básicas a partir de las cuales se gestan los vínculos sociales más complejos. Sin embargo, hemos podido observar el nuevo significado sustantivo que este autor atribuye al concepto de función, desvinculada ahora de sus resonancias sociales para ser confinada en el ámbito de lo psicobiológicos. Esta diferencia con el modelo durkheimiano nos permite abstraer con mayor facilidad lo verdaderamente característico de la estrategia funcionalista: la explicación funcional necesita construir un principio normativo que se postula y se abstrae de la materia de discusión empírica. Ese principio es el que da cobertura al circuito causal; en el caso de Malinowski, ese principio expresa cómo el organismo individual para su supervivencia y, a través de él, el todo social exige la satisfacción de un conjunto de necesidades básicas, en este caso psicobiológicos. Sin la satisfacción de éstas, la vida orgánica resulta imposible, por lo que, si el mundo humano se nos presenta dotado de cierta estabilidad, es decir, se nos presenta como un mundo posible, es porque, de alguna manera, esas necesidades están siendo satisfechas. Las instituciones sociales, afirmará Malinowski, son las responsables de satisfacer esas necesidades. Explicar es, pues, determinar la contribución funcional de la institución a la empresa de sostenimiento de la vida humana, individual y colectiva. El funcionalismo se presenta, por así decir, en estado puro en la obra de nuestro autor.

4. FUNCIONES Y ESTRUCTURAS: EL Funcionalismo ESTRUCTURAL DE RadcliffeBROWN. LA EXPLICACIÓN FUNCIONAL Y LA BÚSQUEDA DE LEYES ESTRUCTURALES

El caso de RadcliffeBrown, aunque presenta notables conexiones con la obra de Malinowski, sin embargo representa un modo de funcionalismo más sutil y complejo, enfáticamente desvinculado de la interpretación psicobiológicas de este último, y abierto, definitivamente, a una lectura sociológica. Malinowski ha declarado que él fue el inventor del funcionalismo, al que dio nombre. La forma en que lo define es clara: es la teoría o doctrina de que todos los rasgos de la cultura de todos los pueblos pasados o presentes deben explicarse refiriéndolos a siete necesidades biológicas de los seres humanos individuales.Por lo que a mi hace, la rechazo enteramente, considerándola inútil y aún peor que inútil. RadcliffeBrown fue el principal defensor e impulsor del funcionalismo estructural. Parafraseando sus palabras al referirse a Malinowski, si este último subordinaba los elementos culturales y sociales al bienestar psicológico y físico de los individuos, el funcionalismo estructural subordinará el bienestar de los individuos y sus prácticas al correcto funcionamiento de una entidad supraindividual, el sistema social. Al igual que Malinowski, RadcliffeBrown comprendía que los esfuerzos etnográficos e interpretativos debían dirigirse no hacia la especulación historicista o evolucionista, carente de todo fundamento fiable, sino hacia el establecimiento del sistema de relaciones estructurales que da cuenta del funcionamiento y la homeostasis del sistema social considerado como un todo. Este posicionamiento teórico propició en los funcionalistas, de uno u otro cuño, una mayor preocupación por las semejanzas culturales y los mecanismos de equilibrio social que por la diferenciación social y los procesos de cambio o transformación de la estructura social. Como ha señalado A. Kuper, pueden apreciarse dos influencias muy significativas en la obra de RadcliffeBrown. Por una parte, la sociología de Durkheim, verdadera matriz del funcionalismo estructural y, por otra, la de Spencer, en la medida en que RadcliffeBrown seguía pensando en las culturas y las sociedades como en organismos que evolucionan en una creciente diversidad y complejidad. La Primera Guerra Mundial termino con una de las más brillantes generaciones de científicos sociales, generación a cuya cabeza se encontraba E. Durkheim, fallecido en 1917. Tras ellos, sólo dos pensadores trabajaban en una sociología que pudiera decirse heredera de la obra de Durkheim: M. Musas, en Francia, y RadcliffeBrown, en el Reino Unido. Desde esta óptica, pues, RadcliffeBrown asumirá la representación de la actividad social que había elaborado su inspirador francés: los hechos sociales existen como actividades objetivas que anteceden al individuo, no sólo cronológicamente, sino también en sentido esencial, constitutivo, y gnoseológico. Los individuos abrazan las costumbres y las formas sociales en el proceso de su propia génesis como tales individuos. El conjunto de estos hechos sociales, tal y como proponía Durkheim, debe frotarse como un sistema autorreferente, en el que el escrutinio de lo social nos envíe, permanentemente, a otro lugar de la misma esfera social. El significado y la función de cada hecho social habrán de buscarse en el conjunto total de los hechos sociales significativos. Atendiendo a la síntesis que A. Kuper elabora del pensamiento de RadcliffeBrown, podemos aproximarnos a éste de manera sencilla y esquemática. El objeto de estudio de la antropología no es otro que el proceso social. No son, pues, las sociedades o las culturas lo que debe atraer la investigación antropológica, sino el proceso de la vida social, pero en orden a descubrir en él ciertos elementos estables, cuya consideración definirá el nuevo enfoque. Así pues, lo que el científico social debe estudiar es la forma estructural de la sociedad. Dicha forma, evidentemente, se hace patente a través de la conducta y la interacción entre los individuos, pues se manifiesta como un conjunto de regularidades o patrones. RadcliffeBrown utiliza la expresión “función social” para referirse a la interconexión entre la estructura social y el proceso de la vida social. Esta función, como ya hemos manifestado, no es lo que era para Malinowski, es decir, e! papel de la institución en la satisfacción de las necesidades individuales. En RadcliffeBrown, el término «función» cobra un significado enteramente social, como ya ocurría en Durkheim. La función hace referencia a la operación de coordinación y gestión de la interacción entre los distintos elementos del proceso social, es decir, es un concepto relacional que refiere la interconexión estructural entre las instituciones sociales que configuran la estructura social y el conjunto de los procesos sociales. Tiene este concepto de cultura, así entendida en sentido funcional, un notable parecido con aquella conciencia colectiva de Durkheim, posibilitadora, en tanto que sistema compartido de representaciones de un pueblo, de la solidaridad necesaria para garantizar la cohesión social. No cabe duda de que las pretensiones del funcionalismo se vieron duramente desmentidas por sus contribuciones concretas. No en el sentido de la investigación empírica, que alcanzó en manos de la escuela funcional desarrollos hasta entonces desconocidos, sólo equiparables a los conseguidos por los boecianos. Sus trabajos resultaron muy iluminadores y sus aportaciones insustituibles en relación con la etnografía, por ejemplo en lo relativo a la etnografía africana. La crítica de Harris, descargada del exceso académico, del tirón de orejas que comporta, sin embargo, es admisible si se circunscribe a la aportación del funcionalismo como saber nomológico. En todo caso, nos aproximaremos a través de un ejemplo a la estrategia metodológica de RadcliffeBrown. Para ello, nos detendremos en su abordaje del problema del totemismo. El totemismo había sido objeto de diferentes aproximaciones. Esta expresión denota que el fenómeno del que se tuvo conocimiento desde muy pronto y que hace referencia a la actitud ritual mágicoreligiosa que manifiesta un grupo social hacia un objeto o una especie natural (objeto totémico). En interpretación de Durkheim y lo funcional, a través de esta actitud, presente en muchos grupos humanos, se manifiesta una poderosa relación de adhesión y subordinación del individuo al grupo, representado por el objeto totémico. Así, a través de los rituales, que expresaban poderosos sentimientos de entrega y adhesión, se producía un desplazamiento hacia el objeto totémico desde su auténtica significación, que no es otra que la sacralización del grupo social, verdadero objeto de adoración y adhesión. El ritual servía de expresión y actualización de tales sentimientos, manteniéndolos vivos y aun profundizándolos, es decir, en definitiva, produciendo la tan preciada solidaridad intragrupo, el verdadero elixir de la vida del organismo social, vivida y experimentada como adhesión al tótem. Volvemos a descubrir la retroalimentación entre la institución socialel totemismo como explanandum y su función la producción de solidaridad social y la naturalización del orden social, como explanann. La singularidad de la estrategia funcionalista estriba en que, considerados de una manera inmediata, el explanann se nos presenta como aquello que siendo la razón de ser del explanandum, al mismo tiempo se presenta como su efecto. Ya sabemos que es en este punto donde la estrategia funcional hace saltar todas las alarmas metodológicas. Como hemos dicho en los casos anteriores, en el modelo funcional esta contradicción sólo puede afrontarse de dos modos. O bien proponiendo una ontología finalista o providencialista, que a partir de un movimiento inmanente a la realidad proponga que la conexión causal es posible por mor de alguna instancia metafísica que garantiza la objetividad de dicha predicación causal, con tanto que proceso necesario e interno. O bien se recurre a un principio normativo y regulativo que, postulado como ley trascendente a la propia coyuntura o naturaleza empírica del sistema, permita hacer ver que la función de la institución es seleccionada en tanto que beneficiosa por su contribución a alguno de los requisitos o condiciones necesarias del sistema sistema en sentido abstracto y universal, no empírico y particular.

5. LA EXPLOSIÓN FUNCIONALISTA EN LA SOCIOLOGÍA: EL FUNCIONALISMO ESTRUCTURAL

El Funcionalismo estructural ,su máximo representante fue el sociólogo norteamericano Talcot Parsons, en 1937 había publicado, “La estructura de la acción social“. En ella formulaba una revisión de la teoría liberal individualista a partir de una lectura de la obra de Weber, Durkheim, Marshall y Pareto. La tesis de Parsons era que la teoría social había iniciado un camino de convergencia hacia el concepto de acción social como categoría central de la teoría social. La acción social, en términos parsónianos, permitía pensar, al mismo tiempo, al individuo y su acción intencional, de una parte, y afrontar el problema del orden desde unos nuevos presupuestos que no fueran los del individualismo utilitarista. Resultaba necesario asumir, para el sano desarrollo de la teoría social, que la acción humana se presentaba, simultáneamente, como el resultado del libre albedrío y de la sujeción a normas. El individualismo atomista era incapaz de dar una respuesta sensata al problema del orden y por ello había que formular una nueva aproximación que permitiera dar cuenta de este asunto central sin liquidar, al mismo tiempo, al individuo, sin anularlo. Así pues, la estructura de la acción social supuso un intento de construir una teoría que coordinase simultáneamente el voluntarismo de la acción y con él al individuo y el estructuralismo normativo, es decir, el orden social fruto de una cooptación socialmente dirigida. Sin embargo, lo cierto es que la obra posterior de Parsons no cumplió la expectativa suscitada. La simetría entre voluntarismo y estructuralismo terminó cediendo a un enfoque cada vez más centrado en el problema del orden y en la elaboración de un marco teórico idealista capaz de dar cuenta de las sociedades como totalidades sistémicas en equilibrio. Al tomar esta orientación, Parsons fue arrinconando al individuo o, para ser más exacto, convirtió al individuo de carne y hueso en un conjunto de posiciones estructurales: los roles sociales. En este concepto es mucho más importante el elemento normativo e institucional que la posible dimensión racional y volitiva de la conducta. Los roles son patrones de conducta y estos hablan de reproducción social e integración sistémica, y no de la acción social intencional. La segunda obra fundamental de Parsons es El sistema social. En esta obra, Parsons ha recorrido el camino hacia el idealismo, abandonando casi por completo, al menos de facto, su preocupación inicial por una teoría voluntarista de la acción. La aportación freudiana, además, le había servido para incorporar a su modelo una explicación suficiente de los procesos a través de los cuales el individuo incorpora en su conciencia las formas socializadas de los valores y las normas. Resuelto el problema de los mecanismos de socialización, el sistema social se proponía como la gran metedura sociológica. Parsons, al mando de la sociología de Harvard, y Merton, en Columbia, hicieron la transición hacia una teoría social idealista, un tanto olvidada de la empírea y con cierta inflación teórica y conceptual. Los tres sistemas de acción establecidos por Parsons son los siguientes: el sistema de la personalidad, el sistema social y el sistema cultural. El primero se refiere a las necesidades de la persona individual. Esta persona individual no es, sin embargo, el organismo físico, sino la persona en tanto que individuo social, y por tanto penetrado radicalmente por lo social. El sistema social alude a la interacción entre diversas personalidades, es decir, la interdependencia entre personalidades sociales, esto es, un sistema dc roles integrados en un todo funcional en el que las instituciones desempañan el papel dc facilitar y gestionar los modos de integración necesarios para el sistema. Por último, el sistema cultural, que se refiere a marcos amplios definidos por patrones simbólicos de sentido y valor. Estos tres sistemas se encuentran interpenetrados y sólo pueden distinguirse analíticamente. El sistema social, sin embargo, centró buena parte del interés de Parsons a consecuencia de su convicción de que la tradición individualista y utilitarista resultaba incapaz de dar razón del problema del origen y sostenimiento del orden social. En palabras de Alexander: La abrumadora precisión de la coordinación requerida (en la interacción social) demuestra, a juicio de Parsons, cuán ridículamente inadecuadas son las visiones individualistas del orden, es el producto de un sistema, más precisamente el sistema social. El papel de la cultura, otra parte esencial en el modelo parsoniano, era el de facilitar la integración sistémica a través de un sistema compartido de valores morales, un corpus simbólico capaz de conferir sentido a la acción, extendido socialmente e interiorizado hasta hacer posible una armonía social básica. El sistema social está atravesado por dos tipos de procesos básicos. Son los llamados procesos de asignación y distribución. Los procesos de asignación distribuyen disponibilidades, personal, recompensas. Los de integración mantienen bajo control estos procesos distributivos”. Efectivamente, los sistemas sociales manchan esas dos operaciones básicas: distribuyen en condiciones de escasez ciertos bienes, materiales o no, y recursos, humanos y materiales, así corno un sistema de recompensas entendido, esencialmente, en términos de prestigio, y no sólo corno recompensa material. Es evidente que este proceso de asignación es la principal fuente de conflicto social. Parsons redujo las condiciones sistémicas a cuatro, en su conocido esquema AGIL (acrónimo construido a partir de las iniciales de los cuatro prerrequisitos en lengua inglesa): a) Adaptación: todo sistema debe adaptarse a su entorno y adaptar, simultáneamente, el entorno a sus necesidades. b) Capacidad para alcanzar metas: todo sistema debe poder definir y alcanzar sus metas principales c) Integración: todo sistema debe regular las relaciones entre sus partes y entre los mismos requisitos funcionales. d) Latencia: todo sistema debe proporcionar, mantener y renovar la motivación de los individuos y las pautas culturales que crean y mantienen la motivación. Sin embargo, otros autores, como por ejemplo Aberle, analizaron las condiciones básicas que todo sistema social debe satisfacer para evitar el riesgo de desintegración. Un conjunto regulado de procedimientos e instituciones de socialización que garanticen la internalización de los anteriores prerrequisitos, ya que sólo si los actores sociales internalizan estas condiciones podrá garantizarse el funcionamiento del sistema. La primera impresión que produce este modelo acerca de las condiciones necesarias de todo sistema social es que resulta inflacionario y poco parsimonioso. Este hecho tiende a ensombrecer el resultado del análisis, pues lo muestra como demasiado dependiente de las necesidades no del sistema social, sino más bien del sistema del sistema social. El funcionalismo, dotado de este instrumental teórico metodológico, está en condiciones de: a) ignorar todo aquello que por definición se demuestra inaccesible al enfoque del orden social y su fundamentación como, por ejemplo, imaginar el papel del azar en los procesos sociales, o abordar las cuestiones morales con las que algunos incorregibles han pretendido alterar la paz instrumental y la eficiencia del sistema, y b) definir su tarea como una suerte de taxonomía social, un gran repertorio o muestrario construido por medio de la identificación de patrones, roles e instituciones que esperan ser colocadas, a continuación, sobre el casillero de las necesidades sistémicas. La argumentación funcionalista en el contexto del análisis sociológico consiste, pues, en afirmar que: a) La manera adecuada de concebir la vida social consiste en tratar los procesos sociales y las formas o patrones que en ellos observamos como partes de un todo concebido como sistema. b) Todo sistema presupone un orden que no puede explicarse por medio del azar. Los procesos sociales manifiestan una estructura dotada de cierta estabilidad y ponen de manifiesto un complejo sistema de relaciones sistemáticas que obedecen a ciertas regularidades que pueden ser tratadas como regularidades nómicas, es decir, como leyes del sistema, en la medida en que sólo ellas pueden dar cuenta del propio sistema. c) De esta manera, puede derivarse un conjunto de prerrequisitos funcionales y estructurales cuya presencia/ausencia es condición necesaria para la supervivencia del sistema. Estos prerrequisitos expresan, de este modo, las condiciones de posibilidad del sistema social y los principios explicativos en virtud de los cuales se habrá de dar cuenta de cualquier fenómeno particular que se desee explicar. d) Dado un hecho social, consideraremos que dicho hecho ha sido explicado cuando haya podido establecerse su relación con alguna de las condiciones necesarias antedichas; o cualesquiera otras que la finura intelectual del analista acierte a establecer deductivamente a partir de la misma noción de sistema social, o a partir de algún prejuicio ideológico o etnocéntrica con el que podamos iluminar la escurridiza realidad. En 1945, K. Davis y W. Moore formularon la explicación funcionalista más conocida y discutida de la sociología contemporánea. Los autores de la obra se propusieron formular una teoría explicativa de la estratificación desde el punto de vista funcional. La estratificación se presenta como un fenómeno universal y necesario, un verdadero fenómeno transcultural. La estratificación, pues, debe mostrar alguna clase de necesidad funcional por la que los individuos particulares se distribuyan en una estructura de posiciones sociales o roles. Es decir, la estratificación como sistema institucionalizado de desigualdad social asociado a la división social del trabajo, existe eso debemos suponer por su contribución a la estabilidad del sistema social.

CAPÍTULO 8 LA EXPLICACIÓN DESDE LA TEORÍA DE LA ACCIÓN SOCIAL

(1): LAS RAÍCES HISTÓRICAS DEL INDIVIDUALISMO METODOLÓGICO. LA DISPUTA POR EL MÉTODO Y LA SOLUCIÓN WEBERIANA

l. INTRODUCCIÓN

Esta tradición, se construye en torno a nociones tales como acción racional y acción intencional, o a programas de investigación tales como los del individualismo metodológico. Expresado de una forma aún más general, esta tradición gira en torno a las nociones de individuo, acción y racionalidad. Es un lugar común en el seno de la torcía social distinguir entre aproximaciones colectivistas e individualistas. Las primeras consideran que ciertas entidades colectivas, como conjuntos de individuos, instituciones o clámenos culturales, es decir, todos o conjuntos, poseen un estatuto de realidad que “lace posible predicar de ellos no sólo propiedades colectivas, reductibles o no a las propiedades de sus componentes, sino también intenciones, hasta; invertirlos en sujetos de una acción. Así ocurre, por ejemplo, cuando afirmamos que la Reforma protestante alentó los movimientos nacionalistas centroeuropeos, cuando se atribuye al proletariado la condición de sujeto revolucionario o cuando afirmamos que las estructuras de parentesco en las sociedades pre estatales ordenan la vida social de los individuos trenzando sus lazos económicos, afectivos y políticos. Por su parte, las aproximaciones individualistas afirman el primado ontológico y metodológico de los individuos. Esto significa que cualquier otra entidad de naturaleza colectiva u holística sólo puede ser abordada desde la perspectiva de la conducta de los individuos implicados en ella o a partir de la referencia a sus estados de conciencia. Cualquiera de las dos propuestas, que plantean una dicotomía excesivamente simplista y alejada dc la práctica real de la investigación social, excepto con muy precisos ámbitos, plantea serios problemas de orden ontológico y epistemológico. Nosotros queremos abordar ahora aquellas propuestas metodológicas que se han adentrado en las posiciones individualistas a la hora de intentar dar cuenta de los fenómenos sociales.

2. LA EXPLICACIÓN DESDE LA PERSPECTIVA DE LA ACCIÓN

2.1. SOCIOLOGÍAS DEL SISTEMA SOCIAL Y SOCIOLOGÍAS DE LA ACCIÓN.

En el capítulo anterior hemos pasado revista a la explicación funcional, mostrando sus vinculaciones con la noción de organismo o sistema, pues es, precisamente, en el seno de una organización sistémica donde tiene sentido atribuir funcionalidad a las conductas o a las instituciones. La explicación funcional era, por tanto, en este sentido, subsidiaria de esa más amplia concepción de la realidad social, lo cual no es sino un ejemplo más de las conexiones, no siempre evidentes, entre compromisos ontológicos y propuestas metodológicas. Sin embargo, la perspectiva sistémica, dc naturaleza holística, no es, en modo alguno, la única manera posible de concebir lo social. Las ciencias albergan diferentes formas de representación de la esfera social, tanto desde el punto de vista de su origen y formación como desde la perspectiva de su evolución o cambio, o en lo relativo a su materialidad. Entre las distintas aproximaciones que caben, es la teoría de la acción la que va a captar nuestra atención ahora. Podría afirmarse que la historia del concepto de acción social corre pareja a la del saber sobre lo social y, más en general, sobre lo histórico. Y lo es no tanto porque la teoría sociológica o epistemológica hayan alumbrado un corpus cerrado y definitivo en torno a este concepto y su relevancia para las ciencias sociales éste pareciera ser el proyecto de Weber, y más tarde del primer Parsons, cuanto porque, en buena medida, la acción social ha sido su preocupación central. Y lo ha sido porque la acción se sitúa en el límite de la irresoluble polémica en tomo a las relaciones entre individuo y sociedad polémica, por otro lado, trufada de sofismas y falsos dilemas. Es decir, porque en la acción social experimentamos la contradicción que marca la idiosincrasia del hombre moderno: la oposición entre los intereses, los deseos y la creatividad individual, por una parte, y el incesante desarrollo de una esfera social, autónoma respecto del individuo, por otra. La acción social, que todavía no hemos definido con precisión, se halla, de este modo, con el ojo del huracán: Holismo VS. Atomismo, Mecanicismo vs. Organicismo, Colectivismo VS. Individualismo, actitud conservadora vs. Teoría crítica… La acción representa el nudo de una red de modelos y teorías sociales que podemos, simplificadamente, reducir a las oposiciones anteriores. A. Dosel, en un interesante e iluminador ensayo, ha intentado reconstruir en torno al concepto de acción social la oposición entre las llamadas sociologías del sistema social y las sociologías de la acción. Las primeras páginas de este capítulo resumirán algunas de sus conclusiones, que nos serán muy útiles para contextualizar nuestra aproximación metodológica. Así, en primer lugar, en lo relativo a la manera de concebir las relaciones entre el sujeto de la acción y la acción misma y sus productos. Para una sociología del sistema social, el individuo aparece como una instancia pasiva; se ve determinado en sus formas materiales de existencia, como en sus relaciones sociales o, incluso, en su misma identidad personal, por el sistema social. Esto es así debido a la poderosa influencia de los sistemas normativos y valorativos, que se apoderan de la subjetividad dc los actores y garantizan, de este modo, la funcionalidad del conjunto. Los sujetos son, esencialmente, criaturas manipulables en cuyas conciencias, tabula rasa, se imprimen los valores y estímulos de conducta que habrán de dirigir su acción de manera concertada, aunque el propio sujeto no lo viva de esta manera. Pero hay otra manera de concebir la acción y en ella las relaciones entre el sujeto, sus motivos y el producto de su acción. Las sociologías de la acción social, afirma Daca, conciben lo social como un derivado de la acción individual y de la interacción entre los individuos. El mundo social es pensado, entonces, como un producto humano y, en él, los sujetos dc la acción cobran un perfil distinto: se trata ahora de seres activos y creadores. El lenguaje de la acción es ahora la lengua pc de los proyectos y las intenciones, de los fines y los medios. La interacción social va mucho más allá de una mecánica determinista para convertirse en el espacio de producción de la emergente realidad social. El acento en la acción traslada, pues, el problema de la naturaleza de lo social del plano de la exterioridad objetiva al plano de la formación del sentido subjetivo que las realidades adquieren para los individuos. Otro plano en el que es posible establecer importantes diferencias entre los dos modelos es el de su fundamentación antropológica. Wade sostiene que estas dos concepciones de lo social se enraízan en opuestas concepciones de la naturaleza humana, surgidas a partir del complejo proceso histórico que dio a luz al individuo moderno. Las sociologías del sistema social participan de una concepción pesimista del hombre, obsesiona, en la que el egoísmo, la fuerza y la voluntad de poder son las formas arquetípicas. El sistema social, a través de la socialización y el poderoso paraguas del sistema cultural, garantiza la sutil interiorización de la actividad social. Por su parte, las sociologías de la acción arrancan de una concepción antropológica optimista basada en la idea de autonomía de la voluntad y en su capacidad de construir creativamente formas de interacción social armoniosas. Lo social se concibe como la obra del hombre, su creación y su responsabilidad, y emerge de la muy humana capacidad de proyectar e interpretar el sentido subjetivo que atribuimos a las cosas e incorporarlo conscientemente a su propia acción. El individuo es un sujeto capaz de comprometerse conscientemente en la construcción de un mundo social que incorpora al otro con sus metas y sus proyectos. El orden social se concibe, ahora sí, como el resultado de la convergencia de la acción del hombre. Ahora bien, más allá de estas diferencias, es necesario subrayar un hecho: ambas concepciones de la naturaleza humana son deudoras de un fenómeno de singular importancia: el nacimiento del individuo moderno, desgarrado del sagrado orden de la sociedad medieval. Ambos paradigmas sociológicos arrancan de la necesidad de dar respuesta a los interrogantes que plantean el individuo y su acción. La sociología del sistema social, respondiendo a la ambigüedad de la acción individual por la vía de la coerción externa, mientras que la sociología de la acción imagina la cooperación como resultado, pretendido o no, de la voluntad del hombre, verdadero origen del orden social. El individuo moderno nació de la quiebra del orden medieval. Por otra parte, la cuasi inexistente diversidad social promovía una homogeneidad esencial, naturalizada, únicamente quebrada por las diferencias dc origen. En este contexto, la experiencia biográfica o la idea de proyecto personal no son instancias relevantes para el modo de ser social del sujeto humano. En un mundo como ése, no hay espacio para la acción individual, en su acepción moderna. Como afirma Wade, que tanto las sociologías del sistema como de la acción nacen de un mismo momento histórico y de un mismo .fenómeno, a saber, e! nacimiento del individuo moderno tras la quiebra del orden medieval, y, al tiempo, de una misma preocupación: dar respuesta a la ambigüedad de la acción individual. Así pues, ambas sociologías, tal y como ha sido habitual interpretar, no se distinguen tanto por la alternancia de dos problemas sociológicos distintos, el orden y la acción, sino por dos modos diferentes de afrontar un único problema: el ascenso de la acción humana y su radical ambigüedad.

3. LA PERSPECTIVA DEL INDIVIDUALISMO METODOLÓGICO. RAÍCES HISTÓRICAS E IDEOLÓGICAS

El individualismo metodológico es un programa de investigación relativamente reciente, al menos en su forma actual. Presupone el primado ontológico y gnoseológico del individuo sobre cualquier otra entidad colectiva u holística. Como programa de investigación formal, sus desarrollos más importantes se encuentran en la economía, pero a lo largo de la segunda mitad del xx y particularmente en las últimas décadas su radio de acción se ha extendido a otros campos.

3.1. RAÍCES EN EL PENSAMIENTO GRIEGO

Las doctrinas individualistas tienen en nuestra cultura profundas raíces que habría que remontar, en algún sentido, naturalmente muy matizado, a las de algunos pensadores griegos defensores del primado de lo individual, tanto en un sentido ontológico como ocurre en Aristóteles, como en sentido moraltal y como ocurre con las doctrinas estoicas acerca de la epiméleia, la búsqueda individual del placer y el ideal autárquicoo Sin embargo, la distancia histórica e ideológica con estas concepciones es tan fuerte que difícilmente podrían servirnos hoy para pensar el individualismo contemporáneo. Éste es, más bien, el fruto de profundas transformaciones sociales y económicas, corno de acendradas representaciones ideológicas que han tenido su origen en la transición entre el mundo medieval y el nuevo orden moderno, tal y corno acabarnos de referir. Nuestro objetivo, pues, será mostrar cómo desde los postulados individualistas se han alumbrado atrayentes modelos metodológicos que han cosechado importantes éxitos, al menos dentro de la academia y de ciertas tradiciones en el seno de las ciencia sociales. Corno veremos, estos modelos nacieron y vivieron confinados, inicialmente, en el marco de la economía; sin embargo, el desplome de los modelos teóricos funcionalistas, marxistas y críticos en el último tercio del siglo xx, han sacado a los individualistas metodológicos de su rincón hasta hacerles aparecer corno dueños de la teoría sociológica, al menos durante los últimos veinticinco años.

3.2. EL SIGLO XIV V LA NUEVA CIENCIA

Un esbozo histórico de esta tradición debería recorrer, por una parte, los fenómenos que acompañan la génesis del hombre moderno y configuran las nuevas representaciones ideológicas e imaginarias, incipientes ya en el siglo XIV en autores corno G. de Ockham, o en el origen de la nueva ciencia con Oresme, Buridano o Bacon. El nuevo imaginario individualista nacerá, además, de la mano de las transformaciones económicas protocapitalistas de los siglos XVI y XVII, del ascenso de la vida urbana, comercial y burguesa, de la Reforma protestante, así como del posterior desarrollo de los ideales racionalistas e ilustrados del XVIII.

3.3. LA NUEVA ECONOMÍA POLÍTICA DE A. SMITH

Por otra parte, la nueva economía política de A. Smith y la filosofía deja Escuela Escocesa promovieron también las nuevas formas y doctrinas individualistas, no sólo por razones ideológicas, como resulta patente, sino también por su rentabilidad heurística y teórica, pues a partir de ellas los fundadores dc la economía clásica consiguieron dar forma a un paradigma económico capaz de emular, no sin pagar un alto precio, los desarrollos de la ciencia natural.

3.4. EL UTILITARISMO INGLÉS J. BENTHAM y J.S. MILL

Los utilitaristas ingleses j. Bentham y J.S. Mill se encuentran entre los más radicales defensores del individualismo, y sus ideas, tanto en lo relativo a las concepciones teóricas como metodológicas, constituyen las bases de los desarrollos posteriores del individualismo metodológico. En la obra de J. S. Mill podemos encontrar una formulación completa de las ideas centrales del individualismo metodológico. Tanto en la obra de Smith como en la de S. Mill encontramos algunas de las intuiciones teóricas más sobresalientes de estas corrientes. Así, por ejemplo, Smith contribuyó eficazmente al desarrollo dc la noción abstracta de mercado, edificada sobre una concepción de la naturaleza humana muy especifica: la imagen de un hombre volcado en el intercambio económico de bienes y servicios desde una posición de egoísmo utilitarista e interés crematístico’. El mercado, además, exigía una concepción atomista y mecanicista de la sociedad, que daba rienda suelta a la utopía liberal Esta figura vino exigida, a la vez, por las pretensiones cientificistas de la nueva economía política y por la presión ideológica y la transformación conceptual que se había gestado a lo largo de los siglos XVII y XVIII: transformaciones en el concepto de riqueza, de la proclamación del enriquecimiento individual como meta última y natural de todo ser humano, dc las nucas nociones de lo económico y del marcado, abstracciones que permitían la elaboración de modelos formales acerca del intercambio] Es necesario destacar, todavía, dos ideas más propias de las concepciones individualistas. Por una parte, las teorizaciones individualistas han pivotado siempre sobre la idea de que la conducta humana, aunque diversa, entraría un conjunto de regularidades psicológicas básicas. Este sustrato psíquico, que postula la unidad esencial del género humano, ha servido a los individualistas para elaborar modelos universales del comportamiento y la racionalidad. También la racionalidad del homo aeconomicus, verdadero átomo de la teoría individualista, es una racionalidad concebida a la medida de las pretensiones economicistas, cientificistas y liberales. El Homo aeconomicus es un preferidor racional orientado a la satisfacción individual, pero desvinculado de cualquier referencia sustantiva a la naturaleza de sus fines o a cualesquiera valores éticos. Por último, en este breve bosquejo de las doctrinas individualistas, hemos de referirnos a la explicación del orden social y del orden del mercado o, para ser más exactos, en primer lugar de éste y, desde él, el otro tal y como ha sido expuesta por los teóricos de esta tradición. Hemos repetido en varias ocasiones que uno de los retos más importantes de toda teoría de la acción es dar respuesta a la aparición de entidades sui generis tales como las instituciones y cualesquiera otras formas sociales redificadas, es decir, dar cuenta de la esfera social tal y como suele presentarse a los ojos de los holistas y colectivistas. Mancebillo contribuyó decisivamente a emancipar lo económico y lo moral, separación que queda ejemplarmente reflejada en la tesis que afirma que las virtudes públicas proceden de los vicios privados. Es decir, que el egoísmo individual, la búsqueda del interés personal y el propio enriquecimiento es, precisamente, el origen de la bondad de lo público y lo colectivo, y que bastaría intervenir con el espontáneo proceso natural de la interacción social y del intercambio económico para que el benéfico resultado se resintiera, y aun desapareciera. No es, pues, la sociabilidad natural del hombre la que explica la cooptación activa de los actores sociales, sino un misterioso principio, la mano invisible de Smith, el que produce, por agregación de las conductas individuales, los resultados por todos conocidos. Aun en sus más refinados modelos, en Wallis y en Pacto, y más recientemente en Von Mises o Hayes, los teóricos del equilibrio espontáneo cuentan con notables dificultades para explicar la cooptación social sin el recurso a la intervención autoritaria de instituciones supraindividuales que introduzcan orden en el sistema económico y social, siempre que no costemos dispuestos a admitir modelos matemáticos tan severamente restrictivos que demuestren su eficacia explicativa de espaldas a la realidad. La misma teoría económica, desde Keynes, ha elevado a categoría esta necesidad.

4. EXPLICACIÓN Y COMPRENSIÓN: LAS DOS ESTRATEGIAS METODOLÓGICAS BÁSICAS PARA DAR CUENTA DE LA ACCIÓN

En la anterior sección hemos establecido las raíces históricas e ideológicas del individualismo. Éste expresa el fondo filosófico que articula el desarrollo de la teoría de la acción social. Sin embargo, aunque en el mismo concepto de acción late el individualismo, no toda la producción teórica y metodológica que ha hecho de la acción su categoría central ha adoptado la misma estrategia metodológica. La teoría de la acción se ha desarrollado en las dos direcciones epistemológicas que han articulado el desarrollo metodológico de las ciencias sociales: la concepción positivista, comprometida con la explicación causal. Y las concepciones historicista y hermenéutica, comprometidas con la denominada comprensión.

4.1. LA CONCEPCIÓN POSITIVISTA: EXPLICACIÓN

Los defensores de la tradición positivista, dentro del marco de su teoría unificada de la ciencia, defendieron dos tesis básicas: a) que la metodología de las ciencias sociales ha de ser esencialmente la misma que la de las de las ciencias de la naturaleza, por lo que si las ciencias sociales quieren elaborar explicaciones científicas habrán de hacerlo de acuerdo con el mismo procedimiento causalista que utilizan las otras que no es otro, desde Mill, que el conocido como modelo de leyes de cobertura o nomológico deductivo, y b) la explicación de la acción debe afrontase desde el descubrimiento de leyes del comportamiento humano que puedan dar razón de ella.

4.2. LAS CONCEPCIONES HISTORICISTA y HERMENÉUTICA: COMPRENSIÓN

La tradición historicista y hermenéutica, volcada en la comprensión, entiende que la acción no puede ser explicada causalmente; no es éste el fin de las ciencias sociales. La acción social debe ser reconstruida hasta hacerla inteligible. Dicha inteligibilidad consiste, esencialmente, en mostrar el punto de vista del actor y establecer sus razones. Como puede entenderse, este objetivo es muy diferente al de la explicación causal, pues, para esta tradición, la acción no es el resultado necesario de un principio nomológico, sino el resultado de una decisión individual adoptada en un contexto determinado, pero últimamente contingente. En esta tradición hermenéutica late, no cabe duda, una forma de individualismo al menos en la medida en que el objeto de estudio parece ser la acción individual, como lo es, por ejemplo, con Webero Sin embargo, las tradiciones historicista y hermenéutica han mostrado permanentemente una deriva diferente, más bien idealista y holista. Al pretender explicar la acción individual de acuerdo con la reconstrucción de la subjetividad individual, de su idiosincrasia, y al recurrir a interpretaciones historicistas en las que el individuo se ve arrumbado por fuerzas y cosmovisiones colectivas, populares, más que personales, la interpretación comprensiva de la acción ha tendido a mantener, al mismo tiempo, un ojo puesto en el individuo y otro en la cultura y con la historia. Por eso, la deriva holista, rectificadora de fuerzas y significados culturales, ha acompañado siempre a esta sociología de la acción, desde Weber hasta Schutz y desde éste a la reciente antropología culturalista. Fue Dransen quien utilizó por primera vez los términos alemanes erklären cuya traducción más habitual es explicación y verstehen traducida por comprensión para designar dos operaciones cognoscitivas distintas y características, cada una de ellas, de un tipo de ciencias o saberes. Esta distinción hay que contemplarla dentro de la denominada disputa por el método’ methodenstret que tuvo Llegar en el último cuarto del siglo XIX entre los intelectuales y académicos alemanes. La polémica se abrió con el enfrentamiento entre Carl Menger investigaciones sobre el método en las ciencias, de 1883, economista defensor de la unidad dcl método en la ciencia, natural o social, para el que las ciencias sociales deben explicar los acontecimientos históricos y sociales a partir del descubrimiento de las leyes que subyacen al comportamiento humano y no sobre la base de consideraciones históricas, y Gustav Schmoller, de la escuela historicista alemana, para quien los acontecimientos históricos, aquellos de los que se ocupan las ciencias sociales, son esencialmente irrepetibles, ya que dependen fuertemente de las intenciones y preferencias de los individuos, así como de circunstancias históricas también irrepetibles, de modo que lo que procede hacer con ellos es restituir su inteligibilidad a través de la reconstrucción psicológica e histórica de sus procesos. Esta tradición pasó de la mano de Dilthey ha convertirse en la piedra de toque que habría de servir para distinguir dos clases de ciencias: las ciencias de la naturaleza y las ciencias del espíritu. Éstas, en tanto que ciencias hermenéuticas, esto es, interpretativas, estaban llamadas a procurar la reconstrucción del mundo de significados en el que ha de enmarcarse la acción individual de modo que pueda comprenderse desde la perspectiva vital de su actor. Pero, sin lugar a dudas, fue Max Weber quien, a partir de esta disputa, elaboraría las más importantes aportaciones a una sociología dc la acción social en la línea de la verstehen, aunque, como todo en Weber, con una libertad y originalidad que impiden su encuadramiento en uno u otro bando en disputa.

5. MAX WEBER: LA COMPRENSIÓN EXPLICATIVA DE LA ACCIÓN SOCIAL

5.1. SENTIDO SUBJETIVO Y SIGNIFICACIONES SOCIALES

La preocupación esencial de la sociología weberiana es la de recuperar para la conducta humana la esfera del sentido subjetivo y las significaciones sociales, amenazadas, por una parte, por el positivismo mecanicista, dispuesto a disolver al individuo en el interior de los procesos causales deterministas, es decir, disolver al actor social dentro del reino de la naturaleza y la necesidad, y, por otra, por las sociologías organicistas y holistas que dibujaban un hombre sujetado y dominado por la esfera social reificada, por una realidad institucional que mantiene al hombre en una jaula de hierro. En ninguno de los dos casos había lugar para el actor social y su acción: La palabra «sociología» se usa en muchos sentidos diversos. En el que aquí se adopta, sociología designa la ciencia cuyo objeto es interpretar el significado de la acción social así como tal; en su virtud, una explicación del modo en que procede esa acción y de los efectos que produce.

5.2. PRIMACÍA METODOLÓGICA DE LA ACCIÓN SOCIAL

En Weber encontramos algunos de los principios metodológicos que hemos observado en la tradición individualista, desde .T. S. Mill. Éste habia formulado en su Sistema de la lógica las tesis esenciales del posterior individualismo metodológico, del que nos ocuparemos más adelante. Según estas tesis, las ciencias sociales deben adoptar como átomo social la acción del individuo con el propósito de explicarla. También Weber afirmará la primacía metodológica de la acción, aunque lo hará desde posiciones ontológicas e ideológicas muy distintas a las de los utilitaristas. La noción de acción social, que presenta Weber en las primeras páginas de Economía y sociedad, sitúa a las ciencias sociales ante el reto de tomar en consideración la subjetividad del actor, sin por ello renunciar a las exigencias de objetividad de toda práctica científica; Por acción social se entiende aquel/a conducta en la que el significado que a ella atribuye el agente o agentes entraña una relación con respecto a la conducta de otra u otras personas y en las que tal relación determina el modo en que procede dicha acción. Así pues, la acción social dice, por una parte, del sentido subjetivo del actor, es decir, del sentido que el actor atribuye a su hacer, cuya revelación tenemos que entender forma parte de una adecuada comprensión de la acción, y, por otra parte, dice de la acción como nodo relacional, es decir, como lugar en el que convergen las expectativas del actor con relación a otros actores o instancias sociales, y las expectativas c interpretaciones que los otros actores e instancias sociales hacen del agente y su acción. La acción social no admite, pues, la pretendida reducción conductista, pues la acción reclama para su análisis abrir la caja negra que el conductismo rechazará como condición de posibilidad del trabajo científico. Sólo si atendemos al sentido mentado en y por la acción podremos dar cuenta dc ella de forma completa. Ahora bien, ¿qué puede hacer el científico social con la acción?, ¿cabe dar una respuesta científica a este objeto? Este modelo, como vemos, en pos de una ciencia social que emulase en su método a las ciencias de la naturaleza, había reducido la acción a conducta proceso que luego culminará el conductismo, desarrollando hasta sus últimas consecuencias este proyecto. Por su parte, las tradiciones historicista y hermenéutica habían reivindicado la incorporación del agente como actor. En eso consistía la verstehen o comprensión de la acción como reconstrucción dc un acontecimiento irrepetible pero inteligible por medio de la intuición inmediata de la subjetividad del otro.

5.3. DOS DIMENSIONES DE A ACCIÓN SOCIAL: LAS CONDICIONES INTERNAS DEL ACTOR Y EL ESTUDIO DE FORMA EMPÍRICA Y CONTRASTABLE

Weber adoptará una postura muy ambiciosa con relación a este debate. Por una parte, el análisis científico de la acción debe ser capaz de reconstruir las condiciones internas del actor, sin las que no cabe pensar en dar cuenta de la acción. Pero, para vencer los riesgos subjetivistas que acompañaban al proyecto hermenéutico, excesivamente dependiente de las interpretaciones del observador, Weber propone que esta incorporación del actor y su mundo se haga siempre de forma empírica y contrastable. No hay lugar en la verstehen weberiana, al menos en sus principios, para las veleidades interpretativas del observador del proceso social, ni para el recurso a la captación intuitiva del sentido. La reconstrucción del sentido mentado en la acción ha de hacerse de modo que su resultado, es decir, la formulación de hipótesis interpretativas, pueda ser enfrentado a la contrastación empírica que las ratifiquen o desmientan Por una parte, fidelidad al actor y su sentido, y fidelidad al significado social de la acción interpretada por los actores sociales, pues toda acción remita a ese juego polifónico de significaciones y expectativas cruzadas cuya existencia tiene lugar en la conciencia de los individuos. Pero, por otra parte, no cabe pensar las ciencias sociales al margen de la explicación causal. El objetivo de éstas es, pues, la elaboración de hipótesis explicativas causales de la acción individual, empíricamente contrastables, en las que intervienen como factores explicativos centra1cs las intenciones de los actores y los sentidos proyectados por éstos en el proceso social. M. Beltrán resume así la propuesta metodológica de Weber, afirmando: Weber, pues, concibe la explicación causal en la ciencia históricosocial como la imputación de un acontecimiento a sus causas, imputación que se construye hipotéticamente como posibilidad objetiva a partir de la interpretación comprensiva del sentido de la acción, y que se compara más tarde con el proceso histórico real para establecer en cada caso la importancia causal de cierto elemento con relación al fenómeno que debe ser explicado. La explicación weberiana es una reconstrucción causal de la acción; no es una mera inteligibilidad, sino un intento de hacer inteligible la acción a partir de sus causas, sin por ello pretender hacer de la acción el producto de una necesidad. La piedra de toque de la explicación causal consiste en establecer, para un hecho concreto o una acción, la relevancia de un determinado factor causal. Una buena manera de saber si un determinado hecho posee valor causal explicativo con relación a cierto fenómeno histórico o individual consiste en pensar qué podrá haber pasado en el caso de que tal hecho no hubiera tenido lugar, o su desenlace hubiera seguido otro curso.

5.4. LA ACCIÓN COMO ÁTOMO DE LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICO SOCIAL. LA ACCIÓN Y LOS TIPOS IDEALES (LOS TIPOS DE ACCIÓN)

Max Weber convirtió la acción en el átomo de la investigación histórico social e identificó cuatro tipos de acción social. La expresión tipos de acción hace referencia al conocido recurso metodológico weberiano, conocido como tipo ideal. Los tipos ideales son abstracciones construidas a partir de un limitado conjunto de elementos que, aunque pueden encontrarse en la realidad, rara vez se presentan de forma aislada y pura. En palabras de Giner, Los tipos ideales son construcciones mentales abstractas de fenómenos concretos. La realidad específica puede entenderse desde ellos, si bien siempre se desvía de los modelos que construimos, Los cuatro tipos de acción que presenta Weber son los siguientes: a) Acción racional orientada a un fin (zweckrational). b) Acción racional valorativa (wertrational). c) Acción afectiva o emocional (ajjixtuell). d) Acción tradicional, o engendrada por el hábito y la costumbre. La acción racional orientada a un fin es el tipo de acción asimilada a la acción instrumental. Este tipo de acción es eminentemente racional y teleológica Su rasgo más destacado es que en ella el actor adecua los medios disponibles medios escasos en un contexto de conocimiento insuficiente al fin que persigue del modo más eficiente. Por otra parte, la racionalidad de la acción se interpreta como eficiencia, es decir, la maximización del beneficio y la minimización del coste. Es fácil reconocer en este tipo la lógica de la acción tal y como había sido expuesta ya en la teoría de la economía política británica, así como otros análisis muy similares en Pareto y su distinción entre acciones lógicas y no lógicas. El segundo tipo de acción, la valorativa, muestra también un curso de acción orientada a fines en el que el actor elabora también un cierto cálculo; sin embargo, lo característico ahora no es la búsqueda de la eficiencia de la acción en el sentido economicista mencionado, sino la entrega total del actor a un tipo determinado de fin supremo de carácter moral o religioso. Efectivamente, se trata de una acción orientada a un fin, pero en la que el actor se encuentra decidido, si es necesario, a utilizar cualquier medio sin reparar en los costes por ejemplo, entregando su propia vidao La acción social afectiva o emocional no es de carácter racional y reflexivo, sino que vine motivada por pasiones y sentimientos. Por último, la acción social tradicional viene a coincidir con aquellos cursos de acción, sin duda muy frecuentes, en los que el actor no actúa reflexivamente, sino llevado por la rutina y por patrones de conducta que él mismo no ha producido, o sólo parcialmente. Evidentemente, estos tipos ideales no pretenden hacer una descripción empírica de la acción. En tanto que tipos puros, son propuestos para poder abordar, gracias a su potencia heurística, la realidad sociohistórica. Permiten evaluar los acontecimientos y descubrir en ellos formas típicas de acción, así como las desviaciones que manifiesta el curso de los procesos históricos; sin embargo, evidentemente, la acción real del individuo es siempre una mezcla de distintos tipos. Una propuesta verdaderamente novedosa, tanto por su exigente ensamblaje de la explicación causal y la comprensión del sentido de los actos humanos, como por la apuesta decidida por la acción individual como átomo social. Este segundo rasgo hace de Weber un antecedente de las modernas doctrinas individualistas, al menos en el sentido de posición a favor de una sociología de la acción. Así pues, ni el individualismo metodológico es un mero desarrollo del pensamiento weberiano, ni Weber fue nunca un individualista stricto sensu, como mostraremos enseguida. Sin embargo, el primero de los tipos ideales de acción que propone Weber, es el de la acción orientada a fines, parce reproducir, en su esencia, el esquema de acción/decisión de la escuela de economía política neoclásica. Se trata, como hemos señalado, de un tipo de acción presidida por el cálculo optimizador; la racionalidad de la acción se interpreta como eficiencia y no sólo como eficacia; no basta conseguir el fin que sic promueve, sino que debe hacerse de modo que el esfuerzo o el coste de la operación sea mínimo, y el resultado, pues, óptimo. No cabe duda de que cste tipo se encuentra muy próximo del homo economices de Smith o de Javos. Sin embargo, un análisis más detenido manifiesta profundas diferencias. La primera es de naturaleza epistemológica. Para Weber, la acción racional orientada a fines es un tipo ideal. Weber nunca afirmó que los cursos de acción reales o los individuos de carne y hueso puedan encontrar en ese modelo un referente empírico. Así pues, la coincidencia entre la acción racional orientada a fines de Weber y la figura del homo aeconomicus, tan marcada prima facie, esconde tras de sí dos modelos epistemológicos y metodológicos muy diferentes. Todo él está impregnado por un realismo empirista que encuentra su desarrollo en una reducción psicologista y economicista de la acción humana. Como señala acertadamente Giner, buena parte de la investigación empírica de Weber difícilmente puede ser asimilada al individualismo metodológico por el uso permanente que hace de nociones marcadamente holistas. El trabajo de investigación weberiano sólo toca la acción individual, el átomo social que él mismo presentó como categoría esencial, desde una perspectiva típicoideal. Efectivamente, fue la acción de unos hombres concretos la que hizo posible el desarrollo del capitalismo, pero lo que la obra estudia es la posible relación causal, o, como el mismo Weber denominó, la afinidad electiva, entre ciertas prácticas económicas y ciertas constelaciones morales y religiosas. Aunque no podemos sino apuntarlo, parece pesar una cierta maldición holista sobre los intentos que los más ilustres teóricos de la acción han hecho para construir unas ciencias sociales desde el átomoacción. Tanto Weber como Parsons, entusiastas defensores ambos de la centralidad teórica de la acción individual, desarrollaron vastas aportaciones a la teoría social, yen el caso de Weber a la sociología empírica, que sólo nominalmente considera la acción como mecanismo explicativo real. El caso de Parsons es paradigmático, pues después de su obra La estructura de la acción social, dedicada a proclamar una cuasi universal convergencia hacia una teoría voluntarista de la acción social, orientó su trabajo hacia la elaboración de una teoría general del sistema social en la que, del individuo y su acción no queda ni rastro. ¿Qué puede haber en la base de esa huida sistemática desde la acción a las estructuras, a las instituciones y a las visiones holistas de los procesos sociales? En primer lugar, quizá la radical ambigüedad de la acción, el azar que la conducta individual introduce en la realidad social resulte demasiado para la mirada científica. La acción individual nos sitúa ante la contingencia y ésta no hace buenas migas ni con la ciencia ni con la academia. Es por eso, quizá, por lo que esta suerte de horror vacui normativo empuja al científico social a domeñar la acción bajo la esfera social. Por otra parte, los intentos de atacar el problema de la acción individual sin referencia a la dimensión nominativa y estructural de los fenómenos sociales por ejemplo, en cl seno del individualismo metodológico más radical se han mostrado, como veremos enseguida, impotentes para reconstruir los procesos sociohistóricas por agregación de los actos de voluntades monódicas. Así para desatar al individuo de sus ataduras sociales e históricas, los individualistas crearon la ficción de una naturaleza humana enflaquecida, casi irreconocible, que somete al ser humano a las necesidades algorítmicas del intercambio económico, convirtiendo su acción en una función matemática. Aún nos gustaría reflejar otra reflexión más para trazar las distancias entre Weber y el individualismo metodológico. El papel que Weber atribuye a la racionalidad orientada a fines es crucial en sus reconstrucciones históricas muy poco individualistas, por otra parte de la evolución de las sociedades industrializadas. Efectivamente, Weber intentó demostrar cómo las sociedades modernas han sufrido un proceso de creciente racionalización y burocratización que debe abordarse desde la óptica de una extensión paulatina de los criterios de eficacia y eficiencia de este tipo de racionalidad, en todas las esferas de la vida, y muy particularmente en las formas organizadas y legitimas de dominación. La racionalidad orientada a fines permite, de este modo, dar cuenta, al mismo tiempo, del desarrollo de la ciencia desde Galileo o del nacimiento del capitalismo. ¿Es esta racionalidad la del homo aeconomicus? Definitivamente, no. No parece posible proyectar la angosta figura del preferidor racional y desde ella reconstruir, con la lucidez de Weber, los procesos sociales que han alumbrado la modernidad.

CAPÍTULO 9 LA EXPLICACIÓN DESDE LA TEORÍA DE LA ACCIÓN SOCIAL (II): EL INDIVIDUALISMO METODOLÓGICO: F. VON HAYEK y K. POPPER l. APROXIMACIÓN FENOMENOLÓGICA A LAS TEORÍAS DE LA ACCIÓN

Antes de adentrarnos en un análisis de las propuestas metodológicas concretas de los autores ligados a los postulados individualistas, vamos a presentar, bajo la forma de una sencilla aproximación fenomenológica, la red conceptual que despliega este tipo de enfoque teóricometodológico. ¿Qué supone, pues, hacer de la acción humana la categoría central de la teoría social?, ¿qué compromisos comporta?, ¿qué estrategias desencadena?

1.1. ACCIÓN E INDIVIDUO Como hemos visto, una teoría de la acción humana como acción social obliga a partir del individuo. Así lo hizo el mismo Parsons en La estructura de la acción social, aunque luego se convirtiera en el más insigne teórico del funcionalismo estructural, y condenara al individuo al ostracismo. También M. Weber declaró sus principios accionalistas y sistematizó por vez primera los conceptos centrales de una sociología comprensiva de la acción social, aunque luego su originalidad y su genio discurrieran muy libremente por los senderos que él mismo había trazado para las nacientes ciencias sociales. Efectivamente, la acción nos remite inmediatamente a la idea de actor y, éste, prima facie, no es otro que el individuo de carne y hueso. El individuo es, pues, el punto de arranque de la reflexión histórica y social, tanto en un sentido ontológico como gnoseológico. Éste es, en cierto modo, el primer corolario de la revisión que concluíamos unas líneas más atrás: el individuo actor es la condición de posibilidad de la acción social tanto en un sentido ontológico, pues sólo hay acción donde hay individuo, como gnoseológico, pues sólo puede ser pensada y explicada la acción desde una determinada concepción de la individualidad. Este primado del individuo nos empuja hacia un segundo corolario: las realidades colectivas, los todos o los conjuntos, aunque puedan tener un cierto estatuto ontológico, habrán de ser reconstruidos conceptualmente como agregados de individuos y acciones individuales, combinados y cosificados.

1.2. LA ACCIÓN COMO ÁTOMO SOCIAL

Una segunda consecuencia, aparentemente trivial, es aceptar que aquello de lo que hemos de dar cuenta es la propia acción. La acción, como concepto, cobra un espesor y una profundidad irreductible a la idea de conducta. Ésta nos remite a un proceso determinista en el que el acto no es más que un eslabón dentro de una cadena causal que puede eximirnos de un análisis intrínseco o inmanente a la acción. La conducta es una suerte de caja negra cuyo contenido mental, subjetivo no interesa a las ciencias, preocupadas tan sólo por la concatenación causal, por la determinación de los antecedentes estímulos y por los resultados los efectos de la acción o la acción misma como respuestao Frente a ello, la acción reclama una inmersión en los procesos internos al hacer humano, social e histórico. La acción no puede pensarse como una ejecución mecánica, como el resultado de una fuerza causal exterior al individuo o como el resultado de las necesidades sistémicas de la cosa social. La acción reclama un análisis desde el actor y con el actor entendido como autor. El nuevo átomo social despliega, de este modo, una red de conceptos y compromisos muy compleja. Intentaremos mostrar, en una aproximación fenomenológica, los más relevantes, mostrando al mismo tiempo las sombras que acechan a esta aproximación a las ciencias sociales desde la acción. a) En primer lugar, la acción social necesita ser concebida como unidad disereta, discernible y separable de la corriente de acontecimientos; el átomo social debe presentar una cierta entidad que permita distinguir una acción social de otra, un curso dc acción de otro, tanto de lo realmente existente como de lo que se manifiesta sólo corno posible. b) la acción reclama un actorautor. Esta cuestión encierra, también, compromisos ontológicos y epistémicos muy poderosos. En especial, el que se refiere a la imputación de la acción. El problema de la imputación emerge en virtud de dos cuestiones centrales: la pregunta por el quién de la acción y la determinación de las condiciones de la autoría, es decir, el problema de la responsabilidad, ¿quién es el autor de una acción?, ¿qué clase de individuos pueden ser considerados corno actores sociales, históricos o económicos’?, ¿cómo ha de entenderse la autoría de la acción’?, ¿en qué condiciones puede atribuirse una acción a un individuo? c) Un nuevo lenguaje se despliega al paso de la elaboración teórica de la acción social. Es el lenguaje de las intenciones, los fines y las razones. Estos conceptos, nacidos con el individuo moderno y con la formación del imaginario individualista pues ambas cosas no son, sino, dos caras de un mismo fenómeno, constituyen la trabazón categorial de las sociologías de la acción.. Trasluce una semántica en la que la intencionalidad consciente cobrará el papel protagonista en la explicación de la acción individual, al tiempo que su estructura lógicosintáctica permitirá una interpretación formalista y matematizable que será explotada desde el punto de vista de la construcción de prometedores modelos explicativos. d) La acción social nos acerca al terreno de la subjetividad, es decir, a los territorios de la conciencia.. La ciencia de la acción social se debatirá constantemente entre dos formas de lidiar con esta tentación: repudiarla para lanzarse a los brazos de la epistemología positiva de las ciencias de la naturaleza o ceder a la tentación y aprender a convivir con ella.

1.3. ACCIÓN y RACIONALIDAD

Si la intencionalidad se levanta como la categoría subjetiva central en la reconstrucción causal de la acción, la racionalidad se ofrecerá como principio objetivo para su evaluación. Aunque, intencionalidad y racionalidad son las dos categorías centrales de las metodologías de la acción social, no son caracteres que deban coincidir siempre en la misma acción. La pregunta por la racionalidad de la acción nos remite al porqué de la acción, al menos en dos sentidos. Por una parte, la racionalidad se puede entender como una cualidad de la acción dependiente de la relación entre medios y fines. En este sentido, la acción manifiesta su racionalidad en la medida en que esa relación sea adecuada: el actor ha elegido el mejor medio para el fin que persigue, o al menos un buen medio, si no el mejor. Esta interpretación dc la racionalidad ha articulado una de las tradiciones de pensamiento más importantes del pensamiento económico y sociológico. Por otra parte, la racionalidad de la acción puede interpretarse en un sentido semántico, y no meramente lógico. En ese caso, una teoría completa de la racionalidad como instancia evaluadora de la acción exige ser capaz de pronunciarse acerca de los fines y los medios en sí mismos, y no meramente en relación al proceso de asignación entre unos y otros. Por último, la teoria de la acción habrá de enfrentarse al problema de la posible irracionalidad de la acción, en cualquiera de los dos sentidos anteriores.

1.4. LA ACCIÓN Y SUS CONSECUENCIAS

La elección de la acción como átomo de la teoría social nos enfrenta al problema de sus resultados. En su sentido más elemental, una acción responde al esquema: el individuo A pretende un determinado fin F; en una situación dada, A realiza un determinado acto X, el medio escogido, para obtener F. Como resultado de su buen hacer y su buen parecer, se produce F, tal y como A esperaba. Sin embargo, este cuento de final feliz puede verse desbordado por varios frentes. Por ejemplo, porque el resultado esperado, F no tenga lugar tal y como A esperaba; quizás porque estimó mal sus previsiones, por perseguir un fin imposible de obtener, porque alguna circunstancia u otro actor se lo ha impedido, etc. Toda acción supone por parte del actor una evaluación. Bien sea que tal evaluación se produzca de manera explicita, reflexiva y consciente, bien sea resuelta por la vía del hábito o simplemente no se produzca de forma efectiva y completa, toda acción presupone, al menos teóricamente, una evaluación de: 1) las preferencias del actor, es decir, un conjunto de determinaciones que le permitan establecer prioridades entre sus deseos, intereses, metas, etc.; 2) las creencias del actor, es decir, un conjunto de saberes acerca del mundo, de sí mismo, de la situación y de los demás actores; actúan al modo de teorías implícitas y permiten al actor dar cuenta del mundo y actuar en él. El concepto de preferencia y sobre sus propiedades matematizables descansa el modelo más ambicioso de explicación de la acción intencional, desarrollado dentro del marco de la economía neoclásica y que más tarde se ha exportado y ampliado al conjunto de las ciencias sociales. Ahora bien, la tarea de evaluación no concluye en el sistema de creencias y preferencias del actor. Debe ampliarse hacia el entorno de la acción. Efectivamente, los actores no actúan en el vacio. Un medio fisico y social acoge siempre la acción, imponiendo restricciones. Nos referimos a que la acción de un individuo va siempre asociada a un medio social integrado por otros actores y por instituciones, normas, costumbres, etc.. Este tipo de situación define el marco denominado medio estratégico. Su análisis ha sido desarrollado a partir de la denominada teoría de juegos, en la que se simulan situaciones sencillas, con un número limitado de actores, en las que se analizan las consecuencias de las distintas estrategias combinadas por parte de individuos para descubrir cuál o cuáles son las estrategias o cursos de acción óptimos o más favorables. Este tipo de entidades desempeña un papel muy relevante en el análisis de la acción. Todos sabemos que la mayor parte de nuestra acción cotidiana se encuentra muy lejos de estos complejos cálculos que acabamos de describir. La vida cotidiana discurre, más bien, de la mano de patrones de conducta repetitivos, que simplifican enormemente nuestra vida, ofreciéndonos esquemas de acción y conocimiento socialmente reconocidos y reconocibles. Son todas ellas formas aprendidas e internalizadas. Estas entidades, como decimos, plantean un serio reto a una teoría de la acción pues la hacen derivar al terreno de la sociología del sistema social. Si la acción es esencialmente un proceso de reproducción social, entonces cl actor y la acción pierden algunos dc sus rasgos más sobresalientes y toda esa profundidad que venimos destacando. Tendremos oportunidad de observar esta deriva, que amenaza y a la vez enriquece a toda teoría de la acción, pues no parece existir posibilidad alguna de plantear cabalmente una teoría de esta naturaleza dando la espalda a este hecho. Podemos afirmar que toda teoría de la acción social debe ser capaz de responder a dos grupos de interrogantes esenciales, con relación a la presencia dc este tipo de entidades: 1) Si la materia prima del análisis sociológico e histórico es la acción individual ontológica y gnoseológicamente considerada, ¿cómo podemos dar cuenta de la formación de estas reifieaciones, estas realidades sui generis, sin anular al individuo y su acción?, ¿cómo dar cuenta del orden social cuando partimos de un concepto de acción intencional en la que el leitmotives el interés personal?, es decir, ¿cómo abordar el interrogante que parece alentar a toda sociologia del sistema social?

2) Si queremos mantener los principios básicos de la teoría de la acción, ¿cómo se verán afectadas la intencionalidad y la racionalidad de la acción?, ¿cómo debemos repensar estas nociones para no caer en un individualismo inmediatista, que con el propósito de salvar la individuo, lo convierta en un sujeto trascendental inexistente, desencarnado y esquemático?

2. LA EXPLICACIÓN DE LA ACCIÓN. REVISIÓN DE LOS PRINCIPALES MODELOS METODOLÓGICOS

2.1. EL POSTULADO DE LA RACIONALIDAD COMO LEY DE COBERTURA EN HEMPEL

2.1.1. Perspectiva causa lista y principio de racionalidad

En el capitulo dedicado a la explicación causal hemos presentado el modelo dc explicación nomológico deductivo o modelo de ley de cobertura, cuyo más importante sistematizador fue C. Hempel. Entonces discutimos tanto sus aspectos lógicos como su penetración en las ciencias sociales, especialmente a través de ciertas formas de pensamiento evolucionista y materialista. Sin embargo, dejamos pendiente entonces la revisión de sus tesis a propósito de la explicación de la acción intencional. El punto de vista de Hempel’ no es exactamente el del individualismo metodológico. Hempel se sitúa dentro del proyecto de una ciencia unificada y entiende que la explicación de la acción individual debe abordarse desde la perspectiva causa lista propia del modelo de cobertura legal. Sin embargo, Hempel cree necesario incluir al actor y su subjetividad dentro de la explicación. Frente a los reductivismos conductistas, la explicación de la acción no puede hacerse al margen de los estados de conciencia del actor social. Es necesario incorporar a la explicación nociones como las de intención o fin para poder dar cuenta de la acción, al tiempo que no se puede renunciar al proyecto objetivista de la ciencia’. La mayor objeción que cabe oponer al modelo hempeliano de explicación es la dificultad de encontrar las proposiciones legaliformes que den cobertura a la deducción del explanandum a partir del explanann.De modo que una acción concreta pueda ser explicada en tanto que instanciación particular de una ley general. Al tratar de la explicación de la acción individual, Hempel ha propuesto el principio de racionalidad como condición de posibilidad de la formulación de leyes empíricas que actúen como leyes generales. La idea central de la propuesta hempeliana es sencilla: se trata de considerar que todo actor social debe ser tenido, en su conducta, como agente racional. Al suponer la racionalidad del agente, entendida como la necesidad objetiva de procurar el curso de acción que permita obtener el fin perseguido de la manera más adecuada en las circunstancias dadas, Hempel está en condiciones de formular una proposición legaliforme la número 3 del esquema que actuará como ley empírica y que permitirá presentar la acción final como consecuencia necesaria o, cuando menos, explicarla probabilísticamente, Este tipo de argumentación presenta dos problemas fundamentales. El primero, más bien formal, se refiere a cierta falla lógica en la estructura de la deducción, a saber, su circularidad, El otro, más sustantivo, se refiere al concepto de racionalidad que pone en juego, Comenzaremos por el problema de orden lógico, Intentaremos exponer con sencillez el problema, Para explicar una acción como un acto derivado de la necesidad que la racionalidad del agente impone, en determinadas circunstancias situacionales, debo afirmar a priori la naturaleza racional del actor, Esto es así, como decimos, porque es precisamente la racionalidad del actor la que actúa como principio normativo que ampara la deducción, Sin embargo, la afirmación dc la racionalidad del agente, como veremos, sólo puede hacerse a partir de la confirmación que la propia conducta nos ofrece de la condición racional del agente, Es decir, la circularidad se produce al afirmar simultáneamente: Si A es racional, A actuará de determinada manera, Si A actúa de determinada manera, A es racional, En el primer caso, la racionalidad actúa como condición suficiente de la acción. En el segundo, es la acción la que determina la racionalidad del agente. Como señala A. Gómez, el problema está en que no tenemos posibilidad de salir de esta circularidad, ya que, más allá de la conducta, no contamos con criterios para decidir acerca de la racionalidad del agente. Pero, por otra parte, esta circularidad parece tener un origen sustantivo y no meramente formal, derivado del sentido que Hempel atribuye al concepto de racionalidad. Para Hempel la racionalidad es una caracteristica disposicional del sujeto. ¿Qué significa esto’? Para Hempel, la acción de los individuos debe entenderse como el resultado de un conjunto de disposiciones de naturaleza psicológica, cognitiva, actitudinal, etc. empíricamente demostrables que, dados ciertos fines, explican la conducta de un sujeto.

2.1.2. Racionalidad como conducta de todo actor que elige el curso de acción más adecuado a los fines que persigue Realmente, la racionalidad en el modelo hempeliano desempeña un papel meramente formal, sin interpretación semántica. Racional es, por definición, la conducta de todo actor que elige el curso de acción más adecuado a los fines que persigue. La descripción empírica de los elementos disposicionales del actor, o bien nos sitúa de lleno en un ámbito interpretativo y psicologuizante, o bien nos conduce a una aporía lógica, como acabamos de ver, cuando intentamos operacionalizar lo disposicional en términos conductuales, es decir, en términos de regularidades empíricas.

2.2. EL INDIVIDUALISMO METODOLÓGICO

El individualismo metodológico (IM) es la doctrina que sostiene que todos los fenómenos sociales su estructura y sus cambios son en principio explicables por elementos individuales, es decir por las propiedades de los individuos tales como sus metas, sus creencias y sus acciones. El programa de investigación del individualismo metodológico, para lograr su propósito, se ve obligado a realizar un poderoso esfuerzo de reducción que permita expresar fenómenos de estructura social o cambio histórico por medio de la acción individual de los actores sociales. Este proceso de reducción exige la desagregación de los fenómenos colectivos u holisticos hasta sus componentes accionalistas mínimos, los actos individuales, y un conjunto de formulas relacionales a partir dc las cuales se pueda explicar los complejos fenómenos de agregación social. Desde un punto de vista ideal, el objetivo de las ciencias sociales sería poder restablecer el proceso microcausal que, paso a paso, conduce desde la causa que sc toma como origen último de un determinado estado de cosas hasta este último. Es decir, una perspectiva causal auténtica exige cubrir el vacío entre causa y efecto rellenándolo de los microacontecimientos causales. Por su parte, A. C. Danto ha resumido las propuestas del individualismo metodológico en torno a estas tres tesis, que resumimos como sigue: 1) los individuos sociales o colectivos son causalmente dependientes de las conductas de los actores individuales, y no al revés; 2) las explicaciones de la conducta de los colectivos no son nunca últimas y deben explicarse, a su vez, mediante conductas individuales; y 3) las explicaciones de las conductas individuales jamás deben formularse en términos relativos a la conducta de los colectivos. Hemos visto ya cómo la sociología y la historia, desde la perspectiva de la verstehen, interpretan y acogen, a su manera, al individuo y su acción como pieza clave del desarrollo de la teoría y la metodología sociales. Nos ocuparemos ahora de explorar el individualismo desde una perspectiva no comprensiva, en el sentido más puramente hermenéutico e historicista no weberiano, sin duda mucho más complejo y ambicioso, sino explicativa, es decir, causal, bien que este término deba ser matizado para no llevamos a error. Como hemos mostrado más arriba, el modelo hempe1iano intenta afrontar el problema de la acción desde el punto de vista del individuo, incorporando al actor y su subjetividad, pero entendiendo la explicación causal desde la estrategia nomológico deductiva. Ahora se trata de explorar otras alternativas individualistas que, sin embargo, se alejan de la estrategia nomológico deductiva, sin por ello renunciar a las pretensiones de la explicación causal. Concretamente, haremos una exposición de las ideas de Friedrich von Hayek y Karl Popper, como representantes del individualismo metodológico. Ambos asumen posiciones causalistas, por tanto orientadas a la explicación de la acción, aunque el primero lo haga desdc la afirmación de la singularidad metodológica de las ciencias sociales en oposición a las ciencias de la naturaleza, mientras que el segundo se mantiene dentro de la tradición posi;ivista de la unidad del método científico. Además de esta diferente concepción de la naturaleza de las ciencias sociales, encontraremos en estos dos autores concepciones distintas acerca del tipo de explicación que cabe esperar de ellas.

2.2.1. El individualismo económico de Friedrich van Hayek. Hayek fue un economista liberal que podemos calificar de individualista radical, tanto en la dimensión ontológica como metodológica. Su condición de liberal y su dedicación a la economía, actividad por la que llegó a obtener el premio Nobel, no son, desde luego, circunstancias accidentales respecto de sus orientaciones metodológicas. A continuación, vamos a proponer un conjunto de tesis que creemos pueden recoger, en lo esencial, su pensamiento con relación al problema metodológico desde la perspectiva individualista: 1. Todo fenómeno económico o social es, en último término, un fenómeno reductible a las decisiones de los individuos, decisiones que afectan a la articulación entre preferencias individuales, medios y fines. 2. El análisis de la conducta individual debe hacerse desde los postulados dc la intencionalidad y la racionalidad de la acción, de suerte que ésta pueda ser explicada por relación a los estados de conciencia del actor, es decir, sus creencias, opiniones y percepciones. 3. La esfera de las estructuras o fenómenos sociales dotados de cierta estabilidad son el resultado de la convergencia no planificada de las consecuencias no intencionales de la acción; es decir, de una u otra manera, de la mano invisible de la que hablaba A. Smith, inspirándose en Mandeville. 4. La existencia de una estructura psíquica en el género humano, una unidad psíquica básica de la naturaleza humana, es la condición de posibilidad de que podamos aventurar interpretaciones acerca de ciertos actos básicos, originados en ella. Esta estructura universal básica es la condición de posibilidad de una ciencia explicativa mínima, basada en el descubrimiento de los principios que explican la acción a través de las representaciones de la realidad en las mentes de los hombres. 5. Sin embargo, frente a lo que otros autores de la escuela austríaca han sostenido, por ejemplo su fundador C. Menger, Hayek defenderá la singularidad de las ciencias sociales basada en la idea de que, frente a las ciencias de la naturaleza, que trabajan con realidades complejas que han de desmenuzar hasta descubrir sus componentes más elementales y cl sistema de relaciones causales que las sustentan, las ciencias sociales trabajan directamente con aquello que es, por así decir, la estructura atómica de lo social: los individuos y sus acciones. 6. Las ciencias sociales, a pesar de su singularidad, no pueden renunciar a la búsqueda de regularidades que expliquen la acción individual; ahora bien, la explicación de la acción no puede pretender la formulación de predicciones exactas, sino un tipo de explicación aproximativa, que podemos denominar explicaciones por principios. La postura de Hayek es manifiestamente individualista. Por ello, las ciencias sociales sólo podrán dar cuenta de la acción individual cuando acudan a la conciencia de los propios hombres, para encontrar en ella la determinación de su conducta. La estrategia individualista se dirige a la acción tomando esas creencias y percepciones como datos. Las ciencias sociales tratan de la acción consciente y reflexiva propia del hombre, de actos de los que una persona realiza en función de una elección entre varias alternativas que se le presentan. Hayek interpretará este proceso de decisión individual, que impregna la acción social, desde la tradición del pensamiento de la economía política liberal, individualista y utilitarista. Para esta tradición, la acción individual ha de interpretarse en el sentido de una elección eficiente de acuerdo con las preferencias de los actores y los medios disponibles. Sin embargo, para estupor de positivistas, Hayek se muestra dispuesto a incorporar a su ecuación explicativa la esfera subjetiva del actor; sólo incorporando la subjetividad individual puede darse cuenta de la acción y, a través de ella, de la esfera social. Ahora bien, si la acción explicada a partir de la interpretación de las ereencias, opiniones y percepciones del propio actor acerca del mundo fisico y social, es el dato primario con el que trabaja el científico social, el objetivo de las ciencias sociales es, en último término, explicar el origen y formación de una esfera de entidades sui generis, causadas por la concurrencia de un sinfín de acciones individuales. Es decir, el verdadero problema de las ciencias sociales es explicar el orden social como resultado no intencional de la acción individual. La permanencia de eso que llamamos estructuras sociales sólo puede ser el resultado de la reiteración de acciones equivalentes motivadas por ideas, representaciones y creencias que anidan en las conciencias individuales.. La concertación de la acción social, es decir, la acción colectiva conscientemente proyectada es, realmente, un epifenómeno. No cabe pensar, afirma Hayek, que el orden social provenga de esta fuente, sino de la convergencia espontánea e intencional de la acción social. También se engañan los constructivistas que, a fuerza de confiar en las capacidades humanas, intentan proyectar la fantasía de un orden construido por la acción a través de la cooptación y la negociación de significados. Las ciencias sociales, tomando como modelo el desarrollo de la economia, particularmente ejemplificada en los modelos teóricos desarrollados por Walras y Pareto a propósito de la teoría general de los precios, debe aspirar al descubrimiento de los principios implicados en la acción y en sus procesos dc agregación, renunciando a la fantasía de una ciencia predictiva.

2.2.2. Karl Popper y la lógica situacional El pensamiento de K. Popper acerca de la lógica de la investigación científica en las ciencias sociales se encuentra disperso en varias de sus obras. Cree Popper, como Weber, que las ciencias sociales han de poner su atención en la acción social significativa, pues es la acción, por así decir, el verdadero átomo social. Sin embargo, Popper quiere alejarse de la verstehen de la tradición alemana, demasiado contaminada de actitud hermenéutica, con derivaciones psicologistas, idealistas y/o historicistas. El análisis de la acción individual ha de hacerse desde una estrategia metodológica objetivista que permita una auténtica explicación causal de la acción, y no una mera inteligibilidad. En esto, Popper se sitúa en la tradición de la unidad metodológica de la ciencia, tan cara a la concepción heredada, y, más generalmente, al positivismo. Así pues, si el objetivo de las ciencias sociales es la explicación causal en el medio objetivo de la acción, entonces, en opinión de Popper, no cabe otra cosa que remitir la acción individual al marco situacional en que se produjo. Así, Popper afirmará: Pero ¿qué significa atenerse a la situación de la acción? La situación es un concepto complejo. Incluye un conjunto de elementos que podemos esquematizar como sigue”: 1) el mundo físico en que actúan los individuos, que incluye tanto objetos o capacidades que son medios, como restricciones para la acción; 2) el entorno social, formado por otros seres humanos cuyas intenciones y metas conocemos sólo parcialmente; 3) las instituciones sociales, que determinan la naturaleza social de la situación. Por lógica de la situación ha de entenderse, pues, una determinada configuración de estos elementos que influye en la acción de un agente. Asi pues, a la hora de analizar la acción individual, debemos procurar enlazar dos instancias: el actor social y sus intenciones, por una parte, y la situación social, por otra. Sin embargo, tanto una como otra instancia deben caracterizarse objetivamente, es decir, de acuerdo con la deseripción objetiva, empíricamente contrastable, de la situación y del actor en ella. Dicho de otro modo, Popper desea alejarse completamente de una aproximación subjetivista: la acción no puede ser explicada desde la particular percepción, psicológicamente fundada del actor. El análisis del científico social no se dirige al mundo del actor, sino a una configuración precisa y objetiva del mundo la denominada situación en la que se ineluye también al actor y su mundo es decir, al actor y sus motivos reconstruidos como fines objetivos a partir de la lógica situacional. Para ello debe ser posible convertir el mundo de las significaciones psicológicas en un sistema de hechos objetivos referidos a la acción.. Popper pretende defender un concepto de racionalidad objetiva: por tal se entiende la adecuación objetiva de la acción al marco situacional. Para juzgar la racionalidad de una acción no debemos, pues, apelar a una noción universal de racionalidad predicable del individuo en tanto que ser humano, sino que la racionalidad se presenta, más bien, como un producto de la situación cuya configuración objetiva define, per se, el curso adecuado de acción, es decir, racional.. El principio de racionalidad de la acción postula la conducta racional del actor, es decir, que, en una situación dada, al actor se conducirá de la forma más adecuada a la consecución de sus fines en un determinado escenario. Por otra parte, Popper, pensador liberal, defendió siempre una concepción no determinista de la acción. Popper intentó reconciliar las posturas colectivistas e individualistas, admitiendo la poderosa influencia del marco institucional, pero reservando para el individuo un resto de libertad inalienable”. Popper, que se sitúa en la tradición kantiana a este respecto, nos presenta un individuo cuya conducta se sostiene sobre el sutil espacio de la determinación social y la impredecibilidad. Por eso, su apuesta metodológica afirma que, si bien el binomio actorsituación es irrepetible, y por tanto inasequible a una explicación bajo leyes de cobertura, la acción puede ser causalmente explicada por la situación en que se produce bajo el postulado de la racionalidad, entendida al modo popperiano.

LA EXPLICACIÓN DESDE LA TEORÍA DE LA ACCIÓN SOCIAL (III): LA TEORÍA DE LA ELECCIÓN RACIONAL

Como ya hemos advertido anteriormente, existe una línea de continuidad teórica que enlaza las reflexiones de la Escuela Escocesa desde Mandeville o Smith hasta las más recientes versiones del individualismo metodológico. Nos proponemos ahora dar cuenta de algunos de los desarrollos más recientes dentro de esta línea de pensamiento del individualismo metodológico. Las dos aproximaciones que hemos presentado, las de Hayek y Popper, constituyen, en último término, tentativas muy generales y poco precisas. Son, más bien que propuestas metodológicas precisas y articulables, declaraciones de principios e intenciones, a la vez ontológicos, epistemológicos, metodológicos, y también, no lo olvidemos, ideológicos. Debemos ahora, pues, penetrar con más detalle y profundidad en los desarrollos que, dentro de las ciencias sociales, han intentado ofrecer este tipo de propuestas.

1. EL HOMO AECONOMICUS Y EL ESPACIO DISCURSIVO DE LA ECONOMÍA NEOCLÁSICA

Vamos a aproximarnos a la teoría de la elección racional desde el marco del discurso económico, su verdadera matriz, más allá de la dimensión estrictamente matemática que incorpora este programa de investigación. Entre 1871 y 1874 tuvo lugar una de esas asombrosas coincidencias que la historia de la ciencia nos regala de tanto en tanto. Tres economistas de diferente nacionalidad, W. Stanley Jevons en Inglaterra, Carl Menger en Austria y Léon Walras en Suiza, propusieron simultánea e independientemente la conocida teoría de la utilidad marginal. Esta nueva teoría venía a afrontar dos aspectos esenciales para la economía: por una parte, intentaba crear un nuevo marco teórico desde el que explicar la formación del valor de las mercancías, los bienes y servicios que se intercambian entre los individuos en el mercado; por otra parte, suministraba una explicación precisa y sencilla de los mecanismos de regulación del mercado que conducían a estados de equilibrio general a partir de la agregación dc conductas individuales descentralizadas. En cuanto a la primera de estas dos cuestiones, la noción de utilidad marginal venía a reformular el problema fundamental de la teoría clásica del valor, enunciada por David Ricardo en 1817 en sus Principios de economía política y tributación. En esta obra, a partir de las ideas de Smith, expuestas en su influyente Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, de 1776, Ricardo habia expuesto la tesis de que el valor de los bienes que se intercambian en el mercado es, esencialmente, resultado del trabajo que como tales bienes incorporan. Ricardo, como Smith, sabía que las fluctuaciones de la demanda y de la oferta hacen variar, en el día a día, el precio de un producto. Sin embargo, en la interpretación ricardiana y en general en toda la economía clásica no había lugar para la demanda como factor que interviene decisivamente en la formación del valor. Los precios de los productos provenían dc la cuantía del trabajo que había que invertir en su producción, tal y como, por otra parte, lo entenderá Marx, tan clásico como el mismo Ricardo en esto. Ahora bien, la teoría del valor de la economía clásica fue su principal error’, a pesar de los aplausos que obtuvo del brillante J. S. Mill, que como expositor y sistematizador de las tesis clásicas en sus Principios de Economía, en 1848, declaraba la teoría del valor como concluida y definitiva. Los economistas neoclásicos encontraron la manera de ofrecer una explicación del valor que superaba las limitaciones del modelo ricardiano. La teoría de la utilidad marginal abordó la formación del precio o valor de un bien desde el punto de vista no de una utilidad general del producto es decir, de su valor de uso, que ya aparecía en la economía clásica, sino de la utilidad que dicho bien presenta cuando se le considera unidad a unidad y en combinación con la cantidad de producto circulante y la demanda del mismo por parte del consumidor. Los tres economistas a los que más arriba nos referíamos descubrieron que la formación del precio de un producto depende de su utilidad marginal. En general, se entiende por utilidad la satisfacción o bienestar que proporciona un bien al ser consumido. Los economistas neoclásicos denominaron utilidad marginal a este incremento de utilidad producido por el consumo de cada nueva unidad. Además, observaron que la utilidad marginal tiende a disminuir o decrecer con el aumento del número de. unidades consumidas, tendiendo a anularse, o incluso, en cierto sentido, a tomar un valor negativo. Desde esta perspectiva teórica, la formación de precios no debía ser explicada por la noción de valortrabajo incorporado al bien, sino por la utilidad general del bien en cuestión. Pero lo que nos interesa destacar ahora es que la teoría de la utilidad marginal supuso la entrada del factor demanda en la explicación de la formación de precios, tal y como hoy se entiende desde la perspectiva mixta de la oferta y la demanda. La noción dc utilidad marginal aproximó la ciencia económica a la física newtoniana. La posibilidad de expresar este concepto la utilidad marginal de un bien matemáticamente otorgó un nuevo estatuto a la economía. Efectivamente, la utilidad marginal podía ser representada a través del concepto matemático de función. La utilidad marginal es el incremento diferencial de utilidad propiciado por el incremento diferencial en el consumo del bien. Esta poderosa herramienta matemática no fue ajena al auge que conoció la teoría neoclásica y a su éxito explicativo, por más que el modelo adoleciera de ciertos problemas derivados de las restricciones que la modelización matemática imponía a la realidad empírica que se quería abordar. Sin embargo, la extraordinaria potencia teórica y explicativa con que se presentó y aún lo hace la economía neoclásica no descansa sólo sobre su novedosa noción de utilidad marginal y su ejemplar desarrollo matemático. La economía neoclásica logró incorporar al individuo/consumidor a sus modelos, haciendo de la decisión/acción del individuo el punto de arranque de la ciencia económica, al menos desde la perspectiva microeconómica, que es la perspectiva neoclásica. La incorporación del individuo al modelo económico presentaba la gran virtud de enraizar la teoría económica en un sólido apoyo empírico. La economía podía, de esta manera, remitir el análisis y la explicación de los complejos procesos económicos agregados a un modelo microeconómico consistente en la composición de las decisiones de compra de los consumidores. No cabe duda de que, como modelo, la perspectiva microeconómica resultó muy atrayente por su simplicidad y su inmediatez empírica, respaldada, por otra parte, por un conjunto dc nociones que parecen presentarse al entendimiento humano como dotadas de una inmediatez introspectiva incuestionable.

1.1. LA FORMALIZACIÓN MATEMÁTICA DEL HOMO AECONOMICUS DE LA TEORÍA NEOCLÁSICA

Desde la perspectiva microeconómica, el mercado puede entenderse como un agregado de intercambios basados en decisiones individuales. La idea es muy sencilla: un individuo compra/vende, esto es, intercambia productos en un mercado libre, en condiciones de competencia perfecta: información completa y libre competencia. El individuo, en la versión más elemental del modelo, se entiende dotado de: a) Un sistema de creencias acerca del mundo basadas en la evidencia disponible y expresable a través de juicios o proposiciones verificables acerca de los estados de cosas reales o posibles. b) Un sistema de preferencias o valores que permiten al individuo jerarquizar sus fines (o motivos), de modo que sus decisiones se orienten siempre desde su capacidad evaluativa y las expectativas acerca de las consecuencias de sus decisiones. c) Un principio autorregulativo por el que el individuo tiende siempre a buscar su propio interés, un egoísmo primario que determina indefectiblemente su conducta de acuerdo con cl proceder de la denominada racionalidad instrumental maximizadora. No cabe duda de que uno de los grandes avances de la economía neoclásica consistió en expresar matemáticamente esta escueta antropología, utilizando algunas de las herramientas más poderosas de esta disciplina: a) Los sistemas de creencias sobre los estados de cosas reales o futuros podían ser expresados como una distribución de probabilidad: cada creencia de un individuo acerca de algún aspecto significativo del mundo se presenta como un suceso al’ que corresponde una probabilidad. b) El sistema de preferencias, la piedra angular del sistema, encontró su expresión en la noción matemática de función. Cada asignación de preferencias puede ser representada a través de una función de utilidad general de modo que en ella puedan ser calculados los valores marginales de utilidad para cada incremento de consumo del bien en cuestión. c) El egoísmo elemental de esta antropología de mínimos pudo interpretarse como el interés por maximizar la conducta económica: esta maximización obtener el mayor bien con el menor esfuerzo o coste encontró su expresión en el concepto de máximo absoluto de una función. En cada función de utilidad, y siempre que se satisfagan ciertas condiciones, es posible determinar el valor de consumo en el que la utilidad se maximiza, es decir, en el que se optimiza la decisión, y por encima (o por debajo) del cual la decisión deja de ser óptima. En un contexto de medios escasos, condición esencial de todo el discurso económico, el individuo distribuirá sus recursos de modo que, de acuerdo con sus preferencias, obtenga aquellos bienes o servicios una determinada cesta dc la compra cuya combinación resulte óptima para el conjunto agregado dc las funciones de utilidad de cada uno de sus bienes.

1.2. LA REVISIÓN DEL MODELO. UNA PRIMERA DIFICULTAD: ¿SON LAS PRERERENCIAS INDIVIDUALES UN SISTEMA CONSTANTE?

Para que el tratamiento matemático de las preferencias a través de una función de utilidad sea posible, ha de exigirse al conjunto de las preferencias de cada individuo ciertas condiciones. Para que el sistema de preferencias individuales sea consistente debe ser posible que: a) Las preferencias no sean contradictorias, es decir, que un sujeto no prefiera simultáneamente A y noA; b) la función de utilidad sea continua y derivable, es decir, que las preferencias como sistema sean continuas y que la utilidad como concepto empírico pueda ser derivable; c) entre las preferencias se cumpla la relación transitiva: si A es preferible a B y B es preferible a C, entonces A debe ser preferible a C; d) el sistema de preferencias ha de ser completo, es decir, para cualesquiera dos preferencias A y B dadas, entonces debe ocurrir: o A es preferible a B, o B es preferible a A, o A Y B son indiferentes. El concepto de función permite, bajo ciertas condiciones, precisar con exactitud, explicar y predecir, los valores/decisiones que maximizan la acción individual. Sin embargo, ¿son las preferencias de un individuo un sistema consistente? El modelo, en este sentido, exige de la realidad empírica un ajuste difícil de admitir, incluso en un sentido modélico heurístico en el que algunos se mueven.

1.3. OBJECIONES AL MODELO

1.3.1. Referidas al concepto de preferencia La primera objeción que puede hacerse al modelo se refiere al mismo concepto de preferencia. Por preferencia de un individuo se entiende, en un sentido restringido, aquello que es fin, objeto o meta de las conductas de compra por parte de dicho individuo. Ahora bien, esta noción de preferencia puede resultar tautológica: lo que el individuo prefiere es aquello que consume, al mismo tiempo que lo que el individuo consume es aquello que prefiere. Dicho de otro modo, cualquier decisión de compra, cualquier acción, puede ser interpretada como una acción preferencial y cualquier individuo es, necesariamente, un preferidor, actúe como actúe. Por otra parte, cabe preguntar si puede aceptarse sin más que la acción individual se deriva siempre dc preferencias conscientes, es decir, si en ocasiones cabe pensar en conductas producidas por deseos inconscientes o preconscientes, difícilmente asumibles por el modelo. En suma, el problema nace, como vemos, de la supresión del contenido subjetivo del concepto de preferencia como condición necesaria para su tratamiento objetivo.

1.3.2. Restricciones formales a las preferencias empíricas Un segundo grupo de objeciones se refiere a las restricciones formales que impone el modelo a las preferencias consideradas empíricamente: a) Las preferencias no parecen constituir un sistema jerarquizable, tal y como lo exige el modelo analítico, pues difícilmente los individuos empíricos están en condiciones de establecer de manera adecuada una jerarquía explícita y en sentido fuerte para todas y cada una de sus preferencias. b) Es evidente que las preferencias no constituyen un conjunto completo en el sentido lógico, pues no sin dificultades puede el sujeto empírico desembarazar sus preferencias de conflictos motivacionales difícilmente dirimibles, si quiera analizables en términos racionales y conscientes. c) No siempre las preferencias se muestran dotadas de la propiedad transitiva. d) La derivabilidad del concepto de preferencia es una mera cuestión nominal, pues el concepto empíríco de preferencias, se defina como se defina, es incompatible a todas luces con las cxigcncias de derivabilidad y continuidad.

1.3.3. Referidas a la génesis y el valor de las preferencias El modelo del preferidor racional en su versión estándar omite por completo esta pregunta. En el modelo se contempla la figura de un individuo dotado de un conjunto de preferencias pero sin lugar para consideraciones acerca de: a) el valor sustantivo que pueda atribuirse a cada una de ellas, y b) la referencia al proceso por el cual esas preferencias han llegado a ser las que son para ese individuo. Comencemos por la segunda cuestión. El preferidor racional es, prima .facie, causa sui, principio y origen de sus propias preferencias. Esta suposición, es evidente, no se sostiene empíricamente. No puede aceptarse, en modo alguno, que las preferencias sean el resultado espontáneo de una subjetividad monódica abstraída del mundo social, histórico e imaginario en que se sitúa el individuo, como tampoco puede aceptarse que las preferencias se originen siempre en procesos conscientes liberados de ciertas estrategias psicológicas defensivas e inconscientes del tipo de los mecanismos de defensa. Sin que sea necesario, por otra parte, asumir al completo las más diversas teorías con las que contamos desde Marx o Mannheim acerca de la ideología, resulta insensato pensar que cabe trabajar con un modelo de explicación de la conducta individual o colectiva en el que no tenga cabida, de algún modo, la noción de ideología como noción clave pará comprender la formación de los sistemas de preferencias y de creencias del individuo. En síntesis, el homo aeconomicus constituye una ficción cuya debilidad, en este sentido, se asienta en dos opciones estratégicas de graves consecuencias: a) la fuerte reducción a que somete los anclajes sociales, históricos, ideológicos o culturales, ausentes cn cl modelo y que obligan a concebirlo como mónada auto determinada, sujeto de intereses endógenos y causa sui, y b) la sustitución de la representación sociohistórica de la génesis y construcción de la identidad individual por una ficción psicologizantes en la que el individuo se reduce a un haz de regularidades conductuales y motivacionales que se presenta como núcleo transhistórico y universal, empíricamente desconectado, capaz de afrontar la explicación dc cualquier comportamiento, sea éste cual sea. Sin embargo, esta incapacidad fundada en las opciones estratégicas y analíticas del modelo conduce a una profundización extrema de la tautologicidad. Pero ¿qué tienen que ver las preferencias de la aristocracia ateniense del siglo v en relación con el arte o la filosofía con las preferencias de los consumidores actuales dentro del modelo dc un capitalismo muy evolucionado, o con la particular versión del incipiente capitalismo chino o las preferencias sexuales de los Azande? Expresado de un modo más intuitivo, la completud indica la capacidad de un modelo para encontrar acomodo explicativo en su seno para cualquier fenómeno del campo empirico al que se refiere dicho modelo, sea éste cual sea. Efcctivamcntc, el prcfcridor racional rcsulta, si se permite la expresión, hipercompleto, pues permite analizar la conducta de cualquier sujeto en tanto que preferidor haciendo abstracción de cualesquiera circunstancias históricosocialcs, culturales, lingüísticas, simbólicas, etc. Por una parte, un rechazo ontológica y epistemológicamente fundado que es el que ya hemos expresado motivado en la indisoluble conexión entre el individuo y sus anclajes históricosociales, ideológicos, lingüísticos, etc., razón por la cual las preferencias del individuo le pertenecen siempre en un sentido que debe ser matizado y reconstruido a través de un rodeo por la exterioridad social, interiorizada y convertida en subjetividad individual socialmente construida. Sea como fuere la toma de postura que se adopte en tomo a esta cuestión, lo cierto es que el modelo del preferidor racional en su versión estándar, por una parte, parece incapaz de pronunciarse dc una u otra manera acerca de estas cuestiones, que, aunque normativas, han sido parte esencial dc la reflexión de las ciencias sociales desde sus orígenes, y, por otra, en la medida en que no cuestiona los diferentes sistemas de preferencias ni explora sus orígenes o intereses, tiende a legitimar aquellos que resultan dominantes en una situación histórica dada, naturalizándolos. Pero, por otro lado, el preferidor racional resulta un instrumento de análisis no sólo empobrecedor sino peligroso, pues sus compromisos ontoepistemológicos no se alinean con el interés emancipador, sino, antes bien, con un cierto modo característicamente ideológico de representar la realidad y en ella la actividad humana. Desde esta óptica, el modelo estándar no sólo no cumple con la expectativa de dar razón de la conducta individual atendiendo a su diversidad ya la naturaleza social y vicaria de los sistemas de preferencias, sino que oculta su verdadera naturaleza presentando a un individuo ajustado a los intereses ideológicos del individualismo burgués y (ultra)liberal, así como al imaginario de la economía de mercado y su lógica del intercambio y la voracidad posesiva, gestado históricamente a partir del pensamiento de los moralistas escoceses, el pensamiento empirista británico y la teoría económica clásica, cuyos principios colonizaron lentamente otras áreas dc la reflexión social. El modelo no puede arrancar, pues, de la suposición de una conciencia auto determinada, sino de la evidencia empírica que atestigua tozudamente que tanto en sus preferencias, como en sus creencias o en su pretendida racionalidad, el individuo es indisoluble de sus marcos históricosocial, ideológico, normativo, etc. Es más, desde la perspectiva emancipadora heredera del proyecto ilustrado, el conocimiento científico social histórico, sociológico, económico o psicológico debe proveer al individuo de los medios necesarios para transformar su propia conducta en el sentido de una autodeterminación moral y conductual. Se trata, en suma, de dirigir el progreso del conocimiento científico y social hacia la cuestión que hemos visto surgir como pregunta central de toda teoría dc la acción, a saber, si puede tomarse al individuo como verdadera fuente de sus preferencias, creencias o intereses, o si, por el contrario, su conducta es una manifestación de otras fuerzas supraindividuales. En una buena parte de sus trabajos, J. Elster se ha ocupado de señalar la necesidad de incorporar al programa del individualismo y de la teoría de la elección racional la cuestión del origen y formación de los sistemas dc preferencias y creencias. Efectivamente, hay que comprender que el problema que venimos señalando, tanto en su vertiente ontológica como epistémica o metodológica, no afecta sólo a las preferencias, sino también a las creencias individuales.

2. EL TRATAMIENTO DE LAS CREENCIAS EN EL MODELO ESTÁNDAR

Las creencias, tratadas por el modelo estándar como una distribución de probabilidades, consisten en juicios acerca dc estados de cosas pasados, presentes o futuros, efectivamente realizados o meramente posibles. Los sistemas de creencias, en el interior del modelo, se suponen siempre basados en la evidencia disponible, es decir, fundados empíricamente, y ajustados a ciertas condiciones de racionalidad y coherencia interna o consistencia: creencias sobre estados de cosas posibles en algún sentido, no contradictorias, sistemáticamente trabadas, etc. . En el seno del modelo, los sistemas de creencias desempeñan un papel esencial y su caracterización en los términos que acaba mas de utilizar resulta esencial para la capacidad explicativa del mismo, pues resulta imposible explicar la conducta en virtud de creencias cambiantes, azarosas, contradictorias, inconsistentes o irracionales. Ahora bien, reproduciendo la pregunta que antes nos hacíamos en referencia a las preferencias, ¿son los sistemas de creencias tal y como los presenta el modelo estándar? Sin necesidad dc someter esta cuestión a un análisis detallado, puede afirmarse que la evidencia empírica indica que los sistemas de creencias: a) No se construyen exclusivamente sobre la base de la evidencia disponible, sino que se ven afectados en su mismo núcleo por costumbres, tradiciones, valores hábitos, prejuicios, aprendizajes previos, reacciones emocionales, etc., hasta el punto de poder afirmar que las creencias no responden a las características de lo que denominamos un saber crítico, contrastable y contrastado, sino que, antes bien, responden a un tipo de saber esquemático, operativo, combinación simultánea de una herencia cognitiva culturalmente transmitida y reforzada a través dc cargas morales ligadas a sus contenidos y de un aprendizaje inductivo lleno de generalizaciones parciales, las más de las veces indebidamente inferidas. b) Difícilmente pueden ser considerados un sistema consistente, pues suelen incurrir en contradicciones y se muestran incompletas y carentes de una estructura lógica sólida que permita decidir algorítmicamente, a través de procesos de inferencia deductiva y/o empírica, acerca de la adquisición dc nuevas creencias o la supresión de aquellas que ya se poseen. Estos fenómenos más bien parecen seguir complejos procesos psicológicos y sociales, del tipo de los referidos en la conocida teoría de la disonancia cognoscitiva, muy alejados de los procedimientos dc contrastación lógica, verificación empírica o falsación, que deberían exigírseles. A pesar de estas observaciones críticas, el modelo estándar puede intentar obviar estos obstáculos apelando a que los sistemas de creencias pueden no ser coherentes ni empíricamente fundados para un observador externo e independiente del contexto significativo del individuo que los posee, y, sin embargo, resultar del todo coherentes para la percepción de este último, y de este modo, para explicar su conducta. Los sistemas de creencias, así contemplados, adquicren su relevancia teórica y mctodológica por su capacidad para explicar la conducta de un individuo como consecucncia de sus creencias, con independencia de la calidad de éstas empírica, lógica o moralmente consideraso Quienes así opinan exigen separar la función epistémica y metodológica de las creencias dentro del modelo de las consideraciones semánticas como su adecuación empirica o normativas, es decir, de su racionalidad sustantiva o de su bondad moral. Sin embargo, como ocurría al tratar acerca de las preferencias, debemos preguntarnos si este recurso a la segregación de las consideraciones metodológicas con relación a las de orden semántico o normativo resulta aceptable para la ciencia social. Como antes, dos objeciones parecen imponerse: a) En primer lugar, la sombra dc la tautologicidad reaparece: todo individuo actúa de acuerdo con sus creencias, sea cual sea su conducta, como, por ejemplo, santiguarse tres veces antes de lanzar la pelota en un penalti, etc. Los sistemas de creencias, no importa su naturaleza, se suponen en la base de la conducta humana; sin embargo, si cualquier cosa es potencialmente una creencia, y éstas raramente suelen formularse explícitamente, entonces la determinación de las creencias como condiciones de la acción se disuelve en una tarea superflua y estéril, las más de las veces reducida a una elaboración ad hoc dc ciertas condiciones explicativas de la acción. b) En segundo lugar, las ciencias sociales tienen un reto fundamental que no consiste en afirmar que toda acción tiene tras de sí ciertas creencias, sino más bien en explicar por qué motivo ciertas creencias son las que son y por qué determinados individuos o grupos sostienen unas u otras en determinadas circunstancias, a la vez que se alumbran los mecanismos a través de los cuales dichas creencias penetran y anidan en la subjetividad individual y sirven a intereses propios o ajenos.

3. EL TRATAMIENTO DE LA RACIONALIDAD EN EL MODELO ESTÁNDAR

Queda todavía por discutir en nuestro esquema de análisis una cuestión fundamental que afecta al núcleo del modelo estándar. Nos referimos al problema de la racionalidad de la acción. La racionalidad del horno aeconomicus coincide esencialmente con la denominada racionalidad instrumental. Como ya sabemos, esta racionalidad presupone la maximización, a través de la conducta, de la relación entre medios y fines. Estos supuestos vuelven a situar al modelo en una posición ontoepistemológica muy comprometida. a) Así, en primer lugar, en el modelo se acepta que el preferidor concurre en un contexto de interacción e intercambio enteramente libre, en el que no hay más restricciones que las que impone fácticamente le entorno o la propia capacidad del individuo. b) En segundo lugar, el individuo concurre dotado de toda cuanta información relevante necesita para sus procesos de interacción. c) En tercer lugar, el individuo está en disposición de prever las conductas o reacciones de los demás participantes, instancias sociales o actores individuales afectos a su propia decisión. Resulta sencillo suponer que estos cuatro supuestos maximizaeión de la conducta instrumental, libertad, información completa y conocimiento previo de los otros agentes se encuentran muy alejados nO sólo de las circunstancias en que se desenvuelve la vida cotidiana de la gente, sino también de las condiciones habituales de la actividad comercial o de mercado. Weber comprendió esta limitación, y su tipo de racionalidad orientada a fines, aunque muy importante en sus estudios histórienos a propósito de la génesis de la sociedad y civilización occidentales, fue presentado en compañía de otros tipos de racionalidad cuyas naturalezas se desprenden de la noción de maximización egoísta del propio beneficio. Es más, en su obra La ética protestante y el espírilu del capítalísmo, Weber reconstruye el proceso histórico e ideológico que subyace al triunfo de la racionalidad económica capitalista, mostrando, paradójicamente, cómo la racionalidad instrumental, egoísta y maximizadora es hija, precisamente, de un tipo de racionalidad no instrumental sino, más bien, valorativa y afectiva la que representa el imaginario protestante mostrando de este modo, a través de su génesis histórica, un hecho de verdadera trascendencia, a saber, la insuficiencia lógicoontológica y axiológica de la racionalidad instrumental para fundarse a sí misma. Sin embargo, la acción humana empíricamente considerada parece desmentir sistemáticamente este hecho” a no ser que, como defensores del modelo estándar, nos sintamos tentados a sostener recurriendo una vez más al razonamiento tautológico y a la productividad inflacionaria de una teoría hipercompleta en el sentido en que usábamos este término en la sección anterior, que cualquier acción es maximizadora en algún sentido y bajo ciertas circunstancias, aunque aparentemente parezca ser lo contrario. Parece que ésta seria la única estrategia posible para explicar, desde el modelo estándar, ciertas conductas tales como la destrucción de las riquezas características de ciertas fiestas institucionalizadas entre los kwakiutl denominadas Potlach, la arriesgada actividad de ciertos individuos que ponen su vida en grave riesgo para ayudar a otras personas en ONG, grupos religiosos, cuerpos especiales, etc. o la pasiva conducta dcl hombre dedicado a la meditación y al silencio o la vida contemplativa. En resumen, una teoría de la racionalidad maximizadora debe afrontar, pues, las graves objeciones de naturaleza lógicometodológica la más grave desde el punto de vista modeloteórico, de contrastación empírica y de tautologicidad e infalsabilidad.

4. LIBERTAD, INFORMACIÓN Y COMPORTAMIENTO ESTRATÉGICO

Más allá de estas dificultades subyacen otras relacionadas con el resto de los supuestos mencionados más arriba: libertad, información y conocimiento estratégico del medio. Nos ocuparemos, en cambio, de presentar, aunque sea someramente, algunos de los desarrollos más importantes surgidos en la teoría de la elección racional y la teoría de los juegos para hacer frente a las limitaciones de la estrecha noción de racionalidad del homo aeconomicus y, al mismo tiempo, incorporar de forma sustantiva el contexto de la acción en condiciones más próximas a las de la realidad empírica. Con la expresión riesgo se hace referencia a aquellas decisiones en las que, si bien no es posible determinar el resultado a priori, si pueden estimarse las posibles consecuencias o resultados alternativos de la acción, asi como sus probabilidades relativas. La más reciente teoría de la acción racional ha incorporado estos escenarios alternativos a su metodologia y a su haber teórico, enriqueciendo, sin lugar a dudas, el modelo estándar5 La otra cuestión esencial se refiere a la capacidad de los individuos para anticipar las decisioncs de los demás o sus reacciones ante la conducta propia. En el modelo estándar, el individuo que ha de tomar una decisión con relación a su acción parecc estar en condiciones de anticipar la conducta con la que los distintos actores corresponderán a su iniciativa. Sin embargo, esa manera de concebir la conducta de los agentes sociales, individuales, colectivos o institucionales, rcsulta, una vez más, muy insuficiente desde el punto de vista empírico, pues sólo en ocasiones la conducta se encuentra sujeta a respuestas estandarizadas y completamente previsibles.. La teoría de la elección racional denomina medio paramétrico a aquel medio social en el que los valores de las variables intervinientes factores ambientales, información, conducta de los otros agentes, etc. puede considerarse como dado e inamovible para un individuoactor que, por tanto, sólo debe adaptarse a él. Por el contrario, se denomina medio estratégico a aquel medio social en el que, junto al individuoactor cuya acción se analiza, se encuentran otros actores también racionales, con sus mismas capacidades y posibilidades de interferir en su conducta. No cabe duda de que el medio estratégico es el único que representa, con cierta objetividad, los contextos de interacción empíricos. La conjunción de medios estratégicos en situaciones de riesgo e incertidumbre constituye el núcleo de los escenarios de competencia imperfecta en los que un conjunto tan grande como se quiera de individuos actores racionales interactúan generando situaciones potencialmente conflictivas motivadas por la existencia de intereses enfrentados en contextos de escasez de recursos en los que cada individuo juega a establecer su decisión en .función de las consecuencias de su acción y del análisis de la conducta de los demás actores.

5. LA TEORÍA DE JUEGOS

Para dar cuenta de todas estas complejas ramificaciones y compromisos teóricos, la teoria de la elección racional ha recurrido a la teoría de juegos. Ésta es, ante todo, un sofisticado aparato matemático de análisis de cierta clase de situaciones que, metafóricamente, reciben la denominación de juegos. Esta denominación se basa en la idea de que los juegos infantiles pueden servir de base para la explicación de fenómenos sociales reales mucho más complejos. Los juegos se caracterizan por la interacción de dos o más jugadores que persiguen diferentes fines tales como ganar el juego, derrotar selectivamente a uno o varios jugadores, o simplemente llegar a cierto estado de equilibrio suficientemente satisfactorio para todos y se conducen estratégicamente, es decir, como sujetos racionales en medios en los que otros sujetos, también racionales, persiguen igual que ellos fines que pucdan entrar en conflicto. Los juegos, pucs, son escenarios en los que surgen paradigmáticamente tanto estrategias de conflicto como de cooperación o de alianza, por 10 que, como modelos de análisis, resultan mucho más potentes que la versión estándar limitada a situaciones paramétricas. Desde el punto de vista matemático, las técnicas de análisis fueron desarrolladas por el matemático John von Neumann hacia los años treinta. Más tarde, en la década de los cuarenta, junto a Oskar Morgenstem, trabajó en el desarrollo de las aplicaciones económicas de la teoría. En 1944 publicaron juntos Theory of Carnes and Economic Behavior. Otros nombres asociados a csta teoría matemática son los de C. Harsanyi, 1. F. Nash y R. Selten, que por sus trabajos en este campo recibieron el premio Nobel en 1994. La teoria de juegos se aplica hoy en el análisis de múltiple situaciones de muy diversa naturaleza, en economía, política, comportamiento electoral, teoría sociológica, estrategia jurídica, etc., y ha rendido interesantes resultados en todos ellos. Para hacerlo, la teoría de juegos ha desarrollado potentes modelos matemáticos capaces dc abordar complejas situaciones estratégicas gracias a los cuales pueden analizarse escenarios de muy diversa naturaleza. Es manifiesto que como instrumento para desentrañar la complejidad, la teoría de juegos ha aportado un considerable organon cuyas aplicaciones aún se están desarrollando. Como modelizaciones, los juegos permiten seleccionar y estudiar grupos de variables que se consideran centrales en un determinado contexto, mostrando su influencia en la conducta de los actores y, como en el ajedrez, previendo tipos de respuesta ante determinados movimientos. Nos parece, pues, de enorme importancia la aportación de esta rama dc la matemática aplicada al análisis de situaciones de interacción social estratégica. Su principal virtud, a nuestro juicio, es la de servir de laboratorio para las ciencias sociales, asi como un plano inclinado o un péndulo constituyen instrumentos experimentales para las ciencias dc la naturaleza. Efectivamente, los juegos, utilizados como simulaciones, permiten construir escenarios tipicoideales donde poner a prucba ciertos fenómenos de interés para la ciencia, estudiar la influencia relativa de variables y anticipar respuestas. Ahora bien, como ocurre con cualquier otro tipo de modelizaciones, los juegos no son la realidad, por lo quc su capacidad para describir y explicar el mundo ha de tomarse con mucha prevención. Cumplen una función heuristica indiscutible y, en determinados fenómenos cuyo desarrollo es especialmente próximo al modelo, pueden adoptar una función predictiva nada despreciable. Sin embargo, sería un error olvidar las restricciones que todo modelo impone. Una, especialmentc importante, se deriva de la naturaleza reflexiva dcl conocimiento humano y su indeterminación última. De manera muy somera describiremos algunos de sus conceptos más importantes. Los juegos manifiestan difercntes dimensiones, cada una de las cuáles da lugar a ramificaciones diversas en el planteamicnto y análisis de múltiples variantes. Así, por ejemplo, desde el punto de vista de cómo se distribuyen la ganancias y las pérdidas en el juego, se distingue cntre juegos de suma cero y juegos de suma no nula. Los primeros son aquel10s en los que, dados dos jugadores A y B, todo lo que gana un jugador, por ejemplo A, lo pierde, simétricamente, el otro, B, y de ahí su nombre: suma cero. Por su parte, los juegos de suma no nula se caracterizan por su asimetría, de modo que las ganancias y las pérdidas de los jugadores pueden crecer o decrecer independientemente, según sus decisiones’. Los juegos de suma no nula, tanto si se juegan con dos jugadores como si se hace con más, entrañan posibilidades diferentes, pues pueden darse circunstancias estratégicas en las que los jugadores pierdan o ganen simultáneamente. Los juegos también pueden clasificarse en virtud del tipo de condiciones que definen el intercambio entre jugadores. Desde esta óptica surge una distinción muy importante: aquellos juegos en los que los jugadores pueden comunicarse entre sí y negociar sus decisiones que pueden denominarse juegos con transferencia de utilidad y aquellos otros en los que los jugadores no pueden llegar a acuerdos previos, denominados juegos sin transferencia de utilidad’. Los juegos del primer tipo centran su atención en las estrategias de pactos, alianzas o consensos que pueden surgir de la estrategia de los jugadores, además de evaluar sus efectos y su estabilidad: representan situaciones reales como las quc se dan entre dos partes en litigio que ncgocian una salida a su conflicto por ejemplo, un cliente de una aseguradora y su compañíao En cuanto a los segundos, representan complejas situaciones en las que el cálculo estratégico a priori se convierte en el instrumento fundamental del juego; cada jugador debe analizar racionalmente las posibles estrategias de su competidor o competidores y escoger la mejor opción la opción óptima o, si no es posible, la menos mala opción subóptima. El conocido dilema del prisionero responde a esta modalidad de juego. Otra de las posibles variantes que pueden establecerse en los juegos se refiere al tipo de estrategias que pueden utilizar los jugadores. Las estrategias pueden ser puras o mixtas, simples o reactivas. En las estrategias puras los jugadores establecen su opción de modo absoluto, mientras que en las estrategias mixtas la opción estratégica por la que se optará tiene asignada una probabilidad determinada. Un jugador que actúa en el juego cooperando siempre ante el otro maneja una estrategia pura; por el contrario, un jugador que opta por la cooperación tan sólo en un 30 por 100 de ocasiones mantiene una estrategia mixta. Por otra parte, las decisiones estratégicas de un jugador pueden o no ser sensibles a las estrategias de los otros jugadores. Cuando una decisión no responde sólo al plan o patrón estratégico del jugador en cuestión el que tenga establecido, puro o mixto, sino que atiende a las decisiones estratégicas de los otros jugadores, eligiendo su opción en función de éstas, entonces hablamos de estrategias reactivas. Los juegos que se repiten varias veces seguidas son escenarios paradigmáticos para las estrategias reactivas. Esta distinción entre juegos sin o con repetición también establece diferencias importantes. No cabe duda de que el segundo tipo responde mucho mejor a la realidad empírica social o económica en la que un mismo sujeto puede interaccionar en múltiples ocasiones con otro mismo sujeto o con otros en sitnaciones análogas, de modo que las opciones estratégicas se pueden cargar de información obtenida a través del aprendizaje. Las tipologías de los juegos son casi infinitas. Se presentan como ramificaciones o familias de juegos que presentan escenarios alternativamente más simples o complejos. Su principal virtud es la de crear modelos de análisis que mantengan una cierta semejanza con la realidad de modo que sus conclusiones puedan proyectarse sobre situaciones empíricas. No podemos presentar aquí sino algunas de las condiciones y tipologías que pueden presentarse en los juegos. Por otra parte, el análisis de estas situaciones exige un conocimiento de los recursos matemáticos apropiados muy exigente, pues todos los conceptos que estamos manejando pueden ser interpretados matemáticamente e introducidos en los análisis de este modo.

5. 1. LA NOCIÓN DE EQUILIBRIO DE NASH (JUEGOS CON SOLUCIÓN ESTABLE)

Un interesante fenómeno asociado a los juegos es el que se refiere a la aparición de situaciones de equilibrio estable como resultado de las estrategias individuales de los jugadores. Esta cuestión es de suma importancia pues nos remite a uno de los objetivos esenciales del programa individualista, a saber, poder dar cuenta de la aparición de escenarios sociales más o menos ordenados y estables que sean fruto de la agregación de conductas individuales no centralizadas. Recordemos que, desde el punto de vista del individualismo, el orden social y los sistemas normativos o institucionales que lo soportan deben ser abordados desde lo que Hayek denominaba, a su manera, el método compositivo. Se trata, en suma, de suponer que la existencia de patrones comunes que regulan la vida social no puede establecerse cabalmente más que como el resultado de la emergencia de un orden no dirigido por instancias supraindividuales, es decir, como el resultado espontáneo de la interacción. No cabe duda de que los modelos de la teoría de los juegos se hallan muy lejos de representar en toda su complejidad las situaciones sociales o económicas reales, pero sus descubrimientos son muy interesantes para la teoría social. Los juegos pueden clasificarse según conduzcan a situaciones estables o de equilibrio o, por el contrario, conduzcan a situaciones inestables. La importancia de los juegos de coordinación se liga a la cuestión central de la que hemos hablado en varias ocasiones, a saber, la posibilidad de dar lugar a escenarios sociales ordenados a partir de la agregación de acciones individuales egoístamente orientados. Quienes defienden el punto de vista individualista ven en los modelos de coordinación la prueba de que el intercambio entre sujetos egoístas y racionales puede dar lugar a la formación de patrones de conducta ordenados y no conflictivos. El argumento considera posible que las situaciones sociales de interacción donde concurren varios actores pueden generar soluciones de equilibrio que, por efecto de la repetición del juego social, conduzcan a la formación de patrones de conducta o convenciones. Estas convenciones funcionarían en adelante para regular la interacción de esas mismas situaciones o de otras similares a las que se puedan trasladar. No todos los juegos y mucho menos las situaciones reales se presentan como interacciones sin conflicto. En muchos casos, los intereses individuales y egoístas se solapan y pueden entrar en colisión. En esos casos es preciso saber qué clase de estrategias resulta más adecuada. La teoría de los juegos ha prestado atención a esta cuestión, dando lugar a una literatura muy extensa. Sin duda, el juego más representativo en este sentido es el denominado dilema del prisionero. El análisis del dilema del prisionero ofrece algunos resultados muy interesantes. En primer lugar, el dilema muestra que la estrategia dominante en el juego es la de acusar al otro y no cooperar con él. La estrategia dominante para un actor en un juego es aquella que se impone sobre cualquier otra. Hay que subrayar una condición esencial que no debemos olvidar, a saber, la condición de agentes racionales de los jugadores. Su condición de racionales les impide tomar en consideración cualquier otra opción que no sea la dominante. Por otra parte, la matriz de pagos muestra que existe una solución estable en el juego. Es el resultado de las estrategias maximin combinadas de los dos jugadores. Esa estrategia no es otra que acusar. Al afirmar que ésa es la solución estable del juego queremos decir que dos jugadores racionales la elegirán siempre dadas las condiciones del juego: aislamiento e incomunicabilidad y conocimiento de las alternativas estratégicas de ambos jugadores. Los analistas de la teoría de juegos han mostrado su sorpresa al descubrir cómo seguir la estrategia egoísta no siempre resulta mejor que manifestar una tendencia o disposición a la cooperación. El dilema del prisionero nos muestra que cooperar, en determinadas circunstancias, puede ser una opción estratégica más rentable, aunque no sea una solución estable para el juego. Pero, si esto es así, ¿cómo se explica la cooperación social cuando los intereses de los jugadores se encuentran en conflicto y abocados a soluciones de equilibrio como las del dilema del prisionero? El dilema del prisionero puede aumentar su complejidad repitiéndolo n veces. En ese caso, cuando los jugadores deben jugar varias rondas, las circunstancias, realmente no cambian y la estrategia dominante sigue siendo la de acusar. Algo diferente resulta la opción de permitir a los jugadores intercambiar información o negociar antes de comenzar el juego. En ese caso, lo más racional será, desde luego, guardar silencio y cooperar, y así lo harán los jugadores. Sin embargo, si unimos ambas circunstancias, repetición y negociación, puede surgir un nuevo problema. En este caso los jugadores no sólo tienen que acordar guardar silencio y beneficiarse de la opción subóptima sino que tienen que confiar que, en las sucesivas rondas, su compañero mantenga el trato y que, en el último momento, no cambie de estrategia buscando su óptimo. Desde esta perspectiva descubrimos que, al repetirse un número finito de veces, la solución cooperativa cederá trente a la estrategia acusadora en la última ronda, o en la antepenúltima como anticipación racional de lo que el otro hará en la última, o en la anterior, etc. Es decir, nos encontramos con la vuelta a la estrategia dominante y la desesperante ausencia de cooperación. El trasfondo de esta discusión, no cabe duda, es el de la posibilidad de encontrar fundamento en la teoría de los juegos para dar cuenta de la existencia de normas sociales, convenciones, patrones de conducta o instituciones, es decir, para dar razón del orden social. El dilema del prisionero, y otros juegos, como el gallina o la guerra de los sexos, ponen de manifiesto que: la cooperación no es fácil de fundamentar desde la óptica del preferidor racional, y  las estratcgias dominantes basadas en el conflicto pueden ser destructivas para la convivencia y el orden social. Si adoptamos los juegos como modelos experimentales, podemos pensar que la urdimbre social quc tan habitualmentc experimentamos como la jaula de hierro de la que hablaba Weber es, en cierto modo, tal y como había anunciado Hobbes, un mal necesario para la vida social, o, simplemente, una condición necesaria para nuestra existcncia. La perspectiva hobbesiana insiste en mostrar que desde los prcsupuestos del individualismo egoísta no se puede dar cuenta del proceso de construcción social, y quc el preferidor racional ha de scr un individuo dotado no sólo de razón instrumental, sino de otras variables crecncias, valores, normas, etc. que puedan dar razón de por qué, en vcz de conducirse tozudamcnte como un maximizador, el individuo de carne y hueso se muestra inclinado a la aceptación de los dictados normativos de naturaleza social que interioriza en su socialización. Podemos expresar esta circunstancia afirmando que la teoría de juegos mucstra el camino para el enriquecimiento de la figura del horno axonomicus como horno sociologicus. Es, sin embargo, muy pronto para dar por resuelta esta discusión. Los cultivadores de la tcoría de jucgos se afanan hoy cn encontrar modelos que expliquen el origen de las normas sociales y su mantenimiento sin encontrar soluciones satisfactorias, pues las normas sociales, que pueden ser la solución para algunos de los juegos que, desdc el puro egoísmo maximizador, conducen al conflicto radical, son, al mismo tiempo, la variable que debemos explicar desde posturas instrumentalistas. Los actuales desarrollos dc la teoria de los juegos han intcntado introducir cn la figura del preferidor racional variables que puedan dar razón dc tal complejidad, sometiendo a diversos modelos las situaciones sociales más comprometidas’. En cste sentido han sido pioneras y de gran interés las obras de Mancur Olson, M. Taylor o T. Schelling a próposito de la acción colectiva o las de Elster y Coleman con relación al origen, formación y mantenimiento de las normas sociales.

CAPÍTULO 11 LAS LEYES CIENTÍFICAS l. INTRODUCCIÓN

El concepto de ley ha sido, en cierto modo, si se nos permite la imagen, el Santo Grial de la investigación científica, un objeto sagrado de inestimable valor a cuya búsqueda se han entregado, generosamente, generaciones de científicos en todas las disciplinas. Y ello es así porque la ley de la naturaleza, en tanto que tal, provee a la ciencia, a toda ella, pero muy especialmente a las ciencias sociales, las ciencias pobres, de una plusvalía cientificista que no se puede olvidar al tratar de este asunto. La leyes, ante todo, una promesa de dominio cognitivo y pragmático sobre la naturaleza, así como una demostración fehaciente de nuestra capacidad para leer e interpretar correctamente el libro de la naturaleza, en el que los hechos y acontecimientos se suceden de un modo armónico y pautado conforme al nomos de un cosmos cuya razón de ser es puesta en evidencia por el logos del hombre. Podrá parecer este inicio demasiado alejado de la noción metodológica y epistemológica de ley como regularidad nómica, pero nos parece del todo necesario situar la discusión que sigue a estas líneas sobre el fondo históricocrítico en el que surge el interés por la búsqueda de las leyes de la naturaleza, antes de enzarzarnos en la presentación de un nutrido conjunto de consideraciones lógicas acerca de la naturaleza de las leyes y otros tipos de regularidades. Ambas líneas de trabajo y reflexión, por otra parte, son enteramente compatibles, pues la elucidación del concepto de ley según las diferentes tradiciones filosóficocientíficas en nada obsta para poder lanzar una reflexión de fondo acerca del papel desempeñado por este concepto en el desarrollo del pensamiento científico y filosófico.

2. EL CONCEPTO DE LEY

Cuando dirigimos nuestra atención al lenguaje proposicional con el que la ciencia y el sentido común también se refiere a la calidad que nos rodea, sea ésta natural o social, para afirmar algo acerca de ella, observamos que los enunciados que utilizamos responden a dos tipos elementales diferentes. Por una parte, utilizamos enunciados particulares a través de los que hacemos afirmaciones sobre observaciones de acontecimiento o hechos particulares. Puede afirmarse que las leyes son las aseveraciones mínimas de carácter general presentes en el discurso científico. A través de tales enunciados expresamos ciertos fenómenos regulares de los cuales tenemos alguna clase de constancia, bien sea por inferencia deductiva a partir de otros enunciados generales, bien sea por observación o experimentación. Ahora bien, no podemos confundirnos, pues ni toda generalización ni toda regularidad constituyen una ley. Hay un primer grupo de enunciados que vienen a expresar las que podemos denominar regularidades analíticas o conceptuales, Definidas de forma más precisa, las regularidades analíticas son aquellas cuya negación resulta contradictoria con nuestros conceptos. Expresan verdades necesarias que descansan sobre la consistencia o inconsistencia del lenguaje conceptual que empleamos. Hemos de observar que este tipo de expresiones por ejemplo, Todos los triángulos tienen tres ángulos establecen una vinculación necesaria entre dos o más términos que, últimamente, no aporta ninguna información nueva acerca de la realidad, pues cualquiera que conozca lo que es un triángulo sabe que es una figura que posee tres ángulos. Algo similar ocurre cuando razonamos deductivamente a través de la formulación de un silogismo: 1) Si todos los A son B. 2) Si x es un A. 3) Entonces x es un B. El razonamiento silogístico puede ser considerado como la expresión lógicodeductiva de una ley analítica. En él se hace más evidente, si cabe, que la afirmación contenida con la conclusión se encontraba, de hecho, en las premisas. Además, esta forma de razonamiento nos permite observar que lo decisivo de la ley analítica es la relación convencional que se establece entre los conceptos empleados en ella, con absoluta independencia del contenido empírico de que se trate. Podría pensarse, como consecuencia de todo ello, que las proposiciones analíticas carecen de valor para la ciencia empírica, pero no es así. Las ciencias empíricas actúan muy habitualmente formulando modelos teóricos de la realidad que estudian, para luego deducir, a partir de cellos, ciertas propiedades que deberán ser objeto de nuevas investigaciones. Como tales deducciones, esas proposiciones tienen carácter analítico con relación al modelo, pero cumplen un papel esencial en la elaboración teórica y en su contrastación empírica. Esta reflexión nos conduce, más bien, a establecer la enorme importancia que la definición conceptual y su interpretación empírica tienen en la ciencia. S. Gordon’ nos recuerda cómo ciertos modelos analíticos de la economía, que parten de la definición axiomática de las propiedades de los sistemas económicos, pueden llegar a conclusiones muy distintas a pesar del extraordinario rigor lógico con el que desprenden sus conclusiones, pues, aunque el procedimiento lógico sea impecable y perfectamente válido, toda la verdad de sus conclusiones dependerá de la verdad material de sus premisas, y es ahí donde las cosas suelen fallar. O, dicho de otra manera, a distintos principios, distintas conclusiones. La validez de la construcción lógica, aun pudiendo ser considerada una condición necesaria de cualquier teoría, no puede tomarse como condición suficiente, so pena de caer en un idealismo de nefastas consecuencias empíricas. Frente a las regularidades analíticas o conceptuales podemos oponer otro tipo de regularidades cuyo origen no es el análisis de las relaciones lógicas trabadas entre los conceptos, sino el registro inductivo de la experiencia. Estos casos constituyen las denominadas regularidades empíricas. Cuando el científico explora por vía de observación un determinado campo empírico, en ocasiones encuentra que dentro de sus datos de observación aparecen registros que ponen de manifiesto la existencia de ciertas regularidades. Por ejemplo, L. White, uno de los más destacados antropólogos norteamericanos, ha creído observar que el incremento de la productividad y eficiencia energética en los grupos humanos va acompañado de una mayor complejidad social y política en su organización; V Pareto, en su Curso de economía política, mostró un fenómeno muy singular, descubierto como resultado de un concienzudo análisis de las estadísticas entonces disponibles acerca de la distribución social de las rentas, en virtud del cual éstas se distribuyen de manera homogénea en cualquier población. Es más, Pareto presentó sus hallazgos de forma cuantitativa, mostrando la existencia de una constante alfa (a) análoga a la constante de la gravitación universal descubierta por Newton. La fórmula para la llamada ley de la distribución del ingreso de Pareto es la siguiente’: Log~ 10gA a ‘log X Donde N es el número de personas cuyo ingreso es superior a X, y A Y alfa (a) constantes. Otro ejemplo de regularidad empírica es el caso de la denominada ley de hierro de la oligarquía, propuesta por Robert Michel, un p.o. litólogo alemán de principios del siglo xx. Esta ley, establecida a partir de un estudio empírico, afirma la tendencia de cualquier organización social o política a concentrar el poder en algunas manos, por muy democrática y liberal que puede suponerse tal organización. Este tipo de regularidades, como hemos afirmado, no surge de un análisis conceptual, pues, por mucho que estudiemos el concepto de renta o de organización social, difícilmente podremos deducir de él ninguno de los tres principios o leyes antes mencionadas. Éstas surgen, por el contrario, del análisis lógicoinductivo de los datos de la observación científica.

2.1. REGULARIDADES ACCIDENTALES Y REGULARIDADES NÓMICAS

Ahora bien, es necesario, antes de valorar el alcance de estas generalizaciones, establecer algunas precisiones muy importantes para distinguir entre regularidades accidentales y regularidades nómicas. El enunciado, Todos los niños que asistieron al cumpleaños tenían ocho años, expresa una regularidad empírica. Lo es, pues: a) expresa un acontecimiento regular los niños presentes, todos ellos tenían ocho años, y b) tenernos conocimiento experimental de ella, por inducción completa. Ahora bien, cuando pensarnos en este enunciado observamos de inmediato que expresa un tipo de regularidad que meramente ocurre, pero a la que no cabe atribuir ninguna necesidadexcepto en el caso de que la edad hubiera sido una condición necesaria para asistiro Los niños tenían ocho años casualmente, pero no necesariamente; este tipo de regularidad viene a expresar cuestiones de hecho de las que no se sigue ninguna clase de necesidad, pues los niños podrían haber tenido otras edades sin incurrir por ello en ninguna contradicción o imposibilidad, ni lógica ni fáctica. Este tipo de hechos regulares recibe el nombre de regularidad fáctica o accidental. Aunque tales enunciados puedan tener interés puntual para la ciencia, en cuanto que describen estados de cosas virtualmente relevantes para la comprensión de una determinada realidad por ejemplo, conocer que todos los miembros del Tribunal Supremo de una nación son varones blancos y católicos puede ser muy relevante para comprender algunos de sus dictámenes, pero no constituye una ley de la naturaleza, lo cierto es que las regularidades empíricas fácticas o accidentales no son leyes. El motivo último y principal de tal rechazo es que la noción de ley o regularidad nómica parece exigir que tal regularidad venga acompañada de la noción de necesidad. Azuzado por las opiniones de Hume a propósito de la causalidad, el gran sistematizador de los postulados positivistas y de la lógica inductiva del siglo XIX, J. S. Mill, escribió a propósito del concepto de ley empírica que se trata de: una uniformidad, bien de sucesión () bien de coexistencia, que demuestra ser verdadera en todos los casos dentro de los limites de nuestra observación, pero no es de tal naturaleza que proporcione seguridad alguna de que lo hiciese fuera de esos límites. La causalidad quedaba reducida de este modo a una sucesión regular amparada, en último tiempo, por la ley de la constancia de la naturaleza, la ley de leyes sobre la que descansa el edificio inductivista. Si reflexionamos ahora a la luz de la opinión de Mill sobre los ejemplos de leyes empíricas que hemos propuesto, observaremos cómo en ellos la necesidad de la ley ha de interpretarse en un sentido muy débil. Efectivamente, tanto la ley descubierta por Michel como las propuestas por Pareto o White pertenecen a cierta clase de regularidades en las que lo único establecido en el mejor de los casos es la existencia de alguna clase de correlación centre dos fenómenos (eficiencia energética y organización social, organización social y concentración de poder y distribución de la renta y tamaño poblacional). Hablar de necesidad en este contexto parce excesivo. Efectivamente, estas tres leyes no son más que correlaciones frente a las que cualquier evidencia empírica negativa sería suficiente para desmentirlas. Las correlaciones ponen de manifiesto la covarianza de dos o más variables o magnitudes que parecen, de acuerdo con los datos de experiencia registrados, cambiar acompasadamente, bien sean de manera directa o inversa. Ahora bien, como decimos, la noción de correlación no es sinónima de la noción de ley. Piénsese, por ejemplo, que dos magnitudes pueden manifestar una alta correlación no como consecuencia de una vinculación real entre ellas, sino como resultado de su dependencia de una tercera, verdadero origen de su covarianza. Una forma de definir la idea de necesidad que parece exigir el concepto de ley natural, más allá de la mera correlación, es afirmar que: un enunciado verdadero es necesario (en el sentido que demanda el concepto de ley) si y solo si su negación contradice las actuales leyes naturales, esto es, si no hay modo de describir (teniendo las palabras sus significados usuales) una situación en la que sea falso y sigan cumpliéndose las leyes naturales que de hecho rigen en la naturaleza, Esta definición afirma que cuando se propone un enunciado legaliforme, susceptible de constituir una ley de la naturaleza, el modo de establecer su condición de tal es mostrar que su negación sería incompatible con el conjunto de las leyes naturales admitidas. Dicho en otros términos, que la manera de expresar la necesidad que entraña una ley natural es la de demostrar su consistencia con el conjunto de las leyes naturales conocidas y, por tanto, transformar la necesidad empírica en una cierta necesidad lógica. Esta definición de necesidad puede aceptarse desde un punto de vista epistémico; sin embargo, es evidente que no resuelve el problema de la definición y naturaleza de la ley natural, pues hemos definido la necesidad que la caracteriza en virtud de la misma noción de ley de la naturaleza, cerrando un círculo argumentativo que no resulta satisfactorio. El problema que subyace a esta cuestión es el de la causalidad. Desde el punto de vista expresado por Mill no resulta posible ofrecer una definición de necesidad empírica mejor que la que acabamos de mostrar, porque todo el saber nono lógico que cabe está amparado en un principio, el de la constancia de la naturaleza, que a su vez cas una ley empírica inductivamente construida. Dicho de otro modo, si lo que entendemos por explicar la capacidad para dar razones de por qué existe alguna clase de vínculo, y de que naturaleza, entre los dos fenómenos puestos en relación, tal y como señala Gordon, entonces desde esta punto de vista ni las leyes analíticas ni las correlaciones aun aquellas más sólidamente establecidas pueden considerarse leyes de la naturaleza. En suma, lo que acabamos de observar es que las regularidades empíricas pueden manifestarse de tres modos diferentes: a) como meras regularidades accidentales, carentes de toda necesidad y por tanto desvinculadas de la noción de ley; b) como correlaciones empíricas entre fenómenos dotadas de una forma débil de necesidad, aquella que proporciona la inducción sin interpretación o conocimiento del vínculo causal; y e) como relaciones entre fenómenos amparadas en vínculos causales establecidos más allá de la definición humana de causa como mera sucesión regular, en virtud de los cuales cabe atribuir a la regularidad algún tipo de necesidad en sentido fuerte. A este tercer grupo de regularidades pertenece nuestro ejemplo , en el que se vincula causalmente el incremento de la demanda y el incremento del precio. En él no sólo se intenta establecer una correlación entre los dos fenómenos, sino que late la explicitación del vínculo causal o de los mecanismos en virtud de los cuales tal cosa se produce. Por el contrario, el ejemplo, la segunda ley de Kepler, no responde al mismo caso, mostrando tan sólo la covarianza de ambas magnitudes. Sin embargo, en este momento no podemos detenernos más en la discusión del problema de la causalidad que subyace a los conceptos de ley y de explicación.

3. CARACTERÍSTICAS DE LAS REGULARIDADES NÓMICAS o LEYES

Para avanzar en nuestra exposición podemos ahora intentar precisar algo más la naturaleza de las leyes. Dejando a un lado las denominadas regularidades o leyes analíticas o conceptuales, se hace necesario establecer algunos criterios que permitan distinguir las meras regularidades accidentales de las regularidades nómicas o leyes. Hempel vincula la noción de ley a varios requisitos que definen su naturaleza y permiten distinguirlas de otros tipos de regularidades. En primer lugar, las leyes cumplen un papel esencial en la explicación científica, conocida como modelo nomológico deductivo. Baste decir que para Hempel las leyes son parte esencial de la explicación científica. Explicar un fenómeno es, esencialmente, demostrar que tal fenómeno es una instanciación particular de alguna ley general. Esto quiere decir, por ejemplo, que para explicar el aumento de la longitud de un raíl del ferrocarril bajo el ardiente sol del verano recurrimos a un procedimiento que consiste en presentar ese fenómeno como un caso particular de la ley de dilatación de los metales, una ley general en virtud de la cual este caso particular de dilatación queda explicado por subsunción. Por este motivo, las leyes científicas son enunciados que intervienen en la explicación científica formando parte esencial del explanann, es decir, del conjunto de enunciados que permiten dar razón del fenómeno que se explica, explanandum. Por el contrario, una mera regularidad accidental no puede cumplir este propósito. Las leyes deben presentarse como enunciados universales en los que se afirma la existencia de una conexión regular y uniforme entre diferentes fenómenos empíricos o entre aspectos diferentes de un fenómeno. Efectivamente, las leyes son anunciados de la forma: en todos los casos en que están dadas unas condiciones de tipo F, se dan también las condiciones de tipo G; es decir, expresado en términos formales, (x) F(x) ? G(x). Evidentemente, las regularidades empíricas accidentales violan esta condición, pues no pueden dar razón de fenómenos generales o universales. Sin embargo, esta condición puede resultar excesiva en ocasiones, pues pueden presentarse ciertos enunciados, como los de la segunda ley de Kepler, que hacen referencia a hechos particulares a la órbita de un determinado planeta en torno al Sol, concretamente y, sin embargo, ser admitidos como leyes. Por este motivo, la condición de generalidad se presenta como una condición problemática, aunque se acepte como condición necesaria para la formulación de una ley. Lo que late en esta discusión a propósito de la generalidad de las leyes es la idea de que una ley debe ser un tipo de enunciado en el que se afirma una vinculación sin restricción entre dos clases de fenómenos que va mucho más allá de lo que la experiencia y la observación puede proporcionarnos como evidencia. Las leyes proclaman vínculos necesarios entre clases de fenómenos cuya contrastación va mucho más allá de las posibilidades reales de experimentación. Otro aspecto ligado a la noción de ley, y enlazado con la discusión anterior, es el de la condición de veracidad de todo enunciado nómico. Ciertamente, un enunciado que expresa una regularidad de la naturaleza sólo puede ser considerado como ley si se tiene por verdadero, al menos dadas las condiciones epistémicas que caracterizan al modo de conocer humano y al estado del conocimiento en un momento dado. Por ejemplo, la ley de Kepler o las leyes de la óptica geométrica, de acuerdo con este criterio, no deberían ser tenidas por leyes ya que no se cumplen sino aproximadamente. Próximo a la cuestión de la veracidad de la ley se encuentra el problema de su contrastabilidad. Una ley de la naturaleza debe expresar alguna clase de regularidad cuya veracidad sea contrastable. Las leyes no son construcciones lingüísticas o cognitivas, sino descubrimientos. Y como tales descubrimientos presuponen que nuestro conocimiento no hace sino tomar nota de lo que de hecho ocurre en la realidad. Esta postura a propósito de la base ontológica de la ley representa un punto de vista realista, que en modo alguno es el único en este debate. Desde la óptica realista podemos distinguir entre leyes de la naturaleza y leyes científicas. La diferencia estriba en que las leyes de la naturaleza son las regularidades objetivas y ontológicamente consideradas que se suponen anteriores e independientes a nuestro conocimiento. Como tales leyes, consisten en universales relaciones de invariancia que expresamente existen en la naturaleza. Por su parte, las leyes científicas son las leyes descubiertas por el hombre, dependientes de la estructura de la realidad y del grado de desarrollo de nuestro saber en cada momento. Las leyes científicas no serían sino hipótesis o postulados que se toman como creencias racionales basadas en pruebas, y que, si se toman como verdaderas, entonces son la expresión de leyes de la naturaleza. Las leyes científicas tendrían, en todo caso, una validez parcial siempre, pues estarían condicionadas en su expresión al sistema conceptual que les fuera propio. Desde un punto de vista nominalista marcadamente empirista esta distinción carece de sentido, pues verdaderamente no se puede hablar de universales reales. En el caso de las leyes ocurre lo mismo: una ley científica no es más que una expresión lingüística que sirve para enlazar y denotar, colectivamente, un conjunto, tan amplio como se quiera, de elementos o fenómenos singulares que presentan cierta propiedad o rasgo localmente, aunque, en el plano de la enunciación, el enunciado legaliforme lo exprese como un universal. Por último, nos referiremos a otra singularidad de la ley frente a la mera regularidad accidental que se manifiesta en una controvertida propiedad articulada sobre la noción de argumento contrafáctico. Leyes y regularidades accidentales se distinguen en que las primeras sirven para justificar enunciados condicionales contrafácticos. Un enunciado contrafáctico es un enunciado de la siguiente forma: Si A hubiera sido el caso, entonces B habría sido el caso (suponiendo que A no ha sido el caso). Los enunciados contrafácticos son condicionales que parten de la suposición de que un hecho o fenómeno que no se ha producido pudiera haber acaecido de acuerdo con cierta ley. Por ejemplo, si tomamos la ley de Galileo a propósito de la caída de los graves, la expresión Si hace diez minutos hubiera lanzado por la ventana al profesor de metodología, entonces se hubiese acelerado de acuerdo con la ley de Galileo. Este condicional contrafáctico encuentra su respaldo en el hecho de que la denominada ley de Galileo es realmente una ley y no una mera regularidad fáctica, pues en ese caso la instanciación particular que se presenta en el enunciado subjuntivo perdería su condición de necesaria, pues la regularidad accidental no cubre, como lo hace la ley, la generalidad de casos de una misma clase. Max Weber se ha referido al uso de argumentos contrafácticos para argumentar a propósito de relaciones causales en los análisis propios de las ciencias sociales e históricas. El enunciado contrafáctico se utilizaría como indicador del alcance causal de ciertos hechos o variables en el seno de una construcción explicativa bajo la supuesta cobertura de un enunciado nómico. Sin embargo, el uso de contrafáctico es muy debatido por la más que discutible presencia de verdaderas leyes en el campo empírico de las ciencias sociales.

4. EL PROBLEMA DE LA GENERALIDAD E IRRESTRlCCIÓN DE LOS ENUNCIADOS LEGALIFORMES

Las leyes genérales pueden proceder, bien de una generalización empírica inductiva basada en una vinculación causal es decir, ni accidental ni meramente variante, bien de una deducción a partir de otros enunciados generales, es decir, de otras leyes, en cuyo caso la ley deducida contendrá el mismo grado de generalidad que la premisa más débil a partir de la cual haya sido obtenida. La generalidad de las leyes en todos los dominios empíricos, pero muy especialmente en los de las ciencias sociales, presenta un problema las excepciones. Todas las leyes científicas, y particularmente las leyes sociales, cuentan con numerosas excepciones que, sin embargo, no anulan la naturaleza nómica de tales enunciados. Tales excepciones se deben a lo que J. S. Mill llamaba causas perturbadoras. Estas causas perturbadoras se refieren a ciertos factores que, al presentarse, distorsionan el vínculo necesario que la ley postula, produciendo discrepancias entre la realidad y la predicción. Por ese motivo, en la investigación científicosocial tiene tanta importancia la búsqueda de las leyes, como la de los factores que inciden en los procesos a los que se refieren las leyes, causando en ellas modificaciones sensibles. Ahora bien, las causas perturbadoras de las que habla Mill no son factores de azar o indeterminaciones naturales, sino ciertas causas que, a su vez, pueden ser estudiadas en términos de regularidades nómicas. Las leyes sociales, pues, vienen a expresar tendencias a las que hay que incorporar, por mor de una mayor precisión, el conjunto sistemático de interacciones provocadas por las causas perturbadoras, de modo que el resultado final sea un conjunto sistemático de proposiciones capaz de proveer al científico de útiles instrumentos predictivos. Las leyes que presentan excepciones pueden ser llamadas leyes no estrictas y su análisis se puede abordar desde tres puntos de vista”, En primer lugar, se puede entender que las leyes no estrictas, es decir, las que presentan excepciones debidas a interferencias de diversa naturaleza, son un caso especial de leyes generales, cuya singularidad se debe a nuestro incompleto conocimiento de la realidad, admitiendo, en consecuencia, que, dado un estado de conocimiento suficiente, lo que ahora se presenta como excepción no lo sería, al quedar cubierto por una adecuada expresión de la ley. Una segunda posibilidad consiste en suponer, por el contrarío, que las leyes generales son una excepción o una idealización, y que la norma la constituyen las leyes no estrictas, es decir, negar la existencia real de vínculos universales. Por último, una tercera posibilidad es la de considerar que las leyes no estrictas son leyes probabilistas en las que el valor de probabilidad es desconocido. En la epistemología más reciente se ha utilizado la expresión ceteris paribus para referir el carácter condicionado de una ley. Al expresar de este modo una ley, sin embargo, no se pretende despreciar el resto de factores como desdeñables, sino presentar de un modo general una ley básica dentro de un campo empírico. Sin embargo, tal reducción de la complejidad del fenómeno que se estudia no puede tener otro alcance que el de la sencillez expositiva o el de la parsimonia en la elaboración de modelos, pues en términos reales el enunciado expresado ceteris paribus resulta ineficaz para la explicación y predicción de los hechos empíricos amparados por la ley. Así, en el caso de la ley de la oferta, la microeconomía ha podido precisar con cierta eficacia un conjunto de factores relevantes para dotar de mayor realismo y capacidad predictiva a la ley, tal y como hemos afirmado más arriba. Ahora bien, si se pregunta acerca de la posibilidad de llegar a establecer vía especificación un conjunto suficiente dc factores y restricciones que permitan presentar una ley social o económica como ley general, estrictamente universal, entonces la respuesta es más bien pesimista”, pues parece que las causas perturbadoras, en expresión de Mill, que actúan sobre las leyes sociales no son de naturaleza constante en sus efectos, de modo que en contextos diferentes un mismo factor causal puede producir efectos contrarios. Otra razón para dudar de la capacidad para mejorar nuestras leyes a través de la especificación de cláusulas ceteris paribus se refiere al hecho de que ciertos factores que parecen determinantes en la explicación de fenómenos sociales resultan tener fecha de caducidad. Así, por ejemplo, frente a la idea física de rozamiento que es un factor estándar para el estudio del movimiento, pues mantiene sus efectos constantes cualitativa y cuantitativamente en cualquier momento y lugar, los factores sociales demuestran una naturaleza sometida al cambio temporal que hace muy difícil la especificación. En el campo de la historia, por ejemplo, podemos observar cómo los factores explicativos que tienen sentido y validez en un escenario histórico determinado, pueden resultar completamente inadecuados, despreciables o faltos de sentido en otros.

5. LAS LEYES PROBABILÍSTICAS

Las leyes probabilísticas o estadísticas son aquellas qi se expresan a través de enunciados que contienen expresiones probabilísticas: La probabilidad de ser portador del VIH es muy pequeña. Hempel, en el seno de su modelo de explicación nomológicodeductiva, atribuyó gran importancia a las leyes estadísticas, interpretando el concepto de explicación como esperabilidad de un fenómeno. Pero la propuesta de Hempel introduce algunos problemas, pues puede haber leyes estadísticas que, ajustándose enteramente a la forma del enunciado probabilístico, sin embargo no den cuenta de la esperabilidad del fenómeno explicado, por ejemplo, por establecer para él una muy baja probabilidad. Una característica relevante que afecta a la naturaleza de las leyes probabilísticas consiste en que en una ley de este tipo puede afirmarse el antecedente sin por ello tener que afirmar necesariamente el consecuente. Así, puede entenderse que la expresión probabilística de la ley el muy probable o el por 100 que aparece en este tipo de enunciados refleja directamente su condición de ley no estricta. Sin embargo, sería un error pensar esto. La existencia de leyes probabilísticas y la noción de interferibilidad no son sinónimas, pues los factores que interfieren la conexión regular entre el antecedente y el consecuente no son los responsables de que tal vínculo no se satisfaga en un caso dado, sino de la variación en el valor de la probabilidad que expresa la ley. Para algunos autores las leyes probabilísticas no son más que leyes estrictas que, por el estado de desarrollo en que se encuentra nuestro conocimiento o, incluso, por las condiciones cognitivas que poseemos como especie, no pueden ser establecidas con el rigor necesario, quedando expresadas en términos probabilísticos a resultas de nuestras limitaciones epistémicas. Sin embargo, desde otro punto de vista la existencia de leyes probabilistas o de tendencia viene a reflejar una condición objetiva de la realidad, a saber, una cierta indeterminación ontológica que significa que los acontecimientos del mundo no se encuentran determinados absolutamente, por lo que su resultado es indeterminable a priori. Las leyes sociales serían, de este modo, más bien leyes de tendencia o probabilísticas: habitualmente expresadas ceteris paribus, que expresan una realidad abierta e indeterminada.

CAPÍTULO 12 LAS TEORÍAS CIENTÍFICAS (1): APROXIMACIÓN HISTÓRICOCRÍTICA AL CONCEPTO DE REPRESENTACIÓN 1. SOBRE EL CONCEPTO DE REPRESENTACIÓN

1.1. CAUSALIDAD, LEY Y REPRESENTACIÓN EN LA FILOSOFÍA MODERNA Los siglos XVI y XVII acogieron un poderoso movimiento de rechazo a las formas filosóficas dogmáticas de la tradición, especialmente del pensamiento escolástico y de las autoridades griegas. Pero también entre los filósofos se vivió esta revuelta contra la autoridad y sus métodos. En aquel tiempo se libró una fuerte batalla entre la Autoridad y la Razón, entre el hastío producido por la filosofía escolástica y su inflación categorial y la necesidad de ofrecer a la nueva ciencia y al nuevo mundo un marco filosófico adecuado. Ahora bien, entre las filas de aquellos que se distanciaban de la Autoridad siempre, por otra parte, con moderación podían percibirse, a su vez, dos bandos enfrentados. Por una parte, dentro de la tradición de pensamiento anglosajón, la filosofía comenzó a recorrer la senda del empirismo, mientras que en el continente, especialmente en Francia y más tarde en Alemania, florecía el racionalismo.

1.1.1. El gran tema de la filosofía moderna: la ruptura de la identidad entre verdad y certeza

Recorrer la filosofía moderna a vista de pájaro no es tarea sencilla. Sin embargo, durante este periodo se plantean algunas de las cuestiones epistemológicas más sobresalientes de nuestros días y que pueden ser aisladas de su desarrollo histórico particular para trazar un cuadro general de la problemática gnoseológica. Durante este período asistimos a la ruptura de uno de los supuestos esenciales de la filosofía antigua y medieval: la ruptura de la identidad entre certidumbre y verdad. El realismo entendía la tarea del conocimiento como la búsqueda de la verdad. Ésta, a su vez, se concebía como la adecuación entre el intelecto y la cosa, es decir, como una relación objetiva entre el contenido de nuestra mente y la realidad. Para el pensamiento clásico, el conocimiento humano accedía a la verdad porque ésta estaba ahí fuera esperándole; la verdad se descubre, no se inventa. La certidumbre. Por el contrario, hace referencia a una actitud subjetiva del cognoscente en relación a su conocimiento. Sentirse cierto de algo es sinónimo de sentirse seguro de aquello que se conoce. La certeza tiene que ver, pues, con el asentimiento que el sujeto otorga a su conocimiento. El mundo antiguo había establecido una esencial identidad entre verdad y certeza. El mundo exterior al sujeto y el mundo representado mantenían una relación de identidad basada en la primacía ontológica y gnoseológica del objeto de conocimiento y en la natural capacidad humana para el saber. El conocimiento cierto y el conocimiento verdadero se identificaban, sin problematizar esta relación. La filosofía moderna se presenta como superación del realismo clásico y medieval. Pero una superación que no se produce de modo completo, realmente, hasta la critica kantiana. Descartes es el primero que comprende que la identidad entre verdad y certeza no se puede suponer sin más, sino que debe ser demostrada en un contexto marcado por varias circunstancias capitales: los trabajos de la nueva ciencia, el hastío producido por la escolástica, la arbitrariedad irresoluble de los conflictos de la fe y las guerras de religión y el resurgir del escepticismo. Descartes, como Spinoza o Leibniz, cada uno a su manera, usarán de la instancia teológica para garantizar el salto entre la verdad ontológica y objetiva y la certeza subjetiva del conocimiento, la solución que plantearon estos autores consistió en hacer de Dios la garantía de esa relación: el caso de Descartes es paradigmático en muchos sentidos, también por su ingenuidad. Después de afirmar la necesaria refundación del saber filosófico, abominando del método seguido por la escolástica, y después de reconocer en la matemática y el método deductivo el eje vertebrador de la nueva episteme, Descartes, consciente de la diferencia entre certeza y verdad, huye de la irresoluble aporía a que él mismo había conducido a la filosofía recurriendo a la bondad divina como garantía de la adecuación entre verdad y certeza. El conocimiento que se muestra cierto, aquel que se manifiesta claro y distinto al entendimiento humano, puede ser considerado a consecuencia de ello verdadero. Bastará, pues, partir de aquellas intuiciones dotadas de estas cualidades epistémicas para que, a continuación y mediante la rigurosa aplicación del método deductivo more geométrico, podamos reconstruir el edificio del conocimiento humano sin miedo al error. Cuando, en la segunda mitad del XVIII, Kant elabore su filosofía crítica, el problema habrá cobrado una nueva dimensión y la separación entre ambos conceptos se habrá radicalizado definitivamente. La gran revolución copernicana que protagoniza Kant para fundar la nueva episteme consiste en asumir la renuncia al realismo, es decir, al conocimiento de lo real en si mismo, como condición de posibilidad de un conocimiento universal y necesario, el admirado conocimiento de la ciencia newtoniana. Sólo si nuestro conocimiento elabora su objeto a partir de ciertas estructuras cognitivas a priori cabe la posibilidad de que tal conocimiento supere las condiciones de lo particular y contingente. Como resume Severino, La existencia de tal saber (o sea, de la episteme universal y necesaria) requiere, pues, que no sea el conocimiento humano el que se regule sobre la naturaleza de los «objetos», sino, de manera opuesta, que sean los «objetos» los que se regulen sobre la naturaleza del conocimiento humano. Pero el objeto que se adapta a nuestro conocimiento, aquel que se presenta a la experiencia, ya no es la cosa en sí, la realidad misma, sino su manifestación fenoménica, en cuya génesis ha operado ya la mente humana a través de sus estructuras trascendentales. Significa esto que la separación entre certeza y verdad se ha consumado definitivamente, por una parte, y, por otra, que la teoría del conocimiento se ha abierto a un nuevo paradigma meta cognitivo que podíamos tildar, no sin cierta audacia, de constructivista. Ello significa aceptar que el conocimiento no es una mera copia de la realidad, sino el producto de la actividad cognitiva del ser humano y de sus anclajes sociales y pragmáticos. Kant está lejos de esta definición, pero su filosita representa el gozne sobre el que gira la epistemología moderna hacia la perspectiva constructivista. Decimos que Kant está lejos de estas posiciones porque su filosofía trascendental encontrará en la unidad de la apercepción trascendental un sujeto universal entregado a fundar la nueva episteme, por encima de todo relativismo lingüístico, sociocultural o pragmático. Sin embargo, la solución kantiana abrió definitivamente el pensamiento epistemológico a una concepción del conocimiento en la que el sujeto y ciertas condiciones trascendentales afectas a éste resultan indispensables para la reconstrucción del saber, una reconstrucción que no tardaría en verse abocada a una genealogía del conocimiento y a una deconstrucción social de las prácticas científicas como prácticas lingüísticas, ideológicas, retóricas y como complejas formas de saber/poder/hacer. La filosofía empirista se caracterizó por defender la primacía de la experiencia en el conocimiento. Los seres humanos nacemos tanque tabula rasa, carentes de todo conocimiento y todo contenido conceptual innato. Nuestro saber es, pus, el resultado del aprendizaje, que comienza siempre por la experiencia sensible. La mente humana alberga dos clases de contenidos esenciales: por una parte, las impresiones frescas, intensas y vivaces que proceden de nuestros sentidos a través de la percepción directa, y, por otra, las ideas que proceden de la introspección y que permiten formar ideas acerca de operaciones tales como sentir, pensar, desear, etc. Esta tesis es la que se conoce como principio empirista. Otra de las afirmaciones básicas del empirismo se refiere a cómo estas ideas o impresiones procedentes de la experiencia se combinan en la mente humana para formar ideas complejas. La tradición empirista derivó, por este motivo, en lo relativo a su concepción de la mente y del conocimiento, hacia posiciones asociacionistas y psicologistas. Los empiristas trataron de explicar la formación de ideas complejas a partir de la determinación de ciertos principios que operan naturalmente en la mente humana. Estos principios sí son innatos, pero no representan ninguna clase de conocimiento, sino simplemente el modo en que nuestra mente procede de oficio con los datos de la experiencia. Por otra parte, el empirismo proveía al conocimiento de sentido común y al conocimiento filosóficocientífico de un criterio demarcacionista: todo aquello que no pueda ser retrotraído a la experiencia sensible debe ser tenido por un mero ejercicio especulativo y desposeído de sus pretensiones cognoscitivas. Locke admitía la idea de sustancia como sustrato de las cualidades primarias, pero renunciaba a intentar una comprensión mayor en este asunto que excedía por completo los límites del conocimiento humano. Frente al realismo clásico, los empiristas defendieron una teoría representacionalista del conocimiento. Esta teoría subrayaba la imposibilidad del conocimiento para ir más allá de sus propias percepciones e ideas, es decir, para trascenderlas y alcanzar la realidad objetiva. Este principio por otra parte, presente también en la filosofía racionalista desde Descartes produce consecuencias muy importantes para el posterior desarrollo de la teoría del conocimiento: encierra a la mente humana en sus propios limites; el hombre tiene noticia tan sólo de aquello que percibe por los sentidos, internos y externos, y sólo de ellos puede tener certeza. Lo que anida en la mente humana no son las cosas mismas, sino tan sólo una representación de ellas, por lo que no podemos estar seguros de la supuesta objetividad de nuestro conocimiento, es decir, de la adecuación entre representación y objeto. La crítica empirista trasladó el problema de la causalidad del plano metafísico al plano epistémico. No es posible conocer en sí ninguna clase de nexo causal, en cuanto relación necesaria y objetiva entre dos sucesos, derivable de su naturaleza ontológica. No cabe, pues, un acceso apriorístico y deductivo a la causalidad. Ésta es, tan sólo, una relación cognoscitiva que establece el sujeto entre dos sucesos en virtud de cierta regularidad, percibida empíricamente, es decir, fruto de la experiencia. La causalidad, por otra parte, anida en el ámbito de la creencia. La causalidad que se predica pues en el ámbito de las ciencias descansa en la creencia en que la naturaleza se mostrará constante en estas relaciones, “principio de la constancia de la naturaleza”.

1.2. PRINCIPIOS y LEYES: DE LA ONTOLOGÍA DE LAS CAUSAS A LA EPISTEMOLOGÍA DE LAS REGULARIDADES LEGALIFORMES

Desde la óptica de la ontología clásica, particularmente aristotélica, la ciencia se concibe como la búsqueda de las causas del ser. Aristóteles definió el marco del conocimiento científico a partir de algunas ideas básicas: a) Todo ser es el resultado de un proceso de causación que adquiere, en conjunto, la estructura de una cadena causal que tiene su origen en una Primera Causa. b) La constitución causal de la realidad introduce una profunda carga ontológica en el concepto de causa. Esta noción supone una vinculación ontológica necesaria entre causa y efecto, que desde Aristóteles se despliega en cuatro sentidos diferentes: eficiente, material, formal y final. c) El conocimiento se orienta siempre hacia lo universal, hacia el descubrimiento de la esencia de la cosa, pero a esta sólo se accede por medio de un proceso de inducción empírica y abstracción doctrina aristotélicoescolástica. d) Las categorías y los conceptos con que pensamos mantienen una relación natural con lo real, combinando, al mismo tiempo, su naturaleza gnoseológica con un fundamento ontológico suficiente como para garantizar la correspondencia entre el intelecto y la cosa. e) Aunque en el conocimiento son muchas las circunstancias contingentes con que la sensibilidad y la percepción se enfrentan, también hay espacio para la necesidad. Ésta se encuentra esencialmente en dos ámbitos distintos: por una parte, en el plano de la necesidad ontológica de la relación causal, derivada de la naturaleza íntima de los seres; por otra parte, en el pensamiento, cuya lógica nos muestra la relación deductiva necesaria entre ciertos principios o proposiciones y ciertas conclusiones derivadas según ciertas formas de razonamiento válido; no así en la inducción, cuyos límites ya conocía Aristóteles. Este planteamiento permaneció casi inalterado durante toda la Edad Media, incluso reforzado por el pensamiento escolástico de los siglos XII y XIII Desde la óptica asumida por el racionalismo barroco. La .filosofía y la ciencia se conciben como una investigación acerca de los principios. Pero ¿cuál es cl papel de los principios en el pensamiento racionalista barroco? Como hemos afirmado más arriba, la filosofía moderna rompe la identidad entre certidumbre y verdad. El sujeto del conocimiento tiene conciencia de sus propias percepciones e ideas, pero, en la medida en que éstas son representaciones de lo real, no puede estar seguro de que sean representaciones adecuadas de la realidad. Ésta, fuera del sujeto, ya no es poseída directamente por éste, sino alcanzada a través de la mediación de lo sensible. Pero esta mediación ya no puede suponerse adecuada sin más discusión. El empirismo, que acepta este análisis del conocimiento, va recorriendo desde Locke hasta Hume el camino desde un criticismo atenuado por la confianza en que las nociones residuales de causalidad y sustancia son suficientes para suponer una coherencia esencial entre la realidad y la representación, hasta un escepticismo solipsista, que acepta definitivamente la renuncia al realismo objetivo aristotélicoescolástico. Si la experiencia no puede fundar la episteme entendida como conocimiento universal y necesario, por una parte, y como conocimiento cierto y verdadero a la vez, por otra, se ha de recurrir a otra fuente de conocimiento que pueda hacerlo. Esta fuente no puede proceder de la sensibilidad, sino del mismo sujeto cognoscente. Deberá consistir en ciertos principios del saber, innatos en el individuo, puestos ahí por el creador, de modo que entre el ardo essendi y el ardo cagnascendi pueda existir una esencial coherencia y adecuación que llene de sentido la voluntad de saber del hombre. El innatismo racionalista no es un mundo aparte de lo real, un mundo interior al hombre donde florece el conocimiento, sino el puente que se tiende entre la mente y sus representaciones, por una parte, y la realidad exterior, por otra’. Así pues, los principios se conciben como el cimiento del conocimiento desde el que, por medio de las reglas del pensamiento válido, poder alcanzar un conocimiento a la vez cierto y verdadero. Pero, para poder cumplir su misión, dichos principios habrán de ser a la vez principios del conocimiento, habitantes de la mente humana y garantes de su saber, y, por otra parte, principios de lo real, principios del ser. Pues sólo así puede garantizarse la semejanza entre lo representado y lo real. Así ocurre en la filosofía de Spinoza o de Leibniz. En estos autores los principios de no contradicción o de razón suficiente, respectivamente, desempeñan este doble papel ontológico y gnoseológico; permiten tender un puente entre lo real y la idea o percepción. En resumen, los principios de los que venimos hablando:  Establecen simultáneamente las determinaciones intrínsecas, necesarias y más generales tanto de la constitución de lo real como del ejercicio del conocimiento.  Permiten armonizar la representación perceptiva y eidética con lo real, en la medida en que son la raíz última de ambas dimensiones. Adecuadamente aplicados a la deducción, estos principios permiten al individuo trascender su percepción y sus ideas adentrándose más allá de su experiencia sensible en pos de lo real. La filosofía anglosajona y la metodología científica nacida de la nueva ciencia incorporarán paulatinamente la noción de ley de la naturaleza. Pero esta noción, aunque cargada de resonancias ontológicas, re situará el problema del conocimiento en un nuevo plano derivado del principio de legalidad. La noción de ley, cuya génesis puede rastrearse a lo largo de los siglos XVII a XIX completada ya en la obra de J. S. Mill, nada tiene que ver ya con la causalidad ontológica o con la idea de principio. La carga metafísica de la noción de ley habrá desaparecido por completo al menos en sentido positivo. El principio de legalidad interpretará la ley como una relación entre fenómenos caracterizada por la regularidad y la constancia, aunque siempre contingente y fruto de un conocimiento experimental e inductivo. La ley no se deduce apriorísticamente de unos primeros principios, ni pretende descubrir la naturaleza de las sustancias; las leyes son fruto de la observación y el experimento; son descubiertas por el intelecto humano y expresan ciertas reglas que rigen el acontecer de las cosas. Por otra parte, y hasta cierto punto, la noción de ley vendrá a ocupar el lugar epistemológico de los principios. Éstos, como ya hemos afirmado, tendían el puente entre el conocimiento fenoménico, representativo, y la realidad misma. Actuaban como principios rectores del conocimiento, como nervios del saber en virtud de los cuales podía el intelecto aventurarse más allá de su experiencia inmediata. No obstante, durante los siglos XVII a XIX, las leyes seguirán interpretándose, últimamente, desde una óptica ontoteológica. Así ocurre, por ejemplo, en Newton, para quien las leyes de la naturaleza son la expresión de la voluntad y el designio de Dios. La desvinculación del pensamiento científico de la fundamentación teológica tardaría mucho en llegar, sin que se haya producido, por otra parte, de un modo completo. La reflexión metacientificas se orientará en el futuro a pensar la tarea de la ciencia como la explicación predicción de fenómenos de acuerdo con leyes, hasta desembocar en la epistemología contemporánea en el modelo nomológicodeductivo.

1.2.1. La colonización del pensamiento científico por la noción de ley y el principio de legalidad

En el ámbito de la ciencia natural la noción de ley fue entrando paulatinamente de la mano de la reflexión metodológica elaborada por los mismos hombres de ciencia y a través de la reflexión metacientificas de la mano del empirismo y el positivismo. Ya hemos afirmado cómo el origen del principio de legalidad nace de una proyección en el orden de la naturaleza de algunos conceptos y perspectivas de la filosofía moral. Mostraremos ahora algunos ejemplos de ello. En este ámbito habia ido formándose un profundo convencimiento, hasta cierto punto heredado del pensamiento clásico y escolástico, acerca de que el ser humano estaba dotado de una naturaleza universal, comúnmente presente en todo el género, que podía interpretarse como un orden a la vez ontológico, psicológico, moral, social y jurídico. Los empiristas procuraron obviar la primera de esas dimensiones, la ontológica, reduciendo esta naturaleza humana a un conjunto de regularidades perceptibles en los modos de ser, percibir, pensar o actuar de las gentes. Evitaron así caer de nuevo en la investigación de las naturalezas últimas, las ciencias de los entes o sus fines intrínsecos. Frente a la actitud apriorística y dogmática de los clásicos y escolásticos, los empiristas construyeron su versión de la naturaleza humana a partir de la observación del hombre, obteniendo como resultado un conjunto de tendencias extrapolables al género humano de muy diversa índole. T. Hobbes, por ejemplo, observó en el hombre una tendencia natural a la concentración de poder como garantía de su propia seguridad y de su propiedad. Esta tendencia abocaba al ser humano a un juego de estrategia en el que la única solución plausible era renunciar a la propia libertad a favor de un estado todopoderoso que, a cambio, pueda garantizar la vida del súbdito y ciertos bienes y derechos. Por su parte, J. Locke pensaba, también como Hobbes, que la sociedad procedía de un acuerdo o pacto entre los hombres para superar las dificultades que entrañaba el estado de naturaleza. Pero, en contra de Hobbes, Locke rechazaba el absolutismo. El pacto, en vez de ser el resultado de una jugada desesperada, necesaria para salvar la vida, era el resultado de la razón humana una racionalidad también empírica y regular. La razón, universalmente presente en el hombre, es la ley fundamental de la naturaleza humana, su constitución. Ella es la que muestra al hombre que en su conducta debe guiarse por principios cooperativos y no egoístas; y, por ello, el Estado no es sino una optimización necesaria que no tiene como misión revocar la ley natural del hombre, sino potenciarla y perfeccionarla.

1.3. LA APERTURA DE LA EPISTEMOLOGÍA A LAS CONDICIONES SOCIALES DE PRODUCCIÓN DEL CONOCIMIENTO.

Aunque desde muy antiguo ha existido conciencia de que el conocimiento y la opinión de los hombres se encuentran, en alguna medida, influidos o incluso determinados por las condiciones socioculturales de la vida véase, por ejemplo, el gran Protágoras, lo cierto es que la epistemología filosófica ha vivido de eclipsadas a esta circunstancia durante demasiado tiempo. El siglo XVIII conoció las primeras escaramuzas entre la gnoseología y la reflexión relativista que pretende situar el conocimiento en sus anclajes psicosociales, alumbrando una cierta teoría de la ideología de corte psicologista, o aun antes, en la obra de Bacon, una muy lúcida revisión de las formas del conocimiento determinadas por ciertas condiciones socio profesionales y lingüísticas a las que ningún hombre puede hurtarse, bajo la forma de la teoría de los ídolos. Sin embargo, lo cierto es que fue el siglo XIX cl que conoció el nacimiento de una nueva disciplina aunque en sus comienzos no se la percibiera como tal que pretendía aunar el trascendental reino del conocimiento y la verdad con las condiciones sociales, económicas y políticas en que tal conocimiento surge y opera, vinculando representaciones, intereses y grupos humanos de un modo que hoy consideramos irrenunciable. Cualquier ensayo de una teoría sociológica del conocimiento supone la posibilidad de formular algún tipo de vinculación entre la esfera de la representación (conceptual, lingüística o imaginaria) y la esfera social. Hemos visto en las páginas anteriores cómo, desde el Barroco a la Ilustración, la temía del conocimiento conoció tres enfoques alternativos bajo las formas de las filosofías racionalista, empirista y critica. Todas estas gnoseologías, cada una a su manera, se manejaban en un marco abstractivo en el que conceptos, términos e imágenes se suponían desprovistos de cualquier profundidad social, aunque se les atribuyera alguna de naturaleza psicológica o moral, a lo sumo. Desde la perspectiva filosófica, muy especialmente desde la filosofía kantiana, el conocimiento se presentaba como síntesis de los datos de la experiencia y los elementos a priori que el sujeto imponía en el acto del conocimiento. Tales condiciones eran imprescindibles para fundamentar la existencia de un conocimiento universal y necesario, encarnado por la física newtoniana y los principios del racionalismo ilustrado, cargados de universalismo. Estos objetivos se fundaban, a su vez, en la aceptación tácita de una naturaleza humana universal y en la hipóstasis de una racionalidad desprovista de dimensión histórica, social y axiológica, en una razón trascendental condición de posibilidad de todo saber sólidamente fundado. Sobre este telón de fondo, incipientemente reformulado por la hermenéutica romántica e historicista, surgirán en el XIX nuevas perspectivas teóricas decididas a iluminar el problema del conocimiento desde la óptica de su producción social y de sus vínculos con las realidades de la vida. K. Marx es, sin lugar a dudas, la primera gran referencia para la reconstrucción de una sociología del conocimiento. En su obra, Marx articuló de manera precisa, aunque no exenta de ambigüedades, el vínculo entre conocimiento y estructura social. Muchas de sus ideas nos parecen hoy elementales, pero no fue ésta la consideración que merecieron en su tiempo. La idea central planteada por Marx puede formularse con sencillez: en razón de la condición natural del hombre como horno laborans, y en virtud de la articulación histórica, material y objetiva de los modos de producción, emergen ciertas fuerzas sociales y ciertos fenómenos estructurales, independientes de las voluntades de los sujetos históricos concretos, que tienden a producir determinadas configuraciones en las relaciones (sociales) de producción y en las formaciones ideológicas corresponsables de la emergencia de formas de conocimiento y autoconciencia deformadas y ajustadas a ciertos intereses que benefician al capital y legitiman su funcionamiento. La fuerza configuradora de lo social se manifiesta, en opinión de Marx, bajo las formas de la ideología, la apariencia y la falsa conciencia. La ideología en Marx supera las formas del psicologismo teoría del engaño para dar cuenta de un fenómeno mucho más complejo y fundamental, a saber, el engaño que, motivado por fenómenos estructurales independientes de los sujetos, penetra en las conciencias de los hombres hasta dar lugar a una falsa realidad y una autoconciencia deformada. La gran aportación marxiana, de la que no podemos ocuparnos más que de manera muy elemental, fue la de sacar la critica del conocimiento del reino trascendental de la gnoseología universalista kantiana, para vincularla a las formaciones, estructuras y fuerzas sociales que pueden dar razón de su génesis, así como de sus efectos legitimadores y productores de (falsa) realidad. Otro de los nombres propios de mayor trascendencia en este recorrido por la sociología del conocimiento ha de ser el de E. Durkheim. En una evidente radicalización de su deriva idealista, la obra de Durkheim giró progresivamente hacia la acentuación del papel de las representaciones colectivas en la formación de la conducta individual y en los procesos motivacionales y normativos. La cohesión, como condición sistémica del gran organismo, exige que lo social se manifieste como un hecho dotado de capacidad coactiva o impositiva sobre las conciencias individuales; las representaciones colectivas representan dicha facticidad a la vez social en su origen, e individual, en su modo de estar en las conciencias, ofreciendo al individuo los instrumentos cognitivos, categoriales y motivacionales necesarios para la vida social, convirtiéndolo, de este modo, en un sujeto competente. En “Las formas elementales de la vida religiosa” Durkheim exploró como objetivo secundario de su trabajo la formulación de una teoría sociológica del conocimiento cuya tesis central afirma que los sistemas clasificatorios a través de los que los grupos humanos organizan y dan sentido a la realidad tienen su origen en la organización social. De modo que las categorías del conocimiento y el pensar no son sino representaciones colectivas comunes a individuos y grupos, que actúan como condiciones de posibilidad del propio pensamiento, postulando una homología estructural entre la organización social y la organización categorial. La tercera referencia esencial la encontramos en M. Weber. También en su obra se hace presente la vinculación entre la esfera de la idea y la representación y lo social, especialmente a través del concepto de afinidades electivas. Weber intentó distanciarse de las posturas deterministainfraestructurales, fundadas en una interpretación mecanicista y positivista de Marx, para plantear, una vez más en toda su complejidad, la dinámica de las relaciones entre las determinaciones sociales del conocimiento y la formación de las representaciones, tanto en un sentido como en el otro. La expresión afinidades electivas, de origen científico, concretamente químico, y que Goethe llevaría a la literatura, se encuentra en toda la obra de Weber. Si tomamos como referencia su obra “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, entonces podemos observar la función que cumple este concepto en su metodología. En ella, la expresión en cuestión se utiliza para expresar el tipo de relación que se establece entre las creencias morales y religiosas de los protestantes más bien de algunos protestantes y ciertas condiciones sociales y laborales, a la vez que con ciertas disposiciones actitudinales, responsables del desarrollo del capitalismo. La ambigüedad del concepto, que la hay, puede ser, sin embargo, la condición de posibilidad de expresar la escurridiza relación que existe entre ambas esferas, huyendo de cualquier reificación o determinismo mecanicista, por lo que el concepto parece funcionar más como metáfora que como instrumento analítico en el contexto de una obra que, por otra parte, lo acompaña constantemente con eso que hoy llamaríamos descripción densa, y que resulta esencial en la reconstrucción históricocausal que deben abordar las ciencias sociales. Weber enriqueció la sociología del conocimiento mostrando las relaciones de ida y vuelta que ticen lugar entre las formas de organización social y los modos de representación lingüística, conceptual e imaginaria, racional e irracional, disolviendo cualquier exceso reduccionista que intentara sobredimensionar alguno de los dos vínculos. Aunque una reconstrucción de la sociología del conocimiento exigiría pasar necesariamente por la obra de K. Manheim, Pero para concluir, de acuerdo con nuestros intereses, sin embargo, puede ser útil hacer referencia al análisis que del vínculo entre conocimiento y realidad social se plantea en la sociología fenomenológica iniciada por A. Schutz y continuada por Berger y Luckmann en su conocidísima obra La construcción social de la realidad’. La gran aportación de la fenomenología a la teoría sociológica fue la de explorar un espacio de realidad poco o nada estudiado hasta entonces, a saber, la esfera de la vida cotidiana y el mundo del sentido común. Efectivamente, el método fenomenológico abrió la mirada sociológica al análisis de la acción social como acción significativa en un mundo de significados socialmente construidos y compartidos. La realidad se manifiesta no tanto por su objetividad independiente de los individuos, cuanto por su significación para el sujeto y los grupos. Realidad y apariencia se confunden hasta cierto punto, pues lo que algunos pueden considerar real carece de sentido para otros. Schutz orientó sus análisis hacia la descripción del mundo de la vida, es decir, la realidad cotidiana que todo sujeto socialmente competente presupone y comprende como realidad dada y significativa de modo acrítico y pre teórico. Sus estudios hicieron posible la descripción de ciertas estructuras de sentido que vertebran la conciencia de realidad de todo sujeto social. Pero, al mismo tiempo, Schutz mostró la importancia de la dimensión biográfica en la formación de la conciencia individual, sosteniendo de este modo la dialéctica entre condicionamiento social del conocimiento y readaptación personal del mundo de significados en cada individuo. Sin embargo, dentro de la tradición fenomenológica, la publicación en 1966 de La construcción social de la realidad (CSR), escrita por P. Berger y T. Luckmann, habría de marcar poderosamente los más recientes desarrollos de la sociología del conocimiento. La tesis central de la CSR es que la sociología del conocimiento no debe ocuparse tan sólo de una forma de conocimiento el conocimiento teorético y su historia intelectual, sino que debe afrontar el problema del conocimiento como totalidad. Frente a la deriva epistemológica que tiende a afrontar este problema desde el punto de vista de su validez qué es real, qué es aparente, qué es la verdad, qué es el error, la sociología del conocimiento, en opinión de estos autores, debe ocuparse de investigar cualquier clase de conocimiento, sea cual sea su validez, en tanto que conocimiento socialmente construido, instituido y compartido. Lo central del análisis del conocimiento no es su validez, sino los procesos por los cuales llega a constituirse como tal conocimiento, los instrumentos o mecanismos gracias a los cuales se mantiene y reproduce y, por último, los fenómenos que puedan transformarlo y hacerlo desaparecer. Berger y Luckmann adoptaron una interpretación dialéctica de las relaciones entre conocimiento y realidad, intentando mostrar los vínculos entre los distintos procesos de feedback que tienen lugar en el seno de la díada conocimientorealidad social. Para desentrañar estos procesos, los autores han acuñado tres conceptos centrales en su argumentación: a) externalización: es el proceso a través del cual la actividad humana da lugar a la aparición de procesos estrictamente sociales (la realidad social es un producto humano); b) objetivación: comprende el conjunto de procesos por medio de los cuales se objetiva y critica el mundo social, que, habiendo sido producido por el hombre, se convierte en algo externo y ajeno a él, pues le antecede y limita (la sociedad es una realidad objetiva); c) internalización: comprende el conjunto de procesos que dan cuenta de la incorporación de la realidad social a la esfera de la subjetividad (el hombre es un producto social). Berger y Luckmann, han puesto especial interés en el análisis de los procesos de legitimación que permiten mantener el orden dialéctico que caracteriza las relaciones entre conocimiento, individuo y sociedad. La legitimación ofrece sentido, explica y justifica la realidad social, integrando el orden institucional y la realidad individual. Los procesos de legitimación implican diferentes procesos e instancias que pueden presentarse organizadas en distintos niveles: un nivel pictórico, anclado en el lenguaje, en sus usos c imágenes; un nivel de proposiciones elementales, poco elaboradas pero muy eficaces proverbios, refranes, etc.; un nivel teórico explicito a través del cual se legitiman y justifican diferentes instituciones; por último, un cuarto nivel constituido por los llamados universos simbólicos, es decir, cuerpos de tradición teórica que integran zonas de significado diferentes y abarcan el orden institucional en una totalidad simbólica. Los universos simbólicos son integradores institucionales y poseen un carácter normativo, pero también integran la historia y la biografía, al tiempo que ellos mismos están sometidos al cambio histórico. Para ello, hacen uso de mecanismos conceptuales tales como los proporcionados por la mitología, la teología, la filosofía o la ciencia. Pero también utilizan corno mecanismos sustentadores el poder y el conocimiento experto.

1.4. LA TEORÍA DE LA REPRESENTACIÓN DESDE LA TEORÍA DEL LENGUAJE. LA INFLUENCIA DEL PRIMER Y EL SEGUNDO WITTGENSTETN

En la primera parte de este capítulo hemos abordado una reconstrucción históricocritica de las nociones de ley y representación. Hemos podido observar cómo las posiciones en tomo a esta cuestión han recorrido un largo camino desde el realismo de sentido común, para el que el objeto de conocimiento, lo real en sí mismo, es captado por la mente humana como sí de una pintura o fotografía se tratase, hasta las formas más sofisticadas y críticas de entender la representación incluyendo en ella la participación de múltiples instancias mediadoras, a la vez posibilitadoras de la representación y constructoras de la misma, tales como ciertas capacidades innatas del sujeto, el lenguaje, la ideología, la dimensión pragmática del conocimiento y sus anclajes históricos. El modo más habitual de entender la “representación” consiste en suponer que ésta se basa en la existencia de una relación de semejanza entre lo representado, es decir, el objeto de conocimiento, y la representación. Esta semejanza, a su vez, se ha interpretado habitualmente como relación isomórfica. Como afirma Ferrater Mora en su Diccionario de Filosofia, La noción filosófica de isomorfismo debe partir del problema de la posibilidad de representar una entidad por medios distintos de la reproducción de esta entidad, pero también a través de medios que permitan establecer una correspondencia entre cada uno de los elementos de la representación y cada uno de los elementos de la entidad. Es decir, más allá de las exigencias que en el ámbito matemático se establecen, stricto sensu, a la relación isomórfica entre grupos, esta noción viene a plantear un tipo de relación entre lo representado y la representación caracterizada por: a) el reconocimiento de que ambas instancias son de naturaleza diferente, pero que b) existe una exigente relación de semejanza entre ellas basada en c) una relación biunívoca entre todos y cada uno de los elementos de lo representado y la representación, de modo que d) las operaciones o fenómenos que tienen lugar en la entidad representada tienen su correlato, término a término, en la representación a través de sus elementos. Un ejemplo típico de relación isomórfica es la que se establece entre un territorio y su representación a través de un mapa. Como puede observarse fácilmente, las cuatro características señaladas más arriba se cumplen estrictamente. Sin embargo, sería un error pensar que toda representación debe estar basada en una relación de este tipo. Como afirma Ibarra, El aspecto distintivo de la representación reside en su naturaleza vicaria o sustitutiva del objeto representado. En algunos casos, a esa naturaleza se asocia accesoriamente la condición de semejanza, pero en otros no. La filosofía moderna abrió la caja de Pandora del conocimiento al problematizar el realismo clásicoescolástico. Parece claro que las dificultades para admitir una relación de naturaleza isomórfica entre lo representado y la representación se agudizaron especialmente cuando la representación se problematizó como resultado de las sospechas que recaían sobre el lenguaje y sus efectos sobre la representación. Éste es un problema esencialmente contemporáneo, aunque tenga precedentes más antiguos. Efectivamente, la filosofía y la reflexión metacientificas pusieron sus ojos sobre el lenguaje de manera definitiva a principios del siglo xx. Desde entonces, se han desarrollado dos líneas de pensamiento diferentes y contrarias respecto al papel que desempeña el lenguaje como instrumento de la representación. Por una parte, nos encontramos con la posición representada por el primer Wittgenstein, el del Tractatus. Para este autor, el lenguaje ofrece una representación isomórfica de la realidad; la relación entre lenguaje y realidad es algo dado, y es de naturaleza estructural. El hombre se forma imágenes de la realidad; estas imágenes de lo real son modelos, en los que se da una relación entre el sentido de la imagen y la estructura de los hechos de realidad. Lo que tienen en común el lenguaje y lo real es su estructura lógica. Es posible establecer una relación de verificación de nuestro conocimientolenguaje comparándolo con la estructura atómica de los hechos. Así es posible establecer una vinculación empírica entre conocimiento y realidad. El pensamiento del primer Wittgenstein encontró su desarrollo en las ideas del Círculo de Viena. El pensamiento neopositivista del primer Círculo de Viena encontró, en la obra de Wittgenstein las dos claves de su programa filosófico y epistemológico: por una parte, el conocimiento es la constatación de lo puramente dado en la experiencia y, por otra, el conocimiento debe entenderse como formalización lógica de lo dado en la experiencia. Pero el interés suscitado por el lenguaje condujo, desde presupuestos muy distintos a los del primer Wittgenstein, y sin embargo presentes en el Wittgenstein de las Investigaciones lógicas, a la consideración de que el lenguaje como instrumento de la representación no es un agente neutro, sino más bien al contrario. La representación elaborada a través de formas lingüísticas no es nunca un reflejo especular de la realidad. Antes bien, el lenguaje deforma y reconstruye lo real de modo que nunca puede establecerse esa relación isomórfica anhelada por la epistemología positivista. El segundo Wittgenstein rompe con la concepción lógicosemántica del Tractatus para dar paso a una concepción semánticopragmática, en la que el polo que se subraya es, precisamente, el pragmático. Las proposiciones del lenguaje no deben ser vistas ni como al modo husserliano, es decir, en relación con intenciones o donaciones de sentido, ni como registros especulares de una realidad atomizada en hechos. El lenguaje debe ser puesto en relación con la vida, con la actividad vital de los sujetos, pues el lenguaje es, ante todo, una actividad. Cualquier sentencia es parte de un contexto pragmático en el que tal sentencia cobra sentido. Frente a la noción hipostasiada de la lengua, Wittgenstein hablará de juegos de lenguaje, juegos con reglas que establecen la adecuación de la representación y su pertinencia, pero generando sistemas de comunicación alternativos entre los que no pueden establecerse lazos comunes de sentido más allá de su dimensión pragmática. Como vemos, la obra de Wittgenstein resume las dos posiciones más influyentes en torno al problema del lenguaje y la representación.

CAPÍTULO 13 LAS TEORÍAS CIENTÍFICAS (II): LA TEORÍA COMO REPRESENTACIÓN ISOMÓRFICA EN LA TRADICIÓN DEL POSITIVISMO LÓGICO Y LA CONCEPCIÓN HEREDADA l. LA EPISTEMOLOGÍA DEL CÍRCULO DE VIENA l

1 . EL PRIMER CÍRCULO DE VIENA

Las doctrinas que vamos a presentar acerca de la naturaleza de la actividad científica y de sus productos más valiosos, las teorías científicas, fueron elaboradas por un conjunto de pensadores agrupados en torno a la figura de Moritz Schlick en la Universidad de Viena, hacia 1922. Enseguida, alrededor de esta figura se congregarán otras de diversos campos para formular una filosofía de la ciencia que debemos considerar, simultáneamente, consecuencia de varios fenómenos’: las profundas transformaciones operadas en la ciencia del XIX Y primeros años del xx que reclamaban una nueva reflexión metacientificas que diera cuenta de los nuevos saberes desde un punto de vista normativo, el enorme desarrollo de la matemática y la lógica en ese mismo espacio de tiempo (Frege, Peano, Russell, Hilbert) y la nueva epistemología empirista del primer Wittgenstein. Por otra parte, esta nueva epistemología de la ciencia venía a presentar una alternativa a la reflexión metodológica y epistemológica que se había desarrollado en el ámbito filosófico alemán y que admitía la distinción entre las ciencias de la naturaleza y las ciencias sociales. El nuevo programa positivista contenía un fuerte componente logicista, preocupado por establecer las condiciones estructurales y formales del conocimiento científico desde un planteamiento normativo. Los trabajos del Círculo de Viena supusieron la puesta en marcha de un proyecto de unificación de la ciencia bajo la idea de un único método y de la esencial identidad de todo el conocimiento científico cuando se le considera desde la perspectiva metacientífica. Las ideas defendidas por los principales representantes del Círculo estuvieron sometidas a profundas críticas desde muy pronto por ejemplo, por Popper y sufrieron una notable evolución a lo largo de cuatro décadas, las que transcurrieron desde 1922 hasta finales de la década de los sesenta. A propuesta de Putnam, se ha denominado concepción heredada standard view a esta tradición de filosofía de la ciencia y reflexión metacientífica que arranca de los trabajos del primer Círculo de Viena y que continuó de la mano de pensadores como Carnap, Ayer, Popper, Hempel o Nagel. Entre todos ellos existieron diferencias que no pueden ser consideradas de matiz.

1.2. CARACTERIZACIÓN DE LA CONCEPCIÓN HEREDADA

Hacking ha caracterizado la tradición de la concepción heredada señalando un conjunto de principios epistemológicos y metodológicos que definen su presentación canónica. 1. Realismo. La ciencia aspira a elaborar un conocimiento acerca del mundo que no renuncia a obtener la mejor descripción posible de éste; el conocimiento científico resulta independiente del pensamiento singular de los hombres de ciencia. Existe una aspiración objetiva y realista en el conocimiento. 2. Demarcación. Gracias a su método y en virtud de ciertas propiedades ontoepistemológicas, tales como la relación entre la empírica y la teoría, la ciencia es un tipo de conocimiento distinguible de otros conocimientos no científicos o seudocientíficos. 3. La ciencia es acumulativa. El conocimiento científico crece como resultado de la paulatina acumulación de nuevas observaciones y nuevos diseños experimentales, que dan como resultado la formulación de nuevas teorías y el descubrimiento de nuevas leyes. Estas nuevas teorías se superponen a las anteriores desmintiéndolas o subsumiéndolas como partes especiales de una teoría más general. 4. Existe una distinción neta entre observación y teoría. La observación de los hechos puede hacerse de tal modo que la instancia observacional mantenga un estatuto de objetividad suficiente, desembarazado de sesgos teóricos. La observación es independiente de la teoría. 5. La base empírica de la teoría, es decir, la obtenida por observación y experimentación, es el fundamento de la justificación de las hipótesis y teorías. Los hechos de observación son la interpretación semántica de la teoría. 6. Las teorías tienen una estructura deductiva. Efectivamente, las teorías se construyen como estructuras formales conectadas con la base empírica. El fin último de las entidades teóricas es la formalización deductiva de lo dado en la experiencia. En ellas la coherencia formal es la prueba de validez fundamental. 7. Los conceptos científicos son precisos y semánticamente unívocos. 8. Distinción entre el contexto de justificación y el contexto de descubrimiento. Las teorías pueden ser abordadas desde dos perspectivas diferentes: por una parte, pueden abordarse las condiciones psicosociales de los descubrimientos y sus contextos históricos contexto de descubrimiento, para narrar algo así como una historia externa de la ciencia; sin embargo, el análisis de las teorías puede hacerse también desde el proceso interno del conocimiento científico, es decir, desde el conjunto de relaciones lógico empíricas que está en la base del desarrollo y justificación de una teoría. 9. El programa de la ciencia unificada. El positivismo defendió, desde sus inicios, el proyecto de una ciencia unificada. Las ciencias naturales deben asumir su carácter ejemplar con relación con la actividad científica de las ciencias sociales, pues representan el canon metodológico, encarnado paradigmáticamente en la ciencia física. El positivismo lógico constituye la primera de las concepciones contemporáneas acerca de la naturaleza de las teorías científicas. Esta concepción descansa sobre dos presupuestos: la constatación de lo dado en la experiencia y la formalización lógica aplicada a la base empírica. El positivismo lógico concebía que el producto de la actividad científica fuera, esencialmente, el descubrimiento de leyes de la naturaleza y la formulación de teorías científicas. Los hechos de observación, obtenidos por medio de la experimentación o la observación dirigida, constituyen la base empírica de la teoría y sobre ellos descansaba su adecuación empírica y su interpretación semántica. Asumiendo posiciones fenomenistas y censistas, el primer Círculo de Viena pretendió definir el conocimiento como una constatación de lo dado en la experiencia. El sujeto es impresionado por la realidad; en esta aprehensión cabe la objetividad, que no es otra cosa que constatar lo dado en la experiencia en su objetividad neutral, esto es, como fenómeno en un sentido análogo al que mantenían los empiristas y positivistas decimonónicoso Ahora bien, lo dado en la experiencia debe ser expresado lingüísticamente a través de ciertos enunciados llamados enunciados protocolarios. Éstos no representan una transformación de la experiencia, sino su mera expresión lingüística, desembarazada de sesgos teóricos. Entre los hechos atómicos en expresión de Wittgenstein y los enunciados protocolarios existe una relación biunívoca. Esta relación es la base para determinar el contenido empírico de una teoría y para descartar cualquier clase de seudo saber científico poético, religioso, metafísico. La ciencia, pues, comienza la elaboración de sus teorías por la constatación directa y fenoménica de lo dado en la experiencia y continúa a través de la traducción de lo constatado en un conjunto de enunciados protocolarios. Estos enunciados, por otra parte, deben ser permanentemente testados a través de un proceso inductivo, esencial para la actividad científica, tal y como había difundido el positivismo de Mill. La inducción no garantiza necesariamente la verdad de nuestro conocimiento, pero nos aporta cierta seguridad práctica, amparada en la constancia de la naturaleza. Por otra parte, la inducción científica hará posible la generalización necesaria para formular hipótesis y leyes científicas. Una vez que la ciencia dispone de una sólida base empírica, entonces la tarea consistirá en una formalización lógica de lo dado en la experiencia. El lenguaje científico, guiado férreamente de la mano de la lógica, deberá reconstruir la forma de los eventos empíricos a través de las relaciones lógicas entre enunciados. El papel que los positivistas atribuyeron a la lógica se basaba en los trabajos de Russell y Wittgenstein. La lógica, es decir, las relaciones lógicas, es lo que tienen en común los eventos reales y la estructura de los enunciados científicos de una teoría. Entre la construcción teórica y la realidad empírica habrá de existir, pues, una relación isomórfica. Por otra parte, la teoría debe garantizar la adecuada cadena lógica que conduce inductiva y deductivamente desde los enunciados protocolarios a los enunciados teóricos no directamente vinculados con los dados en la experiencia. La estructura lógica garantiza, de este modo, no sólo la consistencia interna de los enunciados teóricos, sino también la vinculación entre conocimiento y realidad. Así pues, entre la teoría científica y la realidad existirán dos tipos de relaciones que establecen expresamente el sentido de toda representación científica: por una parte, una relación semántica garantizada por la adecuación empírica entre los hechos atómicos y los enunciados protocolarios, y una relación formal amparada en la común estructura lógica del mundo y de los enunciados teóricos y científicos, relación de naturaleza isomórfica. De este modo comprendieron el concepto de representación en la ciencia los primeros pensadores del Círculo de Viena.

1.3. EL SEGUNDO CARNAP Y LOS DOS NIVELES DE LENGUAJE

Carnap modificó su punto de vista fenomenista y censista y se alejó sensiblemente de sus planteamientos iniciales acerca de la posibilidad de producir un conocimiento que fuese estrictamente una constatación de lo dado en la experiencia. La razón para hacerlo fue el reconocimiento del fuerte reduccionismo en el que habia caído el Círculo al establecer su concepto de enunciado protocolario como expresión lingüística de lo dado en la experiencia. Carnap defendió, entonces, un modelo de representación basado en dos niveles de lenguaje: el llamado lenguaje observacional (Lo) Y el denominado lenguaje teorético (Lt). El lenguaje observacional del que hablaba Carnap ya no aspiraba a constatar lo dado en la experiencia de una forma directa y objetiva, como registro de un fenómeno, sino a constituir un lenguaje común e intersubjetivamente validado para la ciencia, que salvase el problema de la base empírica. Éste problema sic concretaba en tres dificultades, a saber: a) definir correctamente el estatuto ontológico de los observables y de su expresión lingüística, b) la necesidad de dotar a toda teoría de una base empírica suficiente que defina su interpretación semántica y, al mismo tiempo, sea su fundamento empírico inductivo, y c) la necesidad de contar con/producir un conjunto de enunciados de observación que puedan servir para contrastar la teoría misma5 La primera de las condiciones hace referencia a un rasgo esencial de la teoría de la representación en el positivismo lógico: para esta tradición, y en general para la concepción heredada, el conocimiento científico mantiene una relación referencial con lo real que no puede desaparecer por completo; el conocimiento científico se entiende como una constatación objetiva de lo dado en la experiencia, a través de una vinculación directa entre el sujeto de conocimiento y el fenómeno. La distinción de los dos niveles de lenguaje introducida por Carnap y seguida por muchos de los autores de la concepción heredada como, por ejemplo, Hempel, renunciaba a una vinculación directa, como la defendida por el primer Círculo, por una relación mediada lingüísticamente lenguaje observacional, pero seguía manteniendo viva la expectativa de poder construir un lenguaje perfecto que garantizase, por la vía de una semántica intersubjetivamente validada y una estructura lógica férreamente construida, las aspiraciones del realismo fenomenalísta que se desprende de todo el proyecto positivista. El mismo Carnap y otros filósofos de su misma tradición aceptaron paulatinamente que no puede haber una observación sin carga teórica; ésta fue, en definitiva, una de las críticas más poderosas que Popper y Hanson formularían al modelo positivista, aunque éste nunca abjuró, de una u otra manera, de la necesidad de formular alternativas esencialmente lingüísticas a este problema. Sin embargo, a pesar de sus pretensiones, la solución adoptada por Carnap y otros Hempel, Nagel para encontrar una fórmula que salvase el problema de la base empírica abrió el camino hacia un reconocimiento de la naturaleza convencionalista y pragmatista de la representación científica de la realidad. Una vez admitida la imposibilidad del conocimiento humano para constatar lo dado a la experiencia de una forma directa y objetiva, desembarazada de todo sesgo teórico, y admitida la mediación lingüísticoteórica que resulta constitutiva del mismo acto de observación científica, entonces habría de admitirse, de una u otra manera, que la relación entre la representación y lo representado entrañaba un componente convencional. Como señalan Ibarra y Mormann, la confirmación de una teoría científica ya no se definirá como la vinculación entre la experiencia pura de lo real y los enunciados científicos, sino entre diversos planos lingüísticos que constituyen la propia teoría, esquemáticamente reducidos a dos: el lenguaje observacional y al lenguaje teórico. Ahora debemos detenernos en su concepción de las teorías como estructuras lingüísticas. Desde un primer momento, el neopositivismo concibió las teorías como conjuntos de enunciados trabados lógicamente que resultaban de un proceso de formalización de la base empírica, ligado a dos tipos de inferencia: por una parte, las generalizaciones inductivas que podrían dar a luz el descubrimiento y la formulación de leyes de la naturaleza y, por otra, la actividad deductiva orientada a la formulación de consecuencias lógicas empíricamente interpretables y contrastables. Una teoría científica es, pues, desde este punto de vista, una entidad que combinaba dos tipos de enunciados: por una parte, los enunciados protocolarios como constatación de lo dado en la experiencia o, más tarde, los enunciados observacionales, y, por otra, un conjunto de términos teóricos y un conjunto de axiomas, enteramente formales es decir, sin contenido empírico, que constituyen el armazón lógico de la teoría. Entre estos dos niveles habrán de existir ciertas reglas de asignación o correspondencia que vinculen lo observacional y lo teórico de modo que pueda realizarse una adecuada interpretación semántica de la teoría. La teoría, pues, poseía la estructura de un cálculo lógico preparado para recibir una interpretación empírica, cuyas condiciones y alcance fue uno de los problemas esenciales de las investigaciones lógicas de positivismo especialmente en Carnap a partir de 1930. La evolución del pensamiento de Carnap representa muy bien la orientación laicista del positivismo. Se trataba, en definitiva, de dotar a la ciencia de los instrumentos lógicos capaces de formalizar adecuadamente la base empírica; de ahí que su preocupación por la lógica se mantuviera, al mismo tiempo, a caballo entre la sintaxis y la semántica.

1.4. LA CONCEPCIÓN AXIOMÁTICA DE LAS TEORÍAS

En las páginas anteriores hemos expuesto el núcleo epistemológico del programa positivista. En ellas hemos visto cómo las torcías se conciben como un conjunto de afirmaciones que: a) son susceptibles de ser estructuradas mediante relaciones de dependencia lógica y b) versan sobre la realidad fisca, unas directamente y otras indirectamente a través de las primeras. El núcleo de este análisis lo constituye la noción de cálculo axiomático empíricamente interpretado A continuación, de una manera muy elemental, repasaremos la noción de teoría axiomática. Este concepto, Como acaban de recordarnos Díez y Moulines, constituye el armazón estructural de la noción positivista de teoría. El neopositivismo lógico entendía que las teorías funcionaban como totalidades en las que la consistencia lógica debía estar garantizada por su estructura axiomática. De este modo, los enunciados teóricos no sólo mantenían una vinculación empírica a través de la conexión observacional que garantizaba su valor semántico y empírico y su contrastabilidad, sino que también debían pasar la prueba lógica de su sometimiento a las fuertes restricciones que impone la estructura axiomática. Estas dos garantías eran las claves de la construcción de las teorías científicas. Una teoría axiomática T es un conjunto de afirmaciones dentro del cual se ha establecido un subconjunto de ellas A, denominadas axiomas de la teoría, de modo que se satisfagan las siguientes condiciones’: a) cualquier proposición de la teoría T es una consecuencia lógica de uno o más de los axiomas contenidos en, y b) cualquier proposición que sea una consecuencia lógica de uno o más axiomas de A es una proposición de T. No cabe duda de que no todas las elaboraciones teóricas son susceptibles de axiomatización. Antes bien, realmente sólo en el campo matemático y lógico encontramos axiomatizaciones completas de una teoría. Las ciencias empíricas se resisten a esta tipo de tratamiento, aunque, sin embargo, pueda resultar útil su aplicación en algún campo específico y respecto de ciertos resultados parciales. Esta preocupación por la formalización lógica de las teorías proviene, en último término, de las ideas expresadas por el primer Wittgenstein y Russell acerca del papel de la lógica en el conocimiento como mediación estructural que pone de manifiesto la isomórfica entre la realidad y nuestro lenguaje científico acerca de ella. Por otra parte, fue Reichenbach quien, en la década de los veinte, aplicó por primera vez este análisis lógico para establecer la semejanza entre dos teorías diferentes pero estructuralmente homólogas la Geometría Pura y la Geometría Física cuyo parecido consistía en su semejante estructura axiomática’ o. El programa neopositivista, inspirado en estos presupuestos, entendió que la reflexión metacientífica debía orientarse en la dirección de proporcionar a la ciencia los instrumentos lógicos lenguajes y estructuras axiomáticas necesarios para dotar a las teorías científicas empíricas, tal y como se encuentran como resultado dc la actividad investigadora, de una poderosa estructura lógica, en los términos que ya hemos expresado. Las teorías empíricas, pues, resultaban ser: a) un conjunto de afirmaciones sobre algún aspecto o porción de realidad que intentamos captar mediante el uso de ciertos conceptos y un sistema de relaciones entre ellos a través del cual intentamos representar su contenido empírico, y b) desde el punto de vista de su estructura, un cálculo interpretado, donde por cálculo se entiende un cálculo lógico o una teoría axiomática. La axiomatización de las teorías empíricas se convirtió, de este modo, en un paradigma de la reflexión metacientífica y una meta propuesta como horizonte del desarrollo científico. Desde luego, en el campo de las ciencias sociales la axiomatización resulta una opción del todo apartada de la práctica investigadora, pero también metacientífica. No obstante, parece necesario conocer los conceptos más relevantes de la concepción axiomática de las teorías, pues en éste, como en otros casos, además de asomarnos a un mundo de complejos problemas metacientificas y lógicos, podemos descubrir algunos aspectos esenciales de la naturaleza de la ciencia, en especial en lo relativo a su estructura lógica y a las relaciones conceptuales que toda teoría implica. Hemos hecho referencia a la relación que debe existir entre las afirmaciones que componen el corpus de la teoría y el subconjunto de las mismas que denominamos axiomas. Todas y cada una de las afirmaciones de la teoría deben ser derivables deductivamente a partir de los axiomas se denomina a esta propiedad completad de una teoría axiomáticao Ahora bien, estos axiomas deben satisfacer, además, otras dos condiciones, a saber, su independencia unos axiomas no pueden derivarse de los otros; es decir, los axiomas deben darse en un número tan limitado como sea posible, a condición de cumplir con el primer requisito, el de la completad de la teoría. Por otra parte, una teoría axiomática debe establecer con el máximo rigor y exhaustividad un conjunto de símbolos primitivos en función de los cuales sea posible, de acuerdo con ciertas reglas, expresar cualesquiera otros conceptos o expresiones de la teoría, de modo que cualquier expresión sea o bien un símbolo primitivo, o una combinación de ellos. Estos términos primitivos carecen de significado; no se encuentran, al menos inicialmente, interpretados empíricamente, sino que, por el contrario, funcionan como variables capaces de admitir diferentes interpretaciones semánticas. Cuando la teoría necesita de la incorporación de nuevos conceptos, éstos deben introducirse de manera rigurosa a través de definiciones que tienen la estructura de identidades en las que se explicita la equivalencia entre el nuevo concepto y los conceptos primitivos u otros conceptos derivados ya definidos. Otra característica de toda teoría axiomática es que debe ser deducible. Esta propiedad exige que la teoría disponga de un procedimiento que permita establecer mediante un número de pasos finito si una determinada afirmación es una consecuencia deducible de los axiomas y, por tanto, pertenece al corpus teórico, o no. En caso afirmativo, la afirmación deducible de los axiomas y que forma parte de la teoría se denominará teorema. En la medida en que los teoremas son consecuencias lógicas derivadas a partir de los axiomas, no añaden nada que no estuviera contenido implícitamente en ellos, aunque sí explicitan su contenido y sus consecuencias.

2. LA REVISIÓN DE LOS PRINCIPIOS DEL POSITIVISMO: EL RACIONALISMO CRÍTICO DE K. POPPER Y EL MÉTODO HIPOTÉTICODEDUCTIVO

En 1934 el filósofo vienés de origen judío K. Popper publicó la más influyente obra filosófica en el campo de la epistemología de la ciencia que ha conocido el siglo xx. Es bien cierto que otros muchos autores y obras, desde Russell y Wittgenstein a Kuhn, pasando por Carnap o Reichenbach, podrían merecer tan alto reconocimiento; sin embargo, La lógica de la investigación cientifica (en adelante LIC), título la obra en cuestión, publicada originalmente en alemán y no traducida al inglés hasta 1957, reúne en sí misma dos poderosas razones que, a nuestro juicio, la avalan como merecedora de tal condición: por una parte, esta obra contribuyó a moldear los excesos del empirismo lógico, su incorregible inductívismo y su virulento afán demarcacionista, obligando a esta tradición a repensar sus propuestas filosóficas desde sus mismos fundamentos, tal y como haría, por ejemplo, Carnap; por otra parte, la obra popperiana sentó las bases de las epistemologías críticas e historicistas de los años sesenta y setenta las desarrolladas por Kuhn, Kakatos, Feyerabend, Laudan o Toulmin. Sin LIC resultaría imposible comprender la evolución del neopositivismo lógico de Círculo de Viena y de la concepción heredada desde Moritz Schlick, Carnap y Reichenbach hasta Hempel, Nagel o, más recientemente, Stegmüller, Sneed o U. Moulines. Pero, al mismo tiempo, resultaría incomprensible y falta de sustento teórico la revisión historicista formulada por las epistemologías de Kuhn, Lakatos y Laudan, o el anarquismo metodológico de P. Feyerabend. Ahora bien, es de justicia reconocer que las más características y renovadoras ideas mantenidas por Popper en LIC, al menos en lo que respecta a su defensa del método hipotéticodeductivo, fueron anticipadas punto por punto en la obra del fisiólogo Claude Bernard. Éste, en 1865, en su Introducción al estudio de la medicina experimental y por tanto unos setenta años antes de la publicación de LIC, planteó con total lucidez y corrección metodológica las bases del hipotéticodeductivismo.

2.1 EL RACIONALISMO CRÍTICO Y LA REVISIÓN DEL PENSAMIENTO NEOPOSITIVISTA

El empirismo lógico había hecho de la constatación de lo dado en la experiencia y de la justificación lógica inductivodeductiva de las proposiciones nómicas y de los conjuntos proposicionales teoréticos la piedra de toque de la ciencia frente a la deriva especulativa de otras formas de pensamiento o saber irreductibles a la naturaleza del proyecto científico. Aunque este proyecto se mostró, a la larga, como un espejismo, al menos en su versión más radicalmente positivista, lo cierto es que el empirismo creyó poder establecer para el conocimiento un punto Arquímedico, un origen absoluto constituido por una mezcla de experimentalismo objetivista y consistencia lógica. El racionalismo crítico, que es como se conoce la posición teórica mantenida por Popper, entiende que el conocimiento científico, como cualquier otra forma de conocimiento, es siempre una interpretación de lo real, irreductible a la mera constatación de lo dado a la experiencia; como tal interpretación, la ciencia es fruto de la creatividad de la razón humana que aventura, en su propósito de desvelar la naturaleza de lo real, ciertas hipótesis o conjeturas que habrán de enfrentarse al tribunal de la crítica racional. En esta interpretación dcl quehacer científico, la postura de Popper chocó frontalmente con la de los autores neopositivistas, oponiendo a los conceptos de justificación y verificación una nueva y completa concepción de la lógica de la ciencia. Intentaremos mostrar de forma sintética la revisión que Popper elabora de las ideas del empirismo lógico como medio para exponer su propia concepción de la lógica de la investigación científica. Popper se propuso revisar a fondo los principios esenciales de la concepción neopositivista del método científico. Éste atribuía, desde Bacon, un papel esencial a la inducción. A partir de ellos, y de acuerdo con el rigor de la lógica inductiva, la ciencia trabaja por establecer un conjunto de regularidades susceptibles de ser expresadas bajo la forma de enunciados legaliformes es decir, como regularidades nómicas sobre cuya capacidad explicativa y predictiva se eleva el edificio de la ciencia. A su vez, estos enunciados nómicos, que expresan leyes de la naturaleza, junto con otros enunciados derivados deductivamente a partir de ellos y el conjunto de enunciados de observación, constituyen los conjuntos proposicionales que denominamos teorías científicas. Frente a esta arraigada concepción epistemológica, Popper defendió una inversión del proceso constructivo de la ciencia. A juicio de Popper, la ciencia difícilmente puede comenzar en la mera observación reforzada inductivamente, pues cualquier observación, por elemental y sencilla que sea, hasta la más simple impresión sensible, presupone una toma de posición teórica. Efectivamente, observar la realidad requiere, antes que nada, introducir una profunda asimetría entre los hechos hasta hacer que algunos de ellos cobren el relieve y la significación necesarios para centrar nuestra atención y convertirse en datos para la mirada científica. El giro copernicano obrado por Popper propone, pues, anteponer la teoría a los hechos y aceptar la radical naturaleza interpretativa del conocimiento. A partir de la afirmación de la naturaleza interpretativa del conocimiento, Popper conferirá un nuevo significado a los principales conceptos de la epistemología positivista: la justificación de los enunciados, la verificación, la demarcación entre conocimiento científico y no científico y la naturaleza constructiva del conocimiento. El positivismo recurrió a la inducción como procedimiento lógico capaz de validar el salto epistémico que media entre un enunciado de observación autoevidente y un enunciado general de naturaleza nómica. Si hemos de admitir que la asunción de ciertos supuestos teóricos es anterior a la formulación de cualquier enunciado de observación, pues es la condición de posibilidad de tal enunciación, entonces el proceso inductivo podrá ilustrarnos acerca del modo en que un enunciado ha sido descubierto o propuesto, pero nunca podrá convertirse en su fundamento o justificación lógica. Dicho de otro modo, la inducción, aun siendo relevante desde el punto de vista de la lógica del descubrimiento, carece de valor en relación con el problema de la justificación. Ésta exige una nueva estrategia en la que la inducción no habrá de desempeñar el papel relevante que el positivismo le habia asignado. Popper hablará de «contrastación deductiva» para describir el modus operandi de esa nueva en realidad, muy vieja estrategia. Cuando se formula una nueva teoría, ésta debe ser contrastada; para ello hemos de desarrollar nuestras hipótesis hasta extraer de ellas un corpus de consecuencias deductivas sólidamente trabado que forme un corpus de teoría consistente. Si tales enunciados son desmentidos por la experiencia, entonces nuestra teoría habrá sido refutada; si, por el contrario, la experiencia confirma nuestras predicciones, entonces nuestra teoría habrá sido provisionalmente confirmada. Su esquema es el siguiente: El modus tollens expresa la forma de la contrastación deductiva que propone Popper. Cuando formulamos una hipótesis, es decir, cuando conjeturamos una interpretación a propósito de un cierto hecho o conjunto de hechos o fenómenos entonces, dadas ciertas condiciones antecedentes que han de ser establecidas, deberá seguirse necesariamente una o varias, esto es indiferente a los efectos probatorios de cada una de ellas;

2.2 RUPTURA y CONTINUIDAD CON LAS TESIS NEOPOSITlVISTAS EN EL PENSAMIENTO DE POPPER

Es momento de hacer balance, aunque sea a partir de un conjunto de ideas que sólo hemos podido esbozar. Trataremos de mostrar en qué medida y en qué aspectos la obra de Popper mantiene una esencial continuidad con las tesis neopositivistas, al tiempo que intentaremos insinuar la conexión entre su pensamiento y la obra de los filósofos de la ciencia que iniciaron sus trabajos en la década de los sesenta, transformando definitivamente la escena filosófica y epistemológica y poniendo fin a la hegemonía de la concepción heredada. Tendremos que ser esquemáticos en nuestros planteamientos y perfectamente conscientes de que cada una de las tesis que vamos a afirmar exigiría un análisis mucho más preciso y documentado del que nosotros podemos ofrecer. a) La obra popperiana se sitúa en la tradición positivista que atribuye carácter normativo a la reflexión epistemológica, pero dentro de una concepción liberal y creativa del método. Si bien las tesis de racionalismo crítico abren las puertas a una concepción más liberal de la actividad científica e investigadora, lo cierto es que Popper sigue concediendo a la crítica metodológica y epistemológica un papel esencial en el progreso científico. A pesar de que Popper destruye buena parte del edificio metodológico neopositivista verificación, demarcación, carga teórica de la base empírica, etc. y niega el carácter algorítmico del método, la epistemología popperiana no abandona el terreno de lo normativo, asumiendo el criterio de falsación, a estos efectos, un papel protagonista. b) La epistemología popperiana adopta una posición a medio camino entre el objetivismo realista del positivismo y la naturaleza constructivista del conocimiento. Mantuvo la creencia en que es posible dar cuenta de la realidad exterior por medio del conocimiento científico empíricamente fundado y lógicamente consistente isomórfica con lo real. Popper romperá con cste concepción al afirmar tajantemente la naturaleza interpretativa del conocimiento: el problema de la base empírica y la carga teórica de la observación. Ahora bien, aun afirmando el carácter constructivo del conocimiento, Popper siempre mantuvo la creencia en que el conocimiento científico elabora un tipo de representación de la realidad en alguna medida objetivo. La objetividad de la que habla Popper ha de ser compatible con sus tesis del conocimiento como interpretación de lo real. Así pues, la respuesta a la pregunta por la objetividad ha de venir definida por tres compromisos de diferente naturaleza: por una parte, la reinterpretación intersubjetiva de la objetividad; por otra, la confirmación pragmática o performativa de la validez del conocimiento; por último, la condición indeterminada, no cerrada, de la realidad que vuelve provisional cualquier afirmación general acerca de la naturaleza. Aun modificando esencialmente la concepción del método, Popper mantiene la centralidad de la lógica en la arquitectura del conocimiento científico. La importancia que Popper atribuye al modus tollens como estrategia de falsación supone una transformación radical del punto de vista positivista. Sin embargo, Popper sigue atribuyendo un papel esencial a las relaciones lógicas en la evaluación de la producción teórica y de la validez del conocimiento. La deducción cobra un protagonismo desconocido para convertirse en el alma del hipotéticodeductivismo, al tiempo que la nueva arquitectura conceptual del racionalismo critico falsación, demarcación, etc.  se redefinen en los términos lógicodeductivos del modus tollens. La epistemología popperiana mantiene la esencial unidad del método científico. También en este aspecto es detectable una esencial continuidad entre Popper y la filosofía del empirismo lógico. En los textos en los que Popper discutió acerca de la metodología de las ciencias sociales, la tesis que mantiene es la de la defensa de la unidad de método entre ciencias de la naturaleza y ciencias sociales, unidad que, sin embargo, no puede sostenerse sobre la errada concepción determinista de la realidad, tanto natural como social. Las ciencias, cualesquiera que sean, no pueden constituir jamás un conocimiento acabado, entre otras razones porque la realidad misma está sometida a ciertos procesos no deterministas. Popper, que siempre se mantuvo en posiciones que podemos describir como matizada mente realistas, mantuvo en tomo a la cuestión del progreso científico un enfoque evolutivo y evolucionista. Este movimiento evolutivo, si bien no tiene fin, sí manifiesta una tendencia progresiva que permite establecer comparaciones entre teorías rivales a través de la evaluación de su capacidad resolutiva. Popper, tal y como había hecho el neopositivismo, se mantiene en la línea de la reducción de la teoría del conocimiento a la metodología de la ciencia. El empirismo lógico y la tradición positivista intentaron reducir al sujeto del conocimiento a un algoritmo; intentaron desprender toda metodología de aquellas dimensiones no semánticas, pragmáticas o axiológicas que han acompañado desde muy antiguo a la reflexión sobre el conocimiento. El desafío positivista consistía en desvincular el conocimiento científico de su génesis social, así como de sus usos y consecuencias, para lo cual el conocimiento debía ser librado del sujeto y de su contexto de intereses materiales e ideológicos. A pesar de todo, Popper seguirá confiando en la crítica universal, en la permanente confrontación entre saber conjetural y el procedimiento de falsación en un contexto marcadamente pragmático para resistirse a la denuncia que desde la Teoría Crítica se le formula.

CAPÍTULO 14 LAS TEORÍAS CIENTÍFICAS (III): EL DECLINAR DE LA CONCEPCIÓN HEREDADA Y LAS NUEVAS EPISTEMOLOGÍAS POSTPOPPERIANAS l. LA NUEVA CONCEPCIÓN DE LA CIENCIA EN LA OBRA DET. S. KUHN 1.1.

INTRODUCCIÓN En 1962 T. S. Kuhn, a la sazón profesor de la Universidad de Princeton, que más tarde abandonaría para ejercer en el MIT, publicó una de las obras más influyentes dentro del campo de la filosofía y la historia de la ciencia, titulada “La estructura de las revoluciones científicas’ (en adelante ERC). Sus conceptos más sugerentes, los de paradigma y comunidad científica, debido a su irritante ambigüedad han permitido formular lecturas en clave kuhniano de múltiples fenómenos históricos y epistemológicos, en las más diversas disciplinas. Su capacidad heurística y su plasticidad, para desesperación de los analíticos, se convirtieron en caldo dc cultivo para una fecunda e interesante producción que habría de extenderse poco a poco a los campos de la epistemología, la historia y el sociología de la ciencia. Se ha afirmado que la obra de Kuhn es el punto de inflexión de la crisis de la concepción heredada. En la estela de la publicación de Ere habrían de aparecer las obras de otros filósofos, historiadores y sociólogos de la ciencia cuyas aportaciones son ya clásicos en estas disciplinas: nos referimos a Lakatos, Feyerabend, Toulmin, Laudan o Hacking. La novedad esencial del pensamiento kuhniano estriba con su intento de superar la concepción de las teorías científicas como sistemas lógicoformales de proposiciones empíricamente fundadas. En 1938, H. Reichenbach habia acuñado una distinción crucial para los intereses de la filosofía neopositivista y, por extensión, para la concepción heredada, con virtud de la cual, al tratar de asuntos científicos, es posible distinguir entre los denominados contextos de descubrimiento y de justificación. La epistemología de la concepción heredada mantuvo siempre una vocación normativa desentendida de los entresijos pragmáticos de la investigación científica y orientada a la demarcación científica y la reconstrucción lógica de las teorías.

1.2. LA TESIS CENTRAL DE KUHN: LA NOCIÓN DE PARADIGMA

La obra de Kuhn puede entenderse, a la luz de lo que acabamos de afirmar, como un intento de superación de la distinción entre contexto de descubrimiento y de justificación. Kuhn mantiene la tesis de que la actividad científica no puede aislarse ni del contexto sociohistórica en el que tiene lugar, ni de su resultado, es decir, la teoría científica resultante.. La ciencia es, pues, en cada tiempo, una concepción del mundo que se nos presenta como una Gestalt. Como tal, la ciencia se resiste a una atomización o segregación como la que impone la epistemología neopositivista y nos invita a una reconstrucción que incorpore simultáneamente los aspectos lógicosintácticos, teóricoobservacionales, históricosociales e ideológicos cuya combinación empírica y concreta alumbra en cada momento un saber diferente acerca del mundo. Para demostrar esto, Kuhn hubo de oponerse a la tradicional concepción acumulativa del conocimiento científico. Desde esa óptica, la ciencia es un continuum en el que el conocimiento se deposita a diferentes niveles de profundidad, de modo que cada nuevo descubrimiento o cada nueva invención se añade a las anteriores aumentando la carga del saber e integrándose, si procede, en la arquitectura científica ya existente. De este modo, la mecánica newtoniana habia absorbido en su seno las investigaciones de Galileo y Kepler o la física relativista de Einstein a la de Newton Frente a esta perspectiva, Kuhn afirmará que la ciencia avanza en su historia de una forma discontinua, como a saltos cualitativos y no meramente por incrementos cuantificables de saber. En cada momento histórico, la ciencia está dominada por formas cualitativamente distintas de entender la actividad científica, a su vez sostenidas sobre sistemas de creencias, métodos, conceptos y valores diferentes. No es posible, en consecuencia, trazar una historia de la física que conduzca desde Aristóteles a Galileo y Newton o, en la medicina, desde Hipócrates a Galeno, y desde éste a Tesalio y C. Bernard. Para dar razón de esta discontinuidad esencial en la historia de la ciencia, Kuhn acuñó algunos conceptos cuyo éxito, más allá de sus méritos y debilidades intrínsecos, es indiscutible: paradigma, ciencia normal, revolución científica y comunidad científica. Expresado de forma más bien intuitiva, un paradigma es una amalgama de creencias básicas, métodos, conceptos y valores compartidos por una comunidad científica. La tesis central del Kuhn de 1962 es que el paradigma define el espacio de lo pensarle y practicable en un momento histórico determinado para una comunidad científica, a la vez que establece los modos en que ha de investigarse y representarse la realidad a través de ciertos métodos colectivamente sancionados. El paradigma actúa, de este modo, simultáneamente, como condición de posibilidad de toda investigación científica y como límite convencional al desarrollo potencial del saber científico. En el primer sentido, el paradigma ofrece al conjunto de los investigadores de una disciplina los instrumentos metodológicos y conceptuales necesarios para su trabajo, al tiempo que permite definir los problemas científicos y los procedimientos de comprobación o falsación de hipótesis. En el segundo sentido, el paradigma actúa como límite cognitivo de la investigación científica a consecuencia de su naturaleza normativa; el paradigma traza la frontera de lo pensable y experimentable dejando fuera de si un campo de representación, observación e investigación inaccesible para quien se sitúa en su interior.

1.3. Los CONCEPTOS DE COMUNIDAD CIENTÍFICA Y CIENCIA NORMAL

Todo paradigma remite, ante todo, a una comunidad científica. El papel de la comunidad científica resulta esencial en el planteamiento de Kuhn pues permite ligar de manera efectiva la dimensión lógicoempírica, y en último término su racionalidad, con la dimensión social y pragmática de la investigación científica. Teorías, métodos y protocolos adquieren carta de naturaleza científica cuando un cierto grupo social, profesionalmente dedicado a la producción del conocimiento científico, los instituye como genuinos componentes de su saber. Es en la comunidad científica en quien recae la autoridad y el poder de sancionar o rechazar el producto y el desarrollo de la actividad científica. Ahora bien, reconocer el papel fundamental que desempeña el grupo humano y profesional supone admitir penetración de los procesos sociales, históricos y pragmáticos en el desarrollo y evolución dcl conocimiento científico, pero no en un sentido anecdótico y colateral, tal y como se hacía desde la óptica del análisis del contexto de descubrimiento y la historia extremalista de la ciencia, sino incorporando a las mismas entrañas del conocimiento las condiciones sociales y pragmáticas por las que un saber llega ser instituido como científico. Las reflexiones de Kuhn alejaron definitivamente la reflexión epistemológica de aquella posición logicista según la cual las teorías científicas, en último término, sólo rendían cuentas ante los tribunales de la razón universal y de la experiencia, para introducir un relativismo cognitivo y ontológico en el núcleo de la epistemología. Cuando por méritos de su naturaleza teórica, pero también como resultado de su capacidad retórica y social, una de estas concepciones consigue imponerse a las otras, ganando para sí una posición de dominio absoluto, entonces, afirma Kuhn, diremos que un paradigma se ha impuesto, iniciando de este modo la entrada en un período de ciencia normal. El nuevo paradigma ofrece ahora la homogeneidad teórica y metódica de la que antes carecía la disciplina, unificando y aproximando la producción científica hasta el punto de crear un campo discursivo compartido en el que son posibles el diálogo, el intercambio y el progreso científico. La comunidad científica tiene un papel protagonista en el mantenimiento der paradigma y en el desarrollo de la investigación científica dentro del período de ciencia normal. Por otra parte, la comunidad científica definirá las líneas de desarrollo de la formación y carreras profesionales de los científicos, así como la producción de la literatura científica especializada, contribuyendo decisivamente a la vigilancia corporativa de la producción científica tanto en su dimensión material y pública como en su despliegue teórico, generando y sosteniendo una preguntante concepción de la realidad y del saber en cuyo seno se desarrollará la actividad científica en ese periodo . Así pues, el triunfo de un paradigma supone la asunción por parte de la comunidad científica de un pasado teórico y metodológico, pero, al mismo tiempo, el nuevo paradigma constituye una promesa de desarrollo e investigación que se abre ante laactividad científica como consecuencia de su propia potencialidad. De este modo, el denominado período de ciencia normal no es sino el desarrollo y acrecentarían del saber que brota en el seno de paradigma como resultado de la ortodoxa producción de los científicos que se afanan en coordinar la teoría y la investigación empírica. Ahora bien, el desarrollo del conocimiento científico tiene su verdadera prueba de fuego en ciertos momentos en los que el paradigma que sustenta la actividad normal entra en crisis ante ciertas anomalías para las que no existe respuesta y que, llegado el caso, ponen en cuestión los mismos cimientos del paradigma. En ese caso, el conocimiento científico se enfrenta a un período de revolución científica. La revolución científica en opinión de Kuhn, dará lugar a la emergencia de un nuevo paradigma, pero en circunstancias presididas por dos condiciones esenciales de las que nos ocuparemos más adelante, en una sección aparte, dada su relevancia y su transversalidad en la nueva epistemología postpopperiana. Nos referimos a la discontinuidad e inconmensurabilidad de los paradigmas.

1.4 EL CAMBIO PARADIGMÁTICO: DISCONTINUIDAD E INCONMENSURABILIDAD

Los paradigmas científicos definen amplios espacios de investigación de acuerdo con ciertas presuposiciones teóricas, metodológicas y normativas convencionales. En su seno se desarrolla una vasta producción que afronta con relativo éxito y progreso el avance científico. Sin embargo, tarde o temprano, comienzan a presentarse ciertas anomalías que el paradigma no puede resolver. Estas anomalías parecen contradecir en aspectos esenciales sus presunciones básicas y su marco teórico. Cuando estas dificultades no pueden interpretarse como resultado de una deficiente praxis investigadora y/o cuando las hipótesis ad hoc no pueden resolver el problema, entonces la simbiosis comunidadparadigma se pone en peligro y comienza un tiempo de ciencia extraordinaria. Durante los periodos de crisis y cambio, en los márgenes de la actividad científica comienzan a desarrollarse teorías heterodoxas que pueden, lentamente, llegar a construir una trama teóricometodológica alternativa a la que define el paradigma en vigor. Llegado el caso, esta nueva trama puede llegar a constituirse en paradigma y ganar el favor de la comunidad científica, hasta llegar a sustituir, efectivamente, a la anterior. Cuando tal cosa ocurre, el periodo de revolución científica ha terminado y comienza un nuevo tiempo de ciencia normal.

1.5. LA EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE PARADIGMA

A pesar de las ambigüedades resaltadas por sus críticos, la noción de paradigma, tal y como el mismo Kuhn afirma, toma tres sentidos fundamentales: a) el paradigma como marco cognitivo y ontológico sobre el que se asientan cualesquiera proposiciones teóricas, metodológicas, metálicas y axiológicas; b) el paradigma como producto de una comunidad científica, como convención instituyente y, a la vez, limite de aquello que puede ser pensado e investigado científicamente; y c) el paradigma como conjunto de las realizaciones científicas que proporcionan modelos y ejemplos de problemas y soluciones a la comunidad científica. A pesar de estas precisiones y como respuesta a las críticas que se le formulaban, en 1974 Kuhn propondrá la sustitución de su noción de paradigma por la de matriz disciplinar. Las matrices disciplinares hacen referencia, en tanto que disciplinares, a un saber común, socializado e institucionalizado, que caracteriza a un grupo profesional.

2. EL ANARQUISMO METODOLÓGICO DE P FEYERABEND

El así llamado anarquismo metodológico constituye la aportación más significativa de P. Feyerabend a la nueva epistemología de la segunda mitad del siglo xx. Un anarquismo que, corno veremos, no supone la negación del método, stricto sensu, sino más bien la denuncia de las pretensiones normativas de la epistemología positivista y postpositivista. A favor de su anarquismo, Feyerabend orecerá tanto argumentos fácticos {) obtenidos a partir de la misma historia de la ciencia, con los que pretende mostrar que nunca ha existido algo que, en sentido universal y estricto, pueda ser tornado corno el método de la ciencia, como con juicios de valor acerca de las consecuencias que se seguirían de que tal método existiera, consecuencias funestas para el desarrollo del conocimiento. En buena medida, los trabajos de Feyerabend son una radicalización de algunas de las tesis que encontrarnos en Popper y Kuhn. Podernos observar este hecho a partir de dos ideas que vertebran sus tesis más novedosas e influyentes: a) Popper había demostrado la inconsistencia del enfoque neopositivista en lo relativo a la constatación de lo dado en la experiencia. El neutral lenguaje protocolario u observacional es también un lenguaje teórico, por lo que la ciencia no puede concebirse un mero registro especular de la experiencia. La ciencia opera siempre interpretativamente, avanzando a través de atrevidas conjeturas vigiladas por medio de la crítica racional. En el avance de la ciencia, el papel de la imaginación científica resulta esencial. b) Por su parte, T. S. Kuhn había mostrado, corrigiendo a Popper pero siguiendo su estela, que la escala y la estrategia adecuada para comprender la lógica y el desarrollo de la investigación científica exigen tornar en consideración unidades mayores que las hipótesis o conjeturas de las que hablaba el filósofo vienés. Si querernos reconstruir la lógica de la investigación científica, hemos de hacer un sitio a la historia y partir de la consideración de los paradigmas corno las unidades adecuadas para el análisis epistemológico, pero aceptando, corno consecuencia, el carácter esencialmente discontinuo de la historia de la ciencia, así como las dificultades para la traducción y comparación interparadigmática o interteórica. En su obra programática titulada Contra el método. Ensayo de una teoría anarquista del conocimiento, Feyerabend sienta las bases de la primera de sus tesis más polémicas. Así se expresa al respecto el mismo autor: La idea de un método que contenga principios científicos, inalterables y absolutamente obligatorios, que rijan los asuntos científicos entra en dificultades al ser confrontada con la investigación histórica. Verdaderamente, uno de los hechos que llaman la atención en las recientes discusiones en historia y en filosofía de la ciencia es la toma de conciencia de que desarrollos tales como la revolución copernicana o el surgimiento del atomismo en la Antigüedad y en el pasado reciente o la emergencia gradual de la teoría ondulatoria de la luz ocurrieron bien porque algunos pensadores decidieron no ligarse a ciertas reglas metodológicas obvias, bien porque las violaron involuntariamente. El anarquismo metodológico, como se evidencia en estas palabras, no consiste en afirmar la inexistencia de métodos como la ciencia, ni siquiera en negar su interés puntual, sino más bien en romper con la ilusión de que el progreso científico es el resultado mecánico y natural de la aplicación algorítmica de un método. Como ya había visto Popper, la imaginación científica es la verdadera luz que ilumina el progreso de la ciencia, mientras que el rigor normativo es más bien la excepción o, en todo caso, una manifestación corporativa y filosófica de una retórica hipostasiada, al menos a la luz del estudio de los más importantes avances de la historia del saber científico. La propuesta epistemológica de Feyerabend puede sintetizarse con dos principios: a) El principio de contra inducción: si la regla metodológica ortodoxa es la de considerar que toda teoría o hipótesis adquiere consistencia en la medida en que se ajusta a la evidencia empírica, entonces ha de proclamarse la necesidad de hacer avanzar la ciencia por la vía de producir hipótesis o conjeturas que sean intencionalmente contradictorias con dicha evidencia, pues sólo ellas pueden romper con los prejuicios ontoepistemológicos y metodológicos que cierran el paso a la más audaz investigación. b) El principio de proliferación: de acuerdo con lo afirmado en el principio de contra inducción, la ciencia debe hacer un uso frecuente de dicha estrategia con el fin de producir una evidencia empirica capaz de crear las condiciones necesarias para una eficaz confirmación o refutación de una teoría dada, pues no puede confiarse esta tarea a la evidencia que la misma teoría produce de acuerdo con sus propios compromisos. De este modo, la proliferación de enfoques metodológicos resulta esencial para la fecundidad de la ciencia, incluso cuando la teoría sobre la que se trabaja cuente con un gran refrendo. Los puntos de vista de Feyerabend se han radicalizado en los últimos años. Su lema todo vale (anything goes) es una invitación a una imaginación sin barreras que enriquezca la tradición científica.

3. EL PROBLEMA DEL RELATIVISMO INTRODUCIDO POR LA CRÍTICA HISTORICISTA EN LA EPISTEMOLOGÍA DE LA CONCEPCIÓN HEREDADA: DISCONTINUIDAD, Inconmensurabilidad Y FACTORES NO RACIONALES EN EL CAMBIO CIENTÍFICO

Los trabajos de Kuhn y Feyerabend dieron lugar a una poderosa penetración de las ideas relativistas dentro del cerrado y cuasi platónico mundo de la epistemología heredada. Dicho relativismo venia a contradecir, desde sus mismos cimientos, algunos de los ideales más acendrados de dicha concepción: i) Expresión eminentemente formal de las teorías; ii) isomorfismo estructural entre teoría y realidad; iii) vinculación empirica como constatación de lo dado a la experiencia; iv) aislamiento del núcleo lógicosintáctico y del problema de la justificación del contexto de descubrimiento. El término inconmensurabilidad viene a denotar la imposibilidad práctica y a la vez teórica para poner en contacto y dirimir la diferencia entre paradigmas rivales. Supone, dicho dc otro modo, la imposibilidad de la traducción: dado que cada paradigma asume posiciones teóricas, metodológicas y axiológicas diferentes, no siempre resulta posible encontrar acomodo en uno de ellos a observaciones o conceptos propios del otro. Los paradigmas se comportan como concepciones alternativas de la realidad, de modo que dos científicos rivales pueden no ver la misma realidad aun contemplando el mismo fenómeno”‘ El problema reside, tal y como el mismo Kuhn hace ver, en que no existe un tercer reino, un lugar común e independiente al que trasladar cada disputa y en el que dirimir las diferencias. No existe un sistema de conocimiento así, ni un lenguaje que pueda permitirlo. Un tercer frente de polémica relativista en la obra de Kuhn viene definido por su análisis de los factores del cambio científico. La polémica aportación kuhniana a este respecto consiste en subrayar ciertos factores irracionales como condiciones del cambio paradigmático. Kuhn pondrá el acento en dos tipos de factores no racionales que, a su juicio, resultan determinantes para reconstruir el cambio científico. Estos dos tipos de factores son los siguientes: a) La conversión: con este concepto, de resonancias religiosas, Kuhn se refiere al proceso psicosocial que describe el salto de fe que supone en la biografía del científico, y de la comunidad, la asunción de la nueva Gestalt; supone un tener ojos para ver lo que otros no ven. Esta conversión resalta el carácter radical, profundo y total de la transformación que se opera en toda revolución científica. b) La analogía política de la revolución científica: el cambio científico entendido como revelación supone una analogía con el cambio que se opera en las instituciones sociales y políticas cuando éstas ya no satisfacen a los actores implicados en ellas. Pero tales cambios, como ocurre en la esfera sociopolítica, no son el resultado de procesos discursivos racionales, técnicos y asépticos, sino que se encuentran trufados de encuentros y desencuentros, relaciones de poder y de batallas retóricas, habitualmente protagonizados por nuevas generaciones de científicos que asedian tenazmente al sólido edificio de la ciencia normal y del establemente corporativo cuyo statu quo y no sólo su saber se pone en cuestión.

4. LOS PROGRAMAS DE INVESTIGACIÓN DE IMRE LAKATOS

Sus textos, especialmente los recogidos en la compilación editada por Musgrave y Lakatos bajo el título castellano La crítica y el desarrollo del conocimiento, constituyen, a día de hoy, referencias clásicas para una epistemología de la ciencia postpopperiana y postkuhniana. Su carácter programático, pues, nos deja situados ante muy sugerentes conceptos y propuestas que, sin embargo, se encuentran insuficientemente desarrolladas. Esto no obsta, en todo caso, para reconocer en su esfuerzo una importante e influyente contribución a la filosofía y metodología de las ciencias, contribución que hay que observar como una reinterpretación, al mismo tiempo, de algunas de las tesis de Popper y de Kuhn. Lakatos fue discípulo del filósofo vienés y en su obra se nota la profunda influencia de su maestro. Pero por el contrario, Lakatos intentó demostrar cómo el desarrollo histórico de la matemática siguió un proceso vertebrado y jalonado por una constante confrontación entre conjeturas y refutaciones, en el sentido en que Popper atribuía a estos conceptos como motores del desarrollo del conocimiento científico, contra la opinión de positivistas y formalistas. Sin embargo, la contribución que más proyección ha dado a la obra de Lakatos es la que gira en tomo a la denominada metodología de los programas de investigación (en adelante, PI). Por una parte, Lakatos se sitúa en la tradición popperiana acerca de la naturaleza interpretativa de la ciencia; toda teoría científica supone la elaboración de una interpretación de la realidad que no puede ser confundida con la realidad misma. La ciencia maneja, pues, no sólo conjeturas modelos e hipótesis explicativas a propósito de los datos científicos, sino también teorías responsables de la producción de los mismos hechos de observación, tal y como había mostrado Popper desde muy pronto. La ciencia es una construcción teórica que no puede confundirse con un mero reflejo especular. Lakatos, como Kuhn, creía que la ciencia debe ser investigada desde una perspectiva histórica en la que las unidades de análisis no pueden ser pequeñas teorías o hipótesis aisladas de la Gestalt teóricometodológica a la que pertenecen. La ciencia no avanza confrontado pequeñas porciones de saber con los hechos, sino unidades de conocimiento de mucha mayor envergadura, tanto en un sentido sincrónico como diacrónico. No cabe duda de que existe un notable parentesco entre las nociones de PI y de paradigma. En cierto sentido, y a pesar de las diferencias que el mismo Lakatos y otros han intentado evidenciar en relación con las nociones de intraducibilidad e inconmensurabilidad, por ejemplo, la noción de PI puede verse como una profundización del concepto kuhniano Según establece el mismo Lakatos, ml programa de investigación cuenta con los siguientes elementos: a) Un núcleo duro (Hart corre) que contiene ciertas leyes y ciertos supuestos fundamentales que se mantiene al margen de cualquier proceso de refutación. b) Una heurística o conjunto de reglas metodológicas que orientan a los científicos a propósito dc las líneas de investigación que se deben seguir heurística positiva o que se deben evitar heurística negativao c) Un conjunto de hipótesis auxiliares o cinturón protector (proyectiva bel). Efectivamente, Lakatos es muy consciente de que el falsacionismo popperiano y su lógica basada en la permanente confrontación de conjeturas y refutaciones no pueden expresar la complejidad real de la práctica investigadora, ni reconstruir de manera creíble la historia de la ciencia. Efectivamente, la ciencia es un debate metódico público en el que, como en cascada, la imaginación científica alimenta un devenir de conjeturas y refutaciones que se someten al ecuánime juicio de la critica racional; Por el contrario, un PI está estancado o resulta degenerativo si ha perdido su capacidad explicativopredictiva y, a lo sumo, ofrece explicaciones ad hoc a fenómenos o hechos que resultan inesperados para el propio PI. Lakatos ha resaltado la singular relevancia de las hipótesis ad hoc en la ciencia. Estas hipótesis desempeñan un papel esencial en el mantenimiento del núcleo del PI. Cuando un hecho o fenómeno parece contradecir alguno de los principios del núcleo o alguna de sus leyes, la heurística positiva pone en marcha una estrategia para retocar el cinturón protector de modo que dé encaje al nuevo registro sin que cedan las pretensiones de verdad del núcleo .

LARRY LAUDAN: LAS TRADICIONES DE INVESTIGACIÓN

Laudan asume en buena medida las aportaciones de Kuhn y Lakatos e intenta superar algunas de sus limitaciones y contradicciones, acuñando un nuevo concepto para la semántica epistemológica, el de tradición de investigación (en adelante, TI). Para Laudan la cuestión esencial a la hora de conceptualizar adecuadamente las teorías científicas consiste en comprender que una teoría es una tentativa de resolución de un problema. Los problemas científicos, definidos en un determinado marco conceptual, constituyen el motor del desarrollo científico y, al mismo tiempo, la condición de posibilidad de su evaluación, pues tanto más poderosa debe considerarse una teoría, cuanta mayor sea su capacidad para dar solución a los problemas científicos planteados en un momento dado. Cada teoría supone un nivel de concreción teórica determinado para la resolución de un problema. Dentro de una tradición, estas teorías se organizan formando conjuntos trabados sistemáticamente en ‘diferentes niveles, pero de modo que 9ada teoría particular tiende a depender, en sus principios y asunciones básicas, de un corpus central y muy elemental de compromisos. Como señala Pérez Rasanz, Laudan asume muchos de los supuestos que los historicistas habían afianzado desde la década anterior, es decir, desde la publicación de La estructura de las revoluciones científicas, de Kuhn, y los trabajos de Lakatos: 1) los cambios en las teorías científicas no pueden entenderse como acumulativos, pues el cambio científico entraña cambios cualitativos irreductibles; 2) la adhesión a una teoría ni se ve suspendida por la mera aparición de anomalías, ni se sostiene en la mera confirmación empiria; en toda teoría anida un divisionismo que no puede ser justificado racionalmente; 3) muchos de los cambios teóricos se desarrollan en el ámbito de la disputa conceptual y no empírica; 4) los criterios de evaluación y comparación de teorías tienen carácter local, es decir, están histórica y disciplinalmente situados; y 5) la coexistencia de teorías rivales es más la norma que la excepción. A través del concepto de TI, Laudan se ha propuesto recoger estos lugares comunes de la nueva epistemología dentro del seno de una interpretación historicista y diacrónica de las teorías científicas. La TI hace referencia a un conjunto poco preciso y definido de doctrinas y principios generales, no siempre fácilmente corroborarles, que dan unidad a un entramado de teorías, leyes o hipótesis de más corto alcance, éstas si mucho más próximas a la empiria y de corroboración más factible. Las TI poseen, según Laudan, los siguientes elementos: 1)’ una ontología o conjunto de compromisos metafísicos, es decir, ciertas asunciones acerca del tipo de entidades y relaciones que definen un dominio dado, y 2) j un conjunto de reglas metodológicas y epistémicas acerca de cómo investigar, como orientar la observación, etc. Sobre este conjunto de supuestos heurísticos y axiológicos, las TI se presentan como una articulación de teorías específicas asociadas que las desarrollan. El Propósito esencial de una TI es la resolución de problemas. En opinión de Laudan, lo que define a una TI es, en sentido programático, su orientación a la resolución de problemas científicos, considerando como tales, evidentemente, aquellos que la propia teoría define. Esta orientación pragmática permitirá a Laudan establecer un criterio para determinar la superioridad de una TI frente a otra, en la medida en que dicha TI resulte más o menos eficaz a la hora de resolver los problemas a los que se enfrenta, derivados de la aplicación de una teoría, como, por ejemplo, una anomalía, conflictos con los conceptos, etc.

6. RECAPITULACIÓN

Las obras de T. S. Korn, P. Feyerabend, I. Lakatos o L. Laudan constituyen en la actualidad parte de la literatura clásica en esta disciplina, siendo sus aportaciones indiscutibles para comprender el actual estado de la discusión metodológica. El alcance de sus tesis ha llegado tanto a la reflexión epistemológica de las ciencias de la naturaleza corno a la de las ciencias sociales, resultando en ambas esencial a día de hoy. No resulta sencillo resumir cuáles han sido sus aportaciones consideradas este corno conjunto. No cabe duda de que todas ellas presentan un cierto aire de familia, aunque cada una, por separado, tal y corno hemos mostrado, presente singularidades específicas que vale la pena destacar. Pero podernos preguntarnos: ¿cuál es la herencia que estas nuevas epistemologías han dejado Diez y Moulines hacen el siguiente balance de la aportación historicista en la caracterización de las teorías y el cambio científicos: 1) las teorías son entidades sumamente complejas y dúctiles, susceptibles de evolucionar en el tiempo sin perder completamente su identidad; 2) las teorías no son secuencias de enunciados que puedan ser juzgadas. Propiamente, en cuanto totalidades. Como verdaderas o falsas, aunque a través de ellas se puedan formular afirmaciones empíricamente verdaderas o falsas; 3) las teorías contienen, al menos, dos elementos diferentes: uno formal, las leyes o hipótesis, y otro empírico o aplicativo, es decir, los sistemas a los que se pretenden aplicar; 4) cierta parte de cada uno de estos sistemas se declara intocable por decisión metodológica; otras partes de la teoría, en cambio, pueden zurrir modificaciones; 5) presentan diversos modelos de empericada; parte de la teoría conceptualiza los hechos y parte los explica y se contrasta con ellos; 6) el núcleo central de la teoría tiende a presentarse corno inaccesible a la crítica, recayendo el trabajo de contrastación negativa sobre los aspectos más accidentales; y 7) llevan asociadas normas y valores, o simplemente indicaciones metodológicas y evaluativos. Fuertemente dependientes del contexto sociohistórica. En la siguiente sección vamos a hacer balance de la penetración de esta nueva epistemología en la reflexión metodológica de las ciencias sociales.

7. LAS CIENCIAS SOCIALES A LA LUZ DE LA CONCEPCIÓN HISTORICISTA DE LA ACTIVIDAD CIENTÍFICA

El debate sobre las nociones de paradigma, programa de investigación o tradición científica ha llegado, cómo no, a las ciencias sociales bajo la forma de la controversia acerca de su adecuación para describir y dar cuenta del desarrollo de éstas. A nuestro juicio, estas nociones tienen un valor heurístico fundamental y han permitido repensar la naturaleza del conocimiento científico a partir de un conjunto de intuiciones que transformaban el rígido modo positivista de concebir la ciencia. Al mismo tiempo, estos conceptos han permitido pasar factura, si se nos permite la expresión, a la dictadura empirista y neopositivista que con mano de hierro había marginado a las ciencias sociales etiquetándolas como ciencias débiles, pobres y subdesarrolladas. No se puede obviar el hecho de que los nuevos epistemólogos combinaban de manera muy eficaz una doble afiliación, acudiendo para su trabajo, más allá de los estándares y marcos conceptuales filosóficos más tradicionales, a nociones y enfoques tornados de las ciencias sociales, particularmente de la historia y la sociología. En nuestra opinión, la muy alta o, por el contrario, escasa adecuación de estos conceptos para la reconstrucción de la naturaleza y desarrollo de las ciencias sociales no puede abordarse con una actitud escolástica. No se trata de debatir acerca de si la sociología o la economía, por poner dos ejemplos muy discutidos, son ciencias en las que es posible aislar uno o varios paradigmas o programas de investigación, pues estos conceptos se muestran suficientemente ambiguos, corno se ha mostrado en el desarrollo de capitulas anteriores, como para que la cuestión a debate resulte poco provechosa. Ahora bien, a nuestro juicio, la riqueza de estos autores se halla, precisamente, en que esos nuevos conceptos demuestran la suficiente ambigüedad como para poder describir una realidad plumiforme como la de las ciencias sociales. Las nociones de paradigma, programa de investigación o tradición científica proceden de y producen un marco conceptual diferente al neopositivista, en el que los compromisos ontoepistemológicos y axiológicos que han preocupado desde siempre al desarrollo de las ciencias sociales encuentran fácil acomodo y no se ven obligados a convertirse en residuos incómodos para la reflexión epistemológica. No pretendemos decir, sin embargo, que sea ilegitimo aplicar estos conceptos a la reconstrucción de la historia de las ciencias sociales o a la elaboración sistemática de una teoría de lo social.

7.1. LAS CIENCIAS SOCIALES COMO CIENCIAS MULTIPARADIGMÁTlCAS

La razón esencial dcl interés que despiertan las nuevas epistemologías para analizar la realidad histórica y sistemática de las ciencias sociales radica en la naturaleza multiparadigmática de éstas. Lo esencial de esa interpretación se halla en las intuiciones fundamentales sobre las que descansa el concepto, que pueden resumirse como sigue: a) un paradigma es, ante todo, una Gestalt, una cosmovisión que incorpora compromisos ontológicos, teóricometodológicos y axiológicos, desde la que se define una campo empírico, un conjunto de problemas y se marca un camino para cid desarrollo de una disciplina; b) un paradigma exige una comunidad científica, es decir, un grupo bimano y profesional que asume el paradigma que lo produce, lo reproduce y lo transmite por los circuitos científicos; c) la noción de paradigma proclama la necesidad de asumir la distancia ontoepistemológica y axiológica que separa las distintas aproximaciones teóricas que, con ocasiones, vemos enfrentarse o simplemente coexistir en el seno de una disciplina. Si pensamos en el paradigma en estos términos, entonces comprobamos su utilidad para reconstruir la realidad de las ciencias sociales. Tanto en la sociología como con la economía, la historia o la antropología, puede hablarse de paradigmas en este sentido. El funcionalismo y el individualismo metodológico, por poner dos ejemplos, pueden ser considerados como paradigmas en la sociología, como en otro sentido, más general, podría hablarse de socio logias del consenso trente a las sociologías del conflicto social. O, con otro sentido diferente aún, pueden distinguirse las sociologías sistema social de las sociologías de la acción o los niveles de análisis micro social y macro sociales. Cada una de estas distinciones puede resultar paradigmática y argumentable y, en sí misma, fecunda y útil para la comprensión de la realidad social y de la historia de la disciplina sociológica. Jeffrey C. Alexander, un neoparsoniano de gran proyección, aborda el concepto de teoría desde la noción de tradición científica, entendida de un modo amplio y poco preciso. Alexander considera que las teorías surgen de una interacción entre un elemento apriorístico y otro fáctico. Si la postura inductivista nos resulta inaceptable es porque todos sabemos que cualquier observación, alela con la que comienza formalmente la investigación científica, está cargada de elementos y sesgos teóricos Alexander habla de los componentes básicos de la ciencia social, que, sin embargo, se muestran de manera muy dispar y diversa dentro de las propias tradiciones. Tomadas las ciencias sociales en su conjunto, se pueda establecer un continuum científico que discurre desde los aspectos metálicos e ideológicos, los modelos, conceptos, definiciones y clasificaciones hacia un medio empírico en el que se encuentran las leyes, ciertas proposiciones teóricas más elementales, los supuestos metodológicos y las observaciones. Acción y orden social son las asunciones básicas, y sus bifurcaciones y permutaciones dan lugar al intrincado mundo de la temía social, cuya reconstrucción es imposible sin tomar conciencia de estas herencias tradicionales que anteceden al propicio científico social, ofreciéndole un marco de pensamiento desde el que dar cuenta de lo real. En su opinión, hay tres paradigmas básicos en esta disciplina: a) El paradigma de los hechos sociales, basado en las ideas de E. Durkheim acerca de la facticidad de la realidad social, es decir, de la existencia de hechos sociales con capacidad coercitiva sobre los individuos. Quienes trabajan desde este paradigma se ocupan de mostrar cómo lo social instituciones, estructuras, etc. influye en la conducta y el pensamiento de los individuos. El paradigma de los hechos sociales da cobijo en su interior, no obstante, a las sociologías del consenso y del conflicto social, admitiendo diferentes desarrollos. b) El paradigma de la definición social, basado en las ideas dc Wcber, centra su atención en la acción social, en la definición que de ella hacen los actores sociales y con los consecuentes procesos de interacción. En su órbita pueden situarse diversas teorías, como las del interaccionismo simbólico, la teoría de la acción, la etnometodología, etc. c) El paradigma de la conducta social, basado en las ideas de B. E Skinner; los teóricos de este paradigma centran su atención en la conducta irreflexiva de los individuos de acuerdo con los esquemas explicativos del aprendizaje de orientación conductista. Las teorías más relevantes son el conductismo psicológico y la teoría del intercambio. Puede ser útil, finalmente, realizar una reflexión a propósito de un prejuicio bastante extendido. Nos referimos a la tendencia a presentar esta naturaleza multiparadigmática de las ciencias sociales como resultado de su inmadurez. Quien así argumenta, especialmente desde la posición neopositivista, considera que la existencia de diferentes paradigmas muestra qi las ciencias sociales se encuentran en la inicia de su desarrollo y que, por ello, afloran tan diversas orientaciones. Las ciencias sociales estarían a la espera del nacimiento de su Newton particular y, mientras tanto, al igual que lo hicieron las cincas de la naturaleza, no queda otro remedio que aguardar en la indefinición con que se encuentran. Sin embargo, contra esta opinión se puede argumentar consistentemente. Sin negar que el futuro puede proporcionar hallazgos inestimables que aproximen los distintos paradigmas o tradiciones en las ciencias sociales, 10 cierto es que la realidad social posee algunas características propias que nos empujan a creer que, por su naturaleza y por la naturaleza del conocimiento humano, lo social difícilmente podrá ser abordable de una única manera o desde un único paradigma. Entre otras razones, pueden argumentarse las siguientes, sumariamente expuestas; La realidad social está dotada de una complejidad irreductible que se manifiesta en varios órdenes de fenómenos. Por una parte, a través de la difícil dialéctica entre realidad y apariencia, pues la realidad social suponiendo que tal cosa pudiera aislarse como tal se encuentra indefectiblemente ligada a la apariencia que adopta en las conciencias de las gentes y en los significados sociales que adquieren la objetividad suficiente como para presentarse ante los individuos con la facticidad que Durkheim les atribuía, de suerte que lidiar con lo real es también, necesariamente, lidiar con la apariencia de lo real, bien sea que ésta se considere como falsa representación o no. En segundo lugar, la realidad social es inseparable del conocimiento que los hombres tenemos de ella, pues, por muy realista y objetivista que sea nuestra actitud, es incuestionable que el conocimiento que los hombres poseemos acerca de la realidad social que nos rodea se incorpora de inmediato a ella, transformándola en un proceso sin fin.

LA REFLEXIÓN EPISTEMOLÓGICA EN EL SENO DE LAS CIENCIAS SOCIALES

INTRODUCCIÓN

No resulta nada sencillo poner orden en el campo de la reflexión epistemológica y metodológica que nace de la propia teoría social y de sus más insignes cultivadores. Dentro de este campo contamos, con primer lugar, con la tradición amaizada en el positivismo y el empirismo lógico, así como con su evolución a través de la denominada concepción heredada. Esta tradición, que entronca con los intereses del positivismo decimonónico y la filosofía empirista, ha dominado la escena de la reflexión filosófica y metodológica al menos durante cuarenta años, los que transcurrieron entre la fundación del Círculo de Viena en los años veinte y la publicación de La estructura de las revoluciones científicas, de T. S. Kuhn, en 1962. En el campo de las ciencias sociales, preferentemente dentro de la tradición anglosajona, positivista o analítica, algunos concibieron la posibilidad de someter la producción teórica de la sociología, la historia, la psicología o la antropología a una modelización basada en los mismos principios que el neopositivismo había encumbrado como condiciones lógicoempíricas de todo teorizar científico: la constatación de lo dado en la experiencia y la formalización lógica de las teorías como sistemas integrados de enunciados empíricos, hipotéticos y legaliformes. Mientras tanto, en el ámbito de reflexión de las ciencias sociales, a su vez atravesadas por muy diversas tradiciones de pensamiento, los siglos XIX y XX conocieron el desarrollo de notables aportaciones a la reflexión epistemológica y metodológica. Aunque tales aportaciones contaban ya con notables antecedentes en el siglo XVIII, las ciencias sociales desarrollaron una poderosa autorreflexión al hilo de su propia constitución como disciplinas a lo largo del último tercio del siglo XIX y la primera mitad del XX, aunque realmente esta actividad metacientífica no haya cesado hasta nuestros días. En la economía las encontramos en la Escuela Escocesa del XVIII, en la obra de los fisiócratas o en la teoría económica clásica, de Smith y Ricardo, y, algo más tarde, en la teoría económica neoclásica, finalizando ya el siglo XIX. En la sociología, los padres fundadores no escatimaron esfuerzos explícitos en fundar sólidamente la recién nacida disciplina así, en las obras de Marx, Weber o Durkheim o más adelante, apuntando en direcciones teóricas diversas, las obras de Parsons, Schutz, Mead, Blúmer, Homans, etc., ofrecieron numerosas referencias a cuestiones ontoepistemológicas y metodológicas. También la antropología conoció debates, los protagonizaron los evolucionistas, los difusionistas, los particularistas y los funcionalistas, trabajando sobre cuestiones que iban desde la concepción de la naturaleza humana, a las nociones de cultura o estructura social, pasando por la determinación de los métodos adecuados al trabajo antropológico y etnográfico. Similares debates surgieron en la psicología entre funcionalistas, asociacionistas, estatistas, humanistas o conductistas, o en la historiografía. Lo cierto es que, salvo en el reducido marco teórico y filosófico analítico y en algunos desarrollos voleados en la investigación empírica cuantitativa, el interés por los trabajos neopositivistas no consiguió colonizar, como enfoque dominante, la reflexión epistemológica o metodológica de las ciencias sociales. Sin embargo, es incuestionable que algunos de los principios positivistas entraron afirmar parte no sólo de la práctica de la investigación social, sino de la reflexión epistemológica y metodológica, llegando a formar un corpus teórico que representa lo que podríamos llamar el modelo estándar de las ciencias sociales. La revuelta historicista y hermenéutica a fines del XIX, cargada de romanticismo y psicologismo, no frenó la penetración en las ciencias sociales, incluso en aquellas que subrayaban la comprensión del mundo cultural significativo como vía de acceso irrenunciable a la esfera sociocultural, de ciertas ideas que desde entonces se admiten, desde muy diversas tradiciones, como principios regulativos del pensamiento y la actividad científicos. A continuación presentaremos de manera muy elemental los principios que definen el modelo estándar de las ciencias sociales, tal como puede desprenderse de una lectura transversaly ciertamente simplificadora de las obras clave del pensamiento social T. Parsons y A. Giddens, representan sendos desarrollos alternativos, el uno más positivista, el otro inclinado hacia posiciones hermenéuticas, del modelo estándar. La segunda parte del tema presentará, por el contrario, lo que podríamos llamar la revancha de las ciencias sociales, es decir, la gran transformación de la reflexión sobre la ciencia conducida desde la sociología del conocimiento científico en las tres últimas décadas. En ella, abordaremos las aportaciones de dos de las corrientes más influyentes y radicales, las conocidas como Programa Fuerte de la sociología del conocimiento científico y la Teoría del ActorRed.

2. EL MODELO ESTÁNDAR DE LAS CIENCIAS SOCIALES

2.1. PRINCIPIOS EPISTEMOLÓGICOS DE LA Versión ESTÁNDAR DE LAS CIENCIAS SOCIALES

Presentar un modelo bien definido y sólido del estándar de la reflexión epistemológica en las ciencias sociales dista mucho de ser una tarea sencilla. Los principios que enumeramos a continuación pueden ser discutidos y matizados uno a uno. Sin embargo, a nuestro juicio ofrecen un bosquejo significativo de los compromisos teóricometodológicos más ampliamente aceptados. Con ese propósito los presentamos, pues pueden ayudamos a construir una imagen comprensiva de la producción de las ciencias sociales desde esta óptica. Más tarde tendremos oportunidad de problematizarlos. a) Realismo representacionalista: las teorías y modelos científicos deben mantener una relación representativa con lo real. Las teorías, como elaboraciones intelectuales lingüísticamente mediadas, son conjuntos proposicionales que aspiran a mantener con la realidad una relación representativa especular. Aun admitiendo la deformación obrada por el conocimiento y el lenguaje en la aprehensión de lo real, toda teoría constituye, en algún grado, un reflejo de la realidad, captando aspectos esenciales de ésta que nos permiten describirla, comprenderla y explicarla. Esta pretensión representativa se articula por medio de varios instrumentos y tareas: la clasificación de objetos y fenómenos de la realidad a través de términos apropiados, la medición de fenómenos a través de escalas ordinales o métricas, el descubrimiento de regularidades empíricas y correlaciones diversas que puedan dar lugar a la formulación de leyes del devenir histórico, social, económico o psicológico, el descubrimiento y la descripción de estructuras y sistemas dotados de cierta permanencia y autonomía, la elaboración de representaciones modelo teóricas, etc. b) Fundamentación empírica: las teorías deben velar por la empiridad de sus conceptos y elaboraciones modelo teóricas, demostrando su capacidad para interpretar eficazmente los dominios empíricos para los que han sido concebidas como representaciones. Esta empiridad no ha de entenderse necesariamente de un modo directísimo hecho/enunciado, pero sí como el horizonte último de todo teorizar, que no puede ser otro que dar cuenta de la realidad experimental. c) Objetividad: las ciencias sociales deben buscar el máximo de objetividad en su representación desligando su saber de sesgos subjetivos. Para ello, la ciencia ha de minimizar el impacto del sujeto en la investigación, reduciéndolo, en lo posible, a un algoritmo. El papel de la metodología y de las técnicas resulta esencial para alcanzar las expectativas objetivistas de la ciencia. d) El principio de causalidad: la ciencia es una empresa que tiene como objetivo la inteligibilidad del mundo real. El medio o proceso paradigmático en virtud del cual esa inteligibilidad se alcanza es el de la reducción de un fenómeno a sus causas. Las ciencias sociales han desarrollado este empeño bajo dos formas fundamentales: aquella que interpreta la causalidad como la subsunción de un fenómeno bajo una ley general, y aquella otra que entiende que dar cuenta de un hecho es reconstruir el proceso causal que le da origen dentro del ámbito de los significados sociales y las intenciones y representaciones de los actores. e) A lo social por lo social: la inteligibilidad de los fenómenos sociales ha de conseguirse por medio de interpretaciones y explicaciones en las que tales fenómenos sociales se pongan en relación con otros fenómenos de la misma naturaleza. En términos generales, las ciencias sociales han rehuido cualquier clase de reduccionismo biologicista o psicologista, buscando las causas de los hechos sociales en otros hechos sociales. Este principio presenta varias caras: desde el punto de vista ontológico, la esfera social reclama para sí una irreductibilidad definitiva que impida derivar los fenómenos de esta naturaleza de leyes de la conciencia o del desarrollo genético o evolutivo. Desde una perspectiva teóricometodológica, las ciencias sociales han generado diversos espacios de especialización compartimentando la realidad social de acuerdo con criterios disciplinares. Por último, desde un punto de vista corporativo, las ciencias sociales han reivindicado la autonomía gnoseológica y académica de sus distintos espacios y discursos disciplinares. f)Normativismo: las ciencias sociales, en su producción epistemológica y metodológica, han mantenido el propósito normativo que caracterizó a la epistemología neopositivista. Las reflexiones metacientificas de las ciencias sociales han estado vinculadas desde sus orígenes a proyectos prescriptivos véanse, por ejemplo, Marx, Weber o Durkheim, aunque éstos no se hayan desarrollado por la vertiente logicista del empirismo lógico, sino más bien en el sentido de elaborar epistemologías y metodologías capaces de dar cuenta de la intrincada naturaleza de lo social. g) Neutralidad valorativa: las ciencias sociales deben descargar su conocimiento de compromisos valorativos. La objetividad como principio exige una relación entre el sujeto del conocimiento y lo real desinteresada. La ciencia aspira a explicar causalmente el mundo sin hacer juicios de valor acerca de él. Las ciencias sociales son una forma de conocimiento que no sólo debe describir la realidad, sino también transformarla, pues entre saber y realidad existe una vinculación directísima responsable de la búsqueda de formas de vida más sanas y justas. El conocimiento, pues, no puede situarse ante la realidad social buscando una simetría perfecta, sino, por el contrario, mostrando los intereses que subyacen a cada tipo de conocimiento y a las formas sociales de organización vinculadas a ellos. Las ciencias sociales deben abandonar la promesa del realismo positivista y sustituirla por un ejercicio crítico que desvele las formas discursivas y las estrategias de poder que vertebran los discursos de las distintas teorías. En este mismo capítulo podremos asomarnos a una parte de la producción constructivista al revisar los avances en la sociología del conocimiento científico.  Una tercera tradición situada con los márgenes del modelo estándar es aquella que podemos identificar con la hermenéutica, al menos con la hermenéutica como proyecto metodológico. Desde su punto de vista, las ciencias sociales deben apostar por una estrategia interpretativa centrada en el mundo de los actores sociales, en sus intenciones, en su interacción significativa y en el análisis de los significados sociales objetivados en las instituciones sociales y culturales. La hermenéutica adopta como punto de partida la problematicidad inherente a la distinción entre realidad y representación entre objeto y sujeto, pues entre ellas existe un vínculo circular irreductible: todo saber nace de una situación social y discursiva que es, a la vez, limite y condición de posibilidad de su producción, al tiempo que la realidad social en que dicho saber se produce es, a su vez, el resultado dc una construcción social proyectada desde un cierto saber común y científicoo Este círculo proclama la imposibilidad de la objetivación positivista, reclamando una reflexión continua y abierta a la transformación permanente del sujeto y el objeto del conocimiento. Las propuestas de A. Giddens, quien se sitúa en un tipo de estrategia epistemológica de este tipo.

2.2. Los PRINCIPIOS DEL POSITIVISMO EN LA Sociología: LA REFLEXIÓN EPISTEMOLÓGICA EN LA OBRA DE PARSONS

De acuerdo con el esquema que venimos desarrollando, la obra de Parsons representa no sólo una de las más poderosas e influyentes aportaciones a la sociología del siglo xx y a las ciencias sociales en general, a la altura de las de los padres fundadores de la teoría sociológica, sino también, y esto es lo más importante para nosotros, un caso paradigmático de lo que hemos llamado realismo positivista en el que se conjugan diversos elementos centrales del modelo estándar. Admitiendo lo atinado de muchas de las críticas que han sido formuladas contra ella, resulta también evidente que la obra teórica de Parsons constituye un empeño titánico por formular una teoría general de los sistemas de acción, en especial del sistema social, capaz de reconstruir en el plano de los conceptos y de sus relaciones la estructura fundamental de la esfera sociocultural, tomando como punto de partida nociones tales como acción social, sístema, integración o estructura. M. Beltrán ha sintetizado con gran ponderación, lucidez y acierto analítico las tesis epistemológicas y metodológicas que subyacen al conjunto de la obra de Parsons y que se mantienen constantes en toda ella, más allá de las transformaciones operadas en su teoría, por ejemplo tras el visible cambio de intereses que tiene lugar entre La estructura de la acción social y El sistema social. El funcionalismo estructural de Parsons se sitúa dentro de la tradición del positivismo organicista. Esta orientación se manifiesta en la combinación de varías tomas de postura epistemológica: a) Realismo: existe una realidad social independiente del individuo, que no puede reducirse al orden ideal de la representación, sino que actúa como estímulo para ésta. b) Representacionalismo: una teoría científica no es un reflejo especular y directo de la realidad empirica, aunque mantiene con ella una relación representativa. La teoría dice de lo real en algún sentido, no es arbitraria, y aunque construida sobre conceptos que sólo son representaciones parciales de las cosas, pues se encuentran cargados de teoría, no es una entelequia sin anclaje ontológico, ni el mero resultado de fuerzas ideológicas. c) Isomorfia estructural funcional: entre teoría y realidad existe una relación representativa isomórfica de naturaleza estructural y funcional. La esfera sociocultural y la teoría, en tanto que entramado conceptual y proposicional, comparten una misma estructura y una simetría entre procesos sociales y procesos teóricos. Dicha isomorfa descansa, en último término, en la relación entre la estructura de la realidad y la estructura del pensamiento. d) Normativismo: la actividad científica y teórica debe hacer frente a sus compromisos epistemológicos y ontológicos. Es necesaria, pues, una disciplina metodológica orientada al análisis de los fundamentos generales de la validez de las proposiciones científicas y de sus sistemas. Estos cuatro principios definen la naturaleza positiva, realista y normativa que asume, explicita e implícitamente, el modelo representacionalista encarnado en la obra de Parsons. En la Estructura de la acción social, publicada en 1937, sólo dos años después de la publicación en alemán de La lógica de la investigación científica de Popper, Parsons afirmaba que un hecho científico no es un fenómeno en sí, sino un enunciado sobre algún aspecto teóricamente relevante de ese fenómeno, o, dicho de otro modo, que acerca de un mismo fenómeno cabe una pluralidad de hechos. Lo cierto es que Parsons terminó desarrollando una teoría social que puede ser conceptualizada como una gran taxonomía de conceptos y procesos sociales, de naturaleza típicoideal, dominada más por el afán de una formulación completa de sus relaciones teóricas establecidas por procedimientos analíticos sistemáticos que por su vinculación empírica con lo observable.

2.3. LA SOCIOLOGÍA INTERPRETATIVISTA DE A. GIDDENS

Al final de su polémica y programática obra, publicada en inglés en 1967 con el título New Rules of Sociológica Método: a Positive Critique interpretative Sociologies’, Giddens resumía de modo polémico sus puntos de vista a propósito de la naturaleza, el método y el alcance de la teoría sociológica en oposición a los que ochenta años antes habia expresado, con análogo propósito, Émile Durkheim. Divididas sus conclusiones en tres secciones, las nuevas reglas del método sociológico apuntan en la dirección de un sociología hermenéutica, proponiendo una serie de compromisos bajo la expresión de reglas. Finaliza Giddens afirmando que, En resumen, las tareas primarias del análisis sociológico son las siguientes: 1) La explicación y mediación hermenéuticas de las formas de vida divergentes dentro de los metalenguajes descriptivos de las ciencias sociales. 2) La explicación de la producción y reproducción de la sociedad como resultado logrado de la actividad humana. Para este autor, el objeto central de la teoría social ha de ser el análisis de los procesos de producción y reproducción sociales. Tal tarea ha de desarrollarse situando en el foco de nuestro análisis el concepto de acción, pero no al modo en que lo hacen las sociologías interpretativas, fenomenológicas o accionalistas, pues al quedar centradas en la experiencia del actor, su mundo de significados o los procesos intencionales en los que se siente implicado, todas callas demuestran su incapacidad para dar cuenta de los procesos de reproducción y cosificación que caracterizan los procesos de reproducción social, así como : comprender las poderosas fuerzas sociales e históricas que condicionan su desarrollo. La acción ha de ocupar el centro de la reflexión sociológica en tanto que praxis. Tal como afirma en La constitución de la sociedad, de acuerdo con la teoría de la estructuración, El dominio básico del estudio de las ciencias sociales no es ni la experiencia del actor individual, ni la existencia de cualquier/arma de totalidad social, sino las prácticas sociales ordenadas a través del tiempo y el espacio. Parafraseando a Goethe, con el principio era la acción, y la acción era praxis situada: efectivamente, el punto de arranque de la teoría sociológica es la implicación práctica de los agentes, anterior a cualquier determinación intencional o estructural. La conciencia reflexiva constituye el tercer término de la dialéctica que Giddens presenta como asunto central para la reconstrucción de los procesos de producción y reproducción sociales, junto a las nociones de praxis y estructura. Giddens denomina doble hermenéutica a un fenómeno derivado de la naturaleza reflexiva de la conciencia y del conocimiento humano. Los actores sociales manejan a través del lenguaje y la razón discursiva un mundo de significados con el que confieren sentido y dan cuenta de su propia acción: primer nivel hermenéutico. Además, los científicos sociales manifiestan una doble vinculación discursiva: por una parte, son actores sociales plenamente, tal y como lo son los otros individuos, pero lo son en sentido análogo y al mismo tiempo diferente, pues a la competencia de que disponen como actores sociales han de añadir su competencia como científicos, competencia Lingüística y discursiva en virtud de la cual intentan dar sentido al mundo de significados y acciones de los actores sociales: ésta es la segunda hermenéutica; las ciencia~ sociales se encuentran instaladas, pues, en un doble juego hermenéutico en el que el científico debe moverse con pies de plomo. Su doble competencia hermenéutica propicia deslizamientos entre los diversos órdenes de significación que se manifiestan en la formulación de interpretaciones abantes que no pueden ser en modo alguno reconocidas por los actores sociales, ajenos a dichas interpretaciones, a la vez que, en la medida en que las interpretaciones y conceptos de los científicos sociales circulan por el medio comunicativo social más general y común, pueden provocar reacciones y efectos en la realidad social que distorsionen su validez.

2.3.1. Sobre la noción de teoría social en la obra de Giddens Frente al naturalismo objetivista y positivista que adopta Parsons, la obra de Giddens parece tomar partido por una postura analítica interpretativa, en expresión de Turner La diferencia fundamental estriba en que, para Giddens, el conocimiento que pueden formular las ciencias sociales no puede, en ningún caso, presentarse ni como una tarea acabada ni como una reproducción isomórfica de la realidad social. Hay dos objeciones fundamentales para ello:  La primera. De naturaleza ontológica: la realidad social, como leíamos con la primera de las reglas propuestas por Giddens, no constituye un mundo de objetos predado al investigador social; antes bien, el mundo social se haya en constante mutación, metamorfoseándose permanentemente, las más de las veces a través de procesos infinitesimales. A lo que dotada de cierta estabilidad espaciotemporal, por mor de los procesos de estructuración y de la permanencia en la praxis y las conciencias de los sujetos de ciertos patrones y conjuntos normativos, la esfera social no es un todo acabado y la acción individual no es una mera respuesta mecánica y determinista. Por ello, no existe una realidad social con mayúsculas, sino un despliegue ciego, no dirigido las más de las veces .en tanto que producto de las consecuencias no planeadas de la acción en el espacio y en el tiempo. Como consecuencia, cualquier descripción o explicación de lo real tiene fecha de caducidad y sólo puede ser una aproximación local, en un aquí y ahora.  La segunda es de naturaleza epistemológica: toda aproximación a la dialéctica acciónestructuraconciencia está necesariamente mediada por el lenguaje y por la competencia discursiva y práctica de los actores. De este modo, las ciencias sociales se encuentran inmersas en una tensión dialéctica entre la construcción de su objeto de estudio hermenéutica sobre hermenéuticao, y los efectos que dicha construcción tienen sobre el objeto construido y sobre la comunidad científica que lo elabora. Por otra parte, Giddens se desmarca de los sociólogos estructuralistas lo, que conciben la teoría social como el descubrimiento de generalizaciones nómicas, a través de las cuales el científico social da cuenta de ciertas fuerzas y determinaciones que actúan sobre los actores sin que éstos se den cuenta. Giddens insiste en que, más allá del posible descubrimiento de generalizaciones de esta clase acometidas en todo caso a las restricciones que la constitución ontológica el mundo social les imponeo, las ciencias sociales deben afrontar una tarea esencialmente hermenéutica, que se manifiesta de varios modos. Asumiendo las tareas de traducción necesarias para poner en comunicación los diferentes mundos de significado que separan la actividad del actor social común y el investigador con tanto que actor social dotado de competencias discursivas específicas que se construyen como una hermenéutica de segundo orden.

2.4. METACIENCIA y METATEORIZACIÓN

Se ha disentido a propósito de algunas de las oposiciones teóricas más inquietantes que amenazan el consenso teórico y metodológico de las ciencias sociales: acción versus estructura, niveles de análisis macro y micro, disputas metodológicas, etc. Los términos metaciencia y metateorizacián han pasado a ser de uso corriente en los últimos veinte años para recoger un conjunto de debates e investigaciones en el seno de las ciencias sociales, particularmente en la sociología, a propósito de ciertos desacuerdos básicos entre distintas tradiciones o paradigmas. Ahora bien, las reflexiones metacientificas no deben ser reducidas, al modo positivista, a un estudio de la naturaleza y estructura de las teorías científicas en tanto que entidades aisladas, hipostasiadas y segregadas de la praxis investigadora y tecnológica. Más bien al contrario, la metateoria debe proponerse G. Ritzer y J. C. Alexander son dos significados cultivadores de este campo de estudio en el que ambos autores han publicado interesantes contribuciones, de las que nos hemos hecho eco al tratar a propósito del impacto de las epistemologías postpopperiana en las ciencias sociales. La metodología ha sido la expresión más frecuente de esta orientación, en la que se han sucedido diversos debates a propósito de la naturaleza plurimetodológica de las ciencias sociales o, por el contrario, la necesidad de una unificación metodológica esencial, como la defendida por el individualismo metodológico. En un tercer sentido, menos preocupado de los aspectos formales y metodológicos, la metateorización ha dirigido su atención hacia la dimensión sustantiva de la teoría social, preocupándose entonces por determinar los temas cruciales de los que debe ocuparse toda teoría social, así como sus derivaciones y ramificaciones. Las polémicas entre escuelas o tradiciones sociológicas a cste respecto llenan los libros de historia y de teoría social mostrando el desacuerdo acerca de cuáles deben ser los asuntos prioritarios para cada disciplina: la acción social, el orden, los aspectos normativos, la conducta social, la racionalidad de la acción, las consecuencias no intencionales, etc.

2.4.1. Integración macromicro A lo largo de la historia del pensamiento sociológico se ha mantenido una tensión teórica centre perspectivas micro sociológicas y macrosociológicas o No resulta sencillo definir con precisión estos términos, aunque intuitivamente puedan resultar comprensibles. Realmente, se trata de expresiones engañosas, como intentaremos mostrar. La perspectiva micro, aceptando este tanino de momento acríticamente, tiende a centrar su interés con los procesos de interacción social más elementales, poniendo todo su énfasis en fenómenos tales como el intercambio lingüístico, la elaboración de pautas de interacción, los procesos de comunicación, la construcción y proyección de la identidad propia y ajena, la interpretación dc la conducta significativa, etc. En estos casos hablamos de micro sociología por dos razones básicas: por una parte, estudiamos situaciones y escenarios sociales a pequeña escala y, por otra, 10 hacemos teniendo en cuenta la participación en ellos de actores sociales en situaciones reguladas por significados socialmente construidos. Por su parte, la perspectiva macro centra su atención en los grandes procesos históricos de cambio social o tecnológico, por ejemplo, las instituciones sociales más fundamentales como la familia o la escuela, los grandes escenarios sociales el Estado, el mercado o el sistema social, los fenómenos ideológicos e imaginarios que caracterizan las formaciones culturales y la acción de los grandes sujetos colectivos las clases sociales, los partidos políticos, las naciones, las grandes corporaciones, etc.. Lo cierto es que los autores clásicos de la sociología prestaron atención simultáneamente, cada uno a su manera y con distintos acentos, a cuestiones micro y macro sociales. Esta tendencia, por otra parte, también se ha registrado en otras disciplinas del campo social, como la historia, la antropología o la economía. En la sociología, las obras de E. Durkheim y de M. Weber son ejemplares en este sentido, aunque en callas puedan encontrarse evidentes preferencias, sesgos o derivas en un sentido o en otro.

2.4.2. La dialéctica entre acción y estructura Otra de las polémicas más intensas en el campo de la metateorización sociológica ha tenido lugar en torno a los polos representados por los conceptos de acción y estructura. Esta polémica, al contrario que la anterior, se ha desarrollado más bien en el campo europeo y tiene hondas raíces en la literatura de las ciencias sociales y de la filosofía social. Los términos acción y estructura presentan, sin duda, una fuerte polisemia asociada a las diferentes tradiciones de pensamiento de las que se nutren. Lo cierto es que desde ciertas perspectivas teóricas y metodológicas se ha insistido en la necesidad de afrontar la construcción de las ciencias sociales desde el concepto de acción social. Quienes así sic expresan ven en la acción el átomo social por antonomasia, ahora bien, conceptualizando la acción siempre en un sentido social, no meramente conductualestimular. La acción social y la mera conducta se distinguen en que la primera entraña la existencia de un mundo de significados socialmente construido y mantenido, que carga de sentido la acción y la orienta en el plano social. Desde esta óptica, pues, la tarea de las ciencias sociales debe ser la de la reconstrucción del universo social, tan cargado de facticidad y objetividad, corno resultado de la acción individual; facticidad que en su mayor parte no se presenta como resultado de la concertación, sino de la agregación de las consecuencias no deseadas de la acción. Frente a la perspectiva de la acción, la historia de las ciencias sociales se halla profundamente marcada por un teorizar que enfatiza aquellos elementos y procesos objetivos y reificados que expresan la facticidad social y su poderosa presencia normativa frente al individuo muy visiblemente en el marxismo, el funcionalismo estructural y el estructuralismo. La palabra estructura, en este contexto, viene a señalar la existencia de cierto conjunto de elementos de naturaleza socialinstituciones sociales, grupos, patrones de conducta, roles o conjuntos normativos  que mantienen relaciones estables y configuran la invisible, pero muy presente, urdimbre social, esa malla imperceptible que, sin embargo, da forma al conjunto de la acción social individual. Las referencias son casi infinitas y pueden encontrarse en cualquier texto de teoría sociológica contemporánea e historia de las ciencias sociales. Baste citar como muestra más relevante los trabajos de A. Giddens a propósito de la denominada Teoría de la estructuración, o los trabajos de Pierre Bourdieu “, introductor de la sugerente noción de habitus. Otros autores también han contribuido al desarrollo de esta polémica, como Touraine o Habermas.

2.4.3. Las disputas metodológicas Otro de los campos abonados para la reflexión metacientífica es el de la disputa entre métodos. Entendida en su sentido más tradicional y ortodoxo, la palabra metodología hace referencia a ciertos procedimientos cuasialgorítmicos que debidamente implementados harán surgir la verdad como resultado del proceso investigador. Así lo concibió Descartes tomando como modelo el proceder de la geometría, haciendo de la matemática el paradigma de todo método filosóficocientífico que desee preservar la objetividad y la certeza de sus resultados. El resultado de dicha polémica produjo diferentes consecuencias, tales como la reivindicación del método hipotético deductivo para la economía, la transformación del historicismo romántico de la sociología de la mano de Schmoller, M. Weber, A. Weber, Simmel, etc. También dentro del marco de la sociología alemana se produjo una segunda polémica también viva y de singular importancia, aunque protagonizada por actores y tradiciones diferentes. En 1961, con motivo de la celebración de un congreso a iniciativa de la Sociedad Alemana de Sociología, se escenificó la controversia entre los defensores de la Teoría Crítica, una revisión del marxismo elaborada por Max Horkheimer (autor de Teoría tradicional y teoría critica) y T. Adorno (Dialéctica negativa) y los defensores, desde la tradición positivista, del individualismo metodológico y un posicionamiento científico neutral. Durante el congreso, las posturas fueron defendidas, de una parte, por Adorno y Ha bermas y, de otra, por K. Popper y H. Albert, aunque también participó R. Dahrendorf. En 1969 se publicó La disputa del método en la sociología alemana, un volumen que recogía las conferencias y presentaba las posturas enfrentadas de ambos bandos. En otro orden de cosas, la disputa entre métodos se ha sustanciado en la oposición entre metodologías cuantitativas y cualitativas. En otra sección de este manual se discute más detenidamente a propósito de esta oposición. Baste decir que ha existido y existe un extendido modo de comprender estos dos enfoques de la investigación basado en la oposición entre investigación concluyente la cuantitativa e investigación exploratoria la cualitativao Desde esta óptica, fuertemente extendida, la investigación social más ortodoxa la más asimilable al modelo de las ciencias de la naturaleza es aquella que permite la cuantificación de las observaciones a través de procesos y protocolos de registro muy estructurados, cerrados y objetivos. Frente a ella, la investigación cualitativa se presenta como una suerte de investigación tentativa, una primera aproximación al objeto de estudio, de notable valor heurístico, pero carente de la objetividad necesaria e incapaz de proporcionar resultados medibles y extrapolables al universo social de referencia. Esta comprensión de las relaciones entre métodos cualitativos y cuantitativos ha sido reiteradamente criticada desde diferentes frentes. Baste señalar que esta oposición entre metodologías se comprende mejor si se las presenta como estrategias metodológicas diversas que responden a compromisos ontoepistemológicos y teóricos diferentes: la realidad social entendida como hecho discreto, discernible y mensurable cuando menos en un sentido clasificatorio de acuerdo con escalas nominales, concepción sobre la que descansa la metodología cuantitativa, o la realidad social vista como discurso social, como un mundo de significados compartidos y articulados lingüística e imaginariamente también podríamos decir como procesos, sobre la que descansa la investigación cualitativa. Una cita puede ayudarnos a cerrar esta discusión: Reitero una vez más mi opinión de que las ciencias sociales no deben mirarse en el espejo de las fisiconaturales, tomando a estas como modelo. pues la peculiaridad de su objeto se lo impide. Se trata, en efecto, de un objeto en el que también está incluido, lo quiera o no, el propio estudioso, con todo lo que ello implica; y de un objeto, podríamos decir, subjetivo, en el sentido de que posee subjetividad y reflexividad propias, volición y libertad, por más que estas cualidades de los individuos sean relativas al conjunto social del que forman parte. Conjunto social que no es natural, en el sentido de que es producto histórico del juego de las partes de que consta y de los individuos que las componen, siendo éstos a su vez también producto histórico del conjunto, y ello en una interacción inextricable de lo que el animal humano tiene de herencia genética y de herencia cultural.

3. LA GRAN TRASFORMACIÓN DE LA REFLEXIÓN ACERCA DE LA CIENCIA: LA REVANCHA DE LA SOCIOLOGÍA DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO 3.1. LA CIENCIA y su PRODUCCIÓN TEÓRICA DESDE LA PERSPECTIVA DE LA SOCIOLOGÍA DEL CONOCIMIENTO CIENTÍFICO

3.1.1. La sociología de la ciencia de Merton La sociología de la ciencia, como disciplina con proyección académica y producción literaria propia, nació de la mano de R. K. Merton con los años cuarenta del pasado siglo. La obra de Merton llegó a dar lugar a una auténtica escuela y propició el desarrollo de un completo paradigma de investigación social que, casi en solitario, dominó la escena intelectual en este campo hasta mediados de los años setenta. En su sociología del conocimiento, Merton intentó sintetizar las tradiciones norteamericana y europea, intentando desembarazarse de la pesada y paralizante carga ontoepistemológica de la segunda, para intentar afrontar desde un punto de vista empírico más en la línea norteamericana los, por otra parte, esenciales asuntos que los continentales habían trabajado. En este sentido, la sociología de la ciencia no debía ser sino una parte de la sociología del conocimiento dedicada a un tipo específico y singular de saber. Merton propuso reorientar los estudios que hasta entonces se habían realizado en torno a la influencia de la ciencia en la sociedad, hacia las variables y recíprocas relaciones centro la ciencia como institución y la estera social. En sus primeros trabajos, Merton se orientó hacia una reconstrucción históricosocial de la génesis de la ciencia moderna, a partir de un modelo de investigación que presentaba fuertes analogías con el trabajo de Weber a propósito del origen del capitalismo y sus vínculos con la moral puritana, en la que buscó un difícil equilibrio entre las condiciones externas e internas del desarrollo de la ciencia. A finales de los años cincuenta, dentro del marco de evolución de su propio pensamiento, Merton intentó una nueva aproximación menos estática, funcional y normativa a la institución científica. Su preocupación central fue en ese momento el problema del intercambio, es decir, la ciencia como actividad o praxis en la que, más allá del marco normativo, intervienen diferentes intereses. Concretamente, Merton llegará a una representación de la actividad científica basada en la búsqueda de recompensas individuales como contraprestación a las aportaciones que cada científico realiza al fondo común de la disciplina. El nuevo interés de Merton por la lógica del intercambio científico no le hizo abjurar de sus análisis a propósito de la dimensión normativa del ethos científico, pero si le permitió introducir en la sociología del conocimiento la ambigua naturaleza que caracteriza a dicha forma de saber.

3.1.2. El Programa Fuerte de la sociología del conocimiento

Como acabamos de decir en las páginas anteriores, el panorama de la sociología de la ciencia fue dominado desde los años cuarenta hasta mediados de los años setenta por la sociología mertoniana y los trabajos de la Escuela de Colonia. A principios de los setenta, sin embargo, se había producido una compleja configuración de factores que habrían de impulsar una profunda renovación en este campo. Estos factores desencadenantes pueden resumirse en los siguientes: 1. El cansancio producido por la autócratas mertoniana y su dominio exclusivo del campo de la sociología de la ciencia, al que hay que añadir, por otra parte, la insatisfactoria situación a la que habia llegado el funcionalismo, aun en la versión más matizada, cuyo representante era precisamente Merton, en claro retroceso y crisis. 2. La evidente insuficiencia del enfoque institucional de la sociología de la ciencia, pues la obra mertoniana parecía haber agotado su propia contribución, que, por otra parte, recibía durísimas críticas en virtud de su incapacidad para dar cuenta de la praxis real de la ciencia. 3. En el campo de la filosofía de la ciencia habían entrado dos poderosas ideas: por una parte, de la mano de Popper y Hanson, contra las tesis neopositivistas se había consolidado la evidencia a favor de la carga teórica de la observación científica, que suponía la aceptación de la dimensión preteóricos de todo conocimiento y del condicionamiento de toda actividad cognitiva, incluso de aquella que más transparencia y evidencia reclamaba para sí: la observación científica. Por otra parte, las propuesta de Kuhn, expresadas en La estructura de las revoluciones científicas a propósito de las nociones de paradigma y comunidad científica, acrecentaban la certeza de que el conocimiento científico, tanto en su contenido como en sus métodos o en sus implicaciones lógicas era inseparable de su localización sociohistórica, dependencia que había de entenderse en sentido fuerte y no meramente anecdótico o externa lista. 4. También dentro del ámbito de la filosofía de la ciencia se había establecido eón suficiente garantía otra influyente convicción, expresada en la denominada tesis DuhemQuine22: la presunción popperiana de que la evidencia empiria contraría a las predicciones científicas refuta necesariamente, vía modus tollens, una conjetura o hipótesis científica que se había demostrado incapaz de dar cuenta de la verdadera praxis científica. Lo cierto es que una teoría puede mantenerse entra la evidencia empiria retocando ciertas hipótesis auxiliares o formulando otras ad hoc de modo que el núcleo de la teoría se salve, dentro de unos límites razonables. Así las esas, en la década de los setenta nacerá una corriente de la sociología de la ciencia Eneida como el Programa Fuerte (PF) de la sociología dcl conocimiento. El PF engloba a un nutrido grupo de autores, de diversas especialidades, aunque sus más destapados expositores y defensores han sido B. Barnes y D. Bloor”. Todos ellos trabajaron en torno a la Science Unir de la Universidad de Edimburgo y compartieron intereses comunes en torno a problemas de contenido filosófico y epistemológico.

3.1.2.1. Los principios del Programa Fuerte En su obra programática Conocimiento e imaginario social, Bloor afirma que la sociología del conocimiento (SC) debe abordar toda clase de conocimiento, sin ninguna clase de limitación. La se no puede detenerse ante dos límites que tradicionalmente la han refrenado en sus competencias: a) Por una parte, la se no puede establecer una discontinuidad entre conocimiento común y conocimiento científico. Todo aquello que en una sociedad es considerado conocimiento por sus miembros debe ser objeto de análisis. En la medida en que el conocimiento científico es una clase de conocimiento socialmente instituido y sancionado, la se debe concentrarse en su estudio. Ahora bien, la sociología dcl conocimiento científico (Seco) no puede concebirse al modo estrecho y limitado en que Merton y su escuela la habían desarrollado. b) El segundo limite que debe ser rebasado por la sea, en opinión de Bloor y el PF, es el de la consideración crítica de la verdad científica, y no sólo del error. La sea más tradicional, al igual que la historia y la filosofía de la ciencia, había aceptado que sólo el error científico debe ser objeto de explicación. La razón no es otra que la evidente apariencia de que la verdad, cuando es tal, se abre paso sola y que, cuando la evidencia empírica se une a un adecuado método, entonces la verdad y el conocimiento brotan por si mismos. La verdad y la razón pertenecerían, de este modo, a un ámbito trascendente, platónico, que no requiere explicación. Por cid contrario, el error sería fruto de una desviación ocasionada por múltiples factores ideológicos, culturales, etc., que, al contrario que la verdad, puede ser explicado como resultado de la inducción social del conocimiento. Atendiendo a estos dos objetivos programáticos básicos, el PF se propone un análisis científico del propio conocimiento científico, sea cual sea la evaluación, favorable o desfavorable, qi dicho conocimiento objeto de estudio merezca desde el punto de vista disciplinar, es decir, desde el punto dc vista de los cultivadores de ese saber: Para el sociólogo estos temas ¿cómo se transmite el conocimiento? ¿Qué fiabilidad tiene? ¿Qué procesos contribuyen a su creación y mantenimiento?, ¿cómo se organiza y se categoriza en diferentes disciplinas o ajenas? reclaman investigación y explicación. Su meta será construir teorías que expliquen dichas regularidades; si estas teorías satisfacen el requisito de máxima generalidad tendrán que aplicarse tanto a las creencias verdaderas como a las falsas y; en la medida de lo posible, el mismo tipo de explicación se tendrá que aplicar en ambos casos. Para llevar a cabo su tarea, el PF se propone cuatro principios que definen su estrategia: a) El principio de causalidad, es decir, ocuparse de las condiciones que dan lugar a las creencias o a los estados de conocimiento; causas que no tienen por qué ser exclusivamente sociales. Este primer principio intenta ampliar la naturaleza de la relación causal entre conocimiento científico y realidad social. No se trata de afirmar, como se defiende desde otras posiciones, la influencia social como factor que incide en el desarrollo del conocimiento científico posición externalista, sino asumir que, tanto en sus métodos como en la dimensión categorial y cognitiva, el conocimiento científico está socialmente inducido. b) El principio de imparcialidad con respecto a la verdad y la falsedad, la racionalidad y la irracionalidad, el éxito o el fracaso. Ambos términos de estas dicotomías exigen explicación. c) El principio de simetría: la sociología debe ser simétrica en su estilo de explicación. Los mismos tipos de causas deben explicar, digamos, las creencias falsas y las verdaderas. Principio de reflexividad: en principio, sus patrones de explicación, los de SCC, deberían ser aplicables a la sociología misma. Se trata de un requerimiento obvio de principio porque, de otro modo, la sociología sería la refutación viva de sus propias teorías. El sentido de este último principio complementario es dejar constancia de la necesidad de someter al PF a sus mismas estrategias de investigación, en un intento de hacer frente a la crítica relativista que el mismo programa promociona. E. Lamo et alii resumen del siguiente modo los presupuestos epistemológicos del PF: 1) Naturalismo frente a justíficacionismo: las ciencias sociales, a través del PF, reclaman para sí plena autonomía en el estudio de todos los dominios de la actividad científica, dependiendo el final del tradicional reparto fundado en la distinción entre contexto de descubrimiento competencia de las ciencias sociales y contexto de justificación competencia de la epistemología, lógica y metodología. 2) Explicativita frente a normativizo: el PF niega la dimensión normativa asumida tradicionalmente por la epistemología científica. Frente a ello sostiene la inviabilidad de tal normativizo metodológico, y propone que las explicaciones que se ofrezcan de los procesos de generación y validación del conocimiento científico incluyan variables y considerandos sociales, concibiendo las explicaciones del desarrollo científico de acuerdo a los mismos patrones que presiden la explicación en las ciencias en general”. 3) Relativismo frente a racionalismo: frente a las tesis racionalistas que conciben la verdad científica como resultado de la aprehensión metódica y objetiva de una realidad externa que se impone al sujeto, el relativismo afirmará la dependencia local del conocimiento, sometido a las demandas e intereses de los distintos actores. Toda verdad habrá de ser tenida en cuenta bajo el prisma de la implicación y compromisos de los grupos sociales que la legitiman y avalan, de acuerdo con intereses y condiciones temporales y espaciales concretas. 4) El inductívismo ¡rente al deductivismo: el conocimiento verdadero no surge del desarrollo de programas deductivos. Muy al contrario, todo conocimiento, también el conocimiento científico, tiene siempre un origen último inductivo, en el sentido en qi el II Wittgenstein da a esta afirmación. Lenguaje y conceptos están vinculados siempre a contextos locales y al fenómeno de la ostensión. Contextualización, ostensión e inducción son los términos sobre los que se construye el significado de los términos y las representaciones conceptuales. Por ello, el contexto social es la matriz de todo el edificio cognitivo desde su misma raíz.

3.1.2.2. Los intereses del conocimiento

Un asunto al que B. Banes han prestado especial atención, dentro del esquema de análisis del PF, es al concepto de interés. En este sentido, la principal aportación del PF se encuentra en la obra de Barnes Intereses and tue Crohn of Knowledge. Este autor, cofundador del PF, afirma que los grupos científicos, al igual que cualquier otro tipo de grupos, manifiesta un variado cuadro de intereses. Tales intereses les pertenecen en su condición de sujetos y grupos socialmente situados; como competidores en una disciplina, como maximizadores de intereses económicos, como actores institucionales, etc. Estos intereses, que son siempre múltiples, no pueden reducirse, al modo habermasiano, al interés general que desde la Teoría Crítica se atribuyó al saber científico como saber ideológico y aparentemente neutral. La exigencia local de los análisis de la SCC exige mostrar que tales intereses se diversifican en múltiples formas y son irreductibles a una sola identidad. Pero quizá la aportación más radical de la teoría de los intereses de Barnes se encuentre en la defensa del papel que tales intereses desempeñan en la formación de las creencias, categorías, métodos y operaciones cognitivas de la ciencia, y no sólo en aspectos macro del desarrollo de ésta. La necesidad de localizar y contextualizar cualquier análisis de intereses es la causa última de la imposibilidad de una generalización del tipo que formulaba la Teoría Crítica.

3.1.3. La sociología del conocimiento científico de la teoría del ActorRed

Los últimos años han conocido una profunda transformación en la SCC como resultado de la influencia de las contribuciones del PE A partir del impulso de esta corriente, que bien puede llamarse paradigma por sus pretensiones de radicalidad, han surgido otras corrientes muy prometedoras en el campo de la SCC, desarrolladas en varias direcciones”. Una de estas corrientes es la que se conoce como teoría del ActorRed” (ActorNetwork Thor). Uno de los presupuestos básicos de esta nueva corriente es el de la generalización del principio de simetría. Como hemos visto al presentar los principios del PF, Bloor afirmaba la exigencia de aplicar el principio de simetría al análisis del conocimiento científico, de modo que tanto el error como el acierto, la verdad y la falsedad, la racionalidad o la irracionalidad, fuesen objeto de similares estudios causales, evitando el sesgo en que habían incurrido las tradicionales disciplinas filosóficosociales en su análisis del saber científico. Sin embargo, los autores encuadrados en esta nueva corriente reprocharán a los fundadores del PF cierta timidez y limitación a la hora de sacar las conclusiones de sus propias apuestas. No podemos exponer con detalle una a una las aportaciones de estos autores. Vamos a presentar, en su lugar, algunas características comunes que definen la estrategia de esta corriente, esbozando sus principios, ciertamente complejos y paradójicos para la tradición más ortodoxa de las ciencias sociales y de la CC. 1. Los defensores de la teoría del ActorRed (TAR) reprochan al PF de la SCC una contradicción de profundas consecuencias: el PF pretende, a través de una estrategia constructivista, presentar la actividad científica y el conocimiento mismo como resultado de procesos sociales que afectan a dicho conocimiento desde su misma raíz, pues los mismos procesos cognitivos y las fórmulas categoriales a través de las que todo saber se expresa, antes incluso que los intereses individuales o colectivos, se encuentran socialmente construidos. Por ello, toda representación de la naturaleza y de la misma actividad científica se encuentra socialmente inducida e incapacitada para reclamar un estatuto ontoepistemológico realista. Sin embargo, los autores de la TAR encuentran una gravísima falla en la argumentación del PF: Bloor, Barnes y otros, al intentar reconstruir los procesos de objetivación social por medio de los cuales sic construye el conocimiento científico, tratan la naturaleza y la actividad científica de acuerdo con su estrategia constructivista, pero la instancia social, que actúa como explanann en sus teorías, se muestra reificada, de suerte que cl constructivismo que define la estrategia del PF se transforma en realismo a la hora de conceptuar la esfera social. 2. Otra de las fallas del PF es aprovechada por los autores de la TAR para radicalizar sus posturas. Bloor habia defendido el principio de simetría como pieza eleva de la estrategia del PE La verdad y el error deben ser explicados a través de las mismas causas. Sin embargo, la simetría no debe limitarse a esta oposición. La TAR acepta la genialidad que supone el giro copernicano iniciado por el PF, pues resulta crucial en la estrategia desnaturaliza dora dc todas las nociones trascendentales dc la teoría del conocimiento tradicional; sin embargo, el principio de simetría debe extenderse a otras oposiciones no menos relevantes e igualmente aceptadas de manera acrítica y preteóricos. Los defensores de la TAR se refieren a distinciones como naturalartificiales, humanono humano, sujetoobjeto. 3. Así pues, la actividad científica debe abordarse como un marco de acción estratégica en la que lo esencial no son los sujetos humanos, ni los objetos tecnológicos o las teorías científicas, sino las posiciones de una red de intercambios y transformaciones cuya sustancia es la permanente negociación, la formación de alianzas y contra alianzas, en un marco de permanente conflicto de intereses locales. Actores, sujetos, objetos, humanos, artefactos, teorías, etc., no son más que efectos de red; si deseamos comprender la actividad científica debemos representarla como una retícula cuyo esqueleto cste definido por el conflicto y los juegos de poder, en los cuales los actores de toda naturaleza adquieren identidades cambiantes. Así, el gran tema del conocimiento, la verdad, no es más que un efecto del discurso científico y dc los juegos dc poder. 4. Los trabajos de los autores de la TAR apuntan a mostrar cómo los actores individuales y colectivos producen representaciones del mundo natural e intentan imponerlas a los demás, bajo la forma de conflictos permanentes entre las diversas instancias científicas y sociales implicadas. 5. Metodológicamente, la estrategia de la TAR adopta las formas de una semiótica de los intercambios discursivos, como plasmación de la lógica del campo científico, a la vez que muestran cómo el carácter más permanente de la actividad científica es su permanente e incesante transformación, su movimiento perpetuo muy distante de cualquier interpretación pragmatista, finalista o teleológica de la ciencia

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Antropología Cultural Kottak (hiper resúmen)

ANTROPOLOGÍA SOCIAL …TEMA 1 EL CAMPO DE LA ANTROPOLOGÍA (Kottak) ETNOLOGÍA, ETNOGRAFÍA Y ANTROPOLOGÍA (Lombard) 1.

EL CAMPO DE LA ANTROPOLOGÍA (Kottak) Se trata de una ciencia holística y comparativa, pues estudia la totalidad de la condición humana: biología, sociedad, lenguaje y cultura, en el pasado, presente y futuro, analizando todas la sociedades, antiguas y modernas, desde una perspectiva transcultural. La sociedad, definida como la vida organizada en grupos, es una característica común a muchos animales; sin embargo, la cultura es exclusivamente humana, y se define como el conjunto de tradiciones y costumbres de una sociedad que rigen las creencias y el comportamiento de las personas. Los niños aprenden estas tradiciones creciendo dentro de una sociedad en un proceso denominado enculturación (≈ socialización). Así, nuestro género, Homo, ha evolucionado durante más de un millón de años adaptándose cultural y biológicamente, y la antropología reflexiona sobre las grandes cuestiones de la existencia humana explorando su diversidad biológica y cultural. La adaptación es el proceso por el que los organismos hacen frente a las tensiones medioambientales. Existen dos formas básicas de adaptación: (a) adaptación biológica, que puede ser genética (a lo largo de generaciones), fisiológica a largo plazo (durante el crecimiento del organismo) o fisiológica a corto plazo (cuando el organismo entra en un entorno nuevo); o (b) adaptación cultural (especialmente por el desarrollo y empleo de la tecnología). La antropología norteamericana nació hace un siglo del interés por la historia y las culturas de los nativos de Norteamérica. Fue en el estudio de sus costumbres, vida social, lenguaje y rasgos físicos donde se evidenció la necesidad de dividir la antropología en cuatro subdisciplinas: cultural, arqueológica, biológica y lingüística. La experiencia refleja que “quienes han contribuido a la construcción de una misma cultura no son necesariamente de una misma raza, y no todos los de una misma raza han participado de una cultura”; en conclusión, “la cultura no es una función de la raza” (Ruth Benedict, 1940).. En el terreno de la discriminación sexual, muchos contrastes entre los hombres y las mujeres se deben a la preparación cultural más que a la biología. Así, mientras en la India es habitual ver a los hombres ejercer de lavanderos (wallahs) y a las mujeres apalear grava en la construcción de carreteras, en Europa la tradición cultural señala a lo opuesto. En el terreno del cociente intelectual (CI), los estudios reflejan que no existe ninguna evidencia de diferencias de inteligencia basadas en la biología entre razas, clases o sexos, desacreditando el jensenismo (Arthur Jensen, 1969), según el cual los negros son hereditariamente incapaces de hacerlo tan bien como los blancos.

Las subdisciplinas de la antropología a) Antropología cultural . Consiste en el estudio de la sociedad y la cultura, describiendo y explicando las similitudes y diferencias culturales, en el tiempo y el espacio. Para ello, distingue entre lo universal (características biológicas, psicológicas, sociales y culturales compartidas por todos los humanos), lo general (compartidas por muchos, pero no por todos los grupos) y lo particular (no compart idas). En sus estudios, Franz Boas (1858-1942) demostró que las culturas no están aisladas y defendió una perspectiva de sistema-mundial, basada en la certeza de que muchas características culturales locales reflejan la posición política y económica ocupada por una sociedad dentro de un sistema más amplio. Es decir, que “las poblaciones humanas construyen sus culturas en interacción unas con otras, no de forma aislada” (Wolf, 1982). No obstante, en la antropología cultural hay que distinguir dos vertientes:

1)La etnografía, que consiste en el estudio de un grupo, una sociedad o una cultura particular. Para ello, los etnógrafos suelen convivir con pequeñas comunidades para estudiar su comportamiento, creencias, costumbres, vida social, actividades económicas, política y religión; el fin de su trabajo de campo es recoger datos, organizarlos, describirlos, analizarlos e interpretarlos para construir una etnodescripción (película, libro o artículo).

2)La etnología, que consiste en identificar y explicar las diferencias y las similitudes culturales entre distintas sociedades, a través del análisis y comparación de los resultados obtenidos por la etnografía y las otras subdisciplinas. Por tanto, su objeto es distinguir entre universalidad, generalidad y particularidad.

b) Antropología arqueológica (o arqueología). Consiste en la reconstrucción, descripción e interpretación del comportamiento humano y los patrones culturales a través de los restos materiales: armas, herramientas, cerámica, estructuras arquitectónicas, restos humanos, de plantas y animales, de basuras… Los arqueólogos estudian tanto sociedades prehistóricas como culturas históricas, e incluso las vivas; un ejemplo de ello es William Rathje (1973) y su “basurología”,

Por su parte, la ecología humana consiste en el estudio de ecosistemas que incluyen personas, y la paleoecología en el estudio de los ecosistemas del pasado, analizando las interrelaciones entre la población, las necesidades y demandas culturalmente perfiladas, la división del trabajo, la tecnología, los métodos de producción y las formas de reparto de los recursos naturales.

c) Antropología biológica. Consiste en el estudio de la diversidad biológica humana en el tiempo y el espacio debido a presiones medioambientales y a las características genéticas. Reúne cinco puntos de especial interés: i. La paleoantropología, o estudio de la evolución de los homínidos a través de sus restos fósiles. Osteología para analizar los huesos de los homínidos y en la arqueología para el análisis de las herramientas, a fin de reconstruir los aspectos biológicos y culturales de la evolución humana. ii. La genética, especialmente la humana. iii. La ecología, a fin de analizar el crecimiento y desarrollo humanos dentro del entorno medioambiental. iv. La anatomía, a fin de analizar la plasticidad biológica humana, v. La primatología, o estudio de la biología, evolución, comportamiento y vida social de los primates no humanos, d) Antropología lingüística. Consiste en el estudio del lenguaje en su contexto social y cultural , en el espacio y a través del tiempo, con el objeto de hacer inferencias acerca de características universales del lenguaje, de reconstruir lenguas antiguas y de descubrir percepciones y patrones de pensamiento diversos; Un ejemplo de antropología aplicada es la antropología médica. Puesto que las diferentes sociedades y grupos étnicos reconocen diferentes dolencias, síntomas y causas, desarrollando diferentes sistemas de cuidado de la salud y estrategias de tratamiento, los antropólogos médicos colaboran como intérpretes culturales en programas de salud pública para que encajen en la cultura local y sean aceptados por ella.

Así, la antropología interpretativa analiza las culturas como si fueran textos cuyas formas y significados deben ser descifrados en contextos históricos y culturales particulares, y la etnohistoria se centra en el estudio de los relatos de los pueblos de su propia historia, siempre sin perder de vista la perspectiva transcultural. i. Antropología cultural y sociología. Aunque la antropología cultural y la sociología comparten su interés por las relaciones, la organización y el comportamiento sociales, además de en temas como la raza y la etnicidad, la clases social, el género y las relaciones de poder, tradicionalmente han mantenido notables diferencias: mientras que la sociología se ha centrado en el occidente moderno e industrial a través de técnicas estadísticas y de muestreo, los antropólogos se han centrado en las sociedades no industriales a través de la observación participante, especialmente los etnógrafos. Sin embargo, en la actualidad se está produciendo una convergencia entre ambas ciencias, a medida que los antropólogos trabajan cada vez más en las sociedades modernas y los sociólogos han orientado también su investigación hacia países del Tercer Mundo. ii. Antropología, ciencia política y economía. Al igual que la sociología, politólogos y economistas han tendido a trabajar principalmente en los países modernos; sin embargo, en las sociedades pequeñas estudiadas por la etnografía la política y la economía no suelen aparecer como actividades diferenciadas para un análisis por separado, sino que se encuentran inmersas en el orden social general. Así, la antropología psicológica consiste en el estudio de la variación en los rasgos psicológicos entre culturas. Como Margaret Mead (1901-1978) demostró, los rasgos psicológicos varían ampliamente de una cultura a otra, reflejando las diferentes prácticas en la crianza de los niños. En este ámbito destaca el trabajo de campo de Bronislaw Malinowski (1884-1942) entre los isleños matrilineales de las Islas Trobiand (Pacífico Sur), sugiriendo modificaciones en la teoría freudiana del complejo de Edipo; en su opinión, al menos entre los isleños trobiandeses la estructura de autoridad influía más en la relación padre-hijo que los celos sexuales, lo que parece reflejar que la psicología individual depende del contexto cultural. v. Antropología e historia. Se debe distinguir entre cambios en el personal (individual) y cambios en la forma (social), pues pueden darse cambios en los individuos sin que se produzcan cambios significativos en la estructura básica del sistema (Ivato, Madagascar), o bien darse un cambio simultáneo en ambos aspectos (Arembepe, Brasil).

TEMA 2 LA CULTURA (Kottak)

DEFINICIÓN DE CULTURA Si “sociedad” se define como la vida organizada en grupos, debemos aceptar que tanto el hombre como muchas especies animales viven en “sociedades”; sin embargo, sólo los grupos humanos poseen una tradición cultural común, la cual se transmite mediante el aprendizaje y constituye la razón del éxito de la adaptabilidad humana.

Edward B. Tylor (1832-1917) quien, ya en 1871, ofreció una de las definiciones de cultura que aún cuenta con más aceptación: es “ese todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, la costumbre y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad” (“La cultura primitiva”, 1871). De entre los elementos fundamentales que encierra el concepto de cultura, podemos destacar los siguientes: i. La cultura es aprendida. Se denomina enculturación (≈ socialización) al proceso por el cual se aprende e interioriza la cultura de una sociedad. Puede ser aprendizaje: (1) situacional (por la propia experiencia), (2) social (los padres –agentes enculturadores– enseñan a los hijos), (3) inconsciente (a través de la observación o la conversación) o (4) cultural, que es exclusivo de los seres humanos, y consiste en la capacidad humana de aprender y utilizar símbolos (signos sin una conexión necesaria ni natural con aquello a lo que representan).

ii. La cultura es compartida. La cultura no es un atributo de los individuos per se, sino en cuanto miembros de grupos, pudiéndose afirmar que la enculturación unifica a las personas al proporcionarles experiencias comunes.

iii. La cultura es simbólica. Para Leslie White (1959), la cultura tuvo su origen cuando nuestros antepasados adquirieron la capacidad de simbolizar, es decir, de crear y dotar de significado una cosa o hecho. Un símbolo es algo que viene a representar otra cosa, sin una conexión obvia, natural o necesaria entre el símbolo y lo que simboliza (la voz “perro” no tiene una conexión natural con el animal en sí, salvo la que la cultura española le atribuya);

v. La cultura es globalizadora y omniabarcante. Se afirma que la cultura lo abarca todo, desde lo popular hasta lo elitista, pasando por todos los ámbitos sociales: deportes, televisión, sexo, alimentación… Sin embargo, podemos distinguir entre Cultura en un sentido general, como una capacidad una posesión compartida por todo el género Homo, y el término cultura en un sentido específico, como cultura particular en un contexto concreto, y que son el objeto de estudio de los antropólogos.

vi. La cultura está pautada e integrada. Las culturas no son colecciones fortuitas de costumbres y creencias, sino sistemas pautados e integrados.

Las personas pueden interpretar y manipular la misma regla de formas diferentes, utilizando creativamente su cultura en lugar de seguirla ciegamente, e incluso los símbolos más comunes pueden tener significados radicalmente diferentes para distintos grupos o personas dentro de una misma cultura.

viii. La cultura puede ser adaptante o mal-adaptante. Como ya sabemos, la adaptación del ser humano a las tensiones medioambientales se realiza a través de la adaptación biológica (genética) o cultural (patrones de comportamiento, tecnología). Sin embargo, no todos los patrones culturales son adaptantes, sino que también existen mal-adaptantes que, a pesar de ofrecer beneficios a corto plazo, pueden dañar el entorno y amenazar la existencia continuada del grupo a largo plazo;

Los niveles de la cultura

En la cultura se pueden distinguir tres niveles. (1) Cultura nacional refiere a las experiencias, creencias, patrones de comportamiento y valores compartidos por ciudadanos de un país. (2) Cultura internacional refiere a los rasgos y patrones culturales que se extienden más allá de los límites nacionales con carácter internacional, habiéndose transmitido por difusión (directa, indirecta o forzada). Por último, (3) subcultura refiere a patrones, tradiciones y símbolos culturales asociados a subgrupos de una sociedad compleja, teniendo su origen en la etnicidad, clase, región o religión

El etnocentrismo constituye un universal cultural, en el sentido de que en todas partes la gente piensa que las explicaciones, opiniones y costumbres que les resultan familiares son ciertas, correctas, adecuadas y morales; además, contribuye a la solidaridad social, pues genera un sentido de valor de comunidad entre quienes comparten una tradición cultural. En el polo opuesto está el relativismo cultural , que argumenta que el comportamiento en una cultura particular no debe ser juzgado con los patrones de otra.

Debemos destacar dos tipos de derechos. Por un lado, los derechos humanos (“Declaración Universal de los Derechos Humanos”, ONU, 1948), considerados derechos individuales, inalienables e internacionales, los cuales invocan un ámbito de justicia y moralidad que está por encima de países, culturas y religiones. Por otro, los derechos culturales, definidos como los derechos de un grupo para preservar su cultura, educar sus hijos en las formas de sus antepasados, continuar su lengua y no verse privado de su base económica. El concepto de “Derechos indígenas de propiedad intelectual” (DPI) surge como un derecho cultural que permite a los grupos indígenas controlar quien puede llegar a conocer y a utilizar su saber colectivo;

2. UNIVERSALIDAD, GENERALIDAD Y PARTICULARIDAD

Al estudiar la diversidad humana en el tiempo y en el espacio, los antropólogos distinguen entre lo universal, lo generalizado y lo particular.

a) Universalidad. Los rasgos universales son aquellos rasgos compartidos por todos los humanos en todas las culturas, soliendo coincidir con los rasgos que distinguen al Homo sapiens de otras especies. Puede tratarse de universales biológicos, psicológicos, sociales o culturales (exogamia, tabú del incesto).

b) Generalidad. Las generalidades culturales son rasgos compartidos en diferentes momentos y lugares, pero no en todas las culturas. Dicha situación se puede producir por difusión (préstamo de creencias y costumbres entre culturas, sea de modo directo, indirecto o forzado), herencia (a través de un antepasado cultural común), aculturación (intercambio de rasgos culturales entre grupos por su contacto continuado) o invención del mismo rasgo o patrón cultural en dos o más culturas diferentes de un modo independiente. Un ejemplo de generalidad cultural presente en muchas sociedades es la familia nuclear como grupo de parentesco. c) Particularidad. Las particularidades culturales son rasgos culturales exclusivos de ciertas culturas. Así, los norteamericanos suelen invertir más en una boda que en un funeral, al contrario que los betsileo (Madagascar).

3. MECANISMOS DE CAMBIO CULTURAL

Existen tres mecanismos fundamentales de cambio cultural: i. Difusión. La difusión consiste en el préstamo de rasgos culturales entre diferentes culturas. Dicho intercambio se puede producir bajo tres modalidades: difusión directa, si el intercambio es fruto del comercio, el matrimonio o la guerra; forzada, cuando una cultura somete a otra imponiéndole sus costumbres; o indirecta, cuando los rasgos se transmiten del grupo A al C a través del grupo B, sin contacto entre A y C.

ii. Aculturación. La aculturación consiste en el intercambio de rasgos culturales entre grupos como fruto de su contacto continuado, de tal modo que cambian ciertos patrones culturales de ellos pero cada grupo se mantiene distinto.

4. GLOBALIZACIÓN

La globalización consiste en todos aquellos procesos que promueven el cambio en un mundo en el que los países y las personas están cada vez más interconectados y son más interdependientes. En dichos procesos se incluyen la difusión y la aculturación, y entre los agentes de la globalización destacan el comercio, el turismo, las migraciones transnacionales, los medios de comunicación de masas, los flujos de información y de tecnología, los pactos internacionales, las fusiones de multinacionales, las uniones económicas (NAFTA, GATT, UE).

TEMA 4 ETNICIDAD (Kottak)

1. GRUPOS ÉTNICOS Y ETNICIDAD

Según Edward B. Tylor (1832-1917), una cultura es “ese todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, la costumbre y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridos por el hombre como miembro de la sociedad” (“La cultura primitiva”, 1871); de dicha definición se deduce que la cultura es compartida, aprendida, simbólica, pautada, globalizadora y adaptante (o mal -adaptante). Por ello, la etnicidad supone el análisis de las semejanzas (entre los miembros de un grupo) y las diferencias (respecto a otros grupos) a partir de la lengua, religión, historia, geografía, parentesco o raza. El término “raza” define a aquel grupo que posee una base biológica (genética), mientras que la “etnicidad” se basa en la existencia de tradiciones culturales comunes y no básicamente en los rasgos biológicos; es decir que, en ciertos casos, un grupo étnico puede incluir personas de diversas razas (p. e., el grupo étnico latino incluye a blancos, negros, mulatos, mestizos.

El status o “identidad social” se define como las diferentes posiciones que pueden ocupar las personas en una sociedad: padre, profesor, sindicalista, creyente, vecino… Por tanto, las personas poseen un “status múltiple”, pudiendo tratarse de “status adscritos”, si tienen nula o escasa capacidad de elección (edad, raza, etnicidad), o de “status adquiridos”, si se obtienen por decisión personal mediante tratos, talentos, esfuerzos, actividades y logros (padre, profesor, senador, sindicalista). Así, se denomina “negociación situacional de la identidad social”

2. GRUPOS ÉTNICOS, NACIONES Y NACIONALIDADES

Antiguamente, el término nación era sinónimo de grupo étnico, refiriéndose al hecho de compartir una cultura, lengua, religión, territorio, antepasados y parentesco, mientras que el término estado señalaba a una unidad política independiente dotada de una organización centralizada. Sin embargo, actualmente ambos conceptos han pasado a ser sinónimos, y una nación-estado refiere a un país, es decir, a una entidad política autónoma, cuya gran mayoría no son étnicamente homogéneas por razones históricas (emigración, conquista, colonialismo, política). Se denomina nacionalidades a aquellos grupos étnicos que en alguna ocasión tuvieron, o desean volver a tener, un status político autónomo. Benedict Anderson (1991) denomina a estos grupos “comunidades imaginadas”, debido a que, aún cuando se llegasen a convertir en naciones-estado, la mayoría de sus miembros nunca se encontrarán y sólo pueden imaginar que participan de la misma unidad. Según Anderson, la lengua y la imprenta jugaron un papel crucial en el crecimiento de la conciencia nacional europea, pues la novela y el periódico fueron dos “formas de imaginar” comunidades que florecieron durante el s. XVIII. Posteriormente, levantamientos políticos y guerras han dividido a muchas de aquellas comunidades nacionales imaginadas surgidas durante los s. XVIII-XIX, haciendo que diferentes grupos étnicos vivan en diferentes naciones-estado: la I Guerra Mundial (1914-1918) dividió a los kurdos entre Turquía, Irán, Irak y Siria;

3. COEXISTENCIA PACÍFICA Hay naciones-estado en las que múltiples grupos culturales viven juntos en una razonable armonía o coexistencia pacífica, principalmente a través de (a) la asimilación, (b) la sociedad plural y (c) el multiculturalismo.

La asimilación

Entre los procesos de cambio que puede experimentar un grupo étnico minoritario cuando se desplaza a un país en el que domina otra cultura, la asimilación es el proceso por el que la minoría adopta los patrones y normas de la cultura anfitriona, incorporándose a la cultura dominante hasta tal punto que deja de existir como unidad cultural diferenciada.

La sociedad plural

Las distinciones étnicas en armonía pueden persistir en una sociedad a pesar de generaciones de contacto interétnico. En base a ello, una sociedad plural consiste en una sociedad que combina los contrastes étnicos y la interdependencia económica. Como afirma Frederik Barth (1958), el “entorno” de un grupo étnico engloba tanto las condiciones naturales como al resto de grupos, de modo que cada grupo explota sólo en parte el entorno total, dejando amplias zonas del mismo abiertas a la explotación por los restantes grupos. En estos casos, las fronteras étnicas se muestran más estables y permanentes cuando los grupos ocupan diferentes nichos ecológicos, haciendo su vida de forma diferente sin entrar en competencia; sin embargo, cuando grupos étnicos diferentes explotan el mismo nicho ecológico, el grupo más poderoso suele sustituir al más débil.

El multiculturalismo

El multiculturalismo consiste en la consideración de la diversidad cultural como algo bueno y deseable, fomentando la práctica de las tradiciones étnico-culturales. Una sociedad multicultural socializa a sus miembros no sólo en la cultura dominante o nacional, sino también en su cultura étnica; Los grupos étnicos no sólo se movilizan para la acción política, generalmente con metas económicas, sino que sus miembros también manipulan identidades étnicas múltiples ( status étnico) conscientemente, en función de sus propósitos.

4. RAÍCES DEL CONFLICTO ÉTNICO

Prejuicio y discriminación

La etnicidad, basada en diferencias y similitudes culturales percibidas en una sociedad, puede expresarse en un pluralismo y un multiculturalismo pacíficos, o en la confrontación violenta o discriminación interétnica, sea por causas políticas, económicas (distribución de recursos), lingüísticas, culturales o raciales. En general, este conflicto étnico suele surgir como reacción ante el prejuicio (actitud) o la discriminación (acción). Un prejuicio es una actitud, e implica minusvalorar a un grupo por el comportamiento, valores, capacidades o atributos que asume. En general, los prejuicios se manifiestan a través de estereotipos,

La discriminación es una acción, y refiere a políticas y prácticas que dañan a un grupo y a sus miembros. Puede ser de facto, es decir, practicada pero no legalmente decretada; o de iure, es decir, formando parte de la legalidad. Además, podemos distinguir entre:  Discriminación actitudinal , cuando las personas ejercen la discriminación contra los miembros de un grupo en base a prejuicios hacia sus miembros. Discriminación institucional, en referencia a programas, políticas y posicionamientos institucionales que niegan la igualdad de derechos y de oportunidades, o dañan diferencialmente a miembros de grupos particulares.

El colonialismo cultural se define como la dominación interna por parte de un grupo y su cultura e ideología sobre otros, es decir, que la cultura dominante se convierte en la cultura oficial.

DIVERSIDAD HUMANA Y “RAZA” (Kottak)

1. RAZA: UN CONCEPTO DESACREDITADO EN BIOLOGÍA

Históricamente, las primeras tipificaciones humanas optaron por la clasificación racial. En términos biológicos, una raza sería una subdivisión de una especie geográficamente aislada; es decir, una subespecie de la especie humana. Posteriormente, al abandonarse la clasificación racial surgió la clasificación fenotípica. Un fenotipo se define como los rasgos evidentes de un organismo, es decir, su “biología manifiesta” (anatomía y fisiología).Sin embargo, este enfoque plantea un grave problema: ¿qué rasgos deben considerarse como primarios para asignar a las diferentes razas?

Actualmente, tras demostrarse que las razas no son biológicamente distintas, los científicos trabajan en un enfoque centrado en la clasificación por diferencias específicas, buscando explicar y comprender la diversidad humana, en lugar de encasillar a la humanidad en categorías distintas. Además, el abanico de los fenotipos característicos de una población puede cambiar sin que se den cambios genéticos; como señaló Franz Boas ya en 1940, se habían producido cambios perceptibles en el cráneo de los hijos de los inmigrantes europeos a EEUU por algo nuevo del entorno, probablemente por cambios en la dieta, sin que ello tuviese nada que ver con la raza ni con la genética.

La Asociación Norteamericana de Antropología (AAA) publicó una declaración en mayo de 1998, entre cuyos puntos destacan: las poblaciones humanas no son grupos inequívoca y claramente separados y biológicamente distintos, existiendo mayor variación dentro de los “grupos raciales” que entre ellos; los rasgos físicos se heredan independientemente unos de otros, y el continuo compartir de materiales genéticos ha mantenido a toda la humanidad como una única especie; cualquier intento de establecer líneas de división entre poblaciones biológicas es arbitrario y subjetivo, pues las variaciones físicas en la especie humana no tienen ningún significado excepto el que los humanos le atribuyan socialmente;

2. RAZA SOCIAL Puesto que no es posible definir las razas biológicamente, y sólo son posibles las construcciones culturales de la raza, Charles Wagley (1959) define las razas sociales como aquellos grupos que se asume socialmente que tienen una base biológica pero realmente definidos de forma culturalmente arbitraria, sin base científica alguna;

Raza en los Estados Unidos: la hipofiliación En la cultura norteamericana se adquiere la identidad racial al nacer, como un status adscrito, pero no por criterios biológicos (genética) o en función de los antepasados (filiación), sino aplicando la hipofiliación, lo que supone asignar automáticamente los hijos de una unión entre miembros de grupos diferentes en el grupo minoritario o menos privilegiado.

TEMA 4 LENGUAJE Y COMUNICACIÓN Kottak)

0. Introducción

El lenguaje, sea hablado o escrito, es nuestro medio de comunicación primario, se basa en asociaciones arbitrarias y subjetivas entre palabras y las cosas que representan, y se transmite a través del aprendizaje como parte de la enculturación. Entre las materias que lo someten a estudio destacan:  Antropología lingüística: consiste en el análisis del lenguaje en su contexto social y cultural, es decir, en el estudio de la estructura del lenguaje, del cambio lingüístico y, especialmente, de las relaciones entre lenguaje, sociedad y cultura, siempre a través de la comparación, la variación y el cambio Por ello, insiste en el análisis del papel del lenguaje en cada circunstancia concreta: la colonización, la expansión capitalista, la formación del Estado, las relaciones de clase, la dependencia política y económica…

Sociolingüística ( Sociología del lenguaje): consiste en el estudio de las relaciones entre estructura social y estructura lingüística (la covariación entre los fenómenos sociales y los lingüísticos); para ello, analiza los dialectos y estilos de cada lengua para mostrar cómo el habla o discurso refleja diferencias sociales. Lingüística histórica: es una subdivisión de la Lingüística que estudia las lenguas en el tiempo, sugiriendo relaciones históricas o contactos entre culturas a través de las pistas lingüísticas.

1. LA COMUNICACIÓN ANIMAL

Sistemas de llamada Sólo los humanos “hablan”. Los sistemas de comunicación de otros primates se reducen a “sistemas de llamada”, consistentes en un número limitado de sonidos o “llamadas” que se generan sólo cuando aparecen determinados estímulos. Estas llamadas son automát icas, y pueden variar en intensidad y en duración, pero no se pueden combinar: se puede emitir una llamada de “peligro” y otra de “comida”, pero no se pueden combinar en una llamada que exprese ambas cosas. Además, mientras que el lenguaje humano es específico de cada grupo, los sistemas de llamada tienden a ser específicos de las especies, con escasa variación entre comunidades de la misma especie. En algún momento de la evolución de los homínidos, nuestros antepasados empezaron a combinar llamadas y a ampliar su número, llegando a convertirse en un catálogo demasiado extenso para ser transmitido por los genes; a partir de ese instante, la comunicación de los homínidos pasó a depender casi totalmente del aprendizaje. Lenguaje de signos Aunque los intentos de enseñar el lenguaje hablado a los simios han fracasado sistemáticamente, si se ha alcanzado cierto éxito en enseñarles el “Lenguaje norteamericano de los signos” (LNS), ampliamente utilizado por norteamericanos mudos y sordos, y que se basa en un número limitado de unidades gestuales básicas análogas a sonidos del lenguaje hablado. Ejemplo de ello fue la chimpancé Washoe (1967), que llegó a aprender 132 signos LNS y consiguió combinar hasta cinco signos en frases rudimentarias, la también chimpancé Lucy (años 70), o la gorila Koko (años 70), que llegó a aprender 400 signos de LNS. Tras adquirir el lenguaje, los simios como Washoe o Koko han puesto de manifiesto varios puntos relevantes: i. Rasgos humanos: aprendieron a expresar varios rasgos humanos, como maldecir, bromear o incluso mentir. ii. Transmisión cultural : intentaron enseñar LNS a otros animales, confirmando que la transmisión cultural de un sistema de comunicación mediante el aprendizaje es un atributo fundamental del lenguaje. iii. Productividad lingüística: han empleado el lenguaje de forma productiva, es decir, que han empleado las reglas de la lengua para producir expresiones enteramente nuevas que resulten comprensibles a otros hablantes. iv. Desplazamiento lingüístico: han empleado el lenguaje para hablar de cosas que no están presentes, pues el lenguaje no está sujeto al espacio ni al tiempo, algo que no permiten los rudimentarios sistemas de llamada, que sólo se emiten frente a estímulos presentes. A pesar de ello, existen científicos que dudan de las habilidades lingüísticas de los simios, y frente a los ejemplos de Washoe o Koko afirman que sólo son como animales de circo entrenados. Nadie niega la enorme diferencia entre el lenguaje humano y los signos de los gorilas; sin embargo, las pruebas reflejan que los simios poseen una capacidad rudimentaria para el lenguaje, y que una vez aprendidos los principios elementales del lenguaje gestual han sido capaces de emplearlo de forma creativa y productiva. El origen del lenguaje Los ejemplos de Washoe y Koko corroboran que la capacidad para recordar y combinar las expresiones lingüísticas está latente en los simios. En base a ello, el lenguaje se desarrolló a lo largo de cientos de miles de años, a medida que se transformaban gradualmente los sistemas de llamadas. La paulatina adquisición del lenguaje como vehículo de aprendizaje fue ofreciendo a los homínidos una ventaja adaptante insuperable para los demás, pues, dado que posibilita hablar de cosas que nunca se han experimentado, permitió no sólo que la información almacenada por una sociedad humana superase con mucho a la de cualquier grupo no humano, sino también que se pudiese anticipar una respuesta incluso antes de que apareciese un estímulo. 2. LA COMUNICACIÓN NO VERBAL El lenguaje es nuestro principal medio de comunicación, pero no el único, pues nuestras expresiones faciales, posturas corporales y gestos también expresan información y forman parte de la comunicación. En ese sentido, la kinesia (o kinésica) consiste en el estudio de la estructura y función comunicativa de los movimientos corporales (posturas, gestos, expresiones faciales), así como su interacción, dentro del proceso global de comunicación, con el contexto y otros canales de comunicación; de un modo similar al lenguaje escrito, se denomina kinemas a los elementos básicos del movimiento corporal, kinomorfemas a la estructuración de los kinemas y kinosintaxis a las variaciones del significado, dependiendo del contexto inmediato y sociocultural en que se producen. Por tanto, los lingüistas prestan atención no sólo a lo que se dice, sino también a cómo se dice, pues un simple movimiento de una mano puede dar énfasis a una expresión oral. En general, variamos nuestra entonación y la agudeza o el volumen de nuestra voz para expresar determinados estados de ánimo, y la cultura es la encargada de enseñarnos que ciertas formas y estilos deben acompañar a cierto tipo de discurso. En esa línea, destacan los estudios de Deborah Tannen (1990) sobre las diferencias en los estilos de comunicación entre los hombres y mujeres norteamericanos. Algunos de nuestros gestos, expresiones faciales y posturas corporales reflejan nuestra herencia primate (fruncir el ceño), pero la cultura ejerce un papel modelador, haciendo, por ejemplo, que en algunas culturas la gente sonría más que en otras, o que en una misma cultura las mujeres sonrían más que los hombres y los niños más que los adultos. Además, los movimientos corporales también comunican diferencias sociales, lo que se puede observar en la mayor o menor firmeza en los apretones de manos (Europa), en los diferentes tipos de reverencias (Japón), doblando las rodillas (Polinesia) o agachando la cabeza (Madagascar), según sea la persona frente a la que nos encontremos. 3. LA ESTRUCTURA DEL LENGUAJE La Lingüística es la ciencia del lenguaje humano, es decir, el estudio del funcionamiento del lenguaje y de sus mecanismos, sus relaciones internas, su función en la sociedad y sus lenguas; sin embargo, la concepción de la lingüística como ciencia que estudia el lenguaje por sí y para sí ha quedado superada, para centrarse en el estudio del lenguaje en el acto de la interacción comunicativa. Tradicionalmente, la lingüística ha constado de diversos ámbitos de análisis: ● Fonética: estudio de la producción, naturaleza física y percepción de los sonidos de una lengua, es decir, la articulación física del lenguaje. Sus ramas son: fonética experimental (estudio de las ondas sonoras), fonética articulatoria (estudio de los órganos fisiológicos que producen los sonidos) y fonética acústica o fonemática (estudio de los sonidos durante el discurso de una lengua concreta, es decir, de los contrastes significativos de sonido –fonemas– en una lengua determinada). ● Fonología: estudia los sistemas fónicos de una lengua, es decir, de los fonemas. Un fonema es la unidad mínima en la que puede dividirse una lengua, y se describen siguiendo unos criterios físicos y articulatorios; así, el fonema /m/ se describe como [+bilabial], [+sonoro] y [+nasal], y el fonema /b/ como [+bilabial], [+sonoro] y [–nasal]. Es importante no confundir un fonema con un sonido, pues cada fonema se puede realizar en diferentes sonidos; así, el fonema /s/ se puede realizar como silbante sorda (pasa), silbante dentalizada (pasta) o silbante velarizada (rasga), entre otras posibles: son diferentes sonidos, pero se representan por el mismo fonema. Igualmente, no se debe confundir un fonema con una letra; así, la letra ‘c’ puede responder a los fonemas /z/ ó /k/, la ‘h’ no responde a ningún fonema y tanto ‘g’ como ‘gu” corresponden al fonema /g/, entre otras diferencias. Una forma de descubrir los fonemas de una lengua es mediante la comparación de “pares mínimos”: palabras que se parecen en todo menos en un sonido; así, en español ‘par’ y ‘bar’ tienen significados distintos, de modo que los sonidos de contraste, /p/ y /b/, se revelan como fonemas en esa lengua. ● Morfología: es el estudio de la formación de las palabras, es decir, de las formas en que se combinan los sonidos para crear morfemas. Algunos autores los denominan monemas, y los dividen en lexema (con significado léxico: blanc-) y morfema (con significado gramatical –género, tiempo, número–: -o, -a, -os, -ura). El léxico del lenguaje es un diccionario que contiene todos sus morfemas y significados. ● Sintaxis: consiste en el estudio de la unión y coordinación de las palabras en la formación de las oraciones. El orden sintáctico señala si los nombres deben ir delante o detrás de los verbos, si los adjetivos preceden o no a los nombres… ● Semántica: consiste en el estudio del significado de las palabras y oraciones, especialmente los cambios de significación, es decir, del desplazamiento de la relación entre concepto y palabra, entre significado y significante. Así, la palabra castellana coraza proviene de la palabra latina coriácea, derivada de corium (cuero), y originariamente designaba un escudo de cuero; sin embargo, su significado ha evolucionado hasta llegar a designar cualquier tipo de protección blindada. 4. LENGUAJE, PENSAMIENTO Y CULTURA Chomsky: la gramática universal Según defiende el lingüista estadounidense A. Noam Chomsky (n. 1928) en su libro “Las estructuras de la sintaxis” (1957), el hecho de que la gente pueda aprender lenguas extranjeras y de que las palabras y las ideas puedan traducirse de una lengua a otra refleja que todos los humanos tienen capacidades lingüísticas y procesos de pensamientos similares. En su opinión, una lengua es algo más que los fenómenos superficiales observables (sonidos, palabras, orden), pues las categorías gramaticales pertenecen a la estructura innata de la mente, de tal modo que todas las lenguas comparten una base estructural común a la que denomina “gramática universal”. Chomsky es el fundador de la “gramática transformacional -generativa”. Según afirma, el hecho de que todo niño normal que crece en una sociedad desarrolle el lenguaje de forma automática y fácil, aproximadamente a la misma edad y a velocidad similar, refleja que la facultad lingüística es una facultad humana innata, presente en nuestra herencia genética como un sistema universal de principios o “gramática universal”. Por ello, cuando los niños aprenden una lengua no empiezan desde cero, porque ya tienen la base, y al hacerlo van desechando gradualmente los principios utilizados por otras lenguas y aceptando sólo los de la suya propia. Otro punto de apoyo a la tesis de la gramática universal procede de las lenguas criollas. En general, éstas se desarrollan a partir de los pidgins, lenguajes que se forman en situaciones de aculturación cuando entran en contacto diferentes sociedades y tienen que idear un sistema de comunicación; tras ser hablados durante generaciones, los pidgins suelen convertirse en lenguas criollas, y, según cree haber demostrado Chomsky, el hecho de que todas ellas compartan ciertos rasgos apoya la tesis de que se basan en la gramática universal. La hipótesis de Sapir -Whorf Otros estudiosos difieren radicalmente de Chomsky. Así, Edward Sapir (1884-1939) y Benjamín Lee Whorf (1897-1941) formularon la hipótesis de Sapir -Whorf o teoría de la relatividad lingüística, la cual niega la existencia de unas estructuras lingüísticas universales y postula que las diferentes lenguas producen formas diferentes de pensar; es decir, que cada individuo, dependiendo de su lengua, percibe la realidad de un determinado modo, de tal modo que el lenguaje ejerce de elemento clasificador. Un ejemplo de ello son los tiempos verbales. Así, el castellano divide el tiempo en pasado, presente y futuro, mientras que el hopi, la lengua de el pueblo amerindio de los hopis (Arizona, EEUU), sólo distingue entre hechos que existen o han existido y aquellos que no existen o todavía no. Según Whorf, esta diferencia da a hispanohablantes y a hopis diferentes percepciones del tiempo y de la realidad, provocando diferencias en el pensamiento. El vocabulario focal Un léxico o vocabulario es el diccionario de una lengua, y su importancia radica en que el léxico disponible influye en la percepción. Así, los esquimales tienen varias palabras diferentes para distintos tipos de nieve, a las que en castellano nos referimos sencillamente como nieve; por ello, ellos son capaces de pensar y de reconocer diferentes nieves que los hispanohablantes no ven. Sin embargo, en caso de necesidad los hispanoparlantes también pueden elaborar su propio vocabulario para la nieve; así, los esquiadores utilizan diversas palabras para las variedades de nieve que no se encuentran en el léxico habitual de los españoles. A estos conjuntos de términos especializados, particularmente importantes para ciertos grupos, se les denomina “vocabulario focal”. Puesto que el lenguaje, el pensamiento y la cultura están interrelacionados, es interesante destacar que los contrastes y cambios culturales afectan a las distinciones léxicas dentro de los dominios semánticos. Así, no sólo se han multiplicado los términos y distinciones referidos al color debido al desarrollo de las industrias de la moda y los cosméticos (salmón, melocotón, beige, verde-azulado, malva, rojo-arándano, ocre…), sino que también han surgido nuevos términos: formatear, zapeo… El significado Si la semántica consiste en el estudio del significado de las palabras y oraciones, especialmente de los cambios de significación (desplazamientos entre el concepto y la palabra), la etnosemántica supone el estudio de los contrastes léxicos entre diversas lenguas y de sus sistemas de clasificación. Los hablantes de una lengua utilizan conjuntos de términos para organizar o categorizar sus experiencias y percepciones. En base a ello, se denominan dominios etnosemánticos a aquellos conjuntos de cosas, percepciones o conceptos relacionados. Entre los más destacados están la terminología del parentesco, la terminología de los colores, la etnomedicina (terminología sobre las causas, síntomas y curas de las enfermedades), la etnobotánica (terminología sobre la flora) y la etnoastronomía. Los estudios reflejan que, en general, el número de términos variaba con la complejidad cultural ; así, mientras que los nativos australianos sólo emplean dos colores básicos, negro y blanco (o oscuro y claro), las lenguas europeas y asiáticas cuentan con términos para todos los matices. 5. LA SOCIOLINGÜÍSTICA Ninguna lengua es un sistema homogéneo en el que todos hablen exactamente igual. Así, la sociolingüística (≈ sociología del lenguaje) estudia la actuación lingüística, es decir, lo que la gente dice realmente: el lenguaje en su contexto social y sus variaciones entre los diferentes actores; de un modo más técnico, se define como el estudio de las relaciones entre la estructura social y la estructura lingüística. Por un lado, la sociolingüística analiza los dialectos y estilos propios de cada lengua, poniendo de relieve cómo el habla o discurso refleja diferencias sociales; para ello, se centra en los rasgos lingüísticos que se correlacionan sistemáticamente con cada posición social, reflejando las diferencias sociales, económicas y políticas. Por otro lado, la sociolingüística también analiza el cambio lingüístico, señalando que éste no se produce en el vacío, sino en la sociedad; así, sólo cuando se asocian las nuevas formas de hablar con factores sociales, aquellas se imitan y se difunden. Diversidad lingüística En EEUU la diversidad étnica se pone de manifiesto por el hecho de que millones de norteamericanos no sólo son bilingües, sino que además emplean como primera lengua una diferente del inglés, entre las que destaca el español. Como en otros lugares, los norteamericanos bilingües utilizan las dos lenguas en contextos diferentes, en general una en el hogar y la otra en el trabajo o en público. Pero, seamos o no bilingües, todos variamos nuestra habla en contextos diferentes, lo que se denomina “cambios de estilo”. En algunos países este cambio suele consistir en el cambio a un dialecto, destacando el fenómeno conocido como diglosia, situación en la que dos variedades de una misma lengua coexisten en una comunidad, cada una de ellas con una función social distinta, en general una culta, literaria y formal (variante “alta”) y otra popular, cotidiana e informal (variante “baja”). Este fenómeno se observa en Grecia (griego), Egipto (árabe) y Suiza (alemán). Sin embargo, según el principio de “relativismo lingüístico”, todos los dialectos son igualmente efectivos como sistemas de comunicación; no existen lenguas o dialectos mejores o peores, sino que, más bien, clasificamos ciertos patrones de habla porque reconocemos que son utilizados por grupos a los que también clasificamos. Contrastes del discurso de género Los estudios señalan que en la comunicación existen diferencias en fonología, gramática y vocabulario entre los hombres y las mujeres, así como en sus posturas y movimientos. En EEUU, a nivel fonológico las mujeres tienden a pronunciar las vocales más periféricamente, mientras que los hombres las pronuncian más centralmente. A nivel léxico, las mujeres son más cuidadosas respecto al uso del “habla vulgar”, mientras que los hombres suelen adoptar el habla de la clase trabajadora porque lo asocian a la masculinidad; además, el uso de cierta palabras y expresiones reflejan el histórico menor poder social de las mujeres (suelen utilizar exclamaciones menos enérgicas que los hombres), mientras que los hombres no suelen utilizar ciertas “palabras de mujeres” (adorable, amoroso) para no despertar dudas acerca de su masculinidad. A nivel semántico, hombres y mujeres destacan en el conocimiento de dominios semánticos distintos; así, los hombres suelen conocer más términos deportivos, mientras que las mujeres conocen más términos de colores (para un hombre una prenda es morada, mientras que una mujer es capaz de distinguir entre morado, malva, lavanda, glicina, fucsia o magenta). Respecto a las estrategias de mujeres y hombres durante la comunicación, la sociolingüista Deborah Tannen (1990) distingue entre “relación” (raport) e “informe” (report ) para contrastar sus diferentes estilos. En su opinión, mientras que las mujeres suelen usar el lenguaje y sus movimientos para construir una relación o conexión social con otras personas, los hombres tienden a emplear la información para establecer su lugar en una jerarquía, así como los rangos relativos de sus compañeros de conversación. Estratificación En general, el cambio lingüístico no acaece sólo por causas “fonológicas”, sino principalmente por encontrarse sometido a un contexto de fuerzas extralingüísticas (sociales, políticas y económicas). Como sabemos por el principio de “relativismo lingüístico”, todos los dialectos son igualmente efectivos como sistemas de comunicación, es decir, que lingüísticamente no existen lenguas o dialectos mejores o peores; sin embargo, en general se evalúa negativamente el habla de los grupos de estatus bajo, llamándolo “vulgar”, no porque dicha forma de hablar sea mala en sí misma, sino porque se ha convertido en un símbolo de status bajo. Un ejemplo de ello lo ofrece el empleo de la r en EEUU: estuvo “de moda” durante el s. XVIII por la influencia británica, durante el XIX las clases altas buscaron diferenciarse no pronunciándola y durante el XX se ha vuelto a imponer su pronunciación; por tanto, lo que rige el cambio lingüístico en la pronunciación de la r no son causas “lingüísticas” o fonológicas, sino la evaluación social sobre si debe o no emplearse. En ese sentido, destaca el estudio William Labov (1972), quien analizó el empleo de la r en los empleados de tres grandes almacenes: Saks (clase media-alta), Macy’s (clase media) y Klein’s (clase media-baja y trabajadora). Como demostró Labov, las clases sociales de las que procedían los empleados tendían a reflejar las de sus clientes, es decir, que pronunciaban más o menos la r en función de la clase social del cliente al que atendían; por tanto, los encargados de seleccionar al personal habían practicado la discriminación lingüística para decidir quién obtenía determinado puesto de trabajo, en función del tipo de cliente que se verían obligados a atender. En las sociedades estratificadas, nuestros hábitos en el habla contribuyen a determinar nuestro acceso a un puesto de trabajo y a otros recursos materiales. Por ello, “hablar adecuadamente” se convierte por sí mismo en un recurso estratégico y en un camino hacia la riqueza, el prestigio y el poder. Como señala el antropólogo Pierre Bourdieu (1982), las prácticas lingüísticas son un capital simbólico que las personas con una preparación adecuada pueden convertir en un capital social y económico. En ese sentido, el valor social de un dialecto depende del grado en que proporciona acceso a puestos deseados del mercado de trabajo, lo que a su vez refleja su legitimación por las instituciones formales (educación oficial, estado, iglesia, medios de comunicación…). El inglés vernacular de los negros (IVN) En diciembre de 1996 el Consejo Escolar de Oakland (California, EEUU) declaró en una votación unánime que muchos estudiantes negros no hablaban el inglés normal, sino una lengua distinta, denominada ebonics. Aquello disparó una amplia polémica, pues muchos sólo veían en aquella resolución de Oakland como una estratagema para que el distrito escolar incrementase su disponibilidad de fondos federales para programas de educación bilingüe, así como para que los profesores recibiesen una paga complementaria por estudiar dicha lengua y hacer uso de ella en sus clases. Sin embargo, la mayoría de lingüistas catalogaron al ebonics como un dialecto del inglés normal (IN) y no como una lengua distinta y separada, aunque la “Sociedad Lingüística Norteamericana” reconoció que se trata de un lenguaje “sistemático y regido por reglas”. A este dialecto, empleado tanto por jóvenes negros como por muchos adultos en el habla informal e íntima, lo denominaron “Inglés Vernacular de los Negros” (IVN) (o “Inglés Vernacular de los Afronorteamericanos”, IVAN). Según Smitherman (1977), sus raíces se encuentran en el inglés del sur de África, pues refleja tanto la herencia africana como las condiciones de sometimiento servil, opresión y vida en Norteamérica. En cualquier caso, sobre su origen permanece la duda sobre si los negros aprendieron el inglés sin apenas influencias de su herencia lingüística africana, si reestructuraron el inglés para que encajara en los patrones lingüísticos africanos, o si lo fundieron con lenguas africanas para hacer un pidgin o lengua criolla que posteriormente daría pie al IVN. Entre el IVN y el IN destacan las diferencias fonológicas. Así, mientras que la mayoría de hablantes del IN pronuncian la r delante de una vocal, los del IVN suelen omitirla antes de una vocal o entre vocales; como resultado, ambos dialectos tienen homónimos diferentes (palabras que suenan igual pero con significados distintos): Carol/cal, Paris/pass… Entre las diferencias gramaticales destaca en el IVN la supresión de la cópula (verbo to be) allí donde el IN tiene contracciones, debido a su tendencia a no pronunciar la r ni la s al final de las palabras: you are tired (IN) → you’re tired (IN) → you tired (IVN). 5. LINGÜÍSTICA HISTÓRICA La Lingüística histórica es una subdivisión de la lingüística que estudia las lenguas en el tiempo, sugiriendo relaciones históricas o contactos entre culturas a través de las pistas lingüísticas. Por tanto, mientras que la sociolingüística estudia la variación contemporánea en el habla, es decir, el cambio que está teniendo lugar en el lenguaje actual, la lingüística histórica tiene que ver con el cambio a largo plazo. Se conoce por “protolenguas” a aquellas lenguas del pasado de las que descienden las lenguas actuales, a las que se denomina “lenguas hijas” (≈ dialectos); así, el español y el francés son lenguas hijas del latín, su protolengua común, y el inglés y el alemán lo son del germánico. Por último, se denomina “subgrupo” a aquel grupo de lenguajes dentro de una taxonomía de lenguas relacionadas que son más próximas entre sí; así, el gallego y el portugués son un subgrupo de las lenguas hijas del latín. Por tanto, el lenguaje cambia con el paso del tiempo: evoluciona, se difunde, se divide en subgrupos, los dialectos de una lengua madre se convierten en lenguas hijas distintas, algunas se vuelven a dividir en nuevas lenguas “nietas”… Sin embargo, una estrecha relación entre las lenguas no significa necesariamente que sus hablantes estén estrechamente relacionados biológica o culturalmente, porque los pueblos pueden adoptar nuevas lenguas a través del comercio, la guerra, la conquista, el matrimonio o la difusión de inventos; así, los inmigrantes de EEUU hablaban a su llegada muchas lenguas, pero todos sus descendientes hablan ahora inglés, y los pigmeos africanos han abandonado sus lenguas ancestrales para adoptar las de los cultivadores instalados en la zona. Por ello, pueblos con costumbres muy diferentes pueden hablar una única lengua, y gentes con una similitud cultural a lo largo de una extensa área pueden hablar lenguas diferentes. En cualquier caso, muchas características de las lenguas del pasado se pueden reconstruir mediante el estudio de sus lenguas hijas contemporáneas, y ello es importante para los antropólogos, pues en general la distribución de las familias lingüísticas suele estar relacionada con la difusión y distribución de los patrones culturales. 6. EL CIBERESPACIO: UN NUEVO ÁMBITO DE COMUNICACIÓN El ciberespacio, al que se define como un ámbito artificial creado por medios informáticos, forma parte de un entorno mucho más amplio de comunicaciones al que se denomina como “nuevas tecnologías de la información” (NTI), cuyos elementos serían ordenadores, programas informáticos, sistemas telefónicos avanzados, televisión por cable, antenas parabólicas, módems, faxes… Una de las características básicas de las NTI es su perspectiva internacional, pues juegan un papel fundamental en la conexión de las personas a escala planetaria, tanto a través de redes abiertas (globales), como de redes cerradas (centradas en un interés común). En ese sentido, se denomina cibergrupo a aquel ámbito concreto del ciberespacio que une a gente de cualquier lugar del mundo con un interés común a través de una gama de servicios (grupo de noticias, foro de chateo, lista de información de servicios específicos…). También conviene distinguir entre grupos cerrados (≈ grupos de afinidad), que son aquellos grupos restringidos a usuarios con intereses o características comunes (una empresa, una organización, un grupo de trabajo…); y grupos transversales, basados en canales de comunicación entre grupos con problemas de comunicación, como, por ejemplo, entre médicos y pacientes. Aunque las NTI conectan el mundo, el acceso a sus ventajas es desigual, tanto entre países como dentro de los mismos. Obviamente, los factores socioeconómicos, demográficos y culturales afectan al acceso y uso del ciberespacio, observándose una gran distancia entre las clases pudientes y los grupos más desfavorecidos (minorías, ancianos, pobres, inmigrantes); sin embargo, en ocasiones la comunicación a través del ciberespacio ayuda a romper barreras a personas con acceso más limitado, como las redes que unen a personas sin hogar a través de los ordenadores de las bibliotecas públicas (Michaelson, 1996). A pesar del aparente rasgo igualador del ciberlenguaje, caracterizado por la informalidad y la carencia de preocupación por la tipografía, lo cierto es que la comunicación vía NTI no ha barrido los prejuicios de clase. El anonimato de clase no es del todo posible, ni tampoco probablemente el de género, pues el uso de ciertas palabras o expresiones siempre delatan la clase o género del redactor. Por otra parte, las tecnologías nuevas y potencialmente liberadoras siempre suelen enfrentarse a intentos de las élites por controlarlas, en general a través de sus pretensiones de saber mejor que la gente corriente cómo debería usarse el sistema. En la actualidad, los científicos sociales están estudiando las formas en las que las NTI fomentan nuevas construcciones de la realidad social, pues la posibilidad de participar en diversos mundos virtuales permite que la gente cree sus propias ciberfantasías; así mismo, también estudian los cambios en las nociones de identidad y del yo, pues la posibilidad de mantener varias direcciones de correo electrónico permite que la gente manipule su identidad, pudiendo presentar una distinta en cada una de ellas. Otro ámbito de estudio es la relación entre el uso del ciberespacio y el de otros medios de comunicación y la participación en grupos que se relacionan cara a cara; en definitiva, cómo afecta la participación en foros on-line a la participación en grupos cara a cara. Según Kottak (1990), la televisión juega un papel notable en la promoción de un deseo generalizado de usar otros medios de comunicación. Según opinión generalizada, es dudoso que las NTI vayan a jugar un gran papel en el reforzamiento de comunidades locales, siendo más probable que se utilicen para facilitar la comunicación entre grupos de afinidad, y especialmente para la comunicación inmediata en grupos de trabajadores de una misma organización. En definitiva, el papel principal de las NTI parece ser el de establecer y mantener las conexiones entre personas separadas físicamente que tienen cosas en común. TEMA 5 FORMAS DE VIDA (Kottak) 0. INTRODUCCIÓN La evolución de los homínidos se inicia con los australopitecos (4-2 mill. años) que, dotados de fuertes dientes, vivían de la resistente vegetación de la sabana africana. Éste evolucionó hacia nuestro género Homo en África oriental, primero hacia el Homo habilis (2-1,5 mill. años) y después hacia el Homo erectus (1,6 mill.-130.000 años), que se difundió por el Asia tropical y la Europa templada. Un millón de años después aparecieron los primeros Homo sapiens (neandertales), cuyos fósiles más antiguos datan de hace 300.000 años, extinguiéndose hace unos 30.000. Por último, el Homo sapiens sapiens (cromañones) apareció hace unos 35.000 años, pero, como sus predecesores, continuó dependiendo del forrajeo (caza-recolección) hasta que surgió la producción de alimentos (cultivo de plantas y domesticación de animales) en Oriente Medio hace unos 10.000 años, lo que permitió una mayor sedentarización y el mantenimiento de poblaciones más grandes. En la evolución de los homínidos se evidencian ciertas tendencias evolutivas: (1) Se incrementan las partes y las subpartes; desde los primeros homínidos, que vivían en bandas estructuralmente idénticas (–100 personas), el número de grupos humanos, el tamaño y su dependencia de los demás ha aumentado de forma constante. (2) Las partes y subpartes se especializan funcionalmente; en la evolución cultural, la diferenciación se pone de manifiesto con la aparición de las esferas económicas, políticas y religiosas, entre otras. (3) Evolucionan mecanismos de coordinación más efectivos, destacando el papel de un gobierno central como integrador, regulador y coordinador. (4) Se expanden el tamaño y la adaptabilidad de la población; medios de adaptación cada vez más sofisticados han permitido al hombre extenderse a entornos más variados (radiación adaptante). El antropólogo estadounidense Leslie A. White (1900-1975) analizó el desarrollo de la cultura, desde los primeros forrajeros hasta la caída de Roma. En su opinión, los forrajeros y cultivadores que perviven en el s. XX son como “fósiles vivientes”, con economías, estructuras sociales e instituciones políticas similares a las de los antiguos forrajeros y cultivadores que dependían por completo de la energía humana. Sus teorías se basaban en el determinismo tecnológico: la cultura avanza gracias al refinamiento en las herramientas, en especial por los avances que permiten una mayor captación de energía. Sin embargo, para White los términos primitivo y civilizado no implicaban un progreso moral; por el contrario, él creía que los sistemas más simples son entornos sociales mejores para los humanos que las civilizaciones modernas. Durante el s. XIX, muchos investigadores defendían la evolución unilineal (Comte), según la cual todas las culturas tienden a evolucionar a través de un conjunto secuencial y prefijado de etapas; sin embargo, ahora sabemos que diferentes culturas pueden desarrollar los mismos rasgos en diferente orden, e incluso desevolucionar. Así, el antropólogo norteamericano Julian H. Steward (1902-1972) defendió la “evolución multilineal”, según la cual las culturas han seguido muchas líneas diferentes de desarrollo, y señaló que, aunque cualquiera de esas líneas consideradas individualmente es un caso de evolución específica, los cambios culturales paralelos han sucedido repetida e independientemente en lugares diferentes. En ese sentido, también se suele diferenciar entre: (a) evolución específica, que refiere al desarrollo de los procesos adaptantes en un entorno particular o cultura específica, lo que permite comparar las secuencias evolutivas específicas de diferentes partes del mundo; y (b) evolución convergente, que refiere al desarrollo de características similares, instituciones o patrones de comportamiento por parte de grupos diferentes como resultado de la adaptación a entornos similares. 1. ESTRATEGIAS DE ADAPTACIÓN Según John Bennet (1969), el concepto de adaptación cultural contempla dos aspectos: (i) las estrategias adaptantes, o patrones formados por los diversos y diferentes ajustes que realizan los individuos para obtener y utilizar los recursos y resolver problemas inmediatos en una sociedad particular; y (ii), los procesos adaptantes, en tanto cambios a largo plazo resultantes del uso repetido de las estrategias adaptantes en un entorno particular. Las personas suelen ser conscientes de sus estrategias adaptantes; sin embargo, los procesos adaptantes sólo suelen ser detectados por analistas (arqueólogos, etnólogos). Por su parte, el antropólogo Yehudi Cohen (1974) denominó “estrategia adaptante” al sistema económico de producción de un grupo, y en base a ello afirmó que estrategias adaptantes similares producen efectos culturales similares; es decir, que los grupos que viven del forrajeo tienden a desarrollar rasgos culturales similares. Su tipología de estrategias adaptantes distingue: forrajeo, horticultura, agricultura, pastoreo e industrialismo. 2. EL FORRAJEO Hasta hace 10.000 años, todos los grupos humanos eran forrajeros, es decir, recolectores, cazadores y pescadores, coincidiendo en un rasgo común: la dependencia de la naturaleza para obtener alimentos y cubrir sus necesidades. Sin embargo, las especificidades medioambientales crearon ciertas diferencias: en el Ártico vivían más vinculados a la caza mayor y en el Pacífico a los recursos marinos, mientras que en los Trópicos cazaban y recolectaban un amplio abanico de animales y plantas. Con el tiempo, la mayoría de los forrajeros se pasaron a la producción de alimentos, primero en Oriente Medio a través de la domesticación de ovejas y cabras y el cultivo de trigo y cebada (12-10.000 años), y después en occidente con el cultivo de maíz, ñame y patatas (4-3.000 años). La forma de vida forrajera sólo se ha mantenido en unas pocas áreas (algunas islas, selvas o desiertos, o en áreas muy frías), pero todos los forrajeros modernos viven en naciones-estado, dependen en alguna medida de la ayuda gubernamental y mantienen contactos con vecinos; por tanto, no deben verse como supervivientes aislados de la Edad de Piedra, sino como gentes del s. XXI influidos por fuerzas nacionales e internacionales (comercio, políticas económicas, conflictos bélicos). Entre ellos destacan los san o bosquimanos en el desierto de Kalahari (África meridional); los mbuti o pigmeos en la selva ecuatorial africana; los aborígenes australianos; los inuit o esquimales en Alaska y Canadá, que emplean tecnología moderna (rifles, mototrineos); algunos indios norteamericanos; y los aché en Paraguay, junto a algo de cultivo y de domesticación de animales. Resulta obvio que, salvo escasas excepciones, el forrajeo ha subsistido principalmente en entornos que ponían grandes obstáculos a la producción de alimentos, es decir, en nichos ecológicos caracterizados por la marginalidad, sin interés inmediato para grupos con otras estrategias adaptantes. Por ello, a medida que se extiende el moderno sistema mundial el número de forrajeros continúa en declive. Correlatos del forrajeo Los estudios etnográficos revelan la existencia de correlaciones entre la economía y la vida social, de tal modo que cada estrategia adaptante suele correlacionar con un puñado de rasgos culturales particulares. Así, el forrajeo (caza, pesca, recolección) correlaciona con las siguientes características: i. Sociedades organizadas en bandas, es decir, en grupos pequeños de menos de un centenar de individuos, todos relacionados por parentesco o matrimonio. El tamaño de la banda varía con la cultura, y tanto puede mantenerse durante todo el año como dividirse temporalmente durante parte de él; así, los san se agrupan en torno a pozos de agua en la estación seca y se dividen en la estación húmeda para recolectar recursos que se explotan mejor siendo unos pocos (caza de venados). ii. Movilidad grupal, o posibilidad de cambiar de banda. Para ello, entre los san hay tres justificaciones: (a) por parentesco, pudiendo trasladarse a la banda del padre o de la madre; (b) por matrimonio, a la del esposo o esposa; o (c) por parentesco ficticio, a la banda donde se tenga un “padrino” o “tocayo” (sibling); por ejemplo, entre los san las personas con el mismo nombre mantienen una relación especial, tratándose entre sí como si fueran hermanos biológicos, por lo que también existe la posibilidad de trasladarse a una banda donde se cuente con “tocayos”. iii. División del trabajo basada en el género. Entre los forrajeros es típico que los hombres se dediquen a la caza y pesca y las mujeres a la recolección, aunque la naturaleza específica del trabajo varía de unas culturas a otras, y, en general, la recolección suele contribuir más a la dieta que la caza y la pesca. iv. Sociedades igualitarias. Las sociedades forrajeras suelen ser igualitarias, con diferencias mínimas de status; sí se observan, sin embargo, ciertas diferencias basadas en la edad y el género. Así, los ancianos suelen ser muy respetados como guardianes de los mitos, leyendas, cuentos, tradiciones y rituales. 3. EL CULTIVO Según Cohen (1974), los tres tipos de estrategias para la producción de alimentos en las sociedades no industriales son la horticultura, la agricultura y el pastoreo; de ellas, las dos primeras están relacionadas con el cultivo. a) Horticultura. La horticultura no hace uso intensivo de ningún factor de producción (tierra, trabajo, capital, maquinaria), caracterizándose por sus herramientas simples (azadas, palos); los campos no son de propiedad permanente y se suelen cultivar por un año, dejándose en barbecho durante períodos variables. Una modalidad muy difundida es la técnica de roza (o cultivo rotatorio): se limpia el terreno mediante la tala y la quema de una zona de bosque o matorral, dejando las cenizas para que fertilicen el suelo; luego se siembran las cosechas, se cuidan y se recogen; al año siguiente se deja la parcela en barbecho y se repite la operación con otra parcela, regresando periódicamente a parcelas anteriores según la fertilidad del suelo. Otra modalidad es el barbecho sectorial , consistente en cultivar las parcelas dos o tres años y dejarlas en barbecho de tres a cinco años antes de volverlas a cultivar; tras varios de estos ciclos se lleva a cabo un barbecho más prolongado. Aunque la horticultura puede sustentar a grandes poblados permanentes que rotan las parcelas desde asentamientos fijos (kuikurus en Sudamérica), también existen grupos que prefieren cambiar de asentamientos al cambiar de parcela (horticultores de los Andes), lo que se refleja en la diferente calidad de sus viviendas. b) Agricultura. La agricultura utiliza la tierra de modo intensivo y continuado, destacando el uso de animales domesticados, del riego y del aterrazamiento. Los animales domesticados se emplean para el transporte, como máquinas de cultivo y por el valor de su estiércol como fertilizante. El control de la irrigación permite a los agricultores planificar las siembras, haciendo posible cultivar una parcela año tras año, incluso durante generaciones; aunque siempre existe el peligro de que las sales arrastradas por el agua lleguen a inutilizar el campo en un plazo de 50-60 años, en general la irrigación enriquece el suelo. Por último, en las laderas montañosas muy verticales se suele emplear el aterrazamiento, a modo de escalones, a fin de impedir que la tierra fértil sea arrastrada con las lluvias (los ifugao en Filipinas), aunque su construcción y mantenimiento requieren mucho esfuerzo. Es interesante señalar que, debido a que los agricultores trabajan más duro que los horticultores (construcción y mantenimiento de sistemas de riego, aterrazamientos, muros) y a que tienen mayores costes (adquirir, alimentar y cuidar los animales), en general el rendimiento de la agricultura con respecto al trabajo es menor que en la horticultura. Sin embargo, cuenta con la inestimable ventaja de que el rendimiento a largo plazo por área es mucho mayor y más fiable, lo que explica que las sociedades agrícolas estén más densamente pobladas que las horticultoras. El continuum del cultivo Es útil considerar a los cultivadores a lo largo de un continuum del cultivo, cuyos extremos son la horticultura (parcela rotatoria, poco trabajo, barbecho) y la agricultura (parcela permanente, trabajo intensivo); obviamente, muchas culturas basan su economía en técnicas intermedias de producción que combinan rasgos de ambos extremos, lo que recuerda la secuencia histórica que debió conducir de la horticultura a la agricultura en Oriente Próximo y México. Intensificación: la gente y el entorno En la evolución desde la horticultura hacia la agricultura, la creciente intensidad del trabajo y del uso permanente de la tierra conlleva consecuencias demográficas, sociales, políticas y medioambientales que ilustran tendencias evolutivas generales. i. Consecuencias medioambientales. Al contrario que la horticultura, cuyas parcelas suelen reflejar la diversidad botánica de una selva tropical, la agricultura suele difundirse a costa de la deforestación (se talan los árboles para construir los campos) y casi siempre con la especialización en unos pocos alimentos, lo que conlleva una pérdida de diversidad ecológica y una menor variedad en la dieta. ii. Consecuencias demográficas. Las diferentes modalidades para paliar el riesgo de la producción tienen consecuencias demográficas. Así, para garantizar la subsistencia los horticultores adoptan la estrategia de depender de múltiples especies, lo que exige poblaciones más reducidas y con gran movilidad; sin embargo, los agricultores buscan la estabilidad a través de una cosecha anual fiable y la producción a largo plazo, lo que permite poblaciones más estables y de mayor tamaño. iii. Consecuencias sociopolíticas. Puesto que los agricultores son sedentarios y suelen construir comunidades grandes, a menudo emplazadas cerca de otros asentamientos, con el tiempo no sólo se les plantea la necesidad de una mayor coordinación en el uso de la tierra, el trabajo y otros recursos, sino que, además, el incremento de los contactos entre individuos y grupos plantea la necesidad de una mayor regulación de las relaciones interpersonales. Por todo ello, destaca el papel de la agricultura en el surgimiento y desarrollo de los gobiernos centralizados y del estado, en tanto sistemas sociopolíticos complejos que administran un territorio y una población con diferencias en ocupación, riqueza, prestigio y poder. 4. EL PASTOREO Los pastores son personas cuyas actividades se centran en animales domésticos: vacas, ovejas, cabras, camellos, yaks… En general, los pastores viven en simbiosis con sus rebaños, es decir, con una relación obligatoria y mutuamente beneficiosa para ambos: ellos protegen a sus animales para asegurar su reproducción a cambio de sus productos (al imentos, lana, cuero). Obviamente, los pastores hace un uso directo de sus rebaños para alimentarse (carne, sangre, leche → yogur, mantequilla, queso), pero la mayoría suelen complementar su dieta con la caza, la pesca, la recolección, el cultivo o el comercio. El pastoreo siempre conlleva el desplazamiento de los rebaños a ciertos lugares para aprovechar los pastos según la época del año, pero existen dos patrones de movimiento diferenciados: (i) en el nomadismo el grupo entero (hombres, mujeres y niños) se desplaza con los animales a lo largo del ciclo anual, comerciando por el camino con otros pueblos para obtener otros alimentos y productos; (ii) en la trashumancia sólo una parte del grupo sigue a los rebaños (hombres y jóvenes) y el resto permanece en el poblado, situado en áreas bien abastecidas de agua, en general practicando algún tipo de horticultura o de cultivo, por lo que apenas precisan comerciar durante los trayectos. Obviamente, el nomadismo y la trashumancia se presentan como los polos de un continuum, existiendo diversas combinaciones intermedias de sus rasgos. 5. MODOS DE PRODUCCIÓN Una economía es un sistema de producción, distribución y consumo de recursos. También se denomina economía a la disciplina científica que estudia dichos sistemas, aunque los economistas se han centrado en las economías modernas o capitalistas, dejando en manos de los antropólogos las economías no industriales. La antropología económica se dedica al estudio de la economía desde una perspectiva comparat iva. Un modo de producción es la forma de organizar la producción, y consiste en “un conjunto de relaciones sociales a través de las cuales se despliega la fuerza del trabajo para extraer energía de la naturaleza por medio de herramientas, habilidades, organización y conocimiento” (Wolf, 1982). Según Marx, el modo de producción es el conjunto formado por los medios de producción y las relaciones sociales de producción e intercambio. Aunque existen muchas modalidades de producción (forrajeo, horticultura, agricultura, pastoreo, capitalismo, socialismo, comunismo…), se debe realizar una diferenciación básica entre el modo de producción industrial basado en el capitalismo, en el cual el dinero compra fuerza de trabajo, produciendo una fractura social entre patronos y empleados; y el modo de producción no industrial basado en el parentesco, donde el trabajo no se suele comprar, sino que se da como una obligación social o ayuda mutua, lo que favorece la expresión de una red más amplia de relaciones sociales. A su vez, cada modo de producción comprende diferentes estrategias, las cuales reflejan las diferencias en el entorno, los recursos o las tradiciones culturales; así, el modo de producción forrajero puede basarse en cazadores individuales o en equipo (dependiendo del tipo de animal), pescadores individuales (pesca en el hielo) o en equipo (pesca en mar abierto de mamíferos marinos), o recolectores individuales (frutos dispersos) o en equipo (abundantes frutos maduros en un lugar determinado a recoger en poco tiempo). Producción en las sociedades no industriales La división del trabajo en géneros o edades es un universal cultural, aunque las tareas específicas asignadas a cada sexo y edad varían en cada grupo. Así, entre los pastores los hombres suelen ocuparse de cuidar los animales y las mujeres del ordeño, y entre los betsileo (Madagascar) existe una división del cultivo del arroz en etapas (preparación de la tierra, siembra, recolección, transporte, trillado…), cada una asignada a un grupo concreto: varones adultos, mujeres adultas, chicos jóvenes o muchachas jóvenes. Medios de producción en las sociedades no industriales En general, los medios de producción son los factores materiales del proceso del trabajo, y, aunque en las sociedades industriales se incluyen otros factores, en las sociedades no industriales se reducen a la tierra, el trabajo y la tecnología. i. Tierra. Entre los forrajeros, el vínculo con la tierra es poco permanente, y aunque muchas bandas tienen territorios, los límites no suelen estar marcados, ni existe forma de imponerlos por la fuerza; simplemente, una persona adquiere el derecho a utilizar un territorio concreto por su pertenencia a una banda determinada, sea por nacimiento, parentesco o matrimonio. Los productores de alimentos también adquieren los derechos a los medios de producción por parentesco: los horticultores, sobre las tierras de huerto y tierras en barbecho para la rotación de los cultivos; los pastores, sobre animales, tierras de pastos y tierras de cultivo. ii. Trabajo. En las sociedades no industriales también se accede al trabajo a través de los lazos sociales (parentesco, matrimonio, filiación); por tanto, el trabajo, en tanto ayuda mutua, es sólo un aspecto de las relaciones sociales subyacentes. iii. Tecnología. En las bandas y tribus, la manufactura suele estar vinculada a la edad y al género, de tal modo que las personas de una cierta edad y género comparten el conocimiento tecnológico asociado a esa edad y ese género: tejer, alfarería, cestería… En ciertos casos, algunas sociedades tribales fomentan la especialización; así, entre los yanomami (Venezuela-Brasil) ciertos poblados fabrican cerámica y otros hacen hamacas, lo que fomenta el comercio, que es el primer paso para establecer alianzas y mantener la paz. Alienación en las economías industriales Entre las economías no industriales e industriales existen otras diferencias notables. Así, en las sociedades no industriales las personas ven su trabajo desde el principio hasta el final y tienen un sentido de realización del producto; además, para la realización del trabajo las personas se unen con parientes y allegados, pues la economía se halla inserta en la sociedad. Sin embargo, en las sociedades industriales los trabajadores producen productos que no les pertenecen para beneficio del empresario en lugar de para el propio, no participan de la producción total del producto, sino sólo de un proceso del mismo, y operan en colaboración de trabajadores con quienes no comparten una relación filial, pues la economía se encuentra separada de la vida social ordinaria; por tanto, las personas se encuentran alienadas de sus productos, de sus compañeros de trabajo y de sus empleadores. En conclusión, mientras que en las sociedades no industriales las relaciones de producción, distribución y consumo son relaciones sociales con aspectos económicos, en las sociedades industriales los aspectos económicos configuran las relaciones sociales. A modo de recordatorio. Marx denominó alienación a las distorsiones que causa en la naturaleza humana la estructura de la sociedad capitalista, donde los capitalistas son los propietarios de los medios de producción y del producto, y, para sobrevivir, los trabajadores se ven obligados a vender su fuerza de trabajo para tener acceso a las herramientas y a las materias primas; dichas condiciones propician que las interconexiones propias de la naturaleza humana (actividad-creatividad-trabajo) estén rotas, abocando a la alienación del trabajador. En base a ello, Marx postuló una teoría de la alienación, según la cual los trabajadores están alienados en cuatro sentidos: (i) de su actividad productiva (pues no trabajan para sí mismos, sino para el capitalista), (ii) del producto (que ya no les pertenece), (iii) de sus compañeros de trabajo (pues en las cadenas de montaje se produce una profunda sensación de soledad) y (iv) de su propio potencial humano (pues cada vez se realizan menos como seres humanos, quedando reducidos al papel de bestias de carga o de máquinas inhumanas). 6. ECONOMIZAR Y MAXIMIZACIÓN Según la teoría económica clásica, el objeto de estudio de la economía suele definirse como economizar, es decir, la atribución racional de recursos escasos a fines alternativos. Puesto que los recursos son escasos y limitados (tiempo, trabajo, dinero y capital), las personas tienen que decidir cómo utilizarlos, y frente a diferentes alternativas tienden a elegir la que maximiza el beneficio (elección más racional); sin embargo, esta maximización puede estar motivada por muy diferentes metas: riqueza, prestigio, placer, armonía social, bienestar familiar… Por ello, la antropología económica analiza los sistemas económicos y las motivaciones desde una perspectiva transcultural, tanto desde un punto de vista social (cómo se organizan la producción, la distribución y el consumo en las diferentes sociedades) como individual (qué motiva a las personas de diferentes culturas a producir, distribuir, intercambiar y consumir). En todo el mundo, las personas dedican sus recursos escasos a crear y mantener diversos “fondos”, destacando: (i) un fondo de subsistencia: trabajar para alimentarse y restituir las calorías que se consumen en la actividad cotidiana; (ii) un fondo de reposición: mantener la tecnología y otros elementos esenciales para la producción (herramientas, ropa, cobijo); (iii) un fondo social: ayudar a los amigos, parientes, allegados y vecinos no emparentados; (iv) un fondo ceremonial: gastos y tiempo invertidos en ceremonias, fiestas y rituales; y (v) un fondo de renta: recursos que se deben entregar a un individuo o agencia superior política o económicamente, sea el arriendo de un campesino a sus arrendadores, sea una parte de la renta de un ciudadano a un estado. El fondo de renta no suele ser una obligación adicional de las personas, sino a menudo una obligación principal e inevitable, teniendo a veces que desviar recursos destinados a otros fondos para satisfacerla; con ello, las personas suelen ser desviadas de la maximización racional de sus propios intereses por factores que se escapan a su control. 7. DISTRIBUCIÓN E INTERCAMBIO El economista británico Karl Polanyi (1886-1964) impulsó el estudio comparativo y transcultural del intercambio, para lo cual definió tres principios orientadores del intercambio: el principio de mercado, la redistribución y la reciprocidad. Los tres principios están presentes en todas las sociedades, pero regulando diferente tipo de transacciones; en general, en todas las sociedades suele predominar uno de ellos, a través del cual se distribuyen los medios de producción. a) El principio de mercado, que predomina en los estados industriales no socialistas, refiere al proceso organizativo de compra y venta a precios pagados con dinero. Bajo este principio, los objetos se compran y venden buscando la maximización del beneficio, y su valor viene determinado por la ley de la oferta y la demanda; por ello, la negociación es característica de estos intercambios, aunque comprador y vendedor no han necesariamente de encontrarse para negociar (publicidad). b) El principio de la redistribución, que predomina en las jefaturas y en algunos estados no industriales, refiere al proceso en el cual los bienes o servicios pasan del nivel local al central, y, una vez reunidos, desde el centro hasta el pueblo llano, pasando por toda una jerarquía de funcionarios. En los estados, el centro suele ser la capital o un punto regional de recogida, mientras que en las jefaturas suele ser un almacén próximo a la residencia del jefe (indios cherokee). c) El principio de la reciprocidad, que predomina en las sociedades igualitarias (forrajeros, cultivadores, pastores), refiere al proceso de intercambio entre personas socialmente iguales, normalmente relacionadas por un vínculo personal estrecho (parentesco, matrimonio). Hay tres modalidades: i. Reciprocidad generalizada: consiste en ofrecer algo a otra persona sin esperar nada en concreto o inmediato a cambio, por lo que es característica de los intercambios entre personas estrechamente relacionadas (familia, parientes). Así, los forrajeros comparten rutinariamente las cosas con los demás miembros de la banda, y aunque los niños, adolescentes y ancianos apenas participan de la recogida, siempre hay comida para todos; tan fuerte es la ética del compartir, que la mayoría desconoce el significado de “gracias”. ii. Reciprocidad equilibrada: consiste en los intercambios entre personas que están relacionadas o emparentadas, pero con más distancia social entre ellas que entre los miembros de una banda o grupo. En este caso, el donante espera algo a cambio, y aunque esto no puede llegar de inmediato, la relación social se hará tensa si no existe la reciprocidad. iii. Reciprocidad negativa: consiste en los intercambios entre personas que no mantienen ninguna relación social. En este caso, el intercambio es una relación casi puramente económica, pues las personas quieren algo a cambio inmediatamente, e intentan obtener el mejor retorno por su inversión, aunque ello implique ser cauteloso, engañoso o tramposo, e incluso el robo; en este último caso, la “reciprocidad” consiste en matar o recluir al ladrón (“haz a los otros lo que te han hecho a ti”). Una forma de reducir la tensión en situaciones de potencial reciprocidad negativa es el “comercio silencioso”, que consiste en evitar el contacto durante el intercambio, como sucede entre los pigmeos mbuti, forrajeros de la selva tropical africana, y sus vecinos horticultores: un cazador mbuti deja caza, miel y otros productos en un emplazamiento acostumbrado y los horticultores los recogen y dejan a cambio sus productos; si uno piensa que el retorno es insuficiente, simplemente lo deja en el lugar esperando que la otra parte lo incremente (“negociación silenciosa”). Coexistencia de principios de intercambio La Europa occidental contemporánea es un buen ejemplo de cómo los tres principios de intercambio están presentes simultáneamente, pero regulando diferente tipo de transacciones. Así, el principio de mercado rige sobre los medios de producción y sobre la mayoría de intercambios, sobre todo de bienes de consumo; el principio de la redistribución se observa en la labor del Estado al revertir nuestros impuestos en la sociedad (servicios sociales, educación, seguridad, carreteras…), pero también en los intercambios de regalos e invitaciones entre conocidos y allegados, los cuales siguen normalmente el principio del equilibrio; por último, el principio de la reciprocidad se mantiene en todos los intercambios entre los miembros de un grupo familiar y parientes. 8. LA PRÁCTICA DEL POTLATCH El potlatch (del chenook ‘regalo’) es en un evento ceremonial y festivo dentro de un sistema regional de intercambio, que consiste en la distribución de regalos entre los invitados, en consonancia con su sistema de rangos, de tal modo que aquel que más regala adquiere mayor prestigio, en detrimento del de quien recibe. Por tanto, de lo que se trata es de regalar, de distribuir lo acumulado, posiblemente durante años, a los que han sido formalmente invitados al potlatch, los cuales, a su vez, quedan obligados a devolver en ulterior potlatch lo recibido, en mayor cantidad. Practicado principalmente por las tribus de la costa norte del Pacífico en Norteamérica, fue generando una exagerada necesidad de competitividad, hasta el punto de que el afán de humillación del rival primaba sobre todo el festejo, llegándose a destruir bienes como demostración al adversario de que no se deseaba recibir nada; este tipo de potlatch agresivo fue prohibido en 1880. Si la teoría económica clásica defiende la meta humana de maximizar los beneficios materiales, ¿cómo se explica el potlatch, donde los bienes se regalan? La explicación que cataloga el potlatch como ejemplo de un impulso económico irracional o como un comportamiento económico derrochador ha sido cuestionada, cobrando fuerza las tesis de la antropología ecológica (o ecología cultural ), según la cual las prácticas culturales deben interpretarse en términos del papel que desempeñan a largo plazo para contribuir a la adaptación de los humanos a su entorno. Así, según esta disciplina las costumbres como el potlatch son mecanismos de adaptación cultural a los periodos alternativos de abundancia y escasez: cuando un poblado disfrutaba de un año especialmente bueno y disponía de un excedente de alimentos, los podía intercambiar por otros bienes (canoas, mantas, piezas de cobre…) y distribuirlos en un potlatch a las demás tribus a cambio de prestigio; por tanto, se establecían lazos entre poblados que compartían un sistema de intercambio basado en la distribución de alimentos y bienes de las comunidades ricas a las comunidades que los necesitaban a cambio de prestigio y reputación. Es de destacar que el potlatch también servía para evitar el desarrollo de la estratificación socioeconómica, dado que la riqueza que se repartía o destruía se convertía en un bien inmaterial: prestigio. Por tanto, y al contrario que en la actualidad, las tribus que practicaban el potlatch preferían renunciar a sus excedentes en lugar de utilizarlos para aumentar la distancia social entre ellos y sus convecinos. TEMA 6 SISTEMAS POLÍTICOS (Kottak) 0. INTRODUCCIÓN El antropólogo Morton H. Fried (1967) definió una organización política como “aquellas porciones de la organización social que están específicamente relacionadas con los individuos o grupos que dirigen los asuntos de la organización pública o buscan el control de la designación o de las actividades de tales grupos o individuos”. Esta definición encaja perfectamente para EEUU, pero no para las bandas y tribus, donde la política no es una entidad separable o entendible fuera del orden social, ni existe una “organización pública”. Por ello, en estos casos es preferible hablar de una “organización sociopolítica” al referirse a la regulación de la interacción entre los individuos y grupos, entendiendo por regulación el proceso que asegura que las variables se mantienen dentro de sus ámbitos normales y corrige las desviaciones de la norma, garantizando la integridad del sistema. En base a ello, Elman R. Service (1962) describió una tipología sociopolítica de cuatro niveles organizativos: (i) las bandas, pequeños grupos basados en el parentesco, propias de los forrajeros; (ii) las tribus, asociadas a la horticultura y el pastoreo, con poblados y grupos de filiación, pero sin un gobierno ni clases sociales; (iii) la jefatura, basada en el parentesco, con un acceso diferencial a los recursos y una estructura política permanente; y (iv) el estado, organización sociopolítica basada en la existencia de un gobierno central y en la estratificación socioeconómica. Estos cuatro tipos reflejan las tendencias evolutivas generales: las partes y subpartes proliferan a medida que se añaden poblados o grupos de filiación a las familias y a las bandas; la especialización funcional aumenta a medida que aparecen figuras e instituciones políticas, económicas y religiosas; y los sistemas reguladores se expanden de los niveles locales hasta los regionales o nacionales a medida que crece la población y se fortalece el control público. Además, estos tipos están correlacionados con las estrategias adaptantes; así, los forrajeros suelen organizarse en bandas, lo horticultores y pastores en sociedades tribales, las jefaturas suelen basarse en la agricultura, y los estados no industriales suelen tener una base agrícola. 1. BANDAS Y TRIBUS Las bandas de forrajeros En las sociedades forrajeras existen dos tipos significativos de grupos: la familia nuclear y la banda, compuesta por grupos pequeños (–100 personas) relacionados por parentesco o matrimonio. Puesto que estas bandas no son permanentes, sino que se forman estacionalmente con la unión de familias nucleares, la composición de familias en una banda puede variar de un año a otro, haciendo que los lazos sociales predominantes sean las relaciones personales. Por tanto, el parentesco, el matrimonio, el parentesco ficticio y el comercio son los vínculos entre las personas, las bandas y los diversos grupos sociales. Las bandas forrajeras son bastante igualitarias en términos de poder y autoridad, aunque los talentos particulares sean objeto de especial respecto (cantar, bailar, contar historias, entrar en trance). Los líderes sólo son primus inter pares: pueden dar consejos o tomar decisiones, pero carecen de leyes formales y no tienen medios para imponerlas. Un ejemplo de los métodos para solventar las disputas en estas sociedades son los esquimales o inuit. En un entorno especialmente duro, es más probable que las mujeres lleguen a adultas que los hombres (a pesar del infanticidio femenino encubierto), por lo que prolifera la poliginia, y muchas de sus disputas son a causa del rapto de esposas o el adulterio; en esos casos, los inuit enfrentados suelen enzarzarse en un reto de canciones insultantes, hasta que la audiencia proclama a uno como ganador. Tampoco los robos suelen ser un problema común entre las bandas forrajeras; en general, todos los recursos naturales son libres o comunales, y carecen de la noción de propiedad privada, sea del territorio o de los animales, de modo que todos tienen acceso a los recursos necesarios para su mantenimiento. Las escasas “pertenencias personales” de los forrajeros (flechas, ropa, ornamentos personales) están tan vinculadas a sus portadores, que su robo resulta inconcebible. Las tribus de cultivadores La tribu es una forma de organización sociopolítica generalmente basada en la horticultura y el pastoreo, sin estratificación social ni gobierno centralizado, lo que supone la imposibilidad de forzar el cumplimiento de las decisiones. Suelen estar distribuidas en pequeños poblados, en general organizadas por grupos de filiación, con una baja densidad de población y un acceso libre a los recursos. Tienden a adoptar un carácter igualitario, siendo la edad, el género y los rasgos personales los que determinan la medida de respeto de cada persona; sin embargo, mantienen una estratificación de género, basada en la desigual distribución de recursos, prestigio y libertad entre hombres y mujeres. En cualquier caso, el igualitarismo disminuye al crecer el tamaño del poblado y la densidad de población. Por otra parte, muchas tribus practican la guerra a pequeña escala, con frecuencia en forma de saqueos entre poblados. Según W. Divale y M. Harris (1976), la guerra actúa como control del crecimiento de la población, no sólo por las muertes en combate, sino porque suele inculcar ciertos valores culturales, como la tendencia al infanticidio femenino y a la supremacía masculina; en dicha situación, los hombres controlan el acceso a los recursos y el trabajo y los guerreros más famosos suelen tomar varias esposas, lo que estimula la lucha adicional para capturar mujeres. Una de las sociedades tribales mejor estudiada es la de los yanomamis, cuya población (≈ 20.000) está dispersa en unos 250 poblados a lo largo de la selva amazónica de Venezuela y Brasil. Son horticultores, pero también cazan, pescan y recolectan; tienen familias nucleares y grupos de filiación, y son patrilineales y exógamos, con una supremacía masculina que llega al infanticidio femenino si el primogénito es una niña. La guerra y el saqueo entre ellos no han sido extraños, pero tampoco se hayan aislados de los eventos externos, como la guerra entre rancheros y mineros brasileños o la fiebre del oro brasileña (1987-91), cuyas disputas han diezmado sus poblaciones, especialmente por las enfermedades introducidas por aquellos, a las que no son inmunes ni resistentes. Las principales figuras y organizaciones tribales son las siguientes: a) El jefe del poblado. El jefe del poblado suele ser la única posición de liderazgo en un poblado, aunque su autoridad sea muy restringida; entre los yanomami, carece del derecho de dar órdenes y sólo puede persuadir, arengar e intentar influir en la opinión pública a través del ejemplo (tomando la iniciativa en las tareas) y de su generosidad (aportando más que los demás en las celebraciones). En un conflicto, puede ser llamado como mediador entre las partes, a las que ofrece su opinión y consejo, pero carece de poder para respaldar sus decisiones o imponer castigos. Su forma de actuación depende de su carácter personal, pero especialmente de los apoyos que pueda suscitar. Llegado el caso, si un grupo no se halla satisfecho con un jefe, sus miembros pueden marcharse y fundar un nuevo poblado. b) El consejo de poblado. A medida que crece una población, crece el conflicto interpersonal e intergrupal, lo que exige mayor regulación. Puesto que una persona debe su fidelidad principalmente a su grupo de filiación, y sólo de forma secundaria al poblado y a la tribu, los poblados grandes suelen contar con un consejo de poblado o de ancianos compuesto por los jefes de los grupos de filiación, cuya misión es respaldar al jefe del poblado, garantizando que las decisiones adoptadas en el consejo sean cumplidas por aquellos a los que representan; a su vez, el jefe del poblado debe obtener el apoyo del consejo para llevar adelante sus propuestas. En cualquier caso, las decisiones no se imponen mediante la coerción física, sino que suele recurrirse a la persuasión y la opinión pública. c) El big man. También conocido como tonowi entre los papúes kapuaku (Indonesia), el denominado big man es un líder con una autoridad política regional sobre varios poblados. Un big man adquiere su status trabajando duro y amasando riqueza (cerdos, bienes), pero especialmente por su generosidad y elocuencia, por su bravura o por sus poderes sobrenaturales; por tanto, su autoridad no es heredada sino adquirida, y cualquier hombre con la determinación suficiente puede llegar a serlo. Puesto que su riqueza supera a la de sus vecinos, sus seguidores (en reconocimiento de favores pasados o de posibles recompensas futuras) aceptan sus decisiones como vinculantes; sin embargo, el big man no trabaja duro sólo para acumular riqueza, sino para convertirla en prestigio y gratitud con su reparto; si un big man es tacaño, pierde a sus seguidores y su reputación desaparece. Así, el big man es un importante regulador de los eventos regionales: determina las fechas de fiestas y mercados, persuade a la gente para que patrocine festines en los que se distribuye carne y riqueza, regula los contactos entre poblados e inicia los proyectos que requieren la cooperación de la comunidad regional. Por tanto, resulta obvio que las figuras políticas como el big man emergen como reguladores del crecimiento demográfico y de la complejidad económica. d) Organización en linajes segmentarios. La organización en linajes segmentarios (OLS) es una organización política basada en la filiación, generalmente patrilineal, con múltiples segmentos a diferentes niveles genealógicos (linajes máximos, mayores, menores y mínimos). Los miembros de los linajes máximos, cuyo antepasado común vivió hace mucho tiempo, se hallan dispersos por un amplio territorio; los miembros de los linajes mínimos, cuyo antepasado común vivió un máximo de cuatro generaciones atrás, suelen ocupar el mismo poblado. Surgen nuevos linajes mínimos cuando alguien establece un nuevo asentamiento; con el tiempo, los linajes mínimos crecen y llegan a convertirse en menores, éstos en mayores y los mayores en máximos. El principio básico de solidaridad de la OLS es que cuanto más estrecha sea la relación del grupo de filiación, mayor será el apoyo mutuo, y a mayor distancia con el antepasado común, mayor potencial de hostilidad. Así, si estalla una disputa entre hombres que comparten un antepasado patrilineal vivo (es decir, que pertenecen a un linaje mínimo), éste puede intervenir para frenarla, pudiendo amenazar con el destierro; sin embargo, sin un antepasado común puede llegarse al derramamiento de sangre. Entre los nuer (Sudán), las disputas pueden surgir por adulterio, agresión o asesinato, abocando a las “venganzas de sangre”. Para evitar el conflicto suelen recurrir al hombre de la piel-de-leopardo, que actuará de mediador e intentará pactar una compensación del agresor al agredido, aunque su autoridad se limita a su capacidad de persuasión y a amenazas de castigos sobrenaturales. Por tanto, en este modelo social nadie cuenta con un grupo constante de aliados, pues éstos cambian de una disputa a otra, dependiendo de las distancias genealógicas entre las partes. En cualquier caso, las frecuentes disputas entre los linajes mínimos no impiden que la filiación máxima permita presentar a los nuer un frente común ante una amenaza exterior. e) Clubes locales, hermandades pantribales, grupos de edad y asociaciones secretas. Además del parentesco y la filiación, los grupos locales también tienen otros vínculos sociales. Entre ellos destacan los clubes de carácter local, limitados a un poblado concreto y cuyo alcance político es fundamentalmente local; y las hermandades pantribales, de alcance regional, cuyos miembros están extendidas por toda la tribu en diferentes poblados. En general, las hermandades se definen como una alianza o acuerdo entre personas, y suelen implicar compromisos de defensa mutua y de actuación coordinada en determinadas cuestiones. En las sociedades nativas, las hermandades tienden a darse en áreas donde entran en contacto dos o más culturas, especialmente cuando se produce la guerra entre tribus; en este caso, las hermandades ayudan a organizar la guerra contra las culturas vecinas, movilizando a hombres de muchos grupos locales. Un ejemplo de ello son las hermandades de las poblaciones nativas norteamericanas de las grandes llanuras (EEUU, Canadá), cuyo papel era relevante en dos circunstancias: la organización de la caza estival del bisonte y la organización de saqueos de los campamentos enemigos. Algunas hermandades se configuran como grupos de edad, es decir, en grupos escalonados en una jerarquía de edad que reúnen a los hombres nacidos durante un cierto periodo de tiempo, cada uno de ellos con su baile distintivo, sus canciones, sus posesiones y sus privilegios. Un ejemplo de ello son los masai (Kenia), cuyos grupos de edad pasan por diversos grados (iniciados, guerreros, adultos y ancianos) y manifiestan un fuerte sentido de fidelidad entre ellos, al punto de tener derechos sexuales unos sobre las esposas de otros. En algunos lugares las hermandades se configuran como asociaciones secretas, de hombres o de mujeres, con ceremonias secretas de iniciación. Ejemplo de ello son los mende (Sierra Leona), donde estas asociaciones poseen gran influencia; así, la de los hombres, el poro, prepara a los muchachos enseñándoles comportamientos sociales, ética y religión, y supervisa las actividades económicas y políticas. Por tanto, además del parentesco y la filiación, la edad, el género y el ritual también se presentan como principios sociales que pueden unir a miembros de grupos locales diferentes en una única colectividad tribal, e impulsar el fraguado de grupos pantribales a partir de personas no emparentadas. Política entre pastores En las sociedades de pastores se da toda una gama de diversidad demográfica y sociopolítica, desde sociedades tribales hasta grupos nómadas con jefes poderosos; pero su análisis refleja una constante común a todos ellos: a medida que aumentan los problemas de regulación, las jerarquías políticas se hacen más complejas y la organización política se torna menos personal, más formal y menos orientada por el parentesco. Un ejemplo son las tribus de pastores nómadas basseri y qashqai (Irán). Según la norma de la il-rah, ambas tribus hacen uso de la misma tierra de pastos en momentos diferentes del año de un modo cuidadosamente programado, junto a otros grupos étnicos; el Il-rah de un grupo es su trayectoria acostumbrada en el espacio y el tiempo. A los líderes de las tribus le denominan khan o il-khan. El khan de los basseri, con una población más pequeña, tiene pocos problemas para coordinar sus movimientos; paralelamente, sus derechos, deberes y privilegios son más débiles, y su autoridad procede más de sus rasgos personales que de su cargo, dependiendo del apoyo de los jefes de los grupos de filiación. Sin embargo, el khan de los qashqai se enfrenta a una población de 400.000 personas, lo que supone una compleja tarea de coordinación; por ello, su autoridad es mucho mayor, ésta procede más de su cargo que de su persona, y está apoyado por una jerarquía política: un ayudante, los jefes de las tribus y los jefes de los grupos de filiación. 2. JEFATURAS Entre las tribus y los estados existe un continuum, con una evolución desigual de los atributos en cada sociedad, lo que a veces impide asignarles una categoría determinada. A los primeros estados (≈ civilizaciones), surgidos hace unos 5.500 años en Mesopotamia, se les conoce como estados arcaicos o no industriales, y R. Carneiro (1970) los define como “una unidad política autónoma que abarca muchas comunidades dentro de su territorio, teniendo un gobierno centralizado con poder para cobrar impuestos, reclutar hombres para el trabajo o la guerra y decretar e imponer leyes”. Sin embargo, la formación del estado se mantuvo incompleta en muchos lugares, en los que se subsistió la jefatura como forma transitoria de organización política. Ésta se caracterizaba por estar basada en el parentesco, con un acceso diferencial a los recursos y una estructura política permanente; entre dichos lugares están el Caribe, la Amazonia, el sureste de los EEUU, la Polinesia y gran parte de Europa durante el Imperio Romano. Los sistemas políticos y económicos en las jefaturas Al igual que en las tribus, en las jefaturas las relaciones sociales están reguladas por el parentesco, el matrimonio, la filiación, la edad, la generación y el género. Sin embargo, mientras que los estados unen a personas no emparentadas, obligándoles a jurar fidelidad a un gobierno, las jefaturas practican una regulación política permanente del territorio que administran, lo que incluye a miles de personas de muchos poblados. Esta regulación la llevan a cabo el jefe y sus ayudantes, cuyos cargos políticos son ahora posiciones permanentes y a tiempo completo que tienen que ser ocupadas de nuevo cuando quedan vacantes por muerte o jubilación. La “redistribución del jefe”, típica de las jefaturas polinesias, consiste en un flujo de recursos hacia y desde un cargo central: en determinadas estaciones, la gente ofrece parte de su cosecha al jefe a través de sus representantes, mientras que éste patrocina fiestas para entregar a la gente gran parte de lo recibido. Este evento tiene ventajas económicas al propiciar la especialización, pues si diferentes áreas se especializan en distintos productos, la redistribución los pone al alcance de todos; además, estimula la asunción de riesgos para afrontar una producción más allá del nivel de subsistencia, lo que permite almacenar bienes para tiempos de hambre e incentiva el comercio regional. En las jefaturas, el status social se basaba en la antigüedad en la filiación, lo que explica que los jefes polinesios mantuviesen genealogías extremadamente largas. En algunos lugares, los grados de antigüedad eran tan intrincados que había tantos rangos como personas, cada una con un status ligeramente diferente; así, el rango de cada hijo iba en función de su edad en su familia nuclear, pero los hijos del hermano mayor estaban todos por encima del rango de los hijos del hermano siguiente, y así sucesivamente. La preocupación por la genealogía y la antigüedad y la ausencia de una separación clara entre las élites y las masas eran características comunes a todas las jefaturas. Los sistemas de status en las jefaturas y en los Estados En las bandas y tribus, los recursos estratégicos son accesibles para todos, lo que impide la existencia de clases sociales basadas en las pertenencias; por ello, en ellas el sistema de status no se basaba no en los recursos, sino en el prestigio, el cual reflejaba las cualidades, talento, habilidades especiales y la generosidad de las personas. Sin embargo, en las jefaturas y estados existe un acceso diferencial y privilegiado al poder, el prestigio, la riqueza y el control de los recursos; la diferencia entre ambas es que en las jefaturas el acceso diferencial aún estaba muy vinculado al parentesco, básicamente a los jefes, ayudantes y sus parientes más próximos, y, aunque en ellas los jefes están exentos del trabajo ordinario, aún devuelven gran parte de las riquezas que reciben. No obstante, este modelo de status no debió durar mucho, pues los jefes debieron empezar a actuar como reyes, erosionando la base parental de la jefatura y creando estratos sociales separados basados en los recursos, uno de los rasgos distintivos del estado. Por tanto, la presencia de la estratificación señala la transición de la jefatura al estado, y se define como la creación de estratos sociales separados, todos con personas de ambos sexos y de todas las edades, cada uno de los cuales contrasta con los restantes por su estatus social y su acceso a recursos estratégicos. A través de la estratificación, los estados arcaicos trazaron una línea divisoria entre élites y masas, especialmente a través de la endogamia de estrato (matrimonio dentro del mismo grupo social). El sociólogo Max Weber (1864-1920) definió tres dimensiones relacionadas de la estratif icación social: (i) la riqueza o status económico, que abarca todos los bienes materiales de una persona; (ii) el poder o status político, basado en la capacidad de imponer a otros la propia voluntad; y (iii) el prestigio o status social, que hace referencia a la estima, el respeto o la aprobación de cualidades ejemplares personales. Sin embargo, esta descripción no es aplicable a las jefaturas, pues carecen de una marcada división de clases, la riqueza, el poder y el prestigio están vinculados al parentesco y el sistema de status está basado en el acceso diferencial a los recursos. Fue en los estados arcaicos donde por primera vez en la evolución humana existieron diferencias en riqueza, poder y prestigio entre grupos enteros de hombres y mujeres: (i) un estrato superior o élite, que tiene un acceso privilegiado a la riqueza, el poder y a otros recursos valiosos, controlando una parte significativa de los medios de producción (tierra, agua, rebaños, capital, fábricas); (ii) y un estrato inferior o subordinado que tiene unas posibilidades reducidas de movilidad social y carece de libre acceso a los recursos. 3. ESTADOS Un estado se define como una unidad política autónoma basada en la estratificación económica por clases y un gobierno formal y centralizado basado en la ley, con capacidad para decretar e imponer leyes, y dotado de funciones especializadas, entre las que destacan: el control de la población, la magistratura, la coerción y la fiscalidad. a) Control de la población. Los estados llevan a cabo el control de la población mediante: (i) censos de población; (ii) control de fronteras (aduanas, funcionarios de inmigración, guardacostas); (iii) la subdivisión administrativa (provincias, distritos, regiones, condados, parroquias); y (iv) la jurisdicción normativa, mediante la garantía de derechos y obligaciones para ciudadanos y no ciudadanos. En apenas 4.000 años, el aumento de la población y los problemas de regulación de la producción de alimentos condujeron de la tribu a la jefatura y de ésta al estado, con las siguientes secuelas: (a) menor relevancia del parentesco, a causa de la ruptura de los vínculos entre las personas, la tierra y los parientes; (b) incremento de la movilidad geográfica, a causa de la ruptura anterior; (c) incremento de las corrientes migratorias, debido a la guerra, el hambre y la búsqueda de empleo a través de las fronteras nacionales; y (d) la identificación con nuevos status, como la ascendencia étnica, el lugar de nacimiento, la ocupación, el partido o la religión. b) Magistratura. Los estados tienen leyes y códigos de derecho que regulan las relaciones entre los individuos y los grupos, así como tribunales y jueces encargados de resolver las disputas, denominando “delito” a las violaciones del código legal, con tipos específicos de castigos. A diferencia de las sociedades no estatales, los estados intervienen en asuntos familiares y privados, como ciertos aspectos de la paternidad, el matrimonio o las disputas personales (venganzas de sangre), que entran en el dominio del derecho público. Por tanto, los estados intentan controlar el conflicto interno; pero, a pesar de su esfuerzo, desde 1945 el 85 % de los conflictos armados en el mundo se han iniciado dentro de los estados, bien para desbancar un régimen en el poder, bien como disputas sobre asuntos tribales, religiosos o étnicos. c) Coerción. Todos los estados tienen agentes de la ley para hacer cumplir por la fuerza las decisiones judiciales: carceleros, verdugos, policías, militares… Una de las principales preocupaciones de un gobierno es defender la jerarquía, la propiedad y el poder de la ley, tanto del desorden interno (policía), como de las amenazas externas (ejército). Obviamente, la paz interna fomenta la producción, lo que permite mantener a grandes poblaciones y promover la expansión colonizadora. d) Fiscalidad. El estado precisa de un sistema financiero para mantener a gobernantes, nobles, funcionarios, jueces, policías, militares… Para ello, el estado interviene en la producción, la distribución y el consumo, incentivando o prohibiendo la producción de ciertos productos en determinados lugares. Los estados aún conservan parte del espíritu de redistribución, pero la generosidad y el compartir se minimizan, pues los ciudadanos están obligados a destinar al estado una parte sustancial de lo que producen, pero la proporción que el estado retorna para el bien común es menor, en general reservando una parte sustancial para la élite. Además, el estado no suele traer más libertad y ocio al ciudadano, sino trabajos más duros que en las sociedades no estatales, pudiendo requerirlo para obras públicas monumentales, algunas necesarias para el bien común (canales), pero muchas sólo para disfrute de las élites (templos, palacios, mausoleos). La religión suele emplearse para apuntalar la autoridad, habitualmente vinculándose los gobernantes a la divinidad mediante el derecho divino, sea declarándose deidades o sus representantes terrenales. Por otra parte, los mercados y el comercio suelen estar sometidos al control estatal, con funciones que supervisan la distribución y el intercambio, normalizando pesos y medidas, o cobrando impuestos sobre los bienes que atraviesan el territorio. Dichos impuestos mantienen al gobierno y a la clase dirigente, claramente separada de la plebe en lo que respecta a actividades, privilegios, derechos y obligaciones, al punto que las élites no participan en las actividades de subsistencia. En los estados arcaicos, se reconoce a la élite por su empleo de “bienes suntuarios” (joyas, ciertas telas, comidas exóticas), prohibidos a la plebe, cuya dieta se ve mermada a medida que se esfuerza en cubrir las demandas del gobierno. El origen del estado Si la gente abandonó las libertades, placeres y lazos personales mantenidos durante miles de años fue porque se vio forzada a aceptar la organización estatal. Como ya se ha señalado, el estado emerge para hacer frente a los problemas de regulación que iban apareciendo a medida que aumentaba la población y la economía crecía en escala y diversidad, pero, obviamente, los pueblos que experimentaban el proceso difícilmente podían percibir el significado de los cambios a largo plazo. Aunque se podrían enumerar muchos factores, las causas de la formación del estado son generales y no universales; ello significa que existen muchas causas que colaboraron en su formación, pero ninguna de ellas es necesaria (obligatoria) ni suficiente (única), tratándose, en la mayoría de los casos, del resultado de un cúmulo de circunstancias operando al mismo tiempo. Entre las causas propuestas destacan: a) Sistemas hidráulicos. Según esta óptica, los estados surgieron por la necesidad de regular las economías de agricultura hidráulica en ciertas zonas áridas, dada su necesidad de organizar los sistemas de irrigación, drenaje y control de las inundaciones. El control del agua incrementa la producción, lo que reclama más mano de obra, al tiempo que aumenta la capacidad para alimentar a más personas; el resultado es una ampliación del sistema, con un incremento de los problemas interpersonales y de los conflictos sobre el acceso al agua y a la tierra de regadío, además de un incremento de la complejidad del sistema hidráulico, que requiere equipos permanentes de reparación y mantenimiento. Así, los estados surgirían por la necesidad de regular el crecimiento propiciado por los sistemas hidráulicos, pero ello no es un factor necesario ni suficiente, pues en algunos lugares surgió sin dichas circunstancias. b) Diversidad ecológica. Algunos antropólogos han sugerido que los estados tienden a emerger en áreas de diversidad ecológica para regular la producción y el intercambio de productos. Sin embargo, muchos estados han surgido en lugares sin dicha diversidad (Valle del Nilo), por lo que ésta no es una causa necesaria ni suficiente. c) Grandes rutas comerciales. Otra teoría es que los estados se desarrollan como emplazamientos estratégicos en las redes comerciales, incluyendo puntos de abastecimiento o de intercambio, como los cruces de caminos de rutas comerciales. Pero, una vez más, ésta no es una causa suficiente ni necesaria, pues el comercio a larga distancia también se da en sociedades tribales que no han desarrollado estados. d) Circunscripción, población y guerra. El antropólogo Robert L. Carneiro (1970) propuso una teoría multivariable, según la cual el estado se formará allí donde exista una “circunscripción medioambiental (concentración de recursos), un incremento de la población y guerra”. La circunscripción puede ser física (islas, terrenos áridos, llanuras de ríos, oasis, valles con arroyos) o social (si las sociedades vecinas bloquean la expansión, la emigración o el acceso a los recursos). Un ejemplo de ello es la franja costera de Perú, donde muchos valles están circunscritos por los Andes, el Pacífico y el desierto; el paso del forrajeo a la producción de alimentos incrementó la población de los valles, lo que abocó a una progresiva escasez de tierra y a la rivalidad y el saqueo entre poblados del mismo valle; cuando un poblado vencía a otro, los vencidos tenían que someterse a los vencedores pagando un tributo (no tenían a dónde ir), lo que les obligaba a intensificar la producción para hacer frente a los pagos (aterrazamientos, desarrollo de técnicas, irrigación); con el tiempo, las poblaciones de un valle se unieron bajo jefaturas, y algunas de éstas emprendieron guerras para conquistar jefaturas de otros valles, lo que condujo a la creación del estado y, posteriormente, a la formación de imperios, como el de los Incas (Cuzco). Por tanto, esta teoría es válida para explicar algunos casos, pero no es necesaria ni suficiente, pues algunos valles de Papúa Nueva Guinea están circunscritos, con gran densidad de población y guerras, sin que allí se haya desarrollado el estado. Convergencia en la formación del estado Por tanto, en el mundo se han desarrollado estados en diferentes lugares bajo distintas circunstancias. Fue Julian Steward (1902-1972) quien demostró la convergencia en la formación del estado, es decir, el desarrollo paralelo del estado en diferentes lugares sin contacto o influencia mutua. Para ello, comparó cinco áreas: Mesopotamia, Egipto, China septentrional, Perú y México, todos ellos lugares áridos donde la irrigación, el control de las inundaciones y otras técnicas hidráulicas llegaron a ser de notable importancia. El proceso se inicia con comunidades basadas en la producción de alimentos, con una creciente densidad de población y sistemas de riego sencillos; con el tiempo, algunas personas abandonaron la subsistencia para convertirse en jefes y dirigentes, surgiendo diferencias de riqueza, prestigio y poder. A medida que las jefaturas evolucionaban se construyeron templos y pirámides y surgieron los sacerdotes, que combinaban las funciones rituales, políticas y económicas, coordinando la manufactura, el intercambio y el riego. Con el crecimiento de los estados se incrementaba el militarismo, surgiendo estados poderosos mientras otros eran conquistados o se derrumbaban. Las ciudades se multiplicaron y las técnicas agrícolas se hicieron más intensivas para sostener a una población en aumento. El creciente militarismo hizo que los conflictos se hicieron más frecuentes, enfrentando a los estados entre sí. Unos conquistaron a otros y se convirtieron en imperios. Con el tiempo, la manufactura se orientó hacia la producción y el consumo masivos, y la estratificación se hizo más compleja, aumentando la desigualdad y las diferencias. ……… Tipología sociopolí tica Estrategia adaptante Rango Estratificación Parentesco Escala política Banda Forrajeo Igualitario Género Parentesco Matrimonio Limitada Tribu Horticultura Pastoreo Prestigio Género Parentesco Matrimonio Filiación Regional Temporal Jefatura Cultivo intensivo Acceso diferencial Rangos Parentesco Matrimonio Filiación / Veteranía Regional Permanente Estado arcaico Agricultura Acceso diferencial Estratificación Territorial Gobierno Regional Permanente Estado industrial Industrialismo Clases Clases Territorial Gobierno Regional Permanente TEMA 7 FAMILIAS, PARENTESCO Y FILIACIÓN (Kottak) 0. INTRODUCCIÓN En general, la gente suele vivir en el mismo poblado o vecindario, o trabajan, rezan o hacen celebraciones juntos, porque están emparentados de alguna manera. Por ello, para entender la estructura social es preciso investigar los vínculos o lazos de parentesco, especialmente la familia (nuclear o extensa) y los grupos de filiación (linajes y clanes). 1. LA FAMILIA Familias nucleares y extensas La familia nuclear está compuesta por los padres y sus hijos solteros, por lo que sólo dura mientras éstos permanecen juntos, distinguiéndose entre familia de orientación (en la que uno nace y se cría) y familia de procreación (la que se forma cuando uno se casa y tiene hijos). La familia extensa se define como un grupo domestico que incluye tres o más generaciones: abuelos, padres e hijos, solteros y casados, junto a sus esposas e hijos; también se usa el término de familia expandida para referir al grupo familiar que incluye a parientes no nucleares (tíos, primos), aunque a menudo se los trata como sinónimos. Puesto que el matrimonio es un universal cultural, algunos antropólogos, como George P. Murdock (1897-1985), han sostenido que la familia nuclear es universal, basados en el argumento de que incluye las cuatro funciones sociales básicas: sexual, reproductiva, económica y educativa. Sin embargo, en la actualidad la mayoría de antropólogos ya no reconocen el carácter universal en la familia nuclear, pues muchas unidades sociales, como los grupos de filiación y las familias extensas, pueden asumir todas o casi todas sus funciones. Entre las alternativas a la familia nuclear está el modelo de familia extensa patrilocal vigente entre los musulmanes bosnios denominada zadruga, compuesta por un cabeza de familia y su esposa (los de más edad), junto a sus hijos o hermanos casados, sus esposas y los hijos de éstos. La zadruga está por encima de las unidades que la componen; aunque los matrimonios disponen de su propia habitación, a los niños se les considera parte de la unidad familiar (los mayores de doce años duermen juntos), pudiendo ser reprendidos por cualquier adulto, se comparten casi todas las posesiones (incluso las prendas de vestir) y las mujeres que desean visitar a sus parientes en otras zadrugas deben solicitar permiso, no a su marido, sino al varón que encabeza la zadruga. Otra alternativa a la familia nuclear es el modelo de familia extensa matrilineal vigente entre los nayar en Kerala (India) denominado tarawad, encabezado por una mujer mayor (a la que ayuda su hermano) y compuesto por sus hermanos/as, sus hijos y otros parientes matrilineales. El matrimonio nayar es una formalidad, pues la pareja de recién casados sólo pasa unos días juntos en el tarawad de ella, sin mantener relaciones sexuales, y luego él regresa a vivir a su propio tarawad, volviendo con su esposa sólo al jubilarse de sus obligaciones “militares”. Las mujeres nayar pueden tener múltiples compañeros sexuales, y los hijos de estas relaciones pasan a ser miembros del tarawad, que se encarga de su cuidado, sin considerar a los padres biológicos como parientes. Por tanto, la sociedad nayar se reproduce biológicamente sin necesidad de la familia nuclear. Sólo en dos tipos de sociedades tiende a ser la familia nuclear el grupo de parentesco más importante: en las sociedades industriales y en las sociedades forrajeras, aunque la enculturación nunca está confinada a la familia nuclear, y en la mayoría de las sociedades las actividades económicas las llevan a cabo grupos más amplios. Es necesario distinguir tres patrones de residencia postmatrimonial: (i) la patrilocalidad es la costumbre de que los recién casados se queden a residir con los parientes del marido, y que sus hijos se críen en la comunidad del padre; se relaciona con la filiación patrilineal; (ii) en la matrilocalidad los matrimonios y sus hijos residen con los parientes de la esposa, y se relaciona con la filiación matrilineal ; (iii) la neolocalidad se produce cuando una pareja establece un nuevo lugar de residencia, alejado de los padres, y suele relacionarse con la filiación ambilineal, mucho más flexible que la patrilineal y la matrilineal. La familia nuclear en las sociedades industriales La familia nuclear es característica de muchos países industriales modernos. Nacidos en una familia de orientación, los occidentales dejan el hogar para trabajar o ir a la universidad; con el tiempo, muchos de ellos se casan y forman una familia de procreación, y, dado el bajo porcentaje dedicado a la agricultura, en general la oferta de trabajo determina el lugar de residencia, por lo que muchos matrimonios viven lejos de sus padres. Dicha neolocalidad, vinculada tanto con la movilidad geográfica como con la distribución de la riqueza, tiende a aislar a la familia nuclear, convirtiéndola en el grupo de parentesco mejor definido en las sociedades industriales. Aunque en EEUU la familia nuclear continúa siendo un universal cultural, los patrones de parentesco están cambiando, pues los arreglos familiares no nucleares suponen ya tres de cada cuatro grupos domésticos. Entre las razones están (1970→1994): la búsqueda de empleo, a menudo en una comunidad diferente; la incorporación de las mujeres al mercado laboral, saliendo de la familia de orientación; el retraso en la edad del matrimonio (mujeres 20→24 años; hombres 23→27); el incremento de personas divorciadas (4,3→17,4 mill.); el incremento de personas solteras (28%→39%); el incremento de niños que no viven con ambos progenitores (68%→88%); el incremento de niños que viven en hogares sin padre (8%→24%) o sin madre (1%→3%); la reducción del tamaño medio de la familia (3,4→3,2)… Todo ello refleja que, aunque los norteamericanos mantienen sus vidas sociales a través del trabajo, las amistades, los deportes, los clubes o la religión, el aislamiento de los parientes está alcanzando niveles sin precedentes, señalando una clara tendencia hacia familias y unidades de residencia más pequeñas, cada vez con menos contacto y menor dependencia de los parientes. En los países estratificados, los sistemas de valores y el parentesco varían en cierta medida de una clase a otra. Así, en EEUU y Europa las clases más bajas poseen mayor porcentaje de grupos domésticos de familia expandida que las clases medias, lo que se ha explicado como una adaptación a la pobreza: los parientes se reúnen en torno a un grupo doméstico expandido y ponen en común sus recursos para adaptarse a la pobreza, y cuando alguno de ellos alcanza el éxito financiero suele sentirse obligado a proporcionar ayuda económica a sus parientes menos afortunados, mostrando un sistema de valores diferente al de las clases medias. Todos estos cambios en los estilos de vida se reflejan en los medios de comunicación de masas, lo que a su vez contribuye a promover nuevas modificaciones en los valores relacionados con el parentesco, el matrimonio y los arreglos de vida. Así, durante los años 50 las series televisivas retrataban a las familias nucleares tradicionales, mientras que en la actualidad reflejan todo género de familias mixtas: monoparentales con hijos, esposos en segundas nupcias con hijos de sus anteriores matrimonios, parejas no casadas o “de hecho”, madres trabajadoras, padres dedicados al servicio doméstico… Un ejemplo de la diferente concepción de la familia en distintas culturas se observa entre EEUU y Brasil. Cuando los norteamericanos (clase media) se refieren a su familia, lo hacen sólo en términos de sus cónyuges e hijos; por ello, al carecer del apoyo de una familia extensa, el matrimonio cobra mayor importancia y la relación de los cónyuges se sitúa por encima de las respectivas familias. Sin embargo, cuando los brasileños hablan de sus familias se refieren a sus padres, hermanos, tíos, abuelos y primos; luego añaden a sus hijos, pero raramente a su cónyuge, que tiene su propia familia. La familia nuclear en las sociedades forrajeras Las dos unidades sociales básicas de las sociedades forrajeras son la familia nuclear y la banda. La neolocalidad es casi inexistente, pues los recién casados siempre se unen a una banda en la que tengan parientes, pudiendo trasladarse de una banda a otra varias veces. Dado que muchas de las sociedades de forrajeros carecen de una organización de banda que dure todo el año, las familias nucleares suelen ser más estables. Así, las familias de los indios shoshones (Utah, EEUU) suelen viajar solas por su territorio cazando y recolectando, dada la escasez general de recursos, y sólo se reúnen como banda para cazar de forma cooperativa durante unos pocos meses al año. Como se observa, las economías forrajera e industrial tienen algo en común: en ninguno de los dos casos las personas se hallan permanentemente vinculadas a la tierra, de tal modo que la movilidad y el énfasis en unidades familiares pequeñas económicamente autosuficientes fomentan la familia nuclear como grupo básico de parentesco en ambas sociedades. 2. LOS GRUPOS DE FILIACIÓN Si entre los forrajeros y en las sociedades industriales el grupo más importante es la familia nuclear, en las sociedades de productores de alimentos (horticultores, pastores y agricultores) es el grupo de filiación, al que se define como una unidad social permanente y duradera cuyos miembros asumen un antepasado común, el cual simboliza la unidad y la identidad social de los miembros, diferenciándolos de otros grupos. En general, en los grupos de filiación se suele practicar la exogamia, existiendo dos modalidades de filiación diferenciadas: a) Filiación unilineal: sólo se hace uso de una línea de descendencia, pudiendo tratarse de: (i) filiación matrilineal (los descendientes del matrimonio pasan a formar parte automáticamente del grupo de la madre, es decir, que, al practicar la exogamia, sólo se incluyen en el grupo de filiación a los descendientes de las mujeres); o (ii) filiación patrilineal (los descendientes pasan a pertenecer al grupo del padre, lo que excluye a los descendientes de las mujeres). En ambos casos, la pertenencia al grupo de filiación viene determinada al nacer y dura de por vida, por lo que la filiación unilineal refleja un status adscrito. Los dos grupos de filiación unilineal más destacados son los linajes y los clanes. b) Filiación ambilineal: los matrimonios pueden elegir el grupo al que desean unirse, sea el del padre o el de la madre, pudiendo cambiar su pertenencia entre ellos, o incluso pertenecer a ambos al mismo tiempo, lo que refleja un estatus adquirido. Por tanto, esta modalidad no excluye automáticamente ni a los hijos de los hijos ni a los de las hijas, lo que permite una mayor flexibilidad en la pertenencia a un grupo. Un linaje se define como un grupo de filiación unilineal cuyos miembros descienden de un mismo antepasado apical a través de una filiación demostrada; es decir, que se conocen los nombres de todos los antepasados, desde el apical hasta el presente. En muchas sociedades, los linajes son grupos corporativos que dirigen un patrimonio común; así, mientras que la cultura occidental señala que las personas deben alcanzar las posiciones directivas mediante el logro personal, en las corporaciones no industriales se suelen alcanzar mediante el parentesco y la filiación. Por su parte, un clan se define como un grupo de filiación unilineal cuyos miembros afirman descender de un mismo antepasado apical a través de una filiación estipulada, sin tratar de establecer vínculos genealógicos reales entre ellos; por ello, los clanes suelen estar constituidos por linajes, por lo que reúnen más miembros que éstos y cubren un área geográfica más extensa. En ocasiones, el antepasado apical de un clan no es humano, sino un ser mítico, un animal o una planta, y se lo denomina tótem. Por último, señalar que la filiación es un medio flexible de adaptación cultural . Así, si hay demasiadas personas para poder ser mantenidas por un determinado patrimonio, las reglas de filiación suelen tender a hacerse más estrictas, y viceversa. 3. CÁLCULO DEL PARENTESCO El cálculo del parentesco se define como el sistema mediante el que las personas de una sociedad evalúan sus relaciones con los parientes; esto significa que algunos parientes biológicos están considerados como emparentados y otros no, es decir, que el parentesco está construido culturalmente. Mediante preguntas, el etnógrafo descubre las relaciones genealógicas específicas entre los “parientes” y la persona que los nombra (ego), debiendo distinguir entre: i. Los términos descriptivos o biológicos refieren a las relaciones genealógicas reales (“padre genealógico”, “hermano de la madre”). ii. Los términos clasificatorios o de parentesco son las palabras utilizadas para cada pariente en una lengua particular (padre, tío); por tanto, un término de parentesco puede englobar varias relaciones genealógicas (tío → “hermano de la madre”, “esposa del hermano de la madre”, “hermano del padre”, “esposa del hermano del padre”; padre → “padre genealógico”, “padre adoptivo”, “padrastro”). Puesto que dichos términos reflejan la construcción social del parentesco en una cultura dada, el cálculo de parentesco también refleja categorías sociales. A pesar del creciente número de divorcios, familias monoparentales y segundas nupcias, en el mundo occidental la familia nuclear continúa siendo el grupo de parentesco más importante; su reducido tamaño y su relativo aislamiento de otros grupos de parentesco reflejan la importancia de la movilidad geográfica en una economía industrial, así como el hecho de que se establezcan diferencias entre los miembros de la familia nuclear y los demás parientes, en términos de herencias y expectativas de ayuda. En ese sentido, en occidente predomina el denominado parentesco bilateral, es decir, la percepción de los vínculos de parentesco maternos y paternos como similares o equivalentes; por ello, tanto al hermano de la madre como al del padre se los define igual como tío, pues en general existe la misma probabilidad o expectativa de recibir los mismos favores de ambos (aunque se debe reconocer cierta “desviación matrilineal ”, pues si los niños son criados por sólo uno de los progenitores es más frecuente que sea por la madre y, en general, la mujer tiende a jugar un papel más activo que el varón en los asuntos familiares). 4. TERMINOLOGÍA DE PARENTESCO Como ya se ha señalado, una terminología de parentesco consiste en las palabras utilizadas para cada pariente en una cultura determinada (padre, madre, tío, abuelo, primo). Puesto que las personas perciben las relaciones de parentesco diferente en las diversas culturas, utilizan terminologías de parentesco distintas para referirse a los parientes; por ello, la terminología del parentesco no es un sistema clasificatorio elaborado por los antropólogos, sino una “taxonomía nativa”, desarrollada a lo largo de generaciones por las personas que viven en una sociedad particular. En todo caso, la tipología de terminologías de parentesco no es ilimitada, existiendo cuatro modelos principales de clasificar a los parientes en la generación de los padres: lineal, de bifurcación fundida, generacional y de bifurcación colateral. a) Terminología de parentesco lineal. Habitual en la familia nuclear occidental, distingue cuatro términos en la generación de los padres: (i) padre (padre), (ii) madre (madre), (iii) hermano del padre o de la madre (tío) y (iv) hermana del padre o de la madre (tía). También distingue entre: (i) parientes lineales (antepasado o descendiente por línea directa: padres, abuelos, hijos, nietos), (ii) parientes colaterales (restantes parientes biológicos: hermanos, sobrinos, tíos, primos) y (iii) parientes afines (parientes a través de vínculos matrimoniales: cuñado, nuera). b) Terminología de parentesco de bifurcación fundida. Empleada en sociedades con filiación unilineal (patrilineales o matrilineales) y residencia unilocal (patrilocalidad o matrilocalidad), distingue cuatro términos en la generación de los padres: (i) uno para el padre y el hermano del padre, (ii) uno para la madre y la hermana de la madre, (iii) uno para la hermana del padre y (iv) uno para el hermano de la madre. Por tanto, esta terminología separa la parte del padre y la de la madre, “fundiendo” a los hermanos (padre-hermano y madre-hermana), a los que ego considera como socialmente equivalentes y los denomina igual; sin embargo, el hermano de la madre y la hermana del padre pertenecen a otros grupos de filiación, por lo que tienen atribuidos términos de parentesco diferentes. c) Terminología del parentesco generacional. Empleada en sociedades con filiación ambilineal y residencia ambilocal, sólo distingue dos términos en la generación de los padres: (i) uno para el padre y los hermanos de los padres, y (ii) uno para la madre y las hermanas de los padres. Por tanto, esta terminología no distingue entre el lado del padre y el de la madre, siendo típica de las sociedades forrajeras del Kalahari y algunas culturas nativas de Norteamérica. d) Terminología de parentesco de bifurcación colateral . Poco frecuente y bastante compleja, distingue seis términos en la generación de los padres: (i) padre, (ii) madre, (iii) hermano del padre, (iv) hermano de la madre, (v) hermana del padre y (vi) hermana de la madre. Es la terminología menos común, y se usa en el norte de África y Oriente Medio, tratándose de sociedades que son derivaciones del mismo grupo ancestral. Este sistema también se emplea cuando un niño tiene antecedentes étnicos diferentes y emplea términos que derivan de lenguas diferentes para referirse a los tíos y a las tías. TEMA 08 EL MATRIMONIO (Kottak) 0. INTRODUCCIÓN En general, el matrimonio se define como “una unión entre un hombre y una mujer, de modo que los hijos nacidos de la mujer sean reconocidos como descendencia legítima de ambos cónyuges”; sin embargo, esta definición no es lo bastante amplia como para ser universalmente válida, pues en algunos lugares se reconoce como tal al matrimonio entre homosexuales, la poliandria fraternal, los matrimonios plurales, los civiles, los religiosos e incluso la mera convivencia como “compañeros domésticos”. Una definición práctica del matrimonio lo define como “una relación socialmente aprobada entre un varón socialmente reconocido (marido) y una mujer socialmente reconocida (esposa) de modo que los hijos nacidos de ésta sean aceptados como la descendencia de ambos”; según esta definición, el marido puede ser el genitor (padre biológico) o el páter (padre reconocido socialmente) de los hijos. Un ejemplo de ello es el pueblo nuer (Sudán), en el que una mujer puede “casarse” con otra mujer si su padre no tiene un heredero varón; en ese caso, la hija es considerada socialmente como un hombre (“marido femenino”) y, con su aprobación, su “esposa” mantendrá relaciones sexuales con uno o varios hombres para darle descendencia y garantizar la supervivencia de su patrilinaje. Según el antropólogo inglés Edmund R. Leach (1910-1989), las instituciones clasificadas como matrimonio distribuyen diferentes tipos de derechos, pero ninguno de ellos lo suficiente extendido como para proporcionar una base que permita definir el matrimonio de un modo universal y concluyente. En su opinión, el matrimonio establece los siguientes derechos (no siempre): i. Establecer el padre legal del hijo de una mujer y la madre legal del de un hombre. ii. Dar a uno o a ambos cónyuges el monopolio sexual del otro. iii. Dar a uno o a ambos cónyuges derechos sobre el trabajo del otro. iv. Dar a uno o a ambos cónyuges derechos sobre la propiedad del otro. v. Establecer un fondo conjunto de propiedad en beneficio de los hijos. vi. Establecer una relación de afinidad socialmente significativa cónyuges-parientes. 1. MATRIMONIO ENTRE PERSONAS DEL MISMO SEXO Aunque es ilegal en la mayoría de países, el matrimonio entre personas del mismo sexo (MPMS) ha sido aprobado por varias religiones (unitarios, cuáqueros, Unión de Congregaciones Hebreas Norteamericanas) y reconocido en diferentes entornos étnicos y culturales: varios grupos de indios nativos americanos acogen la figura de los berdaches, hombres que asumen las maneras, patrones de comportamiento y tareas de las mujeres, llegando a casarse con otros hombres cumpliendo con el rol de esposa; en el pueblo de los nuer (Sudán) una mujer puede casarse con otra mujer si su padre no tiene descendientes varones que garanticen la continuidad de su patrilinaje; entre los igbo (Nigeria) y los lovedu (Sudáfrica) es habitual que las mujeres acaudaladas tomen una esposa como símbolo de su status; y entre los azande (Sudán) los guerreros suelen tomar como novias a muchachos jóvenes que les sirven sexualmente y realizan las tareas domésticas. Una encuesta de 1990 señala que el 75 % de las lesbianas y el 60 % de los gays viven formando parejas domésticas monógamas a largo plazo. Pero, ¿qué sucedería si los MPMS fueran legales? Analicémoslo basándonos en los seis derechos que, según E. R. Leach (1955), deben regular el matrimonio: i. El MPMS puede asumir el papel de padres sin dificultad, siempre que la construcción social del parentesco los acepte como tales, tal y como se observa en el ejemplo del pueblo nuer (Sudán), o aplicando la misma lógica que hace que un niño adoptado por un matrimonio de diferente sexo sea legal y socialmente su hijo. ii. El MPMS podría otorgar sin dificultad derechos sobre la sexualidad del otro a cada cónyuge, como se observa en los “matrimonios fingidos” que llevan a cabo las parejas homosexuales para hacer público su “compromiso monógamo”. iii. El MPMS podría otorgar sin dificultad derechos sobre el trabajo del otro a cada cónyuge, como se observa en el reparto de tareas entre los indios berdaches y sus esposos masculinos en varias tribus americanas. iv. El MPMS podría otorgar sin dificultad derechos sobre la propiedad del otro a cada cónyuge, lo que se reduce a adoptar las articulaciones que adapten la ley a la nueva situación en materias de herencias, pensiones, seguros de enfermedad… v. El MPMS podría establecer sin dificultad un fondo conjunto de propiedad en beneficio de los hijos, siempre que los gobernantes, como el apartado anterior, adopten las articulaciones precisas para adaptar la ley a la nueva situación. vi. Respecto al establecimiento de una relación de afinidad socialmente significativa entre el MPMS y sus parientes, dependerá del modelo de sociedad y su construcción del parentesco. En general, muchos padres se muestran recelosos del estilo de vida que han elegido sus hijos, manteniendo ciertos derechos respecto a ellos, como adoptar decisiones médicas que de otro modo adoptaría un cónyuge legal; además, los lazos de “sangre” y el matrimonio “formal” aún tienen prioridad legal en la mayoría de países, dándose el caso en EEUU en que se ha entregado en custodia los hijos a los padres del antiguo marido o a los padres de la madre antes que a ésta, por haber elegido como nueva pareja a alguien del mismo sexo. 2. EXOGAMIA E INCESTO La exogamia se define como una regla de filiación que exige la búsqueda de un cónyuge fuera del propio grupo; ello tiene un valor adaptante, porque vincula a las personas a una red social más amplia que las alimenta, ayuda y protege en tiempos de necesidad. El incesto refiere a las relaciones sexuales con un pariente próximo; sin embargo, a pesar de que el tabú del incesto es un universal cultural, las sociedades lo definen de distintas formas, dado que poseen diferentes definiciones de relaciones familiares que biológica o genéticamente son equivalentes. Un ejemplo de ello es la relación entre primos. Así, se distingue entre primos paralelos (relación entre los hijos de dos hermanos o de dos hermanas) y primos cruzados (relación entre los hijos de un hermano y los de una hermana); mientras que en muchas sociedades el sexo entre primos está considerado incesto en todos los casos, en algunas sociedades unilineales (patrilineales o matrilineales), como los yanomamis, el sexo entre primos cruzados es correcto y entre primos paralelos incestuoso, pues se considera que los primos cruzados no pertenecen al mismo grupo de filiación. Otro ejemplo de que el incesto se define de modo distinto entre las culturas se encuentra en la relación entre hermanastros. Muchas sociedades consideran incesto la relación sexual entre hermanastros; sin embargo, los lakher (Sudeste asiático) llevan a cabo una diferenciación. Siendo estrictamente patrilineales, si los padres de ego se divorcian y contraen ambos segundas nupcias, ego podría casarse con una hija de su madre, pero no con una hija de su padre, pues se considera que ego pertenece al grupo de filiación de su padre y no al de su madre, que pertenece a otro grupo. No existe una explicación simple o universalmente aceptada para el hecho de que todas las sociedades prohíban el incesto. Entre las razones que intentan explicar que el tabú del incesto exista en todas las sociedades destacan las siguientes: i. Horror instintivo. La investigación con primates refleja que los adolescentes suelen abandonar el grupo en que nacieron (los machos entre monos, las hembras entre simios), por lo que algunos investigadores postulan que el tabú de incesto es universal porque el horror al incesto es instintivo, que es como decir que el Homo sapiens presenta un rechazo genéticamente programado hacia el incesto. Sin embargo, si eso fuese realmente así sería innecesario un tabú formal, pues nadie lo practicaría, y ningún instinto puede distinguir entre primos paralelos y cruzados. Por contra, parece obvio que el tabú del incesto tiene una base cultural y no biológica, pues son las tradiciones culturales las que determinan los parientes específicos con quienes el sexo está considerado incestuoso, así como los castigos en cada caso. ii. Degeneración biológica. Esta teoría señala que nuestros antepasados observaron que de las uniones incestuosas nacían descendientes anormales, y para evitarlo prohibieron el incesto; en efecto, experimentos con ratones y moscas de la fruta muestran que el emparejamiento entre hermano y hermana durante varias generaciones propicia un declive de la supervivencia y la fertilidad. Sin embargo, esta teoría no puede explicar porqué es tabú el reproducirse con primos paralelos y no con los cruzados, y el análisis de la historia refleja que los patrones del matrimonio humano se basan en creencias culturales específicas y no en preocupaciones universales sobre degeneraciones biológicas en las generaciones futuras. iii. Atracción y rechazo. En la explicación de la atracción, Freud señala que los niños tienen sentimientos sexuales hacia sus padres que con el tiempo reprimen o resuelven, y Malinowski creía que los niños sólo buscan expresar sus sentimientos sexuales, y lo hacen con los miembros de su familia nuclear por el afecto y la intimidad existentes; en cualquier caso, el tabú del incesto habría surgido para dirigir los sentimientos sexuales hacia el exterior de la familia, pues podían amenazar la estructura, roles y lazos existentes en su seno. En la explicación del rechazo, E. A. Westermarck afirmó que los niños no se sienten sexualmente atraídos hacia las personas con quienes se han criado, lo que se refleja en las investigaciones de J. Shepher (1983) sobre los kibbutzim israelíes, donde descubrió que las personas no emparentadas que se habrían criado en el mismo kibbutz evitaban casarse entre ellas y tendían a buscar su pareja fuera del grupo; en este caso, el tabú del incesto habría surgido, no por una situación de parentesco, sino porque sus historias y roles hacían que el sexo y el matrimonio no resultasen atractivos entre ellos. iv. Casarse fuera o “morir fuera”. Esta explicación señala que el tabú del incesto surgió con el fin de garantizar la exogamia, dado que forzar a la gente a casarse fuera de sus grupos de parentesco resulta ventajoso para la adaptación. Así, mientras que el matrimonio dentro del grupo aislaría a ese grupo, y en última instancia podría conducirlo a su extinción, la exogamia no sólo amplía las relaciones pacíficas a grupos sociales más amplios, sino que además garantiza una mezcla genética que mantenga una especie humana exitosa. 3. ENDOGAMIA La endogamia se define como una regla de filiación que exige la búsqueda de un cónyuge dentro del propio grupo. En realidad, la mayoría de las culturas son endogámicas o cuasi-endogámicas, aún sin una regla formal que lo disponga, pues tanto las clases como los grupos étnicos o religiosos desean y procuran que sus hijos se casen dentro de su grupo. En ese sentido, se denomina homogamia al hecho de casarse con alguien de un status socioeconómico similar; el matrimonio homógamo propicia la concentración de la riqueza, reforzando el sistema de estratificación social. Así, con la incorporación de la mujer al mercado laboral la homogamia ha incrementado de manera notable los ingresos domésticos de las clases altas, agudizando su distancia con las clases más bajas. Por tanto, mientras que la exogamia tiende a unir a los grupos y a fusionar los recursos, la endogamia mantiene separados a los grupos y evita que se mezclen los recursos, contribuyendo a mantener las distinciones sociales, económicas y políticas, y a mantener un acceso diferencial a recursos culturalmente valorados. Entre los ejemplos de endogamia más notables destacan las castas y el incesto real. a) El sistema de castas (India). Las castas son grupos jerarquizados, estratificados y cerrados, cuya pertenencia se adscribe con el nacimiento y dura de por vida; existen cinco grandes varnas, cada una de ellas dividida en numerosas castas o jatis, en las que la especialización ocupacional suele ser un rasgo diferenciador. En general, se practica la endogamia entre castas, basados en la creencia de que las uniones sexuales entre castas conllevan la impureza para el de la casta más elevada, aunque muchas de ellas están divididas internamente en linajes exógamos. El “principio de casta” es algo frecuente en las sociedades estratificadas, como ejemplifican los grupos étnicos “blanco” y “negro” en EEUU. b) El incesto real. Practicado entre los incas (Perú), el antiguo Egipto y el Hawai tradicional, consiste en permitir los matrimonios entre hermano-hermana reales; por tanto, se trata de una endogamia privilegiada, pues es una violación del tabú de incesto que regía para los plebeyos. Así, por ejemplo, los hawaianos creían en una fuerza impersonal llamada mana que existía en las cosas y en las personas: a mayor mana, mayor divinidad; puesto que nadie podía tener tanto mana como el rey, la esposa más apropiada sólo podía ser su propia hermana, pues era la única persona cuyo mana era equiparable al de él, lo que garantizaba unos herederos con tanta divinidad como fuera posible. Para poder entender este hecho, conviene distinguir entre: (i) sus funciones manifiestas (razones que los nativos ofrecen acerca del hecho o costumbre), que apuntan a las creencias de la cultura hawaiana sobre mana y divinidad; y (ii) sus funciones latentes (efectos que tal costumbre tiene sobre la sociedad y que las personas nativas no mencionan o ni siquiera conocen), que apuntan hacia dos factores: repercusiones políticas (los hijos de los reyes tenían el mayor mana posible, por lo que nadie podía cuestionar su derecho a gobernar, lo que evitaba el conflicto sobre la sucesión al trono) y repercusiones económicas (el incesto real garantizaba que la riqueza real permaneciese concentrada en la misma línea). 4. EL MATRIMONIO COMO ALIANZA ENTRE GRUPOS En las sociedades industriales modernas rige la idea del amor romántico pues, aunque los novios buscan la aprobación de sus padres, la elección final para casarse o divorciarse reside en la pareja. Sin embargo, en las sociedades no industriales el matrimonio suele ser más una relación entre grupos que entre individuos. La compensación por la novia En las sociedades con grupos de filiación, el matrimonio suele ser más una relación entre grupos que entre individuos, pues al casarse las personas no sólo toman esposo/a, sino también obligaciones para con los parientes políticos; por ello, las personas no van solas al matrimonio, sino respaldadas por su grupo de filiación, que suele contribuir a reunir la denominada “compensación por la novia”, consistente en un regalo que hacen el marido y sus parientes a la esposa y los suyos. No se trata de un intercambio comercial (por lo que “precio de la novia” está en desuso), sino de compensar al grupo de la novia por la pérdida de su compañía y de su trabajo, y especialmente por la pérdida de sus hijos (de ahí que también se la denomine “precio de la progenie”); por tanto, con la compensación se pretende que los hijos de la mujer sean miembros de pleno derecho del grupo de filiación del marido. Obsérvese que ello tiene razón de ser en las sociedades patrilineales, pero no en las matrilineales, donde los hijos siguen perteneciendo al grupo matrilineal y no existe razón para pagar por la progenie. La naturaleza y la cantidad de los elementos transferidos varían, pero a medida que aumenta el valor de la compensación por la novia los matrimonios se hacen más estables. En muchas sociedades africanas el ganado vacuno es el regalo habitual; para reunir la compensación contribuye todo el grupo de filiación del futuro esposo, mientras que el padre de la novia se queda con una parte y distribuye el resto entre su grupo. De esta manera, el ganado es continuamente intercambiado, pues los hombres utilizan el ganado obtenido por el matrimonio de sus hermanas para conseguir sus propias esposas. Aunque las tradiciones culturales definen los papeles específicos del marido y de la esposa, existen situaciones en las que se practica el divorcio, a veces alegando incompatibilidad entre los cónyuges, pero sobre todo por esterilidad de la esposa. Dado que en las sociedades tribales el matrimonio implica un acuerdo entre grupos de filiación, en el primer caso los parientes de la mujer tratarán de persuadirla para que solucione los problemas con su marido, sobre todo si las compensaciones han sido importantes y distribuidas entre muchos parientes; sin embargo, la esterilidad de la esposa se considera un incumplimiento del acuerdo por parte de su grupo, por lo que el grupo del esposo puede reclamar la devolución de la compensación entregada, o bien solicitar su sustitución por una nueva esposa, quizás su hermana menor. En ese caso, la primera esposa puede decidir si quedarse o no con su esposo; si se queda, éste habrá constituido un matrimonio plural. Quizás para evitar todos estos trastornos, entre los betsileo la compensación por la novia sólo se entrega después que la mujer haya quedado embarazada. Por otra parte, existen sociedades (India) con tan bajo estatus femenino, que las mujeres se consideran una carga, por lo que el esposo y su familia esperan ser recompensados por asumir su responsabilidad. En esos casos, la “dote” consiste en la entrega de regalos a la familia del marido por parte de la familia de la novia; si la cuantía se considera insuf iciente, la novia puede ser hostigada y maltratada, al punto que en 1990 fallecieron 4.835 mujeres en la India en este tipo de incidentes (proliferando la práctica del sati, por la que se quema vivas a las viudas, voluntarias o forzosas, en la pira funeraria de su esposo). Alianzas duraderas La demostración de que en las sociedades tribales el matrimonio es considerado un pacto entre grupos antes que una opción individual se evidencia en la vigencia de algunas costumbres aplicadas cuando fallece uno de los cónyuges: el sororato y el levirato. Se denomina sororato (o poliginia sororal) a la costumbre que permite a un hombre casarse con una o varias hermanas de su esposa. En relación a las alianzas entre grupos, dicho término se aplica a la costumbre de solicitar una esposa sustituta al grupo de filiación de la esposa fallecida, con frecuencia una de sus hermanas, a fin de mantener la alianza establecida entre los dos grupos; si la esposa fallecida no tiene hermanas disponibles, la elección puede recaer sobre cualquier mujer de su grupo. Se denomina levirato a la costumbre de que, si el marido muere joven, la viuda se case con el hermano de éste, a fin de garantizar la descendencia; en ese caso, si el hermano ya tuviera esposa pasaría a ser poligínico. Según Potash (1986), el levirato raramente implica cohabitación de la viuda con su nuevo marido, y en ocasiones ésta prefiere establecer otros convenios que ponerlo en práctica; sin embargo, Murdock (1949) afirmó que en muchas sociedades es frecuente que los cuñados mantengan relaciones sexuales incluso antes de la muerte del hermano, como preparación al levirato. 5. EL DIVORCIO Aunque el divorcio se define simplemente como la disolución del vínculo matrimonial, con cese de la convivencia conyugal, sus circunstancias y condicionantes varían de unas culturas a otras. En las sociedades forrajeras, el hecho de carecer de grupos de filiación y de contar con pocas posesiones materiales favorecen el divorcio, pues la disolución del fondo común de propiedad es sencilla; sin embargo, el hecho de contar con una división del trabajo basada en el género, así como el que en una población escasa existan pocos cónyuges alternativos, propicia que los vínculos entre los cónyuges tiendan a ser duraderos. En las sociedades unilineales (patrilinajes o matrilinajes), cualquiera de los cónyuges puede regresar con su grupo de filiación si el matrimonio fracasa, aunque sin sus hijos; en ese caso, el patrimonio familiar no se disuelve, pero el marido sí deberá devolver la “compensación por la novia”, habitualmente ganado. En las sociedades industriales, cuanto más sustancial es la propiedad conjunta, más complicado resulta el proceso de divorcio, lo que ha dado lugar a una creciente importancia a los acuerdos prenupciales, así como a la existencia de abogados especializados en divorcios. A pesar de que se enfatiza el amor romántico como la base fundamental de un buen matrimonio, la tasa de divorcios en EEUU se ha duplicado desde 1940 (2 % → 4,1 %); entre las causas que lo explican se encuentra que cuando falla el amor romántico también suele fracasar el matrimonio, la existencia del porcentaje de mujeres más ventajosamente empleadas del mundo (lo que las independiza del marido), la difundida cultura norteamericana que valora la independencia como una forma de realización personal, y que el protestantismo ha sido menos severo frente al divorcio que el catolicismo, dado que su doctrina de salvación se centra más en el individuo que en el grupo. 6. MATRIMONIOS PLURALES En EEUU, donde la poligamia está prohibida y el divorcio es fácil de obtener, las personas practican la monogamia en serie: durante su vida tienen varios cónyuges sucesivos, pero nunca más de uno a la vez. Sin embargo, la mayoría de las sociedades no industriales y productoras de alimentos permiten la poligamia o matrimonios plurales, es decir, la posibilidad de poseer más de un cónyuge a la vez, con dos variedades: a) La poliginia es una variedad de matrimonio plural en la que un hombre tiene más de una esposa. Entre las razones que explican su existencia están: (i) Razones demográficas: muchas culturas asignan las tareas más peligrosas a los varones (cazar, guerrear, navegar, viajar), por lo que son más las mujeres que llegan a la edad adulta; la costumbre de que los hombres se casen más tarde que las mujeres también propicia que haya más viudas que viudos, la mayoría de las cuales se vuelven a casar. (ii) Razones políticas: la poliginia puede utilizarse como herramienta para el cultivo de alianzas entre grupos. (iii) Razones sociales: en muchas sociedades, el número de esposas es una medida del prestigio y la posición social de un hombre. (iv) Razones laborales: donde el grupo doméstico es la principal fuerza de producción, cuantas más esposas más mano de obra, mayor productividad y mayor riqueza. En ciertas sociedades, la primera esposa pide una segunda para que le ayude con las faenas domésticas, incluso la elige ella misma entre sus parientes más cercanas, aunque su status siempre se mantiene superior (sénior y júnior). Entre los betsileo, la esposa sénior vive en el poblado donde el marido posee más tierras, cultiva el mejor arroz y se pasa la mayor parte del tiempo, mientras que las demás esposas viven en otras propiedades donde sólo las visita ocasionalmente a lo largo del año. En estos casos, las esposas también pueden jugar papeles políticos notables; así, el rey de los merina (Madagascar) tiene una esposa en cada una de sus residencias, y son quienes le supervisan e informan de los asuntos locales. En otros casos, la poliginia no es voluntaria, sino cumpliendo lo establecido por la costumbre del levirato. b) La poliandria es una variedad de matrimonio plural en la que la mujer tiene más de un esposo. Los pocos pueblos poliándricos que existen viven en el Tíbet, Nepal, India y Sri Lanka. Para explicar sus razones, G. Berreman (1962) estudió los pahari, en las inmediaciones del Himalaya (India), encontrando diferencias en las costumbres matrimoniales de sus dos grupos (occidental y central). El estudio de los pahari occidentales constató que la negligencia con que se trata a las niñas esconde un infanticidio femenino encubierto, lo que, unido a la costumbre de enviar a las chicas a los conventos de monjas budistas, propicia una seria escasez de mujeres. Así las cosas, practican la poliandria fraternal , es decir, que los maridos siempre son hermanos: el hermano mayor conviene el matrimonio, lo que convierte a todos sus hermanos en maridos legales de la esposa; sin embargo, éstos también pueden casarse con mujeres adicionales, haciendo que todas sus mujeres sean esposas y compañeras sexuales conjuntamente de todos los hermanos, de modo que los hijos nacidos de cualquier esposa llaman “padre” a todos ellos. Por el contrario, entre los pahari centrales hay más mujeres que hombres, por lo que la mayoría de sus matrimonios son monógamos y sólo el 15 % son poligínicos; como los hermanos contribuyen a las compensaciones por las novias de los otros, también pueden mantener relaciones sexuales con todas las esposas, pero sus hijos sólo reconocen a un padre. El estudio de Berreman ofrece dos conclusiones: (i) las costumbres matrimoniales entres los dos grupos pahari son correlativas a sus contrastes demográficos; y (ii), el número de adultos de un grupo doméstico pahari es proporcional a la cantidad de tierra de cultivo que posee, pues, en general, las personas sin tierra son más monógamas (43 %) que las propietarias de tierras (26 %). En definitiva, el sistema flexible del matrimonio es adaptante para los pahari, dadas sus particulares circunstancias demográficas, económicas y socioculturales. TEMA 13 GÉNERO (Kottak) 0. INTRODUCCIÓN En términos biológicos, los hombres y las mujeres son genéticamente diferentes, pues mientras que ellas poseen dos cromosomas X (XX), ellos tienen uno X y uno Y (XY); por tanto, es el padre quien determina el sexo del bebé, ya que la madre siempre proporciona un cromosoma X y es él quien puede aportar o X o Y. Esta diferencia cromosómica propicia el dimorfismo sexual , es decir, contrastes biológicos manifiestos entre hombres y mujeres, tanto hormonales como fisiológicos (órganos genitales y reproductores, altura, peso y fuerza medios) y conductuales. Por ello, el término “sexo” suele emplearse para definir la diferencia biológica entre los organismos según sus funciones en el proceso de reproducción. En términos culturales, la antropología suele emplear el término “género” para denominar a la construcción cultural de las diferencias sociales entre los sexos (comportamientos, actividades, ideas, temperamento). El término “roles de género” define las tareas y actividades que una cultura asigna a cada uno de los sexos, variando en función del entorno, la economía, la estrategia adaptante (forrajeo, cultivadores, agricultura, capitalismo) y el tipo de sistema político; el de “estereotipos de género” define las ideas demasiado simplificadas, pero fuertemente asumidas, sobre las características de varones y mujeres; y el de “estratificación de género” define la distribución desigual de recursos y recompensas socialmente valiosas entre hombres y mujeres, reflejando sus diferentes posiciones en la jerarquía social. En este terreno, destacan el trabajo de Margaret Mead (1901-1978) “Sexo y temperamento en tres sociedades primitivas” (1935), en el que demuestra la medida en que varían las personalidades de hombre y mujeres en tres sociedades de Papúa-Nueva Guinea (los arapesh, los mundugumor y los tchambuli); y el de Michelle Z. Rosaldo “Conocimiento y pasión” (1980), en el que demuestra cómo entre los ilongotes de Luzón (Filipinas) las diferencias de género están relacionadas con el valor cultural que se atribuye al conocimiento del mundo externo, algo que sólo conseguían los varones ilongotes en sus viajes como cazadores de cabezas mientras que las mujeres se quedaban en casa. En cualquier caso, Aihwa Ong (1989) no ha dudado en señalar la necesidad de distinguir entre los sistemas de prestigio y el poder real en una sociedad dada. Por tanto, la posición antropológica apunta que si bien las diferencias de sexo son biológicas, las diferencias de género son una construcción cultural, aunque ello no excluye que persista el debate naturaleza-educación entre los deterministas biológicos (el comportamiento humano y la organización social están biológicamente determinados) y los deterministas culturales (el éxito evolutivo de la adaptación humana depende casi en exclusiva del aprendizaje cultural). 1. GÉNERO ENTRE LOS FORRAJEROS Aunque la estratificación de género puede explicarse por numerosas causas, podemos destacar cuatro: (i) los roles económicos, (ii) la dicotomía doméstico-pública, (iii) la división del trabajo vinculada al género y (iv) la movilidad masculina. i. Roles económicos. Peggy Sanday (n. 1937) demostró que los roles económicos afectan a la estratificación de género, en el sentido de que ésta decrece cuando hombres y mujeres hacen contribuciones relativamente iguales a la subsistencia y aumenta cuando la contribución de las mujeres es mucho menor o mucho mayor que la de los hombres (aunque esto último se observa principalmente entre los productores de alimentos). En las sociedades forrajeras, la estratificación llega al máximo cuando los hombres contribuyen a la dieta mucho más que las mujeres, como ocurre entre los forrajeros septentrionales (esquimales inuit y otras sociedades de cazadores y pescadores), y se reduce entre los forrajeros tropicales, donde la recolección suele ser tarea de las mujeres y proporciona más alimentos que la caza y la pesca. ii. Dicotomía doméstico-pública. En general, el status de género es más igualitario cuando las esferas doméstica (hogar) y pública (política, comercio, guerra, trabajo) no están tajantemente separadas; dado que las actividades públicas poseen mayor prestigio, un fuerte contraste público-privado suele propiciar estratificación de género, pues los hombres se han mostrado transculturalmente más activos en la esfera pública que las mujeres, que tienden a estar más próximas al hogar. Por tanto, otra razón por la que los forrajeros poseen una menor estratificación de género que los productores de alimentos es porque la dicotomía doméstico-pública está menos desarrollada entre ellos que entre éstos últimos. iii. División del trabajo. Aunque la división del trabajo vinculada al género existe en todas las culturas, las tareas asignadas a hombres y mujeres no siempre reflejan diferencias de fortaleza y resistencia, y muchos de los trabajos realizados por los hombres en algunas sociedades son realizados por mujeres en otras y viceversa. Sin embargo, en general ciertos roles parecen estar más vinculados al sexo que otros, como la caza, la pesca o la guerra, tanto por ser el hombre habitualmente más grande y fuerte que la mujer, como porque ésta se ve limitada su movilidad durante los embarazos y los periodos de lactancia. iv. Movilidad masculina. Obviamente, los periodos de embarazo y de lactancia en las mujeres reducen su movilidad para la guerra, la caza o el comercio interregional, papeles que suelen proporcionar a los hombres mayor poder y prestigio en la estratificación social. La guerra y el comercio no suelen darse en las sociedades forrajeras, manteniéndose el carácter igualitario entre los géneros; sin embargo, sí se dan en gran medida en las sociedades productoras de alimentos, contribuyendo a una creciente desigualdad de status entre varones y mujeres. Como refleja el trabajo de Patricia Draper (1975) entre los ju’/hoansi (san o bosquimanos), en las culturas forrajeras tradicionales el igualitarismo abarcaba las relaciones entre los sexos, en un ethos generalizado de compartirlo todo: comida, tiempo libre, actividades, recursos… Con las esferas pública y privada escasamente diferenciadas, los roles de género eran interdependientes y solapados, no viendo nada malo en realizar el trabajo del otro género: las mujeres colaboran en la caza proporcionando información, los hombres también recolectan y van a por agua, los chicos y las chicas juegan juntos, ambos padres colaboran en la crianza de los hijos, sistemas de parentesco bilaterales… Según Draper, este modelo de sociedad forrajera es la forma más “natural” de sociedad humana. El estudio de Draper continúa con el análisis de un grupo de ju’/hoansi que se habían hecho sedentarios en Mahopa (Botswana), y detectó que, al hilo de un mayor alejamiento en la dicotomía doméstico-público (los hombres viajaban más, las mujeres recolectaban menos y pasaban más tiempo en casa), entre ellos los roles de género se estaban volviendo más rígidamente definidos; como observó, los rasgos de la vida sedentaria (trabajo asalariado, ventas mercantiles, economía capitalista) estaban empujando a aquel grupo de ju’/hoansi al abandono del modo comunal igualitario de la selva y al desarrollo de una estructura social diferencial según los rebaños, número de casas e hijos, configurando progresivamente a los varones como los productores más valiosos. 2. GÉNERO ENTRE LOS HORTICULTORES Los roles y la estratificación de género en las sociedades de horticultores varían ampliamente dependiendo de los rasgos económicos, la estructura social y el modelo de filiación. Así, la filiación patrilineal y la patrilocalidad tienden a agrupar a los parientes varones, lo que es una ventaja en caso de guerra, mientras que la filiación matrilineal mantiene agrupadas a las mujeres y dispersa a los varones, por lo que es más frecuente allí donde la presión sobre los recursos estratégicos es mínima y la guerra poco frecuente. Por otra parte, Martin y Voorhies (1975) demostraron, sobre una muestra de 515 sociedades horticultoras, que las mujeres eran las principales productoras en el 50 % de los casos frente al 17 % en que lo eran los hombres (en el 33 % su contribución era similar). A) Estratificación de género reducida: sociedades matrilineales-matrilocales Los antropólogos nunca han descubierto un matriarcado (sociedad regida por mujeres); sin embargo, entre los horticultores con filiación matrilineal y matrilocalidad el status femenino tiende a ser elevado y en algunas sociedades la influencia ritual y política de las mujeres llega a rivalizar con la de los hombres, como demuestran los ejemplos de los minangkabau (Malasia) y los iroqueses (EEUU-Canadá). Como hemos visto entre los forrajeros, lo que promueve la estratificación de género es el contraste entre los roles masculino-femenino y entre las esferas doméstica-pública en una comunidad local. Sin embargo, la diferenciación de status también puede verse reducida cuando los hombres se dedican a realizar sus actividades en un sistema regional más amplio y las mujeres asumen los roles locales importantes. Esto es lo que ocurre entre los iroqueses: mientras los hombres se alejan de la tribu durante largos periodos (caza, pesca, guerra), las mujeres controlan el poder local: proporcionan la identidad social al grupo, organizan la producción y la distribución, controlan las alianzas entre grupos de filiación, poseen un papel prominente en el ritual religioso y en la política, la mitad de los especialistas religiosos son mujeres y la sucesión en la jefatura del consejo, en los cargos y en los títulos de propiedad vienen dados por la línea femenina; además, aunque el Consejo está formado por jefes varones, las mujeres de más edad los controlan constantemente, pudiendo enjuiciarlos, vetar declaraciones de guerra, retener provisiones para la guerra o iniciar conversaciones de paz. B) Estratificación de género reducida: sociedades matrifocales La organización matrifocal es un modelo familiar centrado en la madre, con frecuencia sin un marido-padre residente, pero no necesariamente matrilineal. Nancy Tanner (1974) estudió este modelo entre los igbo (Nigeria), que son patrilineales, patrilocales y poligínicos; mientras los hombres se encargan del comercio a larga distancia, cada esposa tiene su propia casa y asume el control de su producción y del comercio local de sus propios excedentes. Como señala Afi Amadiune (1987), en los igbo cualquiera de los sexos puede cumplir roles de género masculinos, al punto que las mujeres que triunfan en los negocios pueden adquirir títulos de propiedad, tomar esposas (maridos femeninos que mantienen su feminidad) y destacar en política. Por tanto, el ejemplo de los igbo refleja que la combinación entre el alejamiento masculino de la subsistencia local y un rol económico prominente de las mujeres promueven un elevado estatus femenino, reduciendo la estratificación de género incluso en una sociedad patrilineal. C) Estratificación de género aumentada: sociedades patrilineales-patrilocales Según Martin y Voorhies (1975), la escasez y presión sobre los recursos señala el declive de la matrilinealidad a favor de la difusión del complejo patrilineal-patrilocal, caracter izado por la patrilinealidad, la patrilocalidad, la guerra y la supremacía masculina. Como ejemplifican los cultivadores yanomami (Amazonas), la escasez de recursos les arrastra a entrar en guerra con otros poblados, lo que favorece la patrilinealidad y la patrilocalidad, costumbres que mantienen juntos en el mismo poblado a los hombres emparentados, donde se hacen fuertes aliados en el combate. Tales sociedades tienden a tener una acusada dicotomía doméstico-pública; aunque las mujeres trabajan duro cultivando cosechas de subsistencia, cuidando cerdos, cocinando en casa y criando a los niños, permanecen aisladas del dominio público, controlado por los hombres, quienes dominan la jerarquía del prestigio, dirigen la guerra y el comercio, cultivan y distribuyen cosechas de prestigio, preparan alimentos para los festines y convienen los matrimonios. El progresivo distanciamiento entre hombres y mujeres se extrema en algunas sociedades densamente pobladas de las tierras altas de Papúa-Nueva Guinea, donde se llega a la evitación masculino-femenina, viendo todo lo femenino como peligroso y contaminante; los varones se recluyen en casas de hombres, convencidos de que el contacto sexual con mujeres les debilita, muchos de ellos retrasan el matrimonio y algunos no se llegan a casar. Sin embargo, en las zonas escasamente pobladas del país la evitación se diluye, la relación heterosexual resulta atractiva y las tasas de reproducción son elevadas. Un ejemplo extremo de antagonismo sexual son los etoro (Papúa-Nueva Guinea), un grupo de unas 400 personas que subsisten de la caza y la horticultura. Los etoro creen que los hombres tienen una cantidad limitada de semen y que, por tanto, la sexualidad socava su vitalidad. Dado que el semen es necesario para el nacimiento de niños, su donación para ello simboliza un sacrificio necesario que conducirá a la eventual muerte del marido. Así, existe el tabú de que debe evitarse toda relación heterosexual que no tenga como objetivo la reproducción, por lo que sólo son permitidas unos 100 días al año y sólo en la selva, nunca en el poblado o en los campos. Por contra, las relaciones homosexuales son consideradas esenciales. Los etoro creen que los chicos no pueden producir semen por sí mismos, y que para llegar a convertirse en hombres y poder dar fuerza vital algún día a sus hijos deben adquirir el semen oralmente de los mayores. Por ello, entre los diez y los veinte años son inseminados por los varones adultos en cualquier lugar del poblado, y cada tres años un grupo de chicos de unos veinte años es formalmente iniciado en la hombría: van a una cabaña aislada en la montaña, donde son inseminados por varios hombres adultos. A este patrón sexual de los etoro, que no descansa en las hormonas o en los genes sino en las tradiciones culturales (→ determinismo cultural), Gilbert Herdt (1984) lo denomina homosexualidad ritual, y lo identifica en otras 50 tribus de Papúa-Nueva Guinea (como los kaluli y los sambia). 3. SEXUALIDADES Y GÉNERO La orientación sexual refiere a la atracción sexual habitual de una persona, pudiendo tratarse de heterosexualidad (hacia personas del sexo opuesto), homosexualidad (del mismo sexo), bisexualidad (ambos sexos) o asexualidad (indiferencia hacia el sexo); obviamente, cada tipo de orientación posee diferentes significados para cada individuo y para los distintos grupos. Aunque se desconoce por qué existen las diferencias sexuales, se puede afirmar, sin descartar cierta base biológica, que todas las actividades y preferencias humanas son aprendidas y moldeables, incluyendo la expresión erótica. La cultura siempre juega un papel relevante en el moldeado de los impulsos sexuales individuales hacia las normas colectivas, las cuales varían de una cultura a otra. Puesto que siempre existen personas diferentes o distanciadas de la norma general en cada cultura, la mayor o menor tolerancia de una sociedad hacia ellas hace que a menudo el sexo entre en el mundo de la política, en el debate sobre la forma adecuada de relacionarse sexualmente. Por su parte, Ford y Beach (1951) también demostraron que las normas sexuales cambian, no sólo de una cultura a otra, sino en una misma cultura a lo largo del tiempo, e incluso que las actitudes hacia el sexo (masturbación, homosexualidad, zoofilia) difieren con el estatus socioeconómico, la religión y la residencia urbana o rural. Como ejemplo, mientras que en Arembepe (Brasil) las personas hablan abiertamente de sus experiencias sexuales y la zoofilia está muy extendida, entre los betsileo (Madagascar) existe un férreo tabú que evita cualquier comentario sobre sexualidad. De las 76 sociedades estudiadas por Ford y Beach (1951), en 48 (63 %) las prácticas homosexuales eran aceptadas y habituales y sólo en 28 (27 %) estaban completamente ausentes. A veces la homosexualidad implica algún tipo de travestismo, como ejemplifica la figura de los berdaches entre los indios americanos, hombres que asumen las maneras, patrones de comportamiento y tareas de las mujeres, llegando a casarse con otros hombres ejerciendo el rol de esposa; o la tradición entre los azande (Sudán) de que los guerreros tomen como novias a muchachos jóvenes que les sirven sexualmente y realizan las tareas domésticas, casándose con mujeres sólo cuando se jubilan como guerreros. Sin embargo, en dicho estudio se refleja una menor aceptación tanto de la masturbación como de la zoofilia, que sólo era permitida en cinco sociedades (6 %). Todo ello refleja que el componente sexual de la personalidad humana está modelado por la cultura, el entorno y la necesidad reproductora. 4. GÉNERO ENTRE LOS AGRICULTORES A medida que la horticultura evolucionaba hacia la agricultura, ciertas técnicas agrícolas como arar las fueron asumiendo los hombres por ser en general de mayor tamaño y fortaleza; así, si las mujeres fueron las principales trabajadoras en el 50 % de las sociedades horticultoras (frente al 17 % de los hombres), ahora sólo lo eran en el 15 % de las agricultoras (frente al 81 % de los hombres). Por tanto, con la agricultura se separó a las mujeres de la producción por primera vez en la historia de la humanidad, al tiempo que los sistemas de creencias comenzaron a contrastar el valioso trabajo extradoméstico de los hombres con el ahora rol doméstico inferior de la mujer. La paulatina pérdida de status de la mujer también fue consecuencia de otros cambios: demográficos, pues con la agricultura se precisaban más hijos para hacer frente a la mayor demanda de mano de obra, lo que obligaba a la mujer a permanecer más tiempo en el hogar en su crianza; y en los patrones de parentesco y de residencia postmarital, pues con la agricultura los grupos de filiación y la poliginia decayeron y la familia nuclear se hizo más común, aislando a la esposa de sus parientes y de las co-esposas. No obstante, se ha demostrado que la estratificación de género está asociada con la agricultura de arado y no con el cultivo intensivo per se. Así, las mujeres betsileo tienen un papel prominente en la agricultura (aportan un tercio de las horas invertidas en la producción del arroz: trasplante, cosecha, quitar malas hierbas, separar grano, transporte), lo que les proporciona un rol económico prominente; las reglas de filiación les permiten mantener su pertenencia a sus grupos de filiación con un amplio parentesco bilateral, a pesar de que predomine la patrilocalidad; venden su propia producción en los mercados, invierten en ganado, promueven ceremonias y convienen matrimonios. Obviamente, la mujer betsileo tiene obligaciones respecto a su marido y sus parientes, pero éste también está obligado para con ella y los suyos. Por tanto, los betsileo ilustran la idea de que el cultivo intensivo no necesariamente conlleva una acusada estratificación de género. Como afirma Aihwa Ong (1989), los sistemas de parentesco bilaterales junto a economías de subsistencia en las que los sexos tienen roles complementarios en la producción suelen poseer una reducida estratificación de género. 5. GÉNERO ENTRE LOS PASTORES En general, se denomina pastores a quienes cubren más del 50 % de su dieta con carne y productos lácteos, aunque la mayoría también cultiva, sea con técnicas horticultoras o agrícolas. Así, entre los pastores que practican la agricultura intensiva o que descienden de comunidades agrícolas se observa la difusión de la dicotomía doméstico-pública característica de éstas, así como el del complejo patrilineal-patrilocal, factores ambos que contribuyen a la estratificación de género. Un ejemplo extremo de organización pastoril panticéntrica son los pastores trashumantes de los Balcanes, donde los hombres controlan todas las propiedades familiares, al identificar a su prole mencionan sólo a los hijos varones, convienen todos los matrimonios del grupo, ostentan la autoridad y el poder, sólo se recuerda a los antepasados varones y nunca a los de sexo femenino y pueden golpear a su mujer, incluso matarla si se la declara adúltera. 6. PATRIARCADO Y VIOLENCIA En general, el patriarcado describe un sistema político regido por hombres, en el que las mujeres tienen un status social y político inferior, incluidos los derechos humanos básicos, y en ellos prolifera un complejo patrilineal-patrilocal. En tales entornos no son extraños los saqueos de poblados (en los que las mujeres son violadas, raptadas o asesinadas), el infanticidio femenino (asesinato del primer hijo si es una niña), la práctica del sati (quema de las viudas), el asesinato por la dote (cuando ésta se considera escasa) o la clitoridectomía (ablación del clítoris). Si bien la estratificación de género se reduce en sociedades matrilineales-matrilocales, en las matrifocales o en entornos patrilocales poligínicos, en la actualidad estos escenarios tienden a disminuir en favor de familias aisladas y formas sociales patrilineales, y en muchos países se ha prohibido la poliginia. Todo ello propicia el aislamiento de la mujer de sus lazos de parentesco, lo que se refleja en el crecimiento de la violencia y el maltrato doméstico de las mujeres. Increíblemente, a finales del s. XX (1996) en Pakistán el 50 % de todos los asesinatos del país son mujeres a manos de sus esposos. Por fortuna, la extensión del movimiento por los derechos de las mujeres y el de los derechos humanos ha aumentado la atención a la violencia doméstica y al maltrato de a las mujeres. 7. GÉNERO E INDUSTRIALISMO Los roles de género han estado cambiando continuamente a lo largo de la historia y, como señala Maxine Margolis (1984), especialmente las actitudes y creencias relacionadas con el trabajo propio de cada género, que han variado como respuesta a las necesidades económicas. Así, en EEUU las mujeres blancas pioneras del Medio Oeste estaban reconocidas como trabajadoras plenamente productivas, tanto en la agricultura como en la industria doméstica, y tras la abolición de la esclavitud (1862-1865) muchas mujeres negras siguieron trabajando como mano de obra agrícola o trabajadoras domésticas, aunque ambas en puestos de nivel bajo, de carácter repetitivo y sin cualificación. Sin embargo, a partir de 1900 la inmigración europea supuso una fuerza de trabajo masculina que empezó a ocupar en las fábricas los puestos previamente ocupados por mujeres, a lo que se unió la necesidad de menos mano de obra por la proliferación de las máquinas. Todo ello fue generando la idea de que las mujeres no estaban biológicamente preparadas para el trabajo en la fábrica y que “el lugar de una mujer es el hogar”. Sin embargo, dicha idea ha fluctuado a lo largo del s. XX al compás de los cambios económicos. Así, durante los periodos bélicos, con su escasez de varones, dicha idea se desvaneció, fomentándose que el trabajo fuera de casa es un deber patriótico de la mujer; en los periodos de inflación o recesión la cultura del consumo también ha espoleado el empleo femenino para mantener los niveles de vida familiares; muchos empleadores descubrieron que podían aumentar sus beneficios contratando mujeres con salarios inferiores; y, en definitiva, cuando ha existido oferta de trabajo siempre se ha recurrido a la mano de obra femenina para cubrirla, aunque se hayan ido definiendo ciertos trabajos como ocupaciones más femeninas: oficinas, enfermería, enseñanza… Significativamente, en 1960 trabajaba fuera del hogar el 32 % de las mujeres casadas y el 89 % de los hombres casados, mientras que en 1998 lo hacen el 61 y el 77 %, lo que refleja un cambio de ideas espectacular respecto a los roles de género tradicionales. Puesto que ahora las máquinas realizan casi todo el trabajo pesado, la menor fuerza corporal ya no impide que las mujeres trabajen en las fábricas; si ello no ocurre se debe a que se está desviando la industria pesada hacia los países del Tercer Mundo y los empleos de cuello azul se han reducido del 65 % (1950) al 16 % (2000), con un progresivo crecimiento de los trabajos de servicios e información. La feminización de la pobreza El concepto de “feminización de la pobreza” refiere a la creciente representación de las mujeres (y sus hijos) entre los más pobres, muchas de ellas a causa de la crisis económica causada por la partida, incapacitación o muerte de su marido. Su importancia se observa en los datos: si en 1959 los hogares encabezados por mujeres representaban el 25 % de los pobres norteamericanos, hacia el año 2000 suponen el 50 %; si en 1997 los ingresos medios de la familia de una pareja casada era de 51.700 $, los de una familia mantenida por una mujer sola eran de 15.500 $ (30 %). La “Organización Nacional de Mujeres” (NOW), creada por Betty Friedan (n. 1921) en 1966, tiene la feminización de la pobreza como una de sus prioridades, lo que supone, entre otras cosas, luchar por la ampliación de las oportunidades de trabajo para las mujeres y la meta del mismo salario por el mismo trabajo, la carencia de hogar, la atención sanitaria a las mujeres, las guarderías para dejar a los niños durante el horario laboral, la violencia doméstica y los derechos reproductores de las mujeres. 8. ¿QUÉ DETERMINA LA VARIACIÓN EN LAS CUESTIONES DE GÉNERO? A modo de resumen, hemos visto que los roles y la estratificación de género han variado ampliamente a través de las culturas y de la historia. En las sociedades forrajeras y en las cultivadoras matrilineales existe escasa estratificación de género. Sin embargo, la competencia por los recursos lleva a la guerra y a la intensificación de la producción, lo que favorece la patrilinealidad y la patrilocalidad. En las sociedades agricultoras y pastoriles las mujeres fueron perdiendo progresivamente sus roles productivos, lo que acentuó la dicotomía doméstico-público y agudizó la estrat ificación de género. En la sociedad industrial las actitudes sobre el género varían en el contexto del empleo extradoméstico femenino. El género es flexible y varía con los factores culturales, sociales, políticos y económicos. Dicha variabilidad del género en el tiempo y en el espacio sugiere que continuará cambiando y que la biología de los sexos es una amplia base sobre la que pueden construirse una gran variedad de estructuras. TEMA 15 RELIGIÓN (Kottak) 1. ORÍGENES, FUNCIONES Y EXPRESIONES DE LA RELIGIÓN El antropólogo Anthony F. C. Wallace (1966) definió la religión como la “creencia y ritual relacionados con seres, poderes y fuerzas sobrenaturales”, entendiendo por sobrenatural al reino de lo extraordinario, fuera del mundo observable; algo no empírico, no verificable, misterioso e inexplicable, que comprende seres y fuerzas sobrenaturales. La religión es un universal cultural , pero las diferentes culturas conceptualizan lo sobrenatural de formas muy diferentes, y no siempre es fácil distinguir lo natural de lo sobrenatural. Aunque hay quienes ven en los enterramientos neandertales los primeros indicios arqueológicos de religión, lo cierto es que cualquier declaración acerca de cuándo, dónde, cómo y por qué emergió la religión es pura especulación. Sin embargo, ésta ha permitido revelar importantes funciones y efectos del comportamiento religioso. A) Animismo. Según Edward B. Tylor (1871-1958), la religión nació cuando la gente intentó comprender condiciones y eventos que no podía explicar, especialmente la muerte, los sueños y el trance. Puesto que al despertar del sueño y los trances las personas recuerdan las imágenes del mundo de los sueños, se llegó a la conclusión de que el cuerpo está habitado por dos entes, uno activo durante el día y el otro durante el sueño y los estados de trance (el anima); aunque estos dos entes nunca se encuentran, son vitales el uno para el otro, pues cuando el doble abandona el cuerpo de forma permanente, la persona muere. Según Tylor, éste era el núcleo de las creencias del animismo, en tanto primera formulación religiosa de la humanidad. En su opinión, la religión evolucionó a través de una serie de etapas para explicar las cosas que la gente no entiende: animismo → fetichismo → politeísmo → monoteísmo. B) Mana y tabú. Algunos seres humanos ven lo sobrenatural como el dominio de un poder impersonal o fuerza que las personas pueden controlar bajo ciertas condiciones. Así, en Melanesia se la denomina mana, una fuerza sagrada existente en el universo que puede residir en personas, animales, plantas u objetos (semejante a nuestra noción de “suerte” o fortuna) y que se puede adquirir por casualidad o trabajando duro para adquirirla. Sin embargo, en Polinesia el mana no estaba al alcance de cualquiera, sino que vinculado a los cargos políticos: gobernantes y nobles tenían más mana que las personas ordinarias, e incluso el contacto con ellos resultaba peligroso y daba lugar a ritos de purificación; puesto que los más altos jefes tenían tanto mana, sus cuerpos y sus posesiones eran tabú. Sea a través de la creencia en seres espirituales (animismo) o en fuerzas sobrenaturales (mana), la religión sirve para ofrecer explicaciones: qué es lo que sucede en los sueños, porqué unas personas triunfan o fracasan en la caza… C) Magia y religión. La magia refiere al empleo de técnicas sobrenaturales para alcanzar propósitos específicos, e incluye conjuros, fórmulas y encantamientos utilizados con deidades o fuerzas impersonales. Los magos utilizan tanto la magia imitativa para producir el efecto deseado mediante su imitación (muñecos vudú), como la magia contagiosa, pensando que cualquier conjuro o cosa que se haga a un objeto afectará a la persona que alguna vez estuvo en contacto con él (uñas, pelo). La magia se puede encontrar en culturas con creencias religiosas diversas, y puede estar asociada con el animismo, el politeísmo y el monoteísmo. D) Ansiedad, control y consuelo. La religión y la magia no sólo explican cosas y ayudan a las personas a alcanzar metas (función cognitiva), también entran en el dominio de los sentimientos (función emocional), ayudando a reducir la ansiedad. La religión ofrece alivio emocional, especialmente cuando las personas se enfrentan a una crisis vital (nacimiento, pubertad, matrimonio, muerte), mientras que las técnicas mágicas pueden disipar las dudas cuando los resultados están más allá del control humano; como señala Malinowski, las personas recurren a la magia cuando tropiezan con una laguna en su conocimiento o en su poder de control práctico y tienen que proseguir con su propósito, especialmente cuando se enfrentan a la incertidumbre y al peligro (p. e., los trobiandeses cuando navegaban para controlar el viento, el clima o la pesca). E) Rituales. El ritual se define como el comportamiento formal, estilizado, repetitivo y estereotipado, realizado de forma seria como un acto social, en momentos y lugares establecidos (sagrados) y con un orden litúrgico (secuencias de acciones y palabras), cuya función social consiste en crear una solidaridad temporal o permanente entre personas (es decir, una comunidad social). Aunque se asemeja a una representación teatral, no es así: el teatro se realiza en un lugar secular, tiene audiencias y sus actores representan algo, mientras que el ritual se realiza en un lugar sagrado, tiene participantes y sus actores creen en lo que representan, además de ser un acto social, en el sentido de que sus participantes aceptan un orden social y moral común. F) Ritos de transición. Aunque la magia, la religión y los ritos suelen reducir la ansiedad y calmar los temores, en ocasiones la ansiedad puede surgir debido a la existencia del rito. Es el caso de los ritos de transición, aquellas actividades y costumbres culturalmente definidas y asociadas a la transición de una etapa de la vida a otra, aunque también pueden señalar cualquier cambio de lugar, condición, posición social o edad. Entre los indios americanos de las praderas el paso de adolescente a adulto suponía el paso por un periodo de aislamiento, ayuno y consumo de drogas en la naturaleza durante el que debía encontrarse con su espíritu guardián; en las culturas contemporáneas incluyen las confirmaciones, los bautismos, la circuncisión, las novatadas… En general, los ritos de transición tienen tres fases: (i) separación del grupo, (ii) liminaridad y (iii) reincorporación. La fase liminar es la más interesante, pues en ella las personas liminares ocupan posiciones sociales ambiguas, viviendo en un tiempo fuera del tiempo, hallándose separados de los contactos sociales normales y al margen de las distinciones y expectativas ordinarias, en un marcado contraste respecto a la vida social regular. Aunque existen ritos de transición individuales (p. e., el candidato a jefe entre los ndebu de Zambia), predominan los ritos de transición colectivos (muchachos que van a ser circuncidados, novicias candidatas a ser monjas, reclutas al llegar al cuartel); en ese caso, la liminaridad colectiva propicia la denominada communitas, un espíritu intenso de comunidad y de gran solidaridad, unidad e igualdad, característico entre las personas que experimentan juntas la liminaridad. Los símbolos liminares pueden utilizarse para separar un grupo de otro, o incluso de la sociedad en general, e incluso existen “grupos liminares permanentes” a cuyos integrantes se les exige mantener características liminares como la pobreza, la humildad, la castidad, la igualdad, la obediencia, la abstinencia sexual, el silencio, una uniformidad concreta o un corte de pelo determinado (sacerdotes, monjas). Con todo ello se pretende que la identidad como miembro del grupo trascienda la individualidad, y que los rasgos liminares delimiten la sacralidad de personas, entornos y eventos. G) Totemismo. El totemismo, originario de los aborígenes australianos y de los indios nativos norteamericanos, es una práctica religiosa que utiliza la naturaleza como modelo para la sociedad. Cada tribu tenía su tótem particular, del que se creían descendientes, pudiendo tratarse de un animal, una planta o un rasgo geográfico; por ello, tenían por costumbre no matarlo ni comerlo, aunque este tabú se levantaba una vez al año durante las ceremonias dedicadas al tótem, cuyos ritos anuales se consideraban necesarios para su supervivencia y reproducción. En resumen, los tótems son emblemas sagrados que simbolizan una identidad común, ayudando a mantener la unidad social y la solidaridad; por un lado, las diferencias sociales reproducen los contrastes naturales, pues la diversidad natural se convierte en el modelo de separación social; por otro, todos se hallan unidos a un nivel superior al formar parte de la misma naturaleza. 2. RELIGIÓN Y ECOLOGÍA CULTURAL La ecología cultural estudia los procesos por medio de los cuales los sistemas sociales se adaptan a su entorno. En ese sentido, es importante analizar cómo las creencias y rituales religiosos, motivados por creencias en seres, poderes y fuerzas sobrenaturales, funcionan como parte de la adaptación de un grupo a su entorno material. Un ejemplo de ello lo proporciona el carácter sagrado de las vacas en la India. Aunque los expertos occidentales lo esgrimen como un ejemplo de cómo la cultura y la tradición impiden el desarrollo de la racionalidad, lo cierto es que las vacas sagradas juegan un importante rol adaptante en el ecosistema indio, evolucionado durante miles de años: los indios hacen uso del ganado vacuno como animal de tiro para los arados y carros, utilizan su estiércol para fertilizar los campos y emplean la bosta seca como combustible para cocinar, dado que se quema lentamente y de forma regular; además, su estado famélico no responde a dejación de los agricultores y ganaderos indios, sino a su adaptación biológica a una tierra pobre en pastos y a un entorno marginal. Por tanto, el ganado vacuno sagrado resulta esencial para la adaptación cultural india, pues colabora con el agricultor en sus tareas agrícolas, proporciona combustible y fertilizante y resulta asequible de mantener, siendo un ejemplo de cómo una doctrina religiosa (la ahimsa, principio religioso de noviolencia que prohíbe matar a los animales en general) se emplea para no destruir un recurso valioso incluso en tiempos de extrema necesidad. Otro ejemplo lo proporcionan los festines promocionados por los big men. Aunque estos festines intercomunitarios suelen realizarse con fines religiosos (homenaje a los antepasados), en realidad tienen efectos en el mundo real, pues (i) al atraer a personas de diversos lugares ayudan a forjar comunidades regionales y alianzas políticas, (ii) ayudan a nivelar las variaciones en la producción local mediante la distribución de recursos por toda la región, y (iii) evita la diferenciación económica al distribuir la riqueza, actuando como un mecanismo nivelador y redistribuidor que ayuda a equilibrar los desequilibrios de acceso a los recursos estratégicos. 3. CONTROL SOCIAL Puesto que la religión tiene significado para los individuos, que interiorizan mediante la fe un sistema de recompensas y castigos, se constituye en un poderoso medio de control social, que puede utilizarse en muchos sentidos. Por un lado, las personas que se implican en la actividad religiosa creen que eso funciona, por lo que no cuesta mucho convencer al creyente de que las acciones religiosas son eficaces (promesas, sanadores, curanderos, votos…). Por otro lado, la religión actúa mediante una “fuerza sagrada” que entra en la gente y moviliza sus emociones; ya en 1912, Durkheim describió la “efervescencia colectiva” que se desarrolla en contextos religiosos, durante los cuales la gente comparte un profundo sentimiento de emoción, alegría y compromiso con su rel igión. La religión también puede inspirar la acción, como ejemplifican las cruzadas y las jihads cuando el encuentro entre dos religiones deja de ser pacífico, o cuando sirve para movilizar a la sociedad contra grupos particulares, sea a través de la persuasión o inspirando temor u odio, como ejemplifica la caza de brujas, casi siempre hacia individuos pobres y socialmente marginados. En general, la religión suele prescribir un código ético y moral que guía el comportamiento, y cuyo cumplimiento o no acarrea recompensas o castigos, como ejemplifican los Diez Mandamientos de la religión cristiana. Estos códigos morales, psicológicamente interiorizados, actúan manteniendo el orden, la estabilidad social y el statu quo, así como orientando el comportamiento. 4. TIPOS DE RELIGIÓN A pesar de ser un universal cultural , las religiones forman parte de culturas particulares, por lo cual las diferencias culturales asoman en las creencias, prácticas e instituciones religiosas. En base a ello, A. F. C. Wallace (1966) identificó cuatro tipos de religión: chamanística, comunal, olímpica y monoteísta. i. Chamanismo. Típica de los forrajeros, es la forma religiosa más simple. “Chamán” es un término general que engloba a sanadores, hechiceros, médiums, espiritistas, astrólogos, quirománticos y adivinadores. Sin embargo, los chamanes no son cargos rel igiosos a tiempo completo, sino figuras religiosas a tiempo parcial que median entre las personas y los seres y fuerzas sobrenaturales, situándose simbólicamente al margen de las personas ordinarias asumiendo un rol diferente de sexo o género, a menudo a través del travestismo. Así, entre los chukchee (Siberia) los chamanes varones imitan la vestimenta, el discurso, el peinado y los estilos de vida de las mujeres, tomando como maridos y compañeros sexuales a otros hombres; y entre los indios crow (EEUU) se reserva a los berdaches ciertos cometidos rituales. ii. Religiones comunales. Típica de los productores de alimentos, esta modalidad religiosa cuenta con chamanes, pero también con rituales comunitarios, como ceremonias de cosecha y ritos de transición, aunque sigue careciendo de especialistas religiosos a tiempo completo. En general, suelen creer en varias deidades (politeísmo) que controlan diversos aspectos de la naturaleza. iii. Religiones olímpicas. Surgidas con la organización estatal, esta modalidad aporta los especialistas religiosos a tiempo completo o sacerdocio profesional, organizado jerárquica y burocráticamente. En general, las religiones olímpicas son politeístas, e incluyen dioses antropomorfos poderosos (panteones) con funciones especializadas, como dioses del amor, de la guerra, de la muerte… iv. Monoteísmo. Típica de los estados e imperios, esta modalidad religiosa posee religiones modernas organizadas (judaísmo, cristianismo, islamismo), y asume que todos los fenómenos sobrenaturales son manifestaciones de (o se hallan bajo el control de) un único ser supremo eterno, omnisciente, omnipotente y omnipresente. 5. LA RELIGIÓN EN LOS ESTADOS Según Robert N. Bellah (1978), las “religiones de rechazo del mundo”, como el cristianismo, surgieron en las civilizaciones antiguas, junto a la escritura y al sacerdocio especializado, y propugnan el rechazo del mundo natural (mundano, ordinario, material, secular) y la búsqueda de un plano más elevado de realidad (sagrado, trascendente, inmaterial). En el cristianismo, con sacerdotes profesionales y una rígida jerarquía, las nociones de salvación y vida postrera dominan la ideología. Sin embargo, el protestantismo carece de tal estructura jerárquica y sus ministros poseen un papel disminuido, pues se acepta que cualquier protestante tiene acceso sin mediadores a lo sobrenatural. Obviamente, este enfoque individualista encaja con la ideología capitalista y la cultura norteamericana; como ya señaló Max Weber (1864-1920) en “La ética protestante y el espíritu del capitalismo” (1905), el desarrollo del capitalismo requería que los valores católicos (felicidad inmediata, sumisión, aceptación de la situación, colectividad) fuesen sustituidos por unos valores más compatibles con la economía industrial como los valores protestantes (el éxito es una señal del favor divino, búsqueda del éxito económico, orientación al futuro, ascetismo, individualidad, honradez, trabajo duro). Por tanto, el enfoque individualista del protestantismo se mostró compatible con la necesaria e ineludible ruptura con los lazos con la tierra y los parientes que exigía el industrialismo. Sin embargo, entre 1967 y 1998 los protestantes se han reducido en EEUU, pasando del 67 al 59 %, mientras que los católicos han subido discretamente del 25 al 27 %, siendo notable el ascenso de “otras religiones” del 2 al 6 %. En cualquier caso, las variaciones regionales son notables en cuanto a filiación religiosa y pertenencia a iglesias, así como se constata que la filiación religiosa varía con la edad, dado que las personas mayores son más proclives a pertenecer a un grupo religioso (73 %) que los jóvenes (65 %). 6. RELIGIÓN Y CAMBIO A) Movimientos de revitalización. En general, la religión suele ayudar al mantenimiento del orden social, denominándose fundamentalistas a quienes buscan imponer dicho orden a través de la estricta adherencia a estándares, creencias, reglas y costumbres tradicionales. Sin embargo, la religión también puede ser un instrumento de cambio, e incluso de revolución, como ejemplifican los movimientos de revitalización. Los movimientos de revitalización son movimientos sociales que se producen en periodos de cambio, en los que surgen líderes religiosos que emprenden el cambio o la revitalización de la sociedad. Ejemplos de ello son el propio cristianismo en sus orígenes en Palestina frente a la dominación romana, o la revolución islámica de los ayatolás en Irán. Otro ejemplo nos lo ofrece la religión de Handsome Lake, surgida en 1800 entre los iroqueses (Nueva York, EEUU). Dispersados en pequeñas reservas por los colonos norteamericanos tras su victoria sobre los ingleses, a quienes habían prestado su apoyo, e incapaces de practicar la horticultura y la caza tradicionales en sus tierras, los iroqueses se volvieron bebedores y empezaron a disputar entre ellos. Bebedor empedernido, Handsome Lake era jefe de una de las tribus, pero empezó a tener visiones de mensajeros celestiales, quienes le advertían que si los iroqueses no cambiaban sus hábitos serían destruidos; decidido a que aquello no sucediera, su plan consistió en imitar las técnicas de cultivo europeas, en abandonar los grupos de filiación matrilineal por matrimonios más permanentes y en abandonar sus típicas casas comunales alargadas por residencias familiares individuales. Todo aquello acabó convirtiéndose en una nueva iglesia y religión que ayudaron a sobrevivir a los iroqueses en un entorno modificado. B) Sincretismos. Los sincretismos consisten en mezclas culturales, incluidas combinaciones religiosas, que surgen de la aculturación, es decir, del intercambio de rasgos culturales entre culturas que se encuentran en contacto continuado. Ejemplos de ello son la santería cubana, el candomblé afrobrasileño y los cultos cargo melanesios. Los cultos cargo son movimientos de revitalización que emergen cuando una cultura nativa mantiene un contacto regular con las sociedades industriales y desea imitar su comportamiento, pero carece de su riqueza, tecnología y nivel de vida, por lo que actúa manipulando sus símbolos y estilo de vida. La denominación procede de los bienes europeos que los nativos veían descender de los barcos y aviones (cargos), que empezaron a tratar como objetos sagrados; puesto que los europeos que los utilizan tienen riquezas, deben conocer el secreto del cargo, el cual aspiraban a conocer a través de su imitación (p. e., empleando latas al hablar a modo de micrófono, adorando un mástil con un pedazo de tela a modo de bandera o fabricando una pista de aterrizaje para atraer a los aviones con el cargo). Los cultos cargo también mezclan creencias abor ígenes y cristianas, como la creencia en muertos que vuelven a la vida y la resurrección, o asemejando los colonos blancos a sus big men; obviamente, cuando los europeos rehusaron distribuir sus riquezas los nativos invocaron la intercesión de seres sobrenaturales para castigarlos. En definitiva, los cultos cargo son respuestas religiosas a la expansión de la economía capitalista mundial, pero con resultados políticos y económicos; de hecho, sirvieron como cimiento de la acción política, pues la participación común en el culto proporcionó a los melanesios una base de intereses comunes que abrió la vía hacia los partidos políticos y las organizaciones económicas. C) Una nueva era. En la actualidad, se detecta un declive de las religiones formalmente organizadas y un ascenso del secularismo. Los humanistas seculares tienen como punto de debate la revista trimestral Free Inquiry, pronunciándose contra la religión organizada, sus pronunciamientos dogmáticos, sus agendas sobrenaturales y las visiones oscurantistas de líderes religiosos que pretenden informarnos del punto de vista de Dios. Sin embargo, tampoco se debe obviar que las orientaciones espirituales sirven de base a nuevos movimientos sociales en busca de significado a la vida, como las religiones New Age, que se han apropiado de los símbolos, entornos y prácticas religiosas de los indios nativos norteamericanos; o los nuevos movimientos religiosos, como el Movimiento Raeliano, que promueve la clonación como forma de alcanzar la vida eterna. Sin embargo, no todas las pretendidas religiones reciben reconocimiento oficial, como ejemplifica la Cienciología, reconocida en EEUU pero perseguida en Alemania. 7. RITUALES SECULARES Algunos antropólogos distinguen entre rituales sagrados y rituales seculares, entendidos como aquellos comportamientos formales, sin variación, repetitivos, estereotipados, serios, que se dan en situaciones no religiosas. Sin embargo, siempre queda abierto el debate sobre lo que es religioso y lo que no lo es, no ya entre culturas con diferentes conceptos de la religiosidad, sino también en el seno de una misma cultura. Obviamente, el comportamiento secular puede presentar paralelos evidentes con el religioso, lo que se observa en el análisis de las visitas a uno de los parques temáticos de Walt Disney o Disneylandia. Las creaciones y productos de Disney son fuerzas importantes en la enculturación infantil, y el éxito de sus parques responde a años de preprogramación en la mentalidad occidental. Muchas religiones dan gran importancia a los lugares sagrados y santuarios (tótems, piedras fálicas, bosques sagrados, ríos purificadores), y la visita a Disneylandia contiene gran parte de los atributos de una peregrinación religiosa. Según el antropólogo Alexander Moore, en Disney World se puede distinguir entre un domino externo o secular , donde se concentran los moteles, hoteles, restaurantes, cámpings, aparcamientos y centros de ocio, y un dominio interior o sagrado, donde se encuentra el Reino Mágico, unidos por un monorraíl que hace de puente entre ellos. Moore hace un paralelismo entre la visita al parque y un rito de paso, desde el mundo secular al sagrado a través de una fase de liminaridad (el monorraíl) en el que los viajeros renuncian temporalmente al control de sus destinos hasta que la súbita aparición del Reino Mágico representa el renacer y la culminación de la visita, dando por finalizada la transición. Por otra parte, la estructura y las atracciones del Reino Mágico están pensados con la intención de representar, recordar y reafirmar los valores de la sociedad norteamericana, recordando su historia, presidentes, personajes, capacidad tecnológica, creatividad, mitos y valores, que siempre perdurarán; la yuxtaposición del pasado, presente, futuro y la fantasía simboliza la eternidad, presentando a Walt Disney como a una figura mítica, creador de un cosmos a partir del caos. Reconociendo la religión Aunque algunos antropólogos limitan el término “ritual” a aquellos tipos de comportamiento que comportan emociones especiales, intenciones no utilitarias y entes sobrenaturales, muchas personas lo emplean en un sentido más amplio; así, mientras algunos ven el fútbol como simplemente un deporte, otros lo identifican como un ritual público. De hecho, pretender separar la diversión de la religión es un concepto etnocéntrico, pues muchas personas encuentran en la diversión (p. e., las ceremonias en torno a los sepulcros de Madagascar, en las cuales la gente se emborracha, se atiborra y se permite incluso libertades sexuales) lo que otras encuentran en los ritos religiosos, las creencias y las ceremonias. Además, la distinción entre sagrado y profano no depende de las cualidades intrínsecas del objeto sagrado, sino de la interpretación que se haga de él; así, mientras algunos ven el un tótem una simple talla de madera, otros lo identifican como un ser real y poderoso. Por tanto, si una rana o un gusano pueden ser elevados a un nivel sagrado, ¿por qué no los productos de la cultura popular y comercial? TEMA 11 SEXO Y SOCIALIDAD. ETNOGRAFIAS COMPARATIVAS DE OBJETIVACION SEXUAL. La teorización de la sexualidad humana se ha convertido en una tarea básica para los teóricos sociales, dedicados a la elaboración de nuevas teorías de la persona, la identidad y la corporalidad humana. El nuevo pensamiento sobre la sexualidad humana, surge: 􀀀 Del feminismo radical 􀀀 De los gays 􀀀 De las lesbianas y la teorización queer 􀀀 De la historia social 􀀀 De la antropología. Esto es casi siempre, construccionismo social, los construccionistas sociales, siguen el punto de vista histórico de Michael Foucault, sobre la sexualidad humana. Su finalidad es establecer que la sexualidad humana, lejos de ser un fenómeno natural, ha de ser explicado a través de instintos fijos e inherentes, y de otros determinismos biológicos. Características: 1. Es fundamentalmente una construcción y una contingencia 2. Está formado por el orden jerárquico de las normas sociales dominantes y por losdiscursos ideológicos y opresivos de la ciencia moderna 3. Está reinventada por sujetos totalmente individuales constituidos a través de sus deseos sexuales, que pueden resistir el poder de tales construcciones discursivas, formar nuevas comunidades sexuales, forjar subculturas liberadoras y definir sistemas de valores que respetan la diversidad y las opciones. La negativa de los construccionistas sociales radicales a que haya algo dado o natural en los órganos sexuales y en la sexualidad humana, corresponde a las metas de la política sexual radical: 􀀀 La plena realización de todas las potencialidades humanas 􀀀 Una completa autonomía 􀀀 Total liberación respecto a las normas y restricciones Este pensamiento, sitúa a la identidad sexual en el centro de la teoría social, pues afirma que las identidades sexuales forman el núcleo de todas las identidades sociales y determinan en parte el posicionamiento social. El deseo es el núcleo básico de la identidad, la identidad requiere continuidad y la continuidad de la persona, no es el despliegue de una verdad biológica, sino de la historia autorrealizada.. Según este manifiesto hiperexistencialista, somos libres para elegir quien ser y como realizar nuestros deseos sexuales. El construccionismo social radical, pone en entredicho también la distinción feminista entresexo, identidad sexual biológica, natural y genero, la identidad construida socialmente. Esto hace que la corporalidad sexual sea terreno privilegiado para comprobar la construcción discursiva de lo real y de lo material. Las primeras feministas se oponían a las ideologías patriarcales, que reducían la contribución principal de las mujeres a la sociedad, a su capacidad biológica para la crianza y la reproducción, las nuevas teorías del género, se ocupan de la subjetividad histórica de los individuos sexuados y la corporalidad de la identidad sexual, considerado como algo indeterminado, ambiguo y múltiple (Morris 1995) Para Butler (1990,1993), una persona no es mujer, sino que actúa como mujer, mujer es una ficción reguladora, nunca está limitada por un cuerpo anatómico, ya que mientras que la identidad de un individuo, depende de su identidad sexual, ésta identidad, puede no hallarse fácilmente en el cuerpo. El individuo como efecto de su deseo sexual (que le da forma la actividad erótica, más que la genitalidad), es lo que los construccionistas sociales, interesados por la sexualidad humana tratan de conceptuar. La noción de sexualidad que trata de apuntalar no se basa etnográficamente en ninguna realidad social particular, por ello resulta algo abstracta y posiblemente refleje una objetivación occidental. Más que contextualizar la sexualidad, los deconstruccionistas sociales radicales, la dan por sentada y la identifican con el deseo sexual como un campo separado, al igual que la experiencia erótica, el amor, el sexo, el deseo, la representación sexual… Algunos autores como Butler discuten que la reproducción biológica no es un asunto importante a tener en cuenta cuando se reflexiona sobre el género en nuestro concepto occidental de fin de milenio. Los antropólogos han mostrado sucesivas veces que la gente experimenta el sexo incrustado en la reproducción terrenal ( incluyendo: el familiarismo, cuidado material y emocional de si mismo, trabajo para conseguir recursos, cuidado de la casa, dar vida para asumir la paternidad), y cualquier cultura, relaciona los discursos sobre el sexo con asuntos como la procreación y la fertilidad. Por ellos e necesita teorizar la relación entre los placeres del cuerpo y la reproducción física. Nuestra meta es problematizar la sexualidad como un campo identificable de forma inmediata al mostrar que el uso utópico y transgresor de la sexualidad en occidente depende en gran medida de que se constituya como una esfera separada el dominio de lo mundano, el amor y la socialidad. EL SEXO SAGRADO DE BATAILLE: TRANSGRESIÓN, SACRIFICIO Y ORIGEN. Bataille, ejemplifica una estrategia modernista por la que la sexualidad se constituye en trascendente y transgresiva en virtud de su completa separación de la naturaleza, de la biología y de la vida mundana. 􀀀 Insiste en una dialéctica del tabú y de la transgresión, que nos permite explorar el modo en que incluso las sexualidades transgresivas se ven involucradas en una sociedad normativa. 􀀀 La filosofía de Bataille, es que maniquea (principio de uno bien y otro mal), la sociedad existe a través de la productividad positiva del trabajo, del orden, de los tabúes y de la moralidad, la participación política y la solidaridad social, pero estos valores profanos e ideales morales, no son suficientes para hacernos humanos. Sin lo sagrado (negatividad sin causa) y el erotismo (exceso transgresivo), no seriamos capaces de dar sentido a lo absurdo y a la falta de sentido a la muerte, al ser demasiado real, seria imposible. 􀀀 La cultura debe reconocer que la vida social, tiene dos caras, una racional y ordinaria yotra destructiva y sagrada, y que el verdadero materialismo, no se ubica en la fuerza reproductiva de la materia y la reproducción sino que por el contrario, en la creatividad del espíritu puro, en el horror de la pérdida, del deterioro y de la muerte. Experimentar lo sagrado por medio de las convulsiones inducidas por el orgasmo o por la visión de un cuerpo muerto, constituye la esencia de la humanidad. 􀀀 Su economía sexual es escatológica: el trabajo y la razón deben ser desbaratados por elerotismo, forma violenta de gastar energía y acelerar la disolución de los límites del yo. 􀀀 El erotismo o muerte del sujeto en el orgasmo, es condición necesaria para alcanzar la trascendencia ( la experiencia interna de la pérdida del yo), es también la única forma de verdadera comunicación. 􀀀 La sexualidad erótica, reposa más allá de la muerte biológica, desafiamos a la muerte y alcanzamos la trascendencia, no prolongándonos a través de los otros, teniendo hijos, sino llevando a cabo experiencias transgresoras, místicas y extáticas, como la actividad erótica y observando cadáveres y moribundos. 􀀀 Insiste en que la finalidad del libertinaje es perderse con el fin de asemejarse a Dios (Bataille propone un sistema religioso en que la prostituta ocupa el lugar que no se le ha concedido a Maria, Maria da vida al hijo de Dios, la prostituta incita al hombre para que se convierta en Dios. Para él la carne es perecedera, grotesca, pero sagrada. El canal a través del que se consuma esta experiencia es la vagina femenina, la de la madre, la mujer más prohibida o la de una prostituta. 􀀀 La vagina femenina es el objeto más obsceno, más tabú y más sagrado. 􀀀 Cuando el cuerpo, se utiliza para fines no reproductivos, es sagrado, x.q. es corruptible y mortal. 􀀀 El orgasmo como experiencia extática gana en misticismo si se alcanza en proximidad a un cuerpo muerto, pues tanto la muerte como la fornicación están muy cerca de la indiferenciación y de la pérdida de la individualidad. 􀀀 Hay dos aspectos de la noción de erotismo de Bataille: 1. El modo en que su lectura de Marcel Mauss se aleja de Lèvi-Strauss. Lèvi-Strauss y Bataille, interpretan la forma arcaica de intercambio que representa el don de un hecho social, que no puede reducirse al funcionamiento utilitario de la economía burguesa. La critica de Lèvi-Strauss a Mauss, se centra en el hau maorí como obligación de regalar recíprocamente, de lo que se abstrae el intercambio, básico en su definición de cultura como comunicación y orden simbólico. , pero el significado de regalo para Bataille, se basa en el potlatch, el intercambio arcaico no tiene que ver con el imperativo moral de la reciprocidad del regalo, sino con el exceso y la violencia, una forma gratuita de gasto. Ambos interpretan la sexualidad dentro de una economía general, que marca el paso de la naturaleza a la cultura. Pero mientras que Lèvi- Strauss analiza el tabú del incesto, Bataille considera que la institución del tabú del incesto es un requisito para su violación, para él el sexo es reproductivo, natural y animal, y cuando se realiza en el seno doméstico y profano de la conyugalidad es un mero expediente social positivo, la circulación de mujeres entre grupos sociales no es un riesgo cultural de nuestra humanidad distinto del deseo erótico y de la transgresión del tabú ( para ambos las mujeres son el don supremo, para Lèvi-Strauss, las mujeres son objeto de intercambio y los hombres los que lo realizan, para Bataille los hombres trascienden su naturaleza y se transforman en humanos, no por el intercambio, sino por la profanación del don puro (las mujeres), ellas son seres naturales, que se abandonan a si mismas, no sufren la pequeña muerte (orgasmo), como los hombres y no experimentan la trascendencia. Por ello en el orden tanto económico como simbólico, las mujeres son las intermediarias a través de las que los hombres construyen la cultura en contra de la naturaleza, a través del intercambio recíproco, la transgresión y el gasto. 2. No considera que el despertar sexual se deba a la satisfacción física. Un cuerpo torturado y otro que fornica alcanzan el mismo grado de éxtasis. 􀀀 En el erotismo de Bataille, la sexualidad se sitúa fuera de la sociedad y opuesta a ella. Ha de considerarse como una nueva forma de absolutismo moral basado en el ansia y la transgresión prohibidas que tiene muy poco que ver con lo que hoy se califica de pornografía. 􀀀 La pornografía es más bien una modalidad de servicio a través del cual se satisfacen las necesidades de placer de los consumidores individuales. La pornografía “suave” o la “corriente principal” es una forma de energía sublimada, basada en la complementariedad del trabajo de los trabajadores del sexo y del tiempo de ocio de los clientes. Puede ser que el sexo del porno, está más cerca de una visión de la sexualidad reichiana que de la batailliana. La introducción por parte de Reich a la sexualidad no occidental fue a través de Malinowski, sulibro “la función del orgasmo” (1927), se inspira en las descripciones de Malinowski sobre la sexualidad de los trobiandeses. Reich 􀀀 Adopta la postura roussoniana de que la cultura occidental y su distorsionada moralidad han excluido la verdadera expresión de placer sexual. 􀀀 La moralidad, según él, no debería ser un asunto de reglas impuestas desde fuera (por el estado o la iglesia), sino la respuesta de un individuo sano a las distintas situaciones de la vida. 􀀀 El estado natural del cuerpo es estar sano, satisfecho y radiante con energía positiva. 􀀀 Su crítica de la cultura occidental fue opuesta a la de Bataille. Reich se asignó la tarea de hacer racional y positiva la sexualidad, en una sociedad en que él la veía irracional y opresiva. 􀀀 Centro su atención en la expresión material y neutral en cuanto al género de placer sexual: el orgasmo o la libido: o La libido era menos una situación mental que una sustancia objetiva equiparada a la fuerza vital (el élan vital), onda de energía que se esperaba medir cuantitativamente. o El orgasmo lo consideraba una liberación involuntaria, la perdida virtual de la conciencia y la pérdida del control sobre los movimientos corporales. 􀀀 El sexo sano era una rendición extática, que no dependía del cambio de pareja, por el contrario, esperaba que pudiera alcanzarse de forma especial entre individuos equilibrados, que formasen una relación duradera, basada en la verdadera comunicación. 􀀀 Al ser las relaciones sexuales, inseparables del orden social, Reich promovió activamente reformas sociales, (entre otras: viviendas sociales, abolición de leyes antiaborto y antihomosexuales, nuevas leyes de matrimonio y divorcio, control de natalidad y anticonceptivos libres, guarderías en el lugar de trabajo y educación sexual),destinadas a liberar la energía sexual de todos los individuos. Reich y Bataille buscaban un nuevo orden moral, mientras que Reich basaba su modelo en la autorregulación de los deseos naturalmente buenos y mesurados, libres de la compulsión y de la imposición externa, Bataille defendía la idea de que la sexualidad no es algo de lo que había que gozar, sino experimentar como un sacrificio religioso, por medio de la vergüenza, la culpa y la transgresión. El concepto de Bataille era religioso por naturaleza y se basaba en la interiorización heteronómica de lo sagrado, que ubicaba más allá de la moral, la racionalidad y de la socialidad. Estos dos pensadores han tenido gran influencia en las ideas contemporáneas de la sexualidad humana, y por qué los construccionistas desearían prescindir de Reich por “naturalizador”, mientras alaban a Bataille como una autoridad en el campo de la transgresión y en el de las experiencias y discursos de transgresores. La objeción de los autores no es menos clara: tienen dudas de si los comportamientos transgresores iluminan los discursos normativos, mejor que los comportamientos no transgresores. En el punto de vista de Bataille, los transgresores representan identidades sociales marginales cuya subjetividad social, queda definida como especialmente sexual. Crean sus singulares identidades individuales al transgredir las normas dominantes que ellos rechazan. Por lo que no es sorprendente que su sentido de la identidad, acabe constituyendo un discurso incluso antes de que se viva como experiencia corporalizadora. TRANSGRESIONES REGULADAS ON LINE: EL INTERCAMBIO DE IMÁGENES ERÓTICAS EN INTERNET. El intercambio de imágenes eróticas en IRC ( Internet Relay Chat), define un marco etnográfico muy concreto, es un sistema de comunicación en tiempo real, vía Internet, por medio del intercambio de renglones de texto mecanografiados. Esto permite la actividad de “intercambiar imágenes eróticas”: la circulación, intercambio, acumulación y consumo de representaciones sexualmente explícitas. Además el chat, puede erotizarse como representaciones, flirteos, conversaciones calientes y gratas, sexo cibernético, en el que el encuentro real entre participantes, se concierte en “ algo como formar parte de una acción de pornografía interactiva”. 􀀀 La sexualidad parece haber sido descorporalizada. 􀀀 El intercambio de imágenes eróticas por medio del IRC, constituye la sexualidad en una esfera objetivada a la vez que transgresora y separada de la vida mundana. Los participantes ven el intercambio de imágenes eróticas y el chateo como un lugar de transgresión sexual y como un “ir más allá”, lo que incluye mirar las cosas prohibidas y no experimentadas anteriormente, así como manifestar deseos en relación a las imágenes o a través de la conversación o de las fantasías con los demás ( x.e. las mujeres que hablaron con Slater reconocieron que les permitía explorar la bisexualidad, exhibicionismo, sexo en grupo y promiscuidad, deseos que son tabúes en la vida off-line) 1. Estos placeres y transgresiones dependen de una clara separación de la vida real: son actividades sin compromiso y sin consecuencias, los recursos materiales de que dependen quedan fuera de la vista y se experimentan como si no hubiese ninguna escasez. 2. La sexualidad del IRC, es un mundo construido dentro de la corriente principal de la pornografía, no hay preocupaciones ni peligros (x.e. enfermedades), no hay compromisos duraderos, la realización no plantea problemas, el deseo es inagotable, los cuerpos no fallan… Nada externo daña la integridad de lo sexual. No solo la procreación queda excluida, también suprime el trabajo de reproducir la vida diaria ( no hay familia, trabajo..) 􀀀 Tanto la pornografía como su circulación por el IRC, dependen del trabajo de erotización,son mundos de mero consumo en los que el momento de producción (hacer la foto), se considera un momento sexual tanto para los modelos como para los fotógrafos. 􀀀 Lo apartado del IRC y de su campo sexual, depende de esta capacidad de absorberlo todo dentro de este momento sexual imperturbado (x.e. referencias hacia el cuidado del cuerpo “ acabo de darme un a ducha” tienden a ser erotizadas). Todo es o puede ser erotizado o “pornografizado”. 􀀀 Pornografizar al otro es absorberlo es este lugar de deseo, fuera de las preocupaciones. La sexualidad no es un fin en si misma. El sentimiento de pornografizar al otro puede hallarse en una de las más comunes declaraciones hechas en este campo, prácticamente todo el mundo admite que el sexo cibernético es aburrido y que ellos no miran mucho las imágenes. Les gusta flirtear, hablar de sexo, cambiar imágenes… Lo que atrae es un ambiente sensual, más que estímulos orgásmicos. Estas practicas los usuarios las consideran “adictivas”. 􀀀 Estas experiencias de la separación de la sexualidad objetivada en un lugar utópico fuera de la vida diaria son bastante reales para los participantes y es un componente de su mundo. Podría argumentarse que mucho de lo observado, por el autor, tiene como meta encontrar una vía de vuelta a las versiones cotidianas de la sexualidad y la familia. Este punto debe ser elaborado a varios niveles: 1. Aunque los participantes son conscientes de la naturaleza preformativa de sus identidades y encuentros on-line, tienen una creencia sólida en la autenticidad. De ahí que la performatividad no se asuma como deconstrucción de nociones de identidad, sino como una serie de temas sobre el engaño y la credulidad, tratando los acontecimientos como ocasiones para placeres puramente inmediatos, y para idear estrategias para “autentificar” a los demás. Se supone que la exploración del deseo no produce sexualidad, sino que desarrolla la que ya existe. A este respecto la ideología de la sexualidad, no es deconstructiva, sino libertaria: todo funciona, pero nada resulta puesto en dudad de modo particular. Esta ideología utiliza a la sexualidad como un lenguaje a través del cual un autentico yo halla, su propia normalidad, incluso por medio de acciones que los extraños pueden considerar extremas. 2. Mantener el ambiente sexualizado del IRC requiere trabajo de reproducción social: organizar y supervisar los foros, socializar nuevos miembros… Para muchos la preocupación tecnocrática por ordenar este mundo social, es más importante que la sexualidad que contiene. No quiere decir que el campo de intercambio sean órdenes normativas x.e. hay una gran vigilancia para evitar unos temas pornografía infantil, bestialismo y violación, a esto se da un sentido libertario: “La gente puede hacer lo que quiera, mientras no lo haga aquí”, ocurre lo mismo con la homosexualidad masculina.). Un ejemplo de la normatividad de la transgresión del IRC, nos lleva de la sexualidad a la economía, imágenes gratuitas, es un mundo obsesionado con reglas y tasas de intercambio. 􀀀 El espacio para la fantasía en la sexualidad on-line, reside en un progresivo día a día rutinario on-line y off-line, definido como “real” por los participantes. 􀀀 El sentido etnográfico, de la manera en que se trata por los participantes el intercambio de imágenes como un mundo aparte respecto de la vida real o conectado a ella, es muy variado hay al menos tres puntos de vista, Pueden hablar de actividades relacionadas con las imágenes eróticas como mero juego“es divertido”. Es lo más frecuente, ofrece explorar varios tipos de diversión no accesibles off-line. El juego está limitado, saben que a menos que se base en cuerpos auténticamente reales offline, nada de esto podría tomarse en erio. Tomar como real el mundo on-line es una noción patológica articulada solidamente. El peligro de tomar fantasía por realidad, se debe no solo a la credulidad, sino también a la alineación, así en este contexto: vida real = cotidianidad. Un alto porcentaje de las conversaciones son sobre la vida diaria. Los encuentros son intensos, pero sin compromiso. Este escapismo puede tender en dos direcciones diferentes: 1. la realización, querer “consolidar” o alargar esa ciberrelación, llegando a quedar…, la ética de la vida cotidiana, se introduce y pueden llegar a ser relaciones románticas, monógamas… 2. Pueden utilizarse para erotizar la vida cotidiana y familiar, como un afrodisíaco para la vida real. La vida domestica es compatible con la sexualidad on-line. El compromiso etnográfico en el ciberespacio, muestra que lejos de ser el campo de los sin ley, de la transgresión, el peligro, liberación de ataduras, tabúes y de lo profano, la sexualidad on-line, se experimenta por parte de los participantes como si fuera un lugar que, al ofrecer una libertad total para transgredir ( por carecer de ataduras físicas), les permite considerar todas las promesas de modernidad, pero para luego constreñirlas dentro de estrictas limitaciones normativas. Estas estructuras casi durkheimianas de la socialidad, no sólo regulan su porción particular del ciberespacio, sino que lo hacen con unas normas que lo llevan muy cerca de la esfera mundana y domestica de la que, la sexualidad transgresiva que contiene, escapa y pone en entredicho. Una comprensión apropiada de ésta forma altamente objetivada de sexualidad, exige que se la compare con formas de sexualidad que no parecen tan alejadas de la socialidad mundana y reproductiva. REPRODUCTIVIDAD SENSUAL EN EL AMAZONAS: “ DOS HACIENDO” SEXO ENTRE LOS HUAORANI La residencia común es la casa larga, que es la base de la socialidad para los huaorani de la Amazonia ecuatorial, que practican la sensualidad como expresión corporal de la participación en las relaciones. 􀀀 Población: dividida en redes dispersas de casa largas, con matrimonio intergrupal, separadas por anchos espacios de bosque no ocupado. Formadas por unos 10 a 30 miembros, las casas largas se suelen ocupar por: o Una pareja mayor ( un hombre casado, con una, dos o tres hermanas) o Sus hijas ( si están casadas, con sus maridos e hijos) o Hijos solteros 􀀀 Las casa largas aliadas o de matrimonio intergrupal, forman agregados regionales laxos. Se evitan los contactos con grupos pertenecientes a otros agregados ( enemigos potenciales) 􀀀 Relación entre corresidentes: son más intimas, afables y próximas que entre parientes de sangre que viven en casas largas diferentes. 􀀀 Matrimonios: la mayoría uxorilocales, se llevan a cabo entre primos cruzados. Los hombres, que inician su vida de casados en los grupos de vivienda de sus esposas casi como extraños, van siendo incorporados gradualmente a medida que van teniendo hijos. 􀀀 Las diferencias de género e intergeneracionales se minimizan, mientras se valora mucho la autonomía personal, el igualitarismo y compartir casas largas. 􀀀 Las personas y comunidades se conceptualizan, a través de una experiencia acumulativa basada en la vida común, unos al lado de los otros, día tras día, desarrollan una fisicidad compartida, de mayor significado del que derivaría de los lazos genealógicos. El compartir convierte a los corresidentes en una substancia única, de modo que la gente que habita la misma casa se hace de la misma substancia. Comparten enfermedad, vivienda… 􀀀 La vinculación sensual, tan difundida como el compartir comida, despliega un aspecto del placer de vivir en compañía. Todos participan en el bienestar de todos, a más tiempo juntos, más iguales se hacen. 􀀀 La sensualidad no se centra en los genitales, ni es dominio de la heterosexualidad adulta, no debe equipararse al placer sexual. Los niños buscan el placer tanto como los adultos, ya que no se requiere madurez sexual. La cultura huaorani, no erotiza la sensualidad, ni diferencia el placer genital de otros placeres corporales ( x.e. no se distingue el placer de la relación sexual, del placer de un niño/a de tres años que acaricia el pecho de su madre que le está alimentando. Es muy difícil comprender para los occidentales que estas relaciones íntimas no estén erotizadas. La necesidad de confortabilidad y de contacto físico no se interpreta como sexual, y el deseo de afecto no se toma como deseo de sexo. 􀀀 La sexualidad no se utiliza nunca entre los miembros para establecer diferenciales de poder o para transgredir normas sociales. Para ellos el placer sensual o el bienestar promiscuo, es simplemente un modo de materializar la economía compartida de la casa larga. 􀀀 La sexualidad reproductiva si está orientada a un fin. La sexualidad es la actividad reproductiva por la que las parejas heterosexuales (hombres y mujeres que no sean siblings, que pertenezcan a la misma generación y sean aproximadamente de la misma edad cronológica) por consiguiente se “multiplican por medio de la cópula”. Hacer el amor requiere dos personas en una hamaca, si un hombre tiene varias mujeres, va de una hamaca a otra por turno. 􀀀 Repetir las relaciones sexuales se considera necesario para que una mujer quede embarazada y para que el feto crezca. Se cree que el feto se forma con iguales cantidades de semen masculino y de sangre uterina, dos o tres progenitores, pueden aportar su semen. 􀀀 Tener niños no se considera un subproducto del placer sexual, sino un premio en sí mismo, ya que la condición de adultos tiene que ver con el apareamiento y con el dar vida a los hijos. 􀀀 La cultura huaorani, no representa a los hombres y mujeres, como seres constituidos por y a través del deseo sexual, excepto en los mitos de atracción sexual letal entre humanos y animales (x.e. gran numero de mitos de mujeres que copulan con animales, se quedan embarazadas y sus vísceras son devoradas por los fetos monstruosos que llevan dentro, él único mito de hombres es la relación con delfines, lo encuentra más apetecible que los genitales de la mujer, copula una y otra vez y se muere ahogado) Rival interpreta estos mitos como expresión de la naturaleza asocial del deseo sexual excesivo y de la atracción irracional. 􀀀 Este análisis de la sexualidad y sensualidad huaorani difiere sustancialmente de las anteriores interpretaciones de la Amazonia, realizadas por antropólogos norteamericanos, que discuten de la sexualidad en términos de antagonismo sexual y “guerra entre los sexos”. o Para éstos la Amazonia es la tierra de la violación en grupo por excelencia y estiman que la psicología masculina, estructurada por la ansiedad, por la frustración sexual crónica y la insatisfacción son similares a los marcos euroamericano y amazónico. Tanto los hombres occidentales como los amazónicos, consideran que las mujeres son atractivas, castradoras y provocan temores de dependencia y de perdida de identidad masculina. o Las mujeres ofrecen servicios sexuales a cambio de regalos, en especial comida, dice Gregor, que es igual que lo que ocurre en Norteamérica donde las citas y el cortejo es un servicio a cambio de compromisos financieros y sociales o Estos autores proponen un a interpretación freudiana de frustraciones sexuales, ansiedades y reacciones defensivas masculinas, tales como los mitos, los rituales y otras prácticas culturales amazónicas. Esto lleva a afirmar que las instituciones de las tierras bajas sudamericanas, ponen de manifiesto las ansiedades universales surgidas de la separación de la madre y que estructuran igualmente las personalidades masculinas individuales en todo el mundo. o Mientras que la guerra de sexos y la impregnación de ideas sexuales, están desdibujadas en las sociedades euroamericanas, es manifiesta en las casas de los hombres amazónicas, en los rituales de fertilidad e iniciación, en las actividades por géneros y en las ideologías sexuales. o La falta de jerarquía y la simetría de poder exacerba el antagonismo sexual, que a veces se hace público ( x.e. las aldeas se dividen en dos grupos que se insultan. Los hombres proclaman su poder sobre las mujeres por poseer penes, pero ella ignoran estas declaraciones y no se consideran inferiores. El hecho de que la hostilidad entre sexos, relacionada con rituales, este exenta de la vida cotidiana, debería analizarse en el contexto de las actividades mundanas, mas que en términos de estructuras simbólicas. El hecho de que los sistemas cosmológicos estén saturados e imágenes sexuales y corporales deben ser entendido como expresión de la importancia de la vida orgánica, fertilidad y reproducción biológica. La sexualidad huaorani, se centra en la reproducción. La sexualidad como ámbito objetivado referida a relaciones físicas entre sexos, no existe como tal. La sensualidad no está causada ni se expresa a través el deseo sexual, ni es restrictivo. La sexualidad reproductiva crea nexos físicos, espirituales y sociales entre mujer y hombre y un niño pequeño fruto de su cópula, este nexo no es ni más ni menos social que el resto de los vínculos, x.e. comer dormir… La reproducción social depende de la formación de emparejamientos heterosexuales fuertes y duraderos. Las parejas casadas, forman el núcleo de las unidades de residencia y las alianzas sólidas entre casas largas se desarrollan alrededor de lazos hermano-hermana. La socialidad, la vida agradable y la creación de comunidades a través de la participación diaria dependen igualmente de la complementariedad de género en la reproducción, considerando el desarrollo potencial humano que se afirma contra la inhumanidad de la predación y la muerte violenta. Matar y guerrear, tiende a romper los grupos domésticos, los hombres no ejercen violencia contra las mujeres. Sus agresiones, no se expresan sexualmente. El homicidio puede desencadenarse como un acto moralmente motivado de venganza legítima. Los homicidas son empujados a la situación solitaria y asocial. CUERPOS SEXUADOS DE TRINIDAD: ERÓTICA Y SALUD. Trinidad presenta una tercera posibilidad importante para la objetivación comparativa de la sexualidad. La sexualidad en Trinidad suele mostrarse como la perspectiva más objetivada que parece dominar la mayor parte de las relaciones sexuales. Al contrario que en que en las imágenes sexuales. La ubicuidad de la sexualidad en Trinidad es un signo de su importancia como lenguaje, se convierte en el eje que parece mantener unido un gran campo de practicas y aspectos identitarios. Investigaciones de los últimos años han continuado la demolición de los estereotipos de la raza y la sexualidad que prevalecían en la región, haciendo de la tarea de la sexualidad algo fácil. En la Trinidad contemporánea, el discurso de la sexualidad juega un papel fundamental en un gran numero de dimensiones sociales y culturales, para toda la variada población de la isla, incluidos los grupos que se identifican a sí mismos como asiáticos meridionales, chinos o provenientes del Oriente Próximo y que según el estereotipo más corriente no tienen que ver con tal aproximación a la sexualidad. La investigación que nos concierne es diferente, en cuanto incluye informes etnográficos detallados de la interacción entre trabajadores de una fábrica de pavimentos (Yelvington 1995,1996) Lo que resulta de éste trabajo es que la sexualidad es una de las formas de relaciones sociales notablemente abierta y situada en primer plano. Cierto respecto al propio acto sexual, centrando la atención en la cantidad de sexo, tipos y capacidad sexual. El acto sexual también se rodea de un discurso adicional que incluye numerosas retóricas de “conversaciones dulces” y de insultos comparativos que utilizan indirectas sexuales. Son frecuentes también las pretensiones sobre quien hace hijos a quien como prueba de actividad sexual y hay actividades como el baile que se convierten en una forma de “sexo virtual” al proporcionar espectáculos públicos que se parecen a los actos sexuales simulados. Los primeros estudios analizaban la sexualidad en relación con el estado de relaciones de género per se, y las comparaban a temas de género y poder en otros lugares. Se resaltaba que la sociedad masculina se forme a través de la jactancia y de la realización de relaciones sexuales con mujeres. Estudios más recientes tienden al uso más específico de la sexualidad en Trinidad, en si misma, y cada vez, como un amplio idioma que no se relaciona simplemente con la sexualidad y el género como aspectos separados de la identidad o de l a práctica, sino que examina de que modo la sexualidad une a los distintos campos y a veces parece fundamental para todos ellos. Estos observadores etnográficos más recientes, desean un encuentro antropológico con este fenómeno que vaya más allá de la superficialidad del sexo, como un campo objetivado, dirigido sólo hacia sí mismo como tópico. La importancia del sexo en Trinidad queda evidenciada cuando se lo ve como relacionado con muchas otras cosas que pueden no estar relacionadas con este campo. 􀀀 Como dice Miller, en su análisis del baile, el sexo es sobretodo un lenguaje. Investigo unbaile llamado “wining”, característico de muchas fiestas, generalmente de carnaval. La modalidad de baile se refiere claramente a la relación sexual y puede observarse que opera en calidad de discurso sobre la naturaleza de las relaciones sexuales. El wining está dominado por las mujeres, se convierte en un lenguaje a través del cual la más amplia relación entre géneros, que por lo general toma la forma de acciones de intercambio, se desarrolla como comentario respecto de las relaciones de género en general, al igual que entre dos individuos concretos. El baile es transformado por las mujeres en un baile autónomo que puede ser interpretado como una experiencia de libertad experimentada como repudio de la socialidad normativa. 􀀀 El trabajo de Yelvington sobre la fábrica de pavimentos, extiende este interés por la sexualidad como idioma. Sugiere que el flirteo y las insinuaciones sexuales se han convertido en las formas principales en que las relaciones de poder ( entre géneros y trabajadores, y entre directivos y empleadores), han tomado forma, y se exhiben y negocian en la práctica diaria. Al igual que en otras sociedades desarrolladas en la insinuación y alusión complementan las habilidades y la reputación en las tecnologías físicas de la práctica sexual, ambas con el mismo potencial para convertirse en componentes importantes de las relaciones de poder. 􀀀 McCartney (1997) tratará el tema de salud y su cuidado. Mientras que el estado considera los embarazos de adolescentes un problema y señal de prácticas no saludables con consecuencias insalubres, los embarazos adolescentes, en realidad se ven impulsados por un contradiscurso en que el sexo y tener hijos son las formas más importantes en que muchas personas reconocen la buena salud. De las observaciones, que se inician con temas de sexualidad como expresión de salud, la autora, muestra cómo éstas se convierten en el medio por el que se llaga a la comprensión de la madurez y al desarrollo de la persona. Esto se relaciona con la observación de Miller, de que las contradicciones esenciales de la modernidad en Trinidad, que a su vez se ven proyectadas sobre una serie diversa de distinciones tales como la etnicidad, edad y clase, se basan de modo creciente en la sexualidad o en su negación como instrumento de objetivación. Como tal, el lugar de la sexualidad puede verse mejor dentro de una comprensión comparativa del potencial de la sexualidad como modo de objetivación humana. El grado de importancia dado a la sexualidad la hace más sujeta a claras delimitaciones y discursos morales que determinan la definición de lo que es tabú o transgresor. Trinidad se nos aparece como una sociedad notablemente lasciva que excluye francamente formas de sexualidad que se consideran desviadas, y el nivel de censura de lo que en otros lugares se considerarían formas relativamente suaves de transgresión sexual, es generalmente alto. Las generalizaciones son mucho más problemáticas cuando se habla de la sociedad trinideña, que cuando se habla del marco a pequeña escala de los huaorani, o el grupo de la imágenes de Slater. Miller proporciona una argumento más detallado sobre cómo tales generalizaciones han de leerse con respecto a la diversidad de la experiencia trinideña contemporánea. Hay importantes sectores de la población para los que estas afirmaciones, no podrían regir. Este autor sugiere que, aunque podría haber una tendencia de este predominio de la sexualidad y de las técnicas sexuales asociadas a los varones, se trataría sólo de una tendencia: los más claros ejemplos de esta utilización dela sexualidad como discurso se encuentran en realidad entre las mujeres. Aunque las investigaciones de Miller, Yelvington y McCartney incluyen una amplia serie de personas con variedad de identidades étnicas, en los tres casos la investigación estuvo dominada por las informantes más que por los informantes. El caso de Trinidad amplía nuestro intento de utilizar la antropología para abrir una tercera vía entre el esencialismo de lo psicológico y ciertas perspectivas psicoanalíticas, y el relativismo de algunos de los puntos de vista más recientes sobre la sexualidad como realización. Ser persona en Trinidad nos lleva a la materialidad de la sexualidad, el acto sexual, los discursos del sexo y la cuestión básica de saber para que sirve el sexo como instrumento. Mientras en algunos contextos sociales la clave de la sexualidad es la relación social entre los implicados, los trinideños demuestran la capacidad para separar el sexo de toda relación social concomitante entre los partners sexuales: 􀀀 Un grado de compromiso en el wining, no debe tomarse como muestra de surgimiento de relación sexual 􀀀 Aunque los niños sean señal de buena salud de sus padres, no indica que ninguno de los dos actúen como padres reales. Los nexos de parentesco van directamente a los parientes femeninos del padre, mientras el propio padre puede quedar omitido virtualmente El caso de Trinidad demuestra lo difícil que es generalizar respecto de las implicaciones de la sexualidad como media altamente objetivado, la objetivación, no implica separación fuera del más amplio contexto de la socialidad o de los discursos que comentan la sexualidad. Mas, bien, la forma relativamente abstracta del sexo y los discursos del sexo significan que esta contextualización puede ser muy diferente de la que se podría esperar si asumimos que conocemos lo que podrían ser las consecuencias de practicar el sexo o hacer hijos en una región concreta. CONCLUSIÓN: SEXUALIDAD HUMANA, POTENCIALIDADES Y OBJETIVACIONES. Las razones para incluir estos tres casos, es que por separado podrían ser obviados por exóticos, pero juntos sugieren que la sexualidad y las relaciones de género son un campo de práctica social demasiado flexible para quedar limitado a temas como el deseo sexual como motivo de liberación o de parámetros de conceptualización de género. No es la etnografía sino la especulación teórica sobre las potencialidades utópicas de la sexualidad, lo que es necesario rescindir a favor de estos encuentros con la normativa comparativa de la sexualidad en el seno de la sociedad. Parece ser que está en juego aquí una esfera más amplia de socialidad y este es el caso de si la objetivación de la sexualidad es mínima. Como entre los huaorani, o máxima como en el caso de Intercambio de imágenes en Internet. Los usuarios que trafican con imágenes eróticas en el IRC, conectan todavía la sexualidad transgresiva con la socialidad mundana, incluyendo la reproducción, aun cuando la conexión no es tan directa ni tan inmediata como entre los huaorani. La interpretación del wining como medio para liberarse del mundo cuasitrascendental en Trinidad, o el uso de imágenes sexuales, para trascender las limitaciones del concepto del yo, ambos ejemplos sugieren que amplios segmentos de la sociedad y no un teórico social, pueden seguir la lógica de un erotismo abstracto. 􀀀 Huaorani, ejemplo de separación, asumido como intrínseco, que puede ser negado en las prácticas humanas ordinarias. Entre este grupo la sexualidad está completamente subordinado a las exigencias de la socialidad reproductiva. 􀀀 En los Trinideños se da el caso contrario, la sexualidad per se es objetivada hasta un grado extraordinario. El tener hijos es lo que confiere el status adulto, status basado en el poder erótico. Sexo y embarazo son esenciales para la salud del cuerpo. 􀀀 El intercambio de imágenes, reflejan la naturaleza de sus actividades sexuales on-line en el contexto de nociones bastante convencionales de relaciones domésticas, x.e. se asumen normas de familia nuclear, la fidelidad monogamia sexual, y separación de sexualidad de adultos respecto a la de los niños. El cuerpo y sus placeres, deben interpretarse en el contexto de relaciones sociales de producción y reproducción La discusión entre sexualidad y género sigue siendo hoy un añadido de los académicos, dentro de estos debates resulta fácil imaginar como pueden utilizarse los ejemplos anteriores x.e. huaorani encerrados en discursos primitivistas sobre los indios del amazonas. Se ha intentado volver al estudio comparativo de la sexualidad mundana en cuanto práctica social normativa, que no disminuye las ideas a ganar, al referirnos a la extraordinaria habilidad de los grupos sociales humano para explorar la serie de objetivaciones diferenciales que aislamos como práctica sexual. Hemos demostrado que tanto erotismo como reproducción, forman parte integral de la sexualidad humana TEMA12 LA FAMILIA EN UNA PERSPECTIVA TRANSCULTURAL William N. Stephens ¿ES UNIVERSAL LA FAMILIA? La familia es un grupo social caracterizado por una residencia común, por la cooperación económica, y por la reproducción. Incluye a adultos de ambos sexos, y al menos dos de ellos mantienen relaciones sexuales socialmente sancionadas, y a uno o más hijos, propios o adoptados, de los adultos que cohabitan sexualmente. La familia debe distinguirse de l matrimonio que es un complejo de costumbres que se centran en la relación entre una pareja de adultos ahocicada sexualmente en el seno de la familia. El matrimonio define el modo de establecer y terminar esta relación, el comportamiento normativo y las obligaciones recíprocas dentro del mismo, así como las restricciones aceptadas localmente sobre las personas que lo integran. Utilizado solo, el término de “familia” es ambiguo. El científico social suele aplicarlo indiscriminadamente a varios grupos sociales que, pese a las semejanzas funcionales, muestran importantes puntos de diferencia. Tres tipos distintos de organización familiar surgen de nuestro examen de 250 sociedades: – familia nuclear: la primera y básica, es el tipo de familia reconocida por nuestra sociedad occidental – familia poligámica: formada por dos o más familias nucleares afiliadas por medio de matrimonios plurales, es decir, por tener un padre casado común – familia extensa: formada por dos o más familias nucleares afiliadas por medio de una extensión de la relación padres-hijos más que por la relación marido-esposa, es decir, por la unión de la familia nuclear de un adulto casado a la de sus padres. La familia es una de esas raras instituciones humanas que son tan importantes, tan esenciales, que los seres humanos, simplemente, no pueden vivir sin ella, y que, por ello, en toda sociedad –por muy extraña y primitiva que sea- existe la familia. En todas las sociedades existe la familia. No hay excepciones. La familia es universal para toda la humanidad. La mayoría de los antropólogos dicen esto, pero no todos. Melford Spiro como resultado de trabajo de campo en una comunidad kibbutz de Israel o Kathleen Goug Aberle, que estudió a los nayar del sur de la India. Estos dos antropólogos dicen básicamente lo siguiente: “ Puede que la familia ser aunversal y puede que no. Todo depende de cómo se defina”. Cuando inicié mi propio estudio transcultural sobre las costumbres familiares, abordé una vieja pregunta ¿es universal la familia? Inmediatamente me topé con dos problemas: – un problema de datos: ya que muchas sociedades han sido descritas mal – en algunas sociedades puede o no existir familia, depende de la lección de las definiciones. Es tremendamente difícil definir “familia” adecuadamente DEFINICIÓN DEL MATRIMONIO El matrimonio es a) una unión sexual socialmente legitimada, que se inicia con b) una notificación pública, emprendida c) con cierta idea de permanencia, y que se asumen con d) un contrato matrimonial más o menos explícito, que determina obligaciones recíprocas entre los cónyuges y sus futuros hijos. a) unión sexual socialmente legitimada: no va contra las leyes tener relaciones sexuales b) se inicia con una notificación pública: el matrimonio comienza con un elaborado ceremonial c) con cierta idea de permanencia: se supone que no es un acuerdo temporal d) con contrato matrimonial: casarse significa asumir obligaciones. Algunas de estas obligaciones pueden ser muy específicas o formalizadas, otras no lo son. En uno de los sentidos en los que el matrimonio se diferencia de las uniones sexuales extramatrimoniales es en que impone obligaciones a cambio de gratificación sexual DEFINICIÓN DE LA FAMILIA La familia es a) acuerdo social basado en el matrimonio y en el contrato matrimonial, que incluye b) el reconocimiento de los derechos y deberes de los padres, c) una residencia común para el marido, esposa e hijos, y d) obligaciones económicas recíprocas entre el marido y la esposa. a) matrimonio y contrato matrimonial: ya definido. b) Derechos y deberes de la paternidad: la esposa vive con los hijos y cuida de ellos, y a éstos se les reconoce socialmente como de ella. El marido vive con ellos o cerca de ellos ya los hijos se los reconoce socialmente como de él. Existe el tabú del incesto. El reconocimiento social de la paternidad forma parte integrante del complejo de costumbres llamado parentesco: es parte del acuerdo por el que se asigna la gente a relaciones sociales y grupos sociales más amplios, que se explican o racionalizan en términos de lazos de sangre c) obligaciones económicas recíprocas entre el marido y la esposa: ambos cooperan en el trabajo y comparten el consumo , tienen la propiedad en común, así, la familia es una especie de unidad de propiedad conjunta, una pequeña corporación. d) Residencia común: la esposa y los hijos viven juntos en la misma casa. El marido puede vivir en la misma casa con ellos o puede vivir cerca. Una familia nuclear es un grupo compuesto por un marido, una esposa y su prole. Como dijo Murdock, las familias nucleares pueden combinarse para formar agregados más amplios; las familias extensas y las familias poligínicas, CRÍTICAS A LA DEFINICIÓN DEMATRIMONIO a) legitimar socialmente la unión sexual: este es un término vago. En numerosas sociedades hay períodos en los que las relaciones sexuales entre marido y esposa no se legitiman socialmente (tabú sexual en el embarazo, post partum, durante la menstruación…). En nuestra sociedad las únicas relaciones sexuales legitimadas socialmente son entre marido y esposa; las relaciones sexuales sólo se permiten cuando se dan en el seno del matrimonio. En otras muchas sociedades no es el caso, se permite el sexo extramatrimonial. b) Notificación pública: la mayoría de las sociedades poseen elaborados ceremoniales de matrimonio, pero hay otras sociedades que carecen de ceremonias matrimoniales, y en estos casos, es difícil saber si el matrimonio comienza con una notificación pública. c) Cierta idea de permanencia: qué pasa en las sociedades en las que es difícil obtener el divorcio? El problema aquí es juzgar la intención. d) Contrato matrimonial: término vago, difícil de extraer de los datos etnográficos. CRÍTICAS A LA DEFINICIÓN DEFAMILIA a) matrimonio: ya considerado b) obligaciones económicas recíprocas entre marido y esposa: problema de datos sobre este atributo. Es frecuente que la familia nuclear no sea una unidad económica independiente, sino una parte subsidiaria de una unidad económica más amplia, por lo general un hogar de familia extensa. La familia nuclear puede dividirse hasta cierto punto, en grupos de parentesco unilineales. Debido a los grupos de parentesco unilineales o a las costumbres de propiedad privada, el marido y la esposa pueden poseer propiedades en común, o ninguna. En la mayoría de las sociedades las esposas realizan el trabajo de subsistencia y son parcial o totalmente autosuficientes. c) residencia común para el marido, la esposa y los hijos: plantea cierto número de dificultades par la definición de la familia, como está el problema de los datos (información incompleta); en una gran proporción de las sociedades del mundo, la madre y los hijos viven comúnmente en una sola vivienda y el padre, en una buena parte del tiempo, vive en otra. El problema es dónde trazar la línea. Por otro lado, ¿qué pasa cuando hay ausencia de hijos porque se han ido de casa? Vivir fuera para el marido o para los hijos, es tan común y asume tantas formas diferentes que, quizá, la definición de la familia podría ser más clara y sólida si nos olvidásemos de la residencia común y la excluyésemos de la definición d) los derechos y deberes de la paternidad: nos encontramos nuevamente con problemas de datos, ya que en las etnografías se dice poco o nada sobre las responsabilidades paternas y filiales. CASOS FRONTERIZOS No hay ninguna sociedad en la que de manera clara e inequívoca, no exista la familia según la definición. De todos modos, hay un caso registrado que sino es una excepción clara, se acerca mucho a lo que se podría calificarse así: los nayar de Malabar (India). En esta sección vamos a revisar algunos de esos casos fronterizos: Los Nayar Son un grupo cástico hindú del sur de la India. En la jerarquía cástica local se sitúan sólo por debajo de los brahmanes y de las subcastas reales. Hoy su cultura se ha desintegrado. En la pubertad, a la muchacha se la casaba ritualmente. Ella y su marido ritual permanecían juntos durante unos días. Luego ella volvía a su casa y quedaban separados para siempre. Después del matrimonio, la muchacha se convertía en mujer y podía tener amantes al mismo tiempo (lo mismo que los hombres) l Los amantes eran de dos tipo: visitantes de paso y maridos visitantes. El padre no tenía obligaciones ni derechos sobre sus hijos. La mujer vivía en casa con sus hermanos, hermanas, madre, tías y tíos maternos. Sus maridos visitantes permanecían en la casa sólo por la noche. La casa reconocida del marido estaba junto a sus parientas matrilineales. El Kibbutz En la historia de la sociedad occidental ha habido numerosos movimientos sociales utópicos. Uno de estos experimentos utópicos son los Kibbutz de Israel. Esta comunidad es la de Kiryat yedidim, fundada por un grupo de judíos europeos en loa años 20. Estaba pensada para ser una pequeña comunidad comunista, una especie de granja colectiva autosuficiente. En la medida en que tiene que ver con el matrimonio y la familia, no hay ceremonia nupcial. Cuando una pareja decide casarse, simplemente solicita una habitación. Un marido y una esposa viven juntos, disponen de su propia habitación. Pero hacen sus comidas en los comedores comunales y ambos trabajan para el kibbutz. Los hijos no viven con sus padres, se los cría en dormitorios colectivos. Resumiendo, en el kibbutz de Kiryat Yedidim no existe la familia. De todos modos, este pequeño kibbutz no puede ser considerado una sociedad. Jamaica En varios países cristianos existe el matrimonio consuetudinario como variante del emparejamiento. Por derecho consuetudinario quiero decir que no es legal, iqueño está sancionado por la Iglesia. El matrimonio consuetudinario es predominante en ciertos grupos de negros del Nuevo Mundo. No presentan los requisitos para ser clasificadas de matrimonio o familia. Se dan tres pautas: 1. Concubinato permanente, o al menos se da con una intención de permanencia. La pareja no esta casada legalmente, no hay ceremonia de boda, el hombre no tiene responsabilidades legales en caso de separación. Hay dudas sobre si el concubinato comienza con un anuncio publico o no. Aparte de esto parece satisfacer los requisitos de un verdadero matrimonio. 2. Concubinato temporal, al igual que el anterior no parece comenzar con una notificación publica, no establece duración y los hijos están ausentes, si la mujer queda embarazada la unión se disuelve. 3. Familia sin padre; una mujer vive con sus hijos y tiene varios amantes sucesivos; no cumple requisitos de definición: residencia común, obligaciones y deberes de paternidad. Matrimonio Mut’a Es una variante del emparejamiento, que se encentra en algunas partes del mundo islámico del Próximo Oriente. Esta variedad no es matrimonio según la definición. Se inicia con la idea de no ser permanente, un contrato matrimonial mut’a se redacta especificando l duración del período de unión. Matrimonio Mokhthoditi Se trata de otra variante de emparejamiento practicada en toda la India, no es un matrimonio, lo establece la gente que ya esta casada. No parece incluir derechos y deberes de paternidad, no incluye residencia común. CARACTERISTI CAS NAYAR KIBBUTZ MATRIMONIO MUT´A Unión sexual legitimada socialmente? Si, lo era. Si, lo era. Sí. Notificación publica? Dudoso, quizás los regalos puedan ser considerados anuncio del emparejamiento. Probablemente, la petición de la vivienda constituye un anuncio publico. La firma del contrato puede especificar la notificación. Idea de permanencia? Dudoso. Probablemente. No. Contrato Matrimonial? Dudoso. No se puede decir. Si, constatando el periodo de unión. Obligaciones económicas reciprocas entre marido y esposa? Aparentemente no. Evidentemente, marido y esposa no forman un equipo de trabajo. El hombre paga a su “esposa” los servicios prestados durante la unión, no existe mas obligaciones. Residencia común? Probablemente no, todo marido no era mas que un visitante. No, marido y esposa viven juntos pero los hijos no viven con ellos. No se especifica. Derechos y deberes de Paternidad? Dudoso, la paternidad implicaba solo el deber de pagar a la comadrona. Dudoso, el único derecho es el de la visita. Los hijos nacidos de esta unión son legítimos del marido y pueden heredarle. Tenían familia? No. No. CUADRO EXTRAÍDO DE OTRO RESÚMEN ALTERNATIVAS LÓGICAS A LA FAMILIA Quizá sea demasiado decir que la familia, tal como la hemos definido, se encuentra en todas las sociedades conocidas. Pero sino es universal, puede que sea casi universal. No hay sociedades que claramente no tenga familia (los nayar son los que más se aproximan). Consideremos el hecho de que G.P. Murdock, con sus conocimientos enciclopédicos de los estudios etnográficos, podría concluir que la familia es universal. Además, la familia es sólo una parte de una más amplia pauta o un complejo de costumbres que es también casi universal. Esta amplia pauta incluye: – la familia (incluido el matrimonio) – el parentesco extenso (la estimación de relaciones de afinidad y de sangre más allá de la familia nuclear) – los tabúes del incesto, que se aplican no sólo a los miembros de la familia nuclear sino también a varios parientes de la familia extensa. Esta pauta amplia se encuentra en casi todas las sociedades. Sin duda, hay otras formas de organización posibles – aunque nunca se dan-, que podrían sustituir lógicamente a la pauta familia-tabués del incesto-parentesco. Pero, por muy simples y eficaces que estas alternativas puedan parecer, evidentemente no son prácticas, pues nunca se han controlado como acuerdos predominantes en ninguna sociedad (con la posible excepción de los nayar) TEMA 13 LAS PARADOJAS DE LA MASCULINIDAD: ALGUNAS REFLEXIONES SOBRE SOCIEDADES SEGREGADAS Deniz Kandiyoti Introducción Cualquiera que trabaje en cuestiones de modernización y de emancipación femenina en Oriente Próximo deberá inevitablemente tropezarse con esos hombres “ilustrados”, profeministas, que fueron, con frecuencia, los primeros que denunciaron prácticas consideradas degradantes para las mujeres – ignorancia forzada, reclusión poliginia y repudio (derecho unilateral del marido a divorciarse).Había en principio, toda una serie de explicaciones que proporcionaban las razones de su aparición: los efectos de la expansión colonial y la influencia de Occidente, el surgimiento de nuevas clases en este contexto y un impulso más universal hacia una modernidad inherente en los proyectos nacionalistas que iban apareciendo. No obstante, había dudas sobre las motivaciones profundas. La madre inculca e incluso moldea a su hijo inconscientemente a su propia imagen. Aun así, el hijo varón posee una cantidad excesiva de poder sobre la madre recluida, lo que es fuente del desamparo de esta cuando el niño es pequeño. El sometimiento de la mujer a través del pardah y de la poliginia mutila y distorsiona en última instancia la psique del varón. Los reformadores masculinos no hablaban desde la posición del patriarca dominante, sino desde la perspectiva del joven hijo de la madre repudiada o repudiable. Connell presenta la masculinidad como una construcción social que se alcanza a través de un orden de género que define la masculinidad en oposición a la feminidad y, al hacerlo, sostiene una relación de poder entre hombres y mujeres como grupos. Las relaciones de poder entre los hombres construyen diferentes masculinidades . La política de géneros entre los hombres implica luchas para definir lo que Connell denomina masculinidad “hegemónica” o “socialmente dominante”, y que la forma de masculinidad que es hegemónica en un determinado tiempo y lugar implica una concreta institucionalización del patriarcado y una estrategia concreta para la subordinación de las mujeres. En un anterior trabajo propuse la identificación de diferentes formas de patriarcado, a través de un análisis de las estrategias empleadas por las mujeres paras hacerles frente, según la clase social, la casta y la etnia. De todos modos, no tuve plena conciencia de las dinámicas existentes entre los hombres, debido a mi creencia implícita de que el patriarcado se reproduce a sí mismo en primer lugar en las relaciones entre, más que en las relaciones dentro de los géneros; esto me llevó asimismo a privilegiar ciertas instituciones (parentesco y familia) respecto a otras (tales como el Estado y el ejército). Aunque sigo creyendo que el patriarcado tiene su más rotunda expresión en relación con la subordinación de las mujeres, una explicación adecuada de la reproducción de las relaciones patriarcales exige una atención más estricta hacia esas instituciones que son las responsables principales de las identidades masculinas. El punto de vista de Connell abre la posibilidad de examinar las masculinidades subordinadas y el modo en que ciertas categorías de hombres pueden experimentar la estigmatización y la marginación. En Occidente, este examen, se ha centrado sobre todo en los hombres estigmatizados debido a su orientación sexual o a sus experiencias como miembros de la clase trabajadora o como negros. Sin duda todas las formas de masculinidad subordinada son atribuibles a las desigualdades estructurales de clase, casta, ubicación étnica u orientación sexual. ¿Que posible importancia podrá tener esto respecto a una élite masculina que estaba a la vanguardia del cambio social en sus sociedades? Podría tener cierta relación, en la medida en que reinterpreté su postura como una posible crisis en las maculinidad hegemónica. Esto implicó, ente otras cosas, el rechazo de vida derivado de las disposiciones domésticas de sus padres. Creo que no se ha prestado suficiente atención a las contradicciones internas de ciertos tipos de patriarcado. Por ello dirigí mi atención a la producción de la masculinidad y a sus principales instituciones responsables en Oriente Próximo musulmán entre los siglos XIX y XX en la Turquía otomana. Maridos distantes e hijos queridos Aunque la familia es el punto de partida obvio, hay reservas sobre el modo en que se abordaba habitualmente la construcción de la subjetividad de género. Gilmore invoca a los neofreudianos para dar cuenta del desarrollo de la identidad masculina: “la primera orden en la empresa de un hombre es: no ser una mujer”. Esta teoría es de utilidad limitada si queremos elucidar las formas culturalmente específicas de la subjetividad masculina o femenina. Ha habido también cierta insatisfacción respecto a la categoría de género como instrumento de análisis social para algunas antropólogas feministas. Así afirman que el género oscurece tanto como aclara nuestra comprensión de la realidad social. Ortner sugiere que un análisis basado en desventajas estructurales análogas sería más útil. Este concepto es especialmente prometedor para la comprensión de cómo interactúan las diferencias de género con otras diferencias (edad, clase y etnia) para producir subjetividades cambiantes y construcciones de género más fluidas. ¡En qué lugar de esta perspectiva encajan las descripciones de la vida familiar a fines del siglo XX?. Se repiten las sugerencias en los estudios psicoanalíticos respecto a que las sociedades con pautas estructurales que tienden a debilitar los lazos matrimoniales, en las que la maternidad se valora mucho mientras que ser esposa o hija está desvalorizado, pueden producir una implicación materna con los hijos intensa y ambivalente. La implicación se refiere a que el rol femenino culturalmente definido tiene una influencia decisiva sobre la experiencia de la maternidad. El hijo puede convertirse en blanco de la seducción materna y, al mismo tiempo, de la rabia reprimida de la madre, ya que ésta lo convierte de forma alterna en un protector idealizado y, asimismo, rechaza y ridiculiza sus pretensiones masculinas. Se supone que todo esto produce una masculinidad narcisista e insegura . Aunque en última instancia no lo suscribo. Mi resistencia se hace eco del rechazo de Loizos a mantener un concepto unificado de la “masculinidad griega”, debido a la evidente complejidad de las sociedades en cuestión y de los variados contextos en los que se desarrollan los roles masculinos. En el caso de la Turquía otomana, los escasos textos sobre el crecimiento en el seno de un hogar poligínico emanaban de la exigua élite de la clase alta. Trabajos recientes de demografía histórica confirman que la incidencia real de la poliginia puede haber sido no sólo muy baja sino también haber estado confinada en los funcionarios gubernamentales y en los religiosos de alto rango. Por muy fundamental que puedan se las experiencias en la familia, son sólo un ejemplo de una serie completa de acuerdos institucionales que entran en la definición de lo que significa ser un hombre o una mujer. Sin duda, el mayor interés reside en la multiplicidad de subjetividades de género, y en su naturaleza interactiva, y en el modo en que son reconstruidas en nuevos ámbitos institucionales. Releyendo las narrativas masculinas Pocas veces se ha escuchado la voz de los hijos varones, negociando y construyendo su identidad a partir de sus experiencias infantiles. Así, debemos tomar en consideración cómo el niño experimenta su masculinidad en relación con su madre y el mundo de las mujeres, y preguntarnos qué otras cualidades de la masculinidad se negocian a través de sus experiencias con los hombres. Más importante aún es que debemos intentar recomponer el modo en que se acoplan estas experiencias más bien diferentes de masculinidad, con todas las contradicciones y ambigüedades que esto implica. Así la transición al hamman de los hombre significa entrar en el mundo de los adultos de manera abrupta y definitiva, consumándose así la separación entre los sexos institucionalizada en las sociedades musulmanas. Es en el momento de entrar en el mundo masculino cuando puede haberse sentido “feminizado” en virtud de su cuerpo inmaduro, mientras que su status como posesor incuestionable de pene puede haber sido más seguro entre las mujeres. Es sólo conjetura saber si esta experiencia se reactiva a lo largo de la vida de los hombres, en particular cuando se encuentran en contextos totalmente masculinos que incluyen jerarquías de poder, en las que se perciben a sí mismos dotados de relativamente escaso poder. Suad Joseph, en una etnografía basada en el Líbano, convierte en un argumento de peso la importancia fundamental de las relaciones hermano/hermana al definir un sentido de género. La autora sugiere que los hermanos y hermanas árabes están atrapados en una relación de amor y mimo, por un lado, y de poder y violencia, por otro, de una manera que reproduce el patriarcado árabe. Construcciones de la masculinidad en las interacciones hombre/mujer Las mujeres adultas celebran las masculinidad física de un muchacho dándole gusto mimándolo y accediendo a sus peticiones. Mientras el muchacho está solo con la madre y las hermanas puede jugar a ser el amo incuestionado de la casa. Sin embargo, cuando están su hermano mayor y su padre, la situación cambia radicalmente. Es apartado y se le confían tareas domésticas, todavía forma parte del ámbito femenino y goza de un status muy bajo. Frente a los varones mayores el joven se muestra encantador, apaciguador y obediente; de varias maneras, su comportamiento es una réplica del comportamiento que se espera de las mujeres ante la autoridad de los varones adultos. Además, puede existir en la masculinidad una violencia subyacente que emerge en las relaciones entre los hombres. Los temas de dominio y subordinación son muy evidentes no sólo en las interacciones intergeneracionales, sino también entre iguales. Hostilidad y estímulo en las relaciones masculinas. En las interacciones de la vida cotidiana adquiere la forma de “ser de mecha corta”, es decir que a la más ligera falta de respeto o provocación puede desembocar en lo que parecerían consecuencias desproporcionadas. Hay una fuerte relación entre extracción social y expresiones de la masculinidad agresiva, con formas más moderadas y manifestaciones verbales en las clases superiores, y con formas menos contenidas y físicas en las clases populares. Hay escasa documentación sobre investigaciones referidas a la naturaleza de las relaciones intergeneracionales entre hombres. Aun así, un reciente estudio sobre los hogares de Estambul, basado en entrevistas en profundidad con mujeres, que eran el sostén de la familia, y sus maridos desempleados ofrece importantes claves referentes a las distintas orientaciones entre el hombre como sostén de la familia, su inestabilidad ocupacional y las relaciones de género a nivel del hogar. Hay una ambivalencia que surge en relación con el control del presupuesto familiar y de las prioridades de gasto. Algunos hombres guardaban rencor a sus hijos porque los consideraban beneficiarios de lujos y favores que ellos mismos nunca habían tenido, manifestando así la competencia de los maridos con los hijos respecto a la atención de la madres. Además, dado que muchos hombres no poseían el control efectivo del presupuesto no podían, de hecho, influir sobre las prioridades de gasto de sus mujeres. Por otro lado, la preocupación por demostrar su masculinidad los empuja a tratar de mantener su status comunitario aferrándose a los gestos simbólicos de masculinidad, revelando este estudio, la existencia de un nexo entre la alienación doméstica de los hombres y su tendencia a buscar confirmación y compañeros masculinos fuera de casa ,desencadenando ,en ciertos casos, un círculo vicioso. Loizos señala el contraste en Grecia entre la masculinidad “domesticada” del responsable de la casa y la de los hombres “de espíritu libre” cuyo ámbito es el café. En esta muestra de Estambul la masculinidad libre tiene un valor compensatorio. La expectativas de estímulo por parte de los pares puede provocar una enorme tolerancia hacia todo tipo de infracciones y malos comportamientos. Aún así, hay mucha documentación respecto a que la función y el carácter de lo hombres van cambiando a lo largo del ciclo vital, proporcionando diversos escenarios para la realización de diferentes formas de masculinidad. En Anatolia, había tres grupos de edad conocidos para los hombres adultos, que corresponden a los cambios en sus roles, en contraste con la doble distinción de las mujeres entre kiz(muchacha soltera) y kadin (mujer casada). A los niños se les llamaba bala. Delikanli (de sangre loca) se refería a los adolescentes y jóvenes solteros, a los que se les aceptaba en alguna medida, un comportamiento desviado como propio de esta etapa. Los adultos casados son los akay, que constituyen el grupo activo de la aldea económica y políticamente. Y los kart akay (hombres viejos). Las ambigüedades de género y el deseo homoerótico masculino Los jóvenes son retratados como objeto de deseo y competencias entre los hombres de más edad, entre otros jóvenes y entre las mujeres del barrio que tratan de seducirlos para que sean sus amantes. Es sobre todo la juventud y la belleza las que son objeto de deseo, y el amado es descrito como escurridizo y omnipotente. Con todo, sociológicamente, el poder de los jóvenes es un mito, solían depender de un poderoso patrón para su sustento y eran vulnerables ante cualquier abuso. De todos modos hay mucha documentación referente a que, para muchos, la homosexualidad no constituía un tipo de vida exclusivo, pues acababan casándose y teniendo familia. Lo que es de destacar aquí son las extremadamente complejas maneras en las que estos hombres eran erotizados. Como jóvenes, combinan toda una serie de masculinidades y feminidades – las características suaves y la esquivez de la adolescencia mezcladas con el vigor y la energía de su masculinidad- que provocaban su retrato como objetos de deseo, siendo igualmente ambiguo el género del cortejador. Conclusión Pretendía documentar la relatividad temporal, situacional y relacional de las identidades masculinas, situar las masculinidades en contextos institucionales culturalmente específicos que delimiten la serie de discursos y opciones asequibles a los actores sociales. Estos contextos institucionales son el lugar de prácticas materiales que dan cuerpo y forma a la subjetividad de género y aun así están sujetos a cambios y transformaciones constantes,. Detrás de la persistente fachada de los privilegios masculino yacen profundas ambigüedades que pueden dar lugar al discurso defensivo masculinista y aun deseo genuino de protesta y cambio. TEMA14 ESTUDIOS LESBICOS Y GAYS EN EL AMBITO DE LA ANTROPOLOGIA INTRODUCCION Al finalizar los años 20, Goldenweiser completó una de las pocas revisiones que se escribieron acerca de la sexualidad. La homosexualidad aparece como otro aspecto “sub rosa” del sexo. Sub rosa significa literalmente, bajo el rosa; secreto, clandestino, que desalienta el descubrimiento. Durante la primera mitad del siglo, las alusiones al comportamiento homosexual estaban ambiguamente disimuladas. Hasta finales de los años 70 no empezaron a publicarse textos lésbicos/gays. En los 90 afloraron los análisis etnográficos del comportamiento e identidad homosexual, de la flexibilidad de géneros, de las comunidades lesbianas y gays, de las prácticas sexuales transgresoras y de la homosexualidad. Hoy en día los estudios lésbicos/gays se caracterizan por la irregularidad y por los conflictos con otras disciplinas. En las dos últimas décadas el análisis de las homosexualidades y del transgénero se ha convertido en una actividad “supra rosa”. LOS RECOPILADORES DE DATOS La cobertura de la sexualidad entre personas del mismo sexo y transgenéricas es desigual, por razones entre las que se incluyen la ignorancia intencionada, el temor a las repercusiones en el ámbito profesional, la escasez de documentación de periodos anteriores y la reticencia por parte de los etnógrafos. Al igual que la liberación gay tuvo sus raíces en el movimiento homófilo y en la “cultura de bar” de decenios precedentes, los estudios lésbicos/gays deben su aparición a una serie de avances intelectuales que prepararon el terreno para su actual expansión. El reconocimiento en cuanto al cambio de los paradigmas psicológicos a los culturales en la homosexualidad se ha atribuido habitualmente a la escuela construccionista social de los años 70. Los antropólogos recurrieron a D´Emilio y McIntosh y al trabajo de Foucault para argumentar que las formas y las circunstancias del comportamiento homosexual estaban determinadas por contextos culturales específicos. Algunos fueron más lejos al asegurar que la homosexualidad y el “impulso sexual” son inventos sociales que no tienen analogía fuera de las sociedades occidentales. Vance discrepó del construccionismo social, abogando a explicaciones biologistas de la homosexualidad. Hooker descubrió que los síntomas psicológicos eran producto de la estigmatización social de la homosexualidad más que una fuente de desviación. En la escuela “cultura y personalidad”, podemos encontrar otra serie de antecedentes de este giro construccionista social. Bénedict y Mead no discutían el concepto de homosexualidad como un asunto de temperamento o impulso individual, pero sí veían algunas sociedades más preparadas que otras para acomodarse a esta variante. Sonenschein “rompió el silencio” de una manera sin precedentes defendiendo explícitamente el valor de un enfoque etnográfico para el estudio de la homosexualidad. Newton, en su “Mother Camp”, marcó un hito sobre varones que actúan de mujeres. En la actualidad, las presentaciones etnográficas del comportamiento y de la identidad homosexual abarcan desde la amistad erótica de Lesotho hasta los relatos de “machistas” nicaragüenses, los cuales tienen relaciones sexuales con otros hombres pero no se consideran homosexuales. La distancia entre el rudimentario trabajo de Westermarck y la abundante recopilación de Greenberg de 1988 representa un gran salto en cuanto al material disponible, pero formalmente representa un mero saltito para la antropología de sillón. Además de la búsqueda de pruebas sobre la homosexualidad en “otras” sociedades, en estos estudios se ofrecen varios proyectos intelectuales: 1) Valoración del nivel de “tolerancia” o “aceptación” de la homosexualidad en las distintas sociedades. 2) Intentos de correlacionar prácticas o formas específicas de organización social con la presencia de transgenerismo o sexualidad entre personas del mismo sexo. 3) El desarrollo de tipologías transculturales de homosexualidad. Los investigadores prefieren el primer proyecto, dada la arrogancia heterosexual que domina la vida en las sociedades occidentales donde la mayoría de los investigadores nacieron. Sin considerar su alcance geográfico, muchos estudios de este tipo hacen caso omiso del contexto histórico puesto que mezclan observaciones contemporáneas con detalles de periodos anteriores para hacer generalizaciones sobre “travestismo” o relaciones entre personas del mismo sexo. La clasificación de homosexualidades de Greenberg en: transgeneracionales, transgenéricas e igualitarias, es representativa de esta tendencia. Las formas transgeneracionales, se caracterizan por la diferencia de edad de la pareja y la división de los actos sexuales que se consideran apropiados para cada uno. Formas tales como el “berdeche” indoamericano, en la que los hombres adoptan elementos del atuendo y actividades asignadas a las mujeres, pertenecen a la categoría transgenérica. LA ESCUCHA DE VOCES HOMOSEXUALES La etnocartografía de la homosexualidad, si no de los homosexuales, en las distintas sociedades del mundo todavía no se ha desarrollado suficientemente, pero está llegando a los límites a los que se enfrenta a cualquier empresa que busca información ante de plantearse cuestiones teóricas. En efecto, la ausencia de teoría se convierte en el hundimiento de la teoría. De suerte que las explicaciones funcionalistas, las asunciones etnocéntricas y las síntesis ad hoc de escuelas de pensamiento filosóficamente incompatibles, permanecen latentes y entre líneas. En ninguna parte están esbozadas de manera más aguda los efectos del desinterés hacia la teoría que en las reflexiones de Bolton acerca de la investigación del SIDA en la antropología. El renovado llamamiento a la teoría no pretende minimizar los esfuerzos de aquellos que han escrito relatos descriptivos de sus experiencias de campo. A pesar de la acumulación de la investigación suficiente para respaldas la elaboración de tipologías, es aún muy poco el conocimiento del transgenerismo y de la sexualidad entre personas de un mismo sexo en muchas zonas. Especialmente escasos son los datos existentes sobre homosexualidad y homoerotismo entre mujeres fuera de los Estados Unidos. Sin la actividad etnocartográfica poco se sabría acerca de la increíble variedad de escenarios en los que se da el transgenerismo y la sexualidad entre personas de un mismo sexo. Sin embargo, lo incompleto de esta cobertura geográfica lleva consigo sus propios peligros. Cuando solo uno o dos investigadores han estudiado la homosexualidad o el transgenerismo en una zona concreta, se crea una situación en la que el antropólogo en solitario es el responsable de describir a “su gente”. En encuentro circunstancial de uno o dos etnógrafos con una sociedad en particular quiere decir que la mayoría de la información está configurada por el enfoque analítico que el antropólogo en cuestión haya adoptado. Los estudios antropológicos lésbicos/gays están pasando, en la actualidad, por una transición que recuerda el cambio que se produjo de la antropología de la mujer a la antropología de género. Cuando la antropología de la mujer empezó a valorarse, los investigadores rompieron los límites de un proyecto de investigación académica centrado en la recopilación de información, que habría de dar a las mujeres la voz que previamente se les había negado en los escritos etnográficos. El cambio a una antropología de género amplió la iniciativa, pasando de la recogida de datos a la teorización, y de un enfoque exclusivo sobre las mujeres al estudio de feminidades, masculinidades y relaciones hombre-mujer. Romper el silencio sobre la homosexualidad resulta problemático desde el momento en que los estudiosos han empezado a preguntarse qué se considera homosexualidad en el contexto transcultural. LOS TERMINOS DE UN ACUERDO Desde el principio, los tópicos asociados con los estudios lésbicos/gays en la antropología se han visto devaluados por un uso impreciso e inconsciente de la terminología: homosexual, hermafrodita, sodomita, travestido, transexual e incluso transgenerista. La mayor parte de los términos que se han manejado tan despreocupantemente en el pasado proceden de la sexología, una disciplina que creció junto a la antropología a finales del siglo XIX y principios del XX. De todas las clasificaciones de personas desarrolladas por la sexología, la “homosexual” ha resultado ser la más duradera. Los primeros que escribieron sobre homosexualidad, como Bénedict. Mead y Kroeber, suponían que ciertas personas, en cualquier sociedad, podían poseer una naturaleza homosexual presocial, la cual podría o no encontrar una expresión socialmente aceptable, dependiendo de las opciones culturales disponibles. Weeks argumentó a favor de la utilidad de distinguir entre la identidad homosexual y el comportamiento homosexual. En consecuencia “quien soy y que hago” son analíticamente distintos. Decir “soy una persona gay” supone infundir la sexualidad en la personalidad total de una manera que puede resultar incomprensible para alguien que toca los genitales de otro hombre o mujer en una sociedad que no disponga de una palabra para esa acción. La experiencia de ir a un bar gay o de involucrarse en la política feminista lésbica contrasta claramente con la organización del homoerotismo en sociedades que no han formado “comunidades” basadas en la identidad sexual. Conceder a la homosexualidad el status de una “entidad” que transciende contextos culturales específicos puede convertirse rápidamente en una empresa problemática. Una cosa es hablar de “homosexualidad ritualizada” en Nueva Guinea y otra muy distinta refundir este conjunto de prácticas como “transacciones de semen” o “rituales de inseminación a muchachos”. En el primer caso, el término “homosexualidad” destaca el erotismo y el contacto genital entre personas del mismo sexo. En las otras expresiones, el énfasis cambia hacia relaciones de intercambio a hacia la ingestión de una substancia apreciada por sus propiedades vitales. Algunos de los trabajos más apasionantes que se ocupan de la terminología examina el papel que desempeña la categorización sexual en la negociación del poder. Estos analistas reemplazan la cuestión positiva que pregunta qué término es el más “exacto” por una pregunta sobre los contextos que dan lugar a discusiones sobre la clasificación social, los efectos de esos conflictos y las estrategias lingüísticas adoptadas por las personas implicadas. En un análisis semiótica del desfile del orgullo gay y lésbico de Chicago, Herrell examina el uso de los símbolos para crear comunidad al mismo tiempo que lo significan. DONDE ESTAN LOS MUCHACHOS A pesar de lo desacreditado que está el concepto de homosexualidad institucionalizada, ahora que los estudios han problematizado el status de la homosexualidad como término básico, el concepto sugirió que las sociedades pueden hacer rutinario y normalizar el comportamiento homosexual. Bajo sus auspicios, los etnógrafos comenzaron a acumular una masa crítica de material a partir de dos focos, Melanesia y la Norteamérica nativa. El hecho de que estas áreas en concreto se hayan situado en el centro de la atención etnográfica es una cuestión que merece investigarse por derecho, propio. En ambos casos los antropólogos se han centrado en el proceso por el cual los jóvenes se convierten o no en hombres. Muchos grupos de Melanesia han considerado el semen como una sustancia curativa y fortalecedora, esencial para el crecimiento de los jóvenes, pero que se acaba agotando en el transcurso de la vida. Dependiendo de cada sociedad concreta, los varones que se inician pueden adquirir la indispensable sustancia agachándose y aproximándose a un varón de más edad (sexo oral), actuando como receptor en el coito anal y/o frotando semen sobre el cuerpo. De acuerdo con Herdt, estas prácticas ponen en marcha un proceso de masculinización que acelera el paso de los iniciados hacia la virilidad. Existen interpretaciones alternativas de estos ritos, algunas surgidas de las críticas al trabajo de Herdt. Por ejemplo Creed ve el “sexo” integrado en las iniciaciones como un mecanismo mediante el cual los adultos mantienen su control sobre los jóvenes. Según Lattas, el intercambio de semen proporciona la metáfora del regalo. Whitehead sostiene que muchos grupos valoran más la solidaridad del clan que la virilidad en los rituales de fertilidad. El grueso del trabajo sobre las relaciones entre varones en Melanesia ha proporcionado a los investigadores de los estudios de género el material para rebatir la reducción de la sexualidad a un “hecho natural” presocial. Hasta el punto de que algunos grupos de Melanesia han considerado las prácticas con semen como un paso esencial hacia la virilidad. Si el material sobre Melanesia seduce al mostrar sociedades en las que la homosexualidad es una norma situacional, la investigación sobre los berdache indios americanos capta la fantasía de una sociedad donde la homosexualidad puede ser normativa y transgresora a la vez. Berdache es otro término comodín que los etnógrafos han usado para describir a los hombres (y, en menos ocasiones, a las mujeres) que adoptan al menos algunas ropas, ocupaciones y/o parejas sexuales culturalmente prescritas que los occidentales llamarían del sexo opuesto. La investigación sistemática sobre los berdache es anterior a la incorporación de los estudios lésbicos/gays. La cuestión de si los berdache eran miembros aceptados e incluso honrados en su sociedad ha dado lugar a apasionados debates. En un artículo muy criticado sobre el desarrollo histórico de la institución, Gutiérrez afirma que los berdache eran originariamente prisioneros de guerra a quienes sus captores obligaban a vestirse con ropas de mujer y a realizar “actos sexuales” como señal de subordinación. Por el contrario, Greenberg sostiene la teoría de que los ejemplos registrados en los que los berdache eran objeto de burla o censura tenían más que ver con el parentesco que con el desprecio. En ocasiones sus relatos rozan una forma de idealización hacia los homosexuales como héroes culturales que abrieron nuevos caminos en la lucha contra los códigos de conducta establecidos. En un trabajo acerca de Lawrence de Arabia, Silverman afirma que la práctica de travestismo étnico permitió a Lawrence no solamente imitar a los árabes o incluso transformarse en árabe, sino “ser más árabe” que los árabes. Su llamativa vestimenta tenía más que ver con la construcción del árabe en la imaginación europea que con la adaptación cultural o la transmisión del conocimiento social. De esta manera Lawrence esperaba ver aumentado su poder inspirando a sus seguidores árabes a que imitasen su interpretación “de lo árabe”. Desde este punto de vista, el/la berdache aparece como una interpretación, más Mujer que las mujeres que lo/la rodeaban; no obstante a los ojos de muchos etnógrafos el berdache se ha convertido en un género diferenciado. MAS ALLA DE LO BINARIO El alto grado de interés que suscita la idea de sociedades con múltiples géneros no resulta particularmente sorprendente, dado que esa noción se opone al dualismo del sistema occidental de dos géneros. Los estudiosos no tienen claro qué hace que una categoría en particular pueda considerarse como un género diferenciado. ¿En qué punto el berdache deja de ser un ejemplo de ambigüedad de género, o una variante de masculinidad o feminidad, y se convierte en un género por derecho propio?. No hay explicaciones satisfactorias que aclaren porqué el número de géneros postulados parece estar entre dos o tres y no entre cinco y siete, o por qué muchas de estas categorías no tienen su equivalente femenino. También se deja sin examinar la extraña resonancia entre el “descubrimiento” antropológico de géneros múltiples y la categorización, en el siglo 19, de los homosexuales como miembros de un tercer sexo, a mitad de camino entre mujeres y hombres. Mientras algunos etnógrafos estaban investigando la posibilidad de géneros múltiples, otros empezaron a desarrollar lecturas más matizadas de la dicotomía entre Varón y Mujer. Otros estudiosos han ido más allá de lo binario sin caer en el nominalismo que multiplica los géneros. Povinelli, por ejemplo, describe el ritual en el que mujeres aborígenes australianas de una cierta edad se transforman ceremonialmente en hombre y en mujer a la vez. EL SIDA Y EL RENACIMIENTO “AMERICANO” No se puede subestimar la pandemia del SIDA en la actual fascinación académica por la ambigüedad de género y la fragmentación de la identidad. Esta pandemia, que no hace distinciones entre las personas, atraviesa las identidades mismas que han servido de base para la aparición de las “subculturas” gays. Los trabajos más especializados se centran en fenómenos como los efectos de la representación de la enfermedad en jóvenes que revelan su homosexualidad en la era del VIH. Algunos estudios demostraron el impacto de la (re)medicalización de la homosexualidad, que históricamente ha sido inseparable de la constitución y de la opresión de los sujetos gays en las sociedades occidentales. Muy pocos trabajos elaboran sus debates en el marco de una categoría como la etnicidad, que atraviesa la identidad sexual y al mismo tiempo incluye a miembros de la población identificados como gays, lesbianas y bisexuales. Fuera de los Estados Unidos pronto se hicieron palpables los inconvenientes de aplicar la metodología antropológica convencional a una epidemia que se extiende por regiones geográficas diversas. La permeabilidad, en las zonas urbanas donde organizan por lo menos algunos aspectos de la sexualidad entre personas del mismo sexo, demuestra la relativa facilidad con la que el VIH puede atravesar las fronteras imaginadas. En Méjico, por ejemplo, muchos hombres tienen relaciones sexuales tanto con hombres como con mujeres sin considerarse gays. Así que la identidad a menudo se sexualiza en categorías de activo y pasivo, penetrador y penetrado, en lugar de por la alternativa elegida. Bolton concluye que, en una época en que la mayoría es consciente de que deberían tener relaciones sexuales más seguras, la única manera de saber si las personas practican lo que predican es que al menos haya etnógrafos que tengan relaciones sexuales como parte de su investigación. La fuerza de la etnografía lésbica/gay más reciente sobre los EE UU reposa en su detallado tratamiento del contexto histórico, del análisis de clase y de las relaciones materiales. Esta literatura también presta atención al erotismo y a las relaciones de género entre mujeres de una manera que no se aplica en otras partes del mundo. Las etnografías de EE UU de décadas anteriores presentaban a menudo el “mundo gay” como algo monolítico y consideraban a sus integrantes como representantes de las personas identificadas como lesbianas y gays en cualquier otro lugar. En contraste, tres importantes nuevos estudios ofrecen una cuidadosa investigación, de relevancia teórica, que deberían ocupar un lugar perdurable en la larga tradición estadounidense de estudios de comunidad. Newton, en su historia cultural de Cherry Grove (Fire Island), examina una ciudad de veraneo en la que se desarrolló la primera “geografía controlada gay” del mundo. En Cherry Grove, los hombres gays y las lesbianas pudieron hablar y actuar por primera vez desde una posición de mayoría numérica. Kennedy y Davis captan la interacción entre los cambios a nivel local y la elaboración de una “subcultura” nacional en los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial. Su relato de lesbianas de Búfalo, marca un hito y es el primero que muestra la contribución de los movimientos sociales de los años 1950-1970 hecha por mujeres de clase trabajadora que participaban en la cultura de bar de las butch/femme. La exploración de Kennedy y Davis de la semiótica del deseo y la atracción tampoco tiene igual en las etnografías de lesbianas y hombres gays. La nueva etnografía lésbica/gay de los EE UU ilumina temas de permanente interés antropológico: la relación entre estructura y acción; espacio, migración e identidades culturales; formación de comunidades; mercantilización; transformaciones ideológicas; jerarquías puestas en entre dicho de “buen” o “mal” sexo; y la relación de grupos subordinados en la cultura dominante. Resulta adecuado que gran parte de esta investigación se base, aunque críticamente, en los conceptos de identidad y comunidad. Para los antropólogos que trabajan en los EE UU, el objeto de estudio sigue siendo el crisol cultural que generó las categorías de lesbiana y gay, bisexual y queer, heterosexual y homosexual y que continúan organizando las investigaciones y las vidas. ¿QUIÉN ES AHORA EL NATIVO? Los etnógrafos han dirigido su atención hacia “lo que los nativos tienen que decir”, no solo con manifiestas encubiertas sobre “creencias tradicionales”, sino también con análisis interpretativo mucho más sofisticados. Una irónica consecuencia de los debates terminológicos ha sido el sembrar la duda acerca de la división entre el Nativo y el Otro (¿nativo respecto a qué?) que enmarca este cambio. No se puede sobrestimar la importancia de la participación de etnógrafos gays, bisexuales y lesbianas en el desarrollo de los estudios transculturales de sexualidad y género. Pero los estudios lésbicos/gay en antropología ya no son fácilmente diferenciables en cuanto a producción realizada por etnógrafos y por nativos, o incluso por etnógrafos que se desdoblan en informantes. Un cuarto de siglo después de que la Rebelión de Stonewall marcase el comienzo del movimiento gay, las lesbianas y los hombres gays continúan luchando contra las limitaciones de una estrategia política (salir del armario) que toma como algo dado las categorías sexualizadas de la personalidad (lesbiana, gay, bisexual). Hasta el punto de que estos nativos en concreto permanecen enraizados en un sistema de secretismo y revelación; se encuentran con una paradoja similar a la que se enfrentan sus etnógrafos: los investigadores de los estudios lésbicos/gays que buscan la aprobación en una disciplina que, hasta hace poco, les ha marginado en cada nueva contribución en este campo. En vez de agravar una preocupación sobre cuestiones de visibilidad o de vigilancia de la frontera entre “los de dentro” y “los de fuera”, los mejores trabajos en este campo usan el material etnográfico de una forma relativista clásica para desnaturalizar las concepciones occidentales de género y sexualidad. TEMA15 LA TRANSVERSALIDAD DE GÉNERO. CONTEXTO CULTURAL Y PRÁCTICAS DE GÉNERO Anne Bolín Géneros hermafroditas, tradiciones «dos-espíritus» (que formalmente se denomi nanberdache), roles transgenéricos tales como los de las mujeres con corazón de hombre de los piegan septentrionales, matrimonio entre mujeres, matrimonio entre muchachos, y rituales en los que están institucionalizados el travestismo y/u otras con ductas transgenéricas demuestran la existencia de cinco formas de varianza de género que encontramos a escala global. Aunque hay, sin duda, muchas otras formas de clasificar las identidades y las conductas de género variantes ofrecidas por la documentación etnográfica, este esquema clasificatorio representa un esfuerzo piloto para crear una tipología. La finalidad de esta tipología es impulsar las comparaciones y localizar los comunes denominadores entre los fenómenos de variación de género. El modelo de las cinco formas se inspira en «Cross-Cultural Forms of Homosexuality and the Concept Gay» [Formas transculturales de la homosexualidad y el concepto gay] de Gilbert Herdt (1988). En este trabajo Herdt presentaba un modelo cuádruple de las prácticas homosexuales consideradas histórica y transculturalmente. La tipología del autor es un intento incipiente de impulsar un tipo de análisis que vaya más allá de los puntos de vista clásico y moderno sobre el género como los status transformados. Ha intentado ilustrar todo esto en el título al utilizar el término “transversalidad”. Esta terminología no parece denotar la experiencia de muchos en la comunidad transgenérica norteamericana que se hallaba plenamente comprometida en la creación de una nueva «generidad» —es decir, en un proceso de construcción del género—. La transversalidad es definida por el New Callegiate Dictionary de Webster (1974) como «algo que cruza o se sitúa a través». Este artículo investigará las expresiones transculturales de la varianza de género en términos de géneros cruzados/ alternativos/ adicionales; roles transgenéricos, rituales en los que se produce la conducta transgenérica, así como los datos recopilados recientemente de miembros de la emergente comunidad transgenérica estadounidense. Por consiguiente, el término «transversal» capta algo de la gestalt de este artículo y resulta satisfactorio tanto para la comunidadtransgenérica como para los ámbitos académicos. La imagen válida de transversal implica atravesar y también interpenetrar y trasladar aspectos de los símbolos de género. La autora presenta una tipología de cinco formas de varianza de género a través de ejemplos seleccionados de la producción etnográfica. Estos ejemplos ilustrarán cada una de las cinco formas identificadas de variancia de género: 1) géneros hermafroditas, 2) tradiciones dos-espíritus, 3) roles de género cruzado como en las tradiciones tipo «corazón de hombre», 4) matrimonio entre mujeres y 5) rituales de género cruzado. Discutiremos cada una de estas formas en términos de las contribuciones de la orientación cultural construccionista, destacando el contexto social de la forma y haciendo comentarios sobre debates importantes. El foco teórico se situará sobre la «carga simbólica» de la varianza de género. Incorporaremos los datos sobre sexualidad para ilustrar que la sexualidad no es una característica esencial sino que se construye socialmente en relación con las categorías de género existentes/identidades sociales de género. Seguirá una discusión sobre las implicaciones que tienen estas distintas formas de varianza de género en la deconstrucción del paradigma de género norteamericano contemporáneo. Las cinco formas incluyen la manipulación cultural y reclasificación de los atributos de género. Estas categorías de varianza de género representan una combinación en forma de collage y/o un desmontaje y recolocación de insignias fisiológicas o corpóreas y rasgos conductuales que se asignan culturalmente como de género. Estas formas problematizan nuestro paradigma de género biocéntrico occidental como bipolar y biológicamente inequívoco. Cada categoría será examinada en términos de su contexto cultural incluyendo suge rencias interpretativas para la comprensión del género como se practica. No sólo el registro transcultural tiene implicaciones en el decantamiento del paradigma de género euronorteamericano, sino que este conocimiento tiene también el potencial de impactar e infiltrarse. La autora cree que esto es verdad al menos para un grupo de población. La producción bibliográfica antropológica y las teorías construccionistas/ interpretativistas han gozado de una audiencia receptiva en muchos que se identifican a sí mismos como miembros de la comunidad transgenérica. La evidencia del género cruzado proporcionada por la etnología ha constituido un factor en los cambios culturales que se han producido con el surgimiento de una comunidad transgenérica a partir de los grupos locales de transexuales y travestidos. Esta investigación se centra específicamente en aquéllos que se han autoidentificado como transexuales de hombre a mujer, cross-dressers masculinos, y travestidos. Orientación conceptual Varianza de género: hace referencia a los conceptos científicos occidentales, basados en el género, de status y rol. Status: se define como posición o lugar que se ocupa en una sociedad que incluye derechos y deberes. Rol: es un conjunto de conductas, esperadas socialmente y asociadas con el status. Mientras los status de varianza de género tales como las instituciones dos-espíritus son relevantes en la literatura antropológica, es importante destacar que los status de varianza de género son sólo un tipo de variantes de género, como puede verse en este modelo de las cinco formas. Los componentes del paradigma de género estadounidense/occidental incluyen sexo y género. Normalmente, el sexo se refiere a los componentes biológicos que incluyen «… cromosomas, genitales externos, gónadas, aparato sexual interno, estado hormonal, características sexuales secundarias e incluso el cerebro», según Stoller. De manera general incluye los genitales y otras características fisiológicas adscritas a varones y mujeres. Género se define aquí como el dominio psicológico, social, y cultural de la condición de varón o mujer. El género es una construcción social y un sistema de significados multidimensional que incluye a la identidad de género, tanto personal como social. La identidad de género se interpreta incluyendo componentes de la identidad personal y de la identidad social. La identidad de género ha sido definida como la «uniformidad, unidad, y persistencia de la individualidad de una persona como varón o mujer (o ambivalente), en mayor o menor grado, en especial si se experimenta como autoconciencia y conducta». La identidad de género incorpora la experiencia privada de la identidad personal o del concepto de sí mismo, mientras que la identidad social se refiere al reconocimiento sociocultural o categorización de las identidades de género. E incluye el status o posición en la sociedad como género que es, como mujer, hombre, muchacha, muchacho, y concomitantes de rol tales como la apariencia, el porte, y las conductas. En la cultura occidental todo ello incluye conceptos sociales de feminidad y masculinidad. La identidad de género y la identidad social pueden o no coincidir en la vida individual o en una interacción concreta. Las sociedades contemporáneas entienden el sexo con el significado de género, lo que se considera la quintaesencia de las insignias del sexo tienen escasa estabilidad desde el punto de vista histórico y comparativo. Esto tiene repercusiones en la comprensión de cómo las identidades de las variantes de género se sitúan contextualmente en el seno de un sistema más amplio de significados asociados a la femini dad y a la masculinidad, transculturalmente y en Norteamérica. Los amarres teóricos consisten en influencias de la antropología simbólica e interpretativa y de la historia social, unido al análisis posmoderno del discurso. Las cinco formas del modelo de variancia de género 1. Géneros hermafroditas El pseudohermafroditismo es interesante, pues este fenómeno revela sistemas de clasificación cultural de la variación fisiológica. El prefijo pseudo «se utilizaba hace tiempo para indicar el hecho de que las gónadas no estaban mezcladas hermafrodíticamente (tejido ovárico y testicular) como en el verdadero hermafroditismo, sino que eran testiculares (pseudohermafroditismo masculino) u ováricas (pseudohermafroditismo femenino). Por razones de brevedad, se usa el término hermafroditismo, y sedefine como «una condición congénita de ambigüedad de las estructuras reproductivas de forma tal que el sexo del individuo no está claramente definido de modo exclusivo como varón ni de modo exclusivo como mujer.» El estudio de Edgerton sobre los pokot de Kenya. Investiga elsererr, un status hermafrodítico reconocido que no está calificado de varón ni de mujer. Entre los pokot las insignias principales del status de varón o de mujer son el juego sexual, prepuberal y adolescente y la circuncisión ritual de ambos géneros, y la reproducción. Pero, debido al desarrollo genital incompleto de los sererr, éstos no pueden asumirroles sexuales y reproductivos apropiados, y sus genitales poco desarrollados tampoco pueden ser circuncidados debido a la naturaleza de su desarrollo. Las palabras de un pokot son indicativas: «Un sererr no puede ser una persona de verdad. Para ser un verdadero pokot hay que ser muy hábil en el sexo. O se hace bien el sexo o no se puede tener buena opinión de sí mismo y nadie pensará bien de uno.».Se les niega el status de mujer o varón y ocupan un inframundo sin género, si no se los mata al nacer. Los navajos proporcionan un ejemplo de una cultura en la que el status de hermafrodita está muy valorado. Los navajos reconocen tres sexos físicos:hermafroditas, varones, y mujeres,y al menos tres o más status de género: varones (muchachos), mujeres (muchachas), y nadie. Hay tres tipos de nadie:verdaderos nadie y falsos nadie, que pueden ser hombres (varones) y mujeres (hembras) genitales. No está claro si a los falsos nadiehombres y mujeres genitales se los considera nadie o bien otra categoría. A los nadie se les asigna esta posición sobre la base de sus genitales ambiguos. Asumen tareas y comportamien tos relacionados con las mujeres pero también tienen derechos especiales de los que no gozan los demás navajos. Las parejas sexuales de un nadie pueden incluir a mujeres u hombres, pero no a otros nadie ni a falsosnadie. Por ello las mujeres pueden elegir como pareja a varones, a nadie, o a falsos nadie, y los varones pueden elegir como pareja a mujeres, a nadie y falsos nadie. La homosexualidad, que se define como relaciones entre personas del mismo género, no se permite. Esto sirve para ilustrar proble mas de interpretación transcultural. Si el del nadie es un status de tercer género, enton ces el término homosexual carece de sentido e ilustra cómo los conceptos occidentales de orientación y conducta sexual están ligados a la polaridad de ese esquema de género. Estos emparejamientos no pueden ser clasificados según nuestro esquema occidental que se basa en la heterosexualidad, homosexualidad o bisexualidad. En efecto, el heterosexismo se descompone ante esta evidencia. Las permutaciones se hacen incluso más interesantes en el caso del falso nadie, al que se reconoce comonadie, pero cuyos genitales no son hermafrodíticos. La paradoja en el status de nadie es que mientras que los genitales hermafrodíticos definen la posición, no impide que aquellos que no son hermafroditas adquieran este status —los genitales hermafrodíticos definen pero no limitan la participación en calidad de nadie—. Aunque este no es un repaso exhaustivo, el estudio de Serena Nanda sobre los hijra de la India. iLos hijra son un tercer género reconocido, formado idealmente por varones hermafroditas impotentes que se someten a una emasculación quirúrgica ritualizada por la que se extirpan los genitales. De todos modos, la identi dad social del hijra puede ser semejante a la del nadie en el sentido de que tambiénproporciona oportunidades a los «falsos». Como tercer género variante, la comunidad hijra. El reanálisis de Sagarin del informe de Imperato-McGinley de 1974 sobre 18 varones pseudohermafroditas, que se conocen en el lugar del estudio, Santo Domingo, con el términoguevedoce, proporciona una idea adicional a las preguntas sobre la identidad, el status y el rol de género. El guevedoce ha sido tratado desde una perspectiva clínica por Imperato-McGinley como ejemplo de la preponderancia de los factores hormonales sobre los factores socializadores en la determinación de la identidad de género y de la orientación psicosexual. Los guevedoce, debido al gen recesivo que se expresa a través de la procreación, producto de las relaciones sexuales entre parientes próximos, eran al nacer genitalmente ambiguos. Se los criaba como muchachas hasta la pubertad, cuando se producía una radical virilización, su identidad de género cambiaba, su conducta se hacía masculina, y tomaban mujeres como objeto sexual. Imperato-McGinley atribuye este cambio al impacto de la testosterona en el útero y durante la pubertad. Por el contrario, Sagarin proponía una interpretación emic o «desde dentro» del cambio de género igualmente notable de los pseudohermafroditas. Constató que no se los había criado como muchachas sino como miembros de una especial categoría indígena de niños con características femeninas que se convertían en varones en la pubertad. Al interpretar al guevedoce como una clasificación popular, Sagarin ha ofrecido una explicación sociocultural que se opone al punto de vista de Imperato- McGinley, según el cual la testosterona influye en el cambio de la identidad de género, en la conducta de rol, y en la elección de la pareja sexual femenina. Así, de acuerdo con Sagarin, el guevedoce no era alguien que poseyese un problema de identidad de sexo cruzado que necesitara cambiar, sino más bien alguien del que se esperaba que se convirtiese en varón a los doce años. Fueron muchas las críticas sociológicas que se vertieron sobre la teoría de Sagarin. Los estudios de Herdty de Herdt y Davidson sobre deficiencias de cinco alfareductasa entre los sambia se refieren directamente al imperio biocéntrico del determinismo hormonal de Imperato-McGinley. Herdt y Davidson constatan la pre sencia de una categoría de tercer género según la cual eran identificados nueve varones sambia pseudohermafroditas, conocidos por kwolu-aatmwol, «cosa masculina que se transforma en cosa femenina». Se los cría con el status estigmatizante de varoneskwolu-aatmwol: «personas que parecen más varones que mujeres, que se sabe que son hermafroditas.» Se los cría como semejantes a los varones porque presentan alguna masculinización de los genitales en la pubertad. Es interesante que, en una situación semejante a la de la pareja de hermafroditas de Money y Ehrhardt, otros cinco adicionales fuesen asignados como mujeres accidentalmente, sólo para que sus status se viesen revertidos posteriormente cuando fueron adultos. Aparentemente, estas mujeres sólo cambiaron a un status ambiguo con reticencia, contradiciendo la noción de Imperato-McGinley de cambio de identidad de género de origen hormonal. 2. Tradiciones dos-espíritus Los estudios antropológicos clásicos sobre las tradiciones dos-espíritus está fuertemente sesgada hacia ejemplos de presuntos varones genéticos/genitales. De todos modos, las mujeres también ocupan estas posiciones. No está claro si las formas dos-espíritus femeninas son semejantes o no a las formas masculinas. Se puede afirmar convincentemente que, dado que los status de género, globalmente, están estructurados de manera diferente para las mujeres y para los hombres, los status de varianza paralas mujeres no tienen por qué ser imágenes especulares de la varianza de género de los varones. Características: 1) una posición reconocida culturalmente de género transformado y/o como un status adicional que incluye vestir parcial o completamente como el otro género; 2) adopción de conductas y portes asociados con el otro género o una única combinación de conducta de varón y de mujer (es decir, un status mixto); y 3) en ciertos casos se elige una pareja del mismo sexo fisiológico. El registro etnográfico afirma rotundamente que la identidad de género es anterior a e/o independiente de la conducta sexual. Las tradiciones dos-espíritus registradas etnográficamente ofrecen una diversidad de características entreveradas en la estructura del sistema de género que incluye: reconocimiento del status a una edad temprana, ocupación del status en la edad adulta, ocupación intermitente, y complejos chamanísticos entre otras expresiones Los dos-espíritus pueden ser identificados a una edad temprana. Entre los pima, si un muchacho da muestras de interés por alguna tarea femenina se lo somete a una prueba. Se colocan un arco y un cesto cerca de él, en una cabaña. Se prende fuego a la cabaña y si el muchacho, asustado, agarra el cesto, entonces es un wi-kovat, un berdache (dos-espíritus) de status marginal. Esta forma tiene que ver directamente con el tema de la asignación de género. En este caso, los genitales no son las insignias fundamen tales del género. El género se elige literalmente por parte de aquellos que demuestran interés potencial por su desarrollo personal. Para algunas sociedades las conductas dicotómicas de género, en términos de tareas laborales son características básicas de género. A este respecto, Harriet Whitehead ha afirmado que: La identidad de género personal bidimensional destaca como algo fundamental entre las nociones de género de los indios norteamericanos. Por un lado, estaba la anatomía y fisiología sexual de una persona, por el otro, la participación de una persona en la división sexual del trabajo y —un poco menos importante— la apariencia pública (vestidos, porte)(…). Cuando no se reforzaba con las esenciales actividades masculinas de la caza y de la guerra, y al mismo tiempo se contradecía por las tareas femeninas estereotípicas, la identidad masculina que surgía era la de «medio hombre, medio mujer» del berdache [personaje dosespíritus]. La forma local del mahu polinesio era un status de variante de género de los varo nes en la antigua Polinesia que incluía prácticas «homosexuales». La posición parece ser una combinación de una tradición que duraba toda la vida en la que el mahu comenzaba tareas y vestía ropas de género cruzado a una edad temprana. El mahu podía optar por hacerlo intermitentemente —no era necesario seguir siéndolo toda la vida—. Levy considera el mahu tahitiano como un ejemplo de variante de rol para el género de los hombres más que un tercer género. Para Levy, el mahu es una corporalización y representación visible de las dicotomías de género en una sociedad con baja disparidad de género. La esencia de la posición de los mahu es que funciona para subrayar las diferencias de género de modo que los hombres puedan ver cómo evitar conductas no masculinas. Besnier se niega a ver en el mahu de Polinesia un tercer género y adopta la expresión liminalidad de género para referirse a los mahu, conceptualizando la identidad como una categoríaintermedia. Según Levy, la tradición mahu se continúa desde los tiempos anteriores al contacto con Occidente, aunque los atributos del status han cambiado algo hoy, de modo que aun cuando el mahurealiza actividades laborales que se consideran tradicionalmente trabajos de mujeres, en Tahití ya no se visten de mujer. Se considera que los mahu son «naturales», aunque una persona no deba ocupar el status de mahu durante toda su vida. Además, hay una percepción de «feminidad» asociada al mahu.Una persona puede tener aspecto de mahu sin serlo. A los mahu no se los estigmatiza por su status o por su conducta homosexual. En Tahití cada aldea podía tener sólo un mahu. Parece ser que el mahu practicaba la felación con parejas de género masculino no cruzado. Los aspectos homosexuales del mahu no eran fundamentales en su identidad social, sino que, más bien, eran los aspectos transgenéricos del vestido y de la conducta los que tenían un significado claro para el status. Esto queda sugerido por diversas líneas documentales, según Besnier, que acaba diciendo que «[en] contextos polinesios «tradicionales», participar en actividadeshomosexuales no es un criterio necesario ni suficiente para el status liminal de género (…) [y consiguientemente] las relaciones sexuales con hombres se consideran una con secuencia opcional de la liminalidad de género, más que su determinante, prerrequisito o atributo primario (como muestran Charles Callender y Lee M. Kochems, esta pauta está muy extendida culturalmente). Levy afirma que «se considera que el mahu es un sustituto de mujer». El informe de Kirkpatrick sobre los mahu de las islas Marquesas, al contrario que su informe sobre el status de los mahu tahitianos, constata que se trata de un status ambiguo o devaluado. La conducta homosexual no es el atributo principal de la variante de género marquesana, sino más bien la ocupación y la relación entre pares (como en Tahití). Los mahu marquesanos no son considerados mujeres, sino más bien hombres que desean actuar como mujeres. El caso de los mahu es sugerente en el sentido de cómo los sistemas locales de variante de género pueden ser revigorizados por los tipos occidentales de varianza de género asociada a la cultura gay. Chanteau y Spiegel llevaron a cabo estudios serológicos del riesgo de infección del LAV/HTLV-III entre la población homosexual tahitiana que frecuentaba hoteles, bares, restaurantes y night clubs. Estos estudios incluían a homosexuales cross-dressers («travestidos»). Constataron también que una parte de esta población se había sometido a cirugía plástica y a terapias de hormonas femeninas. Esto indica que hay cierto número posible de identidades de género en estas poblaciones. Estas expresiones mahu ¿están influidas por el cross-dressing de los gay occidentales, o se trata de una síntesis posmoderna de ambas pautas, o bien alguna otra génesis o mezcla de múltiples identidades? Wikan nos proporciona un notable ejemplo de la tradición intermitente de los dosespíritus entre los omaníes; los xanith omaníes, una opción de tercer género. El xanith no se traviste, sino que se ciñe la túnica masculina como las mujeres se ciñen su vestido. Este status de género tiene un componente económico en términos de la especialización ocupacional y de la prostitución homosexual. Funciona como una «salida sexual barata». Un xanith puede despojarse de su status y puede recuperar su posición de varón, incluidos el matrimonio y la familia. El xanith no padece estigmas negativos al reasumir su posición de varón. Wikan estima que uno de cada cincuenta varones eligen esta op ción. De lo que se deduce que el xanith es un género salvavidas para hombres que pasan por una mala racha económica. El rol de ser receptor en la relación peneana es una característica importante. Entre los omaníes son receptores en la relación peneana las mujeres o los xanith. Las tradiciones dos-espíritus, en todos sus muchos géneros, demuestran que el sistema de clasificación dual occidental es sólo uno de tantos, un sistema de género cultural más. La investigación de campo sugiere que la tradición dos-espíritus puede muy bien ser una tercera categoría de género separada de la del varón y la mujer; pues los dos-espíritus nos dicen que hombre y mujer, masculino y femenino no son las únicas categorías de género universales. 3. Roles de género cruzado Los roles de género cruzado se distinguen de los distintos status de género transformados. Se trata de una sutil distinción que resultará más clara por medio de ejemplos que por medio de una explicación. De todos modos, las propias categorías son problemáticas ya que sus subdivisiones pueden ser un subproducto del proceso de categorización científica occidental. Es muy probable que esta distinción sea artificial y que otras formas de género liminales o alternativas no puedan separarse en status y puede existir realmente un rol de género cruzado que no es un género transformado o alternativo. El género puede permanecer inmutable pero el porte y la conducta de quien lo asume incluyen atributos que se suelen asociar al otro género (en situaciones en las que hay sólo dos). Los informes sobre esta forma son limitados en la bibliografía y están relegados a la variancia femenina. Dos ejemplos de la variancia de rol de género femenino son ilustrativos: losmanly-hearts (corazones de hombre) de los piegan septentrionales y la mujer tiburón mako de las Marquesas. Los piegan septentrionales forman una cultura dispar con un acentuado rol sexual en el que los hombres son agresivos mientras las mujeres son sumisas. Las corazones de hombre son mujeres «macho» caracterizadas por «(…) agresión, independencia, audacia y descaro, y sexualidad, todos ellos rasgos asociados a la conducta de rol masculino. Pero para ser un corazón de hombre hace falta también que una persona sea rica y casada.». El género de los corazones de hombre no está transformado, aunque «actúan como hombres». Mientras que algunos consideran a los corazones de hom bre un status de género mezclado, quizá sea más razonable considerarlo un rol alter nativo para las mujeres, algo parecido a las marimachos occidentales. A diferencia del marimachismo, que está restringido por la edad, puede convertirse en un rol permanente para muchos corazones masculinos. No es tampoco un rol estigmatizado, al contrario que en la cultura occidental cuando las mujeres adoptan conductas típicamente relacionadas a las masculinas. Entre los isleños de las Marquesas, Kirkpatrick ha descrito a la vehine mako o mujer tiburón. Más afín a los corazones de hombre que al mahu. La mujer tiburón se caracteriza por una sexualidadagresiva y vigorosa. El rasgo definidor de la vehine mako es que toma la iniciativa en la relación sexual (heterosexual), actividad relegada al ámbito masculino de los hom bres. Esta forma de variante de género está madura para un ulterior análisis. Sería interesante considerar si hay una pauta o fórmula a encontrar que pueda explicar por qué en una situación las conductas variantes de género (y cuáles, a este propósito: vestido, porte, o acción) dan lugar a variantes de rol, mientras que en otros contextos culturales se forman terceros géneros alternativos sin más. Lang afirma que los corazones de hombre piegan representan el privilegio de la masculinidad tanto para losvarones como para las mujeres, mientras que las ocupaciones femeninas se valoran sólo en las mujeres. 4. Matrimonio entre mujeres y matrimonio entre muchachos El matrimonio entre mujeres es una institución predominante en África, por la que una mujer se casa con otra. Hay varias modalidades de matrimonio entre mujeres, pero el debate se centra en los tipos de prácticas sexuales relacionadas con esta forma de matrimonio y/o en saber si la mujer-marido es un status transformado o no. Biackwood afirma que la conducta lésbica no debe descartarse, mientras que otros consideran que el matrimonio entre mujeres es una institución no sexual. El estudio de Evans-Pritchard constata que el matrimonio entre mujeres se da entre los nuer en situaciones en que la mujer es estéril. La mujer estéril tomará una esposa, convirtiéndose así,culturalmente, en un varón, y además busca un progenitor para la esposa, por lo que «ella» se convierte en padre. Esto funciona como una estrategia de reclutamiento de parientes. Entre los nandi las mujeres-marido se dedican a tareas masculinas, tales como elcultivo y el pastoreo. Biackwood sostiene que el matrimonio entre mujeres no era una institución de género cruzado, aunque Oboler informa que a la mujer-marido se la consideraba un hombre. El significado de lo que es ser una mujer-marido en estainstitución no se ha resuelto todavía, ni está claro si se dan o no relaciones lésbicas. Ysi la mujer-marido es considerada un hombre, entonces el término lesbiana es etnocéntrico. Biackwood propone que el matrimonio entre mujeres presenta un «modelo de relaciones entre mujeres dentro del sistema de género» más que un rol de género cruzado. El estudio de Evans-Pritchard sobre “La inversión sexual entre los azande” se centra en las relaciones «homosexuales» entre los guerreros jóvenes y los muchachos, documentando una forma de matrimonio temporal entre jóvenes solteros y muchachos (con edades, en todo caso, entre los doce y los veinte años) que se daba entre los azande del Sudán. En esta institución los jóvenes estaban organizados en compañías de solteros para realizar actividades militares. Evans-Pritchard explica esta institución en términos de tres variables que se entrelazan. Las prácticas poligínicas, incluyendo grandes harenes que sostienen los ricos, dan lugar a una escasez de mujerescasaderas entre los azande. Esto conducía al matrimonio aplazado para los jóvenes menos ricos hasta alcanzar edades comprendidas entre más o menos los 25 y los treinta y tantos. Y ya que las muchachas se comprometen (se casan, en sentido legal) muy jóvenes, a veces en cuanto nacen, la única manera de que los jóvenes obtengan satisfacción de una mujer es por adulterio. Pero ésta es una solución muy peligrosa para los problemas del joven, pues la multa que su padre debería pagar era muy elevada (…). A veces sucedía que el marido estaba tan enfadado que rechazaba la compensación y optaba en cambio por mutilar al ofensor, cortándole las orejas, el labio superior, los genitales y las manos. Así, al ser tan grande el riesgo, los cautos solteros de las compañías militares que vivían en la corte tenían por costumbre, si no se contentaban con masturbarse, casarse con muchachos y satisfacer con éstos sus necesidades sexuales. La solución cultural era el matrimonio con muchachos, que seguía las pautas del matrimonio heterosexual. A los muchachos se los consideraba «mujeres»: «Ade nga ami», solían decir, «somos mujeres». El amante se dirigía a su muchacho con el término diare, «mi mujer», y el muchacho se dirigía a aquél llamándole kumbami, «mi marido». Estos matrimonios seguían la terminología y las reglas de parentesco habituales. Aun cuando el muchacho debía realizar muchas tareas habitualmente asociadas a los roles de las mujeres, en cuanto que esposa no realizaba todas las actividades. Aparentemente, no había una superposición completa entre los muchachos-esposa y las mujeres-esposa, aunque Evans-Pritchard es impreciso sobre esto, constatando, por ejemplo, que no cocinaban gachas para sus maridos y que transportaban los escudos de sus maridos en los desplazamientos (presumiblemente las mujeres-esposa no lo hacían). Tras llegar a adulto los muchachos-esposa podían convertirse en guerreros y tomar sus propios muchachos-esposa, mientras que sus ex maridos se casaban con mujeres. 5. Rituales de género cruzado Intentar rodear los rituales de géneros cruzados por medio de definiciones es algo difícil ya que los rituales están entreverados con símbolos de género y oposición de género. Sin embargo, para los fines de este estudio, nos centraremos en rituales y géneros cruzados en los que un género adopta temporalmente los concomitantes de rol del otro género (allí donde hay dos). Quizá una de las investigaciones modernas más conocidas y pioneras, realizadas, por un antropólogo sobre los rituales de género cruzado sea el análisis de Bateson del ethos sexual de los iatmul. Es hoy un estudio clásico sobre el crossdressing (travestismo) con ocasión de ceremoniales. La hipótesis de Bateson consiste en que cuando una persona de un género se encuentra en una circunstancia única que requiere comportamientos del otro género, esta persona adoptará, por medio de la ropa, «partes» de la cultura del otro género. Describe el «uniforme» de travestido de las mujeres como ejemplo y luego lo relaciona a los ceremoniales naven en los que hombres y mujeres cruzan sus géneros ritualmente. De todos modos, cuando las mujeres cruzan los límites del género, se visten y actúan como valientes guerreros, mientras que los hombres se convierten en viejas «brujas» y por lo general se presentan como mujeres decrépitas, en una parodia. El análisis de Bateson relaciona estas expresiones con dicotomías del ethos sexual de cada género. Las sociedades de Nueva Guinea se caracterizan por la desigualdad en el sistema de las relaciones de género y es esta desigualdad la que se expresa simbólicamente en los componentes travestistas de los rituales. El análisis de Bateson enlaza con el análisis de Victor Turner sobre el comportamiento ritual en su relación con la «liminalidad» y la «communitas». Turner ha descrito las fases liminales de rituales en los que un individuo ocupa un espacio simbólico que no es «ni una cosa ni otra» en el seno de las estructuras de la sociedad. El reverso de lo ordinario y de la expectativa cultural transforma temporalmente las estructuras de la sociedad en antistructura. En los rituales de género cruzado loselementos profanos del género solían ser elevados a lo sagrado, permitiendo la articulación de cismas y conflictos encajados en las dicotomías y jerarquías de género que se manifiestan en la communitas. Los rituales del tipo descrito por Bateson se relacionan con la communitas en que un acontecimiento puede permitir a los participantes igualar y deconstruir las relaciones de género de manera momentánea. Los aspectos identitarios compartidos entre los géneros (por ejemplo, nuestra humanidad común), que son negados culturalmente por la expectativa y jerarquía de rol de género, pueden ser expresados en la communitas a través de los rituales de género cruzado. Las posiciones liminales son peligrosas simbólicamente cuando es posible que latransformación pueda ser el resultado de una antiestructura experimentada. Quizá las opciones no quirúrgicas cambiantes y la hibridación de nuevos géneros en la comunidad transgenérica deban ser interpretadas desde esta perspectiva. En conclusión, la conducta ritualizada de género cruzado es un terreno fértil para el análisis. Las definiciones e identificaciones de los tipos de conducta de género cruzado en los rituales son requisitos preliminares necesarios. Como modelo posible, el estudio de Zelman sobre el ritual y el poder es instructivo. Zelman presenta una correlación entre los rituales femeninos de evitación de lo impuro, los rituales masculinos asociados al ciclo reproductivo femenino (la covada), y la igualdad y desigualdad de género. El paradigma de género occidental: implicaciones e infiltraciones La varianza de género ha interesado a los antropólogos desde los primeros días de la disciplina. Una investigación sobre el tema fue publicada ya en 1906, en el trabajo etnológico de Edward Westermarck. Los tipos de tradiciones dos-espíritus y corazón de hombre (piegan septentrionales) han sido investigados en términos de identidades/status y roles culturalmente instituidos. Los casos transculturales de hermafroditismo como categorías alternativas de género socialmente reconocidas se han enmarcado en términos de esencialismo y construccionismo cultural. El matrimonio entre mujeres africano se ha tratado en relación al parentesco y se ha debatido en lo que respecta al tema de la actividad lésbica. Los rituales de género cruzado han sido investigados por dos de los másnotables teóricos de la antropología: Gregory Bateson y Víctor Turner, entre otros. Los datos transculturales de la varianza de género ofrece casos de trabajos de campo en los que la identidad de género como construcción social y representación es problemática. Además, las trayectorias dos-espíritus ofrecen pruebas de que las identidades de género pueden ser adquiridas y abandonadas, mientras que los datos sobre los hermafroditas, en el momento presente, indican que las identidades no están ligadas clara ni directamente a una base biológica/entorno hormonal detectable, sino que son interpretadas a través de la lente cultural. Esta evidencia insinúa que ulteriores estudiosde este tipo de fenómenos son adecuados para el género analítico que incluye también posiciones liminales. El fenómeno de la varianza de género ha presionado transculturalmente a los estudiosos y científicos a reexaminar nuestra propia comprensión científica que cubre el espectro del esencialismo al construccionismo. Esto incluye la apropiación de conductas de una perspectiva biocéntrica como en algunos de los trabajos sociobiológicamente orientados que establecen que los cromosomas, el funcionamiento endocrino, y las estrategias reproductivas son antecedentes de la conducta dimórfica de género e incluso de las prácticas culturales. La posición construccionista en el estudio del género ha unido sexo y género, mientras que los estudiosos de la varianza de género han separado sexo y género, oponiéndose así al heterosexismo euro-americano. Algunos estudiosos han vuelto a unir sexo y género, pero en paradigmas sintéticos complejos que están contextualizados histórica y culturalmente. Los estudios de los mahu, xanith y hijra incluyen componentes ho mosexuales pero son identidades sociales que no derivan de la orientación/práctica sexual. El registro etnográfico ha revelado fluidez y flexibilidad en las conductas sexuales y en la elección de las parejas sexuales. Los métodos modernos occidentales de pruebas genéticas y endocrinológicas para identificar el sexo de un individuo carecen de relevancia para las construcciones emic o indígenas de la varianza de género. Paradójicamente, cuanto más científicos son los métodos para determinar el sexo biológico de un individuo, menos clara y borrosa se hace realmente la determinación, como puede verse por los discursos en los juegos olímpicos para evaluar el «verdadero» sexo de un atleta. No obstante, la variación de género occidental se enmarca en un modelo sindrómico que afirma la existencia de un«mandato biológico básico» para expresar las oposiciones de género y que ha sido ampliado para introducir universales en las «anomalías» de género. El paradigma popular de género euroamericano contemporáneo, se reproduce en los estudios científicos. Así, no sólo se considera a la identidad de género un desdoblamiento según un mapa biológico sino también una variación en conductas culturales obvias. Como es el caso de las vestimentas que propician reprimendas respecto a la «naturaleza» de la identidad del individuo. La identidad de género se considera como algo que llega a realizarse, dado un tiempo biológico, aproximadamente a los cinco años de edad y una vez adquirida no cambia a menos que haya habido un error de input biológico importante. No se considera una manera temporal de expresar una personalidad de género como en el caso del xanith omaní. Resumiendo, el género es una característica adscrita, no una característica lograda en el esquema de género occidental. Una deconstrucción del paradigma de género occidental revela que: «(…) el género es un constructo social que interviene en otro constructo social de la biología». En efecto «(…) el género puede convertirse en una metáfora de la biología, al igual que la biología puede convertirse en una metáfora del género». Muchacha/mujer y muchacho/varón como géneros se asignan sobre la base de las presentaciones de rol y se leen como feminidad/masculinidad en la vida diaria, lo que retroactivamente se reducen a un metatexto del sexo y de los genitales. El metatexto es el esquema de género dominante y prevaleciente en Occidente, que asume sus «incorregibles propuestas» lafundamentalidad del sexo y de la biología como determinantes naturales de la masculinidad y de la feminidad. La masculinidad y la feminidad son la corporalización de las diferencias biológicas. A partir de los significados que asignamos a las insignias que cubren todo, desde los adornos a los músculos, se transcribe el género y, defacto, el sexo. Que el capitalismo y el patriarcado los circunscriben estrechamente en un esquema de género es verdad. Y es verdad en cuanto que los grandes cambios en lo social, lo económico, y lo político han sido textualizados en el cuerpo masculino y femenino para crear pluralismo en las expresiones de la masculinidad y de la feminidad. El género comienza con la inspección visual de los genitales cuando se realiza una asignación, a menos que se presente una anomalía, tal como el hermafroditismo. Los genitales y, en la edad adulta, otros caracteres secundarios, son iconos del género que revelan las reglas por las que el género se produce culturalmente. Estas premisas sostienen el paradigma de género estadounidense y son considerados por la sociedad como algo natural: es decir, que sólo hay dos sexos, que éstos son inviolables y que están determinados por los genitales. La sociedad occidental engendra sus propias formas de varianza de género. Por ejemplo, el transexualismo occidental reproduce y al mismo tiempo se rebela contra el dualismo de género y el biocentrismo. En cuanto identidad social, el transexualismo propone la independencia analítica de cuatro marcadores de géneros que han quedado fijados en el esquema de género occidental como «proposiciones incorregibles». Estas se presentan en cierto número de discursos científicos, del mismo modo que se presentan al público, conectadas de manera «natural»: el sexo, la identidad de género, el rol de género, o la identidad social (que incluye las conductas y la apariencia) y, en ciertos casos, la orientación sexual. Una deconstrucción de la identidad social transexual sugiere que estas categorías clasificatorias primarias se decidieron por un paradigma de género binario y oposicional que está considerado inmutable. Estas oposiciones se reflejan en un apuntalamiento ideológico del heterosexismo patriarcal. Es indudable que la cirugía transexual sustenta el paradigma de génerogenital esencialista por un lado, aun cuando rechaza sus bases en términos de la reproducción evolucionista (al estilo de Darwin) y de heterosexismo. Las personas que se identifican como transexuales de varón a mujer preoperados, posoperados o no sometidos a cirugía, y los cross-dressers masculinos forman, colectivamente, una comunidad transgenérica que se halla en proceso de crear no sólo un tercer género sino la posibilidad de numerosos géneros e identidades sociales múltiples. Sin un sistema naturista que considera a la biología en general y a los genitales en particular el sine qua non del género, podría cuestionarse si el fenómeno que llamamos transexualismo existiría realmente. La comunidad transgenérica El desarrollo teórico de las aproximaciones culturales construccionistas al estudio transcultural de la varianza de género ha representado (junto a otros facto res) un impulso para la comunidad transgenérica para abarcar la diversidad. Las opciones transgenéricas y no quirúrgicas de identidad social no eran posibles hace diez y seis años. Por aquéllas fechas existían sólo dos opciones identitarias posibles: transexuales quirúrgicamente orientados de varón a mujer y travestidos masculinos que no se autoidentifican como gays. En 1992 comencé un estudio sobre la identidad social con individuos transgenéricos y hallé que la polarización de los transexuales de varón a mujer y los travestidos masculinos era criticada desde dentro y sustituida por un concepto de continuidad y multiplicidad de las identidades sociales. Holly Boswell, en un artículo («The Transgender Alternative» [La alternativa transgenérica]), que se ha convertido rápidamente en un clásico político en la comunidad transgenérica, define el transgenerismo como un «terreno medio», «una opción viable entre el cross-dresser y el transexual, que resulta tener, además, una base firme en la antigua tradición de la androginia». Aunque hay otras influencias socioculturales que fomentan la práctica del transgenerismo, el hecho de que se haya adoptado una agenda política organizativa de base es algo importante. El sistema de género dominante euro-americano de reduccionismo biológico contribuye en gran medida a dar forma a la construcción de identidades sociales y por tanto personales. Por consiguiente, en mi primera investigación, las identidades de género, a través de un amplio espectro, fueron divididas en dos categorías: transexuales de varón a mujer y travestidos varones. Un despertar cultural al pluralismo de género entre los/as transgeneristas ha puesto en entredicho el paradigma dominante según el cual quien es socialmente una mujer lo es también genitalmente. Este panteón de identidades personales era la materia prima para la puesta en marcha de una agenda política sobre la diversidad de género y los estudios transculturales proporcionaron el combus tible. Para los fines de este análisis, no es importante saber si el asunto de los ejemplos de las tradiciones de la variante de género puede ser enmarcado en términos occidentales como la homosexualidad o el transexualismo (lo que dudo). Lo que importa es el uso que se hace de este conocimiento por parte de los diversos constituyentes de la comunidad transgenérica. Aunque no estoy afirmando que no vayan a persistir los cismas y las divisiones, las organizaciones nacionales han realizado progresos significativos al crear la unidad en la diversidad. Los guardabarreras de la organización de la comunidad de género, que incluye al menos a cinco importantes organizaciones nacionales con numerosos miembros, junto a grupos menores de ámbito nacional, local o regional, han hecho suyo el registro etnográfico, el relativismo antropológico y el construccionismo cultural teórico. En las conferencias regionales y nacionales sobre comunidad de género, el fundamento eran los simposios que incluían aspectos históricos y transculturales del cross-dressing. Los antropólogos son expertos invita dos para tratar este tema, aunque los propios miembros de la comunidad han leído la suficiente bibliografía antropológica y algunos son conferenciantes ellos mismos y escritores sobre el tema. A la audiencia transgenérica le son familiares los escritos de Nanda, Roscoe, Herdt, Cromwell,Williams y otros. Dos temas relacionados con la etnografía y el género dominan el interés de la audiencia y de los organizadores de programas: sociedades en las que los dosespíritus/ hermafroditas y la varianza de rol de género se valoran positivamente; y el tópico de las explicaciones culturales del tercer género y/o de los géneros alternativos. Estos temas componen un discurso importante para la comunidad transgenérica. Holly Boswell ha escrito un artículo titulado «Recuperando la tradición de géneros alternativos».Wendy Parker escribió otro documento titulado «Hechos históricos de interés para la comunidad de género». El registro histórico y antropológico se integra en un sistema de desarrollo de género por parte de la comunidad transgenérica. Los estudios antropológicos sobre la varianza de género son valorados por la comunidad transgenérica como vehículo para fomento y desestigmatización de la identidad de los individuos y de la comunidad en general. Como consecuencia de identificar a la cultura como un componente importante de la construcción de las ideologías, identidades y status de género, el común enemigo del transgenerismo ha resultado ser la sociedad y sus instituciones. Demostrar la existencia de las dimensiones temporal y espacial permite a los individuos, sin tener en cuenta su propia identidad, emplear esta información como una (…) «técnica de neutralización» o de rechazo. Dado que el relativismo es una «(…) reflexión sobre el propio proceso de interpretación», se convierte para las personas transgenéricas en una vía para la recreación y reinvención de sí mismos. El adversario común de la opresión societaria ha impulsado un reconocimiento de unidad y comunidad en la diversidad como forma de creatividad cultural. La identidad transgenérica no es una identidad dócil, en términos foucauldianos. Las soluciones no quirúrgicas, la mezcla de géneros, y la hibridación, el deseo de los clientes de tomar hormonas sin cirugía y otras cosas parecidas, desafían la ortodoxia médica y los tratamientos que los protocolos prescriben para transexuales y travestidos. La nueva opción transgenérica crea cuerpos rebeldes —cuerpos híbridos y hermafroditas que crean malestar y amenazan con derribar al «biopoder» de la profesión médica que tiene la facultad de «controlar precisamente el sexo del cuerpo humano». Puedeargumentarse que el «conocimiento» de la varianza de género transcultural es parte constituyente de la adquisición de poder de un transgenerismo cambiante y del nacimiento de nuevas identidades. Se dan afortunados descubrimientos entre la comunidad transgenérica y la gay en relación a las tradiciones de los dos-espíritus. De acuerdo con Midnight Sun «con frecuencia el material transcultural se utiliza para apoyar las reivindicaciones de la homosexualidad occidental contemporánea». En “Vivir el espíritu: Antología de los gays indios americanos”, los nativos gays estadounidenses reivindican sus antecedentes en las tradiciones dos-espíritus de las personas transgenéricas. Al ser «otros» y buscando sus raíces en la «otredad», las personas transgenéricas y hombres y mujeres gays pueden transformar sus status colectivamente. Esto pueda dar lugar a una solidaridad intercomunitaria entre las personas transgenéricas y gays y lesbianas; o, a la inversa, el conocimiento sobre los géneros alternativos puede conducir también al surgimiento de nuevas formas de género y a la consolidación y revisión de las identidades sociales existentes que cruzan ambos grupos La antropología al interesarse por el multiculturalismo tanto globalmente como en Norteamérica, insta a una nueva comprensión respecto a la «diversidad étnica como fuente de fuerza y resistencia, más que como proceso de mala adaptación (…)».Se trata de un complejo proceso de revisión o, por usar el concepto de Roscoe, de «culturing.». La comunidad transgenérica está creando nuevas formas de identidad y proyectando nuevas relaciones en las formas sociales en cuanto identidades. Conclusión Aun cuando es reciente el reconocimiento social de la «identidad transexual de varón a mujer», ha ganado ímpetu en el último decenio una tendencia a hacer borrosas las existentes identidades de género variantes de los varones genitales tales como transexuales, transexuales no operados, travestidos y cross-dressers. Los componentes del esquema de género occidental, que incluye los atributos biológicos, la identidad de género, los concomitantes de rol, y el género de interés erótico son recompuestos y recombinados de otras maneras por aquéllos que se hallan en la comunidad divergente de género. Esta reorganización refleja, y se infiltra en, el paradigma de género occidental en cuanto que el cambio de género es sentido en la sociedad en general y experi mentado personalmente y a través de símbolos culturales

Resumen Sociología Tezanos I

TEMA 1: INTRODUCCIÓN GENERAL. ¿QUÉ ES LA SOCIOLOGÍA?

 

La sociología se ha convertido en una de las ciencias más populares en nuestros días. Pero es curioso el desconocimiento que la mayoría de nuestra sociedad tiene entorno a lo que es la sociología. Si estás en un grupo de amigos y sale el tema… y qué vas a estudiar? Uno responde voy a ser arquitecto, y todos pensamos, claro, va a hacer casas, otro dice medicina… y piensas va a salvar vidas, pero ahora dices tú, yo voy a estudiar sociología! Entonces es cuando todo el mundo se queda con la cara rara pensando y ¿eso qué es? ¿Para qué sirve? ¿Y vosotros que responderíais? A ver, para vosotros, ¿QUÉ ES LA SOCIOLOGÍA?

 

1.- ¿QUÉ ES LA SOCIOLOGÍA? LOS PROBLEMAS DE DEFINICIÓN DE LA SOCIOLOGÍA.

Fuera del círculo de los especialistas no hay ideas claras y precisas sobre qué es la Sociología. Pero en ocasiones si se conoce lo que se espera de un sociólogo.

¿Y, qué se espera de los sociólogos? De los sociólogos se espera que hagan pronósticos de lo que va a ocurrir en la sociedad, o que diagnostiquen problemas sociales, que propongan soluciones a aquello que esté causando malestar en la sociedad… Todo esto nos lleva  a la conclusión de que la Sociología es una disciplina que ha de ser explicada.

Por ello, es importante que los alumnos de esta disciplina tengan claro ¿qué es la Sociología? ¿Cómo empezó? ¿Dónde? ¿Cuándo? Y ¿Por qué? Sin embargo, responder a estas preguntas no es fácil. La Sociología es una ciencia muy reciente, y sus orígenes se remontan a pensadores como Augusto Comte, Emilio Durkheim y Max Weber (siglo XIX y principios del XX).

La sociología se ocupa de lo social, de los fenómenos sociales, de las realidades sociales.

¿Cuál es la figura del sociólogo? Es un científico que estudia los hechos sociales de acuerdo a los procedimientos del método científico, con objetividad, con rigor y con seriedad.

Podríamos concluir esta breve exposición diciendo que SOCIOLOGÍA, EN UN SENTIDO GENERAL Y BÁSICO, ES EL RESULTADO DE APLICAR LOS PROCEDIMIENTOS PROPIOS DEL MÉTODO CIENTÍFICO AL ESTUDIO DE LOS FENÓMENOS SOCIALES; es decir, los sociólogos aplican un conjunto de teorías y técnicas de investigación para estudiar, explicar, e intentar predecir las relaciones sociales y los procesos de interacción que tienen lugar en el ámbito de las estructuras sociales.

 

2.- IMÁGENES ACTUALES SOBRE EL SOCIÓLOGO Y LA SOCIOLOGÍA.

En nuestro tiempo la imagen que se tiene sobre el sociólogo y la sociología suele reflejar un conjunto de opiniones y actitudes bastantes encontradas.

Una parte de los sociólogos tienen una visión de la sociedad como una realidad sometida a continuos procesos de conflictos y de cambios, esto sería una visión más profética. Por el contrario, otros sociólogos, consideran a la sociedad como una realidad primordialmente estática, en la que el acuerdo y el consenso suele prevalecer sobre el conflicto y el disenso, y en la que la exaltación de su carácter estático puede llegar a operar como una verdadera justificación del statu quo u orden establecido, se trata de una versión sacerdotal.

Ambas visiones tienen un tronco en común con algunas visiones un tanto ingenuas que caracterizaban los primeros pasos de la Sociología guiados por Augusto Comte (1798 – 1857), quien creía que la Sociología estaba llamada a ser una especie de nueva religión de la nueva era industrial. Pero desde entonces hasta nuestros días, ha cambiado bastante la imagen de esta disciplina.

 

3.- ELEMENTOS PARA LA COMPRENSIÓN DE LA SOCIOLOGÍA COMO DISCIPLINA CIÉNTIFICA.

El problema de la explicación de la Sociología no sólo estriba en lo que hemos visto hasta ahora, sino que a veces ese oscurecimiento sobre la materia también es infundado por la propia reflexión teórica que hacen los sociólogos.

Se dice que es una ciencia que ha entrado en crisis, que los sociólogos ocultan su ignorancia sobre los hechos sociales recurriendo a la mera “cuantitofrenia” (el afán por medir todo y expresarlo en porcentajes), o que usan una jerga semiespecializada y pseudo-cinetífica alejada de las posibilidades de comprensión de los ciudadanos.

Algunos intérpretes han visto a la Sociología como una ciencia al servicio de la dominación de los poderosos y del mantenimiento del statu quo, mientras que otros la catalogan como un instrumento óptimo de emancipación y de cambio revolucionario del orden establecido.

Los problemas de la Sociología son los mismos de cualquier ciencia joven, que aún no se ha desarrollado ni asentado suficientemente. Y de igual manera en otras ciencias se hace también uso de la cuantitofrenia o la jerga, y no por ello vamos a dudar de todas las ramas científicas.

Pero lo que si es cierto, es que entre los propios sociólogos existe una importante diversidad de percepciones de la misma naturaleza y el propio papel que la Sociología puede llegar a cumplir. Por ello, tal vez sería interesante hablar de las “distintas Sociologías” (diferente concepto, método y práctica de esa disciplina).

Por eso deberíamos de dar la razón a SMELSER: Uno de los principales rasgos de la Sociología es la cantidad de escuelas que se yuxtaponen y a veces luchan entre si. Por lo que existe un gran desacuerdo entre los Sociólogos sobre los problemas fundamentales, los conceptos, las teorías y los métodos de investigación.

Desde Comte hasta nuestros días han sido numerosas las definiciones propuestas sobre Sociología y ninguna de ellas ha alcanzado un grado de aceptación y acuerdo unánime. Pero esto no es lo importante de una ciencia, lo importante es la capacidad para ofrecer resultados concretos y prácticos. De ahí que en nuestros días las definiciones hayan pasado a un plano secundario.

Para la sociología actual, cada vez están más lejos los tiempos de los padres fundadores de la disciplina que pensaban que “los sociólogos a quienes se podían tomar verdaderamente en serio, mantenían la tesis de que la única tarea de la Sociología era la definición del concepto de sociedad”. Esto lo refleja  MAX WEBER en su obra “La Sociología de Simmel” (1864 – 1820). De igual manera se encuentra alejada la idea de la dinámica evolutiva de las sociedades como hilo conductor de la Sociología, postulado por SPENCER (1820 – 1903) y diversos evolucionistas.

Ahora lo que anima las discusiones sociológicas es el debate metodológico. Los grandes puntos de referencia del debate metodológico; la prevalencia del empirismo frente a la centralidad de la teoría, los defensores del carácter monoparadigmático de las ciencias, frente a los que señalan el carácter poliparadigmático de la Sociología, etc.

Este abandono de la obsesión por conseguir una definición, una gran teoría sociológica que explicase todo, ha dado lugar a una atención creciente por los problemas y cuestiones sociales concretas e inmediatas, que en ocasiones se sitúa al borde de esta disciplina.

La complejidad actual de la Sociología y la persistencia de los debates metodológicos ha dado lugar a que algunos sociólogos vivan el momento presente con cierta conciencia de crisis. Toda esta preocupación ha llevado a que, para algunos sociólogos, la Sociología se haya convertido en el propio objeto de estudio de la Sociología.

En definitiva, una intelección precisa sobre lo que realmente es la Sociología, es posible a partir de la comprensión y explicación de su propia génesis en toda su complejidad.

 

4.- LA EXPLICACIÓN SOCIOLÓGICA

La crisis de la Sociología está en la eventual incapacidad de esta disciplina y de algunos profesionales, para lograr su adecuada comprensión y aceptación social, o lo que es lo mismo, para demostrar su utilidad.

En definitiva, proporcionar una definición de la Sociología, debe considerarse como un proceso explicativo que dé cuenta de su razón de ser contextual (contexto histórico en que se produjo su aparición) y sustantiva (su contenido y su finalidad). Se trata de lograr una explicación social de esta disciplina.

¿Cuándo aparece la Sociología? Prácticamente en nuestro tiempo histórico, la era industrial, y precisamente al hilo del surgimiento y desarrollo de la sociedad industrial.

¿Por qué aparece la Sociología? Porque se han alcanzado las condiciones de madurez adecuadas en las circunstancias que pueden conducir a su desarrollo: una gran sensibilidad y atención a lo social y unas condiciones intelectuales adecuadas.

¿Cómo surge la Sociología? Por un proceso secuencial de evolución de los saberes sociales. Primer hito: la autonomía de la Ciencia Política de la Religión y la Moral (Maquiavelo), 2ª hito: aparición y desarrollo Ciencia Económica (requisito de la sociedad industrial) y 3º: surge la sociología para dar respuesta a todos los cambios que estaban ocurriendo con la sociedad industrial.

¿Para qué surgió la sociología? A corto plazo para enfrentarse a la problemática social que acabamos de mencionar y a medio y largo plazo para intentar construir una ciencia específica de la sociedad.

¿Con qué orientación surgió la Sociología? Con una orientación basada en los supuestos y planteamientos propios del método científico.

Para dar una clara explicación de Sociología, resulta necesario:

  1. Partir de un estudio y profundización de las relaciones hombre – sociedad. Es decir, hay que precisar el papel que juega lo social en la evolución del hombre, en la configuración de su personalidad, etc.
  2. Comprender cuáles son los rasgos y características del periodo histórico en que aparece la Sociología, y esto desde una doble perspectiva: La de los cambios sociales que se producen en este periodo y la de las nuevas mentalidades que se difunden en esta época (forma en que el hombre orienta su actividad intelectual para ir dando respuesta a los interrogantes que surgen por las nuevas circunstancias históricas y sociales que vive).
  3. Es necesaria una explicación cabal sobre qué es y qué supone la Ciencia Moderna.

A partir de estas referencias podemos decir que, la Sociología puede ser entendida como el resultado de aplicar, en un determinado contexto histórico, los procedimientos de conocimiento propios del método científico al estudio de los fenómenos sociales. Pero lo que la Sociología necesita no es ser definida, sino ser explicada.

La Sociología forma parte de un conjunto más amplio de ciencias sociales junto con la Antropología, la Economía… y se ocupa de un campo de realidades humanas del que también se ocupan otras ciencias como la Psicología. Sin embargo, la Sociología tiene un campo temático específico (lo social) y unos enfoques metodológicos muy particulares.

Tal y como han señalado EISENSTADT y CURELARU, el desenvolvimiento de un enfoque sociológico implico:

  • El desarrollo de una problemática específica, diferenciada de aquella que era propia de las orientaciones filosóficas, ideológicas o reformistas.
  • El desarrollo de las grandes teorías sociológicas y paradigmas interpretativos y analíticos del orden social.
  • El desarrollo de específicas cuestiones o problemas sobre aspectos concretos de la vida social, la organización o la conducta, que pudieran ser conectados con la presentación paradigmática de los problemas del orden social.
  • La conexión de estas orientaciones con perspectivas de investigación científica y con conceptos analíticos particulares.

En definitiva y como segunda parte de nuestra definición podemos decir que, una comprensión explicativa de la Sociología exige hacer referencia a la misma forma interna en la que el pensamiento social ha evolucionado hacia una comprensión e interpretación de una problemática social específica.

 

 

 

TEMA 2.- HOMBRE Y SOCIEDAD

 

 

Hombre y sociedad van siempre unidos, son inseparables, ya que ninguno de estos términos, pueden ser comprendidos o explicados independientemente. El hombre no se pueden entender sin la sociedad, y la sociedad no puede ser entendida sin el hombre.

 

Una correcta comprensión de la naturaleza de lo social nos ayudará a entender mejor el foco de atención de la Sociología y el papel que lo social ha desempeñado en la evolución de los seres humanos y en su realidad actual.

 

 

1.- NATURALEZA DE LO SOCIAL(IMPORTANTE)

 

El hombre es un ser social, siempre ha vivido en sociedad como un hecho natural. A esto no le damos importancia hasta que algo falla, es entonces cuando entendemos su carácter fundamental.

¿Es posible un hombre fuera de la sociedad? ¿Qué creéis? Biológicamente sabemos que no es posible, ya que todo hombre, antes de su nacimiento, está condicionado por diversas costumbres y modos de organización social (formas de relación, emparejamiento, matrimonio, etc). Un niño, en las sociedades actuales, antes de nacer ya ha pasado por el filtro social de numerosos usos y costumbres, por instituciones sociales, jurídicas, médicas…

Una vez que nace, ¿qué sería de ese niño sin la sociedad? ¿Podría vivir normalmente? ¿Desarrollaría una personalidad humana? El ejemplo y la respuesta la tenemos en la película “El niño salvaje” (historia de niño criado con lobos). En la película se ven las dificultades de ese crío para lograr una socialización tardía.

Esta historia nos sirve para comprender la importancia que tiene el aprendizaje de costumbres, los modos de relacionarse, de comportarse y de comunicarse para todo ser humano desde los primeros meses de vida. Todo esto forma un conjunto de pautas y patrones de conducta social, sin los cuales los seres humanos se podrían ver reducidos a una condición diferente a la que entendemos como humana.

Paradójicamente, ha sido recientemente cuando se le ha prestado una mayor atención al análisis de lo social. De hecho, esta es una de las razones por la que la Sociología no se empieza a desarrollar hasta el siglo XIX. Tanto es así que, ni los padres fundadores de la Sociología se dedicaron a la tarea de aclarar y definir lo que constituye la realidad de lo social.

Para comprender esta laguna habría que acudir a explicaciones elementales. Por ejemplo: – Que esta reflexión sea tardía por su carácter básico e inmediato. Ejemplo Ralph Linton (habitantes profundidad del mar, accidente).

Otra reflexión tardía fue la que se hizo sobre los grupos primarios, a partir de los cuales se estructura gran parte de la propia realidad social (de los microscópico a lo macroscópico). Ejemplo: La familia. Todos los individuos estamos entrelazados en una red de grupos primarios identificables con distintos hábitos de la vida social.

A raíz de todo esto, ¿cómo podemos explicar cual es la naturaleza de lo social? ¿Qué papel juega lo social como elemento de referencia básico en la delimitación del propio campo de estudio de la Sociología?

Lo social constituye el central aspecto de estudio de la Sociología. Como ha señalado NISBET, los problemas de la Sociología son los que se refieren a la natura del vínculo social.

THEODORE ABEL, se referirá a lo social como el misterio que la Sociología pretende desvelar.

La indagación por lo social podemos abordarla de diferentes maneras:

–          Estática social (o de la estructura social): descripción y análisis de los componentes estructurales y formales de la sociedad.

–          Dinámica social (o cambio social): investigación sobre la lógica de los cambios y las transformaciones de estas estructuras.

–          O como aporta NISBET, a través de los elementos que componen lo social: la interacción social, los agregados sociales, las normas sociales, etc.

 

 

2.- EL PAPEL DE LO SOCIAL EN EL DESARROLLO HUMANO (IMPORTANTE)

 

La consideración de la dimensión social del hombre no se limita a que el hombre es un ser que vive en sociedad, sino que el papel principal es averiguar el papel que juega esta dimensión social en la naturaleza humana en su conjunto. El hombre no es el único ser social existente.

Como ha subrayado KINGSLEY DAVIS, uno de los grandes pasos de la evolución fue el surgimiento de formas societales. Estos pasos en algunas especies se ha dado y en otras no.

¿Cómo y por qué surgieron las agrupaciones sociales en la historia de la evolución de las especies? Podemos decir que la evolución dibuja una línea de creciente complejización de los sistemas, con un paso de lo simple a lo complejo, de lo único a lo plural… tanto por la vía de desarrollo interno, como por la vía de agregación (unión en conjuntos más amplios y complejos)

¿Qué papel específico cumplen las formas sociales de agregación? Un papel adaptador. Los seres vivos se agrupan para encontrar respuestas y soluciones a problemas con los que no es posible enfrentarse eficazmente de manera individual o aislada. Por ello podemos decir que, las formas de organización social son una manera de adaptación por medio de las cuales ciertos tipos de organismos aumentan sus posibilidades de vivir y multiplicarse.

Es muy importante ver la capacidad de adaptación en la historia de la evolución de las especies. Sólo un 1% que son las que se han adaptado son las que han conseguido sobrevivir.

Algunas especies han logrado esta adaptación por su sociabilidad. Y más aún, algunas especies como es el caso de la nuestra, han podido desarrollarse, e incluso orientar su propia evolución a partir de su condición social, de forma que esta condición ha llegado a convertirse en elemento decisivo para la supervivencia y para la conformación como especie.

PERINAT ha señalado que, a medida que ascendemos en la línea evolutiva y nos acercamos al hombre, los elementos de los que se constituye la sociabilidad van adquiriendo una preponderancia decisiva. La sociabilidad contemplada desde este ángulo, es uno de los artificios de adaptación biológica que se han decantado a través del largo itinerario de la evolución de las especies.

La interrelación entre los factores biológicos y culturales en el proceso adaptativo de la evolución humana está siendo objeto de una atención cada vez más preferente. (Perspectiva coevolucionaria para explicar como la biología humana y la cultura son generalmente adaptativas en el mismo sentido).

Uno de los principales mentores de la Sociobiología, EDWARD WILSON, insiste en señalar que el parentesco juega un papel importante en la estructura del grupo y probablemente sirvió en un principio de principal fuerza generadora de la sociedad.

HAMILTON ha utilizado el coeficiente de parentesco, como la fracción de genes mantenida por descendencia común, para referirse a la aptitud inclusiva que está en la base de los comportamientos altruistas.

Estas perspectivas analíticas pueden conducir a una interpretación puramente biológica de lo social, lo que ha generado una reacción polémica.

Lo cierto es que, las interrelaciones y dependencias mutuas entre los procesos biológicos y culturales de la evolución han sido objeto de atención preferente desde muy variadas perspectivas.

Autores como SCHWARTZ y EWALD concluirán aportando que, la cultura deberá ser vista como un factor de la evolución biológica del hombre, no pudiendo entenderse su papel causal sin tomar en consideración los principios genéticos.

Varios estudiosos también han resaltado que, los factores culturales han desempeñado un importante papel en la evolución física de la humanidad, en u complejo de influencias mutuas. La cultura, ha influido de manera muy importante, en la evolución no sólo de las formas de comportamiento humano, sino también en los rasgos físicos del hombre.

En definitiva, lo importante de este epígrafe es reconocer la importancia decisiva de las interrelaciones entre el hecho biológico y el hecho social.

 

 

3.- LA CONCEPCIÓN DEL HOMBRE COMO SER SOCIAL (MUY IMPORTANTE)

 

En este punto veremos como se ha desarrollado históricamente la propia concepción del hombre como ser social.

Empezaremos analizando la aportación de ARISTÓTELES.

Durante mucho tiempo se ha venido considerando que la base de esta concepción del hombre, como ser básicamente social, estaba en la famosa definición aristotélica del hombre como animal político por naturaleza. Aristóteles dirá que, el hombre es un ser naturalmente sociable, y el que vive fuera de la sociedad por organización y no por efecto del azar es ciertamente o un ser degradado o un ser superior a la especie humana.

Lo importante de la aportación de Aristóteles, es que la polis ya aparece como el paradigma de sociedad. La polis es un sistema de vida, de organización social y de transmisión de saberes y conocimientos. Por lo que en esta definición aristotélica es importante la dimensión cultural en la consideración social del hombre.

Sin embargo habrá que dar una visión más amplia de la realidad humana que esta aportada, para ello nos detenemos en DARWIN y su teoría de la evolución.

En esta teoría hay 2 ideas fundamentales para comprender mejor ciertas dimensiones de la dinámica humana y del papel social:

–          La idea del equilibrio ser vivo-naturaleza

–          La idea de que el proceso de evolución se ha producido en virtud de una dinámica de constantes adaptaciones y desadaptaciones, de forma que continuamente de un mismo tronco de evolución una especie desadaptada acaba desapareciendo, mientras que la otra especie adaptada permite avanzar en el hilo de la evolución.

La cuestión de cuáles son los factores que dan lugar a la dinámica de la evolución ha sido objeto de un vivo debate.

En esta perspectiva de la evolución general de las especies, ¿cómo podemos situar la aparición del hombre en tan complejo proceso?

El hombre puede ser considerado como fruto de un doble proceso de evolución biológica y de evolución social. Por ello los científicos hablan de un proceso de coevolución que tiene su arranque en un proceso evolutivo de las especies.

Este proceso de evolución biológica y social, se sitúa en un contexto temporal muy dilatado, en el que es muy difícil precisar distintas fases y etapas.

Nuestra especie, nuestra sociedad y nuestra cultura son el resultado de un largo y complejo proceso evolutivo, cuyos primeros pasos se sitúan en los mismos orígenes de la vida en este planeta, hace 3.500 millones de años.

Pero ¿por qué ha podido sobrevivir el hombre? Los homínidos supieron hacerse fuertes y supieron sobrevivir en virtud de su carácter social. Agrupándose y coordinándose fueron capaces de desplegar formas cada vez más complejas y perfectas de organización social y sobre todo fueron desarrollando y transmitiendo una cultura. Esta cultura y las formas de organización social fueron evolucionando a lo largo del tiempo. Cultura y Sociedad son las claves que nos permiten comprender no sólo la adaptación del ser humano a la naturaleza, sino la misma naturaleza de éste, hasta un punto que el hombre, tal y como es en la actualidad, sólo puede ser concebido como producto de su sociedad y de su cultura.

En una amplia perspectiva histórica, como ha señalado LINTON, hace mucho que nuestra especie alcanzó aquel punto en el que los grupos organizados, y no sus miembros aislados, llegaron a ser las unidades funcionales en la lucha por la existencia. En este sentido es en el que puede decirse que lo social en el hombre forma parte indisoluble de su propio proceso de adaptación. Por ello, la cultura en sentido sociológico es para el hombre una especie de ambiente artificial creado por el mismo, que se ha ido enriqueciendo con el paso del tiempo, con los procesos de socialización y aprendizaje.

El proceso de hominización, es por el cual el hombre se hace. Los seres humanos llegamos a ser lo que somos a través de la sociedad y la cultura. El concepto de cultura es inseparable del concepto de sociedad. Una sociedad es un agregado organizado de individuos y la cultura es la forma en la que se comportan, su modo de vida.

Concluir diciendo que lo social constituye parte de lo que es ser hombre. Sin sociedad el hombre no existiría.

 

 

 

 

4.- LA CAPACIDAD ADAPTATIVA DE LO SOCIAL

 

Lo social ha desempeñado en el proceso de evolución de la especie humana un papel adaptativo más relevante que en otras especies grupales, debido a su carácter dinámico y a su mayor complejidad.

El proceso de afianzamiento del homo sapiens y la desaparición de otros primates se puede explicar por la concurrencia de unos factores en los que las variables sociológicas acabaron siendo fundamentales.

Mientras algunos grupos de homínidos evolucionados fueron capaces de dar el paso a formas de organización societales más complejas (tribu, aldea), otros permanecieron en pautas societarias más cerradas, limitadas al marco de culturas que no pudieron enriquecerse ni evolucionar al mismo nivel que las anteriores. Esto ocasionó que ante circunstancias más difíciles estas desaparecieran, mientras que las otras más complejas fueron capaces de adaptarse y seguir evolucionando.

Los homo sapiens lograron sobrevivir porque tenían más y mejor sociedad, y esto lo logró en un proceso largo y complejo que muestra la relevancia de lo social y la necesidad de considerar las variables sociológicas en todo su valor.

Este valor adaptativo de lo social ha de valorarse en sociedades como las actuales, en las que una eventual crisis puede acabar produciendo efectos desadaptativos negativos.

La sociedad es una parte muy importante de nuestro ambiente.

 

 

5.- RASGOS CARACTERÍSTICOS DE LO HUMANO

 

Debemos comenzar haciéndonos una pregunta, ¿hasta que punto lo social, puede considerarse como una condición suficiente para explicar el desarrollo humano?

Existen otras especies con formas de organización colectiva como es el caso de las hormigas. Por ello debemos de entender que la naturaleza de lo humano es algo que se completa con otras cualidades añadidas que dan lugar al proceso de hominización. Así la capacidad del lenguaje, de aprendizaje, del trabajo humano, artística… son algunas maneras con las que se puede mostrar una imagen global de la totalidad de las cualidades humanas.

Todo esto da lugar a que la cultura y la sociedad humana presenten unas características diferentes a las de otras especies. Lo que diferencia al hombre ante todo es su libertad, su voluntad para cooperar y actuar solidariamente…

Para entender todo esto vemos el ejemplo y comparativa entre las sociedades actuales y algunas sociedades humanas muy primitivas (léase pag. 62 – 64)

Las sociedades humanas han ido evolucionando a lo largo de los años, acumulando experiencias y conocimientos prácticos, dando respuesta a los retos de adaptación al medio… así hasta llegar a las complejas sociedades de nuestros días.

Sin embargo, lo social no basta para definir al hombre. El hombre es un ser social que también tiene otras cualidades importantes como su capacidad creativa. En la conjunción de la mano y el cerebro humano está la evolución de nuestra especie. Estas cualidades se completan con la cultura, como deposito común de conocimientos y la sociedad como ámbito para la realización de tareas y actividades grupales.

En esta dinámica de adaptación a la naturaleza el hombre ha ido progresando y se ha ido remodelando a sí mismo, como especie social, en un largo proceso evolutivo de desarrollo cultural.

Esta concepción sobre el proceso evolutivo del hombre ha sido desarrollada por Carlos Marx en su teoría sobre la productividad, del hombre como ser de praxis (dotado para un trabajo inteligente, libre y creativo).

Algunos autores añaden a las cualidades humanas el lenguaje verbal como forma de comunicación.

Casi no existe ningún caso en el que un ser vivo esté solo. (MEAD: No existe ningún organismo en el que un ser pueda existir o mantenerse aislado de los demás. Todos los organismos vivos están ligados en un complejo de interacciones sociales del cual depende su existencia continuada).

La conformación de lo social de los hombres ha influido en su propia evolución como especie y se ha convertido en un requisito básico para su supervivencia. En definitiva, podemos decir que la cultura es la que ha conformado y conforma la personalidad humana y la que ha permitido su supervivencia y desarrollo, en cuanto a mecanismo útil de adaptación al medio.

 

 

 

 

TEMA 3.- LOS ORÍGENES DE LA SOCIOLOGÍA

 

 

Como ya hemos visto en clases anteriores, lo social es una dimensión fundamental del hombre, no se puede concebir al hombre sin su sociedad. El hombre fuera de la sociedad, sin cultura, sin ser socializado, sería un ser totalmente diferente a lo que hoy entendemos como hombre. Esa es la condición humana, nuestro carácter de seres sociales.

 

1.- EL CONTEXTO SOCIAL DE LA SOCIOLOGÍA (Muy, muy importante)

 

Tras ARISTÓTELES, las reflexiones sobre el carácter SOCIAL del hombre prácticamente se perdieron a lo largo de siglos.

Hasta el S.XVIII, se vivió en comunidades bastantes estables, digamos que todo era prácticamente igual generación tras generación. Se vivía en un mundo estático, guiado por los ritmos de la NATURALEZA y sometido, generación tras generación, al poder de la IGLESIA y la CORONA.

Pero ese mundo empezó a resquebrajarse en el S.XVIII por el impulso de PROCESOS DE CAMBIO que abrieron el camino a una ciencia específica de la SOCIEDAD.

Aparecieron nuevos enfoques políticos, nuevas ideologías, surgió la ciencia moderna y bajo su influencia se desarrollaron una serie de ciencias sociales. Entre ellas se encontraba la Sociología.

Los primeros signos que indicaban el nacimiento de una nueva época vinieron de la mano de los cambios de las ideas, de la apertura hacia nuevas concepciones sobre el hombre, la naturaleza y el estado. Fueron los tiempos del Renacimiento, de la Ilustración…

La apertura a nuevas ideas fue acompañada de importantes cambios políticos, con MAQUIAVELO y el surgimiento del estado moderno apareció una nueva forma de entender la política que hasta entonces había estado dominada por la Iglesia Católica. LA política sería entendida como un saber específico y autónomo.

 

La Revolución Liberal Inglesa y la Revolución Francesa hicieron posible que el S.XIX se iniciara bajo el signo de una NUEVA ERA: la de la razón, los derechos humanos y el pensamiento científico y secular.

A los cambios políticos y a los de las ideas, le sucederán los cambios económicos. La Economía surge como una ciencia, que trata de explicar mediante unos conocimientos, nuevas formas de organización y la aplicación de nuevas técnicas, que se podía obtener más que los frutos de la tierra o las manufacturas tradicionales. Aparecen los conceptos de capital y salario, que transforman las relaciones de producción.

La REVOLUCIÓN INDUSTRIAL condujo al inicio de un nuevo ciclo histórico, que dio lugar a una transformación radical del orden social.

Millones de personas se trasladaron del campo a los núcleos urbanos y las nuevas fábricas crecieron. Los nuevos obreros se instalaron en los barrios proletarios con penosas condiciones de vida y laborales.

La “CUESTIÓN SOCIAL” se convirtió en FOCO PRIORITARIO de todo el pensamiento SOCIAL. Algo fallaba en aquel nuevo contexto social, faltaba un contexto social estable. Fue por ello, por lo que los pensadores volvieron su atención al estudio de lo social.

Es en este clima en el que surgió la SOCIOLOGÍA, en 1.839 COMTE propuso calificar a la nueva ciencia como SOCIOLOGÍA, su propuesta tardó en ser aceptada y la SOCIOLOGÍA como ciencia se desarrolló lentamente. Surgió en el curso de una especialización progresiva de los saberes, en sociedades cada vez más complejas.

Primero surgió la Política con el desarrollo del estado moderno y el surgimiento de las nuevas clases burguesas. Después le siguió la Economía y por último la Sociología, para intentar llegar al núcleo de las relaciones sociales.

El nacimiento de la Sociología fue estimulado por el impacto de los problemas sociales derivados de la REVOLUCIÓN INDUSTRIAL. La “cuestión social” y la conciencia vivida de los cambios sociales pusieron el problema de la SOCIEDAD en el punto de mira.

Había que preocuparse de la ESTRUCTURACIÓN y DESESTRUCTURACIÓN de la SOCIEDAD con un espíritu secular y científico propio de la nueva época, sin prejuicios, con objetividad, con rigor y con método.

Al ser LO SOCIAL parte constitutiva esencial del SER HUMANO, no es de extrañar que incidencias y alteraciones bruscas en la ESTRUCTURA SOCIAL afecten a los HOMBRES.

El período histórico en que se produjo la transición de la SOCIEDAD ESTAMENTAL a la INDUSTRIAL CAPITALISTA fue uno de los períodos de más grandes CAMBIOS en la historia de la humanidad.

Los viejos sistemas sociales de relación directa, la familia, el gremio, la aldea, se quebraron y millones de hombres quedaron situados ante nuevas formas de experiencia social e incluso en una tesitura de falta de arraigo y de vacío social.

 

 

2.- LA ACUÑACIÓN DE UN NUEVO CONCEPTO. ¿CÓMO SURGIÓ LA SOCIOLOGÍA? (Importante)

 

Tras utilizar la expresión física social, COMTE fue el primero en utilizar el término de SOCIOLOGÍA.

En sus inicios, la aceptación de la SOCIOLOGÍA fue muy limitada al identificar los primeros pasos de esta disciplina con las concepciones COMTIANAS, con un fuerte componente proyectivo en su obra (que se pretendía presentar como un nuevo tipo de RELIGIÓN) y un esfuerzo por explicar “POSITIVA Y CIENTÍFICAMENTE” el camino hacia la UTOPÍA de la “SOCIEDAD ORGANIZADA”.

La justificación del término, recurriendo a la DOBLE genealogía, LATINA (SOCIUS) y GRIEGA (LOGOS), se explicaba como recordatorio de las “dos fuentes históricas de donde surge la CIVILIZACIÓN MODERNA”.

Esta EXPLICACIÓN ya revelaba los componentes implícitos en el proyecto inicial de esta nueva ciencia: pretensiones sintéticas y proyecto espiritual.

COMTE entendía en la SOCIOLOGÍA una vocación por la “REORGANIZACIÓN DE LA SOCIEDAD”. De este componente REORGANIZADOR estarán también imbuidos casi todos los padres fundadores de la nueva ciencia, tenían el deseo de reencontrar un papel para el hombre dentro de esos cambios ocasionados por la Revolución Industrial.

COMTE veía además que todo el proceso de cambio estaba inserto en una lógica según la cual el desarrollo de la humanidad se producía conforme a la “ley de las TRES ETAPAS”:

 

–       La TEOLÓGICA o FICTICIA, que explicaba los fenómenos de manera MÁGICO-RELIGIOSA.

–       La METAFÍSICA o ABSTRACTA, que los explicaba de forma FILOSÓFICO-ESPECULATIVA.

–       La CIENTÍFICA o POSITIVA, que lo hacía con procedimientos CIENTÍFICO-POSITIVOS. Comte creía que la física social, a medida que la humanidad se acercaba al tercer estadio,  vendría a mitigar las crisis debido a un desarrollo espontáneo no previsto.

Comte creía que las teorías sociales eran las últimas que pasarían del estadio teológico o metafísico al positivo, dado que éstas se ocupan de los fenómenos “más complicados, particulares y directos para el hombre y que más dependen de todos los demás”.

La SOCIOLOGÍA apareció prefigurada en COMTE no sólo como “CIENCIA DE LAS CIENCIAS” y culminación de todo el edificio científico, sino también como una especie de ciencia de los remedios, que da soluciones científicas a problemas sociales.

El desarrollo de la nueva ciencia fue más lento debido a los altos componentes ideológicos comtianos que contenía.

Para COMTE, el desarrollo de la SOCIOLOGÍA sólo era posible a partir del desarrollo de las otras CIENCIAS. Y esta convicción era la que le hacía situar en la pirámide del edificio científico a la SOCIOLOGÍA, lo que puede ser visto como una SUPERIORIDAD de la SOCIOLOGÍA pero también como una DEPENDENCIA de ésta respecto a las otras ciencias.

El carácter finalista que dio COMTE a la sociología y su presentación como una nueva religión. Provocaron unas expectativas desproporcionadas y un condicionamiento en su desarrollo y evolución.

Por todo ello, tras la muerte de Comte, la Sociología se vio abocada a un cierto “retraimiento utópico”.

 

 

3.- LOS COMPLEJOS TIEMPOS HISTÓRICOS DE LA SOCIOLOGÍA

 

El período de ILUSIÓN PROFÉTICA de los inicios de esta ciencia duró poco tiempo y ya a principios de este siglo los SOCIÓLOGOS se orientaron por otros derroteros.

FRANCO FERRAROTTI ha subrayado que en ese CAMBIO de derroteros la SOCIOLOGÍA: “se preocupa de garantizarse un OBJETO ESPECÍFICO que la diferencie de las otras ciencias y arriesga olvidar que el objeto de la SOCIOLOGÍA no es la SOCIOLOGÍA”.

La tendencia, de una parte de los SOCIÓLOGOS actuales, a cerrarse en CÍRCULOS INTERNOS de continuo AUTOANÁLISIS y la permanente obsesión por intentar clarificar esta disciplina, muestra como un cierto agrado por vivir en situaciones de CRISIS.

Pero, quizá, esta situación de CRISIS constituye el CONTEXTO necesario en la que la llamada “CIENCIA DE LA CRISIS” encuentra los estímulos para su REFLEXIÓN y DESARROLLO.

No hay que olvidar que fue en situaciones de PROFUNDAS CRISIS donde surgieron las REFLEXIONES TEÓRICAS que hicieron posible la aparición de la SOCIOLOGÍA.

La SOCIOLOGÍA surgió de la CRISIS y es en contextos de CRISIS donde mejor se DESARROLLA.

Actualmente aún se nota en la SOCIOLOGÍA el reflejo del FRACASO de los elementos PROFÉTICOS iniciales, que, además, han influido en los GRANDES TEÓRICOS de la disciplina, en el sentido de intentar REFUNDAR y REDESCUBRIR:

–       Los SUPUESTOS BÁSICOS,

–       Las ORIENTACIONES GENERALES de esta ciencia.

En su corta existencia, la SOCIOLOGÍA ha vivido un continuo AUTO-REVISARSE y REFUNDARSE en lo que algunos han llamado el SÍNDROME DE LA “NOVEDAD” de la SOCIOLOGÍA.

Esta manera de proceder implica una DESVIACIÓN respecto a lo que el MÉTODO CIENTÍFICO debería ser ya que al partir en numerosas ocasiones de CERO, el trabajo ACUMULATIVO, CONTINUADO y CRECIENTE que caracteriza el quehacer CIENTÍFICO no se ha producido.

Hay varias formas de COMPORTAMIENTO habitual de los SOCIÓLOGOS que llaman la atención desde la perspectiva de otras ciencias:

–       La tendencia a “intentar formular GRANDES SÍSTESIS TEÓRICAS”.

–       La tendencia a dar “GRANDES EXPLICACIONES GLOBALES”.

–       El escaso SEGUIMIENTO de los trabajos SOCIOLÓGICOS en áreas TEMÁTICAS concretas.

–       El considerar vigentes los textos de los PADRES FUNDADORES.

–       La tendencia de los SOCIÓLOGOS a ser POLIVALENTES y ESPECIALISTAS en todas las ÁREAS TEMÁTICAS.

Esta forma de proceder ha provocado que apenas se haya desarrollado de formas distintas la TEORÍA SOCIOLÓGICA y la HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA.

MELTON señala que: “la CONFUSIÓN entre la TEORÍA SOCIOLÓGICA y su HISTORIA debía haberse disipado hace mucho tiempo reconociendo sus diferentes FUNCIONES”.

Esa CONFUSIÓN produce un SOLAPAMIENTO de los PLANOS TEMPORALES y ANALÍTICOS que tiene sus consecuencias prácticas:

–       Dificultad, en la SOCIOLOGÍA, de establecer un PARADIGMA CIENTÍFICO.

–       Proporciona una apariencia de “VITALIDAD ASOMBROSA” a algunas TEORÍAS SOCIOLÓGICAS.

–       Proporciona una significativa INTEMPORALIDAD a la HISTORIA del PENSAMIENTO SOCIOLÓGICO.

J. SZACKI ha señalado a este respecto que:

“El hecho de que alguien estudie APORTACIONES PASADAS, no hace de él un HISTORIADOR, MARX, WEBER o MEAD, pueden estudiarse como si fueran CONTEMPORÁNEOS, en consecuencia, lo que se define como HISTORIA DE LA SOCIOLOGÍA resulta ser bastante HETEROGÉNEO”.

Por su parte, BOTTOMORE y NISBET han señalado que:

  • Lo que ocurre con las TEORÍAS SOCIOLÓGICAS es que nunca mueren del todo, sino que “entran EN COMA” y por lo tanto pueden ser “DESHIBERNADAS” en cualquier momento.

 

Esta forma de UTILIZACIÓN de las TEORÍAS SOCIOLÓGICAS ha sido explicada por las SINGULARIDADES que presenta la aplicación del MÉTODO CIENTÍFICO en este campo.

Tales SINGULARIDADES han llevado a:

–       Reivindicar el carácter INSPIRADOR y SUGERIDOR de las APORTACIONES de los CLÁSICOS.

–       Justificar la poca idoneidad de la SOCIOLOGÍA para lograr “RECOGER ACUMULATIVAMENTE” lo que puedan tener de valiosas las teorías de los CLÁSICOS.

A este respecto señala LEWIS A. COSER:

  • “Si la SOCIOLOGÍA fuera tan acumulativa como la FÍSICA, no sería tan necesario recurrir a los CLÁSICOS… pero tal tipo de ACUMULACIÓN aún no se ha producido e incluso es legítimo mantener DUDAS sobre la posibilidad de que en un futuro pueda producirse”.
  • “Así, el recurso a una variedad de ESQUEMAS TEÓRICOS, puede terminar convirtiéndose en una VIRTUD POSITIVA”.
  • “La ESTRATEGIA más productiva para el futuro parece ser la de un cierto ECLECTICISMO y el uso de una variedad de TEORÍAS de ALCANCE MEDIO… el recurso a los CLÁSICOS continuará siendo NECESARIO”.

Concluyendo, podemos decir que la tendencia al solapamiento de PLANOS TEMPORALES ha dificultado la realización de un trabajo CIENTÍFICO ACUMULATIVO y, a la vez, INNOVADOR.

El inadecuado tratamiento de los CONOCIMIENTOS  TEÓRICOS históricamente formulados y el insuficiente desarrollo de prácticas de TRABAJO ACUMULATIVO, forman parte de un mismo HAZ de supuestos en el que parecen atrapados un buen número de SOCIÓLOGOS, eso sí, simultáneamente:

–       Deseosos de encontrar NUEVAS BASES para el desarrollo de la disciplina.

–       Celosamente inclinados a PRESERVAR y “PRESENTAR” el CORPUS TEÓRICO como el mejor exponente de la entidad adquirida por la SOCIOLOGÍA.

La tendencia, de continuar obteniendo conocimientos provechosos a partir de los PADRES FUNDADORES, llevada al extremo, produce un fuerte sentido de defensa del TERRITORIO de la disciplina dentro de círculos CERRADOS que lleva al confundir el OBJETO DE INVESTIGACIÓN y el SUJETO INVESTIGADOR.

Pero el tema aún se complica más cuando un sector de la SOCIOLOGÍA actual todavía ocupa buena parte de su tiempo en DISPUTAS TERMINOLÓGICAS.

NISBET señala que:

  • “Algunos SOCIÓLOGOS llegan al extremo de afirmar que hasta que no hayamos DEPURADO y PULIDO nuestros CONCEPTOS no podremos llevar adelante nuestra auténtica misión que es el estudio del COMPORTAMIENTO SOCIAL”.

NISBET responde a “ese ERROR” con declaraciones de WOLFGANG KOHLER:

  • “Si GALILEO o NEWTON hubiesen sentido una gran preocupación ETIMOLÓGICA, en lugar de seguir adelante de un modo INGENUO y DESPREOCUPADO, como así hicieron, la FÍSICA nunca habría llegado a ser una CIENCIA”.

 

En definitiva, hay que reemplazar la atención a la SOCIOLOGÍA como PROBLEMA, por un quehacer CIENTÍFICO CONCRETO y PRÁCTICO capaz de ocuparse de los verdaderos PROBLEMAS DE LA SOCIEDAD.

 

 

4.- SOCIOLOGÍA Y PRE-SOCIOLOGÍA (Muy importante)

 

La valoración sobre el grado de desarrollo actual de la Sociología, en comparación con otras ciencias, es matizada considerando que estas diferencias son debidas a la mayor juventud de la Sociología. Aunque en su datación histórica también hay polémica, ya que como señala Homans: “no es tan JOVEN, ya que si comienza con ARISTÓTELES es tan VIEJA como la FÍSICA”.

Para este autor, el menor desarrollo de la SOCIOLOGÍA radica en la “naturaleza de la interpretación”.

Pero lo que hay que precisar es: cuándo la atención a lo social se hizo autónoma de los cambios políticos, morales o religiosos y cuándo se produce el enfoque analítico de lo social orientado por metodologías científicas.

POPPER señala que el interés por un campo determinado de la realidad no es condición suficiente para el desarrollo de un área de conocimiento científico específico.

Según POPPER:

  • “El interés CIENTÍFICO por las cuestiones SOCIALES y POLÍTICAS no es menos antiguo que el INTERÉS CIENTÍFICO por la FÍSICA, pero la FÍSICA con GALILEO y NEWTON sufrió un AVANCE INESPERADO… las CIENCIAS SOCIALES no parecen haber encontrado aún su GALILEO”.

Es en este sentido en el que hay que reconocer que la SOCIOLOGÍA se encuentra en una situación de menor desarrollo o mayor juventud como ciencia.

Pero el nacimiento de la Sociología no se puede hacer coincidiendo con la acuñación del término de Comte. El sólo buscó una nueva palabra para referirse a la física social que ya venía postulando desde 1.822 en sus escritos.

En su Plan de trabajos científicos necesarios para reorganizar la sociedad (1.822), COMTE planteó la necesidad de una ciencia positiva de lo social.

Con más claridad en sus Consideraciones filosóficas sobre las ciencias y los sabios (1.825), COMTE argumentaba que:

  • “Como ya poseemos una FÍSICA CELESTE, una FÍSICA TERRESTRE y una FÍSICA ANIMAL, todavía falta una FÍSICA SOCIAL para que el sistema de nuestros conocimientos naturales esté COMPLETO”.
  • “Cumplida esta condición… el PENSAMIENTO HUMANO no se verá ya obligado a recurrir al método TEOLÓGICO o al METAFÍSICO, éstos al haber perdido su UTILIDAD no tendrán ya sino una existencia HISTÓRICA”.

COMTE describió la FÍSICA SOCIAL como:

  • “La CIENCIA que tiene como OBJETO PROPIO el estudio de los FENÓMENOS SOCIALES, considerado con el mismo espíritu que los FENÓMENOS FÍSICOS, QUÍMICOS, etc, es decir, sujetos a LEYES NATURALES INVARIABLES, cuyo DESCUBRIMIENTO es el fin de sus INVESTIGACIONES”.

El empleo de la palabra Sociología, posteriormente, poco añadió a estos planteamientos. La invención del término en un momento histórico determinado no implica que antes no se desarrollasen enfoques propiamente sociológicos.

Los enfoques precursores de la Sociología, o como dice GURVITCH, la “PRE-SOCIOLOGÍA”, atendió a una problemática de la que posteriormente se ocupó la Sociología, bastante antes de que COMTE diera nombre a la nueva ciencia.

Previamente al desarrollo del MÉTODO CIENTÍFICO, los FENÓMENOS SOCIALES se habían abordado desde enfoques REFLEXIVOS o meramente ENUNCIATIVOS. Fueron muchos los autores que previamente prestaron atención a las diferentes formas de organización social, costumbres sociales, etc. Entre ellos destacan Aristóteles, Herodoto, Ib Jaldun…

Pero en todas estas aproximaciones faltaban una sistemática propia, una definición del objeto de estudio, y los enfoques propios del método científico.

Era necesaria una delimitación clara de un objeto específico de estudio en el ámbito global de todas las relaciones que tienen lugar en la sociedad para que surgiera la Sociología.

Un paso fundamental en esa delimitación se dio con el descubrimiento de la realidad de la sociedad civil.

Un segundo paso se dio cuando se empezó a analizar la sociedad civil como parte de una realidad dada que debía contemplarse con OBJETIVIDAD.

El descubrimiento de la realidad de la sociedad civil es un fenómeno cuya significación no se puede entender si no es un contexto histórico relacionado con la emergencia de nuevas clases sociales, nuevas formas de organización social y nuevas condiciones económicas.

ADORNO y HORKHEIMER señalan que el concepto de SOCIEDAD fue formulado sólo durante el ascenso de la BURGUESÍA, como concepto de auténtica SOCIEDAD en oposición a la CORTE.

Por lo que el nacimiento de nuevos grupos sociales es uno de los requisitos más importantes para la aclaración de un nuevo campo temático.

Había pensadores sociales que rechazaban inicialmente el calificativo de SOCIOLOGÍA.

–       MARX, tenía una POBRE IDEA de COMTE y su SOCIOLOGÍA.

–       DURKHEIM, verdadero DIVULGADOR de esta ciencia, calificaba el término como un verdadero “BARBARISMO”.

 

En definitiva, la invención de la palabra SOCIOLOGÍA, aunque contribuyó a abrir un NUEVO CAMINO, no supuso sin más el nacimiento real de una nueva ciencia que mereciera estrictamente dicho nombre.

 

 

 

TEMA 4.- EL DESARROLLO DE LA SOCIOLOGÍA: LOS PADRES FUNDADORES

 

 

Varios teóricos del siglo XIX pusieron las bases para el desarrollo de esta nueva ciencia. Entre ellos destacan: Saint Simon, el precursor; Augusto Comte, el padre de la Sociología y quien acuñó este término; Durkheim, quien desarrolló enfoques de estudio e investigación que dieron un verdadero estatuto científico a la nueva disciplina; Carlos Marx y Max Weber, quienes contribuyeron a al desarrollo de las bases teóricas de la nueva ciencia de lo social. Todos ellos se ganaron el título de padres fundadores de la Sociología.

La influencia de los padres fundadores en la Sociología actual continúa siendo muy considerable, ya que su estudio resulta útil para conocer la historia de esta disciplina. De hecho, muchos de los problemas que plantearon los padres fundadores de la Sociología continúan vigentes.

 

 

1.- LOS PRECURSORES DE LA SOCIOLOGÍA

 

Desde un punto de vista muy general, podemos decir que los antecedentes de la Sociología pueden encontrarse en multitud de instancias a lo largo de la historia del pensamiento (historia, economía, grupos sociales…)

GURVITCH se refirió a la existencia de: “una PRESOCIOLOGÍA en los filósofos sociales que conceden gran importancia a la observación empírica desinteresada de la realidad social”.

Pero en realidad en esos enfoques PRE-SOCIOLÓGICOS no se daba, ni un grado suficiente de atención a un objeto de estudio específico delimitado, ni unas orientaciones METODOLÓGICAS adecuadas. Eran sólo unos antecedentes que permitieron abrir el camino al desarrollo posterior de la Sociología.

Los más remotos ANTECEDENTES podemos encontrarlos en la Grecia Clásica. MARTINDELI considera que:

 

  • “el mayor acercamiento a la CIENCIA SOCIAL en la FILOSOFÍA GRIEGA fue el de los SOFISTAS…  ya que estudiaban al hombre como SER SOCIAL”.

 

En HERODOTO encontramos ANTECEDENTES más específicos. Sus OBRAS HISTÓRICAS contienen descripciones muy detalladas sobre COSTUMBRES y USOS SOCIALES.

A ARISTÓTELES no sólo debemos su definición del hombre como SER SOCIAL, también aporta distintos análisis sobre: los comportamientos políticos, las influencias sociales, los cambios en las polis y la naturaleza y efectos de las divisiones de clases y grupos sociales.

Entre los antecedentes más inmediatos deben citarse las influencias ejercidas desde: la filosofía de la historia, el pensamiento renacentista y la economía.

Las primeras aportaciones desde la FILOSOFÍA DE LA HISTORIA se deben a:

  • IB JALDUN, que realizó estudios comparativos sobre las diversas culturas mediterráneas.
  • JUAN BAUTISTA VICO, que intentó establecer una teoría de la EVOLUCIÓN CÍCLICA de la historia. (Sorprendió a Comte por su paralelismo con su teoría de los 3 estadios).
  • MONTESQUIEU, que estudió y comparó diversas instituciones y procesos sociales, sentando las bases del enfoque de las tipologías ideales. Estos estudios se han reflejado en sus obras más significativas; El espíritu de las leyes, Cartas persas, Consideraciones sobre las causas de la grandeza y decadencia de Roma.

Una segunda línea de aportación, con un enfoque racional y científico, vino de autores como HOBBES y SPINOZA, quienes intentaron explicar todos los fenómenos, entre ellos los SOCIALES.

Por su parte, HOBBES llegó a concebir un sistema de filosofía “científica” dividido en 3 partes: la que se ocupa de los cuerpos físicos, la que se ocupa de la fisiología y de la psicología de los individuos y la que se ocupa del cuerpo “artificial” o lo que es lo mismo de la sociedad o estado.

La delimitación de una física social puede considerarse uno de los más importantes ANTECEDENTES del posterior enfoque COMTIANO. COMTE llegó a decir que: Las aportaciones de HOBBES eran el “único paso adelante en la CIENCIA SOCIAL” después de ARISTÓTELES.

La física social de HOBBES y SPINOZA pudo ser situada en el ámbito específico de lo social, diferenciado de lo político, en virtud de la influencia ejercida posteriormente por los filósofos alemanes, LEIBNIZ y FICHTE, que abrieron la perspectiva de una distinción entre: “SOCIEDAD CIVIL” y “ESTADO”.

La tercera línea de influencia en el desarrollo de la Sociología está en la ECONOMÍA, y específicamente el grupo escocés que desarrolló los enfoques de la economía política clásica, destacando: ADAM SMITH y su obra las riquezas de las naciones, ADAM FERGUSON y su obra un ensayo sobre la historia de la sociedad civil y JOHN MILLAR y su obra el origen y causa de la distinción de rangos.           

De este grupo el que más se acercó a los estudios sociológicos fue FERGUSON, sus principales aportaciones (y en general de los ECONOMISTAS CLÁSICOS) fueron: Los análisis sobre la división del trabajo y el malestar que la “fragmentación social” genera, los esbozos sobre una teoría del conflicto social, el estudio de las clases sociales y la evolución social, etc.

El contexto en que surgió la SOCIOLOGÍA estuvo también marcado por la influencia positivista y empirista de diversos pensadores ingleses que reclamaban el papel de la prueba de la experiencia para el establecimiento de conocimientos válidos. Entre ellos se encuentran Francis Bacon, David Locke, David Hume…

Junto a estas influencias hay que añadir la de casi todos los grandes PENSADORES de la ILUSTRACIÓN, en la medida que intentaban buscar una explicación de la realidad al margen de las justificaciones tradicionales y sobrenaturales.

 

2.- SAINT-SIMON (1.760-1.825)

 

Por muchos es considerado el auténtico padre de la Sociología, el mismo Durkheim señalará que:

  • SAINT-SIMON no emplea la palabra SOCIOLOGÍA, que COMTE inventará más tarde, emplea el nombre de FISIOLOGÍA SOCIAL, que significa lo mismo”.
  • Nunca antes que él se había declarado tan LIMPIA y CATEGÓRICAMENTE, no sólo  que el HOMBRE y las SOCIEDADES no pueden ser DIRIGIDAS si no se las convierte en objeto de CIENCIA, sino también que esta CIENCIA no podía descansar en otros principios que los de las CIENCIAS DE LA NATURALEZA”.

 

Claudio Enrique de Rouvroy, conde de SAINT-SIMON, tuvo una personalidad y una trayectoria singular: De niño se negó a hacer la comunión. Fue recluido en una institución religiosa de la que se escapó. Por su inteligencia, fue sometido a un programa de instrucción, que luego él mismo prolongó durante muchos años, alcanzando una gran cultura enciclopédica.

Logró una gran fortuna, luego la derrochó y después rehizo su situación económica, fue cuando organizó un movimiento intelectual y político que contó con muchos seguidores. Participó en la guerra de la independencia y en las revoluciones americana y francesa…

Su obra es un conjunto de cuadernos, cartas, etc, generalmente sin terminar. LA mayoría de sus aportaciones las hizo a la edad de 45 años, cuando se encontraba en pleno estado de pobreza, una pobreza a la que asegura que había llegado por su amor a la ciencia y al bien público y a su deseo por descubrir el medio para solucionar sin violencias la tremenda crisis por la que atraviesa la sociedad europea.

El GRAN OBJETIVO que se propuso fue REORGANIZAR LA SOCIEDAD sobre las bases de la CIENCIA y la INDUSTRIA, para alcanzar una SOCIEDAD SIN CLASES por el camino de una RENOVACIÓN ÉTICO-RELIGIOSA.

Algunas de las ideas que aparecen en sus apuntes son: la planificación económica, el desarrollo industrial, la organización de una sociedad equitativa y productiva, la producción de los estados nacionales europeos con un nuevo sistema político y una Europa fraternalmente unida.

Por todo ello, SAINT-SIMON puede ser considerado como un PRECURSOR de: El positivismo, la Sociología, el industrialismo moderno, el europeismo y el socialismo.

Sus OBRAS más importantes de carácter SOCIOLÓGICO son:

–        Reorganización de la SOCIEDAD EUROPEA.

–        El ORGANIZADOR.

–        Del SISTEMA INDUSTRIAL.

–        CATECISMO de los industriales.

–        Nuevo CRISTIANISMO.

–        FISIOLOGÍA SOCIAL.

SAINT-SIMON planteó la necesidad de construir una ciencia de la sociedad basada en una filosofía positiva. Esta CIENCIA SOCIAL, o “FISIOLOGÍA SOCIAL” es entendida como un elemento más de la ciencia general, que opera con los mismos principios, y en cuya cima, se encuentra la ciencia que se ocupa de las sociedades humanas. SAINT-SIMON vivió en una época de intensos cambios sociales y políticos, por ello dedica sus reflexiones a imaginar el MUNDO NUEVO que se avecinaba.

Estaba convencido de que el orden social en crisis podía ser reconstruido sobre bases racionales y científicas. Para ello se necesitaban nuevos modelos interpretativos y nuevas ideas, ya que todo sistema social requiere un sistema filosófico en que basarse. Y a esta tarea se dedicó durante toda su vida.

 

 

3.- AUGUSTO COMTE (1.798-1.857)

 

Es considerado el padre de la Sociología por dos razones: porque fue quien acuñó el término y porque realizó una propuesta sistemática de esta  nueva ciencia.

COMTE era una persona gris, de carácter dogmático y con una  vida atormentada por sus amores difíciles y sus crisis nerviosas. Fue contratado como secretario de SAINT-SIMON con quien terminó como el perro y el gato. Tras su ruptura con SAINT-SIMON, inició una etapa que él calificó de “higiene cerebral”, para limpiarse de ideas que no eran suyas.

Su idea básica consistía en que todas las ciencias formaban una jerarquía, en la que cada eslabón del edificio científico dependía del anterior. En la base de esta jerarquía estaban las matemáticas y en la cúspide la Sociología. Según Comte, la pirámide de las ciencias estaba construida de acuerdo a la complejidad de los fenómenos estudiados, determinando así su mayor o menor grado de desarrollo. En la base estarían las ciencias que se ocupan de fenómenos más simples y que por tanto su grado de desarrollo sería mayor. En lo más alto se situarían las más complejas, y por tanto con un grado de desarrollo inferior.

De acuerdo con esta explicación, la SOCIOLOGÍA era la última ciencia en surgir, porque previamente había sido necesario el desarrollo encadenado de las otras ciencias, consideraba a la Sociología como la “CIENCIA DE LAS CIENCIAS”.

COMTE veía en la SOCIOLOGÍA como la CIENCIA que venía a remediar los PROBLEMAS del hombre y de la sociedad, contribuyendo a REORDENAR CIENTÍFICAMENTE la SOCIEDAD después de los CAMBIOS y el TRAUMA causados por la REVOLUCIÓN FRANCESA y la REVOLUCIÓN INDUSTRIAL.

Llegó a considerar a la Sociología como una nueva religión de la humanidad. Para Comte, la nueva religión era el Positivismo, la nueva divinidad era la humanidad y los sacerdotes eran una nueva élite ilustrada que debía emprender una reordenación social.

Uno de los pensamientos centrales del planteamiento COMTIANO fue la “LEY DE LOS TRES ESTADIOS”, las TRES ETAPAS son:

–              La ETAPA TEOLÓGICA, en la que la explicación de las cosas y los acontecimientos se realiza en referencia a “seres o fuerzas sobrenaturales o invisibles”. Esta etapa correspondió con las sociedades agrícolas, en las que la unidad básica era la familia, y la organización de la sociedad era autoritaria, con un fuerte control social.

–              La ETAPA METAFÍSICA, en la que la explicación de las cosas se realiza recurriendo a entidades e ideas abstractas, que sustituyen a las “potencias SOBRENATURALES de la ETAPA TEOLÓGICA”. Se caracteriza por el establecimiento de la doctrina de los pueblos, fundada sobre la “suposición abstracta y metafísica de un contrato social primitivo. En esta etapa se afianza; la autoridad civil, el estado y el poder temporal frente al espiritual.

–              En la tercera etapa, la ETAPA POSITIVA se empieza a establecer racionalmente las leyes de relaciones entre los hechos, a partir de la observación y de la medición. Es la época de la sociedad industrial, en la que el hombre entra en el estadio de positividad racional, librándose de mitos y ataduras, renunciando así a investigaciones absolutas… Se trata de ver para prever. Pero no sólo se trataba de eso, también se trataba de prever para actuar.

COMTE quería “evitar o mitigar las CRISIS por un desarrollo NO PREVISTO…, la CIENCIA nos lleva a la PREVISIÓN, y la PREVISIÓN permite regularizar la ACCIÓN”, como señala en su Discurso sobre el espíritu positivo.

En la época de cambios debidos a la Revolución francesa e industrial, COMTE señalaba que: “un SISTEMA SOCIAL que se acaba y un SISTEMA NUEVO que tiende a constituirse… dos movimientos que impulsan hoy a la SOCIEDAD: uno de DESORGANIZACIÓN y otro de REORGANIZACIÓN”. Estos dos procesos darán lugar a 2 ópticas sociológicas que se llamarán dinámica social (plasmación de las ideas de cambio social) y estática social (plasmación de las ideas del orden social).

COMTE se situó en la perspectiva del ORDEN SOCIAL, reivindicando la necesidad de un “CONSENSO UNIVERSAL”. El padre de la Sociología distinguía tres planos en la sociedad: el individuo (al que no consideraba objeto de análisis sociológico), la familia (considerada la unidad social básica ligada por una unidad moral que la diferenciaba de las demás unidades sociales) y las combinaciones sociales (la más alta era la humanidad).

Desde el punto de vista metodológico, COMTE no hizo aportaciones importantes, más allá de la reivindicación global del método positivo, según el cual los conceptos debían someterse a los hechos y los fenómenos sociales debían ser estudiados como fenómenos sujetos a leyes generales.

Para alcanzar el CONOCIMIENTO POSITIVO proponía acudir a la observación, la comparación y su método histórico, basado en la búsqueda de “series SOCIALES EVOLUTIVAS”, como la LEY DE LOS TRES ESTADIOS.

Pero las pretensiones de Comte de crear una nueva ciencia se convirtieron más bien en un deseo, su esfuerzo intelectual quedó frustrado y contaminado de fuertes intenciones finalistas.

 

 

 

 

 

4.- EMILIO DURKHEIM Y EL DESARROLLO DE LA INVESTIGACIÓN SOCIAL (1.858-1.917)

 

La historia de la sociología empieza con Durkheim, fue él el primero que hizo Sociología, y lo hizo realizando investigaciones sociales concretas e intentando desarrollar reglas y procedimientos de investigación específicos.

DURKHEIM vivió durante una época marcada por la derrota de la guerra Franco – Prusiana, los acontecimientos de la Comuna y la instauración de la 3ª República.

Sus OBRAS más importantes, en torno a los cuales aglutinó un importante círculo de ESTUDIOSOS SOCIALES, son: La división del trabajo social (1.893), Las reglas del método sociológico (1.895), El suicidio (1.897) y Las formas elementales de la vida religiosa (1.912).

 

Aunque criticó el MARXISMO, se definió como partidario de un socialismo encaminado a lograr la regeneración de la sociedad a partir de los principios morales “descubiertos por una sociología científica”.

En DURKHEIM, sus propias vivencias familiares, regionales y políticas influyeron a la hora de elegir sus temas de estudio y en sus orientaciones concretas.

(Para una mejor comprensión de la influencia de estos hechos sobre DURKHEIM conviene saber que en 1.887 se incorporó al departamento de FILOSOFÍA de la UNIVERSIDAD DE BURDEOS, que en 1.902 accedió a la SORBONA y que, por otra parte, era de familia JUDÍA y, además tomó parte activa en algunos acontecimientos políticos, por ejemplo en el ESCÁNDALO DREYFUS)

Se reforzaron en DURKHEIM una preocupación por los temas de: solidaridad grupal, de orden social, por la crisis de las creencias, la anomia, etc.

Uno de los principales hilos conductores de toda su obra fue el estudio del binomio INDIVIDUO-SOCIEDAD, a través de la indagación sobre la verdadera entidad de LO SOCIAL. Para DURKHEIM, la sociedad constituye una realidad por sí misma, que tiene sus propias leyes y que es previa a los individuos concretos que la constituyen.

Durkheim liga la indagación sobre lo social a la misma razón de ser de la Sociología. “Si la SOCIOLOGÍA no era capaz de identificar y explicar “el FACTOR SOCIAL” como una “REALIDAD PROPIA”, entonces habría que preguntarse de la RAZÓN DE SER de la SOCIOLOGÍA como disciplina INDEPENDIENTE”.

En su obra Las reglas de método sociológico DURKHEIM intentaba dar respuesta a preguntas como: ¿Qué es LO SOCIAL? ¿Cómo se estudia?, etc.

Para este sociólogo, la sociedad era una realidad específica que tiene caracteres propios: “se da ALGO COLECTIVO cuando las CONCIENCIAS INDIVIDUALES están combinadas de una cierta manera, de esa COMBINACIÓN proviene la VIDA SOCIAL y la explica. COMBINÁNDOSE las ALMAS INDIVIDUALES engendran un SER, PSÍQUICO si se quiere, pero que constituye una INDIVIDUALIDAD PSÍQUICA de una NUEVO GÉNERO”.

Según DURKHEIM “el grupo piensa, siente, obra, de forma distinta de lo que lo harían sus miembros si se encontraran aislados”.

Lo social, además de tener entidad propia, juega un papel central para el hombre, ya que el hombre es hombre “en la medida que está civilizado”. Para DURKHEIM, si el hombre es despojado de “todo lo que la SOCIEDAD le aporta” quedaría reducido a la sensación ANIMAL.

Para DURKHEIM, el carácter prevalente y superior de la sociedad es una realidad de orden moral. Para él, la sociedad implica un proyecto moral, unos principios, deberes y normas que permiten establecer formas de solidaridad y cohesión que dan lugar a una realidad superior.

Por todo ello, DURKHEIM llega a una conclusión metodológica: “Si se quiere comprender lo social no se debe partir de los individuos aislados, ni de los métodos psicológicos utilizados para este fin. Hay que partir de MÉTODOS DIFERENTES para comprender “lo que pasa en el GRUPO”.

Su línea argumental establece una serie de pensamientos que le sitúan ante el umbral de sus aportaciones metodológicas:

1.- insiste en la ESPECIFICIDAD del ÁMBITO DE LO SOCIAL.

2.- reclama el carácter PREVALENTE de LO SOCIAL.

3.- subraya la existencia de LEYES PROPIAS de la MENTALIDAD COLECTIVA.

4.- fija su atención en LOS HECHOS SOCIALES. Para Durkheim, la Sociología es entendida como la ciencia que se ocupa específicamente de los hechos sociales.

Durkheim define el hecho social como el conjunto de una SOCIEDAD, conservando una existencia propia, independiente de sus manifestaciones individuales. Los HECHOS SOCIALES son “maneras de OBRAR, de PENSAR y de SENTIR exteriores al individuo, y están dotados de un PODER SUPERIOR por el cual se le IMPONEN”. Son realidades que el individuo se encuentra formadas y son partes de la supremacía material y moral que la sociedad tiene sobre sus miembros.

En relación a esta idea, DURKHEIM recurre al concepto de institución como: “Todas las CREENCIAS y todas las FORMAS DE CONDUCTA INSTITUIDAS por la colectividad”. Y definirá la Sociología como “La ciencia de las INSTITUCIONES, de su GÉNESIS y de su FUNCIONAMIENTO”.

Una vez delimitado el objeto de estudio de la SOCIOLOGÍA, (los hechos sociales y las instituciones), DURKHEIM intentará precisar las reglas metodológicas y demostrar con investigaciones concretas el funcionamiento práctico de su enfoque.

Las reglas para la observación y estudio de los hechos sociales se centran en la necesidad de considerarlos “como COSAS”, es decir, como realidades dadas más que como CONCEPTOS.

Propone 3 reglas básicas para tratar los hechos sociales; evitar las prenociones y prejuicios previos, tomar como objeto de investigación los fenómenos definidos por sus caracteres exteriores comunes y evitar el subjetivismo.

Para comprender las aportaciones de DURKHEIM al desarrollo de la SOCIOLOGÍA debemos conocer sus obras:

•             La división del trabajo social (1.893). Es un estudio sobre las formas de SOLIDARIDAD en la sociedad moderna.

En esta OBRA analiza la forma de cohesión a que da lugar la moderna división del trabajo y establece 2 formas de solidaridad: La mecánica, propia de las sociedades arcaicas y basada en la similitud de los miembros individuales, en la conciencia colectiva, en la homogeneidad… y la solidaridad orgánica, propia de las sociedades industriales y cuyas diferencias se relacionan con la división del trabajo. En estas sociedades disminuye la importancia de la conciencia colectiva y se desarrollan nuevas formas de interdependencia entre los individuos.

•             El suicidio (1.897), es un estudio sobre la COHESIÓN SOCIAL. Es un buen ejemplo de ESTUDIO SOCIOLÓGICO en el que se unen la teoría y la investigación empírica.

•             Las formas elementales de la vida religiosa (1.912), aquí DURKHEIM estudió la función social de la RELIGIÓN.

Gracias a DURKHEIM la SOCIOLOGÍA pudo echar a andar, con un campo de estudio acotado y unos enfoques metodológicos realistas y viables.

Unos de sus grandes temas de preocupación fue la solidaridad social, esto le ha hecho aparecer posteriormente como un enfatizador del ORDEN SOCIAL y, por tanto, por un SOCIÓLOGO CONSERVADOR, aunque en realidad esa preocupación no se refería al mantenimiento del ORDEN TRADICIONAL sino que era una preocupación de FUTURO.

DURKHEIM estaba convencido de que existían nexos de unión entre el nacimiento de la sociología, el cambio de las ideas religiosas y la emergencia del socialismo.

Para DURKHEIM la virtud de la SOCIOLOGÍA era que podía aportar las bases de un conocimiento metódico y riguroso para la solución CIENTÍFICA de los problemas SOCIALES. Su visión del socialismo era que no debía quedar reducido a “una simple cuestión de SALARIOS, o, como se ha dicho, de ESTÓMAGO”, debía aspirar a “reorganizar el CUERPO SOCIAL” en su conjunto.

En definitiva, el PROBLEMA SOCIAL fundamental no era para DURKHEIM un problema ECONÓMICO, sino un problema de CONSENSO SOCIAL, de comprensión de SUPERIORIDAD MORAL de la sociedad.

 

 

 

5.- CARLOS MARX Y LA SOCIOLOGÍA DIALÉCTICA

 

MARX (1.818-1.883), fue sobre todo un promotor de nuevas ideas y un abanderado de los nuevos ideales socialistas.

Dirigió publicaciones, lideró la Liga Comunista, participó en la fundación de la AIT… Pero sobre todo fue un gran estudioso a lo largo de su vida, de la filosofía, historia, ciencia política, economía y el estudio de la sociedad. La influencia intelectual de MARX en las ciencias sociales, no ha sido tan importante como la ejercida a través de los distintos movimientos políticos.

Nació en la Prusia renana en el seno de una familia protestante de origen judío. Inicialmente estudió derecho en Bonn, después estudió historia en Berlín y filosofía en Jena, donde se doctoró. Y frecuentó los círculos HEGELIANOS.

A partir de su estancia en París y de su amistad con ENGELS (otro pensador de la época), MARX empezó a revisar sus enfoques Hegelianos con una atención prioritaria a los procesos económicos concretos.

Desde este momento MARX se orientó hacia el estudio de los economistas y hacia la investigación de la sociedad en sus aspectos económicos, con la vista puesta en la redacción de EL CAPITAL, donde intentó desvelar la lógica y la dinámica del sistema de producción industrial – capitalista.

La lectura predominantemente económica que durante años se ha hecho de la obra de MARX, unida a que nunca utilizara el término SOCIOLOGÍA (porque estaba unido con COMTE) ha dado lugar a que algunos analistas dudaran en considerarle como uno de los padres de la sociología.

Pero MARX puede considerarse además de uno de los padres de la Sociología, el inspirador de una de sus principales corrientes. Se trata de la que pone mayor énfasis en las ideas de CONFLICTO y ANTAGONISMO para explicar la dinámica social.

La idea de conflicto en los enfoques sociológicos marxistas se encuentra ligada a una concepción específica de lo social, en la que se entremezclan: por un lado una interpretación dialéctica de la historia con, por otro lado, una visión del hombre en la que los conceptos de praxis y alineación desempeñan un papel fundamental.

El hecho de que MARX desarrollara una teoría del DEVENIR SOCIAL, a partir del análisis de los procesos de producción económica, no impide que su aportación pueda ser considerada como una de las grandes contribuciones a la Sociología, así:

 

  • SCHUMPETER afirma que “la llamada interpretación ECONÓMICA de la HISTORIA es una de las mayores aportaciones individuales a la SOCIOLOGÍA”.
  • GURVITCH considera a MARX como “el mayor y menos DOGMÁTICO de todos los fundadores de la SOCIOLOGÍA”.

 

En realidad la SOCIOLOGÍA MARXISTA no es una SOCIOLOGÍA o una SOCIOLOGÍA entendida como un sistema cerrado, sino que la obra de MARX permite simplemente enriquecer el cuerpo de la SOCIOLOGÍA con aportaciones, ideas y sugerencias fructíferas.

Y esa es la posición de BOTTOMORE, quien por un lado valora positivamente las aportaciones de los análisis marxistas, y por otro lado, niega al marxismo, no sólo su pretensión de ser la Sociología, sino también la de ser una Sociología específica o un sistema sociológico completo.

 

MARX desarrolló su trabajo como investigador social en torno a 2 grandes temas:

1.- El descubrimiento de la “ley ECONÓMICA de la EVOLUCIÓN MODERNA“, es decir, la ley de la EVOLUCIÓN DEL CAPITALISMO.

Su obra culminante en este sentido fue El Capital, otra obras relacionadas con este tema fueron: Trabajo, salario y capital  (1.849), Crítica de la economía política (1.859), El Capital: Líneas fundamentales de la crítica de la economía política (o Grundisse) (1.857), Teorías sobre la plusvalía (1.861-63).

2.– Los procesos específicos de CONFLICTOS DE CLASE. Problemática que se abordó en obras como: Las luchas de clases en Francia (1.859), El 18 de Brumario de Luis Bonaparte (1.852) y Referencias contenidas en el Manifiesto Comunista (1.848).

 

Lo que MARX pretendía era descubrir la estructura y el funcionamiento de los sistemas de producción a través de la dinámica histórica generada por los antagonismos y conflictos de clase que engendraban.

Para llegar a la explicación global que aspiraba a construir se necesitaba:

–       Una teoría de las clases sociales.

–       Una SOCIOLOGÍA de los procesos de cambio y antagonismo social y político.

–       Una comprensión de las leyes de la evolución histórica.

–       Una explicación del papel de las ideologías.

–       Un análisis de la estructura económica y de la forma en que lo económico opera en la estructura social.

–       Una interpretación sobre el papel del hombre en la dinámica social.

–       Una concepción específica sobre la naturaleza social del hombre.

–       Una definición de las leyes del capitalismo, de la lógica de “el Capital”.

 

MARX situó sus estudios en DOS planos interdependientes: el de los hombres concretos y el de los procesos históricos.

MARX pensaba que la sociedad no debía considerarse como un sujeto abstracto al margen del individuo, entendía a los individuos como seres sociales, que desarrollan su verdadera naturaleza en la sociedad.

La Sociedad era vista como el marco en que se producían las interacciones sociales, considerando la más importante de éstas las que se producían en el ámbito de la organización de la producción material.

MARX intentó analizar la dinámica de los procesos históricos a partir de la dialéctica de antagonismos y alineaciones, que daban lugar las contradicciones y carencias de los distintos sistemas de producción, de forma que se pudieran desvelar, en la estela de los cambios históricos, las tendencias de evolución del futuro, a partir de una nueva concepción hegeliana sobre la marcha de la historia.

En esta nueva concepción el motor del proceso era un conjunto de procesos sociales específicos susceptibles de ser conocidos y previstos. MARX califica su enfoque como un materialismo dialéctico, en contraste con el idealismo dialéctico de HEGEL.

 

Este enfoque marxista conjugaba las dos dimensiones de un esfuerzo de conocimiento propiamente científico, es decir, la esfera TEÓRICO-RACIONAL y la EMPÍRICA-CONCRETA.

En definitiva de lo que se trataba era de llegar a conocer científicamente las leyes de desarrollo de la sociedad, determinando los factores que daban lugar al cambio y la dinámica social. Ese factor era para MARX, “el conflicto de clases”, que era el auténtico motor de la historia.

 

Algunas conclusiones que MARX formuló en el Prefacio de la Contribución a la crítica de la economía política son:

–       En la producción social de su vida, los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad.

–       Son las relaciones de producción, las que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales.

–       El conjunto de esas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad.

–       La estructura económica es la base sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social.

–       El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política y espiritual.

–       No es la conciencia del hombre la que determina su ser, es el ser social es lo que determina su conciencia.

–       Al llegar a una determinada fase de desarrollo, las fuerzas productivas materiales chocan con las relaciones de producción existentes, abriendo una época de revolución social.

–       Al cambiar la base económica, se revoluciona la superestructura erigida sobre ella.

–       Cuando se estudian esas revoluciones hay que distinguir: Entre los cambios materiales ocurridos en las condiciones económicas de producción, que pueden determinarse con exactitud. Y las formas ideológicas en que los hombres adquieren conciencia de ese conflicto y luchan por resolverlo.

–       Hay que explicar esta conciencia por las contradicciones de la vida material, por el conflicto existente entre las fuerzas productivas sociales y las relaciones de producción

–       Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la sociedad antigua.

–       En la formación económica de la sociedad existen los siguientes MODOS DE PRODUCCIÓN: asiático, antiguo, feudal y moderno burgués.

–       Las relaciones burguesas de producción son la última forma antagónica del proceso social de producción, antagonismo que proviene de las condiciones sociales de vida de los individuos.

–       Pero las fuerzas productivas que se desarrollan en la sociedad burguesa ofrecen las condiciones materiales para la solución de ese antagonismo.

 

En esta resumida síntesis del pensamiento de MARX podemos establecer 5 postulados básicos:

 

–       El carácter central de las RELACIONES DE PRODUCCIÓN.

–       La dialéctica de interacción entre la INFRAESTRUCTURA SOCIO-ECONÓMICA y la SUPERESTRUCTURA JURÍDICO-POLÍTICA.

–       La dialéctica REALIDAD SOCIAL-CONCIENCIA.

–       La dialéctica de las CONTRADICCIÓNES-CONFLICTOS-CAMBIOS, en la que las REVOLUCIONES son expresión de las NECESIDADES DE AJUSTE de los sistemas sociales.

–       La perspectiva de EVOLUCIÓN SOCIAL en la HISTORIA HUMANA.

 

 

6.- MAX WEBER (1.864-1.9120) Importante

 

Es uno de los grandes influyentes en la sociología actual, por sus estudios de: Sociología política, sociología del conocimiento y estratificación social.

BENDIX considera que “pertenece a una generación de ERUDITOS que plasmaron la imagen del mundo actual” y que a diferencia de otros contemporáneos suyos “no se hizo famoso por la elaboración de una IDEA CLAVE”.

 

WEBER al morir no dejó una escuela weberiana, no sólo por su compleja vida, sino también por su resistencia a construir una teoría general, un sistema completo y cerrado.

Su convicción era que los “conceptos” no eran capaces de reproducir con fidelidad todo el complejo contenido de lo real. Por ello creía que sólo era “posible ordenar relativamente lo real, no agotarlo”, rechazando toda pretensión de construir “cualquier sistema clasificador dialéctico o de otra clase que después de formar una red de conceptos tan densa como sea posible, crea estar en condiciones de deducir la realidad”. A esas filosofías las llama EMANATISTAS y las considera “SIMULACROS”.

 

WEBER opinaba que “toda obra científica acabada no tiene más sentido que originar nuevas cuestiones: exige ser superada y envejecer”.

 

WEBER nació en Erfurt y creció en un ambiente familiar culto. Estudió derecho, historia, filosofía, economía y teología. En 1.888 se incorporó a una organización preocupada por los problemas sociales, liderada por los socialistas de cátedra y para la que WEBER realizó varias investigaciones sociológicas.

 

De su vida contaros que; Enseñó, hasta 1.897, fecha en que sufrió una grave enfermedad nerviosa, en las universidades de Friburgo y Munich entre otras. Organizó la asociación Alemana de Sociología. Dirigió hospitales durante la 1ª Guerra Mundial. Formó parte de la comisión encargada de redactar la Constitución de Weimar.

En 1.920 murió sin ver publicada su obra cumbre, Economía y Sociedad, que se publicaría en 1.922.

Sus obras pueden agruparse en 4 bloques:

  • Los estudios de METODOLOGÍA, de CRÍTICA y de FILOSOFÍA, recopilados en su mayor parte con el título de Ensayos acerca de la teoría de la ciencia.
  • Las obras de carácter HISTÓRICO, como los estudios sobre derecho romano, civilizaciones de la antigüedad, historia económica, etc.
  • Las obras de SOCIOLOGÍA DE LA RELIGIÓN, entre las que destaca: La ética protestante y el espíritu del capitalismo.
  • Su obra SOCIOLÓGICA más importante: Economía y Sociedad.

 

Ante esta amplia inquietud intelectual, algunos creen que el hilo conductor de toda su obra fue un permanente diálogo con Marx:

–       TALCOTT PARSONS opina que WEBER se situó ENFRENTE de las tesis de MARX.

–       IRVING ZEITLIN, sin embargo, considera que la obra de WEBER es COMPLEMENTARIA a la de MARX.

Pero esos intentos de presentar a WEBER, o como la antítesis de MARX, o como un complemento de su obra, requieren ser matizados:

  • WEBER simpatizaba con el pensamiento de MARX pero le separaban de él: sus propias inclinaciones políticas y toda una serie de discrepancias de fondo y forma.
  • WEBER y MARX coinciden en atribuir un carácter prevalente al estudio del capitalismo.

–       MARX enfatizó los factores económicos-materiales. WEBER enfatizó el ámbito de las ideas y creencias.

–       MARX  veía y postulaba un cambio revolucionario hacia un socialismo radical. WEBER pensaba que se produciría una evolución hacia un socialismo moderado.

 

Los estudios de WEBER sobre la dinámica de la sociedad capitalista no deben ser vistos dominados por un enfoque espiritualista ya que el partió de 2 consideraciones más amplias:

–       Utilizó un enfoque metodológico que excluía las explicaciones unicasuales e intentaba unificar criterios propios de las ciencias del espíritu y de la naturaleza.

–       Intentó separar y distinguir el plano del poder económico, del plano del poder político, diferenciando las ideas de los intereses, a fin de poder destacar el papel de las ideas en la vida social.

 

Pero la única manera de desvelar las intenciones de WEBER, desde la óptica actual, es objetivándolas. Para ello debemos atenernos a:

–       Los RECHAZOS o CRÍTICAS EXPLÍCITAS que el mismo WEBER manifestó.

–       Sus aportaciones METODOLÓGICAS concretas.

–       Los CONOCIMIENTOS específicos que legó a la TEORÍA SOCIOLÓGICA.

 

En lo que se refiere a discrepancias explícitas, aparte del rechazo a las grandes teorías y explicaciones unicausales, los análisis de WEBER discreparon de los de MARX en las siguientes cuestiones:

 

1.- Para WEBER el CAPITALISMO no tenía un sentido tan NEGATIVO como para MARX. Pensaba que muchas injusticias serían rectificadas con la evolución hacia un Socialismo Moderado.

2.- Las CLASES SOCIALES y el CONFLICTO DE CLASES no fueron vistos por WEBER sólo en términos económicos, sino en un contexto más amplio en el que había que prestar atención a la influencia de factores ideológicos, culturales, etc.

3.- Para WEBER la AUTORIDAD y el PODER POLÍTICO no eran un mero reflejo de las condiciones infraestructurales, como en MARX, sino que obedecían a una lógica propia que también influía en lo económico.

4.- Para WEBER las relaciones entre la esfera de la infraestructura económica y de la superestructura ideológica no eran unívocas ni unidireccionales. Por ejemplo, la religión no era vista como un reflejo de un contexto estructural económico concreto, sino como un factor que podía llegar a ser fuente de dinamismo económico.

 

El estudio de la relación entre ECONOMÍA y RELIGIÓN fue uno de los temas de análisis en los que WEBER puso más interés.

Sus estudios sobre la religión se orientaron a “determinar la influencia de ciertos ideales religiosos en la formación de una mentalidad económica”.

En su libro La ética protestante y el espíritu del capitalismo parte de la observación de un dato concreto: que el CAPITALISMO se desarrolló en occidente más y más rápidamente en los países protestantes que en los católicos.

La intención de su estudio sobre el capitalismo y protestantismo era analizar las conexiones de la ética económica moderna con la ética racional del protestantismo ascético.

El siguiente paso fue inventariar los rasgos que definen el espíritu capitalista idóneo para triunfar en los negocios: Actuación racional y calculadora, orden, disciplina, capacidad de trabajo, afán de lucro, espíritu de cuantificación, competitividad, busca del éxito, etc.

Y aquí encontró una gran adecuación entre este espíritu del capitalismo y algunos rasgos de la ética protestante, sobre todo los que hacían referencia a el libre albedrío, la predestinación, la perseverancia, y la idea de que “Dios llama a quienes ha destinado a la vida”, retirando a los hombres impíos los “dones que tenían”.

A partir de este proceso de INVESTIGACIÓN WEBER estableció que “los elementos esenciales de esa mentalidad que llamamos espíritu del capitalismo son los mismos que se corresponden con la ascesis profesional puritana”. Por tanto, el “espíritu del ASCETISMO CRISTIANO fue quien engendró uno de los elementos constitutivos del ESPÍRITU DEL CAPITALISMO y de la civilización moderna”.

Llega a la conclusión de que el factor religioso tuvo una importancia decisiva, como factor causal, en la génesis del capitalismo occidental. Por consiguiente, el CAPITALISMO no podía explicarse, ni preveerse, solamente a partir de factores económicos.

Pero a pesar de todo, WEBER no cayó en el ERROR de reemplazar el UNICAUSALISMO ECONOMICISTA por un UNICAUSALISMO ESPIRITUALISTA y por ello afirma que una vez vista la influencia de la ÉTICA PROTESTANTE en el ESPÍRITU DEL CAPITALISMO: “ahora debería investigarse cómo el ASCETISMO PROTESTANTE fue, a su vez, influido por las condiciones CULTURALES y SOCIALES, singularmente ECONÓMICAS, en cuyo seno nació”.

 

A continuación vamos a realizar algunas consideraciones generales sobre las PROPUESTAS METODOLÓGICAS de WEBER.

WEBER propuso un enfoque que calificó de “MÉTODO COMPRENSIVO” y que integraba TRES planos de análisis:

–       El OBJETIVO, con sus relaciones de CAUSALIDAD.

–       El SUBJETIVO, con sus dimensiones de SIGNIFICATIVIDAD.

–       El HISTÓRICO, como gran HORIZONTE analítico.

 

Por ello, WEBER definió la Sociología como: “una CIENCIA que pretende entender, interpretándola, la acción social para de esa manera explicarla causalmente en su desarrollo y efectos”.

 

Las HERRAMIENTAS fundamentales del análisis WEBERIANO son los conceptos de: ACCIÓN, RELACIÓN SOCIAL, INTERPRETACIÓN CAUSAL y TIPOS.

 

  • La ACCIÓN será definida como: “una CONDUCTA HUMANA siempre que el SUJETO o SUJETOS de la ACCIÓN enlacen a ella un sentido SUBJETIVO”.

La ACCIÓN SOCIAL es, por tanto, “una acción en donde el sentido mentado por el sujeto o sujetos está referido a la conducta de otros orientándose por ésta en su desarrollo”.

 

  • La RELACIÓN SOCIAL es definida como: “una CONDUCTA PLURAL que se presenta como RECÍPROCAMENTE REFERIDA, orientándose por esa RECIPROCIDAD”.

Por tanto, la RELACIÓN SOCIAL consiste en: “la probabilidad de que se actuará socialmente en una forma indicable; siendo indiferente… aquello en que la probabilidad descansa”.

Estas RELACIONES SOCIALES se deben abordar:

–       “mediante la búsqueda de REGLAS DEL ACAECER (INTERPRETACIONES CAUSALES)”.

–       “mediante la construcción de CONCEPTOS-TIPO.

 

  • Una INTERPRETACIÓN CAUSAL correcta de una ACCIÓN CONCRETA significa que: “el DESARROLLO EXTERNO y el MOTIVO hayan sido conocidos de un MODO CERTERO y al mismo tiempo comprendidos con SENTIDO en su CONEXIÓN”.

Sólo en el caso de que se dieran tales supuestos creía WEBER que se podía hablar propiamente de “LEYES SOCIOLÓGICAS”.

 

  • Los TIPOS son instrumentos METODOLÓGICOS que permiten una mejor y más adecuada comprensión de la realidad, proporcionando determinados marcos de referencia o modelos de ordenación de la realidad.

WEBER distinguió DOS clases de TIPOS:

–       Los TIPOS-PUROS o IDEALES, que intentan establecer una ordenación racional de la realidad.

–       Los TIPOS-PROMEDIO, a través de los que se puede formular una clasificación de lo que ocurre en la realidad.

 

7.- Nuevas tendencias en la teoría sociológica: La sociología difusa de la sociedad débil.

 

Algunos sostienen que después del ciclo de los grandes padres, no ha habido desarrollos de un alcance similar. En los años posteriores a la II GM, la Sociología alcanzó un notable grado de desarrollo en sus aplicaciones prácticas.

Desde diferentes perspectivas, la sociología se ha mantenido atenta a los grandes fenómenos del poder, centrando sus estudios en las instituciones en torno a las que se sustancia la realidad de lo social.

De las profundas transformaciones que están teniendo lugar como consecuencia de la revolución tecnología actual, se ha difundido un nuevo tipo de enfoques sociológicos que intentan formular un nuevo tipo de explicaciones sociológicas que apuntan a una desustanciación de la teoría sociológica.

La nueva imagen de la sociedad que se ofrece es la de una especie de red neuronal, eficiente y operativa para optimizar las oportunidades que brindan los sistemas de producción emergentes.

Los nuevos modelos de referencia suponen reemplazar el análisis sociológico de las realidades sociales de carácter estructural e institucional por entidades suficientemente aislables en el universo “nervioso” de influencias informacionales.

Esta forma de proceder implica una regresión desde modelos de corte estructural a paradigmas difusos, una especie de hipótesis inversa de involución imposible o “contra-natura”.

Los nuevos enfoques pueden sacralizar algunas pautas de evolución social, que aun es pronto para saber si tendrán un alcance coyuntural.

La “opacización” de los poderes y de las estructuras, que se exalta por esta vía analítica, puede devenir en “ideología” legitimadora de la nueva situación establecida.

La presentación pública de las tesis de los teóricos de la nueva sociología difusa, pueden ser convertidos en figuras mediáticas.

Lo que refuerza la realidad de una sociedad más débil, en la que se pueden acabar viendo verificadas algunas de las tesis de los teóricos de lo inespecífico, un circulo vicioso analítico que puede cerrarse sobre si mismo.

El esfuerzo de “mediatización” que acompaña a la Sociología difusa, da lugar a que se levanten pantallas de filtración de lo real, reflejando imágenes distorsionadas, no sabiendo donde se encuentra uno, ni donde están ubicados los demás, conduciéndonos a un mundo tan aparentemente feliz como sustancialmente nebuloso.

 

 

TEMA 5.- LA SOCIEDAD, OBJETO DE ESTUDIO DE LA SOCIOLOGÍA

 

1.- ¿QUÉ ES LA SOCIEDAD?

 

Actualmente, en las sociedades tiene una gran importancia lo colectivo, una importancia que no había tenido a lo largo de la historia.

Las sociedades de nuestros días son enormemente complejas y dinámicas. Pero ¿en qué han cambiado a lo largo de los años? Para saber responder a esta pregunta tenemos que estudiar la sociedad, y lo haremos atendiendo a su estructura social (problemas y partes que la integran) y a los procesos y relaciones sociales.

La sociedad tiene una estructura y cada parte de ella cumple una función útil y necesaria para el conjunto.

Toda sociedad está formada por diversos grupos sociales, clases sociales, formas de comportamiento social, conjunto de instituciones sociales (familia, escuela, iglesias), instituciones políticas… El conjunto de estos elementos constituye la sociedad.

La Sociología se ocupa de estudiar esta estructura, sus cambios y sus problemas. Para ello dispone, de técnicas de investigación, sondeos, encuestas… y de unas varias hipótesis y formulaciones teóricas.

 

 

2.- LA ESTRUCTURA SOCIAL (importante)

 

La idea más elemental que subyace al concepto de estructura es que la realidad no es un caos, que las cosas se disponen ordenadamente. Esta idea de conformación regular y ordenada de la realidad está tan extendida que se ha llegado a considerar que el concepto de estructura no aporta realmente ningún valor analítico al ser referencia a lo obvio. Aunque el modo de pensar orientado a “ver el orden de las cosas” fue abandonado prácticamente después de Platón, hasta que la ciencia mioderna y el pensamiento racionalista lo recuperaron en su análisis de la realidad a través de modelos, formas ordenadas y estructurales.

Una de las influencias más importantes en la conformación del concepto de estructura en Sociología proviene del pensamiento Hegeliano Marxista, ya que en él se daba una clara imagen estructural de la sociedad.

El concepto de ESTRUCTURA implica 3 elementos: la idea de un conjunto o totalidad, la existencia de partes que componen ese conjunto y la disposición ordenada de relaciones o de las partes del conjunto.

En toda sociedad humana, incluso en las más primitivas, puede identificarse una estructura social de cierta complejidad.

En la Sociología actual se han formulado varias definiciones del concepto estructura:

–          El ORGANICISMO entendía que la sociedad era un “organismo social”, que podía contemplarse prácticamente de la misma manera que un biólogo analiza un organismo viviente. (Spencer)

–          El FUNCIONALISMO, concretamente el enfoque estructural – funcional, conectó la definición del concepto de estructura social con el de “sistema”, entendiendo por ello el modo en que se organizan los procesos persistentes de interacción entre los actores. (Parsons)

Así, PARSON señala: “Supuesto que un sistema social es un sistema de procesos de interacción entre actores, la estructura de las relaciones entre los actores es la estructura del sistema social. El sistema es una trama de tales relaciones”.

Desde este punto de vista el concepto de estructura es definido como: “Un conjunto de relaciones de unidades pautadas relativamente estables”.

PARSON definirá la ESTRUCTURA SOCIAL como: “un sistema de relaciones pautadas de actores en cuanto a la capacidad de éstos para desempeñar roles los unos respecto a los otros”.

Pero hay que destacar las ideas que están en la base de la definición del concepto de estructura social, son 4:

  • Entendida como una red o sistema de relaciones sociales regulares y pautadas, que prevalecen a los individuos y los anteceden. (Las estructuras están referidas a esquemas de relaciones relativamente estables, mientras que las partes que forman esa estructura son variables)
  • Los contenidos de las estructuras sociales son esquemas de acción pautadas, vienen dados por las sociedades haciendo abstracción de la población concreta y de los individuos.
  • Las estructuras sociales implican distintas formas estandarizadas de relaciones de ordenamiento, de distancias sociales, de jerarquía…
  • La estructura social está formada por un conjunto de subestructuras interconectadas de diversas formas. En una sociedad podemos distinguir: la estructura de poder. La de clases, la económica, la de población…

La estructura social hace referencia a los elementos más permanentes de lo social, sin embargo, las estructuras sociales concretas también están sometidas a procesos de cambio histórico. Las estructuras de clases de las sociedades desarrolladas actuales poco tienen que ver con las de las sociedades pre – industriales. Al igual ocurre con las estructuras de población que van evolucionando según las sociedades, cambian las formas de hábitat, modelos familiares, costumbres…  De esto podemos deducir que las sociedades tienen un carácter dinámico en sus estructuras sociales.

El concepto de estructura tiene está directamente relacionada con el cambio social, o como algunos sociólogos prefieren decir, la estática social y la dinámica social deben ser vistos en su íntima interdependencia.

 

 

3.- LOS GRUPOS SOCIALES (muy importante)

 

La realidad más inmediata y central para la Sociología es el grupo social. La sociedad está formada por una red de grupos sociales en los que los individuos se implican en diferente medida.

Los grupos sociales son las unidades básicas de la sociedad, incluso puede decirse que el hombre es un ser grupal ya que como ser social, el individuo, lo es siempre en el ámbito de unas relaciones que se producen en los grupos.

Su estudio no se abordó hasta el siglo XX, debido a su carácter básico e inmediato. Los padres fundadores estaban preocupados por los grandes problemas y los procesos sociales globales y centraban su atención en la dicotomía individuo – sociedad.

Los primeros enfoques sociológicos iban del individuo a la sociedad sin mayor continuidad, perdiendo las perspectivas de las tramas sociales grupales.

 

CHARLES H. COOLEY (1.864-1.929) planteó la primera formulación sobre la importancia de los grupos sociales, la planteó poniendo especial énfasis en los grupos primarios. Aunque el verdadero redescubrimiento lo hizo Elton Mayo en los años 30. Tras la IIGM se produjo un gran desarrollo hasta llegar al auge actual.

Pero antes de empezar a hablar de definiciones o tipos de grupos sociales hay que hacer matizaciones. Por un lado aportar que todos los seres humanos pertenecen a diferentes grupos, por lo que en toda sociedad el número de grupos es mayor que el de individuos.

Por otro lado los grupos sociales son realidades diferentes a las “categorías sociales” (tienen un sentido clasificatorio y se refieren a personas que tienen las mismas características: hombres, mujeres, jóvenes abogados…) y a los “agregados estadísticos” (conjunto de personas que pueden ser clasificadas estadísticamente de acuerdo a alguna característica o elemento lógico de ordenamiento. Ej: aficiones). No son grupos aunque pueden proporcionar las bases a partir de las cuales pueden surgir grupos.

Cuando hablamos de grupos sociales no nos referimos a meras clasificaciones estadísticas, sino a unidades sociales con unas características bien precisas.

El elemento definitorio fundamental de los GRUPOS SOCIALES es que están formados por personas que tienen algún tipo de relaciones sociales entre sí.

Los grupos se caracterizan porque tienen una cierta estabilidad, los que pertenecen a ellos se identifican como tales, pueden ser identificados desde fuera como un grupo.

De acuerdo con HOMANS y su obra El grupo humano, para que un grupo social exista como tal, se necesita: Motivos (sentimientos) por parte de sus miembros, tareas (actividades) para que las cumplan y comunicación entre ellos (interacción).

Por lo que entendemos que existe una entidad social específica a la que calificamos como grupo cuando en un conjunto de personas se da con cierta continuidad alguna forma de interacción o comunicación mutua, cuando existe un sentimiento de pertenencia y ciertos intereses, valores o propósitos y acciones comunes.

Los grupos pueden clasificarse atendiendo a multitud de criterios, por ejemplo:

–          CARÁCTER: Podemos hablar de grupos abiertos (a los que puede pertenecer cualquiera) y grupos cerrados (Ej: la familia).

–          ESTRUCTURA, según exista en ellos una reglamentación o no y pueden ser formalizados o informales.

–          TAMAÑO, su duración, su carácter voluntario o no, etc.

Pero la clasificación más importante a nivel científico y sociológico es la que distingue entre grupos primarios y secundarios.

Los Grupos Primarios se definen por 4 rasgos:

–       El tamaño, tiene que ser lo suficientemente pequeño para que sean posibles las relaciones “cara a cara” entre sus miembros.

–       El tipo de relaciones, han de ser personales y caracterizadas por cierto grado de proximidad, intimidad y conocimiento mutuo.

–       El sentido de conciencia grupal. Este supone un grado de identificación mutua suficiente para que las personas desarrollen un sentimiento de pertenencia grupal.

–       La importancia que tiene el grupo para sus miembros. El grupo proporciona a sus miembros un conjunto de gratificaciones personales, psicológicas y emocionales.

HOMANS define el grupo primario diciendo que es: “Una cierta cantidad de personas que se comunican a menudo durante cierto tiempo, y que son lo suficientemente pocas para que cada una de ellas pueda comunicarse con todas las demás, no de forma indirecta, sino cara a cara”.

El grupo primario es la forma más universal de asociación existente. Dan vida o sentido a lo social y en ellos las personas realizan la mayor parte de sus tareas y obtienen casi todas sus satisfacciones.

Estos grupos cumplen con importantes funciones sociales desarrollando un conjunto de creencias, prácticas sociales, jergas específicas, costumbres, tradiciones… que tienden a reforzar la cohesión y la solidaridad interna.

Los grupos primarios son importantes en Sociología por 3 razones:

  • Cumplen funciones sociales fundamentales en la socialización de los individuos, en su control social, en el estímulo para la eficacia en el trabajo y en otras tareas sociales, etc.
  • Los grupos primarios son de gran importancia en el proceso de investigación sociológica por:

–       Razones cuantitativas, ya que la mayor parte de la acción social se desarrolla en estos grupos.

–       Razones metodológicas, ya que son entidades fácilmente manejables y abarcables.

–       Constituir verdaderos micro – cosmos sociales que reflejan a escala reducida muchos de los rasgos de las sociedades globales.

  • En estos grupos se produce un tipo de acción social que es considerada por muchos analistas como modelo de la buena práctica de lo social.

Es decir, los GRUPOS PRIMARIOS son vistos como el mejor marco de: religamiento social, de comunicación humana y de práctica de la solidaridad. Con ello se permite un mayor equilibrio psico – social y afectivo de las personas y un ajuste y una integración social general más satisfactoria.

Por ello no es extraño que numerosos analistas reclamen para los grupos primarios su condición de dimensión óptima de lo social.

Por último señalar, respecto a la preocupación por la quiebra de los vínculos sociales  básicos, que HOMANS ha relacionado la decadencia de las sociedades con el fracaso a organizar las formas de la sociedad básica a gran escala: “En el nivel de la tribu o el grupo la sociedad ha logrado siempre unirse. Por tanto, para que una civilización pueda mantenerse debe preservar alguna de las características del grupo”.

Los GRUPOS SECUNDARIOS es el modelo que se corresponde a las organizaciones a gran escala, en las que las relaciones sociales están formalizadas y reguladas. A estos grupos lo definen características contrarias a los grupos primarios: las relaciones son impersonales, los vínculos son contractuales, la cooperación se produce de forma indirecta, existe un alto grado de división y diferenciación de tareas y roles, etc.

Los principales grupos secundarios son:

–       Las organizaciones formales (asociaciones, empresas, Administraciones Públicas…).

–       Las clases sociales.

–       Las entidades sociales macroscópicas (estados, municipios…)

En la realidad, las formas de interactuar de los grupos primarios se superponen y entremezclan con las relaciones formalizadas e impersonales de los grupos secundarios. Por ello hay quien considera que las relaciones primarias y secundarias forman un continuum a medida que los grupos primarios aumentan y van evolucionando hacia grupos con relaciones de tipo secundarios.

GREER señala que: “A medida que un GRUPO se hace más GRANDE, ocupa sólo una pequeña parte del INTERÉS y TIEMPO del individuo y alcanza HETEROGENEIDAD INTERNA, volviéndose por naturaleza más SECUNDARIO”.

A veces se ha sugerido que la distinción entre grupo primario y secundario tiene un carácter ficticio, ya que lo que en realidad tiene entidad es el grupo primario.

 

 

4.- LAS INSTITUCIONES SOCIALES (importante)

 

Lo que caracteriza a las instituciones sociales es que cumplen funciones necesarias para la propia existencia de la sociedad como tal.

T.PARSONS habla de las instituciones sociales refiriéndose a un conjunto de pre – requisitos, que resultan imprescindibles para que todo sistema social tenga un orden persistente o desarrolle un proceso ordenado.

Multitud de analistas dicen que los elementos fundamentales de la sociedad son 4:

–       Unos sistemas de reproducción y socialización de los individuos.

–       Unas estructuras económicas, adquisitivas, instrumentales y de división del trabajo.

–       Un sistema de poder, de articulación territorial y utilización legítima de la fuerza.

–       Un sistema de creencias, de religión o de integración de valores.

Para realizar cada una de estas funciones las sociedades se han dotado de una serie de instituciones sociales específicas, a través de las cuales orientan a los individuos al cumplimiento de fines determinados.

La necesidad de reproducción y socialización se cumple a través de la familia y, en sociedades avanzadas, a través del sistema educativo. Las instituciones educativas permiten el buen funcionamiento de las instituciones económicas formando trabajadores cada vez más cualificados.

Las instituciones políticas regulan y ordenan el ejercicio del poder, estableciendo formas de autoridad, procedimientos de participación, reglas de convivencia…

Las instituciones ideológicas y expresivas, como la Iglesia y la religión, permiten a las sociedades articular sus sistemas de creencias.

A partir de estas instituciones básicas surgen otras instituciones y formas de articulación social que completan la estructura social.

Vemos que las instituciones sociales son piezas de un entramado social complejo que presenta multitud de interrelaciones e interdependencias.

La FAMILIA es la institución social básica y uno de los grupos primarios fundamentales.

Algunas de sus funciones sociales son insustituibles, como la procreación, la socialización de los hijos, la proporción de afecto y apoyo y las funciones económicas de producción y consumo. Por ello, la familia ha sido considerada como una institución social universal, eso no significa que tenga las mismas formas y características en todos los sitios, ni que no haya experimentado evolución alguna.

Si consideramos el aumento de importancia de los “grupos de pares” y el crecimiento de los hogares de una sola persona o la posibilidad de la reproducción asistida, podremos entender hasta qué punto las concepciones actuales y las funciones tradicionales de la familia, pueden verse alteradas por el curso de la dinámica social.

Las formas de familia varían según: su ámbito, su forma de relación conyugal, su sistema de autoridad y su lugar de residencia.

 

Los elementos comunes e imprescindibles para hablar de familia como tal son 4:

–       La existencia de una relación conyugal regulada por ciertas normas o costumbres.

–       Un sistema de filiación (los hijos son considerados parte de la familia).

–       Un hogar o habitación común.

–       Patrimonio y recursos comunes que permiten subsistir a la familia.

Estos rasgos son los básicos a partir de los cuales podemos definir una relación como familiar.

Aunque no es fácil conocer cómo ha evolucionado la familia, lo cierto es que la propia dinámica evolutiva de las sociedades ha ido ligada al afianzamiento de formas de relación monogámicas.

Junto a la aparición de las formas de relación familiar monogámicas, una de las cuestiones que ha dado lugar a un vivo debate sociológico ha sido la manera en que evolucionaron en la prehistoria los modelos familiares patriarcales y matriarcales.

Un hito importante en el proceso de evolución de la familia fue el surgimiento del modelo patriarcal, cuyos orígenes podemos situar en el desarrollo de las propias civilizaciones agrarias de la antigüedad.

El modelo patriarcal era una especie de microsociedad, con un sistema económico, de trabajo, de poder y autoridad, y con una red de relaciones sociales.

Este sistema estuvo vigente durante un periodo, hasta que la dinámica de las transformaciones sociales y económicas cambiaron las bases de ese modelo e impusieron un nuevo modelo de familia nuclear (cónyuges y un número cada vez menor de hijos).

La dinámica social está produciendo un cambio en sus formas y una reducción de funciones, lo que está dando lugar a que cada vez sean más importantes los aspectos relacionales, como la comprensión, el apoyo mutuo, etc, sobre todo en sociedades donde cada vez priman más las relaciones impersonales y el aislamiento.

La incorporación de la mujer al trabajo y la difusión de mentalidades igualitarias, está dando lugar a un nuevo modelo de familia más igualitaria y socialmente más abierta.

Esta nueva “familia de compañeros” está reemplazando al viejo modelo de autoridad masculina y ha establecido un nuevo marco de relación basado en la libre voluntad de las partes. (Familias de hoy… menos matrimonios y tardíos)

Las relaciones de PODER y AUTORIDAD son también una constante cultural en cualquier tipo de sociedad. Así, NISBET ha señalado que: “en el momento que dos o más personas se encuentran en una relación que implica la distribución de responsabilidades, deberes, necesidades, privilegios y recompensas, está presente algún tipo de autoridad”.

La existencia de relaciones de poder y autoridad en la sociedad es el resultado de 2 exigencias concretas:

–       De los imperativos derivados del proceso de socialización y conformación cultural de los individuos.

–       De las necesidades de organización y articulación social de todas las sociedades.

La experiencia demuestra que en todo grupo social en el que se mantengan relaciones de interacción durante cierto tiempo, acaban surgiendo relaciones de dependencia, subordinación y dirección.

Así las sociedades humanas han ido pasando desde las jefaturas tribales y las monarquías o el poder estamental del feudalismo hasta las formas de delegación del poder propias de las democracias.

Estas relaciones de poder y autoridad se extienden al ámbito de las relaciones económicas y sociales. (Individuos sometidos a estas pautas en escuelas, en el trabajo… existen normas, una jerarquía social)

Las relaciones de poder y autoridad, en las sociedades humanas, están institucionalizadas.

Las formas en que se producen las relaciones de poder y autoridad son tan variadas como las propias formas de asociación y organización existentes. En unos casos los mecanismos de poder están muy formalizados o jerarquizados. En otros casos se encuentran asociados al desempeño de determinados papeles sociales. En otras ocasiones es el resultado de una elección.

En todos los casos se produce una interdependencia de elementos que influyen en la actuación y aceptación de las relaciones de poder.

Un aspecto importante en las relaciones de poder es el que tiene que ver con la distinción entre su EFECTIVIDAD y su LEGITIMIDAD.

La autoridad es definida como la probabilidad de encontrar obediencia dentro de un grupo, para mandatos específicos o para toda clase de mandatos.

Los motivos por los que se obedece son muy diversos. WEBER señala la sumisión, el afecto, etc, pero advierte que: “la dominación basada en tales móviles sería relativamente inestable. En las relaciones entre dominados y dominantes, las dominación suele apoyarse en motivos jurídicos, en motivos de su legitimidad, de tal manera que la conmoción de esa creencia en la legitimidad suele acarrear graves consecuencias”.

WEBER concluye diciendo que: “los motivos de legitimidad en la dominación son tres”, lo que da lugar a los 3 tipos de dominación, que según WEBER son: la legal, la tradicional y la carismática.

  • La DOMINACIÓN LEGAL es la forma moderna de dominación. Está basada en el principio de legalidad.
  • La DOMINACIÓN TRADICIONAL está basada en los patrones de obediencia patriarcal de las sociedades tradicionales.
  • La DOMINACIÓN CARISMÁTICA descansa en la autoridad ejercida por una personalidad dotada de especiales carisma,  a la que se profesa una “devoción objetiva”.

 

5.- LAS CLASES SOCIALES  (importante)

La desigualdad social produce en los seres humanos un agrupamiento en distintas clases sociales que establecen entre sí relaciones de poder y subordinación.

La diferenciación de posiciones de poder, riqueza y prestigio no está asociada a cualidades individuales, sino que está asociada a la forma en que se han desarrollado las diferentes formas de organización y los distintos procedimientos de cooperación. Ya en las sociedades cazadoras y recolectoras existían diferentes posiciones sociales dependientes de los factores sociales como podían ser las relaciones de familia.

Las desigualdades humanas son básicamente desigualdades sociales, todas las sociedades humanas conocidas han sido sociedades desigualitarias. Con la complejización de las sociedades humanas, las formas de desigualdad han adquirido más peso en la sociedad.

Para comprenderlo podemos analizar el ejemplo de las sociedades primitivas, en su caso las desigualdades estaban basadas en factores naturales. Sin embargo, cuando se asentaron en hábitats estables comenzaron a surgir mayor posibilidades de acumulación de recursos y bienes. Estos a su vez se concentraban en pocas manos y se traducía en grandes diferencias de riqueza y de oportunidades de vida.

La evolución de las sociedades primitivas hacia sociedades más complejas dio lugar a que la posición social de los individuos estuviera cada vez más ligada al lugar que se ocupaba en la estructura de jerarquizaciones. Por tanto, podemos decir que la desigualdad social no es un fenómeno natural, sino un fenómeno social. Es por esta conclusión por la que entendemos que las formas de desigualdad conocidas son tan variadas como las formas de organización social que se han producido a lo largo de la historia. Esto nos lleva a entender la desigualdad como un fenómeno de carácter histórico y cultural.

Las distintas influencias culturales han dado lugar a diferentes modelos de estratificación: el sistema hindú de castas, el sistema despótico oriental de los imperios orientales antiguos, el sistema antiguo esclavista, el estamental, los de clases propios de las sociedades industriales…

De todos ellos el que ha recibido mayor atención sociológica y política ha sido el sistema de clases occidental. A partir de éste es posible explicar la dinámica de las sociedades de finales del S.XIX y casi todo el S.XX. Su impacto político en occidente se ha hecho notar en el surgimiento del movimiento obrero, en las luchas de clases, en el anarquismo, en el marxismo, etc. MARX llegó a decir que la historia de la humanidad era la historia del conflicto de clases y Weber dedicó parte de su obra a los conceptos de clase y status.

Muchos sociólogos centraron su esfuerzo en estudiar las relaciones y formas de desigualdad. Se utilizaban 2 conceptos en el estudio de las desigualdades: el de clase social y el de estrato social.

Sobre el concepto de clase social se dan varias significados y a la hora de interpretarlos hay que tener presente un triple orden de cuestiones:

1.- El concepto de clase social está cargado de importantes connotaciones políticas e ideológicas, incluso no está exento de una gran carga emocional.

2.- Suele aparecer asociado a alguna teoría social específica.

3.- Se encuentra referido a contextos socio-históricos muy precisos, situados en determinadas coordenadas de tiempo y espacio. No existe un solo sistema de clases, sino tantos como culturas, periodos históricos…

El concepto de clase termina utilizándose para referirse al particularismo occidental en unos momentos históricos determinados, mientras que el referente sociológico general de los sistemas de desigualdad y dependencia es llamado estratificación social (la clase social es una de sus variantes).

La idea del concepto de ESTRATIFICACIÓN SOCIAL es la de una disposición de diversas capas en posición de Infra – ordenación y de supra – ordenación.

SOROKIN definió la estratificación social como: “la diferenciación de una determinada población en clases jerárquicas superpuestas”, que “se manifiesta por la existencia de capas sociales superiores e inferiores”, y que “la base de su existencia es una distribución desigual de los derechos y privilegios, de los deberes y responsabilidades, de los valores sociales y las privaciones, del poder y la influencia de los miembros de una sociedad”.

SOROKIN, coincidiendo con WEBER, consideraba que los tipos principales de estratificación social eran 3: Estratificación económica, política y ocupacional.

WEBER puso gran énfasis en cuestionar los enfoques que partían de una concepción de “clase social total”, que englobaba las dimensiones políticas, económicas y socio – culturales. Y en el caso de la estratificación social reivindicó la autonomía y especifidad de los tres ámbitos estratificacionales. Para WEBER “los fenómenos de la distribución del poder” dentro de una comunidad están representados por las clases (realidad del orden económico), los estamentos (realidad del orden social) y los partidos (forman esfera política).

El concepto de estratificación nos sirve para referirnos a la manera en que la desigualdad se produce en diversos tipos de sociedades, en contextos históricos y culturales diferentes. En este sentido, no debemos confundir el concepto de ESTRATIFICACIÓN SOCIAL con el de ESTRUCTURA DE CLASES, ya que con este segundo nos estamos refiriendo a una forma específica de la estratificación social en unas sociedades y en unos contextos muy específicos.

Otros dos conceptos son fundamentales en el análisis sociológico: clase social y estrato social.

CLASE SOCIAL se refiere a la idea de clasificación, una clase no es más que una de las formas en que se podría clasificar a un individuo o grupo de acuerdo con sus características. Se trata de un término flexible y genérico con el que es posible referirse a realidades muy distintas. Este término ha adquirido connotaciones teóricas y políticas muy precisas.

 

 

Los distintos grupos sociales fueron denominados de diversas maneras a lo largo de la historia, pero el término clase con el significado actual no se ha utilizado hasta que se produjo la quiebra de la sociedad estamental y el desarrollo industrial capitalista.

No es fácil formular una definición sociológica suficientemente compartida del concepto de clase social.

Según BOTTOMORE, los principales puntos de coincidencia entre los distintos enfoques sociológicos sobre las clases sociales son 2:

–          Los sistemas de jerarquías sociales que son las clases son un artificio humano sometido a cambios de carácter histórico.

–          Las clases sociales son grupos económicos en un sentido más exclusivo.

En esta dimensión económica de las clases sociales van a coincidir numerosos analistas, por lo que la referencia a tal dimensión ha acabado convirtiéndose en patrimonio común de una época muy influida por la nueva óptica social surgida como consecuencia de la revolución industrial.

Los elementos que forman parte de esta dimensión económica se pueden resumir en los siguientes puntos:

         La subsistencia humana se basa en la producción (actividad básica)

         Los sistemas de producción, suponen una división creciente del trabajo.

         La división del trabajo implica la existencia de distintos papeles sociales.

         Todo sistema de producción implica que a los hombres les son atribuidos papeles que suponen el establecimiento de determinadas relaciones sociales.

         La posición relativa de los distintos grupos sociales en las relaciones de producción implica la división de la sociedad en clases. Las clases, por tanto, vienen condicionadas por las relaciones sociales y éstas varían en función de la organización social de la producción.

Lo importante es considerar que en las sociedades se producen diferencias entre los distintos grupos sociales y que esas diferencias vienen condicionadas por factores sociales, sobre todo por las relaciones que se establecen en los sistemas de producción.

Por tanto, las clases sociales están formadas por grandes grupos sociales cuyas posiciones en la sociedad vienen definidas por el papel que desempeñan en las relaciones de producción en un momento histórico determinado.

LENSKI ha definido las clases en términos de grupos con una posición de poder que les permite una distribución ventajosa de los excedentes que se producen en la sociedad.

La teoría MARXISTA señala que en la sociedad capitalista el factor fundamental que determina una desigual distribución de los privilegios estriba en el poder de explotar el trabajo ajeno.

 

Para MARX, la historia del hombre es la historia de las formas en que éste organiza sus relaciones (las relaciones de los hombres entre sí) para lograr sobrevivir y mejorar sus condiciones de vida en una infatigable lucha por controlar la naturaleza (relaciones entre los hombres y las cosas). Por ello, las relaciones entre los hombres están profundamente relacionadas con la forma en que se organizan las relaciones de los hombres con las cosas.

La evolución de los sistemas productivos conlleva un conjunto de caracterizaciones en la estratificación social que dan lugar a distintos modelos o pirámides de estratificación social. En la evolución de la sociedad industrial estas pirámides han variado desde las formas más jerarquizadas a las formas duales de las sociedades tecnológicas más desarrolladas.

La mayor parte de estudiosos de la desigualdad social parten del concepto de clase social. OSSOWSKI, por ejemplo, considera el concepto de estructura de clases como una dimensión más concreta y específica que el de estructura social. Para el, las proposiciones más comunes a todas las concepciones de la sociedad de clases pueden sintetizarse en 3 puntos:

•          “Las clases forman un sistema de grupos del orden más elevado en la estructura social”

•          “La división de las clases atañe a las posiciones sociales vinculadas con los sistemas de privilegios y de discriminaciones no determinadas por los criterios biológicos”

•          “La pertenencia de los individuos a una clase social es relativamente estable”

Las relaciones que establecen las clases sociales entre sí son de 2 tipos:

–          De ordenamiento, es decir, clasificadas de acuerdo a alguna magnitud social.

–          De dependencia, que, a su vez, puede ser de 2 tipos:

1.- Dependencia orgánica, es decir, de grupos interdependientes y complementarios.

2.- Dependencia negativa de intereses, en la que “los éxitos de una clase son fracasos de otra”.

Pero OSSOWSKI completará sus 3 postulados básicos con 4 características más concretas de las clases sociales:

1.- La disposición vertical de las clases, lo que supone el establecimiento de posiciones superiores o inferiores.

2.- La diversidad de los intereses de las clases estables.

3.- La conciencia de clase, que es, no sólo la conciencia de pertenencia a una clase, sino también la conciencia del puesto ocupado por esta clase en la jerarquía clasista.

4.- El aislamiento de clase. La falta de contactos sociales estrechos, la separación en la vida social y además, los efectos de este aislamiento en cuanto a la distinta disposición de los medios de consumo.

Muchos sociólogos utilizan el concepto de estrato social en vez del concepto de clase. El concepto de clase implica unos referentes sociológicos de posición social más precisos (clase obrera, clase burguesa, etc.), mientras el concepto de estrato tiene unos referentes más flexibles que dan lugar a clasificaciones de forma más escalonadas. (Estratos altos, medios-altos, medios-medios, etc).

El concepto de estrato se desarrolla en el marco de enfoques que cuestionan la concepción de clases basada en factores únicamente económicos. En esta impugnación de la concepción monista de las clases ha influido de manera importante los enfoques weberianos, sobre todo su distinción entre clases y grupos de status. La crítica a los enfoques monistas pretende sustituir, como factor determinante de la estratificación social, la ecuación clase social-situación económica por la trilogía clase, status y poder.

La consideración de estos 3 elementos dará lugar a 3 interpretaciones sobre los sistemas de estratificación social:

•          Se puede considerar que la prevalencia de uno u otro factor puede dar lugar de forma simultánea a distintos sistemas de estratificación social de base política.

•          La estructura de clases puede considerarse como una resultante de la influencia conjunta de los 3 factores, el político, el económico y el status. Factores a los que, a veces, se añade ideológico.

•          Se puede considerar a uno u otro factor como el fundamental y básico, entendiendo que en ese factor, a su vez, se reflejan los otros de manera no independiente. (En esta se sitúan los funcionalistas que consideran el status como el factor fundamental de la estratificación social). A partir de esta consideración cristalizará la idea de estrato frente a la de clase.

Hoy en día, no es correcto hablar de una única teoría sobre los estratos sociales, sino de un conjunto de enfoques diversos. Incluso las teorías de clases y de los estratos dejan de ser una alternativa dual confrontada conforme se van desarrollando nuevos enfoques sintetizadores. Aunque existe un punto de diferenciación de ambos enfoques, y es el que hace referencia al mayor componente objetivista y subjetivista de uno y de otro.

Así, se considera que las clases sociales están conformadas a partir de factores objetivos como la ubicación en el sistema de producción, la ocupación de una determinada posición en la red de relaciones de interdependencia y subordinación y el papel desempeñado en el conflicto social.

En cambio, los estratos sociales son vistos a partir de factores subjetivos como: La manera en que los demás aprecian y ordenan las posiciones sociales, basadas éstas en la estimación, el prestigio social, etc.

(Un resumen sobre las diferencias entre los conceptos de CLASE y ESTRATO lo podemos ver en la GRÁFICO 4 de la página 211).

 

Por otro lado, parte de la discusión sobre la teoría FUNCIONALISTA de la ESTRATIFICACIÓN ha girado en torno al postulado del CARÁCTER FUNCIONAL de la ESTRATIFICACIÓN SOCIAL que formularon KINGSLEY DAVIS y WILBER MOORE.

DAVIS y MOORE parten de que no existe ninguna sociedad sin alguna forma de estratificación. Pero qué función social cumple la estratificación. El primordial carácter funcional de la misma se verá en la necesidad que tiene la sociedad de:

•          “colocar y motivar a los individuos en la estructura social. Como mecanismo de FUNCIONAMIENTO, una sociedad debe distribuir a sus miembros en posiciones sociales e inducirlos a realizar las tareas de esas posiciones”. Por tanto, según DAVIS y MOORE, toda sociedad debe tener un conjunto de retribuciones y premios que cumplan un papel incentivador.

•          “los premios y su distribución llegan a ser una parte del orden social y así se origina la estratificación”.

•          “la desigualdad es una idea inconscientemente desarrollada por las sociedades a fin de que las posiciones más importantes estén ocupadas por las personas más cualificadas”.

Otra cuestión es cómo y con qué criterios se atribuyen los rangos a los distintos puestos sociales. Para DAVIS y MOORE, los puestos más premiados son:

–          los que tienen una mayor importancia para la sociedad.

–          los que requieren una mayor capacidad o talento.

Para evaluar la importancia de un determinado puesto apuntarán (DAVIS y MOORE) 2 posibles referencias objetivas:

  • Considerar hasta qué punto una determinada posición, es “funcionalmente única”.
  • Determinar el grado en que las otras posiciones dependen del puesto en consideración.

El talento es visto desde una doble perspectiva: la de aquellos puestos que requieren un talento natural muy especial y que, por escaso, exige altas recompensas y la de aquellos puestos que requieren competencia y conocimientos adquiridos.

 

6.- ESTRUCTURA Y CONCIENCIA DE CLASE: TENDENCIAS DE FUTURO.

Una clase es un grupo social relativamente homogéneo en sus condiciones  laborales y en sus intereses económicos, que ocupa una posición determinada de poder, de influencia y de oportunidades en la estructura social, en un momento histórico determinado de la evolución de los sistemas productivos, entendidos como sistemas sociales generales.

En la definición de clase social hay que atender a los elementos dinámicos que definen una situación o una posición dada.

 

Las clases deben ser entendidas como sujetos operantes en el curso de la dinámica social.

Los elementos sociológicos de coincidencia proporcionan las bases comunes a partir de las que se pueden desarrollar los rasgos constitutivos de una clase social, aunque por si solos no son suficientes.

La construcción de la “escalera” o escala social de la estructura de clase, léase preferentemente de abajo hacia arriba. (cuadro 1, página 218)

Todos los bloques se encuentran potencialmente interconectados ascendentemente por factores que pueden estimular, inducir, o neutralizar, bloquear, de manera que no siempre está garantizado el encadenamiento.

Existen dificultades que se interponen en el camino de un perfecto encaje de todas las posiciones, que algunos enfoques tradicionales trataron de obviar, recurriendo a la distinción entre “clase en sí” y “clase para sí”, entre una clase que lo es “objetivamente”, pero que no ha tomado conciencia de ello y no actúa como tal, y otra que sí lo hace.

Es conveniente operar con una mayor flexibilidad en la conceptualización previa de las clases sociales, si no se quiere dejar fuera de los esquemas analíticos a una buena parte de la realidad.

Lo importante es centrar la atención en los procesos en los que se manifiesta, y a través de los que incide social y políticamente la desigualdad.

Las rigideces de algunas teorías sobre las clases tienen su origen, en el modelo seguido como ejemplo para su definición inicial, la clase terrateniente inglesa que Marx y Engels tomaron como paradigma de lo que era una clase.

Se puede describir el complejo situacional de las clases sociales como una escalera, cada uno de los peldaños no constituye por si solo el elemento definidor suficiente, pero ayuda a entender a las clases, cuando se ha cubierto el trayecto en su totalidad se puede decir que se está ante una posición de clase completa.

Sin embargo al presentar análisis al final de los procesos, no se estarán formulando previsiones teóricas de utilidad, se estará registrando a posteriori lo que  ya ocurrió.

La respuesta a la pregunta de si en el futuro habrá clases sociales, al hilo de la emergencia del nuevo tipo de sociedades tecnológicas, la vamos a obtener evaluando lo verdaderamente importante, lo que piensen y lo que hagan las mayorías sociales.

En el transito hacia las sociedades tecnológicas avanzadas se están apuntando tendencias que denotan una acentuación de ciertas formas de desigualdad.

La expectativa de una recuperación de la línea evolutiva hacia una aminoración de las desigualdades sociales, es una posibilidad que exigirá una rectificación, que podrá surgir a partir de los conflictos en los procesos de antagonismo social, que requerirá una voluntad política concreta.

 

7.- LOS ROLES SOCIALES (IMPORTANTE)

Todas las personas tienden a comportarse en la sociedad de acuerdo a su papel social, es decir, tienden a actuar de acuerdo a pautas concretas y formas de comportarse propias del rol que desempeñan.

El concepto rol está íntimamente relacionado con el concepto de persona como actor social. Son ROLES el ser madre, maestro, juez, etc, por tanto, el número de roles que se desempeñan en una sociedad son muy numerosos y están en función de: las distintas tareas sociales y de las distintas necesidades sociales. Cada rol implica pautas específicas de comportamiento en contextos determinados ya que los actores sociales desempeñan distintos roles. Así, el profesor, es al mismo tiempo padre, hijo, deportista… en cada caso se esperará de él una forma de comportamiento distinta.

La sociedad puede ser vista como un conjunto de roles sociales que los individuos desempeñan en una forma que les orienta en su comportamiento y les permite prever el comportamiento que los otros tendrán de acuerdo al rol que desempeñan en cada momento concreto. La sociedad es un complejo entramado de relaciones entre actores sociales que se encuentran en determinadas posiciones sociales y que realizan distintos roles en sus relaciones con los otros actores sociales.

El concepto de rol ha sido definido por los sociólogos como: “Un sector del sistema de orientación total de un actor individual que se organiza sobre las expectativas en relación con un contexto de interacción particular, el cual está integrado con una serie particular de criterios de valor que dirigen la interacción con un alter o más en los roles complementarios adecuados”.

Los roles están caracterizados por 5 rasgos:

–          Son modos de comportamiento estandarizados y socialmente establecidos que son transmitidos intergeneracionalmente.

–          “enmarcan una serie de normas”, están conectados a un orden normativo.

–          Todo rol forma parte de un círculo o estructura social que supone un conjunto de relaciones de interacción concretas.

–          Los roles sociales definen campos de acción legítima dentro de las competencias propias del rol. (Ej: policía)

–          Forman parte del sistema de autoridad más amplio, e implican el cumplimiento de determinados deberes y obligaciones para uno mismo y para los demás.

Los roles hacen referencia a los modos de conducta socialmente establecidos. Lo cual significa que estos modos de conducta se encuentran institucionalizados y forman parte de la estructura de la sociedad, independientemente de las personas concretas que en un momento determinado los desempeñen. En este sentido, toda sociedad tiene establecido un conjunto de ROLES-TIPO que adquieren un mayor o menor grado de prevalencia según los contextos sociales y la evolución histórica.

El desempeño de los diferentes roles implica posiciones sociales diferentes. Lo que supone que cada rol lleva aparejado un status específico.

Algunos SOCIÓLOGOS consideran que los conceptos de ROL y STATUS son dos caras de la misma moneda: Con el concepto de rol se hace referencia a las obligaciones en el desempeño de un papel social. Y con el concepto de status se hace referencia a los derechos y el honor o prestigio social que se atribuyen a los que desempeñan dicho papel. Por ello se ha llegado a decir que: “Toda POSICIÓN SOCIAL es un STATUS-ROL que tiene dos aspectos: uno consiste en las OBLIGACIONES y el otro consiste en los DERECHOS.

Se dice que una persona ocupa una posición social si tiene una serie de obligaciones y goza de determinados derechos dentro del sistema social.

En las sociedades complejas, los actores sociales desempeñan un gran número de roles, cuya consideración social y status pueden ser diferentes, de forma que el status final dependerá del rol predominante que tenga un mayor impacto social.

En las sociedades más elementales, el status es un status adscrito que depende de las circunstancias personales y del rol principal del individuo, en función de su sexo, la edad, la familia a la que pertenezca, etc. Las complejas están más abiertas a status adquiridos que dependen de la propia actividad del individuo y de sus logros en profesionales o de riqueza. En estos casos lo que se ES depende básicamente de lo que se hace y no del papel que se desempeña.

La gran cantidad de ROLES que desempeña simultáneamente una persona puede dar lugar a que la misma se encuentre ante un conflicto de roles.

Melton señaló que cada situación social específica implica no sólo un papel asociado, sino múltiples.

 

8.- PROCESOS SOCIALES Y FORMAS DE INTERACCIÓN SOCIAL

Los SERES HUMANOS establecen sus RELACIONES con los demás por medio de un conjunto de FORMAS DE INTERACCIÓN ESTANDARIZADAS, que unas veces les llevan a COMPETIR, otras a COOPERAR, otras a OPONERSE, a DIFERENCIARSE, a AISLARSE, etc. A estas FORMAS ESTANDARIZADAS DE INTERACCIÓN las calificamos como “PROCESOS SOCIALES” y son como el “fluido” que mueve LO SOCIAL.

Las ESTRUCTURAS SOCIALES no deben ser vistas como una realidad RÍGIDA y CRISTALIZADA, sino como conjuntos INTERDEPENDIENTES y DINÁMICOS. En ese DINAMISMO los PROCESOS SOCIALES juegan un papel fundamental. Pero esta óptica DINÁMICA no debe sólo aplicarse a nivel MACROSOCIOLÓGICO, sino también a nivel de los PROCESOS SOCIALES concretos en torno a los que se articula la INTERACCIÓN SOCI